Disclaimer: Los personajes y la saga crepúsculo pertenecen a Meyer. Lo único que me pertenece es la historia de este fic.
Puede que algunos personajes tengan un poco OoC en especial Bella, no me agrada el personaje de Meyer. Pero tampoco me saldré en exageración de su personalidad.
Capítulo 21
Me recosté el su pecho luego que me hiciera el amor por tercera vez.
— ¿Estás bien? –preguntó.
— Lo estoy. Pero por mucho que me guste estar al aire libre encima de ti – besé su pecho–, me gustaría algo más cómodo.
Soltó una risa profunda.
— No podría estar más de acuerdo, sobre todo cuando tengo tierra en lugares no agradables.
Me reí de él, no pude evitarlo.
Me incliné y presioné sus labios con los míos, suspiró, y su beso fue tierno, mordió con delicadeza mis labios. Me contuve de soltar un gemido, por mucho que quisiera estar entre sus brazos, teníamos que hacer muchas cosas, entre ellas matar una vampira.
Con un último beso me aparté. Me levanté extendiendo mi mano, me quedó mirando, sus ojos brillaban con promesas, suspiró y tomó mi mano.
Se incorporó y me atrajo a sus brazos, se sentía cálido. Su mano acarició con pereza mi cabello.
Besó mi frente y tomó mi mano dirigiéndome hasta la casa. En ese momento sentí vergüenza.
— ¿Estás bien? –preguntó Jasper, mirándome con el ceño fruncido.
—No realmente, estamos desnudos y todos en la casa nos verán.
Sentí calma.
— No lo harán –aseguró.
Tomó mi mano firmemente y me instó a correr, iba detrás de él subiendo rápidamente las escaleras hasta su habitación.
—Nadie nos vio – sonrió con suficiencia. Negué con mi cabeza divertida. Entré al baño.
Poco después él me siguió. Pronto estuvimos bañando al otro, era intimo y me gusto, se sentía diferente, pero de la forma agradable.
En su habitación mientras nos vestíamos, me percaté que la casa estaba en silencio. Fruncí el ceño.
— ¿Dónde están los demás?
—Nos esperan en el claro.
— ¿el claro?
— Si, allí vamos seguido, nos gusta jugar béisbol cuando hay tormenta, pero ahora es un buen lugar para que empieces con su entrenamiento.
¿Vampiros jugando béisbol? ¿Cuán más raros podrían ser los Cullen?
— ¿Son buenos? –quise saber.
—Lo son. Pero hay ciertas cosas de la que dependen mucho, Emmett de su fuerza, Alice de sus visiones y Edward de su habilidad. He tratado de que amplíen sus posibilidades, pero no parecen entenderlo.
—Eso podría matarlos – no quería ser cruel, pero era la verdad, si dependes mucho de algo y por algún motivo no funciona, al final si no encuentras una manera de recuperarte, eres inútil.
— Lo sé, pero esperemos que tu lección sirva, ya que a mí no ha parecido funcionarme.
Asentí.
Nos adentramos al bosque sin apresurarnos, disfrutando nuestro tiempo a solas.
— ¿Bella cómo te convertiste en vampiro?
Era una pregunta que sabía tarde o temprano llegaría.
— El hombre con el que me casaron me golpeó de tal forma que me dejó en el bosque dándome por muerta. Antenodora y Cayo me encontraron, y él decidió convertirme, desde ese día hace quinientos años pertenezco a la guardia. ¿Qué hay de ti? – pregunté no quería que me tuviese lastima, o se centrara en esa parte en particular.
Me miró largo rato y asintió entendiendo.
— Estaba en la confederación, era de noche y daba una última vuelta para asegurarme que nadie se quedara atrás, estaba preocupado por los niños y las mujeres. Allí fue cuando las vi, eran tres, María, Naty y Lucy. Naty y lucy querían beber mi sangre pero María se los prohibió y les dijo que se fueran, parecía la de más alto rango. Ella se alimentó de mí y me convirtió, ya que decía que yo tenía algo especial. Así fue, regresamos al sur y me uní a sus soldados, nos enfrentamos a otros vampiros por territorio, pronto me convertí en su teniente, encargándome de los neófitos. Me recompensaba y se ganó mi lealtad, le dije cuando los sentimientos de Naty y Lucy cambiaron. Y las maté ganándome así su apreció. Me hice amigo de un joven, lamentablemente todos los neófitos cuando su fuerza se debilita en un año eran destruidos. Iba a matarlo a él, pero no pude; Peter que se había enamorado de Charlotte otra neófita, juntos huyeron. María se enfado conmigo porque sabía que los había dejado escapar. Poco tiempo Peter regresó y me fui con él.
Me tomó todo mi esfuerzo no mostrar la ira que sentía por la tal María.
— Siento que hayas sido introducido a esta vida de esa manera.
— Yo también.
Apreté su mano como muestra de mi solidaridad. Solo haría falta una llamada y ella estaría pasando a mejor vida.
Jasper frunció el ceño cuando sintió mi satisfacción.
Me incliné y besé sus labios.
— Vamos a entrenar a esos vampiros.
Corrimos hacía el claro, estaba demasiado excitada para llamar a Cayo y contarle, a él le encanta castigar vampiros que rompieron las reglas. Bueno en realidad le encanta matar vampiros, que sea en nombre de la ley solo lo hace más interesante.
Gracias a los que todavía se acuerdan de mi historia. No saben lo que significa para mi su apoyo.
Saludos.
