Capítulo 21: Planes

- Está bien, está bien… sólo necesitaba un lugar más tranquilo para pensar…- decía Lily a sus dos amigas mientras juntas, se encaminaban hacia el lago.

- ¿En qué estás pensando?- preguntó una sorprendida Zoe.

- Pues… no lo sé… tengo una idea, pero no estoy segura de que pueda funcionar.

- ¿Quieres decirnos de una vez cuál es tu plan?- preguntó Blair muerta de curiosidad.

- Claro… ¿Recordáis… recordáis cuando a principios de curso estudiamos a fondo el Juramento Inquebrantable?

- Claro- respondió la siempre hábil Zoe

- Bueno… más o menos- dijo la despistada de Blair.

- ¿Y no podéis pensar cuál es la única manera de que Candy pueda hablar sin perjudicarla?

- Ummm… pues…- pensó Zoe

- Pues no, Lily, ¿¡Por qué no nos lo dices de una vez!- contestó al rubia, quien estaba comenzando a enfadarse.

- Es sólo una teoría…. Pero creo que podría funcionar incluso. Claro, para eso deberíamos informarnos bien…es complicado, y peligroso. Creo…creo que deberíamos hablar con alguien

- Ya, hablaremos con quien haga falta, pero por favor, ¡dinos de una vez que te traes entre manos!

- Ambas sabéis que el Juramento Inquebrantable no se puede romper, ¿cierto? Porque si lo rompes, mueres.- dijo Lily con desagrado.

- Sí, claro.

- Bien, pues… creo que se trata simplemente de la decisión.

- AHHHH!- gritó Zoe. ¡Ya lo entiendo!- Blair las miró extrañadas, al tiempo que Zoe explicaba:

- Vale, es todo cuestión de diferenciar entre lo físico y lo mental.

- ¡Exacto!- qué bien lo has pilado, Zoe.

- EOOOOO!-gritó una cada vez más molesta Blair.-¡Estáis locas! ¡Explicádmelo de una vez porque no entiendo nada!

- Perdona, B. Pues… que si le damos a Candy un poco de Veritaserum…-empezó Lily

- Conseguiremos que hable, pero no a voluntad propia, su mente lo rechazará, pero a su cuerpo no le quedará otro remedio que contárnoslo todo, porque el Veritaserum tiene efectos méramente físicos! Esto no interfiere para nada en su voluntad, que sigue siendo la de no querer contarnos nada.- terminó una emocionada Zoe. Pero… esta idea es muy…

- ¿Arriesgada?

- ¡¿Loca!- interfirió una nada convencida Blair-Mirad, chicas, el veritaserum no sólo tiene efectos físicos, también mentales…

- Pero no se trata únicamente de eso, Blair- la cortó Zoe

- Si le diéramos Veritaserum a Candy, ella confesaría, pero no por voluntad propia. En realidad, le estaría obligando a confesar la poción. - explicó Lily

- ¡Claro, puede funcionar!- continuó Zoe

- No lo creo, chicas… ¿y si le ocurre algo malo a Candy? Si algo falla, ¡puede incluso morir!- se horrorizó Blair.

- Tranquila, Blair, antes de nada investigaremos. Debemos averiguar todo lo posible acerca de esto. Si la cosa sale bien, ¡podemos conseguirlo!

- Si tenemos la más mínima duda de que pueda salir mal, no lo haremos.- la tranquilizó Lily.

- De acuerdo chicas, pero… tenemos un par de pequeños problemillas… 1º: Cómo narices vamos a conseguir veritaseum, y… 2º ¿Cómo averiguamos si el veritaserum no dañará a Can….- pero a mitad de frase perdió el hilo, y se quedó como en blanco, cosa que le ocurría cuando se le ocurría una ide de repente.

- Lo tengo. Lily, tienes que hablar con Slughorn. Mientras, nosotras buscaremos en la biblioteca. - la rubia vio cómo Lily abría la boca para protestar, pero añadió rápidamente: Sí, Lily, tienes que hablar con Slughorn, y tienes que ir tú sola… ¡Vamos, hombre, él te adora! Hará y te responderá a todo lo que le pidas!.

- Claro, puede resolver mi duda sobre el veritaserum y el juramento, pero de ahí a que me preste un poco de Veritaserum… lo veo imposible.

- ¡Lo tengo!- anunció un impresionado James cuando las chicas decidieron volver a subir a la Sala Común, y contarles el plan a los Merodeadores. Mira, Lil, tú sabes que Slughorn te adora. Nosotros iremos, y entraremos a su despacho contigo. Tú solo tienes que distraerlo, y mientras, nosotros robaremos un pequeño botecito. No me mires así, pequeña…es por una buena causa…- añadió al ver lo seria que le miraba la prefecta.

- ¿Y cómo narices pensáis hacer todo eso sin que Slughorn se entere?- preguntó Zoe recelosa.

- Bueno… en realidad tenemos nuestros métodos secretos...- respondió Sirius con una misteriosa sonrisita.- Subid a nuestra habitación, preciosas, y os lo enseñaremos- añadió con un insinuante movimiento de cejas.

-Agggg… eres insoportable, niñato arrogante y creído- murmuró bajito Zoe al pasar por su lado.

- Gracias, princesa yo también te quiero- contestó Black con una sonrisa todavía mayor.

- jijijijijijiji- reía Blair, mientras Zoe la fulminaba con la mirada, y Sirius le guiñaba el ojo, y como consecuencia, bajaba la vista y se ponía roja como un tomate.

James comenzó a rebuscar en su baúl, y al fin halló lo que buscaba.

- Mis preciosas señoritas, tengo el gran placer de presentaros a una de nuestras continuas fuentes de fechorías… algo que siempre ha hecho que no nos pudieran descubrir: ¡tachán, tacháaaan!- canturreó, al tiempo que sacaba lo que parecía a la vista una suave, bonita y esponjosa capa gris.

- ¡¿Qué es eso?- preguntaron las tres chicas a la vez, muertas de curiosidad.

- Esto, mis queridas damiselas, no os lo explicaré. Es mejor que lo veáis.

Y con un elegante y fluido movimiento de muñeca, cubrió su musculoso cuerpo con la capa.

Un ¡AHHH! De terror salió de la boca de las tres, seguido por un repentino ¡Ohhhh! De comprensión.

- ¿Es… una capa invisible? ¿Una verdadera capa invisible?- preguntó Lily, muerta de curiosidad.

- ¡Pues claro!, y una muy buena, he de decir. Ha pertenecido a mi familia desde generaciones inmemoriales. ¡Ha sido transmitida de padres a hijos por mis antepasados durante cientos de años!- respondió un orgulloso James.

- Sí, bueno Cornamenta… corta el rollo que aburres- soltó Sirius con un golpecito amistoso en su hombro, un tanto molesto por el total acaparamiento por parte de James de la atención femenina.

Tras pasar el resto del día maquinando y pensando cómo hacerlo todo bien sin que nada se notara, y qué escusa poner Lily para ir a ver al profesor un domingo, habían tomado una decisión:

No planear nada. Cada vez que planeaban algo les salía peor de lo que habían pensado… así que con gran valentía y aplomo, al atardecer tres alumnos se dirigían hacia el despacho de Slughorn.

- ¡Ayyy James, me haces daño! ¡Mira bien por dónde pisas! - protestaba un Sirius invisible

- Si no andaras tan chulo y no ocuparas toda la maldita capa, Canuto, no te pisaría.

- Chsssst! Callaros, o os descubrirán!- les regañó Lily.

TOC,TOC!.

Segundos después se escuchó el fuerte ruido de la mirilla de la puerta seguido de una estridente voz:

- ¡Lily!, querida, ¿a qué debo el honor de tu visita?- preguntó el Profesor Horace Slughorn contento, mientras abría la puerta para dejarla pasar.

Lily se detuvo estratégicamente entre el umbral de la puerta y el despacho antes de cerrar, para que a los dos merodeadores les diera tiempo a entrar en la habitación.

Se trataba de una sala acogedora, estilísticamente sobre recargada, y sobre todo muy, muy calurosa. Pomposos sillones de terciopelo rojo asomaban por todos lados, así como diversos artilugios y cachivaches para hacer pociones, y, acompañando a las repletas estanterías de viejos y polvorientos libros, un sinfín de botellas de sin duda, caros licores.

Un olor dulzón mezclado con diversos ingredientes de las más raras pociones invadía la calurosa y agobiante sala, lo que puso nerviosos a los dos chicos. Pero para LIly aquél olor era especial, familiar…conocido. Le sonaba de algo.

- Siento molestarlo, señor.

- Para nada, para nada, querida… sabes muy bien que tu presencia nunca me es molesta. - sentenció el profesor con curiosidad.

- Bueno, estoy aquí porque quería preguntarle una cosa… tengo curiosidad acerca de algo.

La gran barriga del rubio profesor se desinfló de golpe, como si estuviera conteniendo la respiración. Sin saber Lily por qué, el mismo se puso rígido.

- ¿Y… qué… qué es lo que te perturba, querida?

- Bueno…esta mañana me encontraba en la biblioteca estudiando Defensa Contra las Artes Oscuras. Estaba estudiando el Juramento Inquebrantable. Y… ello me llevó a preguntarme si existía alguna manera de detenerlo, digamos de "contrarrestar" el hechizo para que no se produzcan sus efectos, no sé si me explico…

- Perfectamente Lily. Y… ¿Hallaste la fórmula?- preguntó el profesor con una cordial sonrisa de curiosidad.

- Algo así. No sé si estoy en lo cierto, por supuesto… Por ello quería venir a preguntarle, señor, ya que es obvio que usted es el profesor más indicado para resolver correctamente esta cuestión.

Slughorn volvió a llenar su gran barrigota de aire, orgulloso por las palabras de su alumna predilecta. Estaba totalmente concentrado en Lily, situación que los dos chicos aprovecharon para acercarse al estante donde se guardaban las muestras de veritaserum, y guardarse un par de frasquitos debajo de las túnicas.

- Sólo a ti podía ocurrírsete tal brillante cuestión querida- dijo el profesor con regodeo, mientras se acomodaba en uno de los sillones de terciopelo al tiempo que hacía parecer una copa de vino, e invitaba a tomar asiento a la pelirroja.

- No me prives de tus brillantes respuestas, continúa- pidió.

- Bueno, llegué a la conclusión de que… como el Juramento Inquebrantable tiene un efecto mental (ya que se trata de no tener la voluntad de contar lo que juras no contar, o hacer lo que juras hacer), pues… que quizá el veritaserum al ser una poción de efectos totalmente físicos (ya que afecta al cuerpo, pues en realidad la mente no tiene intención de decir la verdad), podría ser una excepción a el Juramento. ¿Estoy en lo cierto?

- Lo lamento mucho, querida, pero no te puedo dar una respuesta correcta acerca de esto. En efecto, es posible que el Veritaserum sea la única salida o excepción al juramento inquebrantable, pero… lamentablemente sería muy peligroso probarlo, y mucho menos en un caso real. Podría salir mal. Nunca ha sido probado.

Pero Lily había dejado de escuchar la charla del profesor. Al fin había detectado la fuente de ese olor tan conocido: era poción multijugos.

Lily se quedó paralizada. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Ya está, tenía la respuesta en sus narices. Poción multijugos. Tenían que idear un plan. Así que con apresuradas disculpas, la pelirroja seguida de sus invisibles amigos abandonaron rápidamente el despacho, camino hacia la sala común.

-Lo tenemos Lunático- susurró James al oído de Remus. Busquemos un sitio más íntimo para hablar, la sal común está abarrotada. Nos reuniremos en el pasillo del segundo piso.

- De acuerdo, vamos para ya- contestó Remus a unos invisibles Sirius y James.

Minutos después, los siete llegaban al estropeado y destartalado servicio de chicas del segundo piso.

- Ufff…menos mal que hoy no está Mirtle la llorona- suspiraba Sirius.

- ¿Mirtle la qué…- preguntó Lily extrañada.

- Nada, déjalo.

- UuUuhh…me da la impresión de que el pequeño Sirius visita mucho el baño de las chicas- se regocijó Zoe en voz alta.

- Humpfff! Te voy a…- berreaba Sirius mientras perseguía a una divertida y burlona Zoe.

- ¡Sois peor que críos! Basta, venid aquí inmediatamente- ordenó una mandona Lily.

- ¡Alguien me ha nombrado?- dijo una estridente voz de chica.

- ¡Oh, genial, Myrtle no!-

- Calla, niño tonto y desagradecido, eres cruel- lloriqueó Myrtle mirando a Sirius.

- ¡Pírate niña!- respondió un nervioso James al fantasma de la niña.

- ¿Qué has averiguado Lily?-preguntaba un curioso Remus haciendo caso omiso del fantasma de la niña.

- Hay cambio de planes. Esta noche. Esta noche entraremos al despacho del profesor Slughorn. Tenemos que conseguir poción multijugos.

- Mmmmm… creo que tengo alguna información interesante para vosotros…- dijo una pensativa Myrtle

- ¿Qué? ¡Habla, Myrtle!- exigió James

- Primero debeéis hacer algo por mí…- dijo con una pícara sonrisita


Hola a todossssssss! siento haber tardado tanto en actualizar, pero como ya dije en mis otras historias lo cierto es que voy fatal de tiempo... de todos modos intentaré actualizar lo antes posible. Espero que os haya gustado este capítulo tan lleno de diálogos xD

Quiero dar las gracias a todos los que leéis y comentáis, de veras que sin vosotros esto no sería nada, y siempre me animáis a continuar escribiendo, y me llenáis de inspiración...

Gracias mil gracias a Lalis18 y a Emily Potter por comentar los últimos capítulos, y sobre todo por vuestro genial entusiasmo! :D

Y respecto a tu pregunta, Emily... no, no se tardan 66 días en publicar una hisotria... cuando subes un capítulo, el capítulo está visible a la media hora siguiente, lo que pasa es que esos 66 días son el tiempo límite que pasan los documentos que tu subes a la página guardados en la misma. Pasados esos 66 días se borran, pero sigue estando como capítulo... no se si me explico, nunca he sido buena en estas cosas xD

Siento haber tardado tanto en contestar, no tuve tiempo de nada :s

Bueno muchas gracias y un graaaaaaaaaaaaaaan abrazoteeeeee! :D