Capitulo 21: Problemas con Númenor
Las gaviotas saludaban al sol con sus trinos al tiempo que se mezclaban con
el sonido de las olas que rompían en la playa.
El joven cruzó la puerta y se detuvo a contemplar la estancia que se
llenaba con el mágico aire de la costa. Las elegantes alfombras, las
cortinas carmesíes y los muebles oscuros estaban caldeados e iluminados
por las velas sobre candelabros de plata.
- Un buen trabajo- dijo una voz tras él.
Al girarse descubrió a Mehtar que sonreía complacido, al tiempo
que sus ojos se paseaban por cada recoveco del salón.
- Todo al gusto del rey- dijo el joven señalando con orgullo.- He encargado
los manjares más exquisitos y los mejores vinos de Dorwinion.
Mehtar palmeó suavemente el hombro del joven.
- Esperemos que eso sea suficiente.- dijo con voz perdida.
Ambos intercambiaron miradas. En los últimos años no habían
cejado en su intento de animar al rey. Gil-galad parecía siempre enfadado,
quizás no para todos, pero aquellos que lo conocían bien, sabían
que no estaba de muy buen humor.
Todo era culpa de los numenoreanos, o así decía siempre Vorondil
mientras se paseaba de arriba abajo por el palacio. Los reyes de Númenor
se sucedían uno tras otro, y cada nuevo rey resultaba ser peor al anterior.
Pero el de ahora
Mehtar hizo un gesto de disgusto al recordar que un hombre como aquel portaba
la corona que en su día Elros llevó con orgullo.
Ar-Adûnakhor se hacía llamar ¡que descaro! No solo se había
negado a darse un nombre en la antigua lengua como lo habían hecho sus
ancestros, sino que tenía la osadía de llamarse Señor del
Oeste como si fuera el mismísimo Manwë. El ayuda de cámara
opinaba que el rey de Númenor debería ponerse a fregar cocinas
para que aprendiera un poco de humildad.
El joven que estaba a su lado lo observaba con curiosidad, preguntandose qué
le habría acudido a la mente para que pusiera esa cara de disgusto.
Mehtar sacudió la cabeza. - Vamos, quizás hoy nuestro rey se
levante con más ánimo que de costumbre.
Y ambos salieron del salón para continuar con sus quehaceres.
*
En un rincón de su habitación, Ereinion paseaba su mirada a través
de cada linea escrita de cada carta, de cada pergamino y libro que había
sobre su mesa, una autentica montaña de papeles que lo ocultaban del
mundo. No hablaba, no parpadeaba y parecía que ni siquiera respiraba,
solo sus ojos se movían.
A su lado, una figura en pie lo observaba desde antes del amanecer, inmóvil
como había estado desde hacía horas.
De pronto, sin poder controlar los nervios crispados gritó dando un
golpe sobre la mesa.
- ¡Ya basta!
Gil-galad levantó la vista, como si aquel grito no lo hubiera perturbado
en absoluto.
- No hace falta ponerse así.- dijo con voz calma.
Vorondil agachó la cabeza con un suspiro.- Perdona Ereinion, pero es
que te aseguro que a veces me sacas de quicio.
El rey noldo le dirigió a su amigo una mirada interrogativa.
- Vamos, llevas días sin salir de aquí, no haces más que
leer esos informes de Númenor, te obsesionas con esto.
Ereinion se apoyó en el respaldo de su sillón y cerró
los ojos en gesto cansado.
- Esto es un asco.- dijo casi en un susurro.
El sinda lo miró, esperando que se explicara mejor.
- ¡Estoy harto!- exclamó de pronto con rabia- ¡Estoy harto
de que esos numenoreanos se paseen por Endor como si todas las tierras fueran
de su propiedad! ¡estoy harto de que se comporten como si por el solo
hecho de haber nacido nos estuvieran haciendo un favor! ¡Creen que al
prohibir nuestras enseñanzas se librarán de nosotros como hojas
arrastradas con el viento! ¡Y no solo eso, sino que además creen
que tienen el derecho de vivir en Aman! ¡derecho! ¡Ojalá
todo su poder y su oro se les caiga encima y los aplaste!
- Eh, eh, vamos Ereinion, cálmate- dijo Vorondil sorprendido de ver
liberada la rabia del rey noldo- Sé que estás enfadado, todos
lo estamos, pero no puedes dejar que un arrebato de ira te gobierne. Procura
calmarte y pensar con racionalidad.
Gil-galad tomó aire y suspiró largamente.
- Creo que necesitabas desahogarte- dijo el sinda con una débil sonrisa.
- Quizás
- Pero no entiendo eso que digiste de prohibir nuestras enseñanzas ¿a
qué te referías?
- Es cierto, aun no lo sabesese Ar-Adûnakhor, cuyo nombre opino
debería serle borrado de inmediato, ha prohibido el uso y la enseñanza
de las lenguas de los elfos. Parece que los elendili siguen hablandolas pero
lo hacen en secreto por miedo al castigo que el rey de Númenor dispensa
a aquellos que se atreven a desobedecerle.
- ¡Es un tirano!- exclamó Vorondil.
- Yo mismo no lo habría expresado mejor, lo que más me crispa es que no podemos hacer nada excepto apoyar a los que aun son fieles a los Valar y a nosotros.
He ordenado que los barcos de Lindon no viajen a Númenor, temo que acabarán
haciendo daño a alguno de los nuestros.
El sinda asintió con la cabeza. - Entiendo. En verdad que la situación
es difícil, además esos mensajes que os han enviado de los nuevos
enemigos oscuros que nos acechan
- Me temo que esto no es más que el principio, aún no han llegado
hasta aquí nuestros enemigos, pero no dudo que lo intentarán.
Todo esto me crispa los nervios.
- Eres un cabezota, y además no creo que sea solo por los numenoreanos
que estás así- dijo Vorondil con tono amable.
- ¿Qué?
- Hasta hoy no me había dado cuenta aún estás enfadado
por que la dama Galadriel te habló de un cataclismo y te da rabia que
tenga razón ¿no es cierto?. Escuchame, soy tu amigo desde hace
demasiados años y te conozco, y eres un noldo de lo más cabezota
y orgulloso.
- ¡Eh! Tampoco es para que me insultes.- respondió el rey con
la sombra de una sonrisa.
Vorondil rió suavemente. - Aunque admito que esa vena tuya solo emerge
a veces, por eso deberías cuidar más tu genio. Olvida este enfado
tan tonto que tienes.
Ereinion sonrió abiertamente. - Pero recuerda que los noldor somos cabezotas
y tenemos en alto estima nuestro orgullo.
-¡Tonterías! Los reyes deberían desprenderse del orgullo
de vez en cuando, sería un gran alivio para sus súbditos. Y si
sigues con toda esta bobada me encargaré personalmente de traer a la
dama Galadriel de vuelta para que sacuda tu cerebro como si fuera un batido
de frutas.
Aquello provocó una risa suave al rey noldo.
- Creo que Galadriel se enfadaría si supiera que utilizas su nombre
como si fuera el de un troll que se lleva a los niños que no duermen
por las noches.
- No creo que se enfadara si supiera que lo utilizo con un buen proposito.
¿Y bien? ¿Ya se te pasó el enfado?
Gil-galad sonrió.- Creo que aún no me he librado de él
por completo, pero ya me siento mejor.
- ¡Estupendo! Y ahora como has vuelto a ser el buen rey de siempre, me
gustaría que me dieses el día libre, le prometí a Nirie
un paseo por la playa.
- Eres un aprovechado.
- Por supuesto - rió el sinda.
- De acuerdo, lárgate, lárgate.
- Antes de irme permíteme que te dé un consejo- dijo Vorondil-
deberías ir a hablar con cierta persona que se ha mantenido alejada de
tu presencia por miedo a que le gritaras.
Y tras estas palabras desapareció. Ereinion parpadeó confuso, sabía bien a quién se refería, lo que le extrañaba es que él se lo hubiera dicho. Había llegado a estar seguro de que no deseaba que se acercara a su pequeña.
Caminaba junto al muro norte, siguiendo el sinuoso sendero que lo conduciría
hacia el puerto, esperaba recoger algunas noticias allí, pues algunos
de los elendili viajaban todavía a los puertos de los elfos, llevando
noticias, aunque siempre bajo la sombra del secreto.
Iba repasando mentalmente algunos documentos que había dejado abandonados
en su mesa, cuando sintió que algo que interponía en su camino.
Al levantar la vista se tropezó con un muy sorprendido Aradan.
- ¡Ah! Señor, disculpadme. - se excusó el muchacho- No
os vi.
- Perdoname a mi también, tampoco yo prestaba atención.
Aradan exclamó algo en un murmullo.
- ¿Ocurre algo?
- ¿Eh? Oh, nada señor, es que buenosinceramente señor,
opino que mi familia se ha vuelto loca.
El joven lo dijo con un tono tan serio, que el rey empezó a reír.
- Aradan, admito que tu padre puede llegar a ser un tanto peculiar pero no
creo que sea para tanto.
- Vos no lo entendeís señor- dijo Aradan- Acabo de ver a mi padre
y a mi madre corriendo en dirección al puerto como si fueran un par de
niños, gritando y riendo, y mi hermana
Dió un suspiro y negó con la cabeza.
- Tendríais que verlo vos mismo. Id al jardín y después
me diréis si es que no estoy rodeado de locos.
Ereinion rió de nuevo, el joven había adoptado una pose de anciano
abatido que resultaba de lo más cómica.
- Sois un joven maduro para vuestra edad.
- Alguien en esta familia tiene que serlo- respondió y despidiendose
siguió su camino.
El rey aguantó para no estallar en carcajadas mientras continuaba su camino recordando la expresión de Aradan, aunque ahora sus pasos lo llevaban directamente al jardín.
Cuando se acercó lo suficiente para apreciar el olor de las lissuin y el brillante contraste entre las flores, escuchó algo. Era una canción, una canción fresca y alegre, como un vaso de hidromiel que alboroza los miembros tras una larga caminata. Enseguida su corazón dio un brinco.
A Vána! Vanima heri!
ma hlarilye filit alire
ire tuilë tule ara le?
Ela! Vanye, vanye loti linquilie
fanyar luini helleesse, en!
(Oh Vána! hermosa dama!
Has escuchado la canción de los pájaros
cuando la primavera viene tras de ti?
Mirad! Bellas, bellas flores de muchos colores
Blancas nubes en el cielo azul, allí!)
La melodía venía acompañada por algunos chapoteos que
dedujo venían del estanque donde nadaban los cisnes en primavera. Y hacia
allí se encaminó.
En verdad que Aradan tenía razones para decir lo que dijo, pero a Ereinion
no le pareció locura, para él solo eran la inocencia y la belleza
jugando de la mano.
El estanque era poco profundo y en él, nacían los nenúfares
y los blancos lirios de agua, mientras los cisnes nadaban en las aguas cristalinas.
Y ella estaba allí, en mitad del estanque, riendo y persiguiendo a los
cisnes que parecían disfrutar con el juego al que la muchacha de cabello
dorado les había instado a participar.
El vestido verde esmeralda lo llevaba recogido a la altura de la rodilla, sin importar cuan mojado estaba y cantaba al tiempo que esquivaba los nenúfares, corriendo tras las aves. Era un extraño y mágico espectáculo.
- Arien.
Solo hizo falta su voz para que ella se detuviera.
- Se
La muchacha se apresuró a salir del estanque, avergonzada; estaba segura
que el rey le iba a reprender como lo había hecho su hermano por comportarse
de una forma tan poco decorosa. Mas, para su sorpresa, él le mostró
una sonrisa.
- No hacía falta que salieras, los cisnes se entristecerán si
ven que te marchas.
La cara de Arien era de total incomprensión. ¿Acaso ya no estaba
enfadado? Eso parecía imposible pues llevaban semanas intentando animarlo
de todas las formas posibles y no había dado resultado.
- Solo quería disculparme contigo, Arien.
- ¿Disculparse señor?- repitió ella.
- Últimamente he estadobueno, bastante irascible y sé que
eso te ha incomodado. Lo siento.
El rostro de ella se iluminó de alegría. - ¿Os encontrais
bien entonces?
Ereinion soltó una suave risa. - Sí, muy bien. Tengo que decir
que tu canción me ha alegrado el alma. Gracias.
- No hay de qué- respondió sonriendo ampliamente.
- Puedo preguntar que juego era ese- dijo él de pronto.
Arien ladeó la cabeza.
- ¿El juego?...¡ah! eso.- ella rió con dulzura. - Mis amigos
los cisnes pensaban que no podría atraparlos porque soy muy lenta, estaba
a punto de demostrarles lo contario.
Uno de los cisnes graznó como si estuviera esperando la continuación
del juego. Ambos rieron.
- Parece que os esperan.- dijo Ereinion- os dejaré para que disfruteis
con vuestros amigos.
- Señor- dijo Arien antes de que él se diera la vuelta
para volver al palacio.
- ¿Si?
- Esto¿no querríais ayudarme?
- ¿Con los cisnes?- preguntó el rey con una sonrisa divertida.
- Sí, dos son mejor que uno.
Ereinion se echó a reir, y antes de que pudiera contestar, la joven
ya lo arrastraba hacia el estanque, obligandolo a meterse en las frescas aguas,
casi sin darle tiempo a desprenderse de la capa corta.
- Preparaos! Aquí viene un gran rey que os va a desplumar- rió
Arien.
Y empezó la persecución. Ereinion siempre había pensado
que los juegos de pelota eran los más divertidos, pero a partir de aquel
día pasaron a un segundo puesto. Las aves graznaban a sus perseguidores
como si se burlaran de ellos, y los dos elfos intentaban atraparlos pero se
les escapaban de las manos como si fueran pastillas de jabón.
Tropezaron, corrieron, saltaron, rieron, y se mojaron hasta que parecieron un
par peces fuera del agua. Nunca se habían divertido tanto.
Mas cuando en una de las carreras Arien tropezó, dando con su cabeza
en el pecho del rey, sintió algo que jamás habría esperado.
La había abrazado, con fuerza pero con dulzura, tan cerca que escuchaba
el palpitar de su corazón. Sin atreverse a mirarlo, Arien contuvo el
aliento cuando el rey depositó un dulce beso sobre sus cabellos y le
susurró.
- Hantalë, Arien anarinya, melmenya (Gracias, Arien
mi sol, mi amor.)
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Y ahora todos juntos un gran OOOOOOOOOOOOH ^^
Qué ya lo estaban esperando a que sí ¿eh? Ya lo sabía
yo jajajaja lo que pasa es que como sigo siendo una malvada, les he dejado el
capi cortado aquí para que lean el siguiente XDDDDDDD
Aun así espero que me dejen reviews y que no se enfaden mucho por haber
hecho esto ^^
Bueno, gracias a Elanta por la página web, a Nariko que ya ves que al
final te he hecho caso, a Lothluin por sus alabanzas ^^ a Eliete por las practicas
de fics romanticos, y a Anariel que como puedes ver en el fondo no soy mala¡soy
peor! XDDDDD
