Capítulo 20. La habitación de los menesteres
Un nuevo día de clases daba inicio, todo estaba listo para comenzar: las clases, los nuevos conocimientos y la puesta en marcha de un plan para llevar a cabo su misión. Vestido con el uniforme de Gryffindor, Draco salió de su habitación y se dirigió al Gran Comedor, está vez no iba a perder el tiempo, durante la noche debido a su malestar no había podido dormir mucho ni muy bien, pero eso le había dado la oportunidad de pensar en lo que debía hacer y así lo haría.
Paso de largo a todos los alumnos que se encontraban en los pasillos y que lo saludaban con la mano, con movimientos de cabeza o con una sonrisa. Llegó a la mensa de los leones, está vez ni siquiera se detuvo a mirar a las serpientes. Tomó asiento junto al lado de Hermione, "manos a la obra" pensó.
Harry platicaba alegremente del próximo partido de Quiddich que se llevaría a cabo el viernes y de todas las técnicas nuevas que habían pensado, Draco lo escuchaba con asco pero tomo nota de lo más elemental para comunicarlo de la forma debida al equipo contrario, el que no se viera como tal no quería que hubiera dejado de ser una serpiente.
Ron por su parte solamente hablaba de que para ese partido se "luciría" y que con eso impresionaría a su chica, nadie sabía bien a quién se refería y nadie se atrevió a preguntar, pero Draco no pudo evitar sonreír de lado y mirar por primera vez en la mañana hacia la mensa de Slyterin para ver a Pansy platicando con otra chica de la casa.
Hermione fingía por su parte que escuchaba con atención, pero al cabo de los años y con la práctica adquirida ya había aprendido que partes de estas conversaciones escuchar y cuáles no.
-Hermione, ¿puedo hacerte una pregunta?- Peter se acercó a la castaña un poco.
-Si, ¿dime? Peter- la chica estaba feliz de al fin poder dejar de "prestar" atención a sus amigos.
-Me preguntaba si tu sabes algo sobre hechizos originales- trataba de hablar rápido para no dar oportunidad de que la chica pensará demasiado sobre este asunto.
-umm recuerdo que alguna vez leí algo, en varios libros, como por ejemplo- Hermione tenía una cara de concentración que a Draco le causo gracia.
-Yo ya leí varios, el de Cornelius Agrippa, que es el que me pareció más hablaba sobre el tema, pero aún así no me queda todo claro- Hermione tenía una cara de felicidad difícil de describir.
-Ese es un autor complicado, pero en hora buena que lo hayas leído y tienes razón, el asunto no queda del todo claro, yo pienso que eso de debe a que para obtener un hechizo original se necesitan otro tipo de habilidades que si no las posees debes suplir de alguna forma.
-¿Cómo por ejemplo?- genial estaba obteniendo lo que necesitaba sin necesidad de pasar horas en la biblioteca.
-Por ejemplo la habilidad de leer la mente de la persona, porqué se supone que el hechizo original está en alguna parte de su memoria, conciente o no y si no tienes esta habilidad debes al menos tener una posición para poner en trance a la persona y obtener este conocimiento o algo así.
-Entiendo, pero aún así, digamos que sabemos quién es la persona que conoce el hechizo original ¿cómo empezar?
-Bueno… para ello debes saber que es lo que necesitas encontrar, osea que objeto quieres traer de vuelta usar ese conocimiento para ir palabra por palabra formando el conjuro y allí es dónde necesitas dos cosas una saber lo que piensa la persona y dos saber que conoce esta persona de ese objeto.
-Entiendo, no parece tan complicado ahora que me lo haz explicado.
-Si, pero ¿para qué quieres este tipo de conjuros?- ¡diablos! Pensó Draco no podía decirle la verdad a Hermione y tenía que inventarse algo bueno y rápido.
-Quiero… quiero hacer una publicación en alguna editorial importante para ganar puntos para el futuro, ya sabes es bueno darse a conocer y todo eso y pensé que lo mejor sería hacerlo sobre un tema que no estuviera muy claro ni muy a la moda, para destacar más…- no sabía si su mentira sería convincente.
-¡Esa es una estupenda idea! Si puedo ayudarte en algo más sólo dímelo, ¿si?
-Claro.
-Bueno vamos a clases.
Ahora que tenía las cosas un poco más claras su misión parecía posible, aún tenía que averiguar que era ese objeto que debía obtener pero eso sabía como averiguarlo, lo complicado había pasado, así que con este pensamiento en su cabeza su buen humor volvió y las clases pasaron rápidamente.
Después de terminar la ronda de los prefectos Hermione se encontraba regresando a su habitación, cuando sin motivo alguno se encontró fuera de la sala de los menesteres. Una puerta apareció frente a si como invitándola a entrar, por obra de algún extraño poder mágico que ella desconocía entro sin hacer pregunta alguna.
El lugar era exactamente igual a su habitación en la casa de sus padres, una cálida sonrisa se formo en su rostro… corrió a "su" cama y se recostó en ella… ¿porqué ese lugar se había transformado en su habitación? No lo sabía pero la verdad tampoco le importaba mucho que digamos.
En esa tranquilidad empezó a pensar en sus padres y sus amigas y amigos, los extrañaba de eso no cabía duda. Metió la mano en su bolso y sacó un libro que hacía varios días que no usaba y escribió:
-Parece que ya no tienes ganas de hablar.
-¿Porqué piensas eso?- en una caligrafía muy prolija había obtenido su respuesta.
-No me haz vuelto a escribir, por eso lo digo.
-Esperaba que tú lo hicieras, no quería molestar, además sigo esperando que me digas cuándo volveré a verte…
-…Ahora recordaba porque no había escrito antes…
-¿No me digas que es demasiado para la sabelotodo Granger?- ahí estaba de nuevo ese tono ácido que ella tanto ¿detestaba?
-Mira Malfoy, en primer lugar si no te lo he dicho es porque no me ha dado la gana y en segundo lugar sé que no vas a poder cumplir lo que he pensado así que ¿para qué perder mi tiempo?
-¿Ah si? No creo que puedas pensar algo que yo no pueda cumplir Granger, no eres tan lista como piensas.
-¿Qué?
-Te reto: pruébame…- por un momento la cólera se apodero de Hermione que empezó a escribir sin ser conciente de lo que sus actos acarrearían.
-Bueno, si quieres verme te reto a que vengas mañana en la noche, te estaré esperando en la sala de los menesteres, después de que acabe la ronda de los prefectos, si no estás acá no puedes volver a insistir en que nos veamos.
-Está bien, allí estaré, Hermione.
Después de está "conversación" el libro dejo de brillar, la plática había acabado. Hermione estaba furibunda con el blondo que se había atrevido a llamarla tonta ya saborearía ella su victoria mañana, si que lo haría, con estas ideas se quedó dormida en su habitación….
Draco por su parte no podía dejar de reír, Pansy le observaba con cara de no entender que le pasaba a su blondo príncipe.
-Ya te dije que no te importa, Pansy.
-Ay Draquito, al menos dime ¿con quién hablabas?
-Uno no me llames así y dos que no te importa. Vine para que me digas como van las cosas con Weasley.
-Está bien….
Así mientras la noche los cubría las serpientes saboreaban sus respectivas victorias. El próxima día sería entrenido.
