Disclaimer: Obviamente, no soy J. K. Rowling así que no gano nada de dinero escribiendo esto. Sólo la satisfacción de crear una historia en la que Hermione no está con Ron.

VEINTE

Hermione entró a la sala común de su casa minutos antes de la hora de la cena. Todavía estaba algo ruborizada, sin poder creer que ella había sido capaz de decirle algo así a Draco, pero a pesar de eso no se arrepentía porque sabía que había sido completamente sincera al ponerle esas condiciones.

-¿Dónde estabas, Hermione?- preguntó Ron apareciendo delante de ella.

Hermione sonrió al ver que estaba de la mano de Lavender. La joven sonrió tímidamente y la saludó.

-Hola, Hermione. Yo… iré con las chicas. Nos vemos después, Ron- dijo y le dio un beso en la mejilla al pelirrojo cuyo rostro se volvió del mismo color que su pelo.

-Veo que las cosas entre ustedes mejoraron- le dijo mientras ambos iban a sentarse a los sillones que estaban cerca de la chimenea.

-Sí- respondió tímidamente éste-Es que… hablamos… y quedamos en que no iba a ser tan pesada como antes y, lo mejor de todo, ¡No me va a llamar más Ro-ro!

Hermione rió divertida y feliz ante la cara de alegría de su amigo.

-Bueno, te felicito- le dijo.

-Gracias… Y no soy el único… Harry se reconcilió con Ginny hace unos segundos.

Ella dejó de reír repentinamente y se quedó viendo a Ron estupefacta. Sabía que cuando esa tarde Harry le había dicho que la amaba había sido una tontería y una completa mentira, pero no pudo evitar sentir un tirón de dolor en el pecho al escuchar aquello. Sin embargo, expulsando rápidamente esa idea de su mente hizo su mejor esfuerzo y sonrió.

-Eso es una noticia sorpresiva- dijo finalmente luego de un largo silencio- Sólo espero que esta vez entre esos dos las cosas vayan bien. Sabes que tu hermana y yo no nos llevábamos bien últimamente pero quiero lo mejor para ambos.

Ron hizo una mueca.

-Sí, sé que Ginny puede ser un tanto… - negó con la cabeza-Puede ser una verdadera pesadilla, pero cuando se siente feliz es buena.

-Lo sé- le aseguró ella sonriendo- Ahora, ¿Vamos a bajar a comer?

Ron asintió y cuando se dispusieron a ir al comedor se encontraron con Harry que venia caminado sin mirar por donde iba, con el rostro pensativo.

-¿Harry, estás bien?- preguntó Hermione al verlo.

-¿Eh? ¡Ah! Hola, Hermione… Sí, estoy bien. Y… ¿Malfoy cómo está?

-¿Qué le pasó a Malfoy?- preguntó confuso Ron mirándola confuso.

-Nada- se apresuró a decir ella- Sólo tuvimos un pequeño inconveniente que ya resolvimos. ¿Bajamos?

Ambos asintieron y bajaron al gran comedor donde comenzaron a comer tranquilamente cuando la comida apareció, pero ella no pudo probar más de unos cuantos bocados que se volvieron un nudo en la boca de su estómago.

De vez en cuando Hermione alzaba la vista hacia donde estaba él, en la mesa de los de Slytherin, pero cuando Draco alzaba la vista para mirarla ella apartaba la vista ruborizada. De tan sólo pensar en lo que le esperaba esa noche su respiración se aceleraba y tenía la terrible tentación de negarse. No podía creer que estuviera tan nerviosa por aquello si ella misma se lo había pedido.

Comenzó a mover la comida de un lado al otro que tenía en su plato mientas recordaba lo que había sucedido ese día.

Flashback

Draco Malfoy le acababa de proponer matrimonio de la manera más loca que jamás hubiera imaginado. Quería decirle que sí directamente, gritarle que lo amaba con desesperación, tirarse en sus brazos y decirle un montón de cursilerías, pero no hizo nada de eso. Bajó los ojos hacia sus menos que jugaban nerviosamente con el borde de su falda, tragó saliva y respondió.

-No.

No alzó la vista para ver el dolor que había en los ojos de Draco, dolor que sabía que allí estaba a pesar de no estar viéndolo, dolor que la haría flaquear con su decisión.

-Hermione…- comenzó a decir él y el tono de su voz le confirmó la suposición anterior.

-Déjame explicarte porqué- lo interrumpió ella antes de que él pudiera seguir hablando.

Haciendo un gran esfuerzo alzó los ojos y lo miró.

-Te amo- le aseguró- Te deseo. Te quiero con tanta locura que cada vez que no estás conmigo me pregunto qué estarás haciendo, si estás pensando en mí, si todo esto no es un sueño o una broma de mal gusto. Pero entonces recuerdo las cartas que me diste anónimamente y rememoro ese primer beso que nos dimos y me dijo: ¡Increíblemente me ama!- rió nerviosamente per luego añadió bajito- e increíblemente yo lo amo.

Draco guardó silencio sin hacer nada más que mirarla.

-Y en este momento yo quiero decirte que sí, que acepto convertirme en tu esposa porque lo que más deseo es vivir mi vida junto a ti, discutiendo, besándote, siguiéndote ciegamente, demostrándote cuánto te quiero, pero no puedo hacerlo. No todavía porque no estamos listos.

-No creo que…- comenzó a decir él pero ella le lanzó una mirada que lo silenció.

-¡No terminé de hablar!- lo reprendió y él contuvo una sonrisa- No estamos preparados para casarnos porque hay cosas que debemos solucionar antes. En primer lugar está la situación de tus padres. Más bien de tu padre. A la única persona que odié verdaderamente en mi vida fue a Voldemort, pero lo que siento por Lucius Malfoy se asemeja mucho a eso desde que Bellatrix me torturó. Y es injusto para ti que me tomes como esposa sintiendo eso por tu padre.

-Pero yo también lo odio- le aseguró Draco.

-No, tu no lo odias- lo contradijo ella.

-Sí, lo hago- indicó él.

-No. Puedes que lo detestes, que sientas rencor por todo lo que te hizo pasar, pero, ¿Odiarlo? Ese es un sentimiento demasiado fuerte, profundo y maligno como para que lo sientas hacia tu propio padre. Lo que te quiero decir es que primero quiero que resuelvas la situación con él porque no quiero estar temiendo constantemente por tu vida, y esto hará que yo, ciertamente, termine odiándolo.

-Bueno, eso se resolverá mañana cuando vaya a verlo.

-Sí, eso espero, pero hay otra cosa que deseo… concretar antes de que me decida a ser tu esposa.

Draco la miró expectante.

-¿Qué cosa?- preguntó al ver que ella no se decidía a hablar.

-Quiero que…- bajó la vista al suelo y tomó aire profundamente- Quiero que hagamos el amor antes.

La expresión de asombro de Draco era única. Hermione alzó la vista y lo vio con la boca ligeramente abierta. Se ruborizó notablemente y volvió a bajar la vista sintiéndose tonta al haber dicho aquello.

-¡Sí!- exclamó entonces Draco.

-¿Si?

-¡Hermione, te deseo con desesperación, jamás en mi vida se me ocurriría negarme a esto!- indicó él tomándola de la mano y luego agregó una de sus sonrisas más sensuales- Te aseguro que te haré pagar por todas las que me hiciste pasar y va a ser una muy lenta y placentera tortura.

La respiración de ella comenzó a agitarse mientras en su mente, que ahora se estaba volviendo más perversa y el único culpable era su novio, creaba ideas sobre la clase de tortura que le esperaba.

Draco se le acercó y dejó un pequeño besito en sus labios. Hermione se inclinó hacia él para hacerlo más profundo pero él se apartó.

-No- le dijo- Esta noche.

Ella frunció el ceño.

-¿Qué pasará esta noche?

-Esta noche te pasaré a buscar a las doce y solucionaremos esta cuestión. Así mañana iré a ver a mi padre y para la tarde ya estaremos comprometidos.

-¿Esta noche?- inquirió ella asombrada.

-Sí, vos pusiste las condiciones y yo acepté respetarlas y cumplirlas. Lo que nunca aclaraste fue el tiempo así que de eso me encargué yo. Será esta noche.

Hermione se quedó sin saber qué decir, con la expresión de terror en su rostro ya que no esperaba que fuera tan pronto. Él, al notarlo, se le acercó y volvió a besarla con cuidado.

-No te preocupes- le dijo- No tienes que temer nada. Sabes que jamás te haría daño… Pero si realmente estás asustada podemos dejarlo…

-¡No!- lo interrumpió ella decidida a no dejar que él la creyera una cobarde- Será esta noche.

Draco sonrió maravillosamente.

-Muy bien, señorita Granger,-dijo él- esta noche tenemos una cita.

Fin del flashback.

-Hermione, deja de destrozar al pobre pastel de carne- dijo Ron haciéndola volver a la realidad.

Hermione miró su plato y se dio cuenta que verdaderamente había acribillado a su comida. Con cuidado, dejó el tenedor a un costado y volvió a mirar hacia la mesa donde se encontraba Draco. Éste también la miró y le sonrió. Hermione intentó devolverle el gesto pero no salió nada más que una mueca.

-¿Estás bien?- le preguntó Harry.

Ella asintió tímidamente.

-Perfectamente- indicó.

Tan perfectamente como podía estar sabiendo lo que le esperaba dentro de unas horas.