Los personajes pertenecen a SM y esta historia es mía.
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Capítulo 21
"Conociéndote"
Bella
Nadaba tranquila, el agua en mi cuerpo lograba relajarme los músculos, pero ya estaba un poquito cansada así que decidí dirigirme hacia unas rocas juntas que formaban una especie de refugio, genial.
Subí una gran, gran piedra y en cuanto llegué arriba miré hacia el "refugio" y vaya sorpresa que me encontré.
-¿Edward? –pregunté mientras dirigía mi vista a su mano, y de su mano a su rostro.
Fue tal mi impresión al entender lo que estaba haciendo en esos momentos que resbalé, para mi mala suerte caí sobre él, quien aún no guardaba su… ¡agh!
-Mierda –se quejó y me levanté rápidamente.
Me volteé para darle su…intimidad y miré alrededor para encontrar una manera de salir de aquí. ¡Carajo! No había nada.
-Bella –aclaró su garganta y puso su mano en mi hombro. ¡Qué asco! Me la quité de encima en un gesto frenético.
-Eres repugnante –las palabras salieron de mi boca sin si quiera pensarlas antes – y...y… ¡y ahora no podemos salir de aquí! –lo admito, entré en pánico, pero mi situación mental y emocional no eran para nada buenas cuando me encontraba atrapada en cualquier sitio.
-Cálmate –dijo a mis espaldas. Cerré mis ojos y respiré profundo varias veces.
-¡¿Que me calme?! –Lo miré- ¡¿Que me calme?! Por si no lo has notado estamos aquí atrapados y soy…soy…creo que tengo claustrofobia –él muy idiota sonrió y eso me enfureció aún más. Sentí que el aire abandonaba mis pulmones. Necesitaba mis medicamentos…mis…medicamentos. ¡Mierda!
-¿Qué pasa Bella? –Preguntó preocupado – ¿Bella te encuentras bien? –me senté en el suelo y alcé el rostro para respirar.
-Mis…medicamentos –sentí que se me apretaba la garganta y que el aire era difícilmente pasado por mis vías respiratorias.
-Bella, mírame –así lo hice. Sentía el sudor en mi frente y en mis manos. Me iba a morir. Sonrió cálidamente al verme y susurró –es solo pánico mental –se acercó a un hilito de río que había por allí cerca y se lavó las manos – intenta relajarte un poquito –puso delicadamente una de sus manos mojadas en mi frente.
Respiré profundo repetidas veces y rodeé mis piernas con los brazos.
-¿Mejor? –preguntó al cabo de unos minutos.
-Si –miré a un lado para esquivar sus ojos.
-Este…yo…verás…lo que estaba haciendo era…
-No tienes que explicarme nada, haré de cuenta que no lo he visto –lo interrumpí.
-Pero…
-Pero nada Edward –lo miré fijamente a los ojos, él solo guardó silencio y se sentó frente a mí a unos cuantos pasos de distancia - ¿qué haremos ahora? –miré hacia arriba. No podríamos salir sin que alguien nos ayudase.
-Esperar a que alguien note nuestra ausencia –lo miré sin ánimos.
-¿Hablas enserio? –asintió recostando su cabeza hacia atrás en una roca y me puse de pie de un salto – ¡Pe-pero no es posible! –tartamudeé intentando escalar las piedras inútilmente.
-Tranquila Bella, cálmate –empuñé mis manos.
-Como vuelvas a decir que me calme lo último que verás será mi puño en tu jodida cara –amenacé parándome frente a él.
-Siéntate y comienza a hablarme de ti mientras busco la salida –alcé una ceja.
-No me estés ordenando qué hacer –me negué a seguir sus instrucciones.
-¿Quieres entrar en pánico otra vez? –Abrí mi boca para replicar, pero no encontré argumentos coherentes –es lo que pensé –me senté a regañadientes – muy bien, ahora… -hizo una pausa mientras miraba nuestro alrededor. Demonios parecía que estábamos en un gran hoyo – Puedes hablarme de lo que sea
-Bueno… -suspiré rendida, no quería entrar en pánico otra vez – mmm…veamos…odio las malteadas
-Vas perfecto, sigue así –fruncí el ceño algo confundida.
-¿Oye y tú cómo sabes que tengo pánico mental?
-Es una larga historia –miré alrededor.
-Creo que puedes hablar y moverte –por alguna extraña razón, quería saber más de Edward.
-Bueno, verás…estaba estudiando medicina –pisó una roca elevándose un poco – era un curso rápido, nada muy especializado… -de pronto guardó silencio, pero luego continuó – amaba eso, anhelaba ser como aquellos doctores que solo te atienden sin importar si les pagarás después, pero…comencé a concentrarme en otras cosas –me dedicó una mirada fugaz.
-¿Cómo qué? –pregunté.
-Como…saber donde estaba mi mamá –respondió con cierto pesar.
-Pero…Esme estaba todo el tiempo en casa ¿no es así?
-Esme es solo quien...me acogió –me había perdido – mi madre biológica…ella me dejó a mi suerte en un cuchitril –se detuvo dándome la espalda – una vez…me golpearon tan duro que… -me miró – creo que casi muero –sonrió – eso hubiera sido mejor
-Edward yo…
-En fin, Carlisle me encontró me salvó la vida y ellos me educaron, trabajé duro en la universidad, en mi carrera, pero la perdí… -suspiró ahora tristemente- en realidad perdí todo cuando Esme falleció –guardé silencio solo observándole.
Nuevamente abrí mi boca para decir algo, pero él me ganó.
-Aprecio tu compañía, aunque no me digas nada, el hecho de que estés conmigo… -desvié mi mirada – es lo que cuenta –finalizó y parpadeé varias veces para poder convencerme a mí misma de que esto era real – eh…lamento cuando…reaccioné como animal en el momento que me llamaste maleducado, no fue un buen comienzo para nosotros –recordé aquella vez…"-Por lo menos tengo educación –mascullé cruzando mis brazos sobre el pecho.
El auto se detuvo de golpe y salí como alma que se lleva el diablo.
-Espera, niñita malcriada –dijo un enojado Edward persiguiéndome – espera, ¡demonios! –me tomó del brazo con fuerza.
-¡Suéltame! –forcejeé pero no me soltó, al contrario apretó más su agarre, me estaba lastimando.
-No vuelvas a decir que no tengo educación –me amenazó.
-¿No es eso cierto? –forcejeé otra vez, pero fue un error. Dolió, dolió hasta la madre, parecía como si fuera a pulverizarme el hueso.
-¡No! ¡No lo es! –me gritó y pude ver en sus ojos un fuego de ira.
Intenté retroceder, pero me sostenía junto a él...
-¡Suéltame! –ordené.
-Te crees algo porque eres una modelo de esta gran casa de modas, pero no eres ¡nada! –Me miró de los pies a la cabeza y sonrió con oscuridad – eres tan pequeña que te botaría en el basurero con una pala y escoba –sin saber por qué razón algo en mí se rompió."
-No te llamé maleducado –mascullé acariciando mis brazos como si aún sintiera aquel dolor.
-Perdón –fue lo único que dijo y se sentó frente a mí – nunca lo haría nuevamente, fui un estúpido con letras mayúsculas –no respondí nada, no sabía que decir.
Me atreví a mirarlo, estaba abatido.
-No creo que puedas entenderme, si pienso que estás dispuesta a hacerlo, por algo me has escuchado en silencio…pero –suspiró – no creo que hayas estado sola en el mundo –nuevamente desvié la vista. No soportaba verlo así.
Guardamos silencio un par de minutos, no fue incómodo, solo era necesario.
-Mis padres están casados con su trabajo y con el dinero –susurré sin saber el por qué – era como si no me tuvieran… -recordé las navidades donde solía encontrar muchos regalos bajo el árbol de navidad, pero nunca estuvieron mis padres- mi nana me crió –sonreí irónicamente – soy la típica niña abandonada por sus padres, la típica protagonista de las películas…siempre las veía, pero nunca pensé que se sintiera así –jugué con mis dedos – cuando comencé a postular para modelo mis padres, sobre todo mi madre, no tenían fe en mí…les creía cada palabra cuando me decían que no servía para esto
-Pero…eres muy buena –agradecí aquellas palabras.
-Ellos no pensaban lo mismo, decían que era una pérdida de tiempo…así que cuando me aceptó tu hermana, mi madre lo único que dijo fue que dejara lo de valor en casa –mi corazón ya no se resentía por aquellas cosas, todas las ofensas y faltas de cariño me habían fortalecido – Edward –lo miré – tuviste suerte de encontrarte a alguien como Carlisle y Esme –sus ojos esmeralda estaban fijos en mí – yo…ellos deben estar orgullosos de ti –hice una pausa y tragué notoriamente- has salido adelante luego de todo lo que me has contado y…vaya eres…fuerte –susurré.
-También lo has sido…y sobre todo porque…no sabía cómo te había tratado la vida, sin embargo te insulté muchas veces y…aún así me perdonaste –nuestras miradas estaban conectadas, me sentía desnuda, expuesta ante Edward al contarle esto, era la primera persona que se enteraba y me alegraba saber que era él.
Nos quedamos allí hasta que se comenzó a oscurecer o…vaya…yo me escurecí sola, me quedé dormida.
Edward
Me quedé observando a Bella dormir, era tan adorable y me encantaba.
Decidí que ya estaba bueno de mantenerla allí, además debía tomar sus medicamentos; me acerqué a ella y la cargué en mis brazos con mucho cuidado. Ella rápidamente se agarró a mi cuello.
Me dirigí hacia la salida que había localizado apenas entré aquí. Se lo había ocultado a Bella solo para estar un ratito a solas.
Me sentía bien con esta cercanía, la piel desnuda de su cintura rozaba mi abdomen y eso me estaba enloqueciendo poquito a poco.
A cada paso que me aproximaba me iba llenando de pánico, pánico a perderla, a que después de que me he revelado con ella me deje por ser un puto melancólico y emo.
-Vaya como has dejado a Bella –bromeó Emmett y sonreí.
-Al parecer mi historia le resultó agotadora –dejó la sonrisa y caminé en silencio hasta su habitación.
La acosté en la cama y sequé su cuerpo –sin aprovecharme por primera vez en mi vida- antes de cubrirla con una delgada y fresca manta.
Acaricié su cabello y antes de retirarme le di sus medicamentos, claro que ella no estaba del todo despierta, así que no creo que lo recuerde luego.
-¡Hey! ¡Emmett! –lo llamé.
-¿Qué hay hermano? –preguntó con un balón de futbol americano en sus manos.
-Quiero pedirte un favor –lo pensé un momento- en realidad son dos
-Adelante, soy todo oídos –me gustaba y valoraba su buena voluntad.
-Lo primero, quiero que por favor, me des una paliza a cada que me burle de la estatura de Bella –me miró confundido.
-¿Tú quieres…que yo te golpee? –habló tranquila y pausadamente.
-Si –sabía que estaría cojo algún día gracias a esto.
-De acuerdo –sonrió enseñando todos sus dientes blancos – oye… ¿y cuál es el otro favor?
-Bueno, este es algo más…complicado –no podía creer lo que iba a hacer.
Capitulo beteado por " J "
Hola! espero que estén bien y que les haya gustado mi capitulo!
Vaya vaya, muchas gracias por sus rr! me han feliz y arreglan mi día.
Aclaro dudas: Edward no puede controlar sus bromas sobre la estatura de Bella porque se acostumbró a molestarla así, ademas de vez en cuando se siente picado de que su hermana la haya aceptado cuando el le dijo que no.
No le quedan muchos capitulo a esta historia!
En fin, me despido de ustedes con un enorme abrazo y un beso!
Que Dios las/os bendiga.
~Angie C.M
