- Sabes bien que es cierto, de lo contrario ¿cómo podría yo saber sobre aquel perro de peluche que te regalé tu primer día de colegio al cual le pusiste Kuro? – pregunta con una expresión muy seria.

- ¿P-papá? – Pregunta la morena al sentir que lo que el demonio frente a ella decía era cierto.

Poco a poco, y con lágrimas en los ojos dejó a su hija en los brazos de Hiei para ir hacia su padre.

- Si eso es verdad ¡¿Por qué no pediste ayuda para acabar con todos tus problemas y fuiste de nuevo con tú familia?! – Exclama el avatar recordando cuanto sufrió su prima después de la muerte de su padre - ¿Por qué no hiciste nada para estar con ellos y protegerlos? – Acaba diciendo esta vez en un tono más bajo que anteriormente.

- Esta era la mejor forma de protegerlos, me han estado buscando durante años y por eso me adentré en el bosque prohibido y protegí a todos aquellos juzgados injustamente o aquellos que ya habían escarmentado. – Dice mientras se apartaba levemente de su hija para secarle de forma suave las lágrimas. – Intenté mantener a mi familia a salvo, intenté protegerlos y desgraciadamente, pese a ello, no pude evitar que entraras en el mundo de lo sobrenatural – le explica mirándola fijamente a los ojos mientras se reía suavemente.

- Bueno, no me puedo quejar, gracias a ello he conocido a muchos buenos amigos y a Hiei, así que es gracias a que descubrí mis poderes y la existencia de los demonios que tengo a Aiko. – Responde sonriendo a la vez que intenta dejar de llorar.

- Quiero ayudar – dice de pronto el demonio contenedor de la esfera - ¡No me digáis que no puedo, es la vida de mi hija la que está en juego! Tengo la información suficiente como para acabar con ellos siempre y cuando unamos fuerzas.

- Vamos al palacio del señor Sesshomaru, hablaremos de ellos allí. – Dice Hiei mientras desaparece con Kagome y Aiko en sus brazos

-.-.-

- ¿Así que ellos saben que Kagome es tu hija y por ello la quieren, para que les entregues la esfera? – Pregunta Koenma después de escuchar la historia del padre de la sacerdotisa – Aún no me creo que todo esto sea culpa del odio de mi padre hacia los demonios. Sabía que no era un santo, pero no que llegase a esos extremos para deshacerse de ellos.

- Pues ya lo sabes, por culpa de ello he estado separado de mi familia durante años, por culpa de ellos he tenido que hacer que mis hombres me informasen de cosas que podría haber vivido en primera persona, como verlos cumplir años, ver como jugaban con sus amigos, como se enamoraban, ver como MI mujer los intentaba animar cada vez que ellos estaban tristes y todo ello sin estar yo delante por culpa de los perjuicios de un viejo y loco dios quien se creía mejor que el resto de criaturas de este plantea.

- Sé que nada te devolverá el tiempo perdido, ni quitará el hecho de que tuviste que sufrir todo eso sin nadie a tu lado quien te pudiera ayudar a volver a tu antigua vida, pero lo siento, en nombre del Reikai y de mi padre te pido disculpas por todo lo que muchos habéis tenido que sufrir. – Dice de forma seria Koenma.

- Sintiéndolo mucho no puedo aceptar tus disculpas, sé que no es tu culpa, pero llevas la sangre de aquél quien hizo que todo esto pasara, ¿quién me asegura que no pasara lo mismo contigo? Desgraciadamente he dejado de confiar en el mundo espiritual, ahora formo parte del mundo de los demonios y solo confiaré en el señor de los demonios. – Le responde amable pero duramente mientras hace una reverencia al demonio perro delante de él.

- Era inevitable Koenma, las acciones de tu padre tienen sus consecuencias y entre ellas están el perder el respeto del resto y el perder a posibles aliados. – Comenta Sesshomaru.

- Será un honor servirle Señor Sesshomaru, se todo lo que ha hecho por mi familia, sobre todo por mi hija y por ello quiero servirle en todo lo que pueda – Habla de nuevo el padre de la sacerdotisa, pero esta vez pasando de Koenma.