Capítulo 21.

Rosalie POV

A la mañana siguiente me desperté y me vestí para irme a la escuela. Mientras me peinaba rememoraba la noche anterior, el susto que me llevé al ver la pastilla en el baño y la sensación de estar entre los brazos de Emmett aunque fuera por unos cortos momentos.

Salí de la habitación y Emmett iba saliendo de la suya ya arreglado también para irnos a la escuela. Amarró su tobillo al mío y caminamos hacia el comedor. Ya extrañaba sus constantes burlas, sus carcajadas y sobretodo, extrañaba que me dijera barbie.

Nos fuimos a sentar a la mesa del comedor y desayunamos con los demás, Alice estaba sentada con mi hermano y esta vez podía notar en los ojos de mi hermano que ya había un interés por ella. Sonreí. Ahora Alice debería de ser lo suficientemente inteligente para enganchar a mi hermano por completo.

Cuando nos fuimos para la escuela, Emmett y yo veníamos en silencio en su Jeep. Si el silencio me dolió, lo que hizo Emmett después me hizo sentir aún peor. Pues puso un CD y pronto la música comenzó a sonar. Si me sorprendió oír pop, la canción que puso me dolió increíblemente.

Esa no era una canción que Emmett escucharía al pensar en Heidi, él la puso para hacerme sentir mal por haberle dicho que no. Me estaba haciendo sentir todo el dolor que yo había causado en él, y me parecía justo. ME había portado increíblemente mal con él. Y no sólo me quedé sin Emmett, sino que Demetri también se había ido.

Llegamos a la escuela y yo no pude decirle lo de las drogas, me había sentido muy mal al estar con él en el Jeep con esa canción sonando y con ese dolor fluyendo por el ambiente. Al mirar a Heidi no pude evitar un siseo de molestia ¿cómo se atrevía? Llegamos al salón y nos sentamos en nuestros lugares, la clase transcurrió con lentitud, al menos a mí me lo pareció.

En el recreo, nos sentamos con todos en la misma mesa de siempre, sólo que esta vez Jasper y Alice no nos acompañaban, estaban estudiando en la biblioteca y en su lugar estaba la queridísima María. Voltee a ver a Emmett, estaba fundido en un apasionado y poco decoroso beso con Heidi. Las manos de ella iban subiendo por el musculoso pecho de Emmett y él tenía las suyas en la cintura de ella.

- Emmett, Heidi esa no es la actitud que deben tomar en la cafetería, los vuelvo a ver así y los reporto – una de las coordinadoras los regañó y yo canté victoria silenciosamente – Rosalie, necesitamos que vayas a la oficina.

- Claro que sí – Desamarré mi tobillo del de Emmett y me fui a la oficina.

Estaba sorprendida, muy sorprendida pues toda la mañana a todos los chavos de mi salón los habían llamado a la oficina y ahora me llamaban a mí ¿qué estaría ocurriendo?

La directora salió de la oficina y me indicó que pasara en lo que ella iba por no sé qué. Me senté en una silla y crucé una pierna mientras esperaba a que la directora regresara. Cuando lo hizo, se sentó en su silla con una taza de café en la mano.

- Señorita Hale, hay algo de lo que quisiera hablar con usted muy seriamente

- Dígame directora ¿qué ocurre?

- Verás, ayer por la tarde mientras las personas del aseo limpiaban el laboratorio de química encontraron esto tirado en el piso

Miré la pastilla que había en una bolsita y no pude creerlo ¿es qué Heidi estaba estúpida? O sea tira una pastilla en la escuela y otra en la casa de los Cullen ¿qué demonios pasaba?

- Directora ¿no creerá que yo me drogo o sí?

- No, para nada, es sólo que tu grupo fue el último que estuvo en el laboratorio y quiero saber quién es el metido en drogas. – la directora me miró - ¿Tú no sospechas de alguien Rosalie?

- No directora, no me imagino a ninguno de mis compañeros drogándose – no iba a ser una chismosa pero… - conozco a la mayoría desde que estamos en primaria y podría asegurarle de que no se me ocurre nadie.

- Bueno, te lo agradezco mucho Rosalie

Me levanté y salí de ahí, mi titular entró a la oficina cuando yo salí, en esos momentos no había nadie en la oficina, por lo que me quedé pegada a la puerta escuchando lo que iban a hablar dentro.

- Se me hace extraño, jamás habíamos tenido problemas como ése

- Lo sé, ¿pero no se le hace curioso que aceptamos a esa chica nueva y dos días después encontramos droga justo en el salón donde ella está?

Genial, era eso lo que yo quería decirle a la directora.

- Sí, yo también opino lo mismo, quiero que registren su mochila lo más pronto que puedan sin que ella se entere antes – la directora ordenó.

Yo salí rápidamente de ahí, así que atraparían a Heidi con las drogas y se la llevarían y Emmett la dejaría y…y eso no me importaba mucho. Regresé a la mesa y me senté como si nada.

La clase siguiente fue libre así que Heidi y Emmett se quisieron quedar en el salón "solos" mientras ellos se besaban y se acariciaban de maneras muy atrevidas yo me puse mi Ipod y procuré no escucharlos. La puerta se abrió gracias al cielo.

- ¡¡Jóvenes!! Es la segunda vez en el día que se los advierto, la próxima se van suspendidos – los regañó la titular – y a usted señor Cullen le debería de dar vergüenza, ¡Qué falta de respeto hacia la señorita Hale!

Ninguno de los dos dijo nada, se sentaron en sus lugares y se acomodaron su ropa.

- Heidi ¿me mostrarías tu mochila por favor? – la titular le pidió a la chica

- Claro – Heidi no parecía alterada y eso me sorprendió

La titular revisó por completo su mochila y no encontró nada. ¿Qué era lo que Heidi estaba planeando? Algo había detrás de todo esto y yo iba a averiguarlo, costara lo que costara.

Jasper POV

- ¡¡Por fin!! Regresamos a los entrenamientos de fútbol – Emmett entró al vestidor de hombres completamente feliz – una hora lejos de Rosalie y jugando fútbol

- Ya era hora, estas tres semanas sin entrenar fueron horribles – se quejó Mike poniéndose la playera.

- Bueno, vamos equipo – nos llamó nuestro querido Capitán (o sea Emmett)

Pero yo estaba distraído, no podía dejar de pensar en Alice, por más que me lo negara a mí mismo era inevitable ver en mi mente esos ojos verdes, esa hermosa sonrisa. Alice estaba acaparando toda mi atención y yo no podía hacer nada por evitarlo, me sentía irremediablemente atraído por ella. Era tan alegre, tan optimista, tan risueña que no podía pasarla por alto. Su carácter tan explosivo, tan hiperactiva, tan hermosa.

Pero debía de recordar que yo tenía novia y que Emmett y Edward eran los hermanos de Alice, mis mejores amigos, mis hermanos. Yo sabía que si las cosas entre Alice y yo no funcionaban, mi relación con ellos se enfriaría y yo no quería perder su amistad por nada, ni siquiera por una chica tan hermosa como Alice.

Llegamos a la cancha y el entrenador nos separó en dos equipos, el próximo juego era el sábado, el primero de la temporada y debíamos estar bien preparados para lo que fuera. Edward, Mike, Emmett y yo éramos los mejores jugadores del equipo, pero en sí, todo el equipo era muy bueno (no por algo hemos ganado la copa por siete años consecutivos).

Después de entrenar fuimos a las duchas y todos nos bañamos rápidamente para llegar a nuestras clases. En mitad de la clase de Psicología, la titular entró y mandó llamar a Emmett, me sorprendió porque todo el día nos habían ido llamando a la oficina uno por uno y nadie había comentado nada del por qué.

Mi celular vibró y lo saqué para ver el mensaje que me había llegado.

¡¡¡Pasé Salud!!!!

Sonreí y no tuve que adivinar de quién era el mensaje

Felicidades enana, síguele echando muchas ganas. Tú puedes.

Me detuve, quería…deseaba con toda mi alma ponerle te quiero, pero me contuve y se lo mandé.

Gracias por toda tu ayuda Jasper, te quiero muchísimo.

¡¡Rayos!! Yo también la quería…no, amaba a Alice, pero había un obstáculo enorme que me impedía estar con ella y no me refiero a María…bueno sí, en parte sí porque no quiero lastimarla. Aunque ya no sienta lo mismo por ella fue…es mi novia y la quiero.

Lo que me lo impedía era el temor a las reacciones de Edward y Emmett, ellos amaban a su hermana por sobre todas las cosas. Ellos habían cuidado de Alice cuando los niños en secundaria la molestaban y nadie en su sano juicio jugaría con sus sentimientos pues eso sólo los llevaría a problemas con ambos.

No, yo no podía estar con Alice por mucho que la amara, yo nunca jugaría con sus sentimientos, al contrario los cuidaría como los míos propios, pero no quería perder la amistad de Edward y Emmett por ella. ¿Qué pasaría el día en que termináramos? ¿si terminábamos mal y ella fuera la que más sufriera? Emmett y Edward me matarían.

Ni siquiera te das la oportunidad de intentar algo con ella, podrías ser feliz a su lado sin perder a tus mejores amigos me dijo mi conciencia y yo le quería creer.

A pesar de que Emmett era el mayor, el más fuerte y el más musculoso no era él quien más me preocupaba, era Edward. Yo podía ponerme en sus zapatos perfectamente, de hecho no era necesario puesto que estábamos en la misma situación. Los dos teníamos a una melliza. Yo había consolado mil veces a Rosalie, las mismas que Edward lo había hecho con Alice. Y cada vez que Rosalie derramaba una sola lágrima por cualquier chico esas lágrimas me dolían más a mí que a ella y yo mismo hubiera matado a todos los que la hicieron llorar. Probablemente Edward sintiera del mismo modo y yo no quería a Edward enojado conmigo.

Lo mejor que puedo hacer es seguir mi amistad con Alice, sólo eso puede haber entre nosotros…la amo, y la cuidaré como si fuera mi propia hermana, pero no podía dañarla y arriesgarme a perder a mis dos verdaderos amigos.

Rosalie POV

Salí al baño y vi que Emmett iba hacia la oficina, así que iba por lo de las drogas. Mientras caminaba por los pasillos noté que no traía mi pulsera favorita. Recordé que me la quité para Educación física y fui rápidamente a los vestidores.

Mientras la buscaba oí la voz del entrenador hablando con alguien más que no pude identificar.

- encontré esto en el vestidor de los hombres – oí decir al entrenador – y la directora me dijo que ayer encontraron una igual en el laboratorio y justo es el mismo grupo.

Esto está yendo demasiado lejos, no podemos seguir exponiendo a los chicos a alguien que se droga

Y me cayó como un balde de agua fría. La pastilla en el laboratorio donde estábamos todos, la que estaba en casa de los Cullen donde Emmett y yo estábamos viviendo y la del vestidor de hombres…

- ¡¡Oh por dios…Emmett!!

Corrí hasta mi salón lo más rápido que pude. Heidi quería inculpar a Emmett de la posesión de drogas ¿pero por qué?

Eso no importa, tienes que evitarlo.

Llegué al salón y todos estaban saliendo.

- Señorita Hale, al auditorio – me ordenó el profesor – la directora quiere hablar con ustedes

- Ya voy, sólo voy por una cosa a mi mochila

- Deprisa señorita

Cuando no hubo nadie me acerqué al lugar de Emmett y rebusqué entre sus cosas, ahí, entre sus libros, estaba una bolsa con muchas pastillas.


¡¡Hola!! Vuelvo con el problema del "songfic" pues lo único que hay que decir es que la canción que pone Emmett es la de "ME duele amarte" de Reik

Besos

Dayan Hale