Ya saben que sólo traduzco esta historia de Cuteblndegoddess
…
Capítulo 21: La palabra con "A"
…
Los ojos de Hermione se abrieron de nuevo inmediatamente. ¿Realmente había escuchado lo que pensaba que había escuchado? ¿O todo estaba en su mente? Inclinó su cabeza hacia Draco y miró su rostro dormido. Parecía tranquilo, sin preocupaciones.
—¿Draco? —susurró y lo empujó suavemente con su mano.
Él se estiró y se movió un poco pero sus ojos permanecieron obstinadamente cerrados.
—¡Draco! —dijo un poco más alto y esta vez lo sacudió con más fuerza.
Sus ojos cristalinos se abrieron y la observaron.
—¿Lista para otra ronda? —preguntó con malicia.
—No —respondió mirándolo, la mataba la curiosidad—. Quiero saber qué acabas de decir, ya sabes, antes de dormir.
Él la miró a los ojos. Draco tenía que admitir que no estaba preparado para decirlo si ella estaba completamente despierta.
—¿Qué quieres decir? —fingió no saber.
—Justo antes de dormir, creo que te oí decir algo ¿Realmente dijiste lo que creo que dijiste? —sus ojos marrones estudiaban intensamente su expresión.
—¿Qué crees que dije? —dijo eludiendo sus preguntas.
Hermione resopló. ¡Hombre! Típico.
—Pensé que habías dicho… bueno, creí que te escuche decir… —su voz se quebró y la siguiente declaración fue apenas audible— Que me amabas.
Draco tragó saliva. Sus ojos bajaron al suelo y en una voz muy suave respondió;
—Lo hice.
—¿Qué? Un poco más fuerte por favor —insistió.
—Dije que lo hice.
—No, no lo haces —respondió ella tomando la sábana y cubriendo su pecho desnudo.
—¿Qué?
—Dije que no lo haces.
Draco se sorprendió por eso. Por primera vez en su vida era capaz de decirle a alguien que la amaba y ella estaba ahí sentada diciéndole que estaba equivocado.
—No te tomes la libertad de decirme qué sentir —respondió con frialdad.
—No es posible que lo digas en serio. No sabes si es amor todavía —su voz era suave aunque firme, pero su corazón latía fuera de control.
—¿Tienes alguna idea de lo difícil que fue para mí decirte eso? Y ahora lo estás lanzando en mi cara como si nada —Draco se levantó y se puso los boxers.
—No pretendía lanzarlo en tu cara. No creo que estés listo para hacerme una declaración —respondió ella. Toda su ira por Ron y Harry estaba floreciendo y no podía evitarlo.
—¿Sabes cuántas veces mis padres me dijeron que me amaban en toda mi vida? —gritó.
Hermione se encogió al darse cuenta de que simplemente le estaba haciendo un escándalo al único hombre que la había hecho sentir completa en la vida.
—No —susurró.
—Bueno, Hermione, la respuesta es ninguna. Ni una sola vez. Nunca. ¿Y sabes a cuántas personas se lo he dicho yo en mi vida?
Hermione tenía un presentimiento pero no dijo nada.
—Cero. Tú eres la primera persona, la primera mujer que ha hecho sentir así alguna vez. Puede que yo no sepa lo que es el amor Hermione Granger, pero ¿tu si? ¿A quién has amado? ¿A quién le has dicho eso?
Hermione se sonrojó. Le había dicho a Ron que lo amaba más de una vez cuando eran jóvenes, pero no sabía si había sido real. Y sus padres se lo dijeron todos los días de su vida y viceversa.
—Respóndeme —dijo con firmeza.
Ella negó con la cabeza
—¿Le dijiste a la comadreja que lo amabas?
El rostro de Hermione palideció.
—Lo hiciste. Así que supongo que lanzaste esa palabra como si no significara nada ¿Verdad? Bueno, yo no lo hago —dijo sentándose en el extremo opuesto de la cama y dejándose caer.
—No dije que no lo había hecho tampoco. Pero el amor joven es diferente. Amo a Ron y Harry, pero sólo como amigos y podría haberle dicho a Ron que lo amaba entonces pero no se trata de eso. No puedes sólo decir te amo, tienes que sentirlo.
—¿Y tú supones que no lo hago? —preguntó— ¿Piensas que yo lo estaba diciendo para qué? ¿Para meterme en tus bragas? Bueno, es demasiado tarde para eso.
Hermione de pronto se dio cuenta de que todavía estaba desnuda y había dormido con él dos veces. Su rostro enrojeció de vergüenza. Se inclinó y comenzó a recoger su ropa antes de meterse al cuarto de baño a vestirse. Cerró la puerta antes de arrojar su ropa al mármol blanco del suelo. Las lágrimas brotaban de sus ya hinchados ojos. ¿Por qué tenía que abrir esa caja de truenos con él? Se cubrió la cara con las manos y lloró. Todas las emociones que había acumulado en su interior estaban brotando ¿Por qué simplemente no lo había dejado pasar?
Mientras tanto Draco todavía estaba sentado en la cama mirando por la ventana abierta.
—Maldita sea —maldijo en voz alta.
Tendría que haber mantenido su boca cerrada ¿Por qué tenía que decirlo? Sólo lo hizo porque pensó que ella estaba dormida y tenía que sacarlo, sólo una vez, decirle a alguien que la amaba. Que él, por primera vez en su vida estaba enamorado. No importaba si le correspondía o no en ese momento. Solo la forma que las palabras habían nacido de sus labios y el aire de esa calmada noche se había sentido tan bien para él. Y ahora esas palabras estaban siendo arrojadas contra su rostro. No había sentido tanta frustración e ira como esa en un buen tiempo. Minutos después Hermione salió del baño completamente vestida, tenía los ojos enrojecidos y manchados. Quería decirle que no se marchara, pero se sentó allí en un silencio pétreo. Ella quería disculparse por acusarlo de tener segundas intenciones pero también mantuvo la boca cerrada. Ambos eran demasiado orgullosos para admitir que se necesitaban el uno al otro. Se dio vuelta para mirarlo una vez más. SU cabeza estaba colgando y con las manos se tapaba los ojos. Le parecía triste y ella lo había causado. Luego salió de la habitación y se dirigió a la chimenea de la planta principal. Draco se puso de pie para seguirla pero al llegar a la escalera vio el destello familiar de la luz verde procedente de la sala de estar. Y en ese destello ella se había ido.
…
Las siguientes semanas pasaron volando con Draco y Hermione sin hablarse. Las lechuzas de él habían quedado sin respuestas. Ron y Harry tampoco hablaban con ella. Lo único que le quedaba era Ginny, pero incluso ella estaba un poco desilusionada por lo que Hermione le había contado sobre su discusión con Draco. Al principio tenía la boca abierta.
—¿Por qué le dijiste eso? —le preguntó a Hermione por sobre su taza de té.
—No sé. Se sentía demasiado para algo de tan poco tiempo —admitió.
—¿Tienes alguna idea de lo difícil que es que un hombre te diga que te ama? A Harry le tomó años. El amor no es algo sobre lo que la mayoría de los hombres anden por ahí hablando —le dijo Ginny— ¿Cuándo hablarás con él?
—Él envía lechuzas, pero no sé —le dijo a su amiga que estaba a sólo unos meses de dar a luz.
Era finales de agosto y Londres había sido golpeada por una inexplicable ola de calor.
—Me olvidé de decirte que Henry, Julia y Bobby recibieron sus cartas de Hogwarts el fin de semana pasado. Todas sus cosas y sus ropas ya fueron entregadas y María los llevará a comprar sus varitas mañana.
—¿Cómo demonios lo harán para pagar todo eso? —preguntó Hermione en voz alta.
—Ppff —Ginny luchó para levantarse del sofá y tomar más bollos.
—¿Me he perdido de alguna reunión o algo? —preguntó Hermione.
—Malfoy, ¿Recuerdas? Él dijo que pagaría por la matrícula y los materiales —dijo Ginny llenando su plato.
—Me acuerdo, pero pensé… ya sabes, no pensábamos que sería tan generoso —dijo con timidez.
—Creo que su palabra es su palabra —respondió Ginny. Y Hermione se dio cuenta de que no sólo se refería a la promesa que hizo de pagar por las necesidades de los huérfanos. Hermione sabía lo que Ginny quería decir.
—Sí —fue todo lo que puso decir.
—Hora de ir al baño de nuevo —comentó Ginny mientras se abría camino por el pasillo hacia el baño.
En ese momento Harry irrumpió por la puerta trasera.
—¿GINNY? ¿GINNY? —Gritó.
—Está en el baño —dijo Hermione débilmente. No estaba de humor para una confrontación en ese momento. Las últimas semanas habían sido sólo para ella.
—Oh, eres tu —dijo Harry dejándose caer sobre una silla— ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con ese asqueroso hurón?
Hermione, que estaba casi siempre al borde de las lágrimas ya no podía creer que Harry, su mejor amigo, estuviera hablando con ella de un modo tan cruel.
—No lo he visto en semanas, tuvimos una discusión —respondió. Sus ojos apelaban suavemente por la simpatía de Harry.
—Caramba, es una lástima ¿no es así? —dijo en una voz que sonaba extraña en él.
Hermione bajó la cabeza y sus lágrimas cayeron libremente sobre la alfombra. Harry no había visto a Hermione llorar así en bastante tiempo. Él sintió palpitar su corazón con emociones encontradas. Quería acercarse a ella, decirle que lo sentía, sentarse a su lado y consolarla. Pero se alejó de esos pensamientos, se recordó que ella había abandonado su amistad por Malfoy y ahora que la relación había terminado, o al menos eso suponía, ella llegó arrastrándose de vuelta a sus amigos de reserva. No, eso no lo podía aceptar. Ginny apareció por el pasillo, caminando lentamente hacia Hermione antes de tener la mirada furiosa y rostro enrojecido marca Weasley fulminando a Harry quién se dio vuelta inocentemente.
—¿Qué? —pregunto.
—¿Qué le dijiste? —lo acusó.
—¡Nada! —mintió Harry.
—¡No me mientas! Estaba triste cuando fui al baño pero no de esta manera. ¿Hermione? ¿Qué te ha dicho?
Los ojos rojos de Hermione observaron a Harry. Ella los extrañaba tanto a él y a Ron.
—Nada Ginny, no me dijo nada. Es solo la situación, ya sabes —le dijo antes de levantarse—. Necesito un poco de aire. Podría caminar por ese mercado al aire libre que hay cerca de la carretera por un rato. Ya sabes, para aclarar mi cabeza. Gracias por escucharme Ginny.
Abrazó a su amiga antes de mirar de nuevo a Harry.
—Adiós Harry.
Él no le contestó. Quería hacerlo con cada fibra de su ser pero estaba manteniendo su postura. Ginny lo miró pero él no le prestó atención.
—Adiós Hermione. —Dijo Ginny con dulzura, encaminándola a la puerta principal—. Discúlpalo… —dijo señalando a Harry.
Hermione sonrió débilmente antes de darse la vuelta y caminar por la arbolada calle. El mercado no estaba lejos, pasó junto a muchas familias felices mientras caminaba, sintiéndose más miserable con cada paso. Echaba de menos a Harry y Ron pero más que eso ella había perdido a Draco, perdió su sonrisa, sus ojos, su espontaneidad, básicamente todo lo relacionado con él. Sabía que era ella la que estaba mal, todo había sido su culpa. Pero el maldito orgullo Gryffindor le impedía disculparse. Su trabajo ya ni siquiera parecía llenarla más y no había tocado sus pociones en casi dos semanas, nada la hacía sentir mejor. Cuando al fin llegó al mercado estaba completamente frustrada con toda la situación.
Era un hermoso, aunque caluroso, día y todos los vendedores ofrecían las mejores frutas y verduras de verano. Caminó por los largos pasillos, las yemas de sus dedos tocaban unas hermosas manzanas rojas, calabazas amarillas, verdes y zanahorias de un naranja vibrante mientras iba caminado. Su estómago gruño, comer no había sido una prioridad recientemente. Vio un puesto de sándwich al final de la tercera fila y fue directo hacia él. Al momento en que llegó al lugar, una pequeña niña rubia venía corriendo hacia ella gritando;
—¡Hermione!
…
Ayyyy Hermione Granger! Qué demonios hiciste?!
Saludos niñas! :*
