Pues no pude el martes, pero hoy sí.

Lean, por favor.

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Capítulo 21: Sus Refuerzos.

-Ok, ahora si, es ¡su fin! – Kishasa sonrió y lanzó su katana contra Omoi. Naruto hizo lo propio con el kage y la chica pelirroja.

-¡Kamaitachi no jutsu! – una fuerte ventisca hizo salir volando a Kishasa.

-¡Kage mane no jutsu! – Naruto quedó inmovilizado. No otra vez, ¿cuántas veces debería de escapar de ese jutsu hoy?

-¡Ash! ¡¿Y ahora qué?! – Kishasa cayó de pie sobre una superficie de tierra y pateó el suelo irritada.

-Llegamos justo a tiempo – Kakashi y todo su equipo aparecieron. Naruto contuvo un bufido de molestia.

-Ustedes de nuevo.

-Hola otra vez, Naruto, Kishasa – la menor vio a Gaara, que era quien les hablaba, luego recorrió con la mirada el lugar apreciando a todos sus antiguos oponentes de la guarida. Bien.

-Gaara-san – dijo ella con un toque de frialdad; el aludido se extrañó de que ella no le dirigiese una de sus sonrisas; Kishasa tenía el ceño levemente fruncido. Los ninja llegados la miraron con desconcierto, tenía su aspecto cambiado y ya no lucía tan infantil e inocente – ¿qué hacen aquí?

-Los seguimos – informó Karin.

-Sí, eso ya lo veo, me refiero a ¿por qué?

-¡Por que llevaremos a Naruto de vuelta a Konoha así nos cueste la vida! – gritó Sakura decidida.

-Mmm, por lo visto no piensan desistir de su intento, Naruto-kun – Kishasa lo observó con malicia y enojo. Naruto desvió la mirada de sus ojos, ya estaba molesta. Él no quería ni iba a lidiar con eso.

-Hmp, que pena que desperdicien su tiempo de tal modo.

-Pues sí, pero ya que, son unos tontos – suspiró Kishasa, ocultando una sonrisa, – ¿te libero o puedes tu solito?

-Yo puedo – Naruto cerró los ojos y, tras unos segundos, los abrió mostrando que eran rojos y de aspecto zorruno, las marcas en sus mejillas se hicieron más gruesas y un diminuto manto de chackra lo rodeó, expulsó la energía, deshaciendo la técnica de Shikamaru, pero también liberando a sus prisioneros. Demonios, no había calculado bien.

-Se te ha pasado la mano un poquito – Kish sonrió, Naruto dio un salto hacia atrás y quedó de nuevo al lado de su amiga. Al menos esa sonrisa era divertida, no molesta.

-Perdona.

-Ah, supongo que no importa, los podemos volver a atrapar – dijo viendo a los de Kumogakure, quienes respiraban agitadamente y tosían en un intento por recuperarse.

-Raikage-dono, ¿se encuentra bien? – Maito preguntó con amabilidad.

-Sí – respondió cortante – de modo que esos villanos son de su aldea – miró a Kakashi con furia.

-Solo el chico.

-Como sea, déjenme decirles que los mataremos a ambos.

-¿Disculpe?

-Han causado muchos problemas, miren a todos los shinobi que lastimaron – señaló a los caídos y las rocas destrozadas.

-Con todo respeto, Raikage-dono, le pido que nos deje hacernos cargo.

-¡¿Por qué haría eso?!

-Ustedes están muy mal heridos, además, es más problema nuestro.

-Es tan su problema como de la Nube.

-Por favor, Raikage-dono, si gusta participar en la pelea no le detendré, pero, al menos, permita a mis ninja médico curar a sus shinobi y a ustedes – Kakashi intentó persuadirle. Debían ganar tiempo para tomar a Naruto bajo su custodia, ya después pensarían en algo para aplacar la furia del líder de aldea.

-Mmm – A parecía pensarlo. Kishasa les miró, intrigada. Si convencían a los de Kumogakure de no pelear, entonces las cosas serían más sencillas. No, en realidad eso no importaría. Su plan ya estaba en marcha, una o dos variantes no afectarían las cosas, podían adaptarse para llegar a su meta. La discusión continuaba:

-Están en mal estado.

-¡Por no decir que no pueden usar su chackra! – Kishasa decidió intervenir, mantuvo el ceño fruncido. Naruto alzó una ceja.

-¿A qué te refieres? – Omoi esperaba malas noticias.

-A-dono y B-sama están bajo mi jutsu, no podrán usar chackra hasta dentro de un largo rato, aunque, si corren con suerte, puede que Bee-sama recupere el control de su chackra pronto – se cruzó de brazos mientras explicaba – después de todo, es un jinchuuriki.

-Ya veo – el Raikage frunció el ceño y apretó sus puños, lo había notado, su chackra no fluía, estaba sobre el agua porque Karui lo cargaba y a Bee le ayudaba Omoi – entonces creo que no tengo más opción que dejarlo en sus manos, ya no me quedan ninja disponibles, todos están en misiones o protegiendo la aldea – suspiró con pesadez, molesto, – ninjas de Konoha, ¡háganse cargo!

-Gracias – Kakashi ignoró el tono autoritario, había logrado su cometido – Sakura, Karin, Ino, atiendan a los heridos.

-De inmediato.

-Hinata, Chouji, ayúdenles a reagrupar a los caídos y protéjanles.

-Entendido – asintieron y fueron a cumplir con su deber, al igual que las médico. Karui y Omoi levantaron a los hermanos y comenzaron a andar tras los que ahora serían sus aliados, no muy convencidos de dejar el asunto en manos de extraños.

-Si nos recuperamos antes de que solucionen ésto, intervendremos – advirtió el kage antes de marcharse.

-De acuerdo – aceptó Kakashi, luego dirigió su atención a sus oponentes. Naruto tenía rastros de polvo, sangre y agua en su capa de Akatsuki, la pequeña no llevaba capa, pero sus ropas estaban empapadas y sucias, tenía uno o dos raspones, ¿quien de ellos se habría enfrentado al jinchuuriki? Ninguno presentaba heridas de gravedad ni cansancio, ¿así de buenos eran?

Sí ese era el caso, jamás habían peleado en serio contra ellos.

-Mmm, Naruto-kun, tus amigos – hizo comillas con los dedos al decir eso – están interfiriendo mucho, Pain-sama se enfadará si nos retrasamos más.

-Lo sé, Kish, pero creo que no nos queda más opción que pelear contra ellos y después ir a por el jinchuuriki.

-Moo, nunca pensé que habrían tantas interferencias en esta misión. Sin embargo, todo va como él dijo.

-Ni yo, pero así ha ocurrido. Vamos, mostrémosles quien manda – sonrió con arrogancia y de manera un tanto sádica. Ese no era el Naruto que los de Konoha conocían.

-¡Claro! – La pequeña empuñó su espada con fuerza – ¡Allá vamos! – el grito de guerra sonó y los de Akatsuki corrieron contra los de Konoha y Suna. Esta vez tomarían en serio ese juego…probablemente.

-Ahí vienen, estén atentos – Kakashi se puso en guardia y descubrió su sharingan, Sasuke y Suigetsu sacaron sus espadas, el primero también activó su jutsu ocular; Kiba transformó a Akamaru y el resto se preparó. Kishasa lanzó su espada al aire.

-¡Chackra no shuriken! – los ojos de todos se abrieron ante el extraño ataque y tardaron un poco en reaccionar.

-¡Kamaitachi no jutsu! – Temari lanzó la onda de viento, pero los shurikens continuaron como si nada.

-¡Cuidado! – se separaron. Los Akatsuki sonrieron, objetivo logrado.

-¡Taju Kage Bushin no jutsu! – decenas de clones de Naruto hicieron aparición y se enfrentaron a algunos.

-¡Busquen al real!

-Aquí estoy, Kakashi – Naruto se colocó detrás de su ex-sensei y le lanzó una ráfaga de kunais.

-¡Que velocidad! – Kakashi esquivó el ataque saltando hacia atrás.

-Eres lento, sensei, ¿qué te ha pasado? Yo antes te admiraba por creer que eras un shinobi poderoso, pero veo que me equivoqué – Naruto ya estaba a un lado y lo pateó con fuerza, se creó una nube de humo – ¿un clon? – el verdadero salió de debajo del agua y apresó a Naruto – nada mal, sensei, nada mal – sonrió con arrogancia – pero yo también he mejorado – dicho ésto Naruto le tomó por un brazo y se lo quitó de encima en un instante – ¡Kish, tu turno!

-¡Con gusto! – De reojo vieron como la chica, inmóvil hasta ese momento, enterraba su espada a un lado, evitando que se hundiera gracias a un poco de hielo, y juntaba sus manos para luego ponerlas en el agua – ¡Suiton: Gashoku! – Varios tiburones de agua hicieron acto de presencia – ¡A ellos mis niños! – gritó divertida.

-¡Demonios! – gritaron Kiba, Sasuke y Neji.

-¡Que pecesitos! – Lee y Maito abrieron la segunda puerta para destrozarlos con patas y puñetazos.

-¡Katon: Gôkakyû no jutsu! – Sasuke se deshizo de la mitad de los tiburones con la enorme bola de fuego que los evaporó.

-Era de esperarse que un Uchiha usara Katon, pero dime… – Kishasa apareció por encima de la cabeza del azabache –… ¿qué tan bueno eres con la katana? – lanzó un golpe con su espada que Sasuke consiguió bloquear.

-¡Hmp! Debo admitir que eres fuerte.

-Ja, y yo debo admitir que no eres tan inútil como pensaba – Kishasa y Sasuke forcejeaban, ella movió la espada sin despegarla de la de Sasuke. Él abrió mucho los ojos cuando vio algo dibujado en el mango del arma de su oponente, Kish aprovechó ese momentáneo descuido para dar otro golpe y caer hacia atrás dando una voltereta, poniendo distancia.

-Esa espada… – Sasuke no despegaba su vista del arma.

-¿Eh? – Kish miró su arma y sonrió – veo que te has dado cuenta de que esta espada no es mía.

-No puede ser.

-Mmm, yo creo que sí. Esta hermosa katana me la ha prestado tu hermano, mi adorado Itachi-san, – la sonrisa de Kishasa fue triunfal – pero, no estamos aquí para hablar de eso, tú estás aquí porque quieres recuperar a Naruto-kun y yo estoy aquí porque tengo una misión que cumplir, así que… – enfundó de nuevo la espada –…es mejor apresurar las cosas. ¡Naruto-nii, ahora! – el rubio se apartó de los insectos de Shino y asintió estando en el aire; durante sus peleas se había puesto de acuerdo con una estrategia. Ambos comenzaron a crear sellos con velocidad y precisión.

-¡Shuiton: Suiryuudan no jutsu! – dos dragones de agua arremetieron contra los oponentes, Gaara, Sasuke, Shikamaru y Temari lograron escapar del ataque, el resto quedó atrapado entre las olas. Kishasa hizo nuevos sellos y Naruto se subió a una roca.

-¡Raiton: Kangekiha! – la onda de corriente eléctrica, anudada al agua, hicieron estragos en Tenten, Kankurou, Neji, Shino, Sai, Kiba, Suigetsu y Akamaru; Kakashi logró desviar el ataque, pues era usuario de elemento raiton, Juugo tomó a Gai y Lee y, con ayuda de su brazo transformado, saltaron poco antes de que los rayos les llegasen. Naruto, cuando el ataque hubo cesado, apareció frente a Kakashi, tomándolo por sorpresa, y le enterró un kunai en la pierna y otro en el brazo. Kishasa corrió a donde estaban Juugo, Gai y Lee – ¡Mizurappa! – una nueva ola los botó por los aires, Naruto de nuevo apareció y tomó a Gai y Lee por un brazo a cada uno, giró en el aire y los lanzó para que chocasen contra Gaara y Shikamaru; luego, apoyándose en una pared de piedras, tomó impulso y atacó a Juugo.

-¡Rasengan! – gritó para luego impactarle. Impresionante, ya no tenía que usar clones para crear un Rasengan, aunque este no era azul, sino rojo. Juugo, a pesar de cubrirse con su transformación, salió volando y se incrustó en una montaña.

-¡Los que siguen! – Naruto cayó al lado de Kishasa y la tomó por un brazo, giró una vez sobre sí mismo y la lanzó contra Temari, siendo jalado él también por la chiquilla quien lo soltó en dirección a Sasuke.

-¡Ookamaitachi! – el torbellino cortante creado por Temari atrapó a los de Akatsuki y comenzó a hacerles cortadas. Sorpresa: – ¡¿Kage Bushin?!

-¡¿Dónde están los reales?!

-¡Justo aquí, Sasuke! – Vieron a sus espaldas, Naruto y Kish estaban sobre una torre de tierra, ahora lo entendía, quienes les había atacado anteriormente no eran más que simples clones. Unos simples clones los habían dejado mal.

-¡Naruto! – ambos saltaron y atacaron de nuevo en conjunto:

-¡Katon: Housenka no jutsu! – dispararon bolas de fuego, que fueron detenidas por la arena de Gaara.

-Mh, la arena de Gaara-kun será un problema, a menos que… – Kishasa miró significativamente a Naruto, él asintió y concentró chackra: – ¡Suiton: Bakusai Shousha! – una enorme ola se precipitó contra sus oponentes, ellos saltaron y se pusieron a salvo, o casi. Gaara fue separado de todos.

-¡Suirou no jutsu! – el pelirrojo quedó atrapado en una prisión de agua, ¿pero cómo sino había líquido a su alrededor? Él había sido cuidadoso de mantenerse en el suelo rocoso; vio a sus espaldas, era Naruto. Que increíble velocidad había adquirido y era más hábil si conseguía invocar tal técnica sin estar rodeado de agua. La arena libre intentó atacar a su captor, pero Naruto infló sus mejillas y pecho, para luego soltar una gran cantidad de agua que chocó contra la arena, dejándola inservible, por el momento, sobre el suelo.

-¡Deja a mi hermano! – Temari lanzó otra ráfaga de viento y Naruto se desvaneció, otro clon de agua – ¡Estos malditos clones! – gritó frustrada. Una sombra se coló detrás de ella.

-¿Te parece si tomo prestado esto un rato? – Kishasa sostenía con una mano el abanico de Temari, totalmente despreocupada; la rubia abrió mucho los ojos. Tardó en reaccionar y Kishasa la pateó con fuerza; la niña se quedó con el abanico de la chica y Temari terminó siendo atrapada por Shikamaru.

-¡Aagh! – Sasuke salió volando también ante un fuerte puñetazo de Naruto que le partió el labio; Sasuke, Temari, Shikamaru y Kakashi estaban acorralados contra un muro de piedra. Juugo, Gai y Lee se pusieron frente a ellos para protegerles; Gaara quedó aturdido sobre el piso, no podía ayudar, estaba en desventaja ahora que no tenía su arena.

Naruto se paró a un lado de Kishasa con los brazos cruzados.

-¿Para qué quieres el abanico de Temari? – miró interrogante a su compañera.

-Am, quiero intentar algo – le sonrió con dulzura.

-¿Qué? – ¿acaso pensaba que era un buen momento para intentar cosas nuevas? Bien, ella solía ser así.

-Ésto – Kishasa abrió el abanico y lo sacudió – ¡Ookamaitachi! – el torbellino que antes usara la de Sunagakure se formó, sorprendiéndoles y atrapándolos.

-¡Hyaa! – todos recibían cortadas sin piedad.

-¿Qué te parece? Mis senpai tenían razón: si puedo usar cualquier arma, jeje – sonreía con suficiencia, el rubio le devolvió la sonrisa. Se estaba diviritiendo, su enfado parecía irse. Eso le quitaba un problema de encima. Bueno, él también comenzaba a disfrutar de la pelea. Debía admitir que le emocionaba. Era divertido ver la diferencia de poder.

-Hmp, nunca dudaría de tus habilidades, Kish – Naruto caminó hasta Gaara y lo inmovilizó con ayuda de dos clones mientras los atacados terminaban de caer.

-Maldita mocosa – musitaba Sasuke malherido. Ese ataque había sido más poderoso que el de Temari.

-Mmm, me pregunto si… – Kishasa extendió por completo el arma y la observó con cuidado – ja, lo sabía, esto también sirve para invocar – les vio y sonrió con malicia, cambió de lugar y le advirtió a Naruto – ¡cuidado, Naruto-nii! – el rubio la vio y, sin preguntar, se movió, haciendo que sus clones soltaran a Gaara y lo lanzaran lejos en dirección a los otros que estaban tendidos sobre el agua.

-¿Qué piensa hacer? – Kakashi se sacó los kunais que tenía enterrados. Vieron a Kishasa morder su dedo pulgar derecho y poner una línea de sangre sobre el abanico.

-¡Kuchiyose: Kiri Kiri Mai! – un hurón gigante armado con una gran guadaña apareció sobre el arma.

-¡Imposible! ¡Tú no deberías de poder invocarle! ¡No tienes un contrato de sangre con él! – gritó Temari.

-Te lo pongo simple, yo puedo invocar al animal que quiera cuando quiera porque tengo un contrato especial con los animales ninja del mundo shinobi.

-¡Eso es imposible! – gritó Shikamaru.

-Bueno, eso es lo que menos debería preocuparles ahora, – formó una sonrisa algo malvada – ¡Ataca! – a la orden de la menor el hurón hizo lo que le pidieron.

-¡Cuidado! – Temari se cubrió con sus brazos, este sería su fin, si había superado su antiguo ataque, este sería aún peor. El animal comenzó a cortar todo a su paso. Cuando el viento y el polvo desaparecieron Kishasa se enfadó por no ver los cuerpos tirados llenos de sangre.

-Han conseguido salvarse por muy poco – la voz de su compañero le hizo ver en otra dirección; al parecer los afectados por sus primeros ataques ya se habían recuperado.

Tenten había salvado a Gai y Lee con ayuda de una cadena, Juugo saltó justo a tiempo con Kakashi en brazos, aunque recibió una leve cortada en el rostro, Kankurou, con sus hilos de chackra, logró poner a salvo al resto. Inoportunos.

-Hm – asintió la chiquilla; el hurón ya se había ido. Tenían talento, sin duda.

-Debemos recuperar el abanico de Temari, antes de que lo vuelva a usar – dijo Shino.

-Sin problemas – Kankurou movió sus dedos y, con los hilos azules, sujetó el arma y la jaló, lanzándola a su hermana.

-¡Hey! ¡Me empezaba a gustar ese juguete! – Kishasa pateó el suelo de forma infantil.

-¡Esto no es un juguete, mocosa! – Temari tenía una venita saliendo de su frente.

-Hmp, como sea, – la chica se cruzó de brazos y vio a su compañero – Naruto-kun…

-Sí, ya sé, se hace tarde – suspiró él. Ese día no estaba saliendo según sus planes, se suponía que sólo capturarían al jinchuuriki del hachibi e irían a alguna de las guaridas a terminar con el ridículo ritual. Después de eso el podría descansar y, si quería, continuar con su entrenamiento supervisado por Itachi o Kishasa. Incluso, con algo de estrés liberado, soportaría entrenar con Deidara o Hidan.

-¡Naruto, deja de hacer idioteces y ven con nosotros! – gritó Sasuke, sacándolo de su ensimismamiento.

-No me da la gana ir con ustedes – el ojiazul se cruzó de brazos mirando de manera retadora al que consideraba su ex-mejor amigo. A esas alturas ya deberían de haberse dado por vencidos.

-¡Naruto! – Neji y Gaara usaron un tono de advertencia.

-¿Qué no entienden? ¡No voy a volver! – ¿por qué se empeñaban tanto en llevarle de vuelta? Sólo lo estaban enfureciendo. Persistentes. Molestos. Ilusos.

Como él en el pasado, suponía.

-¡Volverás, por las buenas o por las malas! – gritó decidido Sasuke mientras hacía correr energía raiton por su espada.

-Mmm, Naruto-nii, ¿qué hacemos?

-Atacar a matar, Kish – dijo poniendo sus brazos a los costados y cerrando los ojos. Ya era suficiente. Ese juego se tornaba molesto y no divertido.

-Entonces…

-…Usaré el chackra del Kyuubi – los ojos de Naruto se abrieron con lentitud al tiempo que el manto rojo y demoníaco lo iba cubriendo.

Una sonrisa maliciosa comenzó a asomarse en los labios de los Akatsuki, mientras los de Konoha y Sunagakure miraban al rubio con preocupación.

Las cosas se pondrían peligrosas.

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Espero les siga agradando la historia.

Muchas gracias por leer.

Nos leemos el domingo...quizá. Si sobrevivo al sábado.

~o~o~o

Call me Tris: no me parece en nada molesto que dejen comentarios si así lo quieren. Las dudas, como siempre, se resolverán en el transcurso de la historia.

matiasFull: gracias a ti por leer y comentar.