¡21!
¡Advertencia! El contenido de este capítulo podría afectar la sensibilidad de quien lo lee. Se recomienda mayores de 18 años. Si eres menor de edad, lo que leas será bajo tu propia responsabilidad.
Prologo: Después de despertar, Raiden se encuentra en un cuarto de torturas junto Antón. ¿Qué es lo que querrá saber Antón de él?
Capítulo 21 – Tortura
Raiden caía al suelo de rodillas como un costal de huesos. No pudo levantarse de inmediato y eso le costó que le dieran un golpe con las cadenas tan fuerte en la espalda que lo hizo erguirse del dolor. Por más que trataba de mantenerse firme, el dolor en su cuerpo no se lo permitía. Así que volvió a caer al piso.
- ¡Levántate y defiéndete maldito hijo de puta! – Antón enrollo las cadenas en su brazo para volver a lanzar otro golpe contra la espalda Jack.
Raiden no se sentía en condiciones para pelear, las piernas le respondían mal desde el primer golpe en la espalda. No podía levantarse del suelo como ese hombre se lo había ordenado, sentía impotencia y desesperado. Pero no podía morir en ese lugar y mucho menos a manos de Antón. De pronto de algún lugar de su interior recupero fuerzas para levantarse poco a poco. La mejilla rebanada le dolía y aún seguía sangrando. Se giro y observo la mesa donde la laptop se encontraba, preguntándose el por qué Big Mama no había pronunciado ni una sola palabra desde hace minutos. Eso le hizo sentir mucho coraje así que, apretó sus dientes y paso saliva ensangrentada.
- Big Mama ¿Por qué no dice nada? ¡Usted me ha enviado aquí para morir, no es así! – Raiden quería una respuesta y recaudo fuerzas para gritar muy fuerte - ¡Aaaaaaahhhh BIG MAMAAAAA! –
Big Mama había escuchado la voz de Raiden fuerte y clara. Que hasta sintió en su corazón, un golpe directo de arrepentimiento.
Antón, no perdió tiempo y tomo las cadenas con las dos manos una vez más. Se acerco por la espalda de Raiden mientras alzaba los brazos para atraparlo por el cuello para ahorcarlo.
Mientras lo tenía con fuerza, se dio cuenta que una de las manos de Raiden se había interpuesto entre las cadenas y el cuello. Entonces decidió apretar con más fuerza para después escucharse los huesos de la muñeca de Raiden romperse por la fuerza con que lo ahorcaba. Los pies de Raiden se elevaron del suelo mientras a los pocos segundos se quedaba sin aire que respirar. Jack trataba de zafarse de alguna forma, pero lo que hacía parecía en vano. La fuerza con que lo levantaba y estrangulaba era un acto despiadado.
Poco después Antón lo había soltado, mandándolo al suelo una vez más.
- Creo que ya jugué mucho contigo Jack – Antón elevo la voz y agrego - ¡Escucha muy bien, Big Mama; ¡Porque esto no se repetirá jamás, ya que tu aprendiz de soldadito de Paradise Lost, termina aquí! – Antón saco un cuchillo de una de sus fundas que llevaba en la espalda y se puso sobre el cuerpo de Raiden, que ahora estaba boca abajo. Lo tomo de los cabellos y lo jalo hacia atrás para levantar su rostro hacia arriba. Luego llevo el cuchillo en su garganta.
Raiden escucho la respiración de Antón por sobre su oído derecho y vislumbro parte de su rostro disfrutando del momento. Su corazón comenzó a bombear sangre a mil por hora. El pavor que sentía en ese momento era indescriptible, ya que jamás había sentido esa sensación. Luego comenzó a temblar y finalmente comenzó a orinar en sus pantalones.
Poco después el filo del cuchillo hizo lo suyo. Antón deslizaba poco a poco la navaja por el cuello de Raiden y un filamento de sangre salió. Luego se detuvo en seco y musito.
- Te cortare el otro lado de esa linda carita que tienes. Luego me divertiré contigo, cortando cada parte de tu cuerpo – Antón sostuvo la mandíbula de Raiden muy fuerte
Antón deslizo lentamente el filo del cuchillo en la otra mejilla de Raiden hasta llegar a la comisura de la boca, luego continúo insertando la navaja dentro de la boca para después cortar desde dentro hacia afuera. Chorreando sangre a borbotones, Raiden gritaba mientras el corte se hacía más profundo conforme el cuchillo se deslizaba en su mejilla. Jack tragaba y escupía saliva con sangre; tratando de zafarse de las manos de Antón, pero no pudo. Luego Antón se comenzó a emocionarse con el cuchillo, y comenzó a cortar el labio inferior de Raiden. La navaja pronto encontró lugar hasta el mentón y literalmente, Antón ya trata el pedazo de la carne del labio y el mentón de Raiden.
Lo había hecho de forma tan lenta que Raiden había sentido como el cuchillo rebanaba hasta el hueso y su piel se estiraba para separarlo de la mandíbula. Para después, ver con sus propios ojos como Antón se la mostraba ya separada de su rostro.
Raiden gritaba de dolor mientras su mente trataba de entender lo que sucedía. El, quería con todas sus fuerzas, que ese hombre parara, quería gritarle, pero el dolor no lo dejaba y quería que la voz de Big Mama se escuchara por la bocina. También quería tiempo para entender lo que le estaba pasando. Quería tantas cosas buenas en ese momento, pero ninguna de esas cosas sucedía y comenzó a perder las esperanzas.
De inmediato, sintió la mano de Antón tocarlo en la mandíbula que se le estaba cayendo, esta se sintió ardiente mientras comenzaba a aplicar fuerza sobre esta. Jack comenzó a lanzar lagrimas del dolor con voz ahogada y respiración rápida.
- ¡Detente por favor! – la voz de Big Mama
Raiden escuchaba a Big Mama implorar por la vida de él. En verdad deseaba al igual que Big Mama que se detuviera.
- ¡Sh, sh, shhhhh!, no seas tan delicado Jack. Pronto terminaremos y veremos qué es lo que sucede después – hablaba delicadamente al oído de Raiden
Sin avisar Antón soltó la mandíbula de Raiden de forma brusca. Había decidido darle unos segundos para que se tranquilizara.
Raiden de alguna forma logro llevar el brazo de la mano fracturada a su mandíbula al sentir como esta se le caía. Se palpo con sus dedos fracturados y pudo sentir sus dientes, sus encías las cuales ahora estaban expuestas, sin piel que las protegiera. Poco después separo su mano de su mandíbula lentamente y sintió que esta no caía por completo, su lengua resbalo dejando hilitos de baba caer por la gravedad. Se pregunto si quizá algunos ligamentos seguían ahí. Poco después observo su mano y esta estaba completamente bañada en sangre. Volvió a sentir pánico y esto hizo que su brazo callera frenéticamente hasta quedar colgando del hombro. Comenzó a temblar por segunda ocasión mientras se juraba que tenía mucho frio. Así como pudo, giro su cuerpo hacia Antón y sus ojos se fijaron en el cuchillo que ese hombre tenía en la mano, vio el resplandor rojizo de la navaja mientras goteaba sangre.
Antón miraba detenidamente como Raiden se inspeccionaba la enorme herida en su rostro. Pero no se había dado cuenta de la gravedad de la situación hasta que el muchacho logro darse vuelta en si mimo para quedar frente a él. Muy dentro de sí, pensó que se le había pasado la mano. Después de todo era la segunda persona a la que había torturado de esa forma mientras aún vivía. Pero para Antón, no era suficiente. Cuando miro el rostro de Raiden, este le lanzo una mirada de odio que nunca había visto en un soldado. Era una mirada desafiante, una mirada muy viva.
- ¡Jodete! – De alguna forma Raiden logro decirlo, pero se escuchó ahogado
La mirada y palabras de Raiden le enfurecieron, así que, apretó el mango del cuchillo. Y volvió a meterle la navaja en la boca.
Raiden sintió que el tiempo se volvía más lento, la navaja del cuchillo estaba en su boca, pero ahora más profunda. Sus oídos se agudizaron tanto que logro escuchar desde una esquina del cuarto, la laptop donde Big Mama seguía suplicando para detener a Antón. Cerro sus ojos un momento y …
Antón tomo la lengua de Raiden y paso la navaja del cuchillo horizontalmente para cortarla con un solo deslizamiento. Dejo caer el cuchillo y la lengua, mientras el rubio se desangraba y gritaba de dolor.
El ruso no dejo Raiden se acostumbrará a ese dolor y rápidamente tomo con la mano derecha la mandíbula de Raiden, mientras que con la otra hacia palanca hacia arriba. Entonces Antón, con todas sus fuerzas comenzó a enviar la mandíbula hacia abajo.
Raiden se resistía al jaloneo de Antón mientras se desangraba por el corte de la lengua. El dolor ya era insoportable, hasta que finalmente su mandíbula cedió. Escuchándose el rompimiento de la quijada como si de una ramita se tratara. Jack sabía que pronto se quedaría inconsciente por la pérdida de sangre y el dolor insoportable.
Gritaba de dolor y desesperación, su grito era tan fuerte que el sonido rebotaba en las paredes de la habitación haciendo eco.
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhgghgh! – Raiden se retorcía de dolor mientras se ahogaba con su propia sangre.
Después de unos minutos, cuando Raiden había terminado de gritar, termino recostado en el pecho de Antón semiinconsciente. Dando sus últimas señales de vida.
- No te mueras querido amigo. Resiste un poco más – Antón le dio unas palmaditas en la espalda de Raiden
Cuando a Antón se le termino su paciencia, se levantó y dejo caer el cuerpo de Raiden al suelo. Entonces retrocedió un poco para ver al soldado morir desangrado mientras sostenía la mandíbula en una de sus manos. Abrió sus ojos para contemplar bien.
Raiden ya no se encontraba bien, pero trataba desesperadamente de moverse hacia la puerta de salida, pero era inútil ya que apenas si se movía.
Antón regreso hacia Raiden y se recostó en el suelo ensangrentado junto a él. Puso la mandíbula entre sus rostros de forma delicada y observo como al rubio no terminaba de salirle lagrimas por los ojos.
Para Antón, esa imagen le pareció esplendida. Y saboreo el momento regalándole una sonrisa sádica.
Raiden tenía enfrente a Antón una vez más. Pero ahora su visión era acuosa por las lágrimas que no terminaban de salirle de sus ojos. Así pues, lo diviso por unos segundos mientras el ruso colocaba su mandíbula en el suelo, luego como le sonreía y finalmente soltaba una risita burlesca. Raiden lloro aún más, mientras se quedaba sin aire el cual pudiera respirar, de vez en cuando trataba de aspirar aire, pero su garganta ya seca le producía incomodidad. Poco a poco el frio que aún no se iba del todo, le recorría el cerebro y por primera vez, deseo una segunda oportunidad de vida. Pero solo para vengarse de ese hombre. Sentía que sus pocas fuerzas se iban, aspiro una vez más y su cuerpo se logró relajarse por completo. Luego su vista se nublo y comenzó a cerrar sus ojos.
- Rose, Big Mama… ¿Por qué me han traicionado? - su mente aún seguía luchando por conseguir una explicación.
Antón lo observo todo con sus ojos café oscuros. Se levantó lentamente del rio de sangre. Tomo la mandíbula y se encamino a una maleta que había guardado debajo de la mesa de la habitación. Saco una cierra pequeña y observo de entre cejo, el cuerpo de Raiden en el suelo. Camino hacia él, y coloco sus dedos índice y medio en la yugular para cerciorarse de la muerte de Raiden.
- Ja, este imbécil sigue vivo – él no lo creyó, pero así era.
Raiden aun vivía, permanecía inconsciente. Ajeno a la situación. Así que Antón lo tomo de un brazo y lo arrastro lo más cercano a la laptop donde Big Mama aún seguía en la línea tratando de detener a Antón.
- Escucha bien, Big Mama. Jack pronto dejara este mundo – y comenzó a cortar cada uno de sus miembros en pedacitos
Antón corto el cuerpo de Raiden sin sentir absolutamente nada. Mientras le narraba a Big Mama todo el proceso que iba realizando con detalle hasta que termino.
No muy lejos de ahí, la Dr. Namiko, junto con dos soldados y el doctor anciano que habían secuestrado, jamás escucharon nada a pesar de estar a escasos dos metros de la puerta donde tenían a Raiden encerrado con Antón. Ella comenzaba a desesperarse y no pudo evitar levantarse de donde permanecía sentada.
- ¡Estúpido Antón!, Si se atreve a hacerle algo al cerebro y la medula espinal del soldado yo misma lo mato. ¡Maldita sea! –
De pronto la puerta hermética del cuarto de torturas se abrió dejando ver algún vapor de agua y un olor fétido al mismo tiempo. Namiko, los soldados y el doctor anciano lo miraron salir de ese cuarto mal oliente y sudoroso con los ojos bien abiertos. Antón tenía la mayoría de su ropa ensangrentada, una cierra pequeña, un cuchillo en su mano derecha. Y en la otra una mandíbula.
Antón les sonrió y se aproximó al doctor anciano para limpiar su cuchillo favorito en su bata blanca, para después decir.
- Dr. Madnar ponga sus manos, recibirá algo – su mirada era fría y malvada
El Dr. Madnar puso sus dos manos y de inmediato recibió una mandíbula ensangrentada y viscosa. El doctor permaneció inmóvil pero dentro de él, se moría de miedo.
- A ver como arregla esto doctor – dijo Antón sin emociones en sus palabras
Luego simplemente se encamino por el pasillo angosto para perderse en la oscuridad y dijo por última vez.
- Todo tuyo, querida. Todo tuyo –
La doctora Namiko se encamino a la puerta de la habitación de torturas y cuando miro el desastre que Antón había hecho, su cuerpo se paralizo por completo en la entrada de la habitación de torturas. Sus ojos se abrieron en dos grandes "O" mayúsculas. Y lentamente una de sus manos se dirigió para tapar su boca.
- ¡¿Pero qué…?! Maldición, Antón – dijo en voz baja la Dr. Namiko
La habitación era un rio de sangre y el olor era indescriptible. En el centro colgaba la cabeza de Raiden atada a una cadena mientras mantenía la medula espinal unida a esta. La mandíbula faltaba y aun chorreaba sangre por la boca. Las partes del cuerpo se encontraban amontonadas en una maleta debajo de una mesa con una laptop con el letrero: Fin de la comunicaron.
Gracias a todos por seguir leyendo :)
Dejen sus comentarios por favor.
