CAPÍTULO 21 - AMOR

¡ Wellcome ¡

I sorry, Oh I really sorry, realmente no deseaba hacerlos esperar tanto, pero en verdad no he podido escribir ni un poquito entre semana, sólo en las horas libres y eso es muuuuuuuuyyy poco tiempo para mí.

Bueno, por lo menos hasta ahora, en donde hago llegar con mucho esfuerzo a ustedes SÁDICO Y PERVERSO, con lo que todos siempre desearon entre mis líneas….EL AMOR.

Sostuvo la puerta de esa enorme casa victoriana por capricho de su padre, amaba las cosas que guardaran cierto toque de misterio y originalidad, de pronto era un poco excéntrico, como él, aunque no le gustara, al fin y al cabo los lazos de sangre no se rompen así no más. Desde niño odió ese rechinido molesto que se le clavaba en la nuca al recordarle las poco amorosas despedidas de su padre, por eso hoy no fue capaz de despedir a Matthew, no quería arruinarlo, aunque le había regalado una sonrisa y una aprobación desde la distancia. Caminó lentamente con la mirada un momento en el piso antes de levantarla justo en la ventana, al mirar a través de ella vio con una sonrisa en los labios subir a la pequeña réplica suya, en un autobús escolar lleno de otros revoltosos. Ese niño era una de las mejores cosas de su vida.

No creyó sentir lo que era evidente en esos momentos, pero era feliz y por lo tanto tenía mucho miedo, pánico tal vez de perder todo lo que tenía ahora. Porque creía en verdad una mentira el estar con ellos y temía que en cualquier momento pudiese despertar sobresaltado en un lugar oscuro y lleno de maldad, tal como eran los sitios a los que frecuentaba siempre. Tal como creyó terminaría su vida a manos de un estúpido más listo que él por un instante, por su enfermedad ya curada gracias a su primo o por la droga que había dejado unas cicatrices en sus brazos, unas que ya habían desaparecido con mucho esfuerzo. Como todo desde que decidió ser un hombre bueno o por lo menos lo mejor que se pudiera.

Pero las cosas, simplemente ya no eran así y esperaba que jamás lo volvieran a ser.

Dirigió la mirada un poco más hacia atrás y allí, con los ojos llenos de emoción estaba ella, la mujer que hace dos semanas había aceptado casarse con él. Claro, con muchas condiciones, luego de un labio reventado por Naruto cuando supo la verdad sobre la concepción de Matty, bueno un labio y otros daños. Pero él los consideraba daños colaterales por lo que había decidido. Parecía que luego de los días Naruto se calmaba al recordar que él casi muere por salvarla, incluso Sakura tuvo que contarle lo que le hizo Kakashi cuando por instante creyó que lo iba a matar a golpes lleno de furia.

Sonrió de nuevo, con esa ya natural superioridad que nunca pudo evitar, pero en verdad ella era ahora muchas cosas, su futura esposa, la madre de su hijo, la hermana de su mejor amigo, pero no era algo que fue hace varios años …..su amante. Por eso, su cuerpo ya le estaba cobrando cuentas nocturnas que debía calmar de la misma forma que lo hizo antes de poder tenerla en su cama. Todo porque la joven doctora decía que no podía esforzarse hasta que su cuerpo sanara por completo.

¿Quién era ella para decirle que no podía amarla?

Hace dos semanas que se había mudado con Matty a su enorme casa, allí vivían con Itachi y con Naruto, aunque lo último resultaba algo incómodo, porque en verdad aún no se acostumbraban a los distintos temperamentos:

Itachi resultó ser un completo cascarrabias que sólo cedía ante Matty, bueno o eso fue hasta que rompió su colección de espadas, agachó la cabeza al recordar como tuvo que calmarle con la promesa de una nueva mucho mejor y Matty, pues hizo su parte al pedir disculpas completamente avergonzado. Y eso que fue solamente la primera semana, obviamente Itachi cayó rendido ante la trampa emocional tendida por su pequeño sobrino.

Por otro lado Naruto, su ahora de nuevo amigo, era otra cosa, más maduro de lo que recordaba, muy cariñoso con Matty y Sakura. Con los días, se había hecho buen amigo de Itachi y con el tiempo resultó con que estaba saliendo con la enfermera de Sakura. Una hermosa pelinegra, de la cual en otros tiempos estaría dispuesto a acosar, porque era muy guapa, pero que no le causaba gran impresión al tenerla a ella: Su amada Sakura.

La vio caminar hacia él, desde el lugar en donde dejó a Mathew. Sonrió para el mismo cuando la creyó ver caminando en cámara lenta: Sus cabellos largos enredados en los dedos que los apartaban seductoramente, sus piernas finas y delicadas que se movían con gracia, para terminar ese hermoso trasero por el cual siempre estuvo obsesionado. Sus labios hermosos y apetecibles, sus ojos verdes como las únicas esmeraldas a las que jamás podría comprar con dinero, no con el dinero que él tenía, no con el dinero del mundo. Ella no tenía precio y eso lo había comprobado con creces.

Cerró los ojos al sentir como su cuerpo empezaba a tensarse sin control, sin poder hacer más que decaer a los designios de la naturaleza.

De nuevo el rechinido, pero ahora la frágil mujer fue empujada contra la pared con fuerza y sin cuidado. Por un instante se asustó por el impacto, pero al ver la persona que se aferraba a su cuerpo las cosas se "calmaron", digamos que ella le había puesto un castigo de abstinencia sobre el necesitado que ahora devoraba sus labios sin cuidado, ido en los deseos y el placer de la carne que le era ajeno hace mucho tiempo.

- Sasuke – susurró con los ojos cerrados – no …..- dijo al ver cómo pasaba las manos por la espalda y levantaba la camisa para arrojarla ahora al piso.

- No me digas que no – dijo Sasuke al notar que ella le alejaba un poco – tengo meses sin poder tocarte, aunque lo desee- pausó un momento algo reprimido – pues, no lo voy a hacer si tu no lo deseas mujer – y le abrazó con fuerza aferrándola a su pecho.

Ella levantó la mirada y encontró de frente a unos ojos completamente perdidos en el deseo y la pasión, unos ojos que demostraban todo lo contrario a lo que decían las palabras.

- Sasuke – dijo quedamente, mirando al piso – yo, quiero que me hagas el amor, no como la primera vez, no como ese hombre – pero sus palabras fueron interrumpidas por los dedos de Sasuke que detuvieron sus labios, para luego cubrirlos con un beso.

- Ya calla – susurró como pudo – y déjate querer – empujándola sobre el sofá con cuidado. Botando la camisa lo más lejos de su cuerpo y aprisionándola en su contra.

Ella estaba conmocionada, Sasuke, era el amor que necesitaba ahora, tal vez no el que algún día quiso, de pronto el que un día odió, de pronto el que jamás hubiese deseado, pero lo era. Mal o bien lo era, y lo amaba más que a nada. Por su parte él siempre la había deseado, luego la había querido y ahora la amaba como a nada en su vida. Ambos se amaban y absolutamente nada en la vida los iba a separar.

Un remolino de movimientos necesitados de los dos quitaron las ropas de sus cuerpos, Sasuke se paró un momento y le vio a ella con detenimiento. Se levantó dejándola completamente desnuda y preocupada.

- ¿Qué tienes Sasuke? – susurró ella alcanzando su espalda desnuda y hermosa con cuidado.

- Te amo Sakura – dijo mirando al piso nostálgico tomando la mano que le consolaba – y aunque tú creas haberme perdonado, yo no lo he hecho por completo, porque aunque mi vida no haya sido un nido de rosas, he ocasionado tanto daño, tanto dolor en tantas personas, tantas mujeres – y sentándose en un sillón libre – en especial a una mujer – y le acarició las mejillas con su blanca mano temblorosa por primera vez en la vida.

- La vida es extraña – le contestó Sakura – ya no somos los mismos de hace tantos años – y sonriéndole con los ojos llenos de lágrimas – Sasuke, ese hombre malvado, drogadicto y perverso murió hace varios años para la persona a la cual le hacía más daño, tú mismo – y se sentó en las piernas del susodicho dándole un pequeño beso en la comisura de los labios – ahora , la mujer que va a casarse contigo te pide que le hagas el amor como nunca al menos que no quieras amarla en verdad.

Y acarició esas dos cicatrices que demostraban el amor por ella: la primera, aquella ocasionada por esa navaja por salvar a Matty y la segunda, ocasionada por esa bala que casi lo arrebata de su lado.

- Es lo que más deseo en este momento – susurró entrecortado al notar su miembro crecer en la intimidad de ella que estaba sentada en su piernas – como tú – y la recostó de nuevo en el Sofá, nadie llegaría, Matthew estaría todo el día en la nueva escuela y Naruto había salido de día de campo con Hinata, su nueva novia. Por su parte Itachi había conocido una chica en su nuevo trabajo, era médico en el hospital en donde trabaja Sakura. Resultó ser buen doctor al fin y al cabo, aunque hace meses no pensó estar listo para curar a Sasuke y prefirió que Sakura lo cuidara. Ahora estaba convencido que sería un buen médico.

Depositaba pequeños besos en los labios rosas y carnosos que amaba, ella, su hermosa fijación le hacía enloquecer, le hacía comportarse como un animal lleno de deseo, de amor y de pasión. Bajó su boca por el cuello depositando pequeños besos salteados por la piel desnuda y tersa.

Bajaba sus manos por el torso desnudo, acariciaba los detalles de su anatomía como siempre deseó hacerlo y una intensa emoción se adueñaba de su corazón. Bajó de nuevo y tocó sus nalgas con delicadeza, no como la vez pasada y sin miedo le besó con fuerza y necesidad.

- Te amo – dijo Sakura respondiendo al beso – te amo más que a nadie Sasuke Uchiha. Mi eterno amor, mi dulce amor.

Los labios de él se curvaron a lo que le pareció algo demasiado cursi, pero cuando comprendió de inmediato su significado le aferró más a él.

Con delicadeza le abrió las piernas y con suaves masajes le hacía sentir que él le podría dar el mundo o por lo menos todo su mundo. Subió de nuevo las manos hasta sus cabellos y acercándose a su oído le dijo su sentir.

- Quiero que nunca me dejes de amar Sakura – con los ojos preocupados -porque si lo haces me voy a morir de soledad.

Ella sonrió y con sus suaves movimientos incitaba a Sasuke para que la tomara sin contemplaciones.

- Entonces nos moriríamos los dos de soledad Sasuke, porque no pienso amar a nadie más.

Sí que son valederas las promesas de amor, allí en medio de una sala llena de muebles se estaban amando frente al mundo, ellos dos sólo se necesitaban el uno al otro y luego que el mundo viera.

Acariciaba las mejillas sonrosadas por las suaves caricias que él le daba con sus besos, con sus manos, con su cuerpo, con su pelvis que empezaba a frotarse lentamente contra la suya y su miembro palpitante que chocaba indeciso entre sus piernas e intimidad.

Las respiraciones se hicieron prontamente agitadas y en un apasionado beso sellaron el pacto eterno de amor. Y entonces cuando las fibras mullidas del Sofá no daban para más, cuando la espalda y parte baja de ella empezaba a sentirse con escozor por los movimientos fuertes entre ellos, Sasuke tomó la espalda de la chica, acomodó sus brazos rodeando su torso y en un suave movimiento se acercó a ella permitiendo que su miembro entrara en la intimidad de Sakura.

- Ahhhhh – dijo ella en un quejido ahogado de deseo y pasión, no contaba con ese sentimiento y esa sensación eterna que le ocasionaban ese movimiento de Sasuke, allí en su intimidad, en donde el intruso la poseía despacio y con desenfreno, con recato y con violencia, con dolor y con placer.

Sasuke era un remolino de lujuria y el tiempo que se había abstenido había dejado acumular unas enormes ganas de tenerla con fuerza y desfogada mente, al punto de no importarle nada más, pero se había contenido por ella, por su amada Sakura.

- Ahhhh – gritó Sasuke al sentirse dentro de ella, cobijando su intimidad con la de ella, cubriendo su falo de esa sensación suave y placentera que le ocasionaba paz y dolor al tiempo.

La verdad ninguno de los dos entendía que pasaba, pero el amor que se tenían ocasionaba sentimientos encontrados en donde no sabían si sufrían o disfrutaban más de ese momento de intimidad.

Se detuvo en ella, le miró a los ojos y en un esfuerzo le besó con pasión, tocó sus hermosos labios y retirándose un poco más le dejó agitada y confundida. De pronto la volvió a embestir con la fuerza de su cuerpo deseoso, con fuerza también tomó su espalda y le penetró ahora más rápidamente sin contemplación dejándose fundir en sus propios deseos.

Ella tomaba sus cabellos sedosos negros que se enredaban en sus dedos sin cuidado, sintiendo el sudor que un cuerpo suave y fuerte dejaba caer en su propia humanidad. Fundidos los dos ahora en un solo sentimiento dejaron que los gemidos ocuparan la habitación, por eso no sintieron cuando Itachi llegaba y desprevenido, además de algo atontado, salía sonriendo al ver a su hermano amando a esa mujer por la que tanto había sufrido últimamente.

- Nunca va a aprender a ser un caballero – dijo para sus adentros y salió de nuevo hasta los jardines esperando a que pasara lo que tenía que pasar y sabiendo que podría ser un buen rato, llevó un libro de Sakura consigo. Conocía el talento Uchiha para las sesiones fuertes a amor y sin recato pensaba en los buenos momentos que acaba de pasar con esa hermosa rubía que de seguro empezaba a querer. Quizás podría tener hijos como su hermano – quizás en un futuro – dijo ahora soltando una pequeña risa de complicidad con lo que acontecía adentro de la mansión – espero que esto no sea cosa de todos los días, deberían ir a la habitación, no hacerlo como animales en cualquier lado – y ya más serio pensando en esa posibilidad camino hasta la silla ubicada en los jardines.

Volviendo a los amantes que se dejaban sucumbir en sus deseos, él le regaló los momentos más eróticos que pudo imaginar, porque si de algo además de leyes sabía Sasuke era de sexo, no por algo manejaba libido sin control, uno que ahora dejaba asfixiar con su eterno amor.

Pero sucumbían el uno con el otro y esperaba que esa sensación que estaba entre sus cuerpos desapareciera, la fricción de su miembro con la intimidad de Sakura lo estaba enloqueciendo, le hacía perder los estribos, perder el control de si mismo. Ella tenía el poder y él no podía ser más que un simple hombre dependiendo de sus caricias, esas que le proporcionaba al tocarlo tímidamente ahogada en la pasión, esos besos delicados que le regalaba sin pedir nada a cambio más que la amara y él por supuesto que estaba dispuesto a darle todo lo que pidiera de si mismo.

Levantó la pierna derecha de ella con cuidado y empujó su miembro con mucha más fuerza dentro de Sakura, ella soltó un gemido lleno de lujuria y placer tras eso, apretaba con fuerza los orillos del cojín que estaba debajo de su espalda para facilitar las embestidas de Sasuke.

- Ahhhhh – dijo ella de nuevo, si hablaran no serían más que esos sonidos los que saldrían de su boca porque lo que le hacía su amado no le dejaba emitir alguna cosa coherente o con un poco de sentido.

- No sabes decir otra cosa – dijo el burlón a sabiendas de los motivos – pero sé que te gusta – y se dejó caer sobre el cuerpo que temblaba de espasmos orgásmicos que le transitaban por todo el cuerpo.

- No es buen momento para charlar – dijo ella sonriendo agitaba – pero si lo deseas podemos parar – susurró con la voz entrecortada y apretando la espalda del hombre al que rodeaban ahora sus piernas las caderas.

Eso le permitía sentir sus penetraciones más profundamente y él estaba enfermo de dicha por lo que estaba empezando a sentir en su cuerpo, un escalofrío le recorría desde la punta de los pies hasta los dedos de las manos y su cabeza se hundía en los pechos que saltaban por sus movimientos.

- No – dijo como pudo - prefiero esto mujer – y pasó sus dedos por los labios de ella, mientras su boca comía una de sus senos, ese sentimiento era como tener un dulce de miel que se derretía sin contemplaciones.

Sakura temblaba por cada una de las cosas que Sasuke le hacía, no pensó que el sexo pudiera ser tan bueno en manos de un perverso como su futuro marido, si bien la noche que pasó con Sai, fue una de las más hermosas de su vida, no tendría punto de comparación porque ella amaba a Sasuke.

¿Entonces quizás no había amado a Sai?

Qué podía hacer, él pobre estaba muerto y estaba en un lugar muy importante de su corazón, tanto como para pensar que si tendría un hijo le pondría su nombre. Sasuke no se iba a oponer, mal o bien estaba agradecido por que le salvara la vida, bueno eso lo decidiría después con más calma, porque Sasuke igual era algo machista y odiaba recordar que ella se había entregado a Sai, pero luego sabiendo sus actos lo olvidaba por amor a ella y a su hijo.

No sabía el tiempo que habían estado en estas, pero a ella le parecían eternos momentos de gloria que solo eran de los dos, pero se equivocaban, afuera Naruto e Itachi algo molestos esperaban a que los dos acabaran su faena.

Naruto jugaba cartas con Itachi y se maldecía por no haberse quedado con su hermosa novia que era más tímida que un niño, pero tan dulce como un caramelo.

- He bebé – le dijo Itachi - ¿No te molesta que tu hermana esté ahora ….? – pero Naruto lo interrumpió molesto.

- Mira Itachi – susurró con los ojos molestos – soy un adulto y puedo entender que ella necesite, pues ya sabes, estar con Sasuke – y bajando la cabeza algo nostálgico y más molesto – lo que en verdad no soporto es que hayan elegido la sala en donde leo mis libros para hacer eso. Creo que nunca me voy a volver a sentar allí – soltando una pequeña risa.

Itachi lo miró concordando con sus palabras, ¿Acaso les molestaba ir a el cuarto? Era posible que de esta manera nadie se enterara de las cosas, pero conociendo a su hermano era posible que luego de tanto tiempo, ni siquiera se aguantara las ganas hasta llegar al cuarto.

- Oye tú – dijo hablando serio – te gusta la chica enfermera.

- Si – contestó Naruto – es una mujer muy hermosa y si las cosas van bien, es posible que se vuelvan serias y que de pronto en un futuro podamos establecer una relación más formal. Tu también estás enamorado ¿No es cierto?

- Si – dijo tan serio como acostumbraba – parece que las cosas se arreglaron y al fin vamos a poder ser una bonita familia – y soltó una risa pensando en que su hermano se la estaba poniendo muy difícil, si no acababan en media hora iría y los interrumpiría sin contemplaciones.

¿Qué demonios le pasaba a Sasuke? Esa también era su casa y él era el hermano mayor. Debería tenerle un poco más de respeto por lo menos por eso, de lo contrario luego se las vería con él en los entrenamientos que desde niños hacían, esgrima en las noches, un deporte en donde Sasuke jamás salió lastimado, un deporte que los dos amaban por igual, así como los dos amaban a u madre, ella les enseñó a jugar porque era atlética y hermosa.

- ¿Qué has sabido de Madara? – dijo Naruto serio mientras dejaba una de sus cartas sobre la mesa – me preocupa que quiera volver y hacerle algo a Sasuke o a Matty, no me gusta que se haya encariñado con él. Un hombre sólo y sin hijos es peligroso cuando deja entrever su cariño por alguien tan especial como Matty.

- Yo he pensado lo mismo, no me gusta que Madara haya profesado cariño por mi sobrino, por eso estoy al pendiente, no me gustaría que algún día le pudiera tentar con la vida que un día tuvimos – y pensándolo un poco más – aunque lo que creo es que no lo hará, la muerte de su hijo le afectó mucho y se veía arrepentido por ello.

- Pero eso no lo hablamos ese día ¿Acaso tú te has visto con él en otra ocasión? – mirándole curioso.

- Si – contestó al chico – le entregué los negocios turbios la semana pasada y él ha confirmado el control sobre ellos – y bajando la mirada – en verdad creo que más que temor me ha ocasionado lástima – y sonriendo – está tan sólo que seguro ese mundo le acabará de destruir por completo.

- Él lo desea Itachi – dijo Naruto colocando la última carta que tenía disponible para contrarrestar al seguro ganador – de lo contrario no nos hubiera hecho tanto daño.

- No – dijo Itachi – nos hubiera matado, pero nos ha dejado vivos sin motivo aparente.

- No lo sé – dijo Naruto ahora que se recostaba en el pasto – si quiere acercarse a Mathew, no se lo voy a permitir – y arrugando el seño – no confío en él.

- Pronto lo veremos Naruto – dijo Itachi – la verdad no creo que lo veamos por mucho tiempo.

Sasuke salió de ella y la besó de nuevo con entrega, luego se alejó de su agarre, para quedar sobre ella, pero con alguna distancia, en donde no le dejaba tocarle. Ella estaba angustiada, porque se sentía abandonada de sus caricias, de sus cariños, de sus detalles, de su pasión exagerada que le hacía doler el alma.

- ¿Qué haces? – dijo ella tratando de alcanzarle – no te alejes por favor.

Él se sonrió con amor y bajó el rostro hasta que le besó los hombros con ternura.

- Date la vuelta – dijo despacio – deja que te bese por completo.

- Sasuke – obedeció ella enceguecida por las sensaciones.

Él bajó su cuerpo de nuevo y con cuidado le besó la espalda, cómo la amaba. Pequeños besos fueron depositados desde la nuca hasta el fin de su espalda, apoyando sus manos en el sofá bajaba su rostro por el cuerpo suave y tierno que estaba declarando suyo ante él y el mundo.

Besó esas hermosas nalgas que le hacían perder la cordura y subir la temperatura en cada instante, sonreía al sentir los pequeños quejidos que ella emitía por sus acciones, pasaba sus manos debajo del cuerpo de ella tocando su vientre desnudo y suave, tan delicado como toda ella.

¿Cómo pudo en algún instante obligarla a hacer algo que ella iba a odiar? Si desde el principio se hubiese declarado con las mejores intenciones, hace muchos años que hubiese disfrutado de ella.

- Eres tan hermosa – se dijo él solo mientras volvía a subir por la espalda sobre ella y cuando estuvo a la altura de su oído le volvió a decir con los ojos más perdidos en el deseo – te quiero mía – dijo ahora – por siempre mía Sakura. Ahora nunca te voy a dejar escapar de mi lado.

- Yo tampoco te voy a dejar escapar Sasuke – y sonriendo – eres mío solamente.

Tomó su miembro con las manos y lo introdujo suavemente entre la intimidad de Sakura, besaba su espalda mientras lo hacía y con cuidado acariciaba un punto en ella que la hacía gemir sin control. Con sus manos pasaba de sus senos hasta sus piernas y con fuerza la hacía suya por completo, le tomaba con fuerza y sin recato ahora, no podía ser tierno, no podía ser cuidadoso, ya lo había sido antes, ahora sólo era un animal hambriento de pasión y de amor con ella.

- Sasuke – decía ella - ¿Acaso me puedes amar más que esto? – y apretaba los pedazos de tela que sobresalían al mueble.

Sasuke tomaba con fuerza las manos de de ella y empujaba su pelvis contra ese cuerpo que se entregaba sin alguna oposición, la fricción de sus cuerpos los estaba enloqueciendo, en especial a ella que se sentía aprisionada entre el mueble y un hombre ansioso y enloquecido por ella misma.

Los movimientos suaves y descarados que él le hacía estaban originando una sensación tan placentera que su corazón se aceleró en forma impensable. Sasuke bajó sus manos para rodear la cintura y sus embestidas se intensificaron descontroladamente: Una vez, dos veces, más veces, muchas antes de sentirse decaer en ella y dejar su interior húmedo.

- Ahhhhhh – gritó ella al sentir su cuerpo temblar de por una oleada de placer que le llegó sin aviso.

- Sakura – dijo Sasuke al sentir que su cuerpo se relajaba luego de eyacular sin control.

Su cuerpo se rindió al fin sobre ella y su respiración cansada se chocaba con los hombros temblorosos de su amante. Abrazó con cuidado a su mujer hermosa y depositó un último beso en ella, aún sin salir de su cuerpo. Podía sentir cada parte de su cuerpo apoyado en una parte de ella. Luego, cerró los ojos y acarició con cuidado los cabellos que derramaban ese olor embriagante a sexo que acaba de sentir. Descansó un momento no más.

- Sakura – dijo suavemente para decirle que era lo mejor que había sentido en mucho tiempo, pero ella se había quedado profunda en los momentos en que él había descansado.

La abrazó un momento más debajo de sí, pero sabiendo que había pasado mucho tiempo se levantó con un enorme esfuerzo, ya había descansado y con cuidado salió de ella, caminó y recogió todas sus ropas y la llevó en sus brazos hasta la habitación que ellos ocupaban hace tiempo.

Allá a lo lejos, pudo ver en la mesa de jardín a Itachi con la mano sosteniendo su quijada cansada de seguro por tanto esperar y a Naruto descansando en el piso, sonrió un momento, seguro los encontraron amándose y prudentes decidieron esperar a que terminaran.

- Siempre tan prudente mi querido hermano – y caminó lentamente hasta la habitación, desnudo por la casa, luego de amar a su mujer y de asegurar que pronto un nuevo hijo llegara a sus vidas. Quería tener un pequeño al cual cuidar de bebé, uno al cual ver caminar, uno al cual enseñar a montar bicicleta, uno quizás al cual escucharle de sus primeras palabras papá – Sakura – dijo acariciando sus mejillas – dame un pequeño hijo al cual cuidar esta vez – pero al recordar a Naruto un escalofrío le recorrió la espalda al imaginar la cara que pondría al verlos en esas.

Podría seguir hablando, pero ella estaba completamente dormida e ida en su descanso, aunque eso a él no le importaba, porque ella le acababa de entregar su vida y sus sueños. Ojala ella le diera en verdad otro pequeño, al cual cuidar juntos.

- Eres tan hermosa – dijo y deposito un beso suave en sus labios.

La llevó a la cama y la acomodó sobre las suaves sábanas de seda que nunca había estrenado en un acto amoroso, por lo menos con ella, ya que él tuvo que darse satisfacción sólo durante un buen tiempo, sonrió al recordar las cosas que ella le había regalado, era una completa gatita en la cama y se negaba en disfrutar aunque lo hiciera tan bien.

Definitivamente ella era la mejor amante que había tenido, sus movimientos, sus caricias, su cuerpo, sus palabras, toda ella era perfecta y armoniosa. Ninguna mujer le había regalado las cosas que ella le dio, quizás porque en el fondo siempre había necesitado amor para sentirlo por completo.

- Tal vez era cuestión de amor – dijo al acostarse a su lado. La iba a cubrir, pero sus manos se posaron en su cuerpo tan apetecible y delicado. Sus manos se detuvieron al jugar con sus hermosos senos, abultados y esponjosos que le hacían querer jamás soltarlos.

Recorrió suavemente sus texturas bordadas en pequeños vellos casi trasparentes que brillaban con el reflejo del sol que se colaba en la habitación.

Así que dispuesto a demostrarle lo mucho que la amaba, levantó con cuidado la sábana con la cual la iba a cubrir y se colocó sobre ella, sólo para sentirla, sólo para descansar sobre su delicado tacto y se dejó dormir sobre el calor que ella le proporcionaba sin pedirle algo a cambio.

Pasaron los minutos y él se quedó profundo, entregado en cuerpo y alma a ella, pero ella despertándose se sintió a su futuro esposo dormido sobre ella y respirando tan tranquilo como nunca creyó.

Tal vez en el fondo entre ellos siempre había existido el amor, pero no lo habían podido hacer realidad.

Era un amor muy extraño, muy parecido de pronto al que existía entre Gaara e Ino, cuyos hijos ya tenían seis meses. La pobre Ino tenía a muchas personas al cuidado de sus hijos, unos hermosos pecosos con los cabellos rojos. Cuando vio a sus gemelos, casi indignada lloró porque tuvo dos varoncitos y ninguno con sus amados cabellos rubios. Gaara tuvo que darle cumplido a todos sus caprichos para evitar que lo enloqueciera, pero esa era cosa del pasado, ahora eran una familia más o menos normal.

Olvidando que Sasuke estaba sobre ella, trató de tomar un libro que estaba sobre la mesa, uno que le había regalado Ino la semana pasada, un libro muy interesante llamado VENENO, de una chica llamada como ella, quizás sería genial poder leerlo. Pero luego de sentir con delicadeza las caricias que Sasuke le daba, ya que acababa de despertar lo soltó sin cuidado. Se acomodó sobre ella y le besó con delicadeza, no como antes, cuando con desenfreno había dado rienda suelta a sus deseos.

- Te amo Sakura – dijo con una sonrisa en los labios – prométeme que nunca me vas a dejar de querer.

- No lo haré – susurró tomando sus cabellos – por lo menos mientras seas el hombre que eres.

- Nunca te dejaré irte lejos de mi vida – terminó seguro acomodando su cabeza en el pecho de ella – jamás mi vida.

Cerró los ojos y sonriendo, acarició los cabellos negros como la noche, oscuros como su personalidad, Sasuke había cambiado, pero su alma seguía guiada por esa perversidad que demostraba sólo en la cama y cuando debía defenderlos. Poco a poco había aprendido a manejar las cosas y ya no era problema convivir con sus sentimientos, ella como doctora muy bien sabía que a una persona no se le podía cambiar por completo.

Menos si se trata de un SÁDICO Y PERVERSO como lo era su amado Sasuke.