A/N: ¿Qué tal, eh? Parece que NADIE de mis lectores se dieron cuenta del detalle en el otro capítulo.
-Lo lamentarán.
¿Tú qué opinas Chase? Nadie cree que puede ser más aterrador de lo que eres, aquí te has ganado la admiración de todos. A excepción de aquella chica grosera que dice que no asustas. Creen que ahora estás perdido sin el chip.
-No me conocen, Alice. No saben quién realmente soy.
¿Qué nos tienes preparado a todos?
-Espera y verás. Van a ver cómo se equivocaron conmigo.
Uhhhhhhhhhhhh. Comencemos el capítulo y Chase, puedes quedarte ahí al otro lado de esas bonitas rejas a esos seis metros lejos de mí. Y como soy muy amable, yo te dejé revistas para que te entretengas, ¿te gusta? Okey, dale, empecemos.
Contrarreloj
21º
Noche de cazadores
-¡ESE GRANDÍSIMO HIJO DE PUTA! –maldijo entre dientes Raimundo. Kimiko lo miró.
Lo estaba estudiando desde el otro lado de la cabina, en su asiento. Al igual que él también debería estar furiosa, pero de alguna manera sólo era capaz de sentir alivio. Esto significaba que tenía una ventaja contra Young. Hasta ahora siempre ha sabido cómo encontrarlos pero esto les brindaba una oportunidad de ser ellos quienes tomen la delantera y cacen al cazador en su propio juego. Kimiko recogió su pañuelo del suelo y tomó el chip con cuidado entre el dedo índice y el pulgar, luego se rió. Había visto estos dispositivos GPS en internet y en la casa de Jack, no le extrañaría que estuviera involucrado en la pista. A lo mejor lo ayudó a diseñar los acertijos y a instalar el chip de rastreo en el reloj. Era la primera vez que tocaba uno y le pareció tan diminuto e inofensivo. ¿Quién imaginaría que un pequeño chip les iba a causar tantos problemas? Raimundo le miró cauteloso.
-¿Qué es tan gracioso?
-Me rio porque descubrimos el chip antes que nos encontrara y ahora entendemos cómo es que nos sorprendía tan rápido. Esto podría ayudarnos, él no tiene idea que lo sabemos y por alguna razón, él está teniendo problemas para encontrarnos, así que el juego está a nuestro favor.
-Eso es cierto –asintió con la cabeza.
-Sólo piénsalo, estamos en iguales condiciones y debe suponer que seguimos en la avenida 666. Nos da el tiempo suficiente para reunirnos con mi familia y advertirles del peligro que corre, asimismo es nuestra oportunidad para emboscarlo y finalizar con esto de una vez por todas.
-El cazador siendo cazado, eso me gusta, Kim. Es maquiavélico.
-Sí, es sólo... –suspiró. Su frente se arrugó- ¿no deberíamos deshacernos de esto?
-Creo que sé exactamente qué hacer con él –dijo cogiendo el dispositivo.
Se inclinó hacia delante para dar al conductor una nueva dirección, después se acomodó en la cabina.
-Es tiempo de enviar a nuestro amigo Chase a una búsqueda inútil –junto a él, Kim sonrió. Claramente disfrutando de la broma- tengo un plan: lo enviaremos a una trampa, seguirá el rastro a dónde lo lleve el GPS y en ese lugar lo estaré esperando; cuándo se presente, será mi momento para atacar. En cambio, tú acudirás al hotel a reunirte con tu familia tal como lo habíamos planeado. Cualquier cosa que pase nos estaremos comunicando por teléfono.
-¿Qué? ¿no estarás conmigo? ¡Oh, qué lástima! Tenía ganas de que conocieras a mi familia.
-Será mejor que te reúnas a solas con ellos. ¿Quedamos así entonces?... –se mordió el labio inferior, pero luego asintió. Le sonrió y puso una mueca, enganchó un dedo en su barbilla y estirando su pulgar apartó el flequillo en su frente- he notado que a menudo te muerdes el labio, me parece que es... muy sexy...
Acto, seguido, él le plantó un beso cálido en los labios. Como estaban sentados, Kimiko no tuvo que pararse de puntitas para alcanzar sus labios. Con un ademán, le indicó que podría recostarse mientras esperaban. Asintió y hundió la cabeza en su hombro. Su brazo la rodeó, estrechándola. Con cuidado, la otra mano palmeó su cabeza y después se deslizó hasta tocar su cuello, lo acarició. Se sentía pequeña contra él e increíblemente frágil. Permanecieron así durante todo el camino.
Toshiro Tohomiko esperaba en la suite, estaba demasiado nervioso como para mantener el pensamiento ocupado viendo la televisión o cualquier cosa; apenas él descansaba, siempre viajaba por cuestiones de negocios. Esta vez el Sr. Tohomiko no sabía si sus nerviosos eran producidos porque vería a su hija menor, porque hay un asesino loco acechando su familia o porque la policía estaba cerca. Concluyó que en parte eran todas las opciones. El agente Omi prometió que no lastimaría a Kimiko, su intención era protegerla y mantenerla a salvo. Por lo tanto, se encargaría en persona de llevar a cabo la misión. Encubierto entre los demás oficiales, atento a que la hija de Tohomiko asistiera a la cita. Sin otra cosa cuando llegaron al hotel, ella no había notado que las mejillas le dolían por sonreír ampliamente. Raimundo sintió algo dentro de él rasgarse un poco en el instante en que tuvieron que separarse. Tomó sus manos entre las suyas.
-Hemos llegado. Buena suerte.
-Cuídate mucho.
Le dio un beso fugaz y abrió la portezuela del taxi. Se bajó sin voltear atrás. No hay mucha actividad en el lobby en comparación ayer. Una pareja que parece abandonar el hotel estaba bajando la última de sus maletas para irse. Una familia se dirige a la piscina. Unos hombres están charlando en recepción. Y uno que está dormido en el sofá quizá esperando a alguien. Raimundo le dio la dirección del parque en que estuvo con Kimiko al conductor (aunque en realidad no le importaba el sitio, nada más quería un lugar despejado y a solas con Young) y trató de relajarse. Apretó en un puño el chip. Es probable que el asesino lo siguiera a él. Perfecto. De no ser por esos oficiales que acaban de girar en la esquina y se dirigen al hotel.
-¡Alto!
Desapareció detrás de las puertas del ascensor; hubiera querido subir sola hasta la suite pero otro hombre se montó, con sordina se soltó su cabello y tapó un lado del rostro. Por fortuna, el sujeto se fue un piso antes. Respiró profundo y salió del ascensor. Los policías se habían ido. No sabía si eso era bueno o malo. La zona estaba despejada, golpeó la puerta. Clavó la mirada hacia abajo. Se mordió el labio inferior. Espero me crea. La puerta se abrió de golpe y su padre la abrazó.
-¡Kimi, cariño!
-¡Hola papá! –exclamó devolviéndole el abrazo- ¡estoy tan contenta de verte!
-¡Cómo has cambiado, Kim! ¡mírate: tan fuerte y tan hermosa! –se apartó, sin embargo, sus manos seguían tanteando sus hombros- ¿pero qué hacemos aquí? ¡pasa, pasa, pasa!
La habitación era igual como la recordaba, vistosa. No hay señales de Tomoko, quizá debía estar en la piscina, pero si sabía que iba a venir ¿no debería estar aquí? Le echó una ojeada a su alrededor. No era que le desagradaba estar aquí, en serio estaba feliz de volverlos a ver. Pero cada segundo que pasa es otra oportunidad que tiene Young de atacarlos.
-Ven, querida. Sentémonos. Tenemos mucho de qué hablar, empecemos contigo ¿qué tal la universidad? –se volvió, miró a una Kimiko aturdida que caminaba rígida- cielo ¿qué pasa? ¿es que tú también estás enferma? -apretó una mano contra su frente, asegurándose si tenía fiebre. Tocó su chaqueta, luego examinó su cara. Tomó un puñado de su pelo, lo sostuvo en alto y lo dejó caer sobre su espalda, tomó su rostro entre ambas manos- ¡tienes la cara muy pálida!
El hombre tiene un verdadero don para fomentar la autoestima. La respuesta le incomodó si bien, sabía que no era su intención. Tiró de su muñeca halándola hacia la luz de la ventana abierta consigo. Afortunadamente él no se lo esperaba y no luchó. Libró su muñeca, se paró delante de la puerta por si acaso trataba de salir corriendo.
-¡Kimiko! ¡¿qué demonios crees que estás haciendo?!
-¡Por favor, papá! Por favor, baja la voz –murmuró.
Puso los ojos desorbitados y se encogió de hombros, esperó una explosión (por algún lado de la familia tuvo que haber heredado su temperamento). Pero él solamente asintió.
-¿Qué está pasando, hijita? ¿estás enferma? Quiero entenderte.
-Estoy bien. No, no estoy enferma –se mordió el labio después de modificar su respuesta ya que la primera no era del todo cierta.
-¿Entonces qué? –hizo un ademán.
-Escúchame papá, no puedo decirte lo que está pasando –apenas abrió la boca. Levantó una mano- ¿confías en mí, papá?
Arqueó sus cejas, se plegaron millones de arrugas en la frente. Nadie se atrevió interrumpir a Toshiro Tohomiko nunca. Él parpadeó y dio un paso hacia atrás.
-¡¿Pero qué preguntas son esas?!
-¡Eso no es una respuesta! –mantuvo su postura firme. No daría su brazo a torcer.
-Por supuesto que confío en ti, hijita. Te amo.
-Lo sé, sé que me amas, pero a veces tú... –sacudió la cabeza y esta vez mordió su labio no por sus nervios si no porque tenía que decirlo. Se mortificó al darse cuenta que las lágrimas corrían por su cara, no hay tiempo y con voz temblorosa siguió-: tienes que irte ahora. Tú y Tomoko. Salgan de la ciudad. No importa el equipaje ni los bolsos, déjenlos aquí, prometo que voy a cuidarlos.
-¡Esto es absurdo!
-¡¿Dónde está Tomoko?!
-En la piscina, le dije que no se preocupara. Cuando vinieras, le avisaría. Tú ya sabes como es.
-Bueno está bien. Llámala ahora y tomen un taxi al aeropuerto y váyanse a casa, ¡no hablen con nadie en absoluto! Hazlo por favor. Por una vez en tu vida, papá, haz lo que te pido –se irguió como una estatua, en posición de combate. Los talones clavados en el suelo.
Entonces se acercó y le acarició la mejilla. Sus pómulos estaban brillantes por las lágrimas.
-Estás llorando –dijo con voz rota.
-Es importante lo que te estoy diciendo, papá –con el dorso de la mano limpió las lágrimas. No era de las chicas que lloraban, se sentía una completa idiota.
-Por favor, por favor, por favor...
Estudió su rostro por un momento y Kimiko contuvo la respiración. Su padre nunca ni por una vez estuvo de acuerdo con sus decisiones. El traslado a CosmosXiaolin era un error. Su mayor absurdo error. Si se enterara de que era una bailarina de poll dance en un antro como solía ser su madre, que se hizo un tatuaje. Colapsaría, acabaría en el hospital recuperándose de un ataque súbito de taquicardia. No esperaba que su padre estuviera de acuerdo, empero tenía que intentarlo. Y si le decía la verdadera razón por la cual quiere que se marchen de la ciudad, llamaría la policía. Sería peor. Involucraría más personas y la policía intervendría, y Young iría tras ellos en un acto de venganza. Y conociendo a su padre, le estaba pidiendo mucho. Suspiró. No traía buen aspecto, su rostro parecía sombrío. Con la yema del pulga, le secó una lágrima en uno de sus ojos.
-Si estás en algún tipo de problemas...
-Necesito que hagas esto –problema era un eufemismo en realidad- no hagas preguntas. Te lo explicaré más adelante, lo prometo. Pero por favor tienes que irte ahora con Tomoko. Me puedes llamar cuando llegues a Tokio, voy hacer que envíen tus cosas a casa lo más rápido que pueda. ¡Ah, y una cosa más! Cuando salgan de aquí, ni siquiera voltees a mirarme. No digas tampoco que hablaste conmigo o me viste.
Lo miró, deseando que sus ojos no derramaran más lágrimas.
-Si es así de importante para ti, hijita...
-¡Es así de importante! –dijo- por favor, promételo en voz alta que cumplirás lo que te estoy diciendo.
Pensó que se opondría, pero una vez más la sorprendió. Y con una sonrisa acuosa dijo:
-Sí, hija, lo prom...
Los oficiales interrumpieron en la sala. Derribaron la puerta. El agente Omi estaba con ellos pero en vez de entrar, decidió esperar afuera. Dos de ellos cogieron a Kimiko de los brazos. La arrastraron fuera de la habitación. El Sr. Tohomiko quiso impedirlo, pero el resto de los policías formaron una barrera entre el padre y su hija.
-¡Esperen! ¡no, por favor! ¡no me he despedido! ¡unos minutos más! ¡no me he despedido!
Kimiko intentó resistirse. Sus brazos estaban inmóviles, al menos podía mover los pies. Le pateó la espinilla al que estaba a la izquierda de ella con todas sus fuerzas. Metió un codazo en el estómago sacándole todo el aire al otro oficial casi de inmediato, agachándose cuando trató capturarla. El agente sacó la nueve milímetros de la sobaquera, su dedo índice medio tocó el gatillo. El cañón marcó una trayectoria a su cráneo. Cualquier movimiento amenazó con disparar. La puerta de la suite estaba cerrada. Así que el Sr. Tohomiko no podría verlos. En realidad, no tenía intenciones de disparar ni hacer esto por la fuerza. Kimiko se detuvo y su mirada se cruzó con la del hombre. Era de estatura baja para el promedio de un hombre, mirada vidriosa y llena de determinación (casi igual a la de Chase Young, a excepción por un pequeño detalle que no se pudo parar a descifrar en aquel espacio de cinco segundos), su uniforme correspondía a un detective de CosmosXiaolin, su piel amarilla, nariz pequeña y cejas delgadas. Su calva brillaba a la luz del sol. Su posición era alerta.
-¡Basta! –dijo con voz potente. Ni se inmutó a gritar, una palabra le era suficiente- creo que podremos solucionar nuestros problemas con más diplomacia, ¿no está de acuerdo, señorita Tohomiko? –no respondió- ¿no hay palabras? Okey, mejor así, hagamos un trato. Baje sus puños y me acompaña y yo en mi lugar bajaré mi arma y nadie tendrá que tocarla si accede a venir conmigo, ¿es un trato? Es una de dos opciones, no habrás más, y hoy estoy de buen humor.
Sabía que la ubicación de la pistola era dentro de su bolso. Es igual si la sacaba el agente se adelantó. Bajó la guardia, al mismo tiempo que él volvió a guardar su arma. Sonrió, caminó hacia el ascensor cuando supo que venía solo. Kimiko seguía inmóvil en donde estaba en la última vez. Se volvió.
-¡Vamos mujer! –espetó el agente- te estoy pidiendo que me acompañes hasta el ascensor, ¡no que te beses conmigo!... Al menos no todavía.
Apretó el paso y se adelantó, entró primero. El policía la siguió de cerca, en donde pudiera vigilar sus movimientos y detenerla en caso de que huyera. Raimundo presionó el botón del ascensor del hotel cuatro veces y cuando decidió subir las escaleras, hastiado, una vez más el ascensor abrió sus puertas y Kimiko y otro tipo salieron de allí. La llamó, pero ni siquiera miró por encima del hombro. Los persiguió. Afuera los esperaba una patrulla. Inclinando la cabeza el agente le indicó que subiera. Se montó después de ella y cerró la puerta. El ex de la marina llegó tarde, pero ya se habían ido. Se llevó las manos a la cabeza, frustrado. Esto era terrible. Ese hombre no era el padre de Kimiko, seguramente vino de parte de la policía. Mierda, mierda, mierda. Raimundo arrojó el microchip a la calle, con suerte el dispositivo GPS sería demolido por los neumáticos de un coche. Y se lanzó en una persecución detrás de Kimiko y la patrulla.
-Demasiado tarde, Young. Que tengas suerte para cazarnos a ciega –dijo- ya me encargaré de ti más tarde.
Chase había rastreado a su presa a la catedral, no obstante, la esporádica naturaleza del GPS le indicó que había llegado hasta allí un poco demasiado tarde. No importa, de todos modos no confiaba en estos aparatos electrónicos (cuánto aborrecía la tecnología). Ese estúpido de Jack. Usó sus propias habilidades, siguió el camino cortado por Pedrosa y la pequeña perra. Justo en la avenida de Tiffanys. Sí, había hecho lo que mejor sabía. Jugó a ser el encantador hombre. Sacó la información lentamente y por completo de esa vieja bruja en la iglesia y la puta de Tiffanys. Así de fácil. El sistema había llegado en línea. Identificó la ubicación. Se apresuró al lugar. Su presa no se había movido y tampoco estaba familiarizado con el lugar.
La dirección lo llevó a un hotel o mejor dicho, en frente. Claro, el software no mostraba la ubicación a una escala milimétrica. Sin embargo, supo que estaba en el camino correcto al ver a Pedrosa subirse a un taxi. Vaya, que esto es interesante. Avanzó un paso hacia delante parándose en medio de la vía de un auto. El conductor pisó el freno justo a tiempo antes de atropellarlo. Por desgracia. Ignoró los comentarios peyorativos del hombre, abrió la puerta, sacó a la mujer sentada al lado y ocupó su lugar. Cerró la puerta.
-Síguelos –le dijo con voz fría. El cuchillo en su mano no se veía muy amistoso.
Raimundo ordenó al taxista perseguir a la patrulla. Alguien especial se había ido con ellos y no entregó más explicaciones. El conductor esquivó los otros automóviles con agilidad, se mantuvo siempre por detrás de la patrulla. Nunca la perdió de vista. Cuando miró el reflejo del espejo retrovisor, le devolvió la mirada unos ojos avellanas. Fue rápido y sacó su arma. A través de la ventana disparó uno de los neumáticos, éste se espichó automáticamente. Un chirrido estremeció los tímpanos. Young se bajó al mismo tiempo que Raimundo, corrieron calle abajo. Había admitir que el hombre era veloz, pero él también. Iba en zigzag, evitando y empujando a la gente. El aire se metía por dentro de sus ojos y quemaba sus pulmones. Le disparó a mitad de recorrido justo. El asesino rebotó. El disparo pareció herirlo. Young se escabulló por un callejón. El malnacido es un maldito con suerte.
Llegó y giró sobre sí mismo, Young desapareció. Pero si era un callejón sin salida, ¿cómo carajo...? Raimundo vio a alguien moverse en las sombras fuera de la esquina de su ojo. No reparó el cuchillo lanzado a través del aire hasta que abrió una grieta sólida en su antebrazo. Con un rugido Raimundo atrapó a Young en torno a la medida de su cuerpo y descendieron con estrépito. Algo caliente llenó la boca del ex infante de la marina. Abrió los labios y la sangre se derramó por su mejilla. El sabor oxidado de su propia sangre lo enfureció. Young cerró los puños en uno solo y golpeó la parte baja de la espalda de Raimundo. Se echó para atrás, la bilis mezclada con sangre subió a su garganta y para no escupirla se obligó a tragar un bocado fresco. Con la culata del AK-47 se defendió del próximo ataque de su oponente y lo abofeteó en la barbilla. El asesino se tambaleó hacia atrás con un agudo grito de dolor. Vagamente Raimundo era consciente de las densas sombras debajo de los ojos del hombre, las líneas flacas de la barbilla. Desde su regreso a CosmosXiaolin había perdido diez kilos y se le notaba. No lo sentía, sin embargo. Sólo sentía la rabia alimentar su adrenalina. Agarró el cuchillo y empezó a golpear. Esquivó el primer golpe, el segundo también. El tercero lo desarmó. La pistola rodó por el piso. Apretó su garganta, hasta que él metió un rodillazo en uno de sus costados, pero no se detuvo ahí y volvió a dar. Lo soltó. Volvió atacar. Young esposó sus manos y forcejearon, Raimundo lo atrapó debajo de la barbilla con la cabeza. Y lo hirió. Igualmente tenía su navaja suiza escondida en su bolsillo. Young cayó de rodillas. Rápidamente, Raimundo se tiró sobre el piso y cogió su pistola, se levantó de golpe. Young había escapado. El rastro de sangre señalaba la ruta que había tomado. Apretó los dientes . Su rostro empalideció. El sudor perlaba sobre su labio superior. Se dio cuenta que estaba mordiéndose el interior de las mejillas para no hacer ruido. Siguió el camino que llevaba las gotas de sangre. Pero una vez más, el infame Young supo disfrazar el hedor de la sangre y cubrir las manchas rojas en el piso. Había perdido su oportunidad. Lleno de ira, el brasilero atravesó el puño en la pared y dejó salir de su boca un desgarrador y estruendoso grito. Él cerró los ojos. Respiró hondo y se pasó la mano por el pelo. De repente, estaba demasiado cansado para pensar. El dolor de su brazo era demasiado profundo, socavó toda su fuerza hasta que era simplemente una cáscara vacía. Permitió que la policía se llevara a Kimiko. Dejó que Chase Young escapara, ese asesino andaba libre por las calles. No sabía qué hacer. A Raimundo le dolía la cabeza insoportablemente. A lo mejor Kimiko estaba mejor sin él...
No, debía volver a su lado. Raimundo le prometió que no la abandonaría. Y él cumplía sus promesas. Levantó la mirada al cielo. Estaba comenzando a oscurecer. Echó un vistazo a su alrededor. Sí, él conocía esta calle. Y ya tenía una idea a dónde la policía se llevó a Kimiko. Revisó la recámara de balas en su pistola, aún tenía. La enganchó en su cinturón y la ocultó debajo de su chaqueta. Se dio la media vuelta y corrió hacia la estación de policía.
Kimiko estaba sentada en un sillón mullido en una oficina, su mano sostenía el celular, sus ojos se clavaron en la fea alfombra que decoraba el centro. Justamente entró el agente en compañía de un hombre con una taza de café posiblemente recalentada. El segundo se sentó al lado de la chica, sus rodillas no estaban muy lejos de las suyas. Le extendió la taza. No había dicho una palabra desde que llegaron y, en realidad, eso lo estaba poniendo nervioso.
-¿Le apetece? –preguntó el agente.
-No gracias –negó con la cabeza- no me gusta el café.
-¿No te gusta? Oh, a mí tampoco, lo bebo por necesidad… –comentó el agente, robándole la taza a su acompañante- no conozco nada más que me mantenga despierto a excepción de meter la cabeza en agua fría –habían pasado por muchas cosas los dos a través de distintas situaciones, pero llegaban a un mismo resultado: Chase Young sigue suelto. Ninguno de los dos sabía cómo describirlo con palabras- ¿eso es todo? ¿te vas a quedar mirándome lo que resta del día?
-Eso parece.
-Me estás metiendo nerviosismo, mujer –bebió un sorbo del café que originalmente era para ella. Kimiko alisó su pantalón como medio de distracción; el agente no cedió de inmediato, pero luego suspiró y dijo-: creo que no hemos tenido un buen comienzo, me disculpo por la rudeza de mis hombres. Y si fui grosero en algún momento. Soy el agente Tornami, trabajo para la policía de CosmosXiaolin y estoy a cargo de la investigación contra Chase Young. El rubio es el teniente Clay Bailey, uno de mis colegas y también coopera en el caso.
Ese no podía ser su nombre real. Estaba mintiendo. Es igual, no tenía ganas de saber cuál es el verdadero. Sea como sea, la llamada era una trampa. La policía fue más lista y encontró a su familia, manipularon emocionalmente a su padre para llegar hasta ella. Qué ironía, quiso salvarles sus vidas y ahora los condenó a la muerte. A su padre, a su hermana, a Raimundo, a estos hombres y a ella misma. Eso sería violar una regla del juego de Young, aun cuando no acudió a ellos e intentó por todos los medios evitar la ayuda de la policía. Pero eso no le importaría a Young, el precio de ese error... era muy alto.
-Me lo imaginaba, ¿mi padre los llamó a ustedes, verdad?
-No sea tan dura con él, no tiene nada que ver en esto –dijo con voz suave- ni siquiera sabía que estaba desaparecida, écheme la culpa a mí. Fui yo quien planeé esto sin ayuda de nadie, el Sr. Tohomiko y su hermana aceptaron en colaborar como cualquiera en su situación.
-¿Qué pasará con mi padre? ¿en dónde tienen a mi hermana? –indagó con tono hostil.
-Tranquilícese. Ellos están bien, varios oficiales y el teniente Marsden los resguardan en su casa. Chase Young no puede acercárseles. Interésese por su propia seguridad ahora señorita Tohomiko, aquí usted estará sana y a salvo. A partir de entonces, tomaremos el asunto por nuestras manos –sacudió la cabeza a rienda suelta y se cubrió la cara con ambas manos.
-¡No! ¡no! ¡NO! ¡Usted no entiende, se supone que esto nunca debía de pasar! ¡la policía no tenía que intervenir! ¡ahora todos corremos un grave peligro! –gritó- ¡nadie está a salvo!
-¡QUÍTENSE! ¡DÉJENME PASAR! ¡NECESITO VERLA! ¡KIM! ¡KIMIKO!
-Ups, me parece que tenemos compañía, agente Tornami.
-Esa voz... ¡Raimundo! –exclamó Kimiko.
Se paró sobresaltada y cruzó corriendo como una flecha la puerta. Kimiko saltó en brazos al hombre que había salvado su vida en dos ocasiones. Envolvió su cuerpo alrededor del suyo, sus piernas entrelazadas a su cintura, sus brazos en torno a su cuello. Lo apretó con fuerza. Le devolvió el abrazo como si su vida dependiese de ello. La japonesa estampó un beso en sus labios. El teniente Bailey y el agente Omi salieron del cuarto, observaron la romántica escena con vacilación.
-Mire, teniente, qué curiosidad –pensó en voz alta Omi mirando al hombre. Había visto ese rostro en otro lado. Salvo que no recordaba dónde.
-¡Rai! ¡¿cómo me encontraste?!
-Sólo seguí el mapa que conducía hasta ti –sonrió. Kimiko lo volvió a abrazar. Con cuidado el ex infante de la marina la bajó al suelo. El oficial Ping Pong se sumó al feliz reencuentro.
-¡Señor, no puede pasar! ¡oh, perdóname Tornami, quise detenerlo! Pero... usted ya vio...
-Sí, ya vi. Debería meterte una bala entre las cejas –caminó hasta la pareja- ¿con que él es tu arma secreta? –lo miró de arriba hacia abajo, estudiándolo con atención-. ¿No es un poco grande para ti, linda? Te lleva unos cuantos años de diferencia.
-¿Y usted no es demasiado joven para ser el dirigente de una investigación de tal magnitud, agente? –contestó mordaz.
-Touché –respondió sonriente- okey, tú ganas esta ronda, hasta alguien tan arrogante como yo sabe reconocer una derrota. Sólo déjame decirte que él está ensuciando de sangre el piso que lavaron esta mañana.
Kimiko puso una mueca extrañada, se apartó y lo miró por fin. Raimundo se había quitado su chaqueta para ocultar su brazo derecho malherido. Sus ojos azules permanecieron sobre el brazo, ni siquiera la gruesa cazadora podría encubrir la sangre. Jaló la prenda y examinó la extremidad lesionada de Raimundo sin poder hacer nada: Lucía furiosa, roja, hinchada y caliente al tacto.
-Kimiko, ¿quién es este tipo?
-"Este tipo" –remedó el agente Omi- tiene nombre.
-¡Estás herido! –interrumpió Kimiko.
-Probablemente es una herida superficial, seguramente sucedió en el combate.
-¡Ya va! ¡¿qué?! ¡¿estuviste en una pelea contra Young?! –chilló el agente Omi por detrás.
-¡Pero tu brazo...! Raimundo, creo que necesitas un médico.
-¡Ni hablar! Estaré bien. No te preocupes, Kim –su voz era fría- ¡maldita sea! Me deshice el microchip, pero de todas formas casi le hago la tarea a Young de decirle dónde estabas. Me di cuenta a tiempo y frené el taxi, lo perseguí, peleamos y escapó... otra vez.
-¡¿Qué?! ¡¿estás escuchando a estos dos, Bailey?! –interrumpió el agente Omi, riéndose sin alegría- ¡creen que pueden manejar a un asesino enloquecido como Chase Young! ¡¿acaso ustedes creen que esto es un juego infantil o un dibujo animado?! Que Young se va sentar a esperar que ustedes armen un elaborado plan para atraparlo, ¿por eso no te reportaste con la policía? ¡REACCIONA LINDA! –chasqueó los dedos- ¡este es el mundo real!
-¡¿Y qué quería que hiciera?! –entró Raimundo furioso. Estaba harto de este estúpido juego de supervivencia, ya la policía estaba involucrada y no existía un botón mágico que pudiera revertir los sucesos. No le importaba nada- encontró a su mejor amiga asesinada delante de sus pies en el apartamento en el que ellas compartían, un mensaje de: Juega o muere. ¿Qué otra opción tenía? ¿acudir con la policía? Si Chase Young sabe rondar círculos alrededor de ustedes sin que se den cuenta, ¡si ustedes llevan años sin haberlo atrapado! ¡era mejor irnos por nuestra cuenta!
-¡Ahí es el punto de esto! Todavía si jugaba, ese juego está diseñado para que haya un solo ganador. Ese juego nunca terminará hasta que Kimiko acabe muerta o ella lo asesine a él, y eso es contra la ley. La próxima vez Young la matará, ¡no! ¡a ambos! –hizo un gesto con la cabeza hacia el brazo- ¡por huevones! Dos manos no pudieron contra él, ¿qué demonios vas a hacer con uno?
-Disparar el arma más rápido.
-¡No seas estúpido! Aún cuando nosotros cinco juntemos nuestras cabezas para detener a Chase Young, ¡no dará resultado! –hizo una pausa- ¡¿y sabes por qué?! ¡PORQUE CHASE YOUNG SIEMPRE ESTÁ UN PASO DELANTE DE NOSOTROS!
-¡PAREN! –Kimiko se interpuso en el medio del agente especial y el ex alférez antes que la pelea acabara en puños de verdad- mientras nosotros estamos aquí discutiendo entre ustedes Chase está afuera y cada segundo que pasa es un minuto menos de vida para los ciudadanos de CosmosXiaolin, incluyendo a mi familia. No podemos pelear ahora.
-Estoy a favor de la señorita... –intercedió el teniente Bailey con los brazos cruzados bajo el pecho. La mirada del oficial Ping Pong rebota de un lado al otro.
El agente Omi respiró entrecortadamente. El ex alférez retrocedió un paso. Intercambiaron miradas, pero no dijeron nada. Kimiko pellizcó el puente de la nariz y botó aire por la boca.
Marsden estaba intranquilo. Mucho después de que su mejor amigo y compañero lo llamara para advertirle que Kimiko estaba sana y a salvo con el agente Tornami. No había nada qué preocuparse. Todo saldría bien. Tomoko estaba contenta y aliviada de que Kimiko estuviera bien, preguntó cuándo podría verla. Marsden dijo que cuándo su superior lo permitiera. Por alguna razón, sospechaba que no sería este día. El Sr. Tohomiko llegó una hora después, él y su hija estuvieron hablando por un buen rato mientras él registraba la casa. Buscó en cada rincón con pistola en mano y ojos afilados habitación por habitación. La sala de estar estaba limpia. El cuarto de baño, incluyendo la ducha, estaba despejado. Había entrado a su cuarto lentamente y barrió el espacio con el brazo a un nivel constante, apuntando con su arma en todas las esquinas. Luego se apretó contra la pared y se deslizó hacia la puerta del armario abierta con el piso. Pasó rápido el pivote y se encontró contra su ropa. Nada se movía, nada se movía. Él pasó la pistola a través de las perchas. Vacío. Empezó a respirar tranquilo.
-Son los nervios –se dijo a sí mismo- sólo los nervios.
El conocimiento de que Young estaba por ahí en alguna parte, dispuesto a cazar a Kimiko, sin duda lo mantuvo despierto toda la noche. Pero Young era sólo un hombre. El teniente Bailey y el agente Omi lo atraparían. Un montón de gente buena estaba trabajando para este caso. Más pronto o más tarde atraparían a Young. Terminó la inspección de la casa. Estaba todo en orden. Excelentes noticias. Tomoko fue a recostarse en su cuarto. Mientras tanto el Sr. Tohomiko fue al estudio a leer un poco. Sabía que ambos estaban ansiosos de volver a ver a Kimiko, empero también estaban conscientes de que no sería tan fácil y tan sencillo. Marsden merodeaba la sala de estar, alerta, se preguntó por qué tenía los nervios de punta. Se había tomado tranquilizantes ni aún así podía controlarse. El teléfono sonó. Él casi saltó. Se lanzó a través de la habitación y lo atajó al segundo ring.
-¿Teniente?
-¿Sí? –la voz de Marsden desconfiaba. Esperó la contraseña de seguridad.
-El dragón vuela sobre las colinas de China –dijo la persona que llamaba- teniente, habla el sargento Utterson.
-¿El sargento Vlad? ¿ya te reincorporaste? Oí que tuviste que salir de permiso hace dos días ya que tenías unos dolores en el estómago, ¿parásitos?
-No, fue un mal caso de intoxicación. Por fortuna, me he recuperado y estoy mejor, gracias. Escúcheme con atención, no tenemos mucho tiempo ¿está bien? Un tipo que se hace llamar detective Beaumont se presentó anteayer, decía ser un enviado por el teniente Klofange de la ciudad vecina Hamachi con un mensaje urgente para el teniente Bailey, lo intercepté y lo cuestioné un poco en la sala de interrogatorios, pero antes que pudiera darme cuenta había echado algo sobre mi café...
-Young.
-Sí, era Chase Young. Él rebuscó en mi libreta, me hizo algunas preguntas. Teniente, estoy bastante seguro de que sabe dónde está y que tiene una copia de la llave de la casa pues que bajo esta identidad falsa ha estado usurpado información, creo que pudo contactar al oficial Tubbimura de esta manera. Ahora que está muerto, tendrá que usar sus propias habilidades. Tenemos que sacarte de esa casa a ti y a los Tohomiko hoy mismo.
Marsden se quedó en silencio. Por fin podría contraatacar un peligro. Por fin estaban por un paso delante de Young. Esto comenzaba a mejorar. Se sentía tranquilo.
-¿Cuál es el plan?
-Está bien, en el minuto en que cuelgue conmigo, mire por la ventana. El oficial Travis va a salir del coche de apoyo, es un tipo grande. Camina casualmente hasta la puerta principal y nada de movimientos bruscos, Young podría estar vigilándonos ahora. ¿Por qué no vas con una taza de café en la mano a la puerta? Parecerá que un gentil vecino del vecindario le está obsequiando una dosis de cafeína a un policía que cumple con su deber. En el momento en que él está adentro, cierre la puerta. Él le ayudará a sacar a los Tohomiko. Cogerán el coche en tu garaje...
-Espere.
-¿Qué?
-Si él, uf –Marsden sintió las primeras gotas de sudor en la frente- si él tiene una copia de la llave de la casa, puede entrar en el garaje. No he comprobado el garaje recientemente. No había pensado en ello, podría ser que...
-Mierda –hizo una pausa tensa- bien. Le diré al oficial Travis. Una vez que esté en la casa, comprobarás el garaje mientras él te cubre. Si todo está despejado, ustedes cinco saldrán del garaje. Maniobras evasivas y diríjanse directamente a la estación, ahí vamos a esperarlos el agente Tornami y yo. ¿Me copias?
-Copiado. Cambio y fuera.
Marsden colgó el teléfono. Se acercó a la ventana y abrió las cortinas. Los vellos en la nuca se erizaron. Su respiración se había vuelto superficial y su aliento se congeló. Vio la luz del coche encenderse en la calle cuando la puerta se abrió. Vio a un oficial corpulento casi de la misma complexión que su mejor amigo fuera del asiento delantero. En pocas palabras, vio cómo el hombre se inclinó y disimuló recoger algo del suelo. La puerta se cerró y la luz se apagó. El oficial Travis observó a su alrededor. Marsden observó su mano descansar en el respaldo del sillón contra la ventana.
-Tranquilo. Mantén la calma –murmuró entre dientes- recuerda, vas a la cocina a servirte un café.
Sin embargo, podía sentir la tensión del joven oficial desde ahí. No podía saber que estaban diciendo, pero estaba diciéndole algo a su compañero. De repente parecía ser que el mundo entero estaba observando a este barrio tranquilo. El oficial Travis avanzó cruzando la calle. Tardíamente Marsden se trasladó a la cocina para servirse una taza de café apresurada. Sus ojos estaban fijos en la puerta del garaje. Los monstruos no existen, se repitió a sí mismo, los demonios no se esconden en los armarios ni debajo de la cama.
Young apagó el celular. Cerró los ojos. Lo pegó a su frente y dejó escapar una risa macabra entre dientes. Había pasado varias horas de la mañana practicando la voz del sargento Vlad Utterson. El esfuerzo había valido la pena. Ahora que Pedrosa y la maldita puta saben lo del dispositivo GPS y están reunidos con la policía, posiblemente sus enemigos unirían fuerzas para atraparlo, Young sabía que tenía que cambiar de estrategia. Era hora de un cambio. Se dio la vuelta, sus movimientos eran algo incómodos con el uniforme muy acolchado. Dejó el celular en el suelo. Su "compañero" se había recostado en el asiento del copiloto, Young canturreó entre dientes una canción de cuna mientras tanto sacaba una manta. Se la colocó hasta el cuello por lo que parecía que estaba durmiendo. Conociendo la luz del coche, ésta iluminaría su forma. Young se inclinó sobre el cadáver, enderezó el asiento y se dejó caer sobre el hombre. El rigor mortis empezaba a instaurarse así que no sería fácil. Por otra parte ya Young se había acostumbrado a maniobrar con cadáveres. El truco consistía en doblar al hombre en el agujero de bala en la cintura. Young miró hacia arriba. Ciertamente, Marsden estaba en la ventana de la sala a la espera del oficial Travis al paso de su coche.
-Dulces sueños –susurró Young al bello durmiente. Y abrió la puerta del automóvil.
Los golpes se hicieron eco a través de la casa de seguridad en silencio. Marsden caminó a la puerta, con el café humeante en una mano. Tuvo que resistirse a la tentación de mirar por encima del hombre la puerta del garaje. Mantén la calma, mantén la calma.
-Contraseña –exigió el teniente, abriendo la mirilla. Los ojos del oficial eran grises. Parecía joven, aunque para entonces a Marsden todo le parecía joven. Era un grandulón obviamente (así rezaba la descripción del sargento).
-El dragón vuela sobre las colinas de China.
Desprotegió la mirilla y abrió la puerta, sin embargo, no desabrochó la cadena. Le dio una inspección mordaz al oficial subalterno. Es lo que hubiera hecho el agente Tornami, pero ¿a quién le importa lo que haga ese tipo? Marsden no estaba a punto de actuar estúpido ahora. El uniforme es el correcto. Sus ojos son grises (no avellanas), fornido, alto, cabello obscuro y corto. Cero peligro.
-¿Puedo? –su voz era aterciopelada y pausada. El teniente Marsden fluctuó, ¿podía confiar? ¿cómo saber quién es amigo o enemigo? ¿o acaso hay otra alternativa?
-Bien –desabrochó la cadena y le tendió la taza de café- tome y actúe con calma. Recuerde, usted vino a tomar una taza de café.
Su mirada recorrió la manzana. Las farolas eran charcos creados en la oscuridad; él siempre había odiado a las farolas. Hasta el momento nadie se movía.
-Muy bien, adelante –el oficial Travis entró a la casa, su mirada era tensa e incómoda bajo el escrutinio de Marsden- ¿cuánto tiempo has estado en la fuerza?
-Dos años.
-¿Dos años y tienes este deber?
-Escasez de mano de obra.
-¿Alguna vez has asegurado una casa?
-Formé parte del caso contra PandaBubba. Es por eso que me inscribieron.
El teniente Marsden cedió totalmente. PandaBubba, recordaba ese nombre. Durante 19 años fue un comerciante de armas escondido en su casa. Los vecinos lo habían visto empuñando un arma de fuego y mirar alto algo como un cometa. La policía llegó y disparó a su mierda de casa. El hombre escapó por la parte trasera y abrió fuego contra unas patrullas. Les había costado seis oficiales y un vuelo del frente para finalmente neutralizar la amenaza. Así era como el oficial Travis había estado en la línea de fuego. Había funcionado bajo la pólvora, la adrenalina y los hombres que gritaban. Marsden comenzó a relajarse. Él ladeó la cabeza y llevó al oficial Travis a la puerta del garaje.
-Deje el café sobre la mesa y tome la iniciativa. Ya he comprobado el resto de la casa. Si él está aquí, él está ahí.
-No, Marsden –dijo una voz fría-. Él está justo aquí. Detrás de ti.
El oficial Travis se movió mucho más rápido de lo que el teniente Marsden había pensado que un hombre gordo podía. Se dio la vuelta, su brazo se arqueó, y el hombre miró sus ojos justo antes de que el puño del hombre conectara con su mentón. Eran avellanas. Lentes de contacto, ja, debía imaginárselo. Marsden cayó con fuerza, pero su mano se puso alrededor de su arma. Dispara, maldita sea, dispara. Sacó la pistola de la funda. ¡Dispara de una vez! Young lo cogió del antebrazo, vagamente Marsden oyó el chasquido de su rotura del brazo. Los dedos quedaron insensibles. El arma voló por la habitación y golpeó la pared. Corta la raíz, ve por sus pies, ¡derríbalo! Su tobillo se enganchó al de Young. Él tiró con fuerza. El relevo lo cogió en la mejilla como Chase Young se estrelló cayó contra el piso de espaldas. El ruido estrepitoso llenó sus oídos. Había algo oxidado en la boca, sangre. Mierda, estaba corriendo por su barbilla. ¿Qué había pasado con sus dientes? Plantó su brazo en el suelo y comenzó a arrastrarse por su arma. Ve más rápido, más rápido, más rápido. Oyó el susurro del nylon y sabía que Young volvería atacar. Cogió el ritmo del juego, se obligó a sí mismo a moverse. La pistola estaba tan cerca, veinte centímetros.
Perdóname, perdóname.
Diez centímetros.
Perdóname, perdóname.
Si pudiera sacar la mano...
Perdóname, perdóname.
Chase Young se sentó sobre su espalda dura, golpeando al teniente Marsden contra el suelo. El aliento le abandonó en un silbado gigante y no pudo recuperarlo. Las manos envueltas en torno a su garganta y comentó a apretar. Luchó, se retorcía en el suelo. El mundo se apartó y se hundió en la negrura. El vacío no le dolía.
Duró un solo minuto.
Entonces la presión se había ido. Sus pulmones inhalan instintivamente, sus ojos luchaban por ver. De nuevo, encontró esa mirada. Indescriptiblemente horrible que congeló la sangre en sus venas. Estaba aterrado a muerte. Young pateó su arma lejos. Marsden rodó los ojos al pasillo donde estaban las habitaciones de Toshiro y Tomoko. Y Marsden sabía lo que iba a ocurrir a continuación. ¡No! Intentó tirarse a la distancia, pero su brazo se negó a moverse y la sangre y los dientes se acumulaban en su garganta. Young siguió la mirada de Marsden y sonrió, su mano se cerró alrededor del tobillo, fijándolo en su lugar. Marsden no reprimió un gemido.
-Tengo una pregunta para ti –le susurró Young al oído. Un cuchillo apareció ante la mirada de Marsden y sonrió- el sargento Utterson era demasiado fácil. ¿Alguna vez has notado que la policía tiene una baja percepción para el dolor? Pasan toda su vida estudiante y pensando que ya lo han hecho, que son inmunes a ellos. Nunca va a pasarles nada.
-Hijo de puta –jadeó Marsden.
-Chisssss –murmuró- no queremos que se despierte la bella durmiente, ¿o sí? ¿eso quieres? –se echó a reír maquiavélico. Los ojos de Marsden se cerraron. Sintió algo de goteo por sus mejillas. Podría haber sido lágrimas- ¡vamos hombre! Sé duro. Dame un desafío. Quiero un desafío...
Perdóname.
-¿No habrá desafío? Bien, no prometo que esto no duela –Young alzó el cuchillo y terminó con el trabajo- no tienes ni idea de quién soy, Marsden. No tienes ni idea.
...Esta historia continuará...
A/N: Todos estamos igual que la canción de Usher (perdonen la comparación)
¡OH MY GOD! O.O O.o T_T
¡CHASE ASESINÓ A JERMAINE A SANGRE FRÍA!
¡RAIMUNDO, KIMIKO Y OMI EN LA MISMA HABITACIÓN!
Chicos, chicos, por favor, no se me despeluquen, tenía que suceder. Desde el principio sabía que Raimundo y Kimiko tenían que encontrarse con Omi hacia el final. No sabía cómo exactamente lo iba hacer. Hasta que Toshiro Tohomiko me dio la solución. Todo fue planeado con premeditación. Estos capítulos van a ser igual de emocionantes, tal vez más. No se crean que aquí se detienen la acción, la intriga y el romance. Para nada mis malvaviscos asados. Estoy terminando de escribir el capítulo 23 y debido a que me han salido tan largos, creo que me tendré que obligar a extender el fic un capítulo más (veintiséis), este último será como una especie de epílogo que mostrará la vida de todos luego de los acontecimientos que estamos repasando hasta ahora. En cuanto al nuevo fic, no está decidido todavía. Lo único que puedo confirmar es que es un fic Raikim. Y que no importa cuántas ganas tengas mientras no tenga idea que no pueda desarrollar no se puede, ¿okey?
Volviendo al fic, de cabo a rabo este capítulo nos estremeció hasta la médula dorsal con escenas memorables. Empezando por esa conversación conmovedora entre Kimiko y su papi. ¡Nuestro asesino en serie favorito regresó más imbatible que nunca! Sí, es lamentablemente cierto, Young asesinó al teniente Marsden. No hay trucos. Por desgracia, Jermaine Marsden estaba programado para morir a manos de Young... (así lo decidí a comienzos del fic). Lo que viene después es para echarse colirio en los ojos. No se preocupen, el teniente Marsden murió en el fic, pero el actor está vivo a mi lado. Jer, saluda.
-Hi people!
-¡ALICE TE EQUIVOCASTE! ¡EL DETECTIVE FUNG DIJO QUE MORIRÍA UNA MUJER Y JERMAINE NO ES TRANSEXUAL!
Señores, yo no me he equivocado: Alice siempre tiene la razón, aún cuando no la tenga, ella siempre tiene la razón. Si Fung dijo que moría una mujer, es que no ha sucedido o no nos hemos enterado todavía. Lo que pasa es que soy una mujer fría y calculadora. Mientras ustedes se quemaban los sesos intentando de descifrar quién era la dichosa mujercita que iba a morir, no voltearían a ver al teniente Marsden en ningún instante. Así cuando sucedería la muerte, les caería de sorpresa.
Mis respetos si les pareció que debería haber una mejor escena de acción, pero para el final estoy preparando algo épico. Pobre Rai, ¡perdió un brazo! :,( Aclaro que no va a ser permanente ni creo que sea necesario recurrir a una amputación, es durante estos episodios que va a usar un brazo. No sé por qué rayos tengo que ver un combate antes de escribir una escena de una pelea. Los combates de El marido perfecto e Instinto letal (la película basada en el libro) son espectaculares. Pero antes de eso, tenemos a Omi y a Kimiko.
Creo que todos se confundieron un poquito con lo que sucedió entre Omi y Kimiko. Si les soy sincera, no planeé esta escena ni nada, salió por sí sola al igual que la relación entre estos dos y me encantó así que la dejé. Si a mí me lo preguntan, para mí Kimiko y Omi llevan una relación fraternal a juzgar por la serie, no obstante, por una serie de actos "inocentes" se sugiere la idea de que Omi le gusta Kimiko (no enamoramiento si no como una ligera atracción) aunque si tomamos en cuenta que Kimiko es la primera chica que Omi conoció, es normal que actúe de esa forma y además que es vulnerable al sexo opuesto y fácilmente se le puede seducir: ¿No vieron a Dyris, Ashley y Sombra en acción? Hasta la misma Kimiko en el episodio de Los gritos de una sirena de Duelo Xiaolin. La pareja existe.
Y a lo que a mí respecte como escritora, pienso que él puede pasar por enamoradizo y que Kimiko para él podría ser un amor platónico. Si nos remontamos a Contrarreloj, puede ser que haya atracción, quizás un pequeño coqueteo, pero nada serio. Típico de dos amigos muy íntimos. No se me despeluquen, la pareja es Kimiko y Raimundo, no me salgo de ahí, si añadí lo de Omi es para hacerlo más interesante (y en cierto modo darle celos a Raimundito). Él no está interesado en Kimiko como mujer, así que no lo ataquen. Es coqueteo amistoso o sólo está siendo amistoso con una linda chica, como quieran ponerle. En cambio, si esto fuera una telenovela, les dirían que tienen razón en sus sospechas...
Ustedes tienen que agradecerme que no hayan convertido este fic en una telenovela ya que si no se arma un bonche tremendísimo. Así será una trama de telenovela: Además del amor de Raimundo y Kimiko, pondría al teniente Bailey casado mientras Marsden es soltero. La esposa de Bailey abomina que su marido esté ocupadísimo con el trabajo y la deje a ella sola con los niños, por lo que se va a buscar afecto a otro lado. Bailey es un bobo al principio, pero al tiempo descubre que su esposa lo está engañando y teme que ese otro hombre es su amigo Marsden. Los dos hombres pelean, se jalan del pelo y traen sus disputas al trabajo, donde Omi se pone más histérico que de costumbre pues que las discusiones personales no son permitidas en el cuartel. Los mejores amigos se separan, al final se descubre que la mujer todo el tiempo tenía una aventura con Omi (O.o) y el teniente Bailey acaba borracho en un bar. Marsden sí tiene una linda novia, pero no quiere dar el gran paso porque tiene miedo y cuando Bailey le cuenta sus suposiciones, la tipa lo manda al carajo y Marsden se disgusta. Bailey tiene dos hijos, la trama también se pone a perseguir la vida amorosa de ellos y cuando ustedes se preguntan que bolas tienen relación con el argumento, mágicamente Chase aparece y mata/hiere a uno de ellos para amargar más la vida de Bailey. Continuamos con la telenovela inventada Chase tendría sexo convulsivo y a cada capítulo estaría acostado en la cama con una mujer diferente (Sombra sería una de ellas). Fung podría estar viendo las historias de amor en su entorno mientras se chupa el dedo. Ping Pong se estaría despechando pues que Omi no le para bolas. Y eso ha sido toda la telenovela. Y Kimiko tendría relaciones sexuales simultáneamente con Raimundo y Omi y, de bolas, no le tocó uno de los tenientes, digamos Clay porque en la serie es el otro más cercano (es que así, antes de que los protagonistas estén juntos, de las cien mil parejas que hay, los dos tienen que estar con otra persona). Qué predecible son las telenovelas.
Señores, una historia romántica nada más necesitan a una pareja de dos. No a treinta parejas porque es una ladilla. Ahora ustedes me dicen que más les gustó, la historia original sin relleno o la historia inventada hace unos momentos con relleno. ¡Ah claro! Tendría los diálogos típicos de telenovela, volviendo a Bailey y a su esposa, sería algo...
-¡Dime quién es tu amante!
-¡No te lo diré!
-¡Sí me lo dirás!
-Lo único que te debe de importar es que él es un hombre de verdad. Me hace el amor mejor que tú, ¡CAVERNÍCOLA!
Y Bailey pondría su cara más estúpida durante cinco minutos para que transcurra la música de fondo (¿no notan que los actores se congelan para que la ponga música?). Si tuviera que vender la idea a Telemundo (por nombrar un canal): Kimiko se llamaría Kimberly, Raimundo pasaría a llamarse Reinaldo (o Ramón, pero ese suena horrible, ¿Rafael entonces?), Chase se cambia por el nombre de Christian (no confundir con Grey, por el amor de Cristo) y Omi se le reconocería por el apellido, no develaría su nombre hasta el final, sería Óscar u Omar (manteniendo el "Om", si bien yo prefiero Óscar, ¿qué otro nombre bonito que empiece por O existe?...). Y todos tendrían una diferencia saliéndome que son personajes de XS y XC y son completamente originales: Kimiko tendría un empleo como stripper, no sería rica, no tendría hermanas, si no a papá y a mamá y tampoco sería universitaria aunque seguiría siendo joven (no llega a los treinta, pero tendría un poquito más de lo que dije, ¿si se acuerdan cuál es su edad en el fic?). Raimundo tendría problemas con el alcohol, sería ex capitán y tendrá más edad (el agente Omi dijo que le llevaba años de diferencia a Kim, ¿cuántos años creen que tenga?). Al psicópata de Chase... no, lo dejaré como está psicológicamente, sería al que más le cambiaría el aspecto, empezando por dejarlo calvo. Omi no sería tan joven, más o menos contemporáneo a Raimundo (mayorcito), promiscuo y un hombre infiel por naturaleza (¿ya lo vieron? Tendría a Megan, Kimiko y a la esposa de Bailey en su poder) y me veré el resto de personajes. ¡Ay! Me están indicando que vamos a tomar un pequeño receso para un espacio publicitario. Me despido momentáneamente.
[Comienzo del espacio publicitario]
¡ALERTA! ¡ALERTA! ¡ALERTA!
¡CÓDIGO ROJO! ¡CHASE YOUNG HA ESCAPADO!
Una vez más es considerado a Chase Young, armado y peligroso. A continuación, le mostraremos unas indicaciones especiales para prevenirse: Durante los próximos días no deberá salir para nada de su casa. Enciérrese en su cuarto con comida enlatada y agua, bloquee todas las puertas y las ventanas, evite cualquier contacto con personas, si no tiene un cuarto de baño al lado sustitúyalo con una cubeta (o botella, según sea su caso) y una totuma de agua. Tenga la mano un arma para defenderse, cualquier cosa. Revise cada vez que pueda los rincones de la habitación, en especial el armario. Tengan en cuenta que es imposible contener a Young. Y cuando ustedes estén a punto de dormir: Recen sus oraciones y hagan lo que hagan ¡NO VAYAN A SALIR!
[Fin del espacio publicitario]
Guau, eso es... de verdad escalofriante, ¿ya comprobaron que Young no está detrás de ustedes precisamente en este momento?
-Omi no se aguanta dos pedidas, apenas se va el teniente Marsden, ya encontró a otro compañerito para pelear...
La relación tensa entre Raimundo y Omi sí la tenía planeada. Ellos no se la llevan bien que digamos. Mas saben que están obligados a soportarse si quieren a Chase muerto. Más adelante, veremos una riña. Es una de esas en que tú dices: Beeeeeeeeeee. Ustedes verán qué sucede. El teniente Clay Bailey, Clay, aunque lo dedujeron antes, inspirado en el teniente Richard Houlihan de la novela El marido perfecto. La mano derecha de Quincy. Ustedes me dicen, ¿qué sucederá en el capítulo que viene? ¿cómo creen que termine? ¿cuál será el siguiente movimiento de Young? ¿y qué sucederá con Omi? ¿Kimiko? ¿y Raimundo? ¿y los Tohomiko? Nosotros no lo sabemos, habrá que leer para averiguarlo. Contrarreloj, capítulo 22: Sed de venganza. Un cierto asesino en serie recomienza a mover los hilos de un elaborado plan. ¡No se lo pierdan! Pues es uno de los capítulos más dramáticos del fic. Mientras tanto, ¿tienen algunos comentarios para mí? ¿dudas? ¿sugerencias? En fin, nos leemos la semana que viene. ¡Hasta el martes!
Mensaje para María del Mar: Pues luego del capítulo de hoy, no me atrevería a decir eso otra vez. Vaya, para no ser fanática del gore no lo pareces. Casi que te falta el certificado de experta. Para tu información yo me he visto Another, Mirai Nikki, Higurashi (y Umineko) No Naku Koro Ni, han sido animes macabros. Another, nah, las muertes no me asustaron. No me gusta el gore, no puedo dormir. Aunque si es anime, no me asusta. Yo que tú no inspiraría más a Chase de lo que está. Este fic es violento de por sí, una razón de que sea rated M. Como viste la idea de cortarles los dedos a sus víctimas no asustó ni un poco a la chica. Quizás tus ideas sí. No me parece "bonito" que un asesino esté persiguiéndote por toda la ciudad reclamando tu sangre. La historia de amor, no me parece que se haya desarrollado en un contexto romántico que digamos. Aunque claro, sé que hablabas sobre el romance.
No estoy de acuerdo que sea la historia deba ser corta necesariamente, mira a Higurashi No Naku Koro Ni, tiene dos temporadas y es una excelente historia gore. No decae en ningún momento, todo está en equilibrio y no es que tampoco haya una tortura tras otra. Duelo/Crónicas Xiaolinsi puede ser una historia gore si sabes cómo hacerla. La serie o una historia AU como las mías, que no te lo imagines es distinto. Es igual en este momento no quiero hacer ninguna historia gore por el momento y ya dije hace tiempo que no le voy a escribir a otro fandom. No soy Otaku por si no te has dado cuenta, me gusta el anime y listo. Y no, yo no necesito ideas sangrientas. Soy lo suficientemente creativa para imaginármelas, y este fic como lo dijo alguien antes está perfecto como está. No lo haría diferente. Espero que te haya gustado el capítulo veintiuno. Muchas gracias por leer, comentar y compartirme tu opinión. Nos leemos en el veintidós.
