Poison & Wine

¡Hola! :D pues aquí esta otro capítulo; estoy tratando de componer todos aquellos meses en los que no publique nada de nada –u–' Espero que este les guste, porque a partir de aquí habrá más IchiHime asklfjasklfjasgjakjgasjfgksafjaskgjasgjas que ya es lo que todas esperaban (lamento haberlas hecho esperar tanto), pero tratare de hacer que su espera haya valido la pena3 (por lo bueno se espera)

Disfruten este capítulo y si les gusta dejen un review ;D


Capítulo 18: Orihime.

''Un sol más brillantes y un cielo más azul''

El corazón me dio un vuelco.

Apenas ayer mi golpe era reciente, pero hoy ha amanecido peor: está más inflamado, duele más y el moretón se oscureció demasiado.

Y no sé qué voy a hacer con estas marcas a tan solo dos días de regresar a la escuela. Ni siquiera sé que explicación darle a Rangiku. Puedo verla desde una media cuadra de distancia, mirándome con los ojos entrecerrados; el moretón que rodea mi ojo está bastante grande y oscuro, seguro puede verlo desde la entrada al local.

-¡Orihime! ¿Niña pero que te ha pasado en el rostro por el amor de Dios?- me grito cuando estaba a unos cuantos pasos de ella. Se acercó el poco camino que le quedaba. Sus manos me cubrieron el rostro, examinándolo. –Tremendo moretón….

Casi me puse a llorar ahí mismo, no porque el golpe doliera. Era extraño, pero era más mi dolor emocional que el físico.

Momo no tardo en salir también, visiblemente aterrada.

-¡Cielos! ¿Estás bien?- otras manos se posaron en mi antebrazo-. ¿Qué te ha pasado?

No se cómo, pero me las ingenie para reír inocentemente y sonreír; sentía tirones de dolor en el pómulo y la mejilla con casi cada movimiento. Hablar era ligeramente peor…

-Me he distraído un poco cuando iba caminando ayer y….- fingí otra risa, solo para darme tiempo para pensar. Me rasque la cabeza, como si decir mi historia ficticia fuera vergonzoso –de repente apareció una pelota y se me estampo contra la cara. Fueron unos niños que jugaban un partido. Iba distraída así que no pude esquivarla o algo.

En parte, lo que decía era verdad, solo una mínima parte. Cuando sentí el golpe de Grimmjow, inmediatamente pensé en una bola de futbol pateada por un jugador profesional con sus enormes y musculosas piernas. Fue tremendo y al principio no podía creer que esto hubiera pasado. Que esto me hubiera pasado a mí.

Me cuestione muchas cosas en ese momento. Pero todo me llevaba a una misma respuesta: era ciega, idiota y aferrada.

Rangiku negó con la cabeza, gruñendo, con los brazos cruzados con fuerza.

-Pues ni pienses que voy a dejarte trabajar así, niña. ¡Mírate! Casi balbuceas al hablar y no estoy muy segura de que puedas ver bien con ese parpado hinchado. –de pronto comenzó a hablar para ella misma -. No, ni de broma. ¡Sería una locura! ¿Qué clase de jefa y segunda madre seria? –me miro con severidad -. Ve a casa y descansa. Momo, ¿te importaría acompañarla?

Momo asintió, se quitó el delantal del trabajo y me tomo de la muñeca. Yo negué con la cabeza, me mantuve tiesa. No quería ir a casa, es donde menos quería estar porque me hacía recordar.

-Me estoy muy aburrida ahí sola, Rangiku. Déjame quedarme- le implore -. Al menos para hacerles compañía. No las voy a estorbar.

Me dejaron quedarme. Pedí hielo para mi ojo y me senté en un taburete con la bolsa presionada; de vez en cuando tenía que apartarla porque el frio comenzaba a quemar. Rangiku me pregunto un par de veces si estaba segura de no querer ir a casa…estaba segura. Platicamos las tres en los ratos que no había gente que atender, que eran pocos porque hoy era un día especialmente ocupado. Quise ofrecerme a ayudarles, pero por supuesto ambas se negaron rotundamente a mi petición e incluso me dieron una caja de donas para mi sola como una distracción, bebida incluida.

Pensé en Sora, que le gustaban las donas y tratarme como una princesa. No estoy segura de que él estuviera orgulloso de la situación en la que estoy. Me trataba como princesa, por lo tanto él querría que quien tuviera mi corazón me tratara de igual o mejor manera. Pero no fue así y yo me deje porque pensé que podría enmendarlo. Ignore las alarmas y los banderines rojos porque pensé que arreglar las cosas sería tan fácil como poner una bandita a una cortada o cocer un agujero.

Si de algo tengo una absoluta certeza es que Sora no estaría en absoluto orgulloso de lo que hice a continuación.

Alguien entro, se colocó en la barra y se quedó en silencio durante unos minutos observando al menú. La ignore. Y entonces escuche su voz. Su asquerosa voz. La mire y la reconocí.

-Hay tantas cosas- dijo, maravillada, pero a mí me pareció más bien idiota. Me enoje al instante: apreté los puños y la mandíbula, a pesar del dolor -. ¿Qué me recomiendas?- le pregunto a Momo y yo perdí los estribos.

Golpee la mesa con el puño y me levante del taburete. Sus ojos me reconocieron y vi una pequeña insinuación de sonrisa en la comisura de sus labios; se estaba burlando de mí. Tenía pelo negro, ojos oscuros y una mirada que no transmitía nada bueno. Con esta chica me había engañado Grimmjow.

Rangiku y Momo me miraban escépticas desde el otro lado de la barra.

-Te recomiendo ¡que te largues de aquí! - le grite al final, cuando ya no pude enjaular tanto enojo. La bolsa de hielo, casi derretida, estaba apretada contra mi mano libre; presionarla me abstenía de golpearla a ella -¡Y que no vuelvas!

-¡Orihime, basta!- me reprendió Rangiku, acercándose a mí. La ignore, no podía parar de mirar a esta extraña, cuya expresión reflejaba satisfacción: estaba aquí para fastidiarme.

-No creo que puedas decirme tal cosa, no eres la dueña- me respondió la chica. Odie su voz como jamás había odiado la voz de alguien; era arrogante y llena de sorna -. ¿Por qué no te relajas y te pones más hielo en ese golpe? Y hablando de eso- agrego, levantando un dedo hasta su mentón -. Parece que alguien te hizo entender las cosas…

Antes de que pudiera decir algo más (de que rebelara algo que no quería que escucharan Rangiku y Momo) estire el brazo hacia atrás y le tire la bolsa con hielo justo en el rostro. Me alegre de que no se hubieran derretido del todo, porque logre darle en la frente. El nudo se deshizo, el agua fría le mojo toda la playera y parte de sus zapatos mientras ella se estremecía y gritaba. Se apartó el agua de la cara, acercándose a mí mientras me decía que me arrepentiría, que era una perra.

Momo pego un brinco sobre la barra, en un segundo ya se encontraba del otro lado evitando caer con los pedazos de hielo esparcidos, llegando justo a tiempo para ponerle ambas manos sobre los hombros, reteniéndola y alejándola de mí. Rangiku llego pronto a mi lado, su brazo rodeo mi cintura en el momento que yo comencé a acercarme a esa chica.

Estaba enojada. No, estaba furiosa. De pronto sentí la necesidad de devolverle la cachetada que ella me había propinado ayer, de hacerla sentir mal por lo que había hecho. Pensé en Grimmjow en ese momento, en como podía haberme engañado con alguien como ella, que se vestía como una fácil, que hablaba con vulgaridades y que no dejaba de gritármelas justo ahora, eran cosas asquerosas.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, difuminándolo todo mientras yo luchaba por soltarme y correr hacia ella. Momo comenzaba a perder el control el ella; era menor y mucho más pequeña que ella.

-¡Basta!- volvió a gritar Rangiku, desesperada. Comenzó a arrastrarme hacia la puerta, pero para ir haya teníamos que pasar por donde Momo y aquella chica. Ahora Momo la retenía de otra manera, abrazándola por detrás, pero eso no evito que ella diera un jalón, liberando uno de sus brazos, que alcanzo mi antebrazo. Me apretó tan fuerte que la piel se me ponía blanca, sus uñas descendieron dejando marcada su trayectoria marcada. Se aferró a mí, apretando y rasguñando, y Rangiku no podía hacer mucho con su único brazo, menos Momo, que no podía permitirse soltarla pero que ahora la empujaba hacia atrás, asustada por mí. Sacudí el brazo, deshice su agarre y aprovechando su proximidad la golpee en el labio.

Tenía la vista difuminada y todos los sonidos se opacaron, mezclándose y juntándose en uno solo que no lograba entender. Era como escuchar atravesó de algo sólido. Ella comenzó a tirar patadas hacia mis piernas, mi brazo y mi estómago (muchas no alcanzaron a llegarme, gracias a Momo). Estaba hecha una furia, igual que yo. Rangiku me alejo de los golpes corriéndome a un lado y soltándome para ayudar a Momo con aquella chica. Iba a aprovechar que nadie me sostenía para volver a acercarme, pero debí suponer que Rangiku no me soltaría así como así, porque sentí otro brazo rodearme la cintura y otro más en el hombro. Rangiku se giró, grito algo que no comprendí e hizo señas.

Mis pies perdieron el piso, sentí más presión en el estómago y el hombro. Alguien me estaba cargando mientras me cargaba con rapidez hacia el exterior. Aquella chica seguía gritándome incluso cuando yo ya estaba fuera, y cuando ya no pude verla, ni siquiera por el vidrio, comencé a sacudirme.

Fue entonces cuando me dejaron en el piso y, sintiendo unas manos sobre mis hombros, descubrí que era Ichigo quien me había cargado y alejado de la tienda (mi vista comenzaba a perder el efecto caleidoscópico que hace poco había adquirido). Me miraba asustado y estaba ligeramente agitado, la boca la tenía ligeramente abierta y sentía el aliento que expulsaba por el esfuerzo sobre mi frente. Pronto me llego a mis oídos el sonido de mi propia voz jadeante, la respiración agitada y los demás sonidos a mí alrededor se fueron aclarando.

-¿Estas bien?- pregunto con voz tranquila.

De repente ya no sentí nada.

-No…- respondí, mire hacia atrás, por donde Ichigo me había traído. Su mano se cerró alrededor de mi brazo.

-No puedes ir hacia haya- me dijo. La presión de su mano era ligera, podía librarme si quería, pero no lo hice. Solo quería llorar y golpear algo -. Rangiku me ha pedido que te mantenga alejada. ¿Te duele algo? ¿Necesitas algo?

Cerré los ojos, inspirando profundamente. Trate de llenarme con la calma de su voz, pero no pasó nada. Abrí los ojos y le mire el rostro para contestarle.

-Solo el corazón…y el orgullo, un poco- respondí, sentí como si la garganta se me estuviera inundando -. Y necesito golpear algo. Necesito…

-¿Golpear algo, has dicho?- las cejas se le curvearon hacia arriba.

Asentí con la cabeza. No sé por qué, pero él sonrió y se puso derecho, tensando cada parte de su cuerpo. Me hizo un gesto y entendí lo que quería que hiciera.

-¿Quieres que te golpee?

-Es lo menos que puedo hacer. Te lo debo y…mereces hacerlo.

-¿Por qué?- me sentía confundida.

-Por…- los músculos se le relajaron, dejo de estar tenso -. Pues por todo. He creado un desastre y tú eres una de las más afectadas por mi idiotez. Además...- algo en su expresión corporal (hombros encogidos, cejas sin fruncir, las manos metidas en los bolsillos de los pantalones) me hizo pensar que se estaba poniendo algo nervioso -, me comporte como un completo imbécil contigo en ciertas ocasiones. Hice que te pelearas con una de tus mejores amigas –agacho la cabeza-. Y no pude protegerte de Grimmjow.

Grimmjow. Su nombre me dolió en el corazón. Justo donde yo había sentido amor por él, ahora solo sentía espinas traicioneras, espasmos de dolor y temblores de miedo. ¿Qué me había hecho? Sin embargo, todo este asunto de Grimmjow me había hecho olvidar el asunto de Ichigo. Lo extraño es que no estoy sintiendo el enojo que le tenía hace tiempo; creo que se ha ido desvaneciendo poco a poco en el momento que Grimmjow comenzó a darme miedo. Y también estaba su mirada, me estaba haciendo sentir que estaba vacía de todo enojo.

-Yo también tuve mis malas actitudes- le dije, cruzándome de brazos por la creciente sensación de vergüenza que sentía. La adrenalina que había sentido hace poco estaba perdiendo efecto y comenzaba a sentir dolor eso ya paso, no importa.

-Sí que importa. No estuvo bien, en absoluto. Fui grosero y tonto, y no pensaba en nada. Me sentiría mejor si…ya sabes, tan solo me golpearas de una vez, descargaras todo lo que tienes encima. Vienes de estar a punto de golpear a una chica, me dices que sientes que quieres golpear a algo y aquí estoy ofreciéndome que lo hagas como mi acto de redención.

-Lo se…pero… ¿golpearte a ti? No parece correcto.

-Te hará sentir mejor- repuso al instante. Después suspiro -. Solo hazlo.

-De acuerdo- accedí después de respirar profundamente.

-Bien- dijo él, sonrió y volvió a prepararse -. Con todas tus fuerzas.

-Con todas mis fuerzas….-repetí, no supe porque. Trague aire mientras apretaba los dedos en un puño, que le solté en el estómago al mismo tiempo que expulsaba el aire que había absorbido. Escuche el golpe y aparte mi mano de inmediato, sacudiéndola. Ichigo dejo de escapar una risa ligera, pero al ver que lo miraba apretó los labios -. ¿Qué pasa?- pregunte confundida.

-Honestamente- volvió a reír -. Lo siento es que ha sido patético. No te ofendas, pero te vi dar un golpe diez veces mejor que este.

Su risa me contagio y sonreí, sintiendo piquetitos de dolor.

-Bueno, sí, pero entonces estaba enojada y quería golpearla. A ti no quiero golpearte.

-Pero lo merezco…- dijo con voz culpable.

-Deja de decir eso- pedí, cerrando los ojos, que de nuevo se me llenaban en lágrimas-. Nadie merece ser golpeado.

Ichigo se pasó las manos por el cabello, su expresión indicaba que sentía que acababa de meter la pata en grande.

-Lo siento, no quise… No lo decía por eso.

-No te preocupes…- exhale de nuevo sonoramente. No sabía si debía regresar con Rangiku o ir a casa. Tampoco sabía que más decirle a Ichigo. Pasaron unos segundos hasta que se me ocurrió algo cierto, gracias por sacarme de ahí.

-No hay de que- se rasco la barbilla con los dedos y me miro-. De hecho eso me recuerda…-alargo la palabra mientras se palmeaba los bolsillos del pantalón y sacaba un frasco, que extendió hacia mí -. Mi papá me dijo que ayudan para la inflamación.

-Cielos…Gracias- dije sorprendida, tomando el frasco-. ¿Crees que se quite lo inflamado antes de entrar a clases?

-Es muy probable que sí. Pero no puedo decir lo mismo del moretón- agrego, apretando los labios.

-Gracias, de nuevo. ¿Cuánto le debo a tu padre?

-Nada.

Lo mire, pero la lucio tan normal, como si las medicinas fueran tan comunes y salieran de la tierra como las flores. El me devolvía una mirada tranquila, despreocupada.

-¿Cómo que nada? Dime la verdad, ¿Cuánto le debo?

-Es que ya están pagados. No te preocupes por eso.

-Fuiste tú. Tú lo pagaste. - ni siquiera tuve que preguntar, simplemente era un certeza que tenía. Él se encogió de hombros -. Es muy amable de tu parte, pero no puedo tomarlos solo así, es que…

-No hay problema, enserio. Solo quédatelos, por favor.

No tuve más opción. Pase unos cuantos minutos más tratando de dejarme al menos pagarle la mitad. Pero se negó, mil veces se negó. Me dijo que no era necesario, que él quería regalármelo, que era lo menos que podía hacer. No pude negarme, a pesar de sentirme un poco culpable, como si me aprovechara. Más tarde se ofreció a llevarme a casa (Rangiku se lo había pedido). Aun no comenzaba a caer el sol, era muy temprano, pero por ahora era mejor que no regresara al trabajo; no sé con qué cara me plantaría ante ella y Momo.

Así que acepte.

Ichigo camino a mi lado, un poco apartado y tenso, de camino a casa. Ahora que estábamos en silencio, que no había nada que me distrajera, comenzaba a sentir las mordidas del dolor en el brazo y los lugares donde las patadas de esa chica me habían alcanzado a tocar. Ni siquiera sabía su nombre. Ella probablemente sabía el mío, porque Grimmjow lo había gritado cuando lo encontré con ella (¿¡Que crees que estás haciendo, Orihime!?), pero no me conocía y eso no le basto para detenerla cuando quiso ir a burlarse de mí.

La odio.

Siento que quiero odiarlo, pero no puedo, a pesar de lo que me ha hecho. Que tonta.

Ahora simplemente quiero llegar a casa, tal vez recostarme a mirar una película o simplemente quedarme dormida hasta mañana. Tan solo quiero que este día tan horrible ya se acabe, que salga un sol más brillante y un cielo más azul para que yo los observe y lo olvide todo, para no sentir nada.

Olvidar, olvidar, olvidar.

Ya no quiero llorar más, pero no puedo evitar sentir los ojos calientes y un nudo de garganta. Ya casi llegas a casa, aguanta un poco más, no llores aquí. No llores. Desobedezco mis propias órdenes por poco, tengo que ponerme las palmas de las manos sobre los ojos para retener las lágrimas. Gruño de impotencia, porque detenerlas es tan imposible.

Los pasos de Ichigo dejan de sonar a mi lado. Siento el cambio de luz que su sombra produce al ponerse enfrente de mí, tapando el sol. Dejo que mi cuerpo se relaje, encogiéndome hasta que lo único que me sostiene son las puntas de mis. Para mantener mejor el equilibrio tengo que poner los codos sobre las rodillas.

-¡Orihime!- grita en un principio Ichigo, pensando que iba a caer. Dobla las piernas hasta estar casi en mi misma posición, pero más relajada -. Tranquila, ya nadie va a hacerte daño. Tatsuki y yo no lo permitiremos –silencio. Me tomo de las muñecas para apartarlas de los ojos, su mirada cambio cuando detrás de ellas encontró que mis ojos estaban húmedos, rojos y llorosos-. A veces eso es todo lo que necesitas.

Me ayudo a ponerme de pie y seco algunas de mis lágrimas con las puntas de sus dedos. Jamás toco mi lado lastimado. Caminamos la poca distancia que quedaba hacia mi casa (esta vez camino más cerca de mi) y una vez ahí, él se quedó al pie cerca de la puerta. No me pregunto sobre nada en el trayecto, tampoco trato e consolarme…hasta el último momento.

-¿Sabes cuál es el lado bueno de todo esto?- me pregunto, pero no espero a mi respuesta -. Que ahora solo pueden mejorar y mejorar. Hasta luego, Orihime.

Se despidió de mí con un beso en la mejilla.

FIN.


Yo sé que las escenas de IH fueron muy leves, pero ustedes entenderán que no puedo ponerlos así todos apasionado luego luego ._.' Paciencia, prometo que hare que valga la pena su espera asklfjasklfjajfakl 3 espero que les haya gustado este capítulo 3