POV TORI
Después de la comida que tuvimos en casa, Julio y yo salimos a dar un paseo por la ciudad. Agradezco que él tenga permiso de conducir. Había extrañado tanto a Julio, no lo veía hace 5 años, él es como un gran hermano. Siempre me cuida, se preocupa por mí. Me hace reír, me escucha. Quisiera que él estuviera más tiempo aquí, conmigo. No sólo un día o un par de horas.
—Y esa chica Jade, ¿te ama? —pregunta Julio después de haber tomado asiento en una banca en el parque.
—Sí, y no porque ella lo dice, con sus acciones me lo demuestra —le respondo con una pequeña sonrisa en mis labios—. Ella siempre se preocupa por mí, hace cosas lindas para mí, me toma de la mano siempre.
—Eso es normal en las parejas, Tori. —Julio suelta una risa contagiándome a mí, sé a lo que se refiere.
—Jade es especial. Ella no suele ser una chica romántica o hacer cosas lindas, odia lo cursi sin embargo, hace todo eso por mí. Se vuelve cursi, romántica, y hace cosas lindas. —Sonrío al recordar todo lo que ha hecho Jade por mí. Ella me defendió de Ryder, me sacó de ese lugar con ayuda de nuestros amigos. Jade ha hecho mucho por mí y estoy muy agradecida con ella.
—Debe ser especial, ¡quiero conocer a Jade!
Rio ante la emoción de Julio. Yo sé qué Jade es genial, ella es un amor aunque no lo quiera admitir frente a ella, porque conociendo a Jade, ella jamás lo aceptará o me callará a besos, y esa es una buena manera de callarme. Creo que diré muchas veces eso y así podré obtener tantos besos como quiera. Oh, Jade, ¿por qué no estás aquí? Sonrío y agacho mi mirada, no puedo dejar de pensar en Jade.
Llego a HA, no sé porque razón me siento intranquila, desde anoche me siento así, aunque trate de disimularlo durante la cena, y claro, con Jade también. Ella fue a visitarme por la noche, subió por mi ventana y se quedó un par de horas conmigo, pero a pesar de eso, me sentía nerviosa, hasta cierto punto aterrada. No sé como explicarlo, pero es esa sensación que sentía cuando Ryder estaba aquí. Sé qué no está aquí, que él está encerrado, pero no puedo evitar imaginar que él escapa y vuelve a hacerme daño. No quiero volver a pasar por eso. Sentir la desesperación al no poder hacer o decir nada debido a sus amenazas.
Abro mi casillero, no me sorprende estar sola por los pasillos, llegué muy temprano. Tomo unos libros y los guardo en mi... ¿Qué es esto? Es una nota, un tanto sucia y creo que es salsa de tomate lo que hay en el papelito. Pero, ¿quién dejaría un papelito en mi casillero?... Cierro de golpe la puerta y miro a ambos lados. Quizá parezca algo paranoica al pensar que se trata de él pero, él hacía esto mismo, dejaba estas notas en mi casillero o mandaba mensajes a mi celular, pero esto debe ser una simple coincidencia y alguien se equivocó de casillero. Eso es lo más lógico y aceptable para mí.
Arqueo mi ceja al leer las palabras que trae escritas: "No te olvides de mí, Tori." Dejo caer el papelito, sé qué es él. Él disfruta de tener el control sobre mí, verme mal, débil, histérica, aterrada... Como ahora.
—Hola, Vega. —Doy un brinco y pego mi cuerpo al casillero debido al susto. Sé qué es Jade pero ahora no estoy bien—. ¿Qué pasa, Vega? ¿Por qué tan asustada?
Miro los lindos ojos de Jade, buscando esa tranquilidad que he perdido hace unos minutos atrás. Quiero hablar, decirle a Jade lo que pasa, pero nada sale de mi boca, sólo puedo sentir un miedo inmenso. Un terror profundo.
—Sólo me asuste —miento forzando una sonrisa que espero que ella crea.
—Eres mala mintiendo, Vega, pero está bien si no quieres contarme, después te haré decirme —me informa dando una sonrisa al estilo Jade y bebiendo de su café—. Han pasado 10 minutos desde que entre y no he recibido ningún beso.
—Ven a buscarlo —coqueteo con ella olvidando todo lo que paso antes de que ella llegara. Jade sonríe mordiendo su labio inferior.
Quizá me estoy volviendo loca y paranoica, pero gracias a Jade logro encontrarme. Encontrar esa tranquilidad, encontrar mi paz. Jade es mi ancla, y a veces me da miedo depender tanto de ella y otras veces sólo me dejo guiar por lo que siento. Jade se acerca lentamente y a mi parecer, torturándome al no darse prisa y poder juntar nuestros labios al fin. Desde anoche que no nos besamos y eso es mucho...
—¡Victoria Vega!
Me alejo de Jade, algo asustada e intrigada por el grito de ese chico. Yo no lo conozco, lo he visto un par se veces por los pasillos pero nunca he hablado con él. Él sólo pasaba por mi lado sin decir nada, sólo alzaba su cabeza, me miraba y seguía su camino.
—Me pidieron que te entregará esto, un chico. —Él me entrega una caja adornada con corazones, ¿qué es esto? ¿Qué chico?
—Me vas a decir que chico le entregó esto a mi novia o tú serás el objetivo de mi ira, ¿entendido? —amenaza Jade al chico, quien sólo sale corriendo tras las palabras de Jade.
—Oh, es de Julio, mi primo —comentó para que Jade no vaya tras el chico y lo termine matando. Abro la caja y me encuentro con muchos chocolates, ¡son mis favoritos!
—¿Tu primo te envió chocolates? ¿Por qué? —pregunta ella robando uno de mis chocolates.
—No sé, quizá sea por la apuesta que hicimos —le respondo encogiéndome de hombros—, pero estos chocolates son mis favoritos, y son riquísimos.
POV JADE
Tori. Tori. Tori. ¿Por qué Tori me ignora? ¿Por qué Tori le sonríe al teléfono? ¿Por qué Tori se sonroja cuando mira su teléfono? ¿Quién demonios hace sonrojar a Tori? ¿Por qué mierda Tori no quiere hablarme? Estoy tan molesta, con todos, hasta con el maldito muñeco de Robbie, ¡detesto a ese muñeco! ¡Tori le sonrío a él! ¡A esa cosa! Y a mí me ignoro cuando le quise dar un beso. ¡Maldito sea ese muñeco! Maldito sea la hora en que Tori tuvo que ver ese teléfono. ¿Por qué demonios no me hace caso?
Bufo y cruzo mis manos en mi pecho, desde que salimos al descanso, ella ha visto su celular, incluso antes de salir. Ella respondía en menos de diez segundos, ¡más rápido que a mí! ¿Quién demonios es esa persona? Miro a Vega, ella sonríe mientras come sus papas, tal parece que ya dejo su teléfono de lado.
—¿Ahora sí me harás caso o seguirás viendo tu teléfono? —le reclamo a Vega con enojo en mi voz. Vega me mira con su ceño fruncido, ¿ahora se hace que no entiende?
—Lo siento, hablaba con Julio, es que se va hoy y no quiero perder tiempo —responde sonriendo ligeramente, ¿perder el tiempo? ¿Considera que el estar conmigo es perder el tiempo? ¿En serio? —. Podemos salir hoy por la tarde, estar tú y yo, en el parque, ¿qué me dices?
—¿Y no piensas que vas a perder el tiempo estando conmigo? —cuestiono aún molesta con ella y por su mala elección de palabras.
—¡No! Yo no quería decir eso, no pierdo mi tiempo estando contigo, es sólo...
—Sí, ya sé, tu primo —interrumpo a Vega molesta, pensé que no me molestaría el que ella pasará más tiempo con su primo que conmigo, que ignorara mis llamas y mensajes, que se negara a mis citas—. Cuando tengas tiempo para mí, búscame.
Me levanto furiosa de la mesa, tirando mi bebida en el proceso y salgo del asfalto café a largas zancadas. Cuatro días en los que ella me ha ignorado. Odio cuando me ignora, con no me habla, y más que eso, odio extrañarla tanto y que ella no se dé cuenta de eso. El tema de conversación de las dos son escasos holas, y respuestas cortas, siempre es la misma excusa, su primo. Estoy detestando a su primo, él me ha quitado todo el tiempo de Vega. ¡Me ha quitado a Vega! ¡A mi novia!
No ha habido besos seguidos, llamadas nocturnas, escapadas a la playa, salidas al parque. Nada de eso, y extraño pasar tiempo con Vega, con mi novia. Hasta la estúpida de Daniela besadora de novias ajenas Montiel tiene la atención de Vega.
¡Odio no tener la atención de mi novia!
Entro al cuarto del conserje y tomo asiento en el suelo. Saco mis tijeras y me pongo a cortar un maldito bote que me encontré. Odio a Daniela, odio sentirme tan jodidamente mal. Extraño a Tori, sus besos, sus abrazos, su voz, su risa. ¡Con una jodida mierda, extraño a mi novia!
—Hola. —Levanto mi mirada hacia la puerta, y ahí veo a mi novia, la chica que no ha sido mi novia en estos días. Regreso mi atención al bote destruido que tengo en mis manos. Vega toma asiento frente a mí, con su espalda recargada en la puerta. Ella se mueve un poco más cerca de mí, yo no hago nada para evitar su contacto—. No pierdo mi tiempo contigo, Jade, sabes que te amo y que, siendo sincera, eras lo mejor que me pasó al llegar aquí.
Sonrío ligeramente ante sus palabras porque aunque no se lo haya dicho, comparto su opinión. Ella se convirtió en lo mejor, en mi todo. Ella desde que llegó a HA se volvió parte de mí. Se volvió una gran locura.
—Cuando estoy a tu lado, todo se vuelve más sencillo, me tranquiliza estar contigo. Contigo no tengo miedo, me siento amada. Tú me haces sentirme amada —continua Vega con su discurso—. Te amo Jade, y jamás en mi vida voy a pensar que mi tiempo se pierde al estar contigo.
—Deja de hablar y dame un maldito beso —respondo dejando todo de lado y tomando a Vega del cuello. La acerco a mí y por primera vez en estos cuatro días puedo disfrutar de sus labios, de esos labios que son mi obsesión.
—Te daré tantos besos como quieras, mi amor —susurra Tori cerca de mis labios y eso provoca que me dé un ligero cosquilleo.
No sé cómo puede soportar tanto tiempo sin besarla.
