Lana Parrilla y Jennifer Morrison se pertenecen a sí misma y no a una servidora, más me gustaría.
Este fic de temática morrilla está escrito solo para disfrute de los lectores y sin ánimo de lucro.
Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.
Va especialmente dedicado a la razón de mis sonrisas, a la luz de mi vida, a aquella que me ama por encima de todo y me hace la persona más feliz del mundo, mi hermosa prometida esthefybautista.
También va dedicado a Miss Swan Mery, porque vale más que el oro y quiero que lo sepa, también quiero que sepa que la quiero muchísimo y que tiene a Anto para rato.
Quiero mencionar especialmente a Natalia, mandarle un beso enorme desde la distancia y desearle que disfrute este capítulo porque es de los que le gustan.
Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, EvilSwanQueen21, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista
CAPÍTULO 21 UN REGALO DE CUMPLEAÑOS
Lana despertó con una sonrisa en el rostro, con el sol acariciando sus párpados y la tranquilidad de la mañana entrando por su ventana. Era un día especial pues era su cumpleaños y esperaba ansiosa ver las sorpresas que Jennifer le había preparado para ese día.
Al pensar en su mujer, se dio cuenta de que estaba sola en la cama y abrió los ojos extrañada. Jennifer nunca la dejaba sola el día de su cumpleaños, siempre estaba a su lado cuando despertaba, era la primera en felicitarla, besándola con cariño y llenándola de amor. Incluso en los peores momentos de su relación siempre fue especial ese día. Se sentó en la cama y miró a su alrededor, intentando no pensar mal de su esposa, seguramente no se había olvidado sino que estaría preparando el desayuno para llevárselo a la cama, sonrió ante esa idea y se levantó para ir a buscarla y estropearle la sorpresa, siempre encontró graciosa las caras de disgusto de su Jen.
Cuando entró en la cocina no había nadie, y en el apartamento solo estaban las perritas aun durmiendo, ni rastro de su esposa. Se sentó en el sillón con la decepción pintada en su rostro, ¿Se había olvidado Jennifer de su cumpleaños?
Vio sobre la mesa una notita y la leyó, en su mente recordaba Luquillo y su juego de las notitas, quizás había preparado lo mismo para ese día especial, mas al leerla nuevamente la golpeó la decepción.
-Lana, me tuve que ir porque tengo muchísimo trabajo, no creo que llegue hasta tarde, hay café hecho en la cafetera. No quise despertarte, estabas demasiado bonita dormida. Adam llamó, quiere verte para hablar de Regina y su futura ahora que Sean ha dejado la serie, nos vemos esta noche, te amo.
Definitivamente se había olvidado, no podía terminar de creérselo. Últimamente estaba muy rara, estresada y agobiada. No entendía por qué tenía tanto trabajo, quizás estuviera firmando por una nueva serie y no se lo había dicho, quién sabe, Jennifer era así nunca decía nada sobre ella o sus cosas y eso la sacaba de quicio.
Con su cumpleaños arruinado, se duchó y se vistió, saliendo de su casa sin olvidarse de dejar su alianza, como ya era una mal sana costumbre, sobre la mesita del recibidor. Con la decepción pintada en el rostro y de un humor digno del demonio se fue a hablar con Adam, como decía en la nota. Cuando llegase a casa Jennifer iba a escucharla, no la pensaba perdonar.
A lo lejos la rubia observaba a su mujer alejarse, le había dolido en el alma no estar a su lado cuando despertara pero era necesario, tenía que hacer de su cumpleaños el mejor de su vida y para eso la necesitaba desilusionada, valdría la pena al ver su carita de sorpresa y felicidad al ver lo que había preparado.
Llevaba semanas organizándolo todo al detalle, sin dejar cabos sueltos, Adam entretendría a Lana lo suficiente como para que no se le ocurra volver a casa antes de tiempo mientras ella y Sean preparaban su apartamento para una gran fiesta. No había reparado en gastos, había comida para alimentar a un regimiento, bebidas para abastecer a un bar durante un mes entero, había descargado y grabado en su iPod toda la música que le gustaba a su esposa, todo tenía que ser perfecto. Cuando Lana desapareció de su vista, fue a su apartamento y llamó a Sean, que se presentó en menos de veinte minutos.
Entre los dos vaciaron el salón de fotografías, decoraron toda la estancia con motivos festivos, prepararon la comida y la bebida y esperaron a que el resto del reparto fuese llegando. Se habían puesto de acuerdo sobre qué historia contar a sus compañeros para explicar por qué Jennifer tenía las llaves del apartamento de Lana. Antes de que llegaran, Jennifer se recorrió toda la casa para que no se le escapara ningún detalle cuando reparó en la alianza de Lana y la metió en su bolsillo, junto a la suya.
Todos fueron llegando, excitados ante la idea de sorprender a la morena en ese día pues había sido un año duro, a Lana se le notaba en el rostro que no había sido un periodo fácil para ella y querían demostrarle apoyo y cariño. Cuando Jennifer les había dicho que le estaba preparando una fiesta sorpresa se extrañaron pues no parecían llevarse bien, pero la rubia se excusó con el viaje a París y que ahí se habían hecho cercanas, nadie hizo más preguntas mientras la rubia no dejaba de pensar, "Si supierais la verdad" entre sonrisas.
Con todos los invitados ya en el salón esperando a la llegada de la morena y todo preparado, Jennifer sonrió, todo sería perfecto, estaba convencida.
Lana estaba pasando el peor cumpleaños de su vida, el hecho de que su esposa no se hubiese acordado de ese día había trastornado su humor. Hablaba con Adam pero no escuchaba nada de lo que le decía, su mente estaba en Jennifer y en la enorme discusión que tendrían, que excusa barata le pondría… Pensar en ella le llenaba de rabia y frustración, sentía que volvían a lo mismo de siempre, unos días maravillosos y luego la caída en picado, estaba harta de ella y se lo iba a decir, no pensaba callarse.
Adam la entretuvo con tonterías más de lo que tenía previsto, ella solo quería llegar a su casa, tumbarse y esperar a Jennifer para desahogarse, aunque sabía que su mujer estaría arrepentida, la conocía, a propósito jamás se habría olvidado.
De camino a su casa se fue calmando y serenando, aun estaba dolida pero no quería enfadarse con su esposa, cuando esta volviera a casa aun sería su cumpleaños y aun podían estar juntas, hablaría con ella y se sentiría mejor. La había estado llamando pero no se lo cogía, eso significaba que realmente estaba ocupada, no podía enfadarse cuando a ella misma se le olvidaban cosas también cuando tenía mucho trabajo.
Por fin entró a su apartamento, resoplando y colocándose el pelo tras quitarse los zapatos. El silencio la recibió por lo que intuyó que Jennifer aun no había llegado. Fue a ponerse su anillo y no lo encontró, mas no le dio mucha importancia, lo habría dejado en cualquier lado, ya aparecería.
Se dirigió con paso seguro a su salón, para echarse en el sofá y mirar la tele mientras esperaba a su mujer. Cuando entró se sobresaltó ante el grito de todo el reparto de la serie y algunos de sus amigos, dándole la bienvenida con su Sorpresa.
En seguida vio a Jennifer y su sonrisa, supo que había sido cosa suya y no sabía si reír o llorar mientras se abofeteaba mentalmente por haber pensado mal de su mujer. Entre risas y abrazos, sorprendida y feliz, fue saludando a todo el mundo con alegría. Las lágrimas se le escaparon al ver que Jennifer había traído a su madre y a su hermana, abrazándolas con fuerza. A la última que saludo fue a Jen, el abrazo que le dio ante ojos de todos fue normal, pero para ellas tenía un significado más profundo, Lana le estaba agradeciendo de corazón ese gesto, le estaba diciendo sin palabras que la amaba.
La música sonaba mientras todos bailaban, comían y bebían, reían y lo pasaban bien. Lana iba de un lado a otro, hablando con todos, riendo con todos. Cuando se quedó un rato con Sean, en seguida supo que había sido partícipe de esa fiesta y le sonrió, ese hombre había estado a punto de romper su matrimonio pero irónicamente se había convertido en la persona que más las había ayudado desde que se enteró, no podía odiarlo de ninguna manera. Estuvo bailando con él, ante los aplausos y las risas de todo el reparto ya que en la serie se suponía que eran pareja.
Mientras todos se divertían, Jennifer estaba apartada, bebiendo una cerveza y observando, mientras jugaba con sus alianzas en el bolsillo. Había comprado para Lana billetes para ir a Mallorca a tener la luna de miel que no habían tenido en su momento, como regalo de cumpleaños. Viéndola así, feliz entre esas personas que se habían convertido en familia tras cuatro años trabajando juntos se le encogió el corazón. Tenía miedo, mucho miedo, pero no había vuelta atrás, había tomado una decisión.
Llamó la atención de todos apagando la música de golpe. Una multitud de miradas se pusieron sobre ella y se sintió nada, se sintió pequeña, mas se centró en la única que le importaba, la mirada chocolate oscuro que, llena de amor, se posó sobre ella en ese momento, curiosa, sin saber que pretendía. Llena de amor en ese momento, las dudas se esfumaron y habló su corazón mientras se acercaba a Lana y la cogía de la mano.
-Creo que es el momento de dar mi regalo, llevo ya tiempo pensando qué regalarte, nada me parecía suficiente. No después del regalo que me has dado tu a mí, durante más de cuatro años. Le he dado vuelas y más vueltas, pero no hay nada que pueda comprar que esté a tu altura.
Mirando a Lana a los ojos, sacó la mano que aun permanecía en su bolsillo agarrando sus alianzas, mientras su esposa no decía nada, embobada por sus palabras, sin entender a dónde quería llegar.
-Aquí, en mi mano, tengo tu regalo, es pequeño pero para mí vale más que todo el oro del mundo
En ese momento abrió la mano mostrando la alianza que en ella escondía, Lana no podía terminar de creer que Jennifer estuviese haciendo eso, había enmudecido mientras lágrimas de emoción recorrían sus mejillas mientras su mujer colocaba su alianza en su dedo.
-Mi regalo Lana, es que jamás vuelvas a quitártela. Es decirte que te amo, en todo momento y cada día, ese es el único regalo que mereces.
En ese salón se hizo el silencio, en shock era evidente para aquellos que no sabían nada y para los que sí lo sabían y no se esperaban que fuese de esa forma que dieran a conocer su matrimonio.
Lana miraba su alianza, la certeza de que ya no tenía que esconderla y no podía dejar de sonreír mientras lágrimas de felicidad caían por sus mejillas. De todos los escenarios posibles para dar a conocer su situación, jamás había imaginado algo así, Jennifer acababa de sorprenderla por completo.
Cuando se recuperó del shock, agarró a su esposa por la cintura y se lanzó a sus labios con alegría, Jennifer abrazó a su esposa y profundizó el beso, ante el silencio de sus compañeros que por fin entendían muchas cosas y la sonrisa de Jared y Sean que pensaban al unísono, por fin Jennifer, ya era hora.
Tras el beso estallaron las preguntas, como pudieron explicaron su historia, cómo se conocieron, su boda en Luquillo y todo cuanto podían contar. Entre el asombro, la alegría e incluso los celos de algunos de sus compañeros, muchos de ellos por fin entendían muchas cosas, como la increíble química que tenían en pantalla. Tras el interrogatorio y contar su historia cogidas de la mano, Jennifer volvió a encender la música y la fiesta siguió durante horas, mientras ambas bailaban, se besaban y reían, libres dejando atrás la mentira que había sido sombra de su vida durante los últimos años.
Cuando por fin todos se marcharon y acabó la fiesta, Lana se abalanzó sobre los brazos de su mujer, besándola con pasión. Quería terminar el mejor cumpleaños de su vida haciendo el amor con ella, entregándose a ella por entero, amándola con todo su ser. Cayeron sobre la cama mientras las ropas acababan esparcidas por toda la habitación y sus besos se volvían apasionados y sedientos, entre gemidos, gritos y movidas por la desesperación, se hicieron una, gimiendo el nombre de la otra, devorándose, acelerando sus movimientos a medida que subía la pasión, llegando juntas al clímax y precipitándose entre jadeos sobre el colchón, con el cabello alborotado, las mejillas encendidas, y una sonrisa en los labios.
-Feliz cumpleaños Lana
-"Creí que lo habías olvidado"
-Nunca lo olvidaría, solo quería que fuese la sorpresa perfecta
-"Ha sido perfecto, te amo Jennifer"
-Tengo otro regalo para ti amor
-"No quiero nada más, ya me has dado todo cuanto deseaba Jen"
-Igualmente ya lo compré, tendremos por fin nuestra luna de miel, por fin conoceremos Mallorca
-"Por fin conocerás Mallorca querrás decir"
-Que graciosa eres, si lo prefieres voy solita
-"No, claro que quiero ir, será un viaje magnífico juntas…¿Jen?"
-¿Sí mi amor?
-"Gracias por darme el mejor cumpleaños de mi vida"
