Capítulo 20
Querido Julio – Parte II
Sakura
Miraba cada cinco minutos el reloj, para que fueran pronto las dos de la tarde. Ese día, cabe mencionarlo nuevamente, había cambiado el turno con Rika, para en la tarde darle la sorpresa a Shaoran por su cumpleaños. Al final habían planificado con Meiling celebrarle algo en su propio departamento. La morena se encargaría de sacar de allí a Shaoran y Sakura junto con Tomoyo dejarían todo impecable, para cuando ella llegara con su primo. Meiling, además, le había entregado una copia de las llaves y hasta había hablado con el conserje del departamento para que dejara pasar a la castaña sin problemas.
Así fue, entonces su plan era no saludar al castaño hasta que él llegara a casa y se encontrara con toda la sorpresa.
Además, sonreía cada cierto momento recordando la madrugada del martes y todo lo sucedido. Tomoyo la molestaba, pero decía que estaba muy feliz por ella.
Al fin la hora de salida había llegado. Sakura se despedía de sus colegas y de Rika para dirigirse a su bicicleta y manejar rápidamente a casa. Allí se daría una ducha rápida, se vestiría, comería algo y luego se iría a casa de Shaoran.
Tomoyo estaba esperándola afuera. Le había mandado un mensaje para avisarle, así que dejó una nota para recordarle a su padre sobre su salida, salió de casa dejando todo cerrado y subió al vehículo que manejaba su amiga.
No tuvieron problemas entonces al llegar al departamento, así que ahí fue donde Sakura tomó las riendas de la situación en la cocina, comenzando a preparar el pastel de chocolate que quería obsequiarle a Shaoran, mientras que Tomoyo se encargaba de adornar la sala de estar con algunos globos y serpentinas.
Constantemente leía los mensajes que Meiling le mandaba a su celular, diciendo que Shaoran estaba con un humor de perros y que lo único que quería era volver pronto a casa. Sakura le pidió paciencia, ya que ni siquiera habían llegado los invitados.
«Xiao Lang ya me odia, todo porque le dije que quería venir a conocer Tokio.»
«Iremos a ver una película, me costó un mundo convencerlo. Sakura ¿Estás segura de andar con mi primo? ¡ES UN ODIOSO CUANDO SE ENOJA!»
Sakura leía lo que Meiling le iba comentando mientras esperaba que llegaran los invitados. La casa estaba lista junto con las cosas sobre la mesa donde podrían comer o beber algo.
—Espero que le guste… —suspiró Sakura.
—Estoy segura de que se le pasará todo cuando te vea acá —sonreía Tomoyo.
Las primeras personas en llegar fueron algunos de los colegas del pub con quienes trabajaba. Por lo que se enteró Sakura, mientras conversaba con ellos, es que con quien trabajaba directo era Yusuke Igarashi, el dueño del pub. Junto a él estaba su novia, y tres personas más que trabajaban en el local. De paso también llegó Yamazaki —con quien tuvo buena afinidad el día en que se juntaron en casa de Tomoyo—, junto con Chiharu por supuesto, y Naoko que también había venido en compañía de su novio —un chico con el que tuvo un romance a distancia hace tiempo, pero que ahora pudieron formalizarlo mejor, debido a que él vino a establecerse en Japón—. Lo que sí le extrañaba a Sakura, era no ver por ningún lado a Hien. Aunque pensándolo bien, probablemente haya seguido a Shaoran hasta Tokio.
Cuando llegó un nuevo mensaje a Sakura, Meiling le decía que venían llegando. Esta avisó a todos para que se escondieran y esperaran que ellos encendieran la luz del departamento para saludar.
Sintieron ingresar la llave y a Meiling hablando.
—Te dije que vine a conocer Japón, qué querías que hiciera…
—Nada Meiling… —sonaba fastidiado.
Encendieron la luz y…
—¡SORPRESA! —gritaron todos cuando por fin entraron a casa.
Sakura veía la cara de desconcierto que tenía Shaoran y sólo atinó a reírse. Observó como miró a Meiling y ésta le sacó la lengua. Seguramente le había dicho algo por todo el ajetreo que le hizo hacer hoy.
Uno a uno fueron felicitando al castaño, y entregándole algunos obsequios, él seguía reaccionando apenas a todo lo acontecido. Cuando por fin miró a Sakura se puso totalmente serio y ella sabía claramente el por qué. Se acercó a él traviesamente, como si una niña pequeña hubiera hecho alguna travesura, sabiendo las consecuencias de aquello.
—Ven —le dijo solamente y se lo llevó hasta el pasillo que daba a la habitación del chico, tomados de la mano. Caminaron en silencio hasta que Sakura se detuvo y dio media vuelta para darle un fuerte abrazo —. Feliz Cumpleaños —le dijo al oído.
—¡Eres muy…! —la apretó con fuerza a su cuerpo—. Meiling es testigo de lo insoportable que anduve por tu culpa.
—Queríamos darte una sorpresa —le dijo separándose un poco de él—. Moría de ganas de llamarte o mandarte un mensaje, pero…
—¡Me debes una, Sakura Kinomoto! —le interrumpió Shaoran pellizcándole las mejillas.
Shaoran
Estaba sorprendido de ver a tanta gente en su hogar. La verdad nunca imaginó que algo así podría suceder. Simplemente se dejó llevar por su prima, que supuestamente quería conocer la ciudad y donde vivía antes de mudarse a Tomoeda.
Con el transcurso de los minutos se fue relajando más. Ahí se encontraba celebrando con los que ahora podía llamar su grupo de amigos y sabía perfectamente que eso sonaba bien y se sentía como tal. Compartía con cada uno, conversaban, se divertían, eso para Shaoran estaba siendo algo totalmente impagable, y la verdad es que nunca imaginó que un cumpleaños fuera de su país, con otras personas, podía llegar a ser de esa manera. Él estaba absolutamente feliz con este sorpresa, además, para que negarlo, se habían esmerado en la comida, en los adornos en su casa y tener a esas personas allí reunidas. Iba a ser la primera de muchas veces que podrían suceder cosas así.
Se acercó a Sakura para darle las gracias, ella amablemente sólo le dijo que todo eso había sido por ella y por Meiling.
Cuando le pidieron abrir los regalos se sorprendió de ver desde discos de músicas, de esos de antaño que tanto a él le gustaban, le regalaron chocolates también y una que otra prenda de vestir.
—¡El pastel lo hizo Sakura! —mencionó Meiling.
—No me cabe duda alguna —dijo Shaoran y todos miraron a la castaña.
La jornada avanzaba, las cosas en la mesa poco a poco iban siendo consumidas. Un grato ambiente con música para acompañar. Las carcajadas de algunos, las historias de otros. Así iba transcurriendo todo y poco a poco, uno a uno, fueron dejando la casa. Ya iba a ser media noche, nadie se había percatado de lo rápido que avanzaba la hora. Sólo quedaron allí Tomoyo conversando con Meiling sentadas en los sillones, mientras que Sakura y Shaoran estaban en la cocina.
—Me extrañó no ver a tu papá por acá.
Shaoran miró a Sakura.
—Seguramente debe ser porque… —apretó sus labios antes de seguir hablando—, porque averigüé todo.
La castaña abrió sus ojos como platos al escuchar eso. Shaoran caminó hasta la mesa donde almorzaban generalmente y se sentó en una de las sillas. Le pidió a Sakura que hiciera lo mismo.
—¿Y qué sucedió? —preguntó Sakura. Shaoran buscaba las palabras para comenzar a relatarle lo sucedido, la verdad es que no tenía problema alguno en contarle a Sakura, pero…— ¡Oh! Disculpa, no quise ser entrometida…
—¿Qué? No, no, tranquila, no tengo problema en contarte, pero —meditó un poco—, no aquí, ni ahora. ¿Podemos vernos mañana?
Sakura se quedó en silencio.
—Ah, bueno es que… tendría que ser temprano, antes del turno, porque en la noche… —suspiró— Es la despedida de soltera de Chiharu —había escuchado bien lo que dijo ella, sí, la despedida de soltera de su amiga y de inmediato pensó en todo: mujeres reunidas, hombres bailándoles, cosas extrañas… no le estaba agradando la idea— Hablando de eso, yo quería hacerte una pregunta —siguió Sakura bajando un poco la mirada— La próxima semana, es el matrimonio de Yamazaki… ¿Quieres acompañarme?
Shaoran quiso tomar de la mano a Sakura, pero el abrupto movimiento de Tomoyo en el sillón le llamó la atención a ambos. Miraron en su dirección y ésta se dirigió a Sakura.
—Disculpen que los moleste, pero me voy Sakura.
—¿Eh? Pensé que nos iríamos juntas… —dijo la castaña.
Tomoyo sonreía algo incómoda para cuando dijo que la esperaban abajo, Sakura no opinó más al respecto. La muchacha se despidió de todos y en ese mismo instante Meiling bostezaba y se despedía también de su primo y de Sakura, dejándolos solos.
—Bueno, supongo que ahora podemos hablar —dijo Shaoran.
Comenzó a contarle lo sucedido con su padre.
Cuando Meiling recibió la información de parte de Shaoran para investigar sobre la vida de Hisao Maki, sabía a la perfección en quien confiaba. Meiling siempre ha sido una excelente periodista que ama su oficio, por eso le pidió aquel favor.
Fue una gran sorpresa leer todo lo que aquella carpeta decía sobre el tipo éste y la relación con su padre.
«Resulta ser que ambos eran socios en Japón, Hien y Hisao llevaban el porcentaje de las acciones de esa empresa en partes iguales, pero a medida que avanzaba el tiempo, Hisao fue mostrando un comportamiento extraño y gastaba dinero a diestra y siniestra. Hien se sorprendió mucho más cuando su socio comenzó a interesarse demasiado en comprar las acciones de Li para ser el socio mayoritario, porque según él, tenía el dinero suficiente para hacerlo y para poder invertir en esto —negocio de productos importados de China—. Hien no quería vender, no estaba en sus planes, pero sí tenía interés en saber de donde estaba sacando el dinero su socio, porque no podía llenarse de un día para otro las manos con tanto billete, era absolutamente absurdo.
Hien con el tiempo empezó a descubrir las malas juntas de Hisao y mandó a investigarlo secretamente. Cuando se enteró del origen del dinero de éste, quedó muy preocupado por estar haciendo tratos con alguien como él. Ventas ilegales de armas, además de consumo y venta de drogas eran lo que le estaba generando dinero.
Hien sintió deseos de encararlo, pero pensándolo mejor, elaboró un plan mucho mejor. Pagarle con la misma moneda. Así que un día cualquiera, lo citó a su oficina, para hablar con él. Finalmente decidió venderle la parte de su negocio y que quedara como absoluto dueño de la tienda que ellos manejaban, y que con ese dinero él podría abrir otra sucursal en Japón, así él podría manejarlo a su antojo. Hisao no muy convencido del cambio repentino de Li, lo pensó por un lapso de tiempo.
Hien para calmar el ambiente decidió invitarlo a esos clásicos antros donde solían ir a beber cerveza, o sake, y comer algo, típico lugar de junta de trabajadores.
Hisao aceptó la invitación, porque Hien sabía que el tipo tenía problemas con el alcohol cuando se excedía. Y en ese instante aprovecharía de hacerle firmar ciertos documentos donde, al contrario de la idea de Hisao, sería él el que cedería la parte de su empresa a Hien. Lo más irrisorio es que Hisao cayó en aquel truco, porque entre tanto beber y beber logró hacerlo firmar. Lo malo de todo aquello es que el dinero con el que Hisao Maki iba a pagarle a Hien era el que conseguía a través de sus tratos sucios, por lo que decidió esconder ese dinero y no utilizarlo. Todo sucedió muy rápido cosa que no podía creer.
A los días, cuando Hisao Maki descubrió todo, encaró a Hien Li en el mismo local donde atendían. Tuvieron una larga discusión, es más, se agarraron a golpes, según los testigos que trabajaban en ese entonces en el local. Ese mismo día en la noche, fue que Hisao persiguió a Hien Li por la carretera en las afueras de Tomoeda. Pero ¿Qué relación tiene Hien Li con Tomoeda? Simple, cuando iban saliendo de Tokio y se dio cuenta de que lo perseguían decidió tomar la vía hacia ese lugar, porque muchas veces le habían hablado de la seguridad de ese espacio. El problema que tuvo en contra es que no esperaba que de pronto el clima no lo acompañara y que comenzara a llover, dejando el piso algo más resbaladizo de lo normal.
Con todo esto del accidente, Ieran Li tuvo que hacerse cargo de todos los pendientes de su difunto esposo. El negocio en Japón decidieron cerrarlo porque no estaba brindando buenas ganancias después del accidente. Ieran sinceramente no tenía cabeza para dedicarse a los negocios si tenía a cinco hijos que atender. Fue una suerte que Wei nunca la dejara sola, por lo que siempre tuvo una buena ayuda de su parte y de los padres de Meiling.
Dejando olvidado Japón, los negocios allá en China hablaban de la muerte del reconocido Contador y Empresario Hien Li. Los ojos de los demás estaban puestos sobre la familia y como aquellos pasaban por el peor momento de sus vidas. Ieran sinceramente se sentía agotada, agobiada, a pesar de tener que llevar al mando algunos de los trabajos pendientes que dejó Hien, sacó fuerzas de donde nunca logró hacerlo. Así fueron sobreviviendo, hasta que llegó a sus manos la información del dinero que Hien mantuvo oculto. Ese dinero que había ganado suciamente, pero que le sirvió para seguir adelante, y que de algún modo estaría dispuesto para la educación de sus hijos.
Hien le había dejado una carta a Ieran, junto con la ubicación de ese dinero para que fuera por el. En esa carta él le explicaba todo lo sucedido. Que sería un secreto entre ellos y que siempre mantuviera cuidado con los que quisieran tomar represalia con él. Aunque para su suerte el tipo no tenía familia y los 'amigos' que se hacían en ese tipo de negocios no iban a ensuciarse las manos por alguien que había sido literalmente engañado. Ellos preferían mantener un perfil bajo.»
Shaoran había terminado de resumirle toda la información que había logrado recopilar Meiling y esperaba alguna reacción de Sakura, quien en ese momento se encontraba completamente muda. Pestañeaba un par de veces y miraba a Shaoran.
—Es… demasiada información… —hablaba entrecortadamente— Por eso… por eso él no quería que tu…
—Supongo…
—¿Y qué piensas?
—¿La verdad? —Sakura esperaba su respuesta—. No sé… no sé qué pensar ni cómo actuar…
Sakura lo tomó de las manos y se las apretó levemente. Shaoran miraba aquel gesto en silencio.
—Dale tiempo al tiempo —habló ella—. Ya sabrás que hacer con toda esa información. Tú sabrás si es pertinente o no contarle a tu madre lo que ya sabes. Y si tu padre aparece procuraré hablar con él, no se… decirle algo…
—Al final, terminamos hablando hoy y no mañana —le decía Shaoran quien la atrajo hacia él para poder abrazarla. Sakura quedó de pie y él estaba sentado apoyando su cabeza por sobre el vientre de Sakura. Ella le acariciaba el cabello.
—Era un poco complicado mañana. Ya sabes que me levanto tarde a pesar de que Maaya siempre me despierta temprano. Aun así suelo demorarme un montón en ponerme de pie. Doy demasiadas vueltas en mi cama antes de sacar un pie de ella —reía—. Soy un poco perezosa… Además quedé de juntarme con las chicas después del trabajo… —seguía jugando con el cabello del castaño— Shaoran… no me has respondido… mi invitación…
Shaoran levantó su rostro para poder observarla.
—Claro que voy contigo.
—¡Genial! —sonrió—. La fiesta estará súper, porque Chiharu y Yamazaki harán un casamiento estilo occidental, así que veremos a la novia vestida de blanco con toda la parafernalia… la verdad ese siempre fue su sueño.
—¿Tengo que ir de traje?
Sakura afirmó con un movimiento de cabeza para luego darle un rápido beso en sus labios, dejándolo con ganas de más y más pausado. Pero ella había mencionado que ya debía irse a casa. Así que como buen caballero se ofreció en llevarla en el auto y así evitaría tomar un taxi. Fue a ver si Meiling estaba dormida, y sí, así que salieron en silencio del departamento y fueron juntos hasta la casa de Sakura.
―Gracias por todo lo de hoy. Fue un buen cumpleaños.
―Bueno, no sólo la torta era parte de mi regalo… ―Shaoran observó a Sakura y vio como sacaba algo de su bolso y se lo entregó―. Espero que te guste.
Era una caja de madera envuelta en una cinta de color rojo. El tamaño de esta no pasaba los veinte centímetros. Cuando abrió la caja se encontró con una variedad de chocolates y alfajores de tamaño considerado.
―Los hice yo.
Shaoran estaba absorto viendo su regalo.
―Mucho no van a durar ―luego miró a Sakura― ¿Cuántas veces te he dicho gracias?
Solo sonrió y luego de despedirse de ella regresó a casa.
. . .
Meiling ayudaba a Shaoran a ordenar el desorden que había quedado de anoche celebrando su cumpleaños, ésta le comentaba que acompañaría a Sakura en la noche en la despedida de soltera de una de sus amigas. A Shaoran también lo había invitado Yamazaki, le había avisado en la mañana ya que aún no tenían nada confirmado, así que irían al departamento de soltero de él donde harían algo en especial.
Se quedó la tarde descansando y comiendo a escondidas los chocolates que le regaló Sakura.
Sakura
La música sonaba en el local. Tomoyo como siempre había organizado todo para ese día y para la celebración de Chiharu. Esa noche, en las afuera del Nocturne ―aquel lugar donde celebró su cumpleaños y donde conoció a Shaoran― estaba ambientado solamente para chicas.
En el escenario, comenzaba a salir el humo para darles le bienvenida a los bailarines. Todas las mujeres allí estaban alborotadas por el suceso. Sakura estaba sorprendida de sus amigas por como reaccionaban, además estaba asombrada de ver a tanta mujer en el local y de diferentes nacionalidades.
―¡Con ustedes… Patrick, el bombero!
Sakura no pudo evitar reír ante el nombre, era la primera vez que asistía a ese tipo de show.
―¡Sakura compórtate! –decía en broma Tomoyo.
―Lo lamento, pero mira como se vuelven todas, así como locas…
―Sólo están disfrutando… además no hay pecado en mirar.
Sakura no podía evitarlo, todo era gracioso, así que optó por seguir disfrutando de su cerveza y pedir otra ronda más. Miró a Meiling como gritaba y nuevamente volvió a reír a carcajadas.
La fiesta seguía avanzando, Chiharu, que estaba al centro de todas sus amigas bebía con descontrol y sus amigas comenzaron a colocarle algunos adornos en la cabeza ―como un velo de novia― para indicar que ella era a la que estaban celebrando.
Uno de los bailarines bajó del escenario para ir directamente a ella y comenzó a bailarle cuerpo a cuerpo, provocando algo de nerviosismo en Chiharu, pero Sakura miraba como después le empezaba a seguir el ritmo y como todas las demás la alentaban y vitoreaban.
«Están absolutamente locas, no sé si reír o salir huyendo de acá, pero es que hasta Meiling parece revolucionada.»
Le enviaba Sakura a Shaoran apenas tuvo un momento.
«Los chicos acá están en las mismas, Yamazaki es el que más 'mal' la está pasando.»
«No mires mucho a las bailarinas… »
«Ni tu a esos bailarines semidesnudos…»
Pero fue Meiling quien se le acercó para quitarle el celular a Sakura.
―Sakura, ya… deja de hablar con Xiao Lang ―lo guardó entre sus cosas.
Así siguieron festejando todo. Quedaba una semana para el gran día y estaba emocionada. Estaba pensando en que este periodo tenían que dedicarse por completo a la preparación de la torta de novios y Rika ver todo el asunto del cocaví. Volvió a abrir una botella de cerveza y comenzó a disfrutar de la música, tanto así que Patrick, el bombero, comenzó a bailarle a cada una de las chicas invitadas de la novia y Sakura se quedó paralizada con los movimientos que éste le hacía a ella. Se ruborizó y gritó de los puros nervios, las demás solo se reían de ella.
. . .
Se habían pasado de tragos, Sakura y Meiling llegaban a casa del castaño juntas, ya que ambas habían tomado un taxi para ésta. Sakura como pudo le había avisado a su padre que se quedaría «en casa de Tomoyo», pero la chica aprovechó la instancia para juntarse una vez más con el amigo que la acompañaría a la boda.
Meiling intentaba abrir la puerta de la casa, pero nunca le acertaba a ésta y ambas chicas estaban conteniendo las ganas de reír. Fue justo en ese momento que Shaoran les abrió la puerta.
—¿Saben la hora qué es? —preguntó enojado.
—Tienes cara de sueño —comentó Sakura.
Ambas chicas entraron y Meiling se dirigió a la cocina, mientras que Sakura caminaba hasta el living y allí se estiró.
—Sakura —hablaba Shaoran.
Sakura lo miraba con una sonrisa, pero apenas podía abrir sus ojos. Cuando éste se le acercó, ella atinó a agarrar su mano para atraerlo hacia ella y poder abrazarlo. No contó que Shaoran caería casi encima suyo.
—¡Hey! —gritó Meiling a lo lejos— ¡Esperen a que me vaya!
Sakura se percató que Shaoran intentaba levantarse, pero ella más se aferró al abrazo para no dejarlo escapar.
—O-oye… estás ultra borracha —Sakura afirmó—. Ve a acostarte con Meiling…
—No quiero.
Shaoran
A Shaoran se le estaba haciendo difícil aquella posición y la testarudez de Sakura. Más encima la chica había enredado sus piernas por sobre la cintura de Shaoran obligándose mentalmente a pensar en cualquier cosa menos en «eso», cosa que le resultaba absolutamente difícil.
Meiling ya se había retirado y ahí fue cuando Sakura comenzó a buscarlo con besos por el rostro, comisura de sus labios y con sus piernas lo atrajo más hacia ella haciendo que sus intimidades chocaran y comenzaran a rozarse.
Shaoran estaba a punto de sufrir un paro cardiaco con esa osadía de Sakura, porque en cualquier segundo perdería el respeto por todo y actuaría como gato frente a la carnicería. La respiración de Sakura golpeaba el rostro de Shaoran y luego lo besó. Beso que tuvo que cortar.
—Sakura ya —tuvo que actuar fuertemente para separarse de ella y hacer que lo soltara—. Estás completamente ebria…
—Pero Shaoran… —dijo sentándose rápidamente.
—Así no Saku —la llamó y al instante se sonrojó—. Cuando estés con tus cinco sentidos impecables sí… pero no así… —respiraba agitado con el rostro encendido.
Miró a Sakura quien empezó a acurrucarse en sí misma. Se preocupó, pensó que la había hecho sentir mal, pero es que ¡No! Así no, por muchos deseos que tuviera. Se acercó a ella y se asustó.
—Creo que… voy a—Sakura se levantó rápidamente en dirección al baño.
Shaoran miró la escena y se sentó derrotado en el mismo sillón. Cerró sus ojos y comenzó a respirar, concentrándose, como cuando comenzaba a practicar sus artes marciales, pero los sonidos provenientes del baño no lo dejaron seguir y se dispuso a ver a Sakura quien estaba vomitando, dejando el baño pasado a alcohol. Miró a Meiling del otro lado y ella ya estaba en los brazos de Morfeo.
Se hincó a su lado y comenzó a sobarle la espalda, a sujetar su cabello —lo había aprendido viendo a sus hermanas un par de veces, incluso el mismo terminó más de una vez así en su peor momento—, no podía recriminarle nada.
—Perdón… —dijo con los ojos llorosos.
—Vomita todo lo que tengas que vomitar. Te prepararé algo para que te sientas mejor.
. . .
Al día siguiente sintió su despertar más pesado que otras veces y unos brazos lo rodeaban. Al momento de abrir sus ojos vio a Sakura dormir profundamente con todo su cabello completamente hecho un desastre. Corrió algunos mechones de su rostro para observarla mejor.
Pensó en seguir durmiendo, pero fue ella quien comenzó a removerse de su lugar y a apegarse más a su cuerpo.
―¿Huelo mal? ―preguntó Sakura
―Sí, así que suéltame, alcohólica… ―rió.
Sakura comenzó a jugar con sus manos intentando hacerle cosquillas y Shaoran tratando de evitar aquello se alejó un poco más de ella, pero no contó con el poco espacio que había en el sillón, por lo que cayó de espaldas al suelo.
Se quejó de aquello con un par de gestos en su cara y luego se levantó. Vio como Sakura estaba nuevamente sentada en el sillón con las manos en su cabeza.
―Si quieres, puedes darte una ducha ―le dijo mientras veía como se sobaba la sien.
―Sí, gracias ―se levantó arrastrando los pies.
Él en cambio caminó hacia la cocina a preparar algo para el desayuno, porque Sakura no iba a ser la única que amanecería con resaca. Meiling era terrible cuando despertaba después de una borrachera. Y asimismo fue como recordó entonces como su madre tenía que ver a su propio hijo en estados más deplorables que a las chicas.
Preparó la mesa para cuando ambas llegaran, puesto que Meiling ya estaba en la cocina mirando con su peor cara a su primo.
―Tu novia es una mala influencia.
―Te creería si no te conociera de toda la vida Meiling.
―¿Acaso no bebiste nada anoche tú en tu fiesta Xiao Lang?
―No, soy un hombre responsable.
A su cabeza vinieron imágenes de las cosas sucedidas anoche en la fiesta de Yamazaki. Uno de sus amigos del trabajo había llevado a unas chicas que se dedicaban a ese tipo de show para hombres. Él no podía negar la belleza de las bailarinas y Yamazaki se había dejado querer. Y aunque sí bebió un par de latas, prefirió no seguir consumiendo, porque había aprendido a controlarse. Luego de ver como estaban todos en estados deplorables, y algunos otros tratando de cortejar a las chicas, es que silenciosamente prefirió irse a casa, no sin antes despedirse de Yamazaki, quien con hasta la corbata en la cabeza seguía disfrutando de su última semana de soltería.
Meiling, quien estaba sentada, bebía un poco de agua junto con una pastilla para el dolor de cabeza y luego le ofreció a Sakura, quien recién aparecía con el cabello mojado y la misma ropa de anoche.
―Eso huele terrible ―dijo Meiling.
―No tengo nada para cambiarme.
Meiling le indicó que se tomara la pastilla y caminó hacia la habitación diciéndole que ella le prestaría algo momentáneamente. Sakura no objetó y bebió el agua.
―¿Te quedas a almorzar? ―le preguntó Shaoran sirviéndole una taza de té con unos bollos al vapor recién calientes.
―¿Y seguimos con la maratón de películas?
―Hecho ―sonrió Shaoran.
Sakura
Los días pasaron rápidamente en Tomoeda, entre tanto preparativo para el día sábado, día en que Rika y ella tendrían libre para poder asistir al matrimonio de Chiharu. La torta de novios se encontraba lista y la mantenían en refrigeración en el Sweet Amai. Los encargados de la boda de su amiga vendrían el día sábado a buscarla para llevarla hasta la recepción de la fiesta y en donde sería la cena y luego el bailable. Sakura estaba emocionada y entusiasmada con todo.
Y como ese día viernes salió temprano, decidió tomarse el resto del día. Era un gusto que nunca se daba, pero para la ocasión era bastante necesario pensó ella, y junto con Meiling y Tomoyo fueron las tres al salón de belleza, donde se harían algunas cosas con anticipación: manicure, pedicure, depilación y masaje.
―¿No hay manera en que pueda ir a esa fiesta sin haber sido invitada? ―preguntaba Meiling.
―Es una lástima, hubiéramos acordado antes ―decía Tomoyo.
―¿Quizás si hablamos con Chiharu? ―dijo Sakura.
―No se preocupen ―comentó Meiling―, esta noche viajaré a Kioto, me recomendaron mucho conocer ese lugar…
―Déjame preguntar, no pierdo nada con hacerlo ―insistió Tomoyo.
―¡Y podemos dejar el viaje a Kioto para que vayamos todos juntos! ―inquirió Sakura emocionada.
Meiling sonrió entonces, no opuso resistencia a esa y Sakura veía como Tomoyo mandaba un par de mensajes para averiguar si podía ir una persona más a la fiesta.
Entretanto, se dejó llevar por los masajes que le daban en su espalda. Realmente una jornada de spa era lo que necesitaba. Las cosas en el café iban bien, su relación con Shaoran iba bien también aunque a veces debía lidiar con su mal genio, cuando algunas cosas de su trabajo resultaban mal, ella sólo lo miraba divertida, aunque su enojo se retiraba al instante cuando ella trataba de apaciguarlo con una sesión de besos y caricias que con los días iba tomando otro rumbo y eso a ella la tenía un poco ansiosa. Sumándole a eso, Maaya seguía con su ánimo de siempre, lo que también la mantuvo tranquila, pero seguía preguntándose qué era lo que le había sucedido hace un tiempo atrás. Lo que la tenía realmente preocupada era la desaparición de Hien, que ni siquiera lo ha visto rondar la casa de Shaoran y ni siquiera otros espíritus sabían de él.
Cuando llegó a casa, su padre se encontraba preparando la cena. Así que decidió ayudarlo.
―Mañana es el matrimonio de Chiharu y la otra semana podríamos organizar algo papá, para que saliéramos ¿Qué te parece?
―¿Qué te gustaría hacer?
―No lo sé, podríamos arrendar en algún lugar.
―¿Te gustaría ir a la playa Sakura? Tengo un colega que tiene casa para arrendar en la Península de Izu.
―¿En serio no habrá problemas?
―Avísale a Touya y a Yukito para que nos acompañen ―decía Fujitaka―. También puedes invitar a Tomoyo y al joven Li, Sakura.
―¡Genial!
Avisó por mensajes a todos para que tuvieran presente la fecha y que su padre se conseguiría el lugar para ir.
Después de la cena, Sakura subió a su habitación, allí Maaya estaba esperándola. La fantasma paseaba por su morada y Sakura sólo la observaba. Allí le comentó lo de hace un momento, que se tomarían unos días para salir de Tomoeda.
―Vaya, me gustaría ir con ustedes
―¿Y qué te impide ir? ―preguntó Sakura.
Maaya hizo un par de gestos en su rostro para luego responderle.
―Existe un tabú entre los espíritus Sakura ―habló Maaya viendo fijamente a Sakura―. Y es que no podemos movernos de nuestro sitio.
―¿De qué estás hablando? ¿A qué sitio te refieres?
―Del sitio en el que fallecimos.
Sakura se quedó atenta a las palabras de Maaya. Era la primera vez que hablaba sobre esto. Tenía curiosidad por saber más, pero Maaya no decía nada al respecto.
―Entonces… tú… falleciste acá ¿En mi casa? ―dijo con algo de temor.
Maaya miró con seriedad a Sakura y se le acercó.
―No ―y luego rió― lo siento, quería mantener el misterio ―Sakura arrugó su frente―, pero no se trata de eso. Yo vivía en Tomoeda y acá fue donde morí, es decir no puedo alejarme de esta ciudad, ni del país. Según otros espíritus que han vagado por tanto tiempo, ellos han visto como otros han querido salir de ese espacio y han terminado contaminándose de sus propias ideas, creyendo que pueden vivir en el mundo de los vivos, contagiándose de malas energías. Muchos han roto las reglas y terminan convirtiéndose en entes negativos…
―No entiendo ¿Por qué?
―Porque esa es la condición para quedarnos vagando acá. No es una obligación para nosotros el querer descansar en paz, Sakura. Pero así como hay espíritus que deciden vagar, hay otros que quieren irse y siempre hay un porcentaje de algunos que queremos ver como nuestros últimos deseos se cumplan.
Sakura lo meditó un poco rememorando escenas del pasado. Entendió entonces por qué el espíritu de Hisao Maki era negativo, si el murió acá en Japón. Y si Hien tenía asuntos pendientes con su familia y en China ¿Por qué no fue entonces para allá? Lo más probable es que quería evitar convertirse en algo parecido a lo que sufrió su ex colega. A pesar de eso, el destino le trajo a Japón a su hijo.
Era demasiada información para su cabeza que decidió sacudir esos pensamientos revolviéndose el cabello.
―¿Qué te pasa? ―le preguntó Maaya.
―Estaba pensando en fantasmas… A veces… quisiera no poder verlos.
Maaya no dijo nada y Sakura se había estirado en su cama y decía todo aquello sin despegar su mirada del techo.
―Que mala eres… De ser así no nos habríamos conocido Sakura.
―Lo sé ―se tapó la cara con sus brazos―. Es ahora cuando me doy cuenta de todas las cosas que me han sucedido por tener este don. Te conocí a ti, conocí a Hien y con ello conocí a Shaoran, y a todos los demás que he visto durante mis veintiocho años. Y aunque ahora lo tolero más, cuando pequeña lo pasé bastante mal y mi hermano no me ayudaba en lo absoluto, al contrario, hacía que me diera más miedo.
―Sakura… ¿Estás con la regla? Te noto más sensible.
Sakura se sonrojó con el comentario.
―¡Claro que no! ―se levantó rápidamente para dirigirse al baño―. Mejor me daré una ducha y me acostaré. Mañana tendré un día agitado.
―¡Ya quiero verte con ese vestido que te obsequió tu amiga!
Shaoran
Shaoran revisaba con atención el closet con la ropa que el traía. Era una suerte que tuviera el traje que utilizó una sola vez y que podía combinarlo a la perfección con lo pedido por Sakura. Sí, ella le había dicho que su vestido era de color amarillo y que si podía y gustaba, quería que ambos fueran con las mismas tonalidades. Se reía de aquello, pero la castaña le había dicho que siempre quiso hacer algo así. Y bueno, él quería darle el gusto en eso.
Así que dejó su traje listo ―que lo mantuvo bien cuidado y limpio― y se percató de como Meiling lo observaba.
―¿Qué? ―se sonrojó de la nada.
―Nada… sólo que yo también iré, porque Tomoyo pudo conseguirme una invitación ―festejaba Meiling ―. Uno de los amigos del novio va solo, así que ahí tengo una entrada asegurada.
Shaoran bufó.
―Supongo que tendré que llevarte.
―Solo de ida querido primito.
Shaoran miró a Meiling para que le explicara a qué se refería con aquello, pero ella sólo le dio una media sonrisa y caminó hacia el baño para darse una ducha y comenzar a vestirse. Ya de por sí, las mujeres son más complicadas a la hora de arreglarse, en cambio él se duchaba, se vestía y ya estaba listo.
Le escribió a Sakura para avisarle que a eso de las cuatro estaría pasando por su casa a buscarla ―ya que el matrimonio era a las cinco con treinta―.
«Está bien, Tomoyo ya está acá y me está haciendo un peinado. Nos vemos más tarde.»
De pronto sintió como Meiling gritaba desde el baño. Shaoran se acercó a la puerta de éste para preguntarle a su prima qué le sucedía.
―¡El agua sale helada!
Fue a revisar directamente a la cocina y sólo se percató que la llama del calefón ―o calentador de agua― estaba apagada. Así que la encendió nuevamente y le avisó a Meiling de un solo grito que ya podía ducharse sin problemas.
De pronto sintió un escalofrío rondarlo. Los vellos de su brazo estaban erizados. Miró hacia la ventana del living y las cortinas se movían, probablemente se debía a eso, razón por la cual también podría haberse apagado la llama del calefón.
Volvió a su habitación ―ocupada por Meiling―para terminar de ordenar las cosas para la ceremonia de más tarde.
Las horas avanzaban y Shaoran veía como Meiling corría de un lado para otro: acomodándose el cabello, maquillándose, aplicándose perfume y buscando unos aros que no sabía dónde los había dejado. Él estaba muy sentado a orillas de su cama terminando de vestirse. Cuando lo hizo se vio al espejo una vez más. Un traje azulino cuadrilles simple, con detalles dorados en el borde del bolsillo. Una camisa blanca y corbata dorada. Y de complemento un pañuelo en el chaqué. De zapatos, usaría unos de color café con tonos dorados, a juego con la corbata y el pañuelo.
―Te ves muy apuesto primo ―mencionó Meiling.
Cuando Shaoran la vio quedó asombrado de ver a su prima, ella lucía un vestido hasta las rodillas de tono rojo, ajustado en la parte de arriba y abajo holgado para mayor movilidad. Llevaba su cabello totalmente amarrado dejando algunos mechones sueltos y su cartera era de tonos ocre. Sus zapatos eran de color beige.
―También luces muy bien Meiling.
Shaoran le preguntó si ya se encontraba lista, Meiling observó por última vez sus pertenencias en su bolso de mano, para luego darle la señal a su primo de que estaba en condiciones de salir. A la vez, el castaño también revisó sus cosas: celular, llaves de la casa y del auto, documentos y algo de dinero.
Dejaron todo apagado y en óptimas condiciones y salieron juntos para ir en busca de Sakura a su casa, para luego dirigirse al matrimonio de Chiharu y Yamazaki.
Hola a todos. Acá un nuevo episodio con bastante información revelada. ¿Qué les ha parecido?
Bueno, ahora sin duda se vendrá todo el mambo en la fiesta de matrimonio y luego de eso, cosas muy reveladoras. Creo que vamos en más de la mitad de la historia. Aunque no les aseguro nada. Sólo que pasando el próximo episodio se viene muchas cosas más impactantes jeje.
Subiré a mi espacio de Facebook, los trajes que están usando Meiling y Shaoran. Aun no revelaré nada sobre el traje de Sakura. Y también dejaré la torta que hizo Sakura, para que se hagan una idea más o menos.
Por cierto, en el fanpage también subí una imagen de un prototipo de Xiu Mei. Decía yo qué cara podemos darle a este personaje, y navegando por la net, encontré una chica de un manga/anime, que no recuerdo su nombre, pero era el más adecuado para la ex novia de Shaoran,
Que más, que más… Bueno, dar las gracias como siempre por sus reviews, sus follows y sus favoritos y también a la gente que me lee en modo incognito xD.
Y como siempre, cualquier duda, queja o sugerencia es bienvenida. Sólo háganmela saber en un hermoso review :3
Nos leemos pronto.
