N/A: Hola queridos lectores. ¿Si os digo que lo bueno se hace esperar, me perdonáis por haber tardado tanto en actualizar? Estas semanas he tenido lío y lo cierto es que me ha costado muchísimo reescribir este capítulo y decidir el final de la historia, pero entonces recordé que alguien me dijo que si una historia me gustaba escribiera para mí y fuera fiel a mí misma.

Por cierto, habéis acertado ;)

.

.

.


Capítulo 21: Hacia el otro lado

-¡Mamá! -La expresión de la embajadora pasó de la sorpresa al disgusto cuando entendió lo que estaba sucediendo. La mujer entró por completo en la estancia cerrando la puerta tras ella.

-¿Qué significa esto? -Emily se giró limpiándose las lágrimas, para que su madre no las viera. Hotch podía jurar que muy pocas veces le habían dirigido una mirada tan dura. -¿Sabes lo que podría haber pasado si Patrick o alguien de su familia hubiese cruzado esa puerta en mi lugar? -La increpó acercándose escandalizada. Hotch sabía que la embajadora tenía razón. Había sido un arrebato tan egoísta que ni siquiera se había planteado qué podría pasar si eran descubiertos. La mujer bajó la voz para evitar que algún curioso pudiera oírla. -¡Es el día de tu boda! -Hotch frunció el ceño ante el tono recriminatorio que usó contra su propia hija y se interpuso.

-Ha sido culpa mía. -Tuvo la sensación de que lo que más deseaba la embajadora era abofetearle.

-¿Qué pretende Agente Hotchner? ¿Romper un matrimonio en tiempo récord? Pensaba que tenía el suficiente sentido común para saber que no se puede ir por ahí besando a una novia el día de su boda. -Hotch guardó silencio. -Y en cuanto a ti… -Se dirigió hacia su hija. -¿En qué estabas pensando?

Emily parecía estar en estado de shock, como si no hubiese sido consciente hasta ese momento de todo lo que había sucedido, de lo que implicaba la dolorosa declaración de Hotch y aquel beso que finalmente ella había correspondido pese a haberse casado horas antes.

-Ya es suficiente. -Hotch se interpuso para impedir más recriminaciones. Lo que decía Elizabeth Prentiss era cierto, pero Emily no se merecía ser el objetivo de su ira. Además, Aaron era el causante de esa situación y la persona que menos tenía que perder en todo aquello. -Ya le he dicho que no ha sido culpa de Emily. Si quiere recriminar algo a alguien hágalo, pero a mí, no a ella. -Con esas palabras consiguió centrar la atención en él, dándole a Emily un margen para que se recuperara.

-¿Acaso cree que no conozco a mi hija? ¿Qué no me di cuenta de que vino a Londres por un hombre? -Pese a que esperaba cualquier tipo de ataque, las preguntas le pillaron desprevenido. Nunca habría esperado que aquella mujer que tan poco tiempo pasaba junto a su hija fuera consciente de su situación. Y no fue el único sorprendido, porque podía ver el desconcierto en el pálido rostro de Emily. -No sabía que era por usted, pero ahora lo entiendo todo. -Escupió las palabras con un atisbo de odio. Para esa mujer Hotch era el causante del sufrimiento de su hija y no había nada que más detestara una madre. -Creía que era un buen hombre, pero ha resultado una decepción. -Por primera vez fue incapaz de hacerle frente a una mirada y por primera vez sintió verdadera vergüenza de sí mismo.

-¡Basta! -Le cortó Emily posicionándose al lado de Hotch. -No voy a dejar que nos insultes.

-Nunca te he insultado. -Repuso a la defensiva.

-Lo haces con tu desprecio. -Contestó con enfado. -Lo que haya pasado aquí no es asunto tuyo. Mis decisiones y mis errores son cosa mía, no tuya. -Sus palabras le quemaron como si le hubieran clavado un hierro candente en el estómago. Un error. Eso era lo que había cometido.

-Y de tu marido. -Hotch apretó los puños sabiendo que las palabras escogidas por Elizabeth no eran casuales. En lugar de usar su nombre de pila había utilizado el vínculo que unía a Patrick con Emily y eso fue lo que hizo que la morena mirara hacia arriba cada vez más incapaz de contener las lágrimas. -¿O piensas que esto no le va a afectar?

-No. -Hotch dejó de lado el pasional egoísmo que se había apoderado de él minutos antes y recuperó el sentido para responder por el bien de todos. -No le va a afectar porque aquí no ha pasado nada. -Los dos implicados se miraron con pesar. -Lo siento, de verdad.

-Yo también. -Confesó ella esquivando su mirada. Hotch caminó hasta la puerta para dirigirle un último vistazo.

-Lo último que quiero es hacerte daño. -Y sabía que era tarde para eso, pero era lo más sensato que podía hacer.


El fantasma de Rossi merodeó por todo el castillo. Casi había olvidado lo mucho que le gustaba acudir a las bodas que no fueran suyas. Esa en concreto no, por razones evidentes, pero le gustaba ese ambiente de alegría, el baile y la diversión desenfadada de los amigos de los novios, las miradas cómplices de los novios o los niños haciendo de las suyas en la pista de baile. Sonrió al ver a amantes escaqueándose del baile para compartir un momento de intimidad y se preguntó si finalmente su plan habría dado algún fruto. No tuvo que esperar mucho para comprobarlo cuando vio a Hotch subir las escaleras apresuradamente. Le siguió hasta uno de los balcones. Había dejado de llover y su amigo se apoyaba en la barandilla.

Le observó desde su posición, entonces supo que algo había ido mal. Se veía abatido, incluso podía jurar que por fin había liberado las lágrimas que tanto tiempo llevaba reprimiendo.

-¿Estás bien? -Notó como se estremeció ante su presencia. Su única respuesta fue negar con la cabeza. Hotch se llevó la mano a la cara y se sentó en la fría piedra, olvidando que el suelo estaba húmedo por el chaparrón. Dave se sentó a su lado y le dio un tiempo para que recuperara la compostura. -¿Quieres hablar de ello?

-Soy un egoísta, Dave.

-¿Se lo has dicho?

-He hecho algo peor. -Dave abrió mucho los ojos.

-No me digas que… -Hotch le conocía lo suficientemente bien como para saber en qué estaba pensando.

-¡No, por Dios! ¿Cómo se te ocurre? -El fantasma se encogió de hombros. -Nos besamos.

-¿Nos?

-Bueno, yo la besé… y luego ella me besó.

-¡Eso es genial!

-Y la embajadora nos pilló.

-Eso no es nada genial. -Dijo con una mueca de dolor.

-No debí hacerlo.

-A ver… es cierto que has tenido como un millón de momentos más oportunos para besar a Emily, también es cierto que casi todos esos momentos fueron antes de que te quitaras la venda de los ojos, pero tampoco me parece una mala decisión. ¿Preferirías no haberlo hecho?

-La he hecho daño.

-¿Tan mal besas? -Se ganó una mirada de fastidio. -Bien, entonces pídeme que te lleve atrás en el tiempo. Es una de mis habilidades como fantasma, pero tendrás que pedírmelo pronto porque solo puedo hacerlo unos minutos. -Hotch le miró con escepticismo. -El único problema es que no recordarás nada, te lo tendré que explicar todo y no me creerás, pero supongo que puedo intentar convencerte.

-¿No recordaré nada?

-Nada de lo sucedido a partir de ese momento. -Hotch vaciló.

-Tú no puedes viajar en el tiempo. -Una sonrisa de medio lado se dibujó en el rostro del fantasma.

-Claro que no, pero has dudado. En el fondo no te arrepientes de haberte declarado y mucho menos de haber besado a Emily. Quizá te arrepientas ahora y, conociéndote, te torturarás con ello por un tiempo, pero cuando estés en tu lecho de muerte no pensarás ¿Por qué no lo hice? ¿Por qué crucé el Atlántico por ella y no le dije que la amaba? Puede que vuestros caminos se separen, pero al menos no vivirás con la incógnita de que habría pasado si se lo hubieses dicho.

-Sabes que eso no hace que me sienta mejor.

-Nada va a hacer que te sientas mejor en este momento. -Resolvió muy a su pesar compartiendo el relativo silencio. Era casi medianoche y la fiesta no tardaría en llegar a su fin. La música todavía se oía desde el lugar dónde se encontraban.

-Ella le quiere. ¿Te has fijado en cómo se miran?

-Le mira cómo te miraba a ti. -Sintió una fuerte presión en el pecho al oír las honestas palabras de su amigo.

Sabía que tenía razón, ahora podía verlo y, sin embargo, una parte de él sabía que Emily aun sentía algo por él, si no… ¿Por qué le buscó para devolverle el beso? Odiaba que saliera a la luz ese perfilador que siempre estaba con él, porque le llevaba a ponerse en la piel de Emily y eso le hacía sentirse peor. Emily se debió de sentir terriblemente confusa ante su declaración. Tantos años enamorada de él sin recibir nada por la otra parte y cuando encuentra a alguien con quien compartir una vida, el pasado vuelve.

Al pensar en ello se dio cuenta de que aquel beso fue la única oportunidad que Emily tuvo de decirle que ojalá todo hubiese sido diferente.

-Si pudieses llevarme atrás en el tiempo te pediría que me llevaras al momento en el que volvió de París.

-Aquello si fue como ver un fantasma… -Recordó Dave con una sonrisa irónica.

-No para todos…

-Ese si hubiera sido un buen momento para besarla. -Hotch rio amargamente.

-Sin duda.

-Aunque con aquella barba que llevabas lo mismo te habría rechazado.

-Quizá me la vuelva a dejar. -Bromeó contemplando la opción. -No me arrepiento de haber estado con Beth, de verdad la quería, fue una parte importante de mi vida. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en qué habría pasado si Emily me lo hubiera contado o simplemente hubiera sido consciente de sus sentimientos. -Su estoica mirada se perdió en el nublado cielo londinense. -Supongo que a veces es verdad eso de que no sabes cuánto quieres algo hasta que lo pierdes.

-Ya sabes lo qué dicen: sin ausencia no sabríamos valorar la presencia, igual que sin tristeza no podríamos valorar la felicidad.

-La vida nunca deja de ser una ironía, pero no debería ser tan complicada.

-No lo es. La vida es simple, somos nosotros quienes la complicamos.

-No es simple, Dave. Hay demasiadas variables y factores que la complican.

-Sí, pero somos nosotros quienes elegimos. Claro que hay variables, pero nosotros tenemos un alto control sobre ella y si erramos, aprendemos, si nos caemos nos levantamos. Nunca dejaremos de equivocarnos, pero el problema no es que tropecemos con una piedra, sino que nos encariñemos de ella. -Se puso en pie, ofreciéndole su mano intangible para que se levantara. -Así que levántate, porque es por ti por quien estoy aquí.

Hotch le observó, por un momento tuvo la sensación de que podía ver a través de él. ¿Sería verdad aquello? ¿Era él el motivo por el que Dave no había cruzado al otro lado? Entonces se fijó en sus ojos.

-¿Eres real, verdad? -Una suave sonrisa se formó en el rostro del fantasma. Se sintió bien al no ver compasión en su mirada, simplemente había afecto. Si bien el fantasma de Dave le había hecho la vida imposible en ciertos aspectos, también le había ayudado mucho, había sido el mismo Dave honesto que le ofrecía sus consejos y apoyo, el Dave de siempre, su amigo.

-Eso creo. -Hotch aceptó su mano, pero la traspasó. Sin embargó, la sonrisa tierna y confiada del fantasma permaneció inmutable. -Aunque no puedas sujetar mi mano siempre te ayudaré a levantarte. -Las lágrimas se arremolinaron en sus ojos. Finalmente se levantó sin mucho esfuerzo, sin la ayuda física de Dave, pero con su apoyo moral.

-Sería egoísta por mi parte pensar que estás aquí solo por mí. -Afirmó con voz ronca.

-No tiene nada de egoísta volver de entre los muertos para ayudar a un amigo. -Al poner la mano sobre su hombro Hotch notó el frío al que se había acostumbrado en los últimos meses.

Un jaleo llamó la atención de ambos. Los invitados salían del castillo. Hasta ese momento no se habían percatado de que había un Pontiac descapotable esperando en la puerta. Los novios no tardaron en aparecer, despedirse de los invitados y subirse en el coche. Justo antes de arrancar Emily lanzó el ramo. Esta vez Hotch no apartó la vista.

-Espero que sea muy feliz.

-Yo espero que ambos lo seáis. -Notó como el espíritu empezaba a mirar a su alrededor con una sonrisa triste. -Es hora de que me vaya.

-¿Qué? ¿Ahora? -Se sintió profundamente triste ante el anuncio de su marcha. Al final parecía haberse acostumbrado a la presencia del fantasma y que se fuera le hacía revivir el sentimiento de pérdida de la vez en la que murió. -¿Hay un ángel o San Pedro ha bajado a buscarte? -Dave rio.

-Solo hay una luz... -Cerró los ojos. -Pero no da miedo, sino paz...

-Suena egoísta, pero ahora no quiero que te vayas...

-Me alagas, pero sabes que tengo que hacerlo. -Hotch asintió resignado. -Además, no quiero pasarme más horas aburrido en un estúpido avión.

-Supongo entonces que este es un adiós definitivo…

-Nunca es un adiós definitivo.

-Te echaré de menos, Dave.

-Y yo a ti, Aaron. No llores o me harás llorar a mí. -Hotch sonrió secándose las lágrimas. -Espero de todo corazón tardar como 30 años en volver a verte. -Y por última vez vio su encantadora sonrisa de medio lado.

-¿Cómo es, Dave? ¿Cómo es morir?

-Es… sorprendentemente fácil. Vivir es lo difícil... -Ambos dirigieron su vista hacia el coche que acababa de arrancar. -Pero nunca dejes de intentarlo.

Al volver a mirar, Hotch no encontró a nadie. Se había quedado solo, había vuelto a perder a su amigo, aunque esta vez al menos se había podido despedir. Apoyó sus brazos en la barandilla mientras veía como se alejaba aquel coche donde iba la mujer de la que estaba enamorado. No sabía si de no ser por el fantasma se hubiera percatado de lo que sentía, pero lo que tenía claro era que de no ser por él jamás se lo habría dicho a Emily, ni la hubiera besado, y habría permanecido toda su vida con la duda de que hubiera pasado si lo hubiese hecho.

Y aunque ver a un fantasma parecía cosa de locos, tenía que admitir que era una de las mejores experiencias que había vivido. Su viejo amigo le había hecho ver cosas que no había visto antes y le había dado valor para afrontar sus sentimientos.

-Gracias por todo, Dave.


N/A: Y hasta aquí este fic. Sí, lo sé. Me odiáis. Lo merezco. Estoy en mi etapa realista y, pese a que no me gusta haber precipitado la salida de Dave (si lo separaba de la parte de "la pillada" ese capítulo quedaba demasiado corto), creo que es el mejor final . Las cosas no acaban siempre como queremos y el amor no es idílico, los sentimientos son complejos y las personas también. A veces no somos correspondidos, pero tenemos que seguir con nuestras vidas y aprender de los errores. Concebí esta historia sabiendo que Emily amaba a Patrick, pero también seguía albergando sentimientos por Hotch, y tantos años enamorada de él le pesaron en ese beso. Sin embargo, me gusta que sea ella quien tome la decisión. Si Patrick les hubiera descubierto, todo habría sido más fácil para Hotch, pero eso era caer en un recurso demasiado cliché para mí. Además, en mi defensa he de decir que siempre vendí esta historia como una historia de amistad. Y si bien tenía pensado continuar la historia por unos capítulos más, no estoy segura de querer continuarla por ese camino, pero quién sabe...

Dicho esto os lo agradezco de todo corazón: Coti, Nathaniel, Lady Lunera, Lica, Ludmi, Cerezo, Lukaibao, Vania, Vanessa, ConstanzaMC, Lluvia azucarada, "iwontsaymyname", 12 corruptos, "Alldayeveryday", critter, "Solo yo", ANYONE, Paula, Hotchniss L y todos los que desde las sombras habéis seguido esta historia pacientemente. Espero que la hayáis disfrutado al menos en su gran parte. No dudéis en hacerme saber vuestra opinión. Acepto tomatazos.

Como ya sabéis, seguiré publicando "Cosa de magia", que es menos seria que esta y seguro que os encantará ;)

Un abrazo y hasta pronto.