CAPITULO 20
Interrogatorios
Maddie no tardó nada en contarme lo sucedido aquel día.
Al parecer Charlie había recibido un reporte sobre un ataque en la zona de cabañas turísticas de Forks. Había siso una simple fiesta de universitarios de Seattle- y unos cuantos chicos locales-que se salió de control cuando la fogata en el bosque atrajo a un animal que los tacó en medio de la oscuridad.
- te juro que casi me da algo cuando me enteré de que uno de tus amigos resulto herido, aunque, tal vez me escuche mal por decirlo, pero gracias a Dios no murió como el otro chico...-
- alguien murió?...- pregunté alarmada
- fue uno de los universitarios pero Mike Newton resultó herido...-
En ese momento me di cuenta de que el asunto de los ataques había llegado demasiado lejos, ahora rondaban Forks y le había tocado a alguien conocido. Como fuera, vampiro o animal, debía tener una solución pero la verdad no me atrevía siquiera a pensar una que me involucrara, mucho menos si en realidad se trataba de un vampiro..
- pero él está bien?...-
- llamé a sus padres hace un rato, dicen que por suerte solo tiene un par de raspones y moretones...-
Suspiré aliviada porque a pesar de mi cero interés romántico por Mike, no deseaba que fuera la cena de un vampiro, o de algún oso. Esto no podía estar pasando, porque ahora no había nadie en Forks que hiciera algo al respecto. Bueno, estaban los Quiloutes pero la verdad sólo sabía que su forma de salvar a Forks era intimidando a los vampiros y no creía que eso fuera a funcionar con uno forastero.
Aquella noche, me acosté sin esperanza.
Inútilmente seguía pensando en lo que Rosalíe había dicho sin mencionar que ahora estaba el problema de los ataques en Forks. Me revolví entre las cobijas sin sueño dispuesta a entrar en mi letargo, inquieta por no saber qué pasaría conmigo ahora.
Miré la mesita de noche, 3:54 decía mi reloj.
Suspiré cansada por la hora pero luego, unos sonidos me sacaron de mi letargo. Eran como los sonidos que hacía Charlie a propósito en la noche de Navidad para que yo me creyera que Santa había llegado. Sonaban a pisadas grandes, como en las películas de dinosaurios. Me dio miedo por un instante y sin más qué hacer, me cobijé entera con las mantas.
Debajo de ellas, alcancé a escuchar un profundo aullido que provenía del patio de mi casa. Estaba tan cerca que incluso los vidrios rechinaron un poco. Salí de mi cama para asomarme directamente a la ventana y solamente pude notar cómo una enorme sombra entraba de nuevo al bosque. Debo admitir que estaba cansada, sobre todo de las cosas paranormales así que volví a la cama, esperando que aquello que pasé por alto esa noche no tuviera consecuencias graves.
Al día siguiente, visité a Mike en su casa, aunque primero fue necesario cuidar a Jack toda la tarde. Me ponía nerviosa estar con él a solas, era tan frágil y yo tan torpe que temía que algo le pasara.
Fue un milagro que Charlie me permitiera salir, aún estaba bravo por lo de mi salida de "compras" del día anterior, además, estaba alarmado por el avistamiento de aquella cosa rara en el patio de la casa, Maddie le había contado todo.
Insistí por su permiso, estaba dispuesta a ir y torcerle la mano a Mike si fuera necesario con tal de que me contara todo lo que pasó esa noche. Necesitaba un poco de seducción torpe estilo Bella Swan, era lo ideal así que por primera vez en mi vida me arreglé pero no para ir a alguna fiesta: me vestí con ropa que no eran mis típicas camisas de cuadros, me ricé las pestañas y usé el cabello suelto. No era mucho, lo admito pero confiaba más bien en mi encanto vampírico sin descubrir aún.
Como toda una chaperona, Maddie me dejo en la entrada de los Newton mientras la punzada me recordaba que no hacía mucho, alguien en esa casa me había dicho que me deseaba.
Recordé su discurso de te amo y nunca te haré daño.
- mentiroso...- dije en voz baja mientras tocaba el timbre de la casa.
Fui recibida por la madre de Mike que me abrió contenta. Cuando le avisó a su hijo que estaba allí para visitarlo, lo hizo con mucha alegría. Genial, seguramente le había dicho sus intenciones pasadas para conmigo.
Recorrimos el pasillo de la casa, incluso pasamos por la terraza en donde aquel rumor de mi virginidad perdida había comenzado. Entré a la habitación de Mike y lo primero que puede ver fueron muchísimos posters de videojuegos, además de un estante lleno de comics.
- hola Bella...qué bueno que viniste- me dijo con un dolor claramente fingido.
Estaba recostado en la cama, su rostro se veía demacrado junto con los moretones y las raspaduras en sus mejillas pero pude ver como sus ojos casi brillaron al verme. Un poco más de lo que normalmente lo hacía.
Por alguna razón, me sentí más arrogante que en toda mi vida, eso me hizo sentir mal pero recordé que era necesario utilizar a Mike para el bien de todos.
- si, bueno, casi me da algo cuando me enteré lo que te había pasado...- usé las palabras de Maddie – ya sabes, eres uno de mis mejores amigos-
Su rostro se iluminó cuando dije eso pero no debía perturbarme, aquella visita era de investigación y yo debía estar a la altura si quería que Mike soltara algo.
- cuéntame por favor lo que pasó, me tiene muy preocupada...- batí las pestañas como lo hacía Rosalíe en los buenos tiempos.
- supongo que debió de ser el mismo animal que te atacó a ti y a...- lo interrumpí antes de escuchar el nombre
- si, exacto, no recordemos ese tipo de cosas pero tienes razón, puede ser el mismo, puedo sentarme?...- le dije ya sentada a su lado, muy cerca.
Su corazón comenzó a latir rápido lo cual fue sumamente divertido pero luego de pensarlo mejor, me di cuenta de que era algo patético. Imaginé que él debió de haber pensado lo mismo de mí cuando estábamos juntos.
Estúpida humana me dije.
Mike comenzó a divagar sobre todo lo que ocurrió ese día: desde que salió de su casa, qué llevaba puesto, qué fue lo que bebió.
-ok, si, es bueno que me digas eso, pero qué pasó en el momento cumbre?...el oso era muy grande?...- le interrumpí.
- no estoy seguro de que fuera un oso porque en primer lugar, nunca lo vimos, ni siquiera lo escuchamos llegar...-
El semblante de Mike comenzó a cambiar mientras me relataba todo.
- y justo cuando los mayores cantaban el himno de su universidad, Bam!, algo apagó de repente la fogata, luego uno de los chicos comenzó a gritar y todos los demás a correr cuando escucharon unos gruñidos...yo tropecé con un barril de cerveza y caí inconsciente sobre los vidrios o no sé pero claramente pude ver cómo algo arrastró a Kurt a la oscuridad...-
Sus ojos azules parecían hielo, estaba aterrado.
- Kurt, él fue el chico que murió?- pregunté pasando mi mano sobre la suya, un truco infalible que aprendí viendo TV
- lo conocí ese día pero no se merecía morir así...-
- no me digas que viste lo que pasó...- me acerqué demasiado a su rostro, viendo que su acné adolescente se esfumaba
Recordé en ese momento que Mike no era desagradable, físicamente hablando, aunque si lo comparabas con cierto vampiro, o incluso con Lee, estaba perdido.
- en cuanto vi que desapareció en el bosque corrí detrás de él para tratar de distraer al animal pero ya no había nada, parecía como si se lo hubiera tragado la tierra, quise seguir pero en ese momento Lee llegó a buscarme...-
Me saltó a la mente su nombre. No tenía ni idea de que él había asistido a aquella reunión pero si lo pensaba, era algo lógico: Lee era mayor que nosotros, debía de estar en la universidad o algo así.
- él también estaba en la fiesta...-
- no, simplemente llegó a buscarme y me llevó al área de las cabañas...yo estaba como loco, la verdad tenía mucho miedo pero él ayudo a tranquilizarme, además de que se encargó de llamar a la policía cuando encontraron el cuerpo de Kurt muy lejos del lugar...-
- quién encontró el cuerpo?...- seguí el interrogatorio
Aquello parecía un capítulo entero de CSI. Mike estaba a punto de responderme cuando alguien tocó a la puerta.
- toc, toc...manos arriba!- sonó la voz constipada.
Abrió la puerta primero, luego Lee asomó su cabeza entrometida en el cuarto.
Adiós investigación.
- como estas Mikey?...Swan, que gusto tenerte por acá en el Club de Toby...- se sentó del otro lado de la cama, al lado de Mike – qué cuentan?...- nos miró a ambos demasiado eufórico para mi gusto.
- nada...mejor cuéntame cómo salvaste a Mike, eso sería súper interesante de escuchar...- me crucé de brazos
No pareció inmutarse o ponerse nervioso con mi cuestionamiento.
- mira Bella, tal vez tú no estás enterada pero hace no muchos años yo fui un niño explorador, con pantalones cortos y todas las demás cosas ridículas...- se levantó de la cama
Solté una risita -la primera desde hacía varios días- al imaginármelo vestido de explorador neo-punk.
– por eso sé que la regla numero uno de sobrevivencia en el bosque es NO MOLESTES A LOS ANIMALES SALVAJES!, obviamente la borrachera y la fogata entra dentro de esa categoría, por eso fue que quise alcanzar a Mikey en el bosque, porque- se dirigió a Mike – eres como mi hermano y no quería que te pasara nada!...-
El relato de Lee me sonó a telenovela mal narrada. Tal vez había ido a la reunión a fiestear un rato y cuando vio el alboroto decidió ayudar, hacerse el héroe. Como casi todos los hombres, sobre protectores absurdos.
- y bueno, aprovechando que estamos aquí, porqué no quedamos de acuerdo para salir como me habías dicho?...- otra vez el malvado de Lee.
Saliéramos, busqué en el memo de mi cerebro y lo hallé justo en el día que Jack nació. No era buena idea traerlo a colación aquel día, sobre todo con Mike en la foto. Además esa invitación era para Lee y Jessica, debí de habérselo dicho.
- lo veremos otro día, Mike está convaleciente...- lo callé de inmediato – bueno, es tardísimo debo irme ya, Charlie esta hecho una furia conmigo por lo de ayer...-
- entonces no huiste a Alaska?...- preguntó Lee con tono inquisidor.
- si lo hice pero no había nada por lo cual quedarme...- dije resignada
La boca de Lee formó una O. Seguramente sabía ya cuales habían sido mis asuntos el día anterior.
Me despedí de ellos pero antes de salir del cuarto Lee me detuvo.
- yo te llevo, necesito ver a tu viejo...-
En el camino a casa tuve que preguntarle a Lee si Charlie necesitaba de sus servicios. Eso hubiera sido demasiado raro ya que nadie haría un retrato hablado de un oso. El interrogatorio paró un momento cuando él mencionó algo a lo que yo no le había dado importancia. Al menos no la que debería.
- en la tienda siempre he escuchado de un montón de avistamientos de animales, así que tal vez no fue un oso lo que los atacó –
- y qué fue?...un fantasma?...un hombre lobo?...- dije inocentemente pero luego recordé que eso tal vez era posible.
Mi mente se rebobinó a la última vez que había discutido con Jacob, cuando se lo conté todo a Alice.
"yo no sé mucho de los hombres lobo porque cuando el tratado sucedió ni Jasper ni yo habíamos llegado a la familia"
Casi pude escuchar su vocecilla, como si hubiera sido ayer. Aquel día descubrí que Jacob no era el único con un secreto y al parecer él tenía uno muy sucio si lo que ahora sospechaba era cierto.
Me indigné demasiado con esa posibilidad, si era el caso de que fueran los culpables de los ataques, no tenían el menor derecho de correr a los Cullen. Probablemente si comprobaba que los Quiloutes eran los culpables, mi antigua familia podría regresar aunque fuera sin él.
Debía verlo, lo tenía claro. Debía enfrentarlo y demostrar que ni él ni nadie de La Push tuvieran qué ver con lo que estaba pasando. Pero aún así, algo en dentro de mi no quería que comprobara nada, no quería aceptar que Jacob fuera capaz de hacer algo así.
Debatí conmigo misma muchos días, hasta que al fin decidí ir a hablar con Jacob.
Estar de nuevo en La Push fue demasiado reconfortante, lo que nunca me hubiera imaginado. Recordé la vida antes de los vampiros y las situaciones extrañas, vi mi niñez al lado del que probablemente hoy me consideraba su enemigo natural.
Tomé valor para tocar a la casa de los Black, lista para que me echaran de inmediato.
