TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK ROWLING

¡De regreso!

No tienen que decirlo: Es verdad. Mucho tiempo fuera de las pistas. ¡Mil perdones!

En este capítulo podemos observar, lo siguiente:

1.-Lo que ocurrirá después del beso entre Harry y Hermione.

2.-La pequeña complicación de James luego de recibir una importante noticia.

3.-Y la visita que podría complicar a cierto par.

No les quito más tiempo. Saludos y hasta la próxima.

PD: Es el penúltimo capítulo de temporada.

BUENA LECTURA

"Frente a ti"

SEGUNDA TEMPORADA

Capitulo Veintiuno

"Navidad III: El plan"

Dos horas. Nada más.

Apenas necesito cinco minutos para percatarse de cuán distinto parecía ser el escenario actual: el divorcio le impulso a alejarse de todos por largos meses donde la única comunicación y cable a tierra estaba determinado por su hija, él lo sabía y no podía reprocharle nada a nadie. Cuando el divorcio se concretará y él estuviese lejos, la castaña podría rehacer su vida e iniciar otra relación, después de todo, se lo merecía con justa razón.

¿Con quién? Por más que intentaba evadir los pensamientos siempre la figura del moreno aparecía. No porque lo sospechará. Su lado racional le decía y reafirmaba lo correcto y lógica que sería que su mejor amigo sea el hombre destinado a cuidar y amar a la castaña. Sí. Aceptar aquel hecho le dolía profundamente pero lejos de sentir odio y rencor sólo podía pensar en ello con alegría y fraternidad… no podía y se negaba a observar al ojiverde como un enemigo. No quería verle de esa forma de nuevo.

Alejado del mundo mágico sometido a mil peligros pudo comprender y asimilar la muerte de su hermana menor, llegando a la simple conclusión que el moreno nunca tuvo culpa de nada. Nadie tenía la culpa en el accidente. Sólo las horribles circunstancias les orillo a aquel punto de ruptura.

Dos horas. Había pedido un tiempo para visitar a su hija y lograr calmar el nerviosismo que azotaba su corazón pensando que tal vez sea la última. Por supuesto. A regañadientes y luego de varias discusiones con el jefe del escuadrón logró escabullirse de la guarida para trasladarse de manera segura hasta la casa de su mejor amigo; la tranquilidad de la casa le sorprendió hasta el punto de pensar que estaban reunidos en casa de Hermione, sin embargo, el ligero crujido de la escalera le hizo contemplar la escena delante de él.

Los rostros de ambos amigos estaban a un palmo de distancia visiblemente agitados, de seguro, luego de besarse. El rostro de la ex esposa de Ronald Weasley era acunado suavemente por las manos del ojiverde. Antes de mencionar palabra alguna, el crujido del suelo bajo sus pies hizo delatar su presencia, por ende, la atención de los amigos se desvió hacia el origen del ruido. Él.

-¿Qué diablos ocurre? – Preguntó Natalie frunciendo el ceño. El prolongado silencio después de "Debo confesarte algo" le hacía perder los nervios y las ganas de abrir la puerta se multiplicaba conforme pasaban los segundos – Voy a abrir.

-Por ningún motivo – Negó James apoyando la mano sobre la puerta - ¿Quieres interrumpir quien sabe qué? – Preguntó haciendo una mueca

-Mal pensado – Bufó la chica rodando los ojos – Sólo quiero ver.

-No te parece que hemos escuchado suficiente – Interrogó alzando las cejas – Es demasiada información para una noche.

-¿Qué pretendes? Taparnos los oídos – Acusó Nat girándose para desafiar a su hermano

-No entiendes…

-Ron… - Se escuchó desde el otro lado de la puerta sorprendiendo al trío y de paso acallando cualquier tipo de discusión.

-Mi padre – Susurró Rose preocupada - ¿Qué hace aquí?

-¿Crees que haya problema? – Preguntó James preocupado

-No lo sé – Negó ella pensativa. Con tantos problemas había descuidado escribirle cartas a su padre, la última carta que escribió fue a fines de octubre.

Coger distancia les pareció sumamente complejo y difícil considerando la situación tan comprometedora en que fueron encontrados, nada más y nada menos que por Ronald Weasley. Y como si la situación lo ameritará… cualquier rastro de mareo o efecto de alcohol pareció volar de un plumazo en ambos adultos.

Al parecer la costumbre continuaba intacta porque el primer impulso que Harry tuvo fue bajar algunos escalones y colocarse delante de la castaña: la tranquilidad del pelirrojo le sorprendió, no parecía el mismo de hace algunos meses e incluso podía jurar que el auror había crecido algunos centímetros.

-Ron – Habló él rompiendo el incómodo silencio del salón – Que sorpresa, no te esperábamos.

-Así parece – Respondió Ron esbozando una ligera sonrisa que avergonzó a los amigos. Por un instante se sintieron como un par de adolescentes – Necesitaba hacer un espacio y visitarles.

-Ocurre algo – Soltó Hermione sujetándose del barandal

-Nada importante – Negó él restándole importancia – Quería ver a Rose.

-Está arriba – Susurró la castaña señalando el segundo piso – Iré por ella.

-Gracias.

El ojiverde observó el suelo del salón detenidamente intentando buscar las palabras correctas para el incómodo escenario, después de todo, la escena anterior correspondía a los miedos, sospechas y especulaciones que siempre persiguieron al pelirrojo y luego del divorcio así sin más, parecían hacerse realidad. De algún modo. Dando razón a los celos de antaño, justificando las discusiones y peleas.

¿Cómo explicarle lo ocurrido? Aclarar que lo ocurrido sólo podía ser producto de los últimos meses y no un engaño propiamente tal. Harry podía suponer el cúmulo de pensamientos de su mejor amigo donde el "tenía razón" cobraba sentido y fuerza, amenazando con hacerle explotar de un momento a otro.

-No estamos juntos – Soltó él dirigiéndole la mirada al pelirrojo – Esto…

-Estarán juntos – Afirmó Ron devolviéndole la mirada

-No entiendes…

-Por primera vez – Interrumpió cruzándose de brazos de manera divertida – Entiendo absolutamente todo, Harry. Lo comprendo y acepto.

-¿De qué hablas?

-Son libres – Susurró encogiéndose de hombros – No tienen compromisos y se quieren.

-Ron…

-Papá – Dijeron desde las escaleras seguido de los pasos apresurados de Rose.

Dos horas. La voz del jefe de escuadrón resonó en los oídos del pelirrojo e hizo estrechar el abrazo que sostenía con su hija; la situación en la zona sur empeoraba cada día y él tenía un nulo margen de error, intentar interpretar el mejor papel se le dificultaba todos los días… el escenario parecía inevitable, por ende, inestable para todos.

-Puedo lograrlo, señor – Defendía él fieramente la postura de salir airoso de la situación y terminar de una buena vez la misión – Necesito tiempo.

-No tenemos tiempo, Ron – Acusó el jefe del escuadrón seriamente – Las tropas completarán sus entrenamientos en siete u ocho meses. Necesitamos reagruparnos e idear un plan estratégico para contener cualquier posible ataque. Debo sacarte lo antes posible.

-¿Qué sucederá? – Preguntó él intrigado – Si desaparezco me convertiré en blanco. No podré regresar.

-Lo sabemos – Asintió pensativo – Debemos seguir el protocolo.

-Señor – Susurró apretando los puños firmemente – No puedo…

-Son las reglas, lo siento.

"Protocolo de infiltración". Pensó Ronald besando la mejilla de la chica evitando dirigir la mirada hacia el ojiverde, si por algún motivo se enteraba de la situación le caería una buena maldición. No podía desobedecer las órdenes y debía acatar cualquier decisión mayor, después de todo, la decisión tomada había sido en plena libertad dispuesto a cumplir todas las exigencias del ministerio.

Cualquier auror sabía exactamente en qué consistía el protocolo de infiltración y bajo qué medidas se aplicaban: el infiltrado en cuestión bajo la orden de desertar debía alejarse de la misión, romper cualquier vinculo de infiltración y finalmente alejarse definitivamente de cualquier lazo afectivo. Esto último debía hacerse de manera rigurosa y metódica bajo el simple rasgo de "Muerto en Combate".

-Siento no escribir – Susurró Rose sujetando las manos del pelirrojo

-No te preocupes – Sonrió él tranquilamente - ¿Cómo has estado?

-Bien –Soltó

-Y ustedes – Dirigiéndole la mirada a ambos hermanos - El diario ha molestado bastante.

-Estás enterado – Afirmó James sorprendido. Nat evitó echarle una mirada a su padre - ¿Qué piensas?

-Si realmente quieres a alguien debes continuar – Soltó él sonriendo ligeramente provocando que Rose se tensará y esquivará la sutil mirada del chico – De cualquier manera primero debes solucionar el lío que tienes.

-Sí, lo sé – Suspiró él cansinamente – Gracias.

-De nada.

-Te quedarás por mucho tiempo, tío – Inquirió Natalie – Has terminado la misión.

-Todavía no – Negó él evitando la mirada del ojiverde. La situación actual sólo parecía ser conocida por un pequeño grupo de aurores – Quedan algunos meses. Sólo pedí un receso para visitarles, es poco pero vale la pena.

-Tienes poco tiempo – Menciono Rose

-Así es – Susurró apenado – Cuando acabe la misión tendré muchísimo tiempo, ya lo verás.

A pesar de la incomodidad expresada por los adultos, los chicos decidieron optar por lo sencillo, desviar la atención y fingir que nada había pasado –en rigor – porque la realidad mostraba a los mejores amigos visiblemente incómodos entre ellos. Incluso muchísimo más que Ronald.

Se observaron de reojo intentando leer alguna señal que les indicase qué hacer frente a la situación, sin embargo, ninguno tenía el valor ni claridad para realizar algún tipo de movimiento puesto que la anterior escena todavía estaba fresca en sus mentes. Apenas podían asimilar los besos compartidos, el ojiverde no podía esperar a conocer la opinión de su amiga por lo que había pasado en ellos… deseaba conocer sus sentimientos.

Observó a la castaña recoger la mesa y caminar hacia la cocina silenciosamente, pudo comprobar que la botella de vino y algunas copas seguían allí. Sólo los cogió para luego emprender rumbo hacia la cocina para platicar con Hermione., necesitaba salir de la incertidumbre.

-Necesitamos hablar – Pidió él apenas cruzó el umbral de la cocina. Dejo las cosas sobre la mesa de centro y busco la mirada de su amiga – Sé que el momento es no adecuado pero necesito saber algo.

-Lo has dicho, Harry – Susurró Hermione desviándole la mirada – No es oportuno.

-¿Cómo has estado James? – Preguntó Ronald después de las chicas fuesen al segundo piso a recoger algo – La poca información que recibo es por medio de los diarios mágicos. Uno te ha mencionado bastante.

-Sí – Susurró el aludido apenado – No he tenido buena suerte.

-Eres idéntico a Harry – Sonrió Ron ladeando la cabeza – Se mete en líos de manera indirecta y termina siendo el protagonista. Entiendo que ha sido un año difícil.

-Bastante – Suspiró – Nunca pensé que una mentira blanca causaría tantos problemas.

-Sí, Rose lo menciono – Soltó sorprendiendo al chico – Me escribió la primera semana y parecía preocupada… Debo agradecerte por apoyarla cuando ocurría el divorcio.

-Descuida tío – Habló James bastante tranquilo a pesar de estar hablando con el padre de la chica que amaba, casualmente, su prima – No podía dejarle sola, la situación sorprendió a todos.

-Sí, lo sé – Asintió Ron algo melancólico – Con respecto a tu problema, la verdad parece bastante simple de resolver sin embargo puedo observar que es más complejo en la práctica, cierto.

-Así es – Asintió

-Sea cual sea el motivo por cual sigues con esa chica, debes solucionarlo pronto – Apuntó él – Si estás enamorado de otra persona, lo probable es que comience a perder a la paciencia.

-Tienes razón – Suspiró el chico sintiendo incómodo. Después de todo, la persona a quien se refería era precisamente la hija de este. – Gracias.

-De nada – Sonrió el pelirrojo haciendo un gesto – Necesito pedirte un favor – Soltó de pronto cambiando su semblante – Es importante.

-¿Qué ocurre? – Preguntó James intrigado por el cambio de su tío.

-Necesito que cuides de Rose – Pidió sujetando el hombro derecho del chico – Sólo cuida de ella.

-¿Por qué? – Volvió a preguntar

-Es difícil – Suspiró él – No puedo decírtelo.

-No lo entiendo – Masculló él sorprendido por la petición del pelirrojo – Porque, porque no pedírselo a mi padre.

-No podría estar las veinticuatro horas a su lado – Sonrió él simplemente – Eres la personas más cercana y viven junto en el colegio.

-Comprendo

-Puedo confiar en ti.

-Por supuesto – Habló él. La situación parecía extraña y a pesar del complejo escenario no iba a faltar a su palabra.

-Gracias.

-¡Lo encontré! – Exclamó Natalie bajando las escaleras rauda seguida por Rose – Esto de las fotografías es bastante gracioso.

Un ligero peso aliviano el pecho del pelirrojo al escuchar el compromiso del chico de cuidar a Rose, el correr de los días le había hecho asimilar la férrea posibilidad de caer bajo el titulo de "muerto en combate", no podía arriesgarse a que otras vidas se perdieran por la obstinación de seguir adelante. Debía resignarse a que la misión había fracasado de manera rotunda, salir ileso y regresar a su vida normal sólo significaba un riesgo para su familia. Sí, Ron Weasley debía asegurar la seguridad de su hija, ex esposa y amiga.

Por ningún motivo desconfiaba de las capacidades de su mejor amiga, sin embargo, sabía perfectamente el peligro – en caso de salir mal – sería inminente y atacaría apostando a las debilidades. En aquella perspectiva sólo quedaban las personas cercanas a la chica, sólo James podría asumir aquel rol importante – en caso de ser necesario – puesto que, él es quien pasaba la mayor cantidad de tiempo junto a ella.

La lógica de Ronald parecía funcionar de manera correcta salvo por el hecho de no conocer la historia completa, lo cual implicaba a su hija y sobrino, sin embargo, decidió depositar su confianza en el hijo mayor de su mejor amigo. Por lo cual, la siguiente hora paso de manera tranquila – en parte – porque el ojiverde mantuvo la distancia y la castaña había subido al segundo piso a descansar un poco.

Dame tiempo. Sí. Las palabras de la castaña le habían sorprendido considerando las dudas mostradas, contrario, a la anterior actitud y los gestos mostrados desde que cruzaron palabra en la estación del tren, no podía comprender el cambio y mucho menos aceptar que tal vez se equivocó al interpretar los sentimientos de su mejor amiga.

Las palabras de despedida del trío de chicos hacia el pelirrojo le sacaron de sus pensamientos y le instaron a recobrar la postura: la llegada de Ron les sorprendió – Vaya que sí – no podía evitar pensar qué hubiese ocurrido si la aparición se hubiese retrasado cinco minutos. Después de todo, nadie esperaba la visita. Ni siquiera había soltado media palabra sobre lo que ocurría en la zona sur ni mucho menos cuándo regresaría.

-Cuídate – Habló Rose separándose de su padre – Nos vemos.

-Nos vemos – Sonrió el aludido

-Buenas noches – Les dijeron a Harry subiendo las escaleras

-Buenas noches – Susurró él dirigiéndole la mirada al pelirrojo - ¿Cuándo regresarás?

-Estamos trabajando – Musito Ronald – No ha sido fácil.

-No me dirás qué ocurre –

-Sabes que no puedo – Negó cruzándose de brazos

-Sé el oficio, Ron – Bufó Harry ofuscado por el misterio – El código del silencio siempre nos pareció absurdo. No creo que hayas cambiado de opinión.

-A veces es necesario

-Para quién

-Para todos – Soltó Ron frunciendo el ceño – Lo siento. Pronto lo entenderás.

-Ya te vas.

-Sólo un permiso de dos horas – Contó él – No debo desobedecer las órdenes.

-No hagas estupideces – Aconsejó Harry al tiempo que el auror se metía a la chimenea – Te necesitamos.

-Lo sé.

La figura de Ron desapareció entre las llamas verdes dejando al hombre confundido, la actitud, mirada y hasta forma de hablar del auror le dejó perplejo… parecía otra persona y no el usual pelirrojo impulsivo de siempre. Se sorprendía terminar la noche sin algún golpe o hechizo, después de todo, les había visto a Hermione y él bajo circunstancias sospechosas y no propias de dos amigos.

A pesar de todo, él sabía que el actuar del pelirrojo sólo podía ser atribuible a lo que ocurría en la zona sur, la situación parecía más compleja de lo que aparentaba y los largos meses de registro oculto hacia el resto del departamento ya comenzaba a preocupar a gran parte del equipo. Temían lo peor y la sensación generalizada estaba provocando cierta tensión al interior del ministerio.

Tensión que podría explotar en cualquier momento.

-¿Qué hacemos? – Preguntó Natalie por tercera vez. El silencio se había prolongado por algunos minutos, todavía analizando lo ocurrido en las últimas horas.

-Supongo que la conversación en la cocina fue poco productiva – Menciono James recordando salir a la castaña directo hacia el segundo piso. – Sigo sosteniendo lo anterior… no podemos realizar ningún tipo de plan bajo éstas condiciones.

-Podríamos idear algo para el verano – Propuso Rose pensativa – Es la única época donde estaremos juntos.

-¿Qué sucede si tienen otros planes? – Preguntó el chico

-Ellos – Soltaron Rose y Nat alzando una ceja – Sinceramente lo dudo – Apuntó ésta última

-Mamá no ha mencionado nada –

-No tenemos opciones – Enfatizo James cruzándose de brazos – Debemos esperar.

-Estoy de acuerdo – Apoyó Rose

-Está bien – Suspiró Natalie resignada a esperar algunas semanas – Ya es tarde. Iré a dormir.

-Creo que haré lo mismo – Musito Rose pensativa

-Espera – Susurró el chico. Esperando que Nat saliera de la habitación – Entonces, saldrás con Teddy.

-Ya sabes la respuesta – Murmuró

-Dame tiempo- Pidió él algo desesperado en el tono de voz – No pienso darme por vencido

-Aunque lograrás romper definitivamente, lo sabrá – Acusó mirándole fijamente – No tenemos opción.

-Prefiero que todo el mundo se entere a perderte – Habló serio

-Buenas noches – Susurró caminando hacia la puerta y luego salir

-Buenas noches.

Paradójicamente, ninguno de los cinco habitantes de la casa logro conciliar el sueño…

James sólo intentaba ingeniar algún plan que le salvará de estar junto a una chica que no quería y le chantajeaba con decirles a todos lo que vio en la enfermería, cualquier tipo de posibilidad se esfumaba con el viento y sólo aquella mañana la suerte pareció truncarse. Los últimos "planes" los tenía presupuestado cuando hubiese salida alguna, no pensaba usarlo, pero la repentina salida entre Rose y Teddy le hacía agilizar la decisión. Sólo esperaba salir ileso.

Ajena a los líos de su hermano mayor y la suerte de amorío entre su padre y tía, Natalie no podía dejar de pensar lo "casi ocurrido" en la sala común junto a Mike… no lograba comprender a cabalidad lo que les impulso a recostarse, mirarse a los ojos y tener la imperiosa necesidad de besarse, gesto que nunca se concretó y durante el día siguiente le molestaba. Incluso, la despedida del tren les incomodo a ambos e intentar pronosticar cuál sería su relación después del "casi" le parecía una difícil encrucijada a resolver.

El padre ambos no parecía demasiado tranquilo… quería dar interpretación a "Dame tiempo" que expreso la castaña después lo ocurrido entre ellos. Después de todo, podía ser poco perceptivo para algunas cosas pero no podía equivocarse con respecto a los sentimientos de su amiga y lo que había provocado de alguna u otra forma la larga misión como auror… podía verlo en el actuar, los gestos, las miradas y pequeñas situaciones relevantes ocurridas a comienzo del año, sólo el tiempo había cómplice de lo que sucedía. Por ningún motivo iba a desperdiciar tiempo.

Sin embargo, la castaña estaba confundida por los últimos sucesos… los besos compartidos con el moreno y la interrupción del pelirrojo le dejaron con los pelos de punta. ¿Qué hubiese sucedido sino? Podría jurar que ambos hubiesen declarado sus sentimientos, por lo demás, la sola idea le aterraba… el alcohol le hacía pensar de manera impulsiva y poco coherente, le costaba asimilar lo ocurrido y la ansiedad que experimentaba.

Había pedido tiempo para aclarar sus pensamientos sin embargo no podía aguantar la incertidumbre sobre la declaración del moreno. Muy a su pesar, la única solución sería esperar a mañana y lograr encontrar solución al cúmulo de sensaciones que continuaban viajando por todo su cuerpo, envolviéndole, llevándole a mandar todo al mismísimo carajo.

Su única hija parecía encontrarse en un dilema aún peor; la cita programada para el día siguiente sólo podía ser digna del despecho y la confusión que sentía con respecto a los últimos acontecimientos, no podía evitar sentirse desplazada por el poder que ejercía la rubia sobre el hombre que amaba. Por sí. Amaba a James a pesar de todo, sin embargo, las circunstancias simplemente parecían superarla, no logrando comprender del todo el supuesto plan del chico. No podía ni quería esperar eternamente, le dolía, dolía observar por los pasillos al chico que quería besarse o abrazar a otra mujer… Sí, entendía los motivos pero la paciencia no era una virtud heredada de su madre precisamente.

Miles de pensamientos o hipotéticas situaciones circulaban por la mente de los habitantes de la casa, cada uno, intentando buscar la ansiada respuesta a los múltiples problemas que le aquejaban. Encerrándose cada vez más en un círculo vicioso y poco productivo. Obviando soluciones simples e implicadas a múltiples costos si desean ser felices.

A la mañana siguiente, la profesora de Hogwarts despertó algo mareada por la pequeña resaca de la noche anterior… rememorando lo ocurrido y sonrojándose ligeramente cuando los besos compartidos con Harry llenaron su mente, sin duda, el alcohol mezclado con muérdagos no parecía una buena combinación. A pesar de ello, bajo hacia la cocina para coger un vaso de agua antes de volver a conciliar el sueño… no pasaban de las nueve y el resto de los habitantes de la casa despertarían a lo mucho cerca del mediodía.

-Oh Hermione! – Exclamó la voz del ojiverde sorprendido por encontrarse a su amiga despierta – Pensé que todos dormían.

-Yo igual – Masculló la castaña dejando el vaso a un lado. Se giró hacia el moreno y le vio vestido sujetando un maletín. Frunció el ceño - ¿Qué haces?

-Ministerio – Suspiró él dejando el maletín en la mesa y caminar hacia la nevera – Antes de buscarles en la estación terminaba el informe de la misión. Ya sabes, papeleo – Se excusó encogiéndose de hombro mientras buscaba una fruta, cerró la nevera y continuó – Está terminado y sólo deben firmarlo las partes correspondientes.

-¿Quiénes? – Preguntó Hermione sin poder evitar alzar las cejas

-Eh… pues, Bryan y Melissa – Soltó él observando cada expresión de la castaña. No podía evitar sentir cierta satisfacción al comprobar la ligera molestia de la mujer – Bryan logro firmar ayer pero Melissa prefirió hacerlo hoy.

-Ya veo – Musito la mujer girándose para coger otro vaso de agua. Lo necesitaba – Entonces, ve. Debe estar esperándote.

-Claro – Habló entrecerrando los ojos – Volveré en una hora.

No esperaba encontrarse a la castaña en la cocina y mucho menos sostener ese tipo de conversaciones, no podía evitar sentirse inquieto y ansioso por la actitud de su amiga, lo ocurrido la noche anterior todavía estaba fresco y a pesar del alcohol sabía que no podía significar un hecho catalogado como "Cosas de ebrios" sino algo mucho más profundo. Lo sabía y pensaba comprobarlo.

Dejó la fruta sobre la mesa para acercarse hacia la castaña quien llenaba lentamente el vaso con agua, ajena a sus movimientos. Sólo opto por lo primero que sintió correcto y dictaba su mente; le cogió suavemente por la barbilla y le beso en los labios de manera apasionada, sintiéndose correspondido por el sutil agarre de la mujer sobre la túnica. Sonriendo en medio del beso, se separó lentamente.

-Regreso en treinta minutos – Acotó él en apenas un susurro.

-Quince – Rebatió la ojimiel sin espacio a otra propuesta.

-Hecho – Aceptó Harry girándose para coger el maletín y salir disparado de la cocina rumbo hacia el ministerio de magia – Buenos días, Rosie,

-Buenos días, tío – Saludo la chica observando a su tío salir raudo hacia la chimenea y desaparecer entre llamas verdes - ¿Dónde va?

-Ministerio – Acusó Hermione cerrando la llave e ingerir el segundo vaso de agua. Lo necesitaba urgente - ¿Por qué tan temprano?

-Ted me invito a desayunar – Respondió la chica encogiéndose de hombros – Nada importante.

-Ya veo – Susurró la mujer pensativa

-En fin – Suspiró Rose observando su reloj de pulsera – Me marcho.

-Está bien – Sonrió Hermione – Cuídate.

-Claro – Asintió la chica colocándose un abrigo. De pronto, el sonido de una lechuza picando la ventana llamo su atención – Una lechuza…

-Debe ser para Harry – Murmuró dejando el vaso sobre la estantería

-En realidad – Susurró la chica observando el nombre del destinatario – Es para ti.

-En serio – Dijo sorprendida. En aquella fecha no recibía correos, de nadie. - ¿De quién?

-Hogwarts – Musitó la chica entregándole la carta – Yo tengo que irme. Nos vemos.

-Nos vemos – Susurró Hermione abriendo el sobre de manera solemne. Nunca había recibido noticias en navidad, de hecho, casi nunca recibía noticias.

Estimada profesora.

Primero, expresar las disculpas correspondientes por interrumpir su descanso habitual, sin embargo, las últimas informaciones hacen urgentes comunicarnos con usted a la brevedad. Con respecto a James Potter.

Después de varios meses de investigación seria y responsables podemos determinar algunas afirmaciones e hipótesis: el accidente del señor Potter en clases de pociones, NO pueden ser consideraras como tal, ya que, según el trabajo investigativo declara buen mantenimiento y funcionamiento del aula

Por otra parte, se establece como intencional lo ocurrido en meses anteriores, por ende, la situación ameritaba castigos severos para él o los implicados en lo ocurrido con el joven Potter. Implicado en particular que posee nombre e identidad…

-Que sueño – Susurraron debajo del umbral de la puerta - ¿Quién acaba de salir, tía?

-Rose – Murmuró la ojimiel obviando el hecho del ceño fruncido y puños apretados del chico en cuestión – Tiene cita con Ted.

-Ya veo – Musito el chico cruzándose de brazos – Bueno, iré arriba.

-Espera – Hablo la mujer recuperando ligeramente la compostura – Necesito que leas esto. Por favor.

-¿Qué es esto? – Preguntó recibiendo la carta de manos de la castaña.

-Será expulsada – Acusó Hermione observando al chico doblar el pergamino por la mitad, sorprendido – Según la carta Samantha no volverá después de año nuevo.

-¡Expulsada! – Exclamó Natalie desde la entrada - ¿Qué sucedió?

-Es la responsable del accidente de James – Vociferó

-En serio – Dijo alzando las cejas mientras se acercaba y le arrebata el pergamino a su hermano, leyéndolo

-No puedo creerlo – Susurró él perplejo

-Previo que no harías el reto – Meditó – Tómalo como escarmiento. Lo positivo es que tienes un problema menos.

-Supongo que sí – Susurró pensativo. No muy seguro.

-Sinceramente hermano – Habló Nat cruzándose de brazos – Serías idiota sino terminas con ella. Casi te mata.

-Debo… debo hablar con ella – Dijo saliendo de la cocina y caminar raudo hacia el segundo piso, la chica le siguió

-¡Estás loco! – Exclamó ingresando a la habitación del chico – No me digas que pedirás explicaciones…

-Nat, debo hacerlo. – Acusó él colocándose una túnica – Debo asegurarme.

-Asegurar qué

-No volverá a molestar.

-Después de lo que hizo – Murmuró alzando las cejas. Confundida – No tiene derecho ni motivos para hacerlo.

-No puedo decírtelo, lo siento – Negó saliendo de la habitación para coger la chimenea y desaparecer del lugar.

-No lo entiendo – Suspiró la chica - ¿Por qué querría hablar con alguien así?

-Tendrá sus motivos – Vociferó Hermione también confundida por la actitud del chico - ¿Quieres desayunar? – Preguntó cambiando de tema.

-Claro – Sonrió

No podía evitar sentirse extraño y aturdido por la noticia; la solución perfecta y caída del cielo a su pequeño dilema pero sólo podía cantar victoria hasta comprobar que la rubia no diría nada. Que guardaría silencio sobre lo que vio aquel día en la enfermería. Sólo un sencillo mensaje le hizo acudir hasta el pequeño parque cerca de la casa de ésta y poder platicar sin mayores problemas.

Se quedó observando algunos segundos una pareja que caminaba a la distancia, la imagen de Rose y Teddy llegó a su mente y maldijo internamente porque la noticia hubiese llegado en aquel entonces… sólo un día antes y tal vez la situación hubiese sido distinta.

Muy distinta.

-¿Qué quieres? – Preguntaron bruscamente y el chico se obligó a desviar la mirada – No quiero hablar contigo…

-No quiero quitarte tiempo – Negó él seriamente – Sólo necesito saber una cosa.

-Tienes miedo, cierto – Acusó la chica sonriendo de manera maliciosa - ¿Qué pensará el mundo mágico? No sería agradable, de seguro.

-Provocaste un accidente – Habló intentando mantener los estribos – Estuve en la enfermería y luego se descubre que fuiste responsable, te expulsaron ¿Quién irá a creerte?

-¿Qué importa aquello? – Contraataco – Deberías saber cómo funciona esto, James. Sólo es cuestión de lanzar el rumor.

-Escucha – Bramó él molesto – Primero, no quiero volverte a verle. Segundo, no le dirás a nadie. Y tercero, aléjate de nosotros.

-Estás bajo mis manos – Susurró la chica sonriendo – Todos sabrán el tipo de relación que mantienen.

-Ya veremos – Musitó él caminando lejos de aquella chica.

Sí, probablemente todos sabrían la seudo relación que mantenían Rose y James, sólo tal vez, la única manera de librarse de aquel peso sería contar la verdad pero el obstáculo que representaba Samantha ameritaba medidas extremas. Por tanto, él admitía la situación critica bajo la cual se encontraba, por tanto, necesitaba un poco de ayuda extra para solucionar en lo posible aquel lío.

No quería hacerlo y temía por que todo se complicase con la reciente decisión, sin embargo, todo se estaba complicando y escapaba a sus manos. Sólo le quedaba confiar en el sentido común y flexibilidad de un buen amigo, tal vez, él podía comprender lo que sentía.

A estas alturas, sólo le quedaba una opción.

Continuará…

Próximo capitulo

"-Supongo que hay otra chica – habló él levantando la ceja - ¿Quién es? Debe ser importante para que alguien te haya presionado así."

"-Parece que interrumpo – Observando al par de amigos separarse sonrojados – Supongo los muérdagos son inocentes, está vez"

"-Sólo quiero saber algo. ¿Qué sientes por mí? No como amiga sino como mujer. "

¡Hasta la próxima!