Hola a todos! Una gran saludo y espero que estén bien, aquí pongo el capítulo que muchos esperaban, pero lo bueno tendrá que esperar… porque a partir de aquí las cosas comenzarán a desarrollarse de forma… un tanto interesante )
Bien, lo que si les digo, es que el capi 22 no se cuando lo suba, posiblemente habrá que esperar hasta el fin de semana… estaré ocupada en esta semana así que pido disculpas por eso.
Sin más que decir, les dejo con el capítulo 21, y la tan ansiada llegada de la Hyuuga jijiji.
Capítulo Anterior:
-Hubiera aceptado a Chouji, Kiba e incluso al mismo Naruto como su pareja… ¡¿pero quién diablos es ese?! ¡ni siquiera lo conozco! – dijo el Kazekage frunciendo el ceño a medida que cruzaba los brazos con cierto enojo.
-Oye, Gaara… je… bueno, digo… creo que es muy pronto para cuestionarlo, aún no lo conocemos del tod… - decía Kankuro con una sonrisa nerviosa, pero repentinamente su hermano menor lo agarró del cuello de su camisa y lo miró con rabia fijamente a los ojos.
-El simple hecho de que sea novio de Ino hace que me caiga mal ¿entendiste? – le dijo mirándolo con rabia, pero luego volteó su mirada hacia donde se había alejado la feliz pareja, por lo que no pudo evitar apretar más la camisa de su hermano mayor.
Capítulo #21: La llegada de Hinata. Un encuentro casual.
-¡Oye! Pero… yo no tengo la culpa de eso – dijo Kankuro intentando zafarse del agarre de su hermano, lo que menos quería era salir involucrado en aquella situación que en nada le implicaba.
-Si, tienes razón… me disculpo – dijo suavemente el pelirrojo soltando con suavidad a su hermano, bajando su mirada con un semblante entre serio y lleno de una pequeña culpa por su actitud.
-¡Ya déjalo! Al fin y al cabo ustedes siempre han sido amigos, simplemente permanece a su lado tanto en las buenas como en las malas… como buenos amigos – le aconsejó Kankuro con una pequeña sonrisa de apoyo, el cual Gaara correspondió.
-Tienes razón, si ella es feliz… supongo que yo también, aunque igual no quita el hecho de que ese tal Sai me caiga mal.
-Vale, vale… pero no por eso te vas a alejar de Ino ¿o si? – le preguntó con inquisición el chico de cara pintada.
-No, no lo haré – dijo brevemente Gaara mientras se levantaba de la silla – será mejor que vayamos a descansar… lo necesito.
-¡Así se habla!
El transcurrir de la mañana y el mediodía, comenzaba el tiempo de la tarde… un tiempo que no pintaba nada bueno puesto que empezó a tornarse oscuro por las nubes grises que se aproximaban a ellos, a Konoha en general… algo, o quizás alguien inesperado llegaría sin previo aviso a aquella ciudad, y sin embargo, era conocido por muchos, incluso tal vez por todos… una persona que había cambiado más de lo que cualquiera pensaría, con un apellido tan fuerte y reconocido por muchos o bien por pocos, pero del cual hacía honor luego de haber pasado tanto tiempo entrenando para ello: para poder plantarse frente a su clan y enfrentarlos sin miedo alguno, especialmente hacia alguien en específico... a quien deseaba mostrarle que ya no era la misma de antes.
Y fue así, que entrada la tarde un trío de kunoichis se plantaron frente a la entrada de Konoha, una admiraba aquel símbolo con una pequeña lágrima en sus ojos puesto que había extrañado dicho lugar, otra quien lo miraba con cierta satisfacción en su rostro, y la última con algo de curiosidad, ya que parecía como si fuese la primera vez que pisaba tierra en aquella peculiar zona. Las tres caminaron y un par de guardias las detuvieron al darse cuenta que eran desconocidos, sin embargo, al detallarlas bien, especialmente a dos de ellas, las reconocieron enseguida.
-¡Hinata-sama! ¡Shizune-san! ¡que alegría volver a verlas! – exclamó un hombre con cabello algo alborotado y una venda que cubría parte de su nariz y mejillas.
-La verdad si que han cambiado… bueno, me refiero más a Hinata-sama, en un principio ni la reconocía – dijo con una pequeña sonrisa el otro compañero, el cual parte de su cabello le tapaba un ojo.
-¡Ah! Hola Kotetsu-san, hola Izumo-san… pues si que ha pasado el tiempo ¿cómo están las cosas por aquí? – preguntó Shizune con una sonrisa melancólica al hallarse nuevamente en Konoha.
-Nada nuevo de lo que ya saben… - decía Kotetsu pensativo, pero un codazo recibido de parte de su amigo le hizo sacar de ese estado.
-Recuerda que acaba de llegar Naruto junto a Kakashi y Yamato-sempai – dijo Izumo atrayendo la atención de las tres chicas.
-¿Naruto regresó? – preguntó una pelirubia que hasta el momento había permanecido callada.
-¿Conoces a Naruto? – le preguntó Hinata a su amiga extrañada de su comentario, o más bien pregunta.
-Bueno, supongo que si… yo misma lo entrené durante un año, antes que tú aparecieras… no sabía que lo conocías – dijo Sasha pestañeando varias veces, señal de incredulidad.
-Ya veo… - dijo brevemente la Hyuuga.
-¡En fin! Debemos ir con Tsunade-sama, tenemos que darle informe del entrenamiento de Hinata-san, además de la llegada de Sasha-san… - decía Shizune en tono alegre, pero fue interrumpida en el acto.
-Pues supongo que no se alegrará mucho de verme – dijo seriamente la pelirubia cruzando los brazos, sin embargo, adelantó unos pasos comenzando a caminar – iré a hablar con esa vieja luego, ahora debo resolver unos asuntos con mi padre.
-¡Está bien, Sasha-san! Nosotros le diremos a Tsunade-sama – exclamó Shizune despidiéndose de la chica.
-Este pueblo me parece tan repugnante – comentó una masculina voz arriba en la cabeza de Hinata, lo cual parecía un bulto negro que movía una cola lentamente, poseía unos penetrantes ojos azules.
-Cierra el hocico, Soun… es el lugar en donde vivo, así que respeta – le reprochó la peliazulada chica sintiéndose ofendida, comenzó a caminar al lado de Shizune en dirección a la torre de la Hokage.
-Para ser un gato, eres demasiado gruñón – dijo Shizune poniéndole mala cara al susodicho.
-¿Qué te puedo decir? Soy alguien especial – el gato llamado Soun dibujó una malévola sonrisa sin dejar de mover su larga cola.
-Como sea, luego de hablar con Tsunade-sama… tengo un asunto pendiente – dijo la kunoichi frunciendo el ceño con tal determinación que incluso Shizune se sobresaltó.
Hinata y Shizune al llegar al despacho de la Hokage, no entablaron mucha conversación, sencillamente le hablaron un poco acerca del entrenamiento de Hinata, los poderes del clan que pudo sacar a relucir, unos que desarrolló los cuales no quiso comentar, pero lo que era un hecho es que había mejorado más de lo que la mismísima Gondaime se pudiera imaginar.
Al salir de dicha torre, en el caso particular de la joven Hyuuga, se encaminó hacia su casa con el objetivo de darle frente a su padre, aquel era el momento adecuado luego de tanto tiempo fuera de casa. Mientras tanto, en un parque distanciado de dicho lugar, un emocionado hombre jugaba con su preciado y enorme perro al frisbee, parecían aprovechar aquel momento entre ambos como si fuera el último, contando además que hacía un buen tiempo para pasar el rato en aquel agradable sitio, a pesar de estar el cielo un poco nublado. Shino en aquel momento había salido a comprar agua puesto que la sed que los tres tenían era insoportable, sin embargo, Kiba y Akamaru seguían divirtiéndose hasta que su compañero regresara… en una oportunidad, el Inuzuka le lanza el frisbee a Akamaru con tal fuerza que ni el mismo perro pudo alcanzarla, por lo que desafortunadamente le golpea a una persona que transitaba por ahí, logrando así que ésta cayera al suave pasto y que el blanquecino animal corriera en aquella dirección y le ladraba a su amo para que fuera hacia el sitio en el que se encontraba.
-"¡Rayos! ¡no quería que esto pasara!... ¿qué hago?" – se preguntaba con nerviosismo el Inuzuka, observando a la lejanía aquella escena que en nada le agradaba, su rostro hizo una mueca sintiéndose perturbado, no estaba seguro si acercarse a la persona, pero tras unos segundos de pensarlo bien decidió ayudar a levantar al susodicho como muestra de disculpas ante lo sucedido.
-Voy a matar al animal que hizo esto – murmuraba entre dientes mientras apoyaba ambas manos en la suave hierba e intentaba recuperarse de aquel golpe que la aturdió ligeramente.
-¡Guuuuaaauuu! Guarf, guarf – ladraba Akamaru con algo de desespero, pero movía la cola cada vez más a medida que veía acercarse su dueño.
-Hola, disculpa por el golpe fue sin querer, es que estaba jugando con mi perro y… - decía Kiba disculpándose, a su vez ayudaba a la chica a levantarse, pero esta se soltó de él bruscamente y se levantó por su cuenta.
-¡No necesito ayuda!... además, ¡¿fuiste tú el animal que me lanzó esta cosa?! – preguntó enojada mostrando el disco y tirándoselo al chico en el pecho, con cierto enojo.
-Si, de verdad quiero disculp… ¡¿nani?! ¡no tienes derecho a hablarme así! ¡me estoy disculpando! – gritaba el Inuzuka sintiéndose ofendido de que le hablaran de tal forma, luego de haber dado unas disculpas de la forma más sincera posible.
-Hmph… por algo dicen que las cosas se parecen a sus dueños… pero tranquilo, el pobre de tu perro no tiene la culpa de ser tu mascota – le dijo aquella chica de cabellos rubios mirándolo molesta.
-….¡¿Na-na-nani?!... ¡oye, respeta…!
-Grrrr – gruñía Akamaru al ver el comportamiento de la chica.
-Mmm… - la pelirubia posa su mirada en Akamaru, luego en Kiba, después en el perro y nuevamente en el Inuzuka – no, esto confirma que en verdad las cosas se parecen a sus dueños… ¡son tal para cual!
-¡Eres… eres una… una…! – las palabras en el pelicastaño no salían, no podía continuar esa oración y su mirada se tornó furiosa mientras se apretaba las manos formándolas en puños.
-¡Ya cállate!... animal pulgoso, yo me largo… y trata de no herir a la gente con eso, puede que le saques un ojo a un niño, ¡baka! – exclamó la rubia mujer mientras caminaba entre malhumorada y satisfecha luego de haber dicho todas aquellas palabras, después de todo, la mejor forma de desquitarse con alguien era por medio de palabras.
-¡Esa chica…! – balbuceaba siguiendo con una mirada furica a la chica que se alejaba de él – "¡es una maleducada, ni aceptó mis disculpas!"
-¿Ya terminaste de pelear? – le preguntó una voz masculina tras él, el Inuzuka se dio la vuelta y vio a Shino parado frente a él seriamente.
-Supongo… - dijo arrebatándole las dos botellas de agua, dejando una para Akamaru el cual se lo daba en un posillo, mientras que él tomaba directamente – es una gruñona.
-Hmmm, si tú lo dices… lo que me hace pensar… - decía Shino sin mirarlo.
-¡Ni lo pienses, ni se te ocurra, que tan siquiera se te pase por la mente y verás como serás hombre muerto! – exclamó algo agitado Kiba señalando a su amigo con enojo, rojo de rabia.
-No iba a decir nada que te incomodara… el simple hecho de que actuaras a la defensiva te delata, el que lo pensó fuiste tú… sea lo que sea – decía el Aburame mientras bebía un sorbo de su agua.
-"Este Shino… tengo que admitir que existen momentos en los que me saca de quicio" – pensó el Inuzuka mirando a su compañero de mala forma.
Una Hinata ligeramente sorprendida, penetró su casa con cierta extrañeza, los que custodiaban la entrada del clan era solo uno a diferencia de que siempre colocaban a dos… contando además que muy pocas fueron las personas que la recibieron, y dentro de estas se encontraban meramente los de la rama secundaria. La joven Hyuuga al hacer contacto con su hogar, en el que había crecido y criado, todo esta en zumo silencio, tanto que ni se escuchaban los pájaros cantar, supuso ella que debido al tiempo que hacía en Konoha aquel día no beneficiaba en nada aquel momento. Durante su recorrido por los pasillos, entra a su cuarto para dejar a un gato que seguía quejándose de quedarse solo en aquel lugar, pero sin pronunciar media palabra, la ojiperla sale y continúa su caminata por su casa… hallándose así frente a frente con una chica, ahora no tan pequeña, que la miraba con sorpresa pero que sin dudarlo dibujó una sonrisa y corría a abrazar a su hermana mayor.
-¡Hinata-chan! Me dijeron que habías regresado, pensé que era un rumor, pero me alegra mucho que fuese cierto… ¡no sabes lo contenta que me…! – decía con entusiasmo Hanabi sin dejar de abrazar a la peliazulada chica.
-Hanabi, me contenta verte también, pero tengo asuntos pendientes… ¿dónde está el señor Hiashi? – preguntó con una pequeña sonrisa al principio correspondiendo el abrazo, pero al hacer aquella pregunta, endureció su mirada y su rostro se tornó serio a medida que observaba por todas partes en busca de algo.
-¿Hiashi?... ¿por qué le dices así a nuestro padre? – preguntó Hanabi extrañada por la forma en como le hacía aquella pregunta Hinata.
-Solo responde – dijo brevemente la ojiperla.
-Esta en su despacho, pero está en una reunión… Hinata ¿qué te pasó? ¿por qué te ves y actúas tan raro? Tú no eres así…
-Hanabi, simplemente he cambiado… para bien… ahora, solo quiero hablar con nuestro padre de algo que tengo pendiente desde hace muchos años – dijo Hinata con una mirada determinante en sus ojos, y comenzando a correr hacia la dirección que su hermana le había proporcionado – "necesito hablar con él, darle mi punto de vista… necesito desahogarme y quitarme ese gran peso que llevo sobre mí desde que nací… una verdad que nunca tuve el valor de decir… algo que él debe saber, por mucho o nada que le duela… es un deber"
Continuará…
Para el próximo capítulo:
(Naruto): Esto es deprimente –dibujando círculos en el suelo con su dedo índice, bastante triste.
(Sakura): ¿Se puede saber por qué rayos me traen para cuidar a este tarado? –con una venita en la frente y cruzada de brazos.
(Kakashi): No te creas, a mí también me traen en contra de mi voluntad –con cara de resignación.
(Naruto): ¡Rayos, sigo sin aparecer! ¡¿Cuándo, cuándo, cuándoooo?! –se agarra del cabello con desespero.
(Kakashi): Vaya… ¿y se puede saber cuales son tus ansias de aparecer?
(Naruto): Ehm…. Pues… etto… -mira el suelo pensativo y algo apenado, como un niño- quiero ver a Hinata-chan…
(Sakura): Pues aún falta para eso, baka –suelta un suspiro.
(Kakashi): Ah, con que era eso… ya veo… hmmm… el encuentro que todos esperan y… hablando de encuentros… ¿cuándo salgo yo?
(Naruto): Jejeje, cierto… Kakashi-sensei tiene su problema por ahí –dándole codazos a Kakashi.
(Kakashi): Mejor me voy, no hago nada aquí.
(Sakura): Si, vámonos, baka –se lleva a Naruto arrastrado.
(Hinata): Para el próximo capítulo, simplemente mantendré una conversación con mi padre… creo que llegó el momento de decirle lo que he estado guardando durante tanto tiempo… es la hora de la verdad…
(Tobi): Si ya niña, ya hablaste mucho… ¡Kisame-san, sácala!
(Kisame): ¡Sácate de aquí! –empuja a Hinata fuera del resumen.
(Hinata): ¡Animal de pecera, maleducado…! –gritando de la rabia.
(Kisame): ¡En fin! Para el próximo capítulo habrá una reunión Akatsuki…
(Tobi): Si, pero la reunión se queda a medias… lamentablemente cortarán la parte más intrigante… ¡culpen a la autora!
(Kisame): Si cúlpenla… ¡Akatsuki lo máximo! nn
(Tobi): ¡Vivan las nubes rojas y los ositos…!
(Kisame): Tobi ¬¬
(Tobi): ¡…Vivan las nubes rojas y los caramelitos!
(Kisame): …Tobi ¬¬
(Tobi): ¡…Vivan las máscaras en forma de caramelito! nn
(Kisame): Tobi… -con una venita en la frente.
(Tobi): ¡…Vivan los…!
(Kisamen): ¡TOBI!
(Tobi): Dime, Kisame-san –tono alegre.
(Kisame): Deja de poner en ridículo el nombre de Akatsuki ¬¬ -le mira duramente.
(Tobi): ¡Ops! ¿me inspiré de nuevo, verdad?
(Kisame): ¿Tú crees? ¬¬
Próximo Capítulo: "Verdades que hieren. Reunión"
