Un gran saludo para todos ustedes, amigas lectoras y estimados lectores.

Antes de nada, déjenme extenderles mi más sinceras disculpas. Me he ausentado por un buen tiempo, pero no lo he hecho a propósito.

Desgraciadamente, muchas veces, el tiempo no alcanza para hacer todo lo que debemos y bueno, una actividad que imperativamente debo atender, ha acaparado la mayor parte de mi tiempo. Esa fue la razón por la cual no pude actualizar pronto, como hubiese querido. Lamento mucho si están molestos, pero entiendo que están en todo su derecho. De verdad, les ofrezco mil disculpas, y agradezco la infinita paciencia que me han tenido.

Como ustedes saben, la única razón de ser de este fic, son ustedes, amables lectoras y lectores. Cada capítulo, cada línea del mismo, está dedicada a ustedes. Sin embargo, esta vez, permítanme tomarme la libertad de dedicárselo especialmente a MARYVIZA y AKANE REDFOX, dos chicas increíbles y divertidas, de las cuales tengo el agrado y el honor de considerarme su amigo (de corazón, amigas, espero que el capítulo sea de su agrado).


Capítulo 20: revelaciones.

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°"˜`"°º Dedicado a Maryviza y Akane Redfox º°"˜`"°

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Habían pasado casi diez minutos, desde que Akane había despertado con aquella extraña pero agradable sensación. Nuevamente se dejaba caer sobre la cama y cerraba los ojos para intentar retomar el sueño. En su mente solo había un único pensamiento: Ranma.

Dos días después, la mediana de las Tendo finalmente daba con el hotel, e inmediatamente se lo hacía saber a su hermana menor, extrañamente sin pedir nada a cambio. Apenas tuvo la dirección en sus manos, Akane salió rumbo a aquel sitio. Nodoka insistió en acompañarla, pero la joven se negó. No deseaba poner en peligro a nadie más; además tenía que hacer esto sola, sentía que se lo debía a Ranma.

Entretanto, en el consultorio, Ryoga despertaba como enloquecido, cubierto de sudor, jadeante, mirando hacia todos lados, como si buscara algo o a alguien, pero nada, estaba solo. Toffu había salido a recoger los resultados de la serie de exámenes que le había practicado. Hoy por fin sabría que enfermedad estaba atacando a su juvenil cuerpo. Deseaba con todas sus fuerzas, que el doctor, al ver los resultados, encontrara la forma de curarlo, pues ya no soportaba más esta situación. En estos últimos dos días, sin duda su estado se había agravado. Las pesadillas eran cada vez más frecuentes.

No tenía la energía suficiente ni para levantarse de la camilla, por lo cual no le quedaba más remedio que mantenerse acostado, prácticamente todo el día. A causa de esta debilidad, dormía mucho tiempo, aunque no de forma continua. Lo hacía durante dos o tres horas, después llegaba aquella terrible pesadilla, gracias a la que despertaba sobresaltado y al cabo de unos minutos, cuando su ritmo cardiaco se regularizaba y la adrenalina se disipaba, de nuevo era atrapado por el sueño y luego de un par de horas, otra vez, la misma pesadilla se apoderaba de él. Sabía perfectamente que estaba acostado, dormido, lo sentía, estaba consciente de eso y de repente, sentía que alguien se aproximaba, lo miraba detenidamente durante un rato y luego se subía a la camilla, se arrodillaba sobre su pecho y se inclinaba hasta quedar muy próximo a su boca, momento en el cual le empezaba a succionarle la energía... la vida. Después, aquel extraño ser se incorporaba saciado y Ryoga se despertaba exaltado, quebrantado y débil.

El sonido de la perilla girando, sacó al joven Hibiki de sus pensamientos. Alguien estaba en la puerta, tratando de entrar a la habitación. Todo su cuerpo se puso en tensión. Su corazón empezó a latir más rápido, sus sistema nervioso aún estaba tensionado por la reciente pesadilla y ahora de nuevo los nervios se le ponían de punta. Contuvo la respiración durante unos segundos, hasta que vio entrar a Toffu y la calma volvió al muchacho.

— Hola Ryoga, qué bueno que estás despierto... ya tengo los resultados de tus exámenes.

— De veras? Y bien, doctor, qué es lo que tengo? — inquirió ansioso.

— La verdad no sé si son buenas o malas noticias.

— A qué se refiere?

— Aparentemente estás completamente sano, no tienes ninguna enfermedad o virus.

— No puede ser — dijo Ryoga quedamente, para luego exclamar en su mente:

Entonces, qué demonios me está pasando?

Apretó la mandíbula lleno de frustración e impotencia. Lo que más deseaba ahora mismo era reponerse e ir con Akane. Gracias a Toffu, estaba enterado de que el compromiso entre su amada y Ranma había terminado. No sabía que la joven Tendo estaba de camino a encontrarse con Megumi, para confrontarla y recuperar al hijo de Nodoka.

— Así las cosas, no me queda más que internarte en el hospital, para que te hagan estudios más minuciosos — le informó el doctor. A su criterio, era lo mejor que podía hacer por el chico. Sin embargo, a Ryoga no le gustó mucho la idea. Hospitalizarse por quién sabe cuánto tiempo, no era una opción para él. Estaba convencido de que ahora que Akane era libre, ella aceptaría salir con él, ser su novia, así que no podía desperdiciar el tiempo acostado en una cama de hospital.

— No! Yo no puedo seguir así... debo irme, tengo algo muy importante que hacer — protestó Ryoga intentando levantarse.

— Pero qué dices! Qué puede ser más importante que tu salud? — rebatió Toffu algo molesto ya con el chico, al tiempo que se acercaba a la camilla para evitar que éste se levantara.

De pronto, casi sin darse cuenta de lo que hacía, el joven Hibiki levantó violentamente su pierna derecha, cosa que tomó totalmente desprevenido al doctor, quien no fue capaz de evitar un fuerte golpe en la quijada, tan potente, que lo noqueó en el acto. Muy desconcertado, Ryoga vio como Toffu se desplomaba y caía al suelo como un saco de harina.

Mientras tanto, Ukyo, Shampoo y Kodachi, cada una en su habitación, meditaba acerca de la situación actual de Ranma. Poco después de que el chico se había marchado junto con Megumi y Kanori, las jóvenes se habían presentado en casa de los Tendo, para visitarlo y darle a probar la comida que habían preparado exclusivamente para él. Allí, por intermedio de Soun, se habían enterado de que el chico ya no era más el prometido de Akane, debido a que había embarazado a Megumi, con quien incluso iba a casarse dentro de tan solo tres días.

Ninguna de las chicas había creído tal cosa, pues conocían muy bien a Ranma y a diferencia de Akane, sabían mejor que ella cómo el joven Saotome actuaba cuando una chica intentaba seducirlo, pues varias veces ellas habían echado mano de sus atributos físicos para conquistarlo, pero el jamás había caído en aquel juego, es más, incluso se mostraba nervioso, hasta algo intimidado y en lugar de responder a dichas insinuaciones, siempre buscaba la manera de alejarse. No, definitivamente él no podía haber llegado tan lejos y menos con la tal Megumi. A pesar de ser un chico atractivo, no era un mujeriego. Esa forma de ser de Ranma era casi única y quizá eso era lo que más les atraía de él.

Las tres muchachas coincidían al pensar en que eso no podía ser posible. Estaban convencidas de que seguramente Ranma había sido engañado de alguna forma, pero cómo ayudarlo? Ni siquiera sabían a dónde se lo había llevado Megumi. Habían dejado pasar estos dos días, esperando a que Nabiki diera con su ubicación, pues ella les había dicho que se encargaría de eso, pero aún no se había contactado con ellas. No sabían que la mediana de las Tendo ya había encontrado el hotel en el cual se hospedaba Megumi, información que solo se la había dado a Akane.

Estaban desesperadas, ya solo faltaba un día para que Ranma y Megumi se unieran en matrimonio para siempre y si no hacían algo pronto, si esperaban más, quizá después ya nada podrían hacer para evitarlo. Sabían que en Tokyo había decenas de hoteles, por lo cual sería como buscar una aguja en un pajar, en otras palabras, dar con el hotel sería una labor titánica, pero si trabajan juntas, indudablemente que cubrirían más terreno y en menos tiempo, aumentando enormemente las posibilidades de hallar el lugar. Así que coincidencialmente las tres llegaron a la conclusión de que debían unir fuerzas para buscar a Ranma. Sin esperar más, se pusieron en contacto y se encontraron en casa de Kodachi, quien ya había puesto a sus criados a investigar el paradero del hijo de Nodoka, pero no habían tenido éxito, ni todos ellos juntos habían logrado igualar la astucia de Nabiki, ni tenían los contactos de los cuales ella disponía.

En el consultorio, Ryoga no dejaba de mirar con desconcierto a Toffu, quien yacía de espaldas en el suelo, inconsciente. Todo había ocurrido tan rápido que apenas y empezaba a tomar conciencia de lo que había hecho. De un momento a otro había recuperado las fuerzas. El simple hecho de pensar en que iba a pasársela encerrado en un hospital, impedido de ver a Akane, de estar junto a ella, le había permitido reponerse casi milagrosamente, o eso es lo que el chico quería creer, porque muy en el fondo sabía que eso no era del todo cierto. Había algo en él, algo muy oscuro, podía sentirlo, cada vez con mayor intensidad y certeza. Aunque su cuerpo estaba débil, una extraña fuerza le daba vigor. A medida que se alejaba del consultorio, notaba con más claridad cómo esta fuerza lo manipulaba. Sin voluntad propia, como una marioneta, cuyos movimientos son controlados por aquel que tira de los hilos y mueve sus extremidades, así sentía Ryoga. Era como si alguien más lo estuviese controlando, e incluso influenciara en su pensar y hasta en su sentir. Con cada segundo que pasaba, afloraban en él oscuros pensamientos y sentimientos negativos.

Había abandonado el consultorio con el único propósito de ir a casa de los Tendo y confesarle a Akane, de una vez por todas, el gran amor que sentía por ella. Como Ranma ya no estaba de por medio, confiaba en que al fin tendría la oportunidad de conquistarla, enamorarla y convertirse en su novio, en su hombre. Sin embargo, ahora estaban surgiendo en él toda clase de pensamientos lascivos, llenos de lujuria, que tenían como protagonistas a él y a Akane compartiendo momentos cargados de pasión. Por más que quería, no podía apartar estas imágenes de su mente y el deseo de poseerla, de hacerla su mujer, cada vez crecía más y más, tanto que hasta había empezado a correr para llegar pronto al dojo. El deseo de hacerla suya, de estar dentro de ella, de explorar cada centímetro de su piel, era abrumadoramente poderoso. Ryoga estaba consciente de que sentir eso, pensar en ello estaba mal, no era correcto, así no era él, esa no era su forma de ser, lo sabía, pero simplemente no era capaz de dejar de hacerlo. No podía calmar ese deseo, de llegar con Akane y tomarla, aunque fuera por la fuerza...

Treinta minutos después, cerca del centro de Tokyo, la menor de las Tendo caminaba a paso rápido, estaba ansiosa, nerviosa, ya solo le faltaban un par de calles para llegar al hotel. Sabía que la situación era en extremo complicada. No tenía certeza de nada. No sabía si aquella demente en verdad estaba embarazada, tampoco sabía de que sucios trucos se había valido para meter a Ranma en su cama. Lo único de lo que sí estaba segura es de que el joven no se había acostado con Megumi por voluntad propia. Gracias a Nabiki ahora eso lo tenía muy claro y en su corazón sentía que de ninguna manera Ranma podría haber hecho tal cosa por gusto, y esto al menos la tanquilizaba un poco y la hacía sentir algo mejor, aunque porsupuesto, el solo pensar en que él y Megumi habían dormido juntos, era algo que le dolía demasiado, mas allá de que Ranma no lo haya hecho a propósito, había estado con otra chica y cada vez que pensaba en ello, sentía como si una daga le atravesara el pecho, causándole un dolor tan grande, que no se podía describir con palabras, dolor que sin duda aumentaría al verlos juntos, pero tenía que soportarlo y centrarse en su objetivo, el cual era evitar a toda costa que se casaran. Eso era algo que no podía permitirlo, pero el gran problema era el supuesto embarazo. A causa de ello no podía usar la fuerza para rescatar a Ranma, porque... y si en verdad ella estaba embrazada? Podría sufrir un aborto y sería la causante de la pérdida de aquella criatura inocente. No, no podía arriesgarse, así que luchar con Megumi estaba descartado, a menos que comprobara que su estado de gravidez era falso. Durante este par de días, mientras esperaba a que Nabiki encontrara el hotel, lo había meditado detenidamente y al final había llegado a una sola conclusión: debía primero probar si de veras estaba embarazada, para lo cual tenía ya un buen plan. Con él lograría descubrir si era mentira, en cuyo caso Ranma no tendría por qué casarse, pero si resultaba cierto, entonces...

Akane cortó bruscamente el hilo de sus pensamientos. No quería ni pensar en la posibilidad de que Megumi sí estuviera embarazada, porque si así fuera, tendría que dejar ir a Ranma, de una vez y para siempre. Sintió un gran vacío en el pecho y una angustia muy grande empezó a invadirla, pero enseguida trató de reconfortarse pensando en que lo más probable era que Megumi estuviese mintiendo, por ello deseaba casarse lo más pronto posible.

— Sí, Megumi miente, ella no está embarazada, no lo está — se decía Akane una y otra vez, hasta que finalmente llegó a la entrada del hotel. Cruzó al gran puerta que recibía a los futuros huéspedes y caminó hacia recepción para averiguar en qué habitación estaba Megumi. De repente, su vista se vio atraída por una joven pareja, que se encontraba en uno de los mullidos sillones del lobby del hotel, compartiendo un largo y apasionado beso. Una extraña sensación la invadió, por un instante aquella pareja le pareció conocida. Llevada por la curiosidad, se acercó unos cuantos pasos, y allí pudo distinguir claramente que la joven que se estaba besando era nada más y nada menos que Megumi. Pero lo que más sorprendió a Akane, fue que el chico con quien se comía a besos, era Ranma.

En ese instante, Akane se quedó inmóvil, como de piedra, por la impresión tan grande que se había llevado. Allí estaba el chico, al que tanto amaba, en brazos de otra, besándola con febril pasión. Apretó los puños con fuerza para retener las lágrimas que clamaban por brotar de sus ojos. Por un breve momento tuvo el impulso de acercarse más y darle al cretino de su ex prometido una soberbia paliza, romperle todos y cada uno de los huesos, causarle dolor, mucho dolor, así como él se lo causaba a ella, pero no fue capaz de dar ni un solo paso, pues una fuerte punzada en el pecho la paralizó, al ver como Ranma se ponía de pie y cargaba en brazos a Megumi. Era evidente que necesitaban más privacidad para lo que seguramente iban a hacer, por lo cual la llevaba a la habitación.

Akane ya no pudo soportarlo más, el dolor era abrumador, las siempre incontenibles lágrimas empezaron a escapar de sus ojos y resbalaban por sus mejillas. Con el corazón roto en mil pedazos y llorando desconsoladamente, se dio media vuelta y salió del hotel a toda prisa. No quería estar ni un segundo más en aquel lugar.

Corrió a todo lo que daban sus piernas, hasta que inesperadamente alguien le puso el pie, provocando que la chica tropezara y rodara por el suelo aparatosamente. Furiosa, Akane se reincorporó como impulsada por un resorte y buscó con la mirada a quien le había hecho esto, pero lo que sus ojos vieron, la dejaron muy desconcertada.

— Ti...tía Nodoka? — balbuceó la chica, sin salir de su asombro...

Al mismo tiempo, en la terraza del gran edificio en donde funcionaba el hotel, Ranma permanecía sentado en el piso, con las piernas cruzadas, en posición de loto. Trataba de disfrutar este momento a solas, pues desde que había llegado al hotel, Megumi prácticamente no se había apartado de él, como una sanguijuela, se la había pasado pegada a él en todo momento. No podía ni siquiera tomar una ducha, pues ella estaba ahí para acariciarlo, besarlo e intentar seducirlo con su escultural figura. Tampoco había podido dormir en la comodidad de la gran cama de la habitación, pues hubiese tenido que compartirla con Megumi, así que para evitar eso, no le había quedado más remedio que dormir en el lobby del hotel, y al amanecer, cuando los encargados del hotel lo echaban de allí, se dirigía a la terraza. Ya estaba cansado de que Megumi lo molestara a cada segundo, pero hoy, extrañamente la chica no se había aparecido por la terraza ni una sola vez, situación que lo tenía bastante animado, pues parecía que podría tener al menos unas horas de paz.

A unas cuantas calles de allí, Akane y Nodoka permanecían de pie, una frente a la otra, mirándose intensamente, directo a los ojos.

— Por qué? Por qué me hizo caer? — le increpó la chica muy molesta y no menos desconcertada por lo ocurrido hace poco.

— Hmhp... mocosa tonta — contestó la señora con un tono de voz frío, dejando a Akane con más desconcierto, si es que eso era posible.

Acto seguido, Nodoka dio un gran salto y cuando estuvo a poco más de dos metros del suelo, realizó un giro completo hacia atrás en el aire y luego cayó de pie. Akane abrió los ojos desmesuradamente, sin dar crédito a lo que veía. Después de hacer esa pirueta, la apariencia de Nodoka había cambiado casi instantáneamente. Sus ropas, su rostro ya no era el de la madre de Ranma, sino el de Kanori.

— Pero qué... — la chica no fue capaz de concluir la frase, abrumada por la gran sorpresa y desconcierto que le invadían ese momento.

— Así es cómo Megumi los ha engañado a ti y a Ranma — aseveró la anciana.

— Qué? De qué habla? — inquirió Akane, mirándola con gesto interrogante.

— Te lo voy a explicar, pero en otro lugar — contestó mirando en derredor. La hija de Soun la imitó y vio que varias personas se habían reunido y formado un círculo alrededor de ellas, pues les había llamado la atención lo que Kanori había hecho. No todos los días se veía a alguien dar un salto de casi dos metros. Sin esperar más, ambas se abrieron paso a través del tumulto de gente y caminaron a paso rápido hasta una calle poco transitada.

— Bien, ya nos alejamos suficiente — espetó Akane deteniéndose de golpe — ahora sí, dígame qué quiso decir con eso de que Ranma y yo hemos sido engañados?

Kanori también detuvo la marcha, se dio vuelta y cruzó su mirada con la de su interlocutora. Suspiró profundo, y guardó silencio durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos a la joven Tendo, quien clamaba por una respuesta a su inquietud.

— Escucha bien —dijo al fin la anciana — quien estaba besándose con Megumi, allá en el lobby del hotel, no era Ranma.

— Qué? — exclamó Akane molesta — cómo que no era él? Si yo lo vi claram...

— No, no era Ranma, tan solo era un ninja quien usando la técnica de imitación, lucía idéntico a él.

— La misma que usó usted para verse igual que la tía Nodoka?

— Efectivamente, la imitación es la primera técnica que un ninja aprende a dominar, la más básica.

Akane no pudo evitar sentir una gran alegría. Su corazón que antes parecía estar roto en mil pedazos, inerte, ahora podía sentirlo palpitando con fuerza en su pecho. ¡Ranma no había sido quien se besaba con Megumi! ¡No! No había sido él. No obstante, esta felicidad le duró muy poco, pues casi enseguida, fue reemplazada por la duda y la desconfianza. Por qué Kanori le revelaba esto? se cuestionaba la chica. No se suponía que era la incondicional de Megumi? La joven no se guardó más esta inquietud y se la hizo saber a la anciana:

— Por qué usted me ha contado todo esto? Por qué me ayuda? A mí, que se supone soy la peor enemiga de Megumi.

El rostro de Kanori adquirió una expresión severa. La miró de forma despectiva y con voz fría respondió:

— No lo malinterpretes, niña, esto no lo hago para ayudarte.

— Entonces? Todo lo que me ha dicho es una mentira? Quizá una trampa que Megumi le pidió que me tendiera... o tal vez...

— Cierra la boca! — Kanori la interrumpió de forma enérgica — y mejor piénsalo muy bien! Qué ganaríamos Megumi o yo con todo esto? Para qué ella me ordenaría que te revelara esta técnica ninja?

Akane guardó silencio. Apretó los puños en gesto de furia contenida e indecisión. No sabía que pensar, todo esto era tan repentino y tan... inesperado. Cerró los ojos y trató de calmarse. Durante un buen rato, se debatió entre creer en las palabras de Kanori o asumir que todo esto era otro plan maléfico de la desalmada de Megumi. Su cerebro empezó a trabajar al máximo, analizando cada posibilidad. Algo en ella, le decía que Kanori decía la verdad. La mirada de la anciana, su tono de voz, todo indicaba que lo que decía era cierto. Por otro lado, creer en que Ranma era quien besaba con tanta pasión a Megumi, era caer de nuevo en el error que había cometido antes. En otras palabras, decir que Kanori estaba mintiendo, implicaba necesariamente que Ranma era un traidor.

No, Ranma no pudo haber sido quien besaba a Megumi, Kanori tiene razón, no hay otra posibilidad, es la verdad, no era él: pensaba la chica.

En eso, la voz de la anciana la sacó de sus cavilaciones:

— Échale un vistazo a esto.

Akane tomó entre sus manos, lo que parecía un libro, muy antiguo, pues su portada estaba bastante avejentada. Pero lo que más llamó su atención fue que estaba escrito en un idioma que no era el japonés.

— Me lo obsequiaron, cuando estuve por la India, contiene una técnica peligrosa, que es con la cual pienso detener a Megumi — manifestó Kanori, al ver el gesto interrogante de la chica.

La joven Tendo abrió aquel libro y tal como lo esperaba, las hojas estaban amarillentas y quebradizas. Sin duda ya tenía varios años, décadas de haberse escrito. En la primera página, se encontró con unas letras enormes, pero no entendió en lo absoluto, lo que allí decía. Sin embargo, había una nota al pie, en japonés: destrucción de mente.

— Destrucción de mente? — inquirió Akane.

— Sí, Interitum mentis o destrucción de mente, es el título del libro y el nombre de la técnica que allí se detalla...me costó años aprenderla... pero ahora la domino totalmente y planeo usarla en Megumi, para borrar todos y cada uno de sus recuerdos, su mente quedará en blanco total.

— A qué se refiere con eso?

— A que quedará con los recuerdos de un recién nacido, o sea, prácticamente con nada... es drástico, lo sé, pero es la única forma de detenerla, no obstante, hay que se cumplir con una condición, para poder aplicar esa técnica... la persona debe estar emocionalmente débil.

— Espere, espere un poco — pidió Akane mostrándole la palma de su mano — por qué quiere detener a Megumi? Pensé que usted estaba de acuerdo con sus planes.

— Pues ya vez que no... no quiero que su corazón siga consumiéndose por el odio y la venganza... debo detenerla y para eso, desgraciadamente necesito de tu ayuda.

Akane inclinó la cabeza, en gesto interrogativo.

— Mira, necesito que hables con Ranma, al parecer el confía en ti, por lo que si tú eres quien le cuenta la verdad, estoy segura de que él no lo dudará.

— Qué? De qué verdad habla?

Kanori titubeó y se sintió mal por lo que estaba a punto de decir. A pesar de que todo esto lo hacía por el bienestar de Megumi, sentía que de cierta forma la estaba traicionando. Tragó saliva e inspiró un par de veces, clavó su mirada en los ojos chocolate de la joven Tendo y con voz firme, dijo al fin:

— Megumi no está embarazada y aunque lo estuviera, ese bebé no sería de Ranma, pues jamás pasó nada entre ellos.

Akane abrió los ojos como platos y retrocedió un par de pasos. Víctima de la impresión tan grande que le había causado esta revelación, se quedó sin palabras. Por casi un minuto permaneció inmóvil, contemplando a Kanori, con la boca abierta. Al inició dudo de las palabras de la mujer, pero después, comprendió que no tenía sentido pensar en que esto podía ser una trampa, pues por más que le había buscado un fin, un propósito oculto, no lo había encontrado. No había forma de que esto pudiese ser una treta. No tenía sentido inventar todo esto. Para qué? Además, la anciana había sonado bastante convincente, incluso le había mostrado la técnica con la cual se iba a encargar de Megumi. Luego, entonces, todo esto no podía ser más que... la verdad.

Finalmente, sus labios se curvaron en una sonrisa que reflejaba la enorme felicidad y el supremo alivio que la embargaban en ese momento. Aún le quedaban ciertas dudas, pero la alegría y la emoción pudieron más. Quiso saltar, gritar con todas sus fuerzas que Ranma no la había engañado, que nunca la había traicionado, gritarle a todo el mundo que su prometido era un hombre, un verdadero hombre. Apenas y pudo contenerse para no exclamar en medio de la calle, frente a todos los transeúntes.

— ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Sí! Algo me decía que Ranma no había faltado a nuestro compromiso — dijo Akane, llena de una felicidad incontenible.

Kanori entrecerró los ojos y comentó:

— Sí, claro, por eso marcaste tus manos en sus mejillas, no? Cuántas veces lo cacheteaste? Tres? Cuatro? No lo recuerdo bien...

Ante este comentario, Akane se sintió muy mal, a pesar de que nada de eso fue su culpa y de que además tenía todo el derecho de reaccionar de la forma en que lo hizo. Visiblemente apenada contestó:

— Bueno, es que en ese momento yo estaba muy enfadada, me dejé llevar por la ira, no lo pensé muy bien, todo apuntaba a que Ranma lo había hecho, el no lo negó y por eso yo...

La chica siguió hablando descontroladamente, pronunciando palabras ininteligibles durante un buen rato hasta que Kanori se cansó y la interrumpió con voz cortante:

— ¡Ya! ¡Ya! ¡Suficiente! Basta de parloteos y de perder el tiempo, necesito que hables con Ranma cuanto antes.

— ¡Espere! Antes, quiero que me explique algo.

Kanori suspiró resignada y armándose de paciencia asintió.

— Cómo es que Megumi le hizo creer a Ranma que... que... bueno, ya sabe, que ellos... que ellos pasaron la noche juntos...

— A decir verdad, ellos si pasaron la noche juntos.

— Quééé? — exclamó Akane al bode de la histeria.

— Pasaron la noche juntos, pero peleando — aclaró Kanori.

Akane casi se fue de espaldas. Por poco y le había dado un infarto al escuchar que sí "pasaron la noche juntos".

— Cómo qué se la pasaron peleando?

— Pon atención, pues solo lo voy a decir una vez — sentenció la anciana — mientras Ranma estuvo cautivo en la isla, Megumi intentó por todos los medios, meterlo en su cama, pero él jamás aceptó, siempre la rechazó enérgicamente... desesperada, llegó a los extremos de drogarlo, pero aún bajo los efectos de las drogas y narcóticos, se negó a acostarse con ella, parecía que su mente estaba centrada únicamente en escapar de la fortaleza... pese a estar drogado, se enfrentó a decenas de ninjas que intentaron evitar que abandonara la isla... ninguno de ellos pudo hacerle frente, así que Megumi se vio obligada a intervenir... lucharon durante toda la noche, hasta cerca del amanecer del siguiente día, cuando ambos cayeron finalmente rendidos, sin fuerza ya ni para mantenerse en pie, se desplomaron inconscientes...producto de esa pelea, varias partes de la fotaleza quedaron reducidas a escombros.

— ¡Claro! — interrumpió Akane con una enorme sonrisa en el rostro — por eso cuando fuimos a rescatar a Ranma y recorrimos la fortaleza, había montículos de piedra y concreto y el suelo de algunos sitios estaba destrozado.

Por si le quedaba alguna duda de la veracidad de las palabras de Kanori, con esto, esas dudas se despejaron totalmente.

La anciana asintió, para luego añadir:

— Pero Megumi recuperó la conciencia antes que Ranma y aprovechó las circunstancias para hacerle creer que habían compartido una noche de pasión... lo llevó a su alcoba, lo desnudó, se desnudó ella también y lo metió en su cama, y para asegurarse de que el joven no dudara, ordenó a dos ninjas, que usando la técnica de imitación, se caracterizan como ella y Ranma y grabaran un video, en el cual se los viera juntos en la cama.

— Esa maldita... no puede creer los alcances de su mente retorcida — dijo Akane entre dientes, indignada y por demás molesta con el proceder de su ex amiga.

— Y bien, satisfecha con la explicación o quieres que te dibuje un manga? — preguntó Kanori en tono sarcástico.

— Tan solo una pregunta más.

— Por todos los cielos! Y ahora qué? — protestó Kanori frunciendo el ceño, fastidiada e impaciente.

— ¿Por qué usted dice que Ranma confía en mí? ¿Qué no habría sido mejor que fuese con la tía Nodoka, su madre, en lugar de buscarme a mí?

— Pues será su madre y todo lo que quieras, pero consciente a bajo los efectos de los narcóticos que le suministraban, solo un nombre salía de su boca... Akane... todo el tiempo te tenía muy presente en su mente y cada vez que rechazaba a Megumi, le dejaba en claro que la dueña de su corazón eres tú, que te ama y que nadie jamás podría cambiar eso.

Al oír esto, la menor de las Tendo se sintió como en las nubes, lentamente llevó sus manos hacia su pecho y las apretó fuertemente contra él, como si quisiera contener a su corazón, que ya empezaba a latir desbocado, con fuerza inusitada, como si de un momento a otro, fuera a salírsele del pecho. Casi sin darse cuenta, de sus labios escapó el nombre de su amado, en un susurro. En ese preciso instante no supo qué hacer, si llorar o gritar de la inmensa emoción que sentía. Poco después, unas cuantas lágrimas resbalaron por sus mejillas, las cuales habían adquirido un leve sonrojo. Pero esta vez, las lágrimas que derramaba, eran de felicidad, de una gigantesca y abrumadora felicidad.

Kanori por su parte, la contemplaba en completo silencio, muy extrañada, pues no le parecía una mala persona. La miraba de pies a cabeza, una y otra vez, sin perder detalle de las reacciones de la joven.

— Quizá ha cambiado, parece que ya no es la misma que solía ser antes, ya no es aquella chica que tanto daño le hizo a Megumi — musitó la anciana algo confundida.

De repente, Akane inspiró y exhaló profundo, al tiempo que se enjugaba las lágrimas, con el dorso de su mano.

— Bien, llegó el momento de encarar a Megumi — dijo la joven, mientras empezaba a caminar de regreso al hotel.

— Espera ¿Qué haces? — le preguntó Kanori con cierta angustia en el tono de su voz — ni se te ocurra ir a enfrentarla... tan solo apégate a mi plan... tú no lo sabes, pero Megumi tiene varios ninjas vigilando tu casa y si ahora tú vas y la hace enfadar, ella podría ordenar que lastimaran a alguien de tu familia... me doy cuenta de que eres una chica muy fuerte y tal vez estés al nivel de Megumi, pero no podrás encargarte de ella y al mismo tiempo, proteger a tus hermanas.

Akane detuvo la marcha y volvió sobre sus pasos. Una vez que estuvo frente a Kanori dijo:

— Entonces, dígame exactamente en qué consiste su plan.

— Te lo contaré de camino al dojo.

Akane asintió y sin más, ambas se enrumbaron hacia la estación del tren, que los llevaría de vuelta a Nerima.

Entretanto, en el hotel, en la habitación más lujosa del mismo, Megumi sonreía triunfante. En su mente repasaba una y otra vez la imagen del rostro de Akane, la expresión que había puesto, cuando la había visto besándose con "Ranma" en el lobby del hotel.

Gracias a que cinco de sus mejores ninjas vigilaban constantemente la casa de los Tendo, se había enterado oportunamente de que Akane iba camino al hotel y había tenido el tiempo suficiente de idear este plan, que según ella había salido perfecto. Lejos estaba de imaginar, que Kanori ya había puesto a Akane al tanto de eso y mucho más.

De pronto, un fuerte ruido la distrajo, e inmediatamente volteó a ver hacia la puerta de la habitación, solo para constatar que alguien la había echado abajo.

— Adelante, pásenle, zorritas y díganme, ¿a qué debo el honor de su visita? — dijo Megumi con una sonrisa en los labios.

Ukyo, Shampoo y Kodachi la fulminaron con la mirada.

— ¿Dónde está Ranma? — preguntaron casi al mismo tiempo.

— Probándose el traje para la boda de mañana — contestó fingiendo amabilidad y serenidad, pues en realidad estaba muy molesta con las chicas. No esperaba a que ellas encontraran el hotel en el cual estaba hospedada y una de las cosas que más detestaba Megumi, era que se dieran este tipo de situaciones imprevistas.

— !Esa boda jamás, jamás va a ocurrir! — vociferó Ukyo.

— Ya sabemos que mentiste, tú no estas embarazada — agregó Shampoo.

Kodachi, simplemente se limitó a asentir varias veces ante las afirmaciones de las otras chicas y luego sonrió como solo ella sabe hacerlo. Acto seguido, empezó a agitar sus listones, al tiempo que recorría el cuarto gritando entre risas:

— Ranma, mi amor, ¿dónde estás cariño?

La expresión serena en el rostro de Megumi, cambió bruscamente a una de furia.

— No sé de qué hablan, ustedes están locas...

—Deja ya de mentir, lo sabemos todo, el médico al que sobornaste nos lo dijo con puntos y comas, hasta lo escribió y firmó.

— ¿Qué? Pero... no, no puede ser — Megumi no daba crédito a lo que Ukyo había manifestado.

Le parecía imposible que ellas la hayan descubierto, pero para su desgracia, así era, las tres muchachas hasta tenían pruebas de que su estado de gravidez era falso.

Luego de visitar varios hoteles de Tokyo, sin éxito alguno, a Ukyo se le había ocurrido una brillante idea. Había pensado en que si Megumi vivía en una fortaleza, si estaba acostumbrada a estar llena de lujos y atenciones, rodeada de sirvientes a su entera disposición, entonces muy probablemente el hotel que elegiría para hospedarse, tendría que ser el más lujoso de la capital nipona. Y en efecto, no se había equivocado en su pensar. Gracias a la astucia de la joven cocinera, finalmente ahora estaban cara a cara con Megumi. Cabe mencionar también que antes de ponerse a recorrer los hoteles de Tokyo, las jóvenes hicieron una pequeña escala en el hospital de Nerima. Aquí en cambio, Shampoo fue quien se lució. Aplicando un par de técnicas que había aprendido de una reconocida guerrera de su aldea, experta en el arte de la interrogación, había hecho "cantar" al deshonesto médico, al que Megumi había sobornado. Éste no resistió mucho y casi enseguida les reveló la verdad, incluso al ver peligrar su vida, les firmó y celló un certificado en el cual manifestaba que Megumi no estaba embarazada.

— Ranma no está aquí, tal vez está en otra habitación — dijo Kodashi quien había buscado ya hasta en el último rincón de la habitación.

Las tres chicas se dieron vuelta y caminaron rumbo a la salida, cuando de la nada, Megumi apareció delante de ellas.

— Malditas, de ninguna manera permitiré que hablen con Ranma.

Las jóvenes quedaron estupefactas, pues ninguna había sido capaz de ver el movimiento que Megumi había hecho. Estaba a sus espaldas y de pronto, en menos de un parpadeo se encontraba frente a ellas, impidiéndoles el paso. Pronto entendieron que la única forma de abandonar el cuarto, era derrotándola, así que se pusieron en guardia y estaban a punto de pasar a discutir quien iba a enfrentarla primero, cuando la risa de su adversaria las distrajo.

— Cinco — dijo graficando el número con los dedos de su mano derecha — cinco segundos necesito para acabar con ustedes, sabandijas nefastas.

La sonrisa se desdibujó del rostro de Megumi, el cual adquirió una expresión severa. Su mirada se tornó amenazante, tanto, que provocó escalofríos en las chicas. Pero ninguna se amedrentó o arrepintió de estar ahí. En su mente solo estaba el deseo de rescatar a Ranma y alejarlo de la presencia de Megumi.

Shampoo empuñó uno de sus chúis (esfera de metal macizo con mango), Kodachi por su parte, empezó a agitar sus listones y preparó sus flores negras narcotizadas. Ukyo, levantó su gran espátula, que si bien le era muy útil e indispensable en la cocina, en casos como estos, también le servía como arma para combatir, en ella tenía ataque y defensa a la vez.

Durante un rato permanecieron inmóviles, cruzando las miradas. Luego, Megumi hizo una mueca de fastidio y enseguida dio inicio al combate, que tal como ella lo había predicho, no duró más de cinco segundos. Echando mano de su increíble velocidad, se desplazó hasta quedar a espaldas de Kodachi, y le propinó un brutal golpe en la nuca, que la noqueó instantáneamente. Después, con gran facilidad, le arrebató a Shampoo su arma y se la arrojó a Ukyo con fuerza descomunal, a la vez que con la otra mano, golpeaba la garganta de la amazona. La joven cocinera, no fue capaz de bloquear ni mucho menos, de esquivar el chúi, debido a la endemoniada velocidad que había adquirido. En una fracción de segundo, la alcanzó e impactó de lleno, justo en la boca del estómago, dejándola sin aire. Víctima del dolor causado por el golpe, se dobló y apoyó una rodilla en el suelo, para tratar de recuperar el aliento, pero Megumi no le dio oportunidad alguna. Tomó a Shampoo del cuello y la llevó hacia donde estaba Ukyo. Allí, estrelló la cabeza de la amazona con la de la joven cocinera y ambas terminaron igual que Kodachi, tiradas en suelo, sin sentido. Un hilo de sangre brotaba de un costado del cráneo de las chicas.

Una vez que las venció, se acercó a la que primero había dejado fuera de combate, para darle el golpe de gracia, pero... algo, una idea, oscura y cruel asaltó su mente. Al parecer, se le había ocurrido algo mejor, que enviarlas al otro mundo. Sus labios dibujaron una sonrisa perversa y sin más, chasqueó sus dedos.

Un ninja apareció y como era costumbre se inclinó ante ella esperando órdenes.

— Quiero que tú y tus compañeros de equipo, se tomen la tarde y la noche libres... lleven a estas tres chicas con ustedes y diviértanse con ellas... detrás de la escuela Furinkan hay un pequeño bosque, allá pueden pasar un buen rato... pero eso sí, una vez que estén satisfechos, pónganlas a dormir para siempre... está claro?

— Sí, señorita, muchas gracias por este detalle y descuide, seguiremos al pie de la letra sus instrucciones.

Dos ninjas más aparecieron y cada quien cargó en brazos a una de las chicas y se retiraron. Una vez que estuvieron fuera del hotel, se reunieron con los restantes miembros del equipo (doce integrantes en total). Se adueñaron de un camión y junto con las desdichadas jóvenes, subieron y se dirigieron al sitio que Megumi les había señalado, pero el camino era largo y no aguantaron más. Hace años que no habían estado con una mujer, recluidos en la fortaleza, lo único que les quedaba era usar las manos para satisfacerse, pero ahora, ahora finalmente tenían a tres bellas muchachas a su entera disposición. ¿Para qué esperar más? se dijeron y se abalanzaron sobre las desafortunadas chicas, que permanecían inconscientes y por la brutalidad con que Megumi las golpeó, seguramente no despertarían hasta dentro de varias horas. Todos querían tocarlas, acariciarlas, besarlas y sobre todo, poseerlas. Desesperados empezaron a desvestirlas, consumidos por el incontenible y creciente deseo que se apoderaba de su mente y cuerpo.

Mientras, en Nerima, Ryoga despertaba de golpe y se llevaba la sorpresa de su vida, al ver el sitio en donde se encontraba. Enormemente desconcertado, se puso de pie como impulsado por un resorte, pero un fuerte mareo, lo llevó de nuevo contra el piso. Apoyándose en una pared, se reincorporó a medias y miró en todas direcciones. No alcanzaba a comprender qué rayos estaba sucediendo. ¿Por qué estaba tirado en una acera y no en la camilla del consultorio de Toffu? Lo último que recordaba, era que se encontraba con el doctor, hablando acerca del resultado de sus exámenes y luego, nada, todo estaba en blanco. No recordaba más, no podía, por más que se esforzaba, lo único que conseguía era que le doliera la cabeza. Viendo que todos sus intentos resultaban inútiles, no le quedó más remedio que dejar de forzar su mente y comenzó a caminar, no sabía que rumbo tomar, en qué dirección estaba el consultorio o el dojo. Estaba total y absolutamente perdido. Durante casi cuarenta minutos, se mantuvo deambulando por las calles, hasta que de repente, alcanzó a divisar a lo lejos, a alguien que conocido. El rostro del joven se iluminó al ver de quien se trataba.

— Akane — murmuró y corrió hacia ella. Pero para su mala fortuna, cuando se encontraba ya a pocos metros de la joven, la lluvia se hizo presente. Apenas lo tocó el agua fría, se transformó en aquel cerdito negro.

Rápidamente, la lluvia se volvió tan fuerte, que en tan solo unos segundos, Akane y Kanori, quedaron totalmente empapadas. El clima en Nerima durante estos últimos dos días, se había comportado de forma muy extraña. A mediodía, justamente cuando el sol alcanzaba el punto más alto, repentinamente el cielo se llenaba de nubes, que bloqueaban los rayos del astro rey. El día se tornaba oscuro, nublado. Posteriormente, fuertes corrientes de viento azotaban el lugar y horas después se desataba la lluvia, la cual era acompañada de tormentas eléctricas que volvían el ambiente aún más tétrico.

Un par de minutos, después, Akane y Kanori llegaba por fin, al dojo. La presencia de la anciana, causó mucho revuelo e inquietud, tanto en los Saotome, como en los Tendo. Sin embargo, la más joven de la casa, logró calmar los ánimos explicándoles, aunque a breves rasgos, todo de lo que se había enterado hoy día, hasta incluso les informó del plan que tenían para detener a Megumi, el cual básicamente consistía en emplear el "Interitum mentis" para blanquearle la memoria. Sin embargo, para para poder usarlo, ella debía estar emocionalmente vulnerable, débil, y solo había una forma de lograr eso, o más bien, solo una persona podía dejarla así: Ranma. Según Kanori, Megumi ha desarrollado sentimientos por él, así que si el chico la dejara plantada en el altar, la joven seguramente quedaría emocionalmente muy golpeada, y caería en una fuerte depresión, volviéndose así, la candidata perfecta para la técnica. Pero aquí estaba el principal problema, el hijo de Nodoka desconfiaba de Kanori y por nada del mundo quería escucharla. En vista de eso, la anciana había recurrido a Akane, para que a través de una nota, lo convenciera de confiar en ella y de seguir el plan.

Apenas terminó de compartir esta información con su familia, la chica subió a su alcoba, tomó una hoja en blanco y comenzó a escribir aquella nota, para Ranma. Su mente y corazón aún estaban conmocionados por el torbellino de emociones que le había provocado su plática con Kanori, por lo que no fue totalmente consciente de lo que escribía en la hoja, hasta cuando terminó y la leyó. Ahí recién se dio cuenta de que le estaba revelando a Ranma algunos de sus más íntimos sentimientos y se sonrojó tanto, que sentía que hasta su azulada cabellera había tornado un color carmín.

— Pero... pero... ¡pero qué fue lo que escribí! — exclamó visiblemente apenada. Tan solo debía poner lo que Kanori le había dicho, pero con el peso de tantas emociones encima, había usado esa nota como una forma de desahogo.

Agitó la cabeza negativamente varias veces. De ninguna manera Ranma o alguien más podía enterarse del contenido de esa nota, pues muy probablemente moriría de la vergüenza. En vista de esto, tomó otra hoja y ya con más calma se puso a escribir nuevamente.

Abajo, Kanori esperaba impaciente a la joven Tendo. Cuando por fin la vio bajar, dijo con cierta molestia:

— Vaya, niña, sí que te tomaste tu tiempo! Creí que en lugar de una nota, te habías puesto a escribir toda una novela... y creo que erótica, porque estás más roja que un tomate.

— Es cierto — intervino Nabiki —podría jurar que de tu rostro hasta está saliendo humo... si sigues así, vas a que quedar reducida a cenizas.

— Eeeeh... no, yo... la verdad — balbuceó la chica muy nerviosa, con la vista clavada en el piso. Cada vez que recordaba lo que había escrito en la otra hoja, se apenaba y sonrojaba aún más, si es que eso era físicamente posible.

— Quizá te resfriaste, será mejor que te quites esa ropa mojada y te des un baño con agua caliente.

— Eso haré, tía Nodoka — repuso con voz temblorosa y una risa nerviosa escapó de sus labios, al tiempo que entregaba la nota a Kanori, quien sin perder más tiempo, la ocultó en su pequeño bolso y se marchó de inmediato.

Akane empezó a subir las escaleras dispuesta a volver a su cuarto, pero se detuvo al escuchar que alguien tocaba la puerta. Kasumi se apresuró a abrir y el rostro se le iluminó al ver a Toffu, que luego de pasar y saludar cordialmente a todos, aprovechó el momento para preguntarles a ver si sabían algo del joven Hibiki.

— De casualidad, Ryoga ha venido por aquí?

— Qué no estaba en su consultorio? — inquirió Nodoka.

— Pues sí, pero esta mañana se dio de alta.

— Cómo que se dio de alta? — preguntó Akane mirando al doctor con gesto interrogante, desconcertada al igual que el resto de los presentes.

— Sí, como los exámenes revelaron que no tenía enfermedad alguna, y ya se sentía bien, se marchó, aunque sin mi consentimiento y no sé a dónde... pero si lo ven por aquí, díganle que vaya a verme.

Para no causar más preocupación, el doctor no les dijo nada acerca del golpe que el chico le había propinado.

— Bueno, nos vamos, Kasumi?

— Sí, doctor, vamos.

Akane se sorprendió muchísimo, pero gratamente, al percatarse de que la mayor de sus hermanas estaba a punto de salir en una cita con Toffu. Una vez que se marcharon, se acercó a Nabiki y le preguntó quedamente:

— Sabes a dónde van?

— Al cine, hay una película que está arrasando con la taquilla, se titula "cuando no todo es lo que parece"... pero descuida — dijo guiñándole el ojo— ya luego tú también podrás ir a ver la peli junto con tu querido prometido...

— Nabiki! — la regañó Akane. Se dio vuelta, terminó de subir las escaleras y una vez en su cuarto, lo primero que hizo, fue tomar entre sus manos la primera nota que había escrito, para proceder destruirla. Estaba a punto de empezar a romperla, cuando se dio cuenta de algo... la nota que tenía en sus manos, no era la primera. Inmediatamente entendió lo que había sucedido y se quedó en shock.

Segundos después, en toda la casa y en los sitios aledaños, hacía eco un sonoro: ¡Si seré idiota!

Entretanto, en el hotel más lujoso y costoso de Tokyo, Megumi conversaba con unos de sus lacayos:

— Ya llegó?

— Sí, señorita, ahora mismo debe estar en el lobby.

— Se dio cuenta de que la estabas siguiendo?

— No, al parecer los años le están pasando factura, ya no es la Kanori de antes.

— Bien, si no tienes nada más que decir, lárgate.

Megumi apretó la mandíbula, en un gesto de rabia contenida. Con esta plática había quedado hecho una furia. A grandes zancadas, se dirigió hasta un rincón de la habitación donde estaba una de sus armas favoritas: la katana. La tomó entre sus manos y con un leve movimiento de su dedo pulgar, la desenvainó unos cuantos centímetros. Mirando fijamente el acero de la hoja, dijo para sí:

— Maldita Kanori, infeliz traidora, considérate muerta...


Bueno, hasta aquí este capítulo. Perdón si estuvo lleno de diálogos y explicaciones. Traté de sintetizar al máximo para no tornar demasiado aburrido el capítulo. Espero haber tenido éxito en eso y no haber hecho pesada la lectura del mismo.

Nuevamente, mil disculpas por actualizar hasta ahora y gracias por su paciencia.

Un especial agradecimiento también para Own son, estimado amigo, te agradezco enormemente por haber estado al pendiente. Siento no haber podido actualizar la fecha que te señalé, pues desgraciadamente no pude contar con el tiempo suficiente para hacerlo.

NOTA: me tomé la libertad (sí, perdón, esta vez me estoy tomando muchas libertades n.n) de incluir en el capítulo, una especie de "easter eggs" o "huevos de pascua"... bueno, en realidad fueron dos:
El primero, cuando Akane, está enormemente apenada y sonrojada, Nabiki comenta que se va a consumir hasta quedar "reducida a cenizas". Esta parte es una referencia al fic ""LAS CENIZAS DE AKANE" de la autora Akane Redfox.
El segundo, la película que Toffu y Kasumi iban a ver en el cine, "CUANDO NO TODO ES LO QUE PARECE", la cual está arrasando con la taquilla en Japón, dicha "película" es en realidad el fic de la autora, Maryviza. Y bueno aquí se me ocurrió que podría ser una buena forma de enlazar el universo de dicho fic con el de Venganza Implacable.
Cabe recalcar que esto lo hice con el debido respeto, sin el afán de molestarlos o confundirlos. Simplemente, de esta manera quería recomendarles estos dos fics que acabo de citar. Muy probablemente ya los están siguiendo, pero si aún no, si desean, podrían pasarse por allí, personalmente sus tramas me han cautivado y los recomiendo ampliamente.

Agradecimientos a los reviews:

Serena Tsukinoo: Hola, querida Serena!
Infortunadamente, el destino no quiso que se vieran, Ranma abandonó la habitación unos segundos antes de que Akane despertara. Siento haber echo que derramaras lágrimas con esa parte, pero así como han habido momentos un tanto tristes, también habrán escenas reconfortantes y quizá hasta alguna con algo de "miel".
jajaj concuerdo totalmente contigo, Nabiki de detective podría ser igual o mejor hasta que Sherlock Holmes...jajaja
Ojalá este capítulo también haya sido de tu agrado.
Mil gracias por tu gran paciencia y por continuar invirtiendo parte de tu tiempo, en leer esta historia.
Pásala muy bien. Nos leemos en el siguiente capítulo.

Nancyricoleon: Saludos, Nancy! Cómo has estado?
Muchas gracias por tus palabras amiga. Qué gusto saber que te encanta este fic. Sinceramente, espero que este capítulo también sea de tu total agrado.
Sííí! Por fin, Akane reconoció que a quien ama es a Ranma y como tu bien dices, Nabiki le abrió los ojos, gracias a lo cual, ha vuelto a confiar en el joven Saotome y ya no piensa que es el peor de los hombres.
Que la pases muy bien, tú y toda tu familia. Cuídense muchísimo.
Hasta el próximo capítulo!

Amigo: Un atento saludo para ti! Espero que te encuentres muy bien.
Así es, mi estimado, en estos capítulos se irán colocando las piezas faltantes que van a darle explicación a ciertas cosas, como por ejemplo en este capítulo, Kanori le dio a conocer a a Akane por qué algunos sitios de la fortaleza estaba destruidos. Posteriormente llegará finalmente a develarse por completo el asunto de aquel "encuentro cercano" que tuvo Ryoga.
Respecto a Akari, te confieso que no me decidía si ponerla a ella, o la chica que conoció en el capítulo del ánime, titulado: "¡Ryoga! Corre hacia la puesta de Sol". Sin embargo, gracias a las razones que expusiste en tu review, me he decidido por Akari. Muchas gracias por esta gran sugerencia.
Gracias por seguir leyendo este fic y de nuevo, me disculpo por haberme ausentado tanto tiempo.
Nos leemos en el siguiente capítulo! Pásala muy bien.

Euridice Hibiki: Un fraternal saludo para ti, mi muy estimada Euridice!
Muchas gracias por estar al pendiente de mí, de este fic y por tus buenos deseos. Siento muchísimo no haberlo actualizado mucho antes, qué más habría querido yo, pero simplemente no fue posible. Agradezco enormemente por la infinita paciencia con la que has esperado estos capítulos.
Concuerdo absoluta y totalmente contigo, Nabiki es alguien que en estos casos, es capaz de ver a través de las cosas, como nadie más puede hacerlo, percatarse de detalles críticos, que otros pasan por alto.
Con la lectura de este capítulo, algunas de las inquietudes que te han estado asaltando, finalmente se han resuelto. Otras, como por ejemplo lo del asunto de Ryoga, han quedado para los siguientes capítulos, no obstante, en éste, he puesto muchas más señales qué de cierta manera, auguran la terrible amenaza que pronto hará acto de presencia en Nerima.
Un fuerte abrazo para ti también y suerte y mucho éxito en todas y cada una de las actividades que debas realizar.
Nos leemos en el siguiente capítulo.

Akane Redfox: Un gusto saludarte, amiga!
Desgraciadamente, parece que Megumi seguirá haciendo de las suyas un rato más, pero por más fuerte que sea, seguro pronto alguien la pondrá en su lugar.
Lo que mencionas en tu review, es muy cierto, en ocasiones, su carácter no le ayuda mucho, se precipita y termina juzgando de forma prematura, y casi en todos los casos, es Ranma quien paga los platos rotos. Pero tal como lo has dicho, así es ella, y además, no es el único lado que tiene, también es una chica amable, dulce, en fin, no por nada Ranma la ama tanto y muchos, desean ganarse su corazón, no solo por su belleza, sino por ese carácter, que la hace tan única, tan... Akane.
Te envío un fuerte abrazo. De corazón, espero que el capítulo sea de tu agrado.
Cuídate mucho!

Auri22: Saludos cordiales!
Sí, Megumi con cada capítulo que pasa, se hace odiar más y más, tiene esa facilidad...jajaja.
Me emociona mucho y me es muy grato saber que te impresionó el primer capítulo y que incluso te leíste todos los restantes capítulos sin parar. Te lo agradezco infinitamente. Un millón de gracias, por haber dedicado tu tiempo a leer este fic y por continuar pendiente de él. Ojalá y la trama siga siendo de tu total agrado hasta el final.
Que la pases estupendo! Hasta la siguiente actualización. Un abrazo.

Maryviza: Muchísimos saludos para ti, querida Mary!
Primeramente, un billón de gracias, por tus amables palabras para conmigo y con el fic.
Siento haber roto tu corazón con algunas de las escenas de los capítulos anteriores, pero de la misma forma con han habido momentos dramáticos y tristes, seguramente vendrán instantes reconfortantes.
Estoy seguro de que tienes una gran lista llena de razones para odiar a Megumi y a Satoshi. Éste último hasta estuvo a punto de desgraciarle la vida a Akane. Por fortuna la chica supo defenderse bien, pero, aún golpeado como estaba, pensó en la forma de vengarse y hacerle el mayor daño posible, y no se le ocurrió mejor venganza, que arruinar una amistad de años, valiéndose de una sarta de mentiras, que ingenuamente Megumi creyó.
Con la lectura de este capítulo, habrás descubierto ya por quién Kanori se decidió y bueno, Akane quiso encargarse personalmente de detener a Megumi, pero Kanori la convenció de seguir su plan. Ahora la pregunta es, resultará?
Muchas gracias por tomarte el tiempo de dejar un review y por continuar leyendo este fic.
Un abrazo. Pásala muy bien!

Kristaniakarly. com: Hola!
No tienes idea de cuanto me ha emocionado tu comentario. Me es muy grato saber que desde tu punto de vista, este fic tiene una buena trama. Espero luego de este capítulo sigas pensando lo mismo n.n. Muchas gracias por tu review.
Nos leemos en el siguiente capítulo.

The-girl-of-pig-tailed: Hola!
Te ofrezco disculpas por no haber actualizado durante tanto tiempo, pero por más que quise, no fue posible, sino hasta ahora. Muchas gracias por leer este fic, por tu comentario y por desearme suerte! En verdad, muchísimas gracias. Ojalá este capítulo sea de tu agrado.
Te envío un abrazo. Pásala excelente!
Hasta el próximo capítulo.

Me despido, no sin antes, agradecer a quienes por diversos motivos, no comentan pero todavía están siguiendo las actualizaciones de este fic. Muchísimas gracias y sinceramente, ojalá que este capítulo logre cubrir sus expectativas.

Hasta la próxima actualización! Cuídense mucho y que tengan un excelente fin semana!