Nota: puesto que alguien lo ha preguntado, aqui lo explico:

Ojos Mako: Es la marca de aquellos que han estado en el grupo de Soldado, se reconoce a los soldados debido a sus ojos brillantes, brillan de forma sobrenatural. Zack y Cloud tenían ésta peculiar marca. ( a los Soldados se les inyectaban células de Jénova creyendo que de ésta forma obtendrían capacidades de los Cetras - no olvidemos que creían que Jénova era un Cetra- pues bien, una de las reacciones del cuerpo era que los ojos brillasen asi. La diferencia entre los Soldados normales y Sefirot es que a Sefirot le inyectaron las células aún estando en la tripa de su madre mientras que a los demás, se lo hacían siendo éstos ya adolescentes o adultos. Espero haberlo aclarado :)

Capítulo 21: Si solo es amistad...¿por qué?

Cloud la miró, no lo podía creer. Iba a decir algo pero ni siquiera le dio tiempo, pues la chica cojió de la mano a Sefirot,dirigiéndose a la salida. Dejaron el restarurante, los miembros de Avalancha se miraron entre ellos.

- Estais satisfechos me imagino - Vincent dirigió una mirada inexpresiva a sus compañeros, deténiéndola en Cloud. Éste estaba rojo, confuso, furioso.

- Ese...monstruo le ha comido la cabeza a Aeris - masculló.- Seguramente la ha puesto en nuestra contra.

-No - Elmira habló despacio, sonrió tristemente. - Conozco muy bien a mi hija. Sé cuando actúa y cuando es sincera...me cuesta aceptarlo pero lo que he presenciado hoy deja todo muy claro.

Avalancha no comprendía muy bien. Elmira terminó diciendo:

- Aeris siente gran afecto por él, quizás nosotros no podamos comprenderlo pero ella es diferente. Es una Cetra, después de todo. Tiene la capacidad para ser sensible, olvidar fácilmente y perdonar de corazón. Y os aseguro - y al decir ésto último sonrió un poco - que ahora mismo le preocupa más cuidar de Sefirot que todos nosotros juntos. A su lado no tenemos nada que hacer.

Ninguno contestó, todos se habían quedado mudos por esas palabras.

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Los dos amigos avanzaban uno al lado de otro, sin hablarse. Sefirot miraba a la chica, aún no podía creer lo que había sucedido. Sabía que Aeris no se sentía demasiado bien por lo que acababa de pasar. Estaba seria, con el ceño fruncido, y sin embargo lo que más destacaba era su tristeza. Sefirot se detuvo de pronto, ella le imitó.

- No debiste hacerlo.- le dijo, serio.

- No quedaban más opciones...

- Ellos son tus amigos, aún estás a tiempo de regresar y...- pero la Cetra le interrumpió.

- Eran mis amigos, pero me acaban de demostrar que no lo son tanto - suspiró.

- Que a mí no me acepten no quiere decir que tengas que perderlos. No quiero que por culpa mía los pierdas.

La chica le miró a los ojos, y sonrió con cariño. Alargó la mano, cojiendo la de Sefirot. El primer impulso de éste fue soltarse, no estaba acostumbrado a que le tocasen. Pero no la retiró...descubrió que le gustaba sentir el tacto de la piel de la joven...

- ¿ Y tu, Sefirot¿ qué crees que eres?

El chico no respondió pero no tuvo que hacerlo puesto que Aeris contestó ella misma la pregunta.

- Eres mi amigo tambien. Yo elijo con quién estoy y con quién dejo de estar.

Sefirot estaba experimentando una sensación que hasta entonces no había tenido. Se sentía...como si el pecho le fuera a punto de estallar.. Le había llamado amigo...le había elegido a él antes que a sus otros amigos, antes que a Cloud...Aeris soltó su mano y éste se desilusionó, aunque no dio muestras de ello.

- Gracias Aeris... yo... pensaba que ahora que tus antiguos amigos habían regresado, que ya no te sería útil...- confesó, sincero.

Reemprendieron la marcha, el joven de pelo plateado quería agradecerle a la chica ese acto de amistad, pero no sabía cómo. No quería tampoco separarla de sus amigos, no sabía qué hacer. Ella pareció adivinar sus pensamientos al decir:

- Yo me encargaré de ellos...si realmente son mis amigos, me entenderán.

De pronto, una idea pasó por la mente del joven. ¿ por qué habían reaccionado todos así con él sin conocerle¿ Tambien le habían conocido por los medios de comunicación, como Cloud? Y si asi era¿ por qué todos le odiaban?

Iba a formularle esa pregunta , cuando Aeris se paró en seco frente a una antigua iglesia en mal estado de conservación. El rostro de Aeris reflejaba tantas emociones...

- Aún está aqui...- empujó la puerta con suavidad, y Sefirot la siguió. - mi iglesia...mi sitio...

La Cetra paseó por todos los rincones, inspeccionando los bancos, los cuadros...al llegar ante un magnífico macizo repleto de flores, se arrodilló, girando la cabeza en dirección al chico.

- Mis flores, mira.

Él se acercó, obediente, sin decir nada. No eran más que flores, a él no le gustaban.

- ...

- Ésta iglesia es el lugar más valioso para mí - explicó ella, acomodándose cerca de las plantas, pero sin aplastarlas. Sefirot no se movió de su sitio, la miraba de pie.

- No son más que unas ruinas.

- Unas ruinas que me han visto crecer. Tantas cosas me han ocurrido aqui...- le miró, sonrió. Él le devolvió la sonrisa, realmente se sentía afortunado.

" ¿ por qué me hace tan feliz que ella me haya elegido a mi? Un momento...elegir...me prefiere...¿antes que a Cloud?..."

Sefirot se sentó, no muy lejos de ella, y al fin decidió aclarar sus dudas:

- Tus amigos...¿ por qué me odian?

Ella le miró fijamente. De nuevo tenía que mentirle, y aunque odiaba tener que hacerlo no había más opciones...

- Porque...

" ¿ porqué ¿ qué le digo? piensa, rápido..."

- ¿ Tan horrible era antes? - continuó diciendo, casi con desprecio por si mismo.- Fui un Soldado...

- Si...el mejor de todos...el más fuerte...

A la mente de Aeris acudieron los recuerdos del hombre que en un ataque de locura, había pretendido terminar con la humanidad. No podía ser el mismo que la persona que estaba ante ella...

- Un Soldado...si era el mejor, significaba que era el que mejor sabía matar imagino - había cierta ironía y resignación en su voz. Quizás con el padre que tuve...un asesino..- apretó los puños con fuerza. - quizás...yo no pude ser mejor. Puede que merezca ser tratado así...

La joven sintió el súbito impulso de abrazarlo, decirle que no, que no pensase eso. Pero lo único que hizo fue alargar la mano lentamente, hasta su rostro, tocándole la mejilla. Él no se apartó, sus ojos se clavaron en los de ella.

- Que los padres de uno no sean buenos, no nos hace malos a los hijos...no debemos por qué pagar por sus errores...

Sefirot asintió, aunque afirmó suavemente.

- Tu madre no parecía mala persona.

- Ella era mi madre adoptiva...Elmira .- le explicó entonces. - Mi verdadera madre está en la Tierra Prometida...

Sefirot recordó aquella preciosa tierra...una tierra llena de vida, paz, sin dolor, ni discusiones...

- ¿ La conociste? ...- quiso saber con interés, sin moverse, por miedo a que la chica retirase la mano.

" ¿ por qué no quiero que deje de tocarme¿ qué me ocurre...?"

- Si, asi es. Durante...siete años...- y añadió, apartándole un mechón de los ojos para posteriormente mover la mano de sitio: - Tuve suerte.

- Mi madre...Lucrecia - pensó en las palabras de Vincent, quien le había tratado con cierta simpatía: - ese amigo tuyo...dijo que la conoció.

- Su nombre es Vincent Valentine - explicó ella, llevando la mano a una de las múltiples flores, acariciándola.

- Apenas parece mayor que yo...¿ cómo es posible? No lo comprendo...

Ella lo sabía. Hojo había sido quien tiempo atrás, había utilizado a Vincent en uno de sus horribles experimentos, y después lo había sumergido en un sueño profundo, un estado de " congelación", los años no habían pasado para él. Seguía teniendo la misma edad que cuando eso sucedió, aunque ya habían transcurrido más de treinta años...

" No puedes comprender...¿ o debes saber que fue tu padre quien lo hizo...? "

Dudó. Levantó su mirada, fijándola en el chico.

- No lo se...- de nuevo había mentido. Y de nuevo se sentía culpable.

- Me hubiera gustado conocer a mi madre...- sus ojos se luminaron de pronto, brillantes, y no se debía al brillo de Mako.

" Los Mayores no han debido de decirle que fue ella quien los convenció para que tuviera una segunda oportunidad..."- pensó la joven Cetra, sonriendo ligeramente.

Aeris de pronto desvió la mirada hacia el techo. Estaba quebrado. Recordó su encuentro con Cloud, sus palabras , sus risas...En esos momentos podía verse el exterior, aunque no el cielo. Midgar no tenía ni día, ni noche. Tan solo una enorme placa que ocultaba todo rastro de luminosidad o sombras.

Cloud había cambiado, de eso estaba segura. ¿ Dónde se hayaba ese Cloud tímido, e inseguro de si mismo, poco hablador, que tanto le gustaba en el pasado? No quedaba rastro...¿ sería capaz de encontrarle? Pero en esos momentos, estaba muy a gusto junto a Sefirot. No quería separarse de él...analizando la situación, había preferido la compañía de él antes que la del resto de " Avalancha"...antes, incluso , que la de Cloud...

" ¿ por qué es tan importante para mi?..."

- Has dicho que durante siete años estuviste con tu madre...¿ qué ocurrió? - Sefirot se cruzó de brazos, aguardando.

Aeris bajó la cabeza, mirando el suelo. Durante siete años había sido un experimento, al igual que su madre. Cerró los ojos, recordando aquellos dolorosos momentos...

flashback

En una pequeña celda, sucia y que poseía tan solo dos camas en mal estado, una mujer joven abrazaba con fuerza a una niña. La pequeña no debía tener más de cinco años, sus ojos verdes relucían, no soltaba a su madre.

- Aeris... - habló Ifalna, que asi se llamaba la adulta. - Debes ser fuerte...

La pequeña no comprendía bien, tan solo asentía.

- Soy fuerte mamá...

Ifalna sonrió con tristeza.

- No te rinda nunca, jamás abandones la esperanza ni las ganas de vivir...la vida es lo más hermoso que llegarás a tener...

- Pero...a veces tengo miedo...tengo miedo del hombre malo...

La mujer la abrazó con fuerza, maldiciendo el silencio al científico que había terminado con la vida de su esposo y que ahora las estaba reteniendo en aquel laboratorio.

- No temas Aeris...

- ¿ Por qué estamos aqui? Quiero irme...

- Somos Cetras...lo sabes...

Y entonces la niña sonrió.

- Y llegaremos a la Tierra Prometida...quiero ir...

-Irás y yo tambien - la mujer cerró los ojos, pensativa y sonriendo. - Algún dia, saldré de ésta celda, hablaré con el Planeta y entonces, encontraré mi Tierra Prometida...

- Yo tambien quiero hacerlo.

- Y lo harás, más adelante...- soltó a Aeris, girándola, haciendo que la mirase. - No importa lo que ocurra...no estás sola. No lo estarás, yo siempre estaré a tu lado...

- ¿ Te vas? - la niña la miró con preocupación, volviendo a agarrarse a ella.

- Cariño...no, no me voy...pero nunca se sabe lo que puede suceder...por eso, recuerda. Mi voz siempre estará presente,tan solo debes saber escuchar...

- Me gusta escuchar...

- Oirás la voz del Planeta...y la mía..como Cetra, debes ser responsable...prométeme, que lo serás.

- Lo prometo. - su voz sonaba firme, era más madura que cualquier niña de su edad.

- Sonrie siempre. Alegrate, anima a los demás...- se mordió el labio inferior, sonrió débilmente.

- Mamá, no estés triste. Se que no te gusta éste sitio, a mi tampoco pero seamos fuertes...

Ifalna no pudo contener las lágrimas. Se preguntó lo que sería de ellos si Hojo no los hubiera encontrado. Vivirían en Iciclos, felizmente, los tres...su marido, su hija, y ella. La niña la miró, ansiosa.

- ¿ por qué lloras?...No debes llorar...

Secó sus lágrimas con rapidez, tenía un presentimiento. No viviría mucho más tiempo...podía sentirlo, quizás no fuera cierto pero en caso de que así fuera, debía prepararla. Metió la mano en el bolsillo de su vestido y sacó una materia. Era blanca. La niña la miró maravillada.

- Ésto...es para ti - y al hablar, se la colocó en el pelo, escondida en el lazo de su coleta.

- ¿ qué es mamá?

- Cuidala bien. Es...un secreto.

- ¿ Un secreto? - la niña estaba emcionada, Ifalna asintió.

- Por nada del mundo la pierdas. Tenla siempre cerca de ti...puede que algun día sea útil.

Aeris asintió, volviendo a acomodarse en los brazos de su madre. Ésta la acarició el cabello, cerrando los ojos, sus lágrimas volvieron a fluir, ésta vez no se molestó en secárselas, ya que la niña no la veía. Si ella dejaba ese mundo¿ qué sería de Aeris? Era especial, diferente a los demás niños, puede que nunca sería aceptada...además acababa de entregarle el objeto más valioso que había sobre la faz de la tierra: Sagrado, la materia blanca que podría salvar a la humanidad en caso de necesidad. Lentamente, el sueño se apoderó de ella.

Y pasó el tiempo...

Y pudieron huir...

Pero Hojo la hirió de gravedad, aún asi, pudieron escapar en el tren que se dirigía a los suburbios del Sector 7.

- ¡ mamá! - la pequeña intentó ayudar a su madre pero ésta se estaba desangrando. Era inútil...

- ...Aeris...- susurró, sin poder mantener casi los ojos abiertos...Por una parte, lamentaba su estado crítico pero, por otro lado estaba feliz. Habían huido, ahora su hija tendría la oprtunidad de llevar una vida normal; crecería, se casaría, viviría...aunque ella no iba a estar alli para verlo, se alegraba sinceramente.

- mamá, por favor...tienes que ponerte buena...

Ifalna alargó la mano, estrechando la de su hijita. Sonrió débilmente:- Se una niña buena...se siempre alegre...jamás te rindas...

- No lo haré mamá, pero...ponte bien...- la niña no dejaba de llorar, sus mejillas estaba rojas, sus ojos ardían por las lágrimas que no cesaban

Los pasajeros tan solo observaban la triste escena, sin intervenir.

El tren llegó a su destino. La niña ayudó a su madre a incorporarse y con esfuerzo, y valentía, la llevó fuera del tren, tumbándola en el andén, intentando llamar la atención de alguien que las ayudase.

- Por favor...mi madre...está mal...por favor..

Y cuando parecía que nadie se acercaría, apareció una mujer, que con rapidez, se acercó a ellas. Ifalna volvió a sonreir, sentía que aquella mujer tenía un corazón bueno, su sensibilidad de Cetra lo captaba. Ahora podía descansar en paz, su hija estaría en buenas manos...

- Por favor...cuida de ella...no dejes que...la hagan daño...lleva..a Aeris a un...lugar...segu..ro..

Y cerró los ojos, la vida se disipó lenta, tranquilamente, como cuando las personas se sumergen en un profundo estado de sueño, solo que ésta vez el sueño sería eterno.

La pequeña, al percatarse que su madre la había dejado para siempre, se lanzó llorando en los brazos de la desconocida. Y asi...Elmira cuidó de ella...

Fin del flashback

Aeris sintió un nudo en la garganta, intentó disimularlo.

- ... Murió...más bien...la mataron...

Sefirot lamentó haber sacado el tema, parecía muy afectada.

- No importa, no debi preguntarte.

- ... alzó la mirada, pestañeó repetidas veces para no llorar. - Fue Hojo...

El rostro de Sefirot se ensombreció. No podía ser que su padre fuera tambien el responsable de la muerte de aquella mujer...

- ¿ Qué ...?- apretó los puños.

La chica no pudo soportarlo ni aguantar más, las lágrimas se abrieron paso hasta sus ojos, brotando con suavidad

- Lo siento...no...quería llorar...

. Sefirot no podía creer que su padre hubiera sido el causante de la muerte de los padres de Aeris. Se odiaba incluso a si mismo. No dijo nada, no sabía qué decir. La miró en silencio, quería consolarla pero no sabía cómo hacerlo, no era bueno en esas cosas. Pero tampoco podía verla así...decidió, entonces, hacer lo único que en esos momentos se le ocurrió. Se acercó a ella, despacio, y rodeó sus hombros con un brazo. Al instante, Aeris hundió el rostro contra el pecho del chico, sin dejar de sollozar. Había recordado uno de los peores momentos de su vida, odiaba a Hojo, de no ser por él su vida hubiera sido muy distinta. Sefirot no se movió, mirándola. Se decidió a mover la mano, tembloroso, rodeándola con sus brazos, dejándola llorar.

- Puede dar las gracias de estar muerto - susurró, y su voz se volvió brusca - Si no lo estuviera, yo mismo le mataría.

Ella no habló, tan solo cerró los ojos, calmándose un poco. El chico se sentía culpable, sabía que no tenía nada que ver pero no lo podía evitar...suavemente, acarició el cabello de la joven que sobresalía por debajo de la gorra. Apenas lo rozó con los dedos, con cuidado, casi con temor...se sentía, por primera vez en todo ese tiempo, útil para algo. Se fijó en que la respiración de la joven se iba tornando más tranquila, más lenta...se había quedado dormida. Serio, sin poder dejar de maldecir a su padre, continuó en la misma posición, velando el sueño de la chica.

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Cloud Strife abandonó el restaurante, sin ganas de hablar con nadie. Ni siquiera estaba de humor para hablar con su novia. Solo quería estar solo. Aeris, aquella Cetra a quien tanto había querido, había vuelto...pero estaba cambiada. Ya no parecía ni alegre, ni optimista. No bromeaba, parecía haber madurado...Pero lo que le preocupaba a él era su muestra de afecto hacia su asesino. ¿ Cómo podía estar a su lado sin temer¿ por qué prefería haberse ido con él? Se sentía desplazado.

- Cloud.

Se giró, Tifa se acercó a él. Estaba seria, sus ojos reflejaban temor.

- Regresemos a casa.

Cloud tan solo asintió, caminando al lado de la joven. Ella se sentía como si fuese transparente, se preguntó hasta cuando iba a poder aguantar la situación.

- ¿Por qué ella te importa tanto, Cloud?..- Tifa lo preguntó sin enfado, tan solo quería sinceridad.

- Sabes...que siempre me ha importado, es mi amiga - repuso él con calma, aunque sabiendo que no era solo amistad lo que sentía.

Pasaron delante de la iglesia del sector 5, Cloud ni reparó en ella pero Tifa si que lo hizo. Y no pudo creer lo que vió. Abrazados, en el suelo , se hayaban Aeris y Sefirot. Sefirot y Aeris. Era algo tan irreal...detuvo la mirada analizando la situación.

Aeris dormía, eso estaba claro. Pero él...no lo tenía tan claro, sus ojos estaban cerrados, aunque puede que estuviera solo descansando.

" ... Sefirot siempre fue una persona fría...en Nibelheim, eso fue lo primero que pensé de él al verle..pero...¿y si ha cambiado? Puede que sea cierto que sin la influencia de Jénova, sea una persona diferente...después de todo...parece tan...humano..."

Cloud se dio cuenta del interés de Tifa hacia el interior de la iglesia y decidió mirar.

Lo que vio le heló la sangre en las venas.

La estaba abrazando.

¡El asesino estaba abrazando a la chica a la que él quería!

Un momento...él quería a Tifa...

Entonces...¿por qué se sentía tan celoso?

¿ Por qué sintió el impulso de entrar en la iglesia, y matar a aquel que estaba con Aeris?

Si era solo amistad...¿ por qué?

" No la toques...déjala...asesino...esto no puede quedar así, debo actuar y pronto. Antes que sea demasiado tarde...¿ demasiado tarde...para qué¿En qué estoy pensando?"

Muy en sus adentros sabía la respuesta.

Pero eso, jamás lo confesaría.

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