El día a día de Izaya Orihara
Capítulo XX
–20 de mayo–
Shizuo resistió admirablemente el impulso de seguir al informante. Necesitaba saber qué era lo que Izaya había buscado mostrarle, pero al parecer éste no se encontraba lo suficientemente animado como para hacer tal cosa. Y, dada la reñida de Shinra, él tampoco.
Aun así, el mal presentimiento de Shizuo duró el resto del día. Y éste era de tal magnitud que el guardaespaldas, sin detenerse a considerar la razón que había tras el hecho de que sus pies parecieran moverse por su cuenta y a una velocidad impresionante, terminó en el barrio de Shinjuku, ante el departamento de La Pulga.
Namie perdió un poco de color al verse frente a frente con su «socio».
Shizuo mantuvo el temple y desechó su pensamiento inicial sobre lo curioso que encontró que la secretaria de Izaya siguiera trabajando a esas horas. Puede que se inclinara a pensar que la preocupación por su jefe fuera genuina.
—¿Pero qué diablos estás haciendo aquí? Se supone que no tendrías…
—¿Está aquí Izaya?
—¿Huh?
«¿Desde cuando le llama por su nombre de pila?»
—Izaya, ¿dónde está? ¿Regresó? Necesito saber algo.
—Heiwajima, no tengo idea de que ha sucedido, pero Izaya no ha vuelto aun. Se marchó en la mañana y creo que fue para… encontrarse contigo.
«Lo que quizá explique esta inesperada visita…»
«Izaya…»
«¿Qué ha hecho ahora?»
«¿O has sido tú, Heiwajima?»
«Quizá no querría saberlo.»
—Si ese es el caso, esperare a que regrese.
—¿Y por qué? —Namie se cruzó de brazos y miró con aire desafiante a Shizuo.
—Ya no puedo hacer esto.
Namie formó una mueca.
—Pensé que teníamos un trato.
—Así fue… Así lo quise en ese momento, pero hemos terminado.
—¿Estás enterado de que el hecho de haber aceptado fue lo que mantuvo a Izaya en sus cabales? —preguntó Namie y al instante sonrió al darse cuenta del azoro del otro.
—¿Qué planea?
—Siéndote sincera, no lo sé. Lo que te dije el otro día fue la verdad. Aunque al parecer no puedo decir lo mismo de ti. ¿No dijiste que aceptaste el juego y también ser Tsukishima a raíz de haber perdido tu trabajo? Si no fue de ese modo, puede resultar que Izaya no se muestre decepcionado contigo. Pero estoy apostando porque la has liado, ¿cierto?
—Yo no hice nada.
«¡Qué diantres…!»
«Nada cambió… No hice nada que no hubiera hecho antes…»
—Sin embargo, estás aquí. Temo que ha sido en vano el que caminaras todo ese tramo desde Ikebukuro. Izaya suele desaparecer en ocasiones y no da aviso a nadie, incluyéndome.
—No pareces muy preocupada teniendo en cuenta su situación.
—Mmm… ¿Y tú?
—Cállate —dijo Shizuo entre dientes—. Debes de tener alguna idea del lugar adónde pudo haber ido esa pulga. Haz un maldito esfuerzo.
Namie arrugó el ceño.
—No estarás pensando en confesarte, ¿cierto? Si lo hicieras, Izaya no sería capaz de volver a cruzarse contigo. Al menos no con buenas intenciones, claro está (volvería a ser como fue en el pasado). Es el tipo de persona que no soporta perder y gusta de alardear cuando ha ganado sin importar lo que haya tenido que hacer para lograrlo.
—¡Ya lo sé! ¡Lo sé perfectamente! ¡Todos me lo advirtieron! —Shizuo dejó caer su puño en la pared más cercana. El piso tembló, pero no pareció importarle a nadie.
«Aunque no hay manera de asegurarlo, algo no pinta bien…»
«Esa cara que ha puesto…»
Shizuo reparó en el nudo de su estómago.
«Celty, Shinra… Creo que cometí un error.»
«¡Rayos…!»
Namie no se inmutó y habló con voz neutra pese a la expresión colérica del monstruo.
—Haz lo que consideres conveniente. Yo no pienso hacerme responsable…
—Estúpida pulga… Maldito infeliz…
—¿Heiwajima?
«¡Tenías que largarte precisamente hoy!»
«Justo cuando por primera vez estaba dispuesto a escucharte…»
Shizuo respiró de manera pausada.
—Está bien, está bien.
«Lo he decidido.»
«Lo acepto: soy igual de imbécil que Shinra.»
Shizuo le dio un vistazo a la silla ejecutiva que sabía era usualmente ocupada por el informante. Recorrió con su mirada la estancia y terminó por detenerse sobre Namie.
—Sé lo que dije, en ese momento me pareció lo mejor, lo correcto. Y sé la razón que tuviste para haberme pedido ayuda. Pero si reconozco que Izaya no es quién pensé que era durante años, todo parece aclararse. Y definitivamente no puedo… —Shizuo hizo una pausa y después añadió muy serio: Yo seré quien se adelante en su juego.
Namie trató de mantenerse impasible.
—Entonces no tenemos más opción que buscarlo, esté donde esté.
—Sí… —Shizuo cerró la puerta tras de sí.
«Vuelve, Izaya.»
«Esta vez no te apartare de mí.»
«Tú ganas.»
«Aunque eres más molesto que una pulga.»
«Siempre lo serás.»
…
En vista de la contagiosa preocupación de Shinra (luego de haber discutido con Shizuo) y tras horas de búsqueda, el hada fue quien dio con el informante.
Como hacía bastante tiempo atrás había perdido su cabeza al igual que sus recuerdos, Celty no profirió un gritó de sorpresa ante la escena que tenía a sus pies.
Izaya no dijo nada cuando alzó el rostro y vio la negra figura de la transportista. Únicamente soltó un quejido débil cuando una serie de lazos igualmente oscuros envolvieron rápida y fuertemente sus brazos. De ese modo la sangre quedó oculta…
Pero el dolor permaneció latente.
Apenas se hubo arrodillado, y aunque estaban sumergidos en aquella oscuridad, el hada logró atisbar algo parecido a una sonrisa en los labios de Izaya. Éste no tardó en sonreír más pronunciadamente cuando el hada apartó de su lado la navaja de muelle. El ángulo que recorrió el arma quedó señalado por la sangre impregnada en la hoja.
—Transportista… ¿No consideras que es un castigo justo… un castigo acorde rendirse... ante la locura cuando se ha hecho lo mismo frente a los monstruos? Si yo hubiera permitido que Shizu-chan me atrapara, ¿qué hubiera pasado…? ¿Estaría yo muerto? Todos lo pensarían así, ¿no? Incluido el monstruo.
«Lo admito: he perdido.»
«Yo perdí.»
«Aunque conozco que es una completa decepción…»
«Aunque conozco que no puedo confiarme…»
«Y sin importar lo desafortunado que él pueda ser a partir de hoy…»
«Yo…»
Izaya suspiró y no desdibujó su extraña sonrisa, ni un poco.
«Yo amo a ese monstruo.»
«Yo amo a Shizuo.»
...
Notas:
¡Te agradezco que decidieras pasarte por aquí! (ノ・∀・)ノ
Saludos,
~Itaria-chan~
