Harry y yo ni nos inmutamos, no queríamos ser sorprendidos en la escenita.

El rubio desapareció de la escena y Snape volvió a la fiesta, cerrando detrás de si la puerta.

Ambos respiramos aliviados. Nos miramos un instante para luego dar un par de pasos.

Harry en semblante serio no dijo nada. Mejor, no quería escuchar lo que podría haber sido un enfrentamiento aun mayor al de antes. Había escuchado bastante, una parte de mí decía que debía escuchar a Harry y la otra me decía que debía hacer caso al corazón. A veces la razón se equivoca de bando.

Volvimos a la fiesta, pasados unos minutos. Ambos fuimos recibidos por nuestros amigos. Preguntándonos que si habíamos solucionado nuestras diferencias. Yo intenté no aparentar preocupación por lo vivido hace cinco minutos. Harry por su parte, se disculpó mintiendo que se encontraba un poco mal y que se despedía de nosotros. Ron intentó engatusarle para que se quedara pero Harry le volvió a decir que le dolía la cabeza y prefería irse a descansar.

-Déjale Ron. No se encuentra bien.

-Hasta mañana amigo, descansa.

-Gracias Ron. Buenas noches, chicos.

Potter se alejó del bullicio. Yo me quedé mirando la puerta cerrada hasta que Luna se acercó a nosotros.

-¿Te ocurre algo Hermione?, estas ida.

-Sí, Luna. Suele pasarme muy a menudo.

-¿Algo te preocupa amiga?

Ginny habló esta vez, su tono de preocupación…

-Nada, no es nada. Vamos a bailar chicas. La fiesta es nuestra.

-Y que lo digas, Herm.

Fuimos de nuevo a la pista. Ron se agrupó junto con Dean, Neville y un par de alumnos de séptimo a beber un par de cervezas de mantequilla mientras nos observaban bailar. Ninguno quería bailar en ese momento, así que optaron en ver nuestros bailes sensuales.

Ginny hechizó el hilo musical para que sonara una de sus canciones del verano pasado.

Luna sonreía al escuchar las primeras notas.

Tenía un tono español, así que las chicas se agarraban del vestido, bailaban y taconeaban con gracia el suelo.

Sabíamos que no éramos las únicas en la pista, pero la canción la hicimos nuestra. Los chicos, se atrevieron a seguirnos los pasos. Neville, se acercó a Luna. Dean a Ginny y Ronald a mí.

Ambos nos acercábamos a bailar agarraditos.

De esa pista pasamos a otra más movidita. Así hasta que mis pies no daban más y decidí sentarme en un sofá cercano. Iba tan agotada que no me di cuenta con quien compartía la mitad del sofá.

Snape me miró sorprendido al ver que me acercaba a él sin decir nada. Cerré los ojos por un instante y al abrirlos le vi. No lo podía creer. ¿Cómo no lo vi?

-Está hecha una bailarina profesional, señorita Granger.

-¡Profesor!, no me di cuenta que estaba aquí…

-¿Así?, creía haberla visto salir de la fiesta… y ahora la vuelvo a ver aquí… ¿tiene una hermana gemela?

Me miraba en semblante serio, no pestañeaba. Esperaba que yo dijera algo, pero no se me ocurría nada.

-Yo… volví.

-¿El señor Potter también está aquí?

Miró de un lado a otro buscando a Harry.

-No, se fue. No se encontraba bien.

-Justamente.

Me quedé en silencio. Ahora sí que no sabía que decir. ¿Acaso sabía que habíamos escuchado todo lo anterior? Y si fuera así. Estábamos metidos en un buen lío.

-Voy a tomar algo, ¿le traigo algo?

-Un wiski de fuego, por favor.

-Bien, ahora vengo.

Al llegar a la barra. Ronald se me acercó.

-¿Dónde estabas?

-Estaba… allí.

Señalé al profesor. Sentado en el sofá y observándonos.

-¿Cómo?, Hermione por favor. ¿Qué haces con el murciélago de mazmorra en una fiesta?, se supone que hay que divertirse no…

-¡Calla por favor!

-Pero Hermione… ¿Quién decide en una fiesta sentarse con él, que con sus compañeros de curso?

-Estaba cansada y me senté en ese sofá, no sabía que estaba él.

Ginny que escuchaba nuestra conversación me guiñaba el ojo.

-Bueno, ¿vienes ahora con nosotros?

-Em… ahora no. Más tarde…

Dejé a un Ronald boquiabierto.

-Déjala Ronald, no está haciendo nada malo.

Ginny apartó a su hermano de mí y dejó que fuera al encuentro de Snape. Me esperaba sentado en ese sofá.

-Aquí tiene, profesor.

-Gracias Granger.

Me senté a su lado y ambos sosteniendo la bebida en la mano, mirábamos de un lado a otro la fiesta, hasta que nuestras miradas se cruzaron. No pude soportarlo y me sonrojé.

-¿Qué tal le va las clases?

-Muy bien, gracias por preguntar. Preparándome para los exámenes de este trimestre.

-Eso está bien.

-Profesor… tengo que…

-Ahora no, Granger… si se trata de Dumbledore, no es un buen momento. Hay mucha gente, podrían escucharnos y eso no le gustaría al director.

-Cierto, perdone.

Ginny al rescate apareció allí.

-Hola profesor Snape. Hermione, nosotros nos vamos. Los chicos llevan a Ronald a su dormitorio. Al parecer ha bebido demasiado.

-¿En serio?

Me levanté para ver a un pelirrojo con los ojos rojos.

-Mione.

Ron se acercó con pasos agiles hasta mí.

-Ron. Tienes que ir a la cama, vamos. Chicos, ayudadle por favor.

Neville y Dean intentaban sostenerlo en pie.

-Vamos Mione, vamos a dormir.

-Ahora voy.

-Ahora, ¿piensas que te voy a dejar a solas con el murciélago?

Ronald soltó eso satisfecho.

Snape solamente lo miró con cara de pocos amigos.

-Se ha ganado un castigo señor Weasley, pero como no tengo ganas de ver ni su pelo rojo. Esta vez se salva, menos unos 50 puntos a Gryffindor por su atrevimiento.

-Ron, discúlpate ahora mismo.

-No. Me voy. Hasta mañana Mione.

Dicho esto se fue alejando con los chicos, uno a cada lado y a una Ginny dándome un hasta luego.

Ambos observamos como los chicos salían y se despedían del profesor Slughorn. La fiesta empezaba a tambalearse, pocas parejas quedaban en la pista bailando. El profesor Dumbledore apareció de sorpresa con la profesora de Encantamientos.

No me esperaba en ningún momento este fortuito encuentro. Ambos nos vieron desde el fondo de la sala. Al parecer el viejo preguntó a Slughorn sobre el paradero de Snape y éste nos señaló.

Yo seguía de pie y Snape también, a mi lado.

-Buenas noches, Snape y Granger.- el viejo nos saludaba serio.

En cambio, la profesora.

-Buenas noches señorita Granger y Snape, ¿ya se iban de la fiesta?

Yo me quedé de piedra. Al parecer McGonagall hablaba con tal sarcasmo que no podía con ella. Después de saber, que fue ella la culpable. Ella se chivó a Dumbledore y ahora tendría que aguantar sus frases típicas y así ¿hasta cuándo?

-Buenas noches a ambos. Yo me retiraba ahora mismo. Así que…

Quería salir de allí. Me sentía incómoda, no por la compañía de Snape, pero si McGonagall y Dumbledore. Ambos me miraban indiferente.

-No, señorita Granger. Por el camino nos hemos encontrado con sus amigos y ciertamente el señor Weasley no parecía muy complacido de haberla dejado aquí sola. Me pidió que le dijera que tuviera cuidado, no sé el porqué, pero ya que estamos aquí. Deseo hablar con ambos. Hay un asunto muy delicado y que ambos debéis tratar.

-¿A qué viene todo esto Director?

Snape empezó a incomodarse.

-Todo a su tiempo. Si me hacen el favor de acompañarnos, por favor.

Señaló la salida.

Yo salí primero, no sin antes despedirme del profesor Slughorn y agradecerle su invitación.

-De nada señorita Granger. Tal vez haga una próxima. Buenas noches.

CONTINUARÁ...