Título: La hanyou, el hanyou
Resumen: Al encontrar a una miko herida, el grupo decide ayudarla. Más tarde, por la noche, la miko va a junto de Inuyasha y le dice: "Por haberme ayudado, te voy a conceder un único deseo..." ¿Y qué es lo que desea? Que Kagome se convierta en hanyou. InuKag
Disclaimer: ¡NO ES MÍO! Pertenece a Rumiko Takahashi
Género: Romance/Acción/Aventura
Edades: Kagome: 16 - Inuyasha: 18
Nota de la traductora: los personajes y la historia no son míos. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de Wolf Blossom.
Capítulo 21: El Corazón de Megumi, el Alma de Izayoi… La Venganza de Tsuki
—Me dejaste por Megumi —dijo Tsuki tenebrosamente—. Me dijiste que no me amabas… ¡me dejaste por la madre de Sesshomaru! ¡YO TE AMABA INUTAISHO! —bramó Tsuki hacia el cielo mientras volvía a golpear la pared, esta vez, sin restaurarla.
Era de noche y Kagome e Inuyasha estaban preparándose para partir hacia el Japón Feudal. Le habían dicho a Korari que Kagome estaba embarazada y en vez de enfadarse, Korari estuvo encantada con el hecho de que podría tener un bebé con lindas orejitas de perro en los próximos 6 meses.
—Cuídate Kagome —dijo Korari mientras abrazaba a su hija—, no te enzarces con demonios y ¡por favor cuídate! —rogó Korari—. Si no es por ti, que sea por tu cachorro que aún no ha nacido.
Ante eso, Inuyasha gruñó.
—Me aseguraré de que esté bien.
Korari le dirigió una sonrisa agradecida.
—Gracias.
—Chao mamá —Kagome abrazó a su madre.
Inuyasha y Kagome se dirigieron hacia la pagoda del pozo y dijeron adiós por última vez a Korari, Souta y Jii-chan antes de saltar dentro de las profundidades del pozo que los empujó hacia la tierra del Sengoku Jidai.
—Hemos vuelto a casa —dijo Inuyasha mientras levantaba a Kagome al estilo nupcial y salía de un salto del pozo con su mochila balanceándose sobre sus hombros.
—Al fin —Kagome movió la nariz—, mi nariz me estaba matando mientras estábamos en el futuro.
Inuyasha se rió de manera cómplice.
—Sí, así es cómo me siento cuando volvemos a tu época, niña.
Kagome puso los ojos en blanco.
—Oh cállate Inuyasha.
Se rió mientras llevaba a su compañera de vuelta a la cabaña de Kaede.
—Ahora tenemos que construir una cabaña —dijo en voz baja—, ahora tenemos a tres personas en nuestra familia.
Kagome sonrió.
—¡Por supuesto!
Inuyasha se rió entre dientes.
—Eso lo decidiremos más tarde, creo que los demás quieren vernos ahora.
Kagome puso los ojos en blanco.
—¡Puedo OLER la anticipación!
Inuyasha se rió en voz baja ante sus palabras mientras la posaba suavemente en el suelo y los dos entraban dentro de la cabaña de Kaede para oír un GRAN bum y ver a Miroku cayendo, inconsciente.
—¿Qué hizo? —preguntó Inuyasha mientras pasaba sobre Miroku.
—Tocó la… parte baja de delante de Sango —dijo Shippo revolviéndose.
—¡OH ASQUEROSO! —bramó Kagome.
El ojo de Inuyasha adquirió un tic mientras miraba el ser inconsciente que era Miroku. Estaba bastante sorprendido de que Miroku viviera para ser lo que es ahora considerando las palizas que había recibido el último año. Sango no era indulgente y le DABA a Miroku su merecido.
—Tocar… eso… no es propio de… Miroku… —dijo Kagome tartamudeando.
—Tocar cualquier cosa ES propio de Miroku —Inuyasha puso los ojos en blanco mientras se sentaba en el suelo de la cabaña y atraía a Kagome a su lado. Ella se sentó cómodamente en su regazo y Sango golpeó el estómago de Miroku.
—Estúpido libidinoso —gruñó.
—Vaya, violencia —Kagome se rió.
Sango se burló y se fue rápidamente. Kagome se mordió el labio inferior mientras salía rápidamente del agarre de Inuyasha y corría detrás de su amiga.
—¡OI NIÑA! —llamó.
—¡Ahora no! —le gritó en respuesta al alcanzar a Sango.
—Oye Sango —dijo Kagome mientras se ponía a paso firme al lado de Sango.
Sango le sonrió a Kagome.
—Eh.
—¿Miroku de verdad… eh…? —Kagome no podía decirlo. Sango se volvió a estremecer.
—¡Sí! ¡Kagome no me lo recuerdes!
Kagome soltó una risita.
—Lo siento pero normalmente son los pechos o el culo… ¿cuándo aprendió que… ESO estaba situado AHÍ?
Sango arqueó una ceja.
—¿Qué acabas de decir?
A Kagome le resbaló una gota de sudor.
—No tengo ni idea…
Sango soltó una risita cuando las dos amigas llegaron al pozo y se sentaron ahí en paz y tranquilidad… pero Sango se dio cuenta de repente de algo…
—Ora… ¿dónde están los restos de Naraku?
Shippo se sentó en la cabeza de Inuyasha.
—Olí algo diferente en Kagome.
Inuyasha se encogió de hombros.
—Por supuesto enano.
—Inuyasha… ¿Kagome va a tener un cachorro?
Inuyasha asintió, sin prestarle verdadera atención a nada excepto al hecho de que iba a ser padre. Nunca había pensado que conseguiría una compañera tan maravillosa como Kagome y ni siquiera había soñado nunca antes de conocer a Kagome con que alguna vez sería padre…
¡Un cachorro! Pensó, su estómago daba saltitos. Sólo pensar en tener su PROPIO cachorro lo mareaba. En 6 meses, ya que los hijos de hanyou y youkai necesitan menos tiempo para desarrollarse, él y Kagome serían padres de su joven cachorro. Inuyasha tenía muchos planes, una cabaña, un área de juegos… el lugar perfecto para vivir para él y para su familia. Como Kagome había dicho con palabras sutiles que no quería quedarse en su época, tendría que asegurarse de que los 500 años que estaban en el pasado antes de ser occidentalizados, lo convertía en los mejores 500 años… ya que él y Kagome vivirían por los siglos de los siglos.
—Entonces… entonces… si Kagome es como mi Okaa —dijo Shippo mientras se toqueteaba la barbilla—, ¿entonces técnicamente voy a tener un hermano?
Inuyasha se encogió de hombros.
—Keh.
—¡INUYASHA! —gimió Shippo—. ¡Respóndeme! ¿Por favor?
Inuyasha gruñó.
—¡Sí enano! ¡Si Kagome es como tu Okaa entonces por la ley de los demonios yo soy como tu Otou y el cachorro será tu hermano!
Los ojos de Shippo se ampliaron e Inuyasha olió que se incrementaba su entusiasmo.
—Voy a ser… ¿un hermano mayor?
Inuyasha asintió. Le frunció el ceño a Miroku. Le daré hasta el anochecer, pensó mientras Inuyasha continuaba pensando. Sabía que Kagome no estaba lejos, aún podía olerlos a ella y al cachorro claramente.
Para la siguiente luna, podremos saber el género, pensó Inuyasha. Sus sueños de antes saltaron en su cabeza.
Muteki, Ryujin… Suriya… pensó mientras se separaba otra vez.
Kagome frunció el ceño.
—¿Dónde ESTÁN los restos de Naraku?
Sango miró alrededor del claro y no pudo encontrar el más mínimo punto de referencia que probara que los restos de Naraku hubieran estado una vez ahí. Algunos de los ataques del viento cortante de Inuyasha eran aún visibles pero no se veía ninguna cabeza, brazo u ojo que perteneciera a Naraku.
—¿Lo limpió la aldea? —preguntó Kagome mientras miraba alrededor, intentando oler algún tipo de resto pero ni siquiera pudo captar el olor de Naraku. Pero en vez de eso olió algo de viejas especias y aceite…
—No… —dijo Sango despacio—. Miroku y yo siempre estamos aquí y Shippo y Kirara juegan alrededor de la cabaña… lo habríamos si la aldea hubiese venido o no a limpiarlo.
Kagome frunció el ceño.
—Entonces hay algo que no está bien.
—¿Deberíamos decírselo a Inuyasha? —le preguntó Sango a su amiga.
Kagome asintió.
—Es lo único inteligente que podemos hacer. Ahora no podemos hacer nada, Inuyasha es el único con el suficiente conocimiento sobre demonios.
—Sí pero tú te acercas.
Kagome sonrió.
—No te lo dije, incluso si estuviera ahí al mismo nivel que Inuyasha, me reñiría por hacer cualquier cosa ahora que llevo a su cachorro.
Los ojos de Sango se abrieron como platos.
—¡WAI! —chilló mientras abrazaba a su amiga—. ¡OH DIOS MÍO!
De vuelta en la cabaña Inuyasha oyó el arrebato de Sango y aplastó sus orejas.
Kagome debe de habérselo contado, pensó meneando la cabeza.
Sesshomaru se sentó en su parte del Castillo del Oeste. La mitad de las tierras eran ahora propiedad de Inuyasha y Sesshomaru se había asegurado de limitar esa tierra de la suya. La tierra de Inuyasha es todo bosque y puede hacer lo que quiera, la tierra de Sesshomaru es la que está desarrollada.
—¡Señor Sesshomaru! —dijo Jaken mientras entraba corriendo. Sesshomaru le mandó una vaga mirada mientras trataba de ignorar el ardor de su luna creciente.
—¿Qué pasa Jaken?
—Kagura y Kanna están aquí para verlo, señor.
Sesshomaru frunció el ceño. Sabe que sigue siendo la época de apareamiento… ¿qué está haciendo aquí?
—Tráelas dentro —dijo Sesshomaru con voz fría y al mismo tiempo dulce. Jaken asintió y salió corriendo. Rin estaba en una habitación separada del castillo y Sesshomaru se había asegurado de que dondequiera que estuviera, hubiera muchos guardias.
Kagura entró y se inclinó ante Sesshomaru.
—Lamento la intrusión.
Sesshomaru fulminó a Kagura con la mirada. Sus instintos estaban gritando. A la edad de 700 años, Sesshomaru todavía estaba sin compañera y ahora que su compañera potencial estaba de pie frente a él, Sesshomaru tenía que mantener el control.
—Pero Kanna y yo estamos… bueno solíamos quedarnos con Naraku y ahora que se ha ido… la verdad es que no tenemos un lugar en el que quedarnos.
—Preguntadle a Inuyasha —dijo Sesshomaru simplemente—. Posee la mitad de las Tierras del Oeste así que puede daros una parte de ellas de la que podáis sobrevivir. Mis tierras están todas ocupadas.
Kagura pareció sorprendida pero asintió y se dio la vuelta.
—Vámonos Kanna —dijo Kagura. No sabía por qué… si Sesshomaru quería aparearse con ella, ¿por qué él no…?
—Kagura —dijo Kanna—, Inuyasha nunca nos escuchará.
—Sí, lo sé, es por eso que vamos a ir a otro lugar —dijo Kagura con indignación. En cuanto a este momento, no respetaría a Sesshomaru incluso si su vida dependiese de ello.
—Pero Kagura…
—¡Kanna dije AHORA!
Kanna saltó pero siguió a su hermana. Sesshomaru las observó irse antes de soltar discretamente un respiro de alivio.
—Señor —dijo Jaken—, por qué usted…
—No es asunto tuyo —dijo Sesshomaru mientras se levantaba de su trono e iba a comprobar sus tierras.
Tsuki gritó de alegría al volver a ver a Kagome y a Inuyasha. Primero iría a por el hijo de Izayoi antes que a por el de Megumi.
—Inutaisho… —dijo Tsuki—. Me dejaste por Megumi… ¡pero después de su muerte en vez de volver conmigo te fuiste con esa horrible humana, Izayoi!
Tsuki sonrió mientras observaba a Sesshomaru patrullando por sus tierras y a Inuyasha soñando despierto.
—Atraparé a tus hijos por TU error Inutaisho —dijo Tsuki tenebrosamente—, ¡nadie rechaza a Tsuki!
Si llego a saber que sois tan rápidos hubiera puesto más margen. Así que aquí tenéis la segunda actualización del día, suerte que me faltaba poco y era algo corta o no podría haberla terminado.
Pongamos para el siguiente capítulo, mmm... ¿210 reviews? :D
Un beso y hasta pronto.
