Disclaimer: Gabrielle me pertenece en su totalidad, es original de mi propia invención, así también como la historia en la que ella se envuelve. Más aclaraciones al final del drabble.

Historia originalmente publicada en la comunidad 30vicios de Livejournal, las temáticas pertenecen a la tabla básica que dicha comunidad publico para su uso y distribución.

Humillación.-

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Algo que jamás debes hacer es ofender a una persona orgullosa, casi siempre ésta termina vengándose por tu ofensa.

Y si algo he de mantener de mi antigua vida, es mi orgullo.

Jamás debes ofender a un Van Garrett, un Van Garrett jamás olvida a quien le ofende.
… Y yo tengo toda la eternidad para recordarlo.

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Gabrielle se encontraba en el gran salón, en donde leía uno de sus amados libros. A su alrededor, todos los vampiros de la mansión, observándole y despreciándola en silencio. La mayoría bebían en copas de cristal fino la sangre de las victimas de esa noche.

La vampiresa se encontraba algo inquieta, esa noche trataría de escapar y debía mantener sus pensamientos alejados de esa idea, ella sabia que si alguno de esos asquerosos chupasangres la oía, correría a contarle a Raoul y no vería la posibilidad de escapar en bastantes años, y ella no podía soportar otra noche en ese antro.
Al menos tendría una oportunidad esa noche, ya que era la hora en que Raoul se divertía con las vampiras fáciles de la mansión que solo buscaban ser mordidas por él. Estaba demasiado ocupado divirtiéndose con esas sanguijuelas como para ponerle atención y escucharla.

Con la mirada indiferente, se levantó con el libro en sus manos. Caminó lentamente a la salida, un paseo nocturno no era nada extraño ni inusual, una justificación para querer cazar de vez en cuando.
Cuando de pronto, lo escuchó.

Portazos, pisadas rápidas y fuertes que retumbaban en el piso superior que solo un oído vampírico podría escuchar de esa forma. Las pisadas salían rápidamente de la habitación y venían bajando las escaleras con rapidez. En un parpadeo se encontró frente a ella, Raoul que la miraba iracundo. Con brusquedad la tomo por el codo acercándola con movimientos inhumanos, ella por la sorpresa del agarre dejó caer el libro al piso, con un ruido sordo que solo ellos lograrían escuchar. Tras ese ruido, todos los vampiros se agruparon en el vestíbulo, en donde la pareja se encontraba, en sus rostros se evidenciaba que todos ellos sabían lo que iba a pasar y sonrieron con malicia, mostrando sus colmillos.

Gabrielle miró a Raoul con temor unos momentos que parecieron helarle aun más su cuerpo.

Raoul solo la miraba con rabia, la ira contenida en sus ojos los hacia centellear. Todo ocurrió muy rápido luego…

La mano de Raoul se alzó y la abofeteo con fuerza, causando que su mejilla se partiera bajo su ojo, de esta herida mano un hilillo de sangre que duró bastante más de lo que debía, el golpe fue tan inhumano que hizo caer a Gabrielle algunos metros más allá de Raoul y su sequito. Gabrielle miró a Raoul sin comprender, su espíritu ya había muerto, no habían fuerzas para luchar, se sentía débil. La mirada confundida de Gabrielle pareció irritar más al vampiro.

- ¡ESTO! ¡¿Qué significa esto? – Gritó alzando su otra mano, enseñando el diario de Gabrielle – ¡¿Es así como demuestras tu gratitud hacia mi? Asquerosa malagradecida – Raoul lanzó con ira el diario de ella el cual fue a parar cerca de los pies de Gabrielle, ella lo tomó y reviso la última hoja. Reconoció horrorizada el pasaje que ahí quedaba como evidencia.

"Aquel condenado no logrará asesinar mi espíritu, puede tomar mi cuerpo y mi sangre, pero jamás conseguirá mis pensamientos y mucho menos mi corazón, pues siempre será de aquel a quien la luna protege, aquel que me busca.
Jamás me tendrá. Al menos soy libre en mis pensamientos, en mi mente soy libre de sus cadenas que queman mi cuerpo, soy libre, y seré libre por Zerg, él desea mi libertad tanto como yo…"

Gabrielle comprendió entonces. Le habían puesto una trampa. Habían hablado con Raoul sobre el diario, en donde manifestaba sus deseos por escapar.
Alzó su rostro para hablar, pero al hacerlo recibió otra bofetada que la arrojó al piso nuevamente, esta vez se sintió más débil y entorpecida que con el golpe anterior.

Entre la niebla que eran sus sentidos ahora, logro escuchar la voz de Raoul, habló con voz seria y fría.

- Llévenla arriba… ya saben lo que tienen que hacer… -

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Cuando desperté en mi habitación, me di cuenta. Raoul ahora me consideraba su prisionera. Barrotes en mi ventana y mi puerta cerrada afirmaban su intención. Mi castigo era la sed, que solo pude satisfacer cuando Raoul me visitaba y me proporcionaba su propia sangre, para atarme mas a él.
Fue la peor humillación por la que debí pasar.
Jamás la olvidaría, debía vengarme por lo que me hizo pasar.

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Espero que la entrega les haya gustado.

"Un aliento siempre viene bien, opinar es dar a conocer nuestros puntos de vista, criticar es exponer nuestra visión al mundo…"

Dejar un review reúne todo lo anterior, sean buenos y escríbanme.

Luthien.