.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Naoko Takeuchi, utilizados por mi solo porque los amo y me hace feliz escribir de ellos =)

.


.

.

Permanecer, de una u otra manera.

.

.

Todo se volvió lento, sintiendo que ambos caían al piso como plumas, flotando antes de caer, negándose a llegar al suelo, pero aun contra la voluntad de ambos, la fuerza los llevó hasta que finalmente lo tocaron. Mina se sostuvo el brazo de Yaten, intentando incorporarse, mirando hacia donde él dirigía su mirada…

— No…. — Murmuró casi sin aire. Supo entonces de donde venía la humedad que sintió…era sangre, la sangre de Yaten.

Intentó respirar, pensar en algo rápido, pero, estaban encerrados, no había lugar donde ir. Solo atinó a acomodar a Yaten entre sus brazos, queriendo darle comodidad y calor, notando los gestos de su rostro por el dolor en su herida, aun en la penumbra podía verlo apenas soportando.

— Perdón….Perdón…. — Dijo contra su rostro…sintiéndose culpable de dañarlo, esto era todo su culpa

— Deja de hacer eso. — La interrumpió, costándole hablar. — Mina…debes salir de aquí. — Respiró pesado tratando de continuar. — Aléjate de Taiki….

— No hables…debes descansar. — Pidió suave, haciéndolo callar para que no gastara sus energías sin necesidad. Iba a salir de ahí, pero con él.

— Mina…debes salir de aquí. — Repitió. — Taiki no está bien, si él te hiere...

— Ya lo hizo. — Soltó repentina, apenas audible, pero no pudo controlarlo. Mina cerró sus ojos, sintiendo las lágrimas descender por sus mejillas. Notó la confusión en sus ojos verdes, no sabiendo lo que ella dijo, pero, los secretos, el miedo de decir las cosas provocaron que Yaten ahora estuviera en sus brazos desangrándose.

— ¿Qué? — Preguntó, queriendo comprender lo que ella quiso decir.

— No hubo accidente, no... yo … el bebé, fue él. — Comenzó, pero era tan difícil. Yaten se mantuvo silencioso esperando una explicación a lo que estaba ella contándole, no podía ser lo que él comenzó a imaginar. — Cuando descubrí el embarazo ya estabas en Suecia y creí que… — Se detuvo, necesitando calmar su llanto.

— Dime qué fue lo que te hizo. — Exigió, aun con su voz bajando. Supo que esto era duro para ella, pero esperó que respirara y tomara el impulso de decírselo. Yaten sabía que quizá no saldrían de ahí, al menos no juntos, y quiso que si era así, al menos ahora ella confiara en él, que volviera a confiar en él.

— Hablé con Taiki porque pensé que nos ayudaría, nadie sabía de nosotros excepto él. Y cuando supo que esperaba un bebé me dijo que…dijo que me alejara, que te hiriera o él te mataría…y un día, unos tipos me atacaron. — Gimoteó. — Fue…cuando lo perdí. — Soltó, sintiéndose más liviana con ello. — No quiero perderte a ti también.

Yaten estiró su mano, apartando sus lágrimas, entendiendo ahora lo que había pasado con ella en esos años, comprendiendo el daño que la cambió tanto y odió no poder saberlo antes. Todo habría sido tan diferente sin ese viaje.

Pero ya no era tiempo de pensar en lo que no hizo, ahora solo quiso confortarla, decirle que no lo perdería, quiso decírselo realmente, pero simplemente dio un beso suave a sus labios. Quiso estar ahí para ella ahora, no pudiendo creer que su propio hermano había destruido así sus vidas, y comprendió porqué era tan duro respecto a lo de Seiya y Serena, comprendió que cada palabra que le dijo Taiki en ese tiempo, solo había sido para envenenarlo mas.

Y aun así, todo lo que importó en ese instante fue tenerla allí, saber que estando juntos nadie le haría daño, y no la soltaría, aun sintiéndose débil, quiso que ella supiera que nunca la dejaría sola, no otra vez.

Seiya condujo lo más rápido posible, intentando no perder el control del auto al aumentar la velocidad en la carretera vacía. La imagen de Taiki y Kakyuu muertos palpitaba en su cabeza de forma perturbadora, no siendo capaz de afrontar del todo la oscuridad que envolvía a su familia. Pero aun con su cabeza alterada por lo ocurrido, era el temor de encontrar a Yaten y Mina de igual forma lo que amenazaba con derrumbarlo.

Miró a Serena a su lado, aun rodaban lágrimas de sus mejillas por lo que él le había dicho. Pensó por un instante que era incorrecto pero, al final le contó a grandes rasgos todo lo ocurrido, lo que Mina le confió, porque no vio sentido en ocultarlo luego de encontrar a dos personas muertas, a dos personas de su familia, y menos aun cuando iban en búsqueda de sus hermanos.

Ella lo miró de vuelta, conteniendo la angustia que sentía, preguntándose porqué no pudo ayudar a Mina o porqué no le habían confiado lo que ocurrió. Cada palabra que escuchó de la boca de su novio, la hizo darse cuenta de lo ciega que estuvo y lo mucho que desconoció de su propia sangre. Para Serena todo siempre fue negocios aburridos y líos de dinero en lo que ella no deseó involucrarse, pero ahora iba más allá. Su hermana había pasado por mas de lo que comprendió en ese momento, pero ahora solo deseaba llegar a la dirección y que todo estuviera bien.

— Iban a tener un hijo…ella debió sufrir tanto. — Comentó repentina. — Por eso…todos estos años se ha comportado así, siempre evade a todos…es tan fría con Haruto. Y he sido tan dura con ella a veces por eso.

— Bombón, no sabías lo que ocurrió, ya deja de pensar en eso. — Quiso calmarla, pero era inevitable.

— Seiya, ella es mi hermana, no puedo dejar de pensar en lo que le hicieron. No puedo dejar de sentirme aterrada si ella está…

— No lo digas. — Le interrumpió. — Estará bien, los encontraremos y ella estará bien. —Repitió, en parte porque quería convencerse a si mismo que así sería.

Siguió conduciendo mirando de reojo a Serena, notándola alterada, pero continuó fijándose en el camino, hasta que a lo lejos vio las instalaciones pertenecientes a su familia. Se desvió hacia la entrada, estacionado en cualquier sitio mientras bajaba del auto, pero se detuvo buscando una linterna y luego tiró de la mano de su novia, corriendo hacia el interior.

Tan pronto como sacó su llave para abrir la puerta, todo fue oscuridad. No recordaba bien este lugar y realmente no tenía idea por donde buscar, así que deberían ir por todos lados.

— ¡Mina! — Gritó Serena, esperando escuchar alguna respuesta, pero no hubo alguna. Siguió el camino por donde Seiya transitaba, mientras habría las puertas y ella seguía llamando a su hermana. Pero todo lo que encontraban eran piezas de arte empolvadas.

Mina sentía sus lágrimas deslizarse una tras otras mientras acariciaba el cabello de Yaten intentando distraerlo cuando lo notaba contraerse por el dolor, recriminándose el no lograr ver mas allá de lo malo que había ocurrido en esos años, odiándose por lo que le había hecho a él.

— ¿Por qué? — Dijo él repentino.

— Debes reposar, estarás bien. — Le calmó, apartando también sus lágrimas.

— Todo lo que quise fue estar contigo, y te perdí de nuevo. — Murmuró desganado, aceptando la verdad de lo que pasaría con ellos.

— Yaten, no te dejaré nunca mas, solo resiste…por favor.

— Mina… — Le llamó estirando su mano hacia su rostro. — Ya estoy muerto.

— No… — Alegó, no aceptando lo que él decía. Pero, mirando su herida y viéndolo desvanecerse a cada instante entre sus brazos, sintió el peso de esa verdad como algo que podría ocurrir. — Si tu mueres, quiero ir contigo…estoy cansada, no quiero seguir viva si no estoy contigo.

— Mina….mírame. — Pidió, esperando paciente a que ella pusiera la mirada en él. — Prométeme que no te dejarás caer. — Exigió, pero ello no dijo alguna cosa. — ¡Mina! — Dijo más fuerte y entonces la rubia asintió.

— Te amo. — Dijo repentina. — He tratado cada día desde que nos separamos de olvidarte pero, cada cosa que hice fue porque tenía miedo que él te dañara, que cumpliera su promesa y luego de…nuestro niño…

— Nunca pedí que te sacrificaras. — Frunció levemente el ceño, entendiendo lo que ella hizo, pero no aceptándolo.

— No es tu culpa que haya cambiado, es mía, todo esto, ahora incluso, te disparé y…

— Taiki te hizo tanto daño, que incluso dejaste de confiar en mí, pero…no eres culpable, deja de decir eso. — Corrigió, solo queriendo que ella comprendiera que no juzgaría sus acciones, pero si que le dolió verla sufrir.

Asintió de nuevo a las palabras del platinado, pero no podía dejar de hacerlo, quería que él supiera que cada palabra que le dijo era mentira, que no lo odiaba, que nunca fue mas feliz que a su lado, y que deseó, en ese instante, mas que nada poder tener mas tiempo. Quería sacarlo de ahí, llevarlo a su lado, y sanar juntos lo que habían destruido, incluso cuando dudó de poder hacerlo consigo misma.

La risa suave de él la alertó, no sabiendo bien qué pasaba. Yaten tenía esa mirada extraña en su rostro.

— Quiero mirar estrellas contigo, como cuando te sacaba de tu casa por las noches. — Rememoró, sobre los días en que él quiso tenerla solo para si mismo, cuando la sacaba a pasear para ganarse un pase con ella.

Mina, por otro lado, notaba que su voz sonó distante, él estaba delirando.

— Tengo un regalo para ti. — Interrumpió el platinado nuevamente. — Está en mi estudio, bajo una sábana blanca.

Buscó toda la fuerza que le quedaba, queriendo permanecer con ella. Incluso le parecía cruel que no pudieran estar juntos, y odió a su hermano, por dañarla, por destruir lo bueno que había en ella. Y aun ahora, veía sus ojos y sabía que estaba allí, algo, quizá su fuerza, pero ella debería levantarse de ahí. No quería mas ver el dolor en sus ojos, quería verla feliz.

La puerta sonó y Mina lo cubrió rápidamente, pensando que si era Kakyuu o Taiki, primero pasarían sobre ella antes de tocarlo, si había evitado enfrentarse al mayor de los Kou, ahora lo haría.

Pero cuando al fin se abrió la entrada y la luz tenue permitió distinguir, vio a Seiya y su hermana entrar, respirando mas aliviada.

— ¿Mina? — Le llamó Seiya, acercándose cuando la notó en el suelo. Entonces vio allí a Yaten, y luego la condición en que estaba. — Pero… ¿quién te hizo esto?

— Fue un accidente… — Dijo adolorido.

— Dios…hay que salir de aquí. — Decidió, comenzando a quitar su chaqueta para cubrir a Yaten.

— No. — Se negó el platinado. — Sácala de aquí, no dejes que Taiki la toque.

— Eso no ocurrirá. — Dijo serio. — Taiki y Kakyuu….ellos, los encontramos muertos.

Mina no supo si en ese momento cayó sobre ella el peso de la situación, pero, ciertamente sintió alivio, había terminado. Todo ese tiempo en que temió a cada instante por lo que Taiki haría, acababa allí. Por otro lado, quizá ya no importaba siquiera. Suspiró pesado, cerrando sus ojos cuando nuevas lágrimas la inundaron, bajando luego sus ojos hacia él, rogando que resistiera.

Seiya se retiró rápidamente, notando que esto era grave. Estaba preocupado y no quería apartarse de su hermano, pero también sabía que ahora debía hacer algo por ayudarlos. Caminó de vuelta hacia Serena, notándola aun estática mientras miraba la escena.

— Bombón. — Le llamó, sin que ella hiciera mucho caso. — ¡Serena! — Dijo más fuerte, atrayendo su atención. Tomó su rostro entre sus manos haciéndola mirarlo. — Necesito que me ayudes, debemos sacar a Yaten de aquí, está herido. Dile a Haruka que venga aquí y llamaré una ambulancia. — Pidió y su novia asintió, alejándose un poco para hacer la llamada.

Mientras él mismo marcó a la ambulancia, urgiéndole que llegaran allí pronto, solo pensaba en qué mas hacer para apurar las cosas. Supo que con todo el asunto de la muerte de Taiki, esto se complicaría, que incluso podrían culpar a Mina por lo de Yaten, y no atinó a quién mas recurrir que al mayor de los Aino, porque, quizá él entendería mas cómo era que se manejaba toda la suciedad que envolvía a sus familias hace tanto tiempo.

Volvieron a reunirse luego de llamar, ambos mirando a sus hermanos tendidos en el suelo. Seiya abrazó a Serena, necesitando tener fuerza para esto.

— ¿Él va a estar bien? — Preguntó suave.

— Tiene que estarlo. — Dijo preocupado. — No puede morir. — Permanecieron juntos, aun mirando un poco apartados a Mina y Yaten allí.

Pero el tiempo pasó, y nadie llegaba aun. Todo lo que se escuchaba en la bodega era el leve sollozo de Mina, y algunas palabras de Yaten. Seiya miraba impotente, pero, también dolido. Habían sido años, alejado de su hermano porque creyó que era como Taiki, y ahora veía que estuvo equivocado, que fue tan injusto, ahora, que él estaba desangrándose en los brazos de Mina.

Se acercó de nuevo, reacomodando su chaqueta, con la que había presionado la herida previamente, asegurándose que se detuviera el sangrado. Aunque parte de él comenzaba a aceptar que sería tarde para cuando alguien mas llegara, no lo movía por temor a agravar su estado, pero el dejarlo ahí sin ayuda tampoco era bueno.

Yaten tiró de su brazo, llamando la atención de su hermano, mirándolo fijo cuando notó los ojos preocupados de Seiya.

— No la dejes sola, Seiya. Debes cuidarla. — Exigió.

— Deja de hablar así, vas a estar bien y tú la cuidarás. — Intentó sonreír, de infundirle ánimos que él mismo no lograba crearse.

— ¡Seiya! — Repitió intranquilo, no queriendo más compasión, quería que le prestara atención.

— Mina es mi familia también. — Respondió, rememorando lo que le había dicho a ella con anterioridad. — Pero ustedes dos…no puedes dejarnos.

— Lo siento, por alejarme, por todo. — Respiró profundo. — Eres mi hermano, eres todo lo que quedó a mi lado cuando mamá murió y lo siento.

— No lo hagas, no te despidas. — Se quejó Seiya, pero, notó que el platinado simplemente sonrió débil, volviendo a mirar a Mina, que permanecía silenciosa abrazándolo contra su pecho.

Serena se acercó inclinándose junto a su novio, tomando su mano mientras Yaten hizo lo mismo con Mina.

— Hey…no quiero verte llorar, quisiera nunca verte llorar. — Murmuró. — Tu me diste toda la felicidad que necesité, y debí estar a tu lado, pero…— Su respiración se cortó, siéndole difícil continuar. Mina despejó su rostro, acariciándolo, animándolo a seguir allí. Yaten tomó el impulso, juntando aire para seguir. — Eres mi luz…debes seguir brillando, por ti.

— No puedo hacerlo sin ti Yaten…

— Lo harás… — Aseguró. — No más lágrimas, Mina. Estaré contigo, siempre…lo he estado cada día. — Yaten cerró sus ojos, sintiendo sus ojos pesados, pero también ardiendo. — Te amo.

— Te amo también…eres mi corazón…Yaten, por favor, no me dejes. — Pidió, reteniéndolo mas cerca. — Yaten…— Le llamó de nuevo, pero él solo la miró fijo, pareciéndole demasiado tranquilo, como los días en que tenían sus sueños juntos, los días pacíficos en que estaban aparte del mundo y solo eran ellos, riendo, confiando en tendrían toda la vida así.

Mina miró como sus ojos verdes se apagaron, sintiendo que su corazón se partía. Rogándole que aguantara un poco más.

— Amor…despierta… — Pidió suave, meciéndolo, pero él no respondió alguna cosa. — Yaten…por favor… — Insistió, agitando su rostro, besando sus labios. Pero aun así no hubo nada más que la sensación de su piel, de la calidez que aun permanecía. — ¡Yaten!

Serena abrazó a Seiya cuando lo notó llorando silencioso, sintió su hombro húmedo, así como sus propios ojos empañarse, no soportando ver sufrir a dos de las personas que mas amaba. Lo cobijó contra ella, queriendo confortarlo, pero, sabía que no lo lograría. A medida que todo se volvía duro a su alrededor, que Seiya la abrazaba fuerte, necesitándola, y cuando escuchó la voz alterada de Mina.

Ella seguía aferrada a Yaten, no dejándolo, ir, no pudiendo, no queriendo aceptar que no volvería. Miró su rostro hermoso, limpiando sus propias lágrimas de allí, murmurando apenas contra sus labios que regresara con ella, que no la dejara ahora que podían dejar de temer cualquier cosa.

No supo cuanto tiempo pasó así, pero la voz de su hermana llamó su atención, diciéndole que se pusiera de pie, que debía calmarse y soltarlo. Mina no lo hizo.

Para cuando llegó Haruka, todo lo que vio fue a Serena y Seiya acariciando la espalda de Mina, consolándola de algo que no pudo notar…hasta que advirtió allí en los brazos de su hermana el cuerpo y el cabello platinado. Enseguida Serena se puso de pie hacia él y lo abrazó, desconcertándolo en un inicio.

— Explícame qué ocurre aquí. — Exigió. Pero al ver el rostro lloroso se suavizó.

— Tenemos que sacar a Mina de aquí y...a Yaten. — Dijo aun acongojada. Y luego ella suspiró, comenzando a relatarle lo ocurrido, siendo rápida porque sabía que debían salir de ese lugar, que debían ir a donde pudieran estar tranquilos.

Cuando volvieron con Mina y la intentaron apartar, ella se aferró aun mas al cuerpo de Yaten, reclamando porque la dejaran allí. Y fue un forcejeo en que ella no cedió.

— Mina, por favor. — Pidió Serena. — Yaten quería verte bien, quería que salieras de aquí… — Alegó.

Mina volvió a mirar al hombre que amaba, sintiendo ahora su piel enfriarse. Fijó en su mente cada detalle y dejó un beso en su frente, dejándolo acomodado en el suelo mientras sintió los brazos de su hermana ayudarla a ponerse de pie. Con dificultad se apartó, pero finalmente lo hizo, entendiendo que había prometido no abatirse, que no podía fallarle de nuevo, no después de fallarle en cada forma posible.

Seiya se encargó de tapar el rostro de Yaten, no sin antes observarlo, sintiendo su pecho apretarse. Se despidió silencioso, apartándose también del cuerpo para caminar hacia Haruka.

— Fue un accidente…no sé qué hacer con esto, yo…— Se cortó, no sabiendo como pedir alguna cosa, o hacer alguna cosa sobre esto.

— Me encargaré, ustedes saquen a Mina de aquí. — Indicó serio. Seiya asintió caminando hacia las dos rubias, pero Haruka tomó su hombro deteniéndolo. — Lo siento, de verdad. — Dijo suave, expresándole sus condolencias.

Seiya agradeció en un gesto leve, volviendo hacia donde ellas, caminando fuera de las instalaciones para entrar al auto. Entró allí con las manos temblantes al ponerlas sobre el volante, esperando que Serena se acomodara en los asientos traseros con Mina, envolviéndola en sus brazos. Y entonces encendió el motor, conduciendo de vuelta hacia la ciudad.

Pasaron rápido las horas en que Haruka se hizo cargo del ordenar los asuntos legales, así como ordenar los funerales. Pero no los hizo juntos, sino que dejó la ceremonia para Taiki y Kakyuu juntas, haciéndolo la reunión empresarial que todo el mundo esperó. Incluso cuando no hizo algún esfuerzo por esconder como murieron ambos. Pero a Yaten reservó una hora al atardecer para despedirlo, así como dejó su muerte como un atentado de parte del mismo Taiki, teniendo el arma perteneciente al mayor de los Kou, para dejar todo lo demás limpio.

Luego de dejar en su habitación a Lita con su hijo dormido, acordando encontrarse en la salida en un momento. Caminó por la casa, entrando en la habitación de Mina, viéndola aun sentada sobre la cama, mirando el suelo. Se acercó tomando sus manos, viendo sus ojos aun llorosos.

— Quisiera evitar que sufrieras. — Habló despacio. — Pero nada de lo que haga lo traerá de vuelta. Y quizá si lo hubieras dicho antes, te habría apoyado, no soy Taiki, y quise que fueras feliz. — Expresó, siendo sincero en sus palabras.

— Tenía miedo de que te hicieran algo también, tuve siempre tanto miedo de que hiriera a alguien y…Yaten… — Dijo en un murmullo. — Pero ahora no me queda nada, fui tan tonta.

— Quizá…pero ahora debes ir a despedirlo. Él estará presente siempre en ti. — Trató de consolarla, abrazándola cuando caminaron hacia la salida para ir a donde descansarían los restos de Yaten.

No fue más que ellos, Haruka se encontró con Lita allí, Seiya, Serena y Mina. Fue breve incluso, pero Seiya agradeció que así fuera, no quería a nadie allí mas que ellos.

Y mientras esperó ese momento, el resto fue un martirio, porque supo que aun perdiendo a toda su familia, Yaten se había llevado una parte de él, esa parte que conocía los secretos infantiles, siendo con quien conoció todo el cariño que tuvieron junto a su madre. Y pensó en cada momento que vivieron juntos, desde que tenía memoria, solo que ahora no lo vería más. Le dolió que su hermano muriera, así como ver a Mina perderlo, porque hasta el último momento, creyó que ellos tendrían su oportunidad, ahora ya no había alguna esperanza.

Fue una pena silenciosa, estando perdido en un momento porque no podía afrontarlo. Pero la calma vino, cuando permanecía en los brazos de su novia y ella murmuraba palabras dulces, queriendo reconfortarlo.

Apretó la mano de Serena y la miró, necesitando su respaldo para mantenerse allí, porque sabía que ella ahora también tenía ese rol duro de apoyarlo a él, pero también a su hermana, que ahora todo era diferente, pero que si la tenía allí haría lo imposible por mejorar todo. Y se sintió afortunado porque Serena existiera.

Cuando terminó el momento y ya la tierra cubría el lugar, a su vez cubierta de flores, Mina se acercó a la placa, arrodillándose allí. La rosa amarilla pálido en su mano tembló, pero luego dio un beso en sus pétalos, depositándola sobre el mármol frío, manchado levemente con la tierra. Su mano demoró en apartarse, pero finalmente se puso de pie, caminando junto al resto de su familia de vuelta, todos silenciosos.

Esa noche, Seiya entró en la habitación de Mina, sabiendo que ella no dormiría. Se sentó a su lado sobre la cama y se miraron por un momento, luego envolviéndola en un abrazo. Pero, aun con el dolor compartido por la muerte de Yaten, no hubo mas lágrimas, simplemente ese apoyo mutuo, sabiendo que cada uno, en distinta forma, estaba en su duelo.

— En algún momento, todo mejorará, y volverás a sonreír. — Dije acariciando su cabello rubio.

— Eso espero…solo que ahora es tan difícil. — Respondió apartándose levemente. — Gracias por estar aquí…yo…Yaten te adoraba, mi hermana te ama. — Dijo tomando sus manos. — Tu y Serena, deben aprovechar la vida que les espera juntos, porque serán maravillosos y querré cada día su felicidad. Y parte de mi está mas tranquila de saber que ustedes no vivirán las cosas malas que nos ocurrieron a Yaten y a mi, así que prométeme que irán bien.

— Lo haremos. — Aseguró. — Descansa, debes dormir ahora. — Se despidió, volviendo a la habitación de su novia.

Serena lo esperaba de pie junto a la ventana, viendo la noche estrellada iluminar el jardín de su casa. Seiya la abrazó por la espalda al entrar, reposando su cabeza sobre su hombro.

— ¿Alguna vez tendremos a Mina de vuelta? — Preguntó ella suspirando.

— Debemos ayudarla, así como ella lo ha hecho con nosotros. — Respondió calmado.

— Si estuviera en su lugar, no habría soportado perderte. — Dijo seria.

Seiya se apartó, volteándola para verla a la cara, tomó su rostro entre sus manos, mirándola fijamente.

— No somos ellos, no hay nada que pueda separarnos. — Aseguró.

— Pero pudimos serlo... — Sacudió su cabeza, no queriendo mas pensar en eso. — Solo….sé que vivimos lo mismo, pero en distinta forma y…quiero que seamos felices, lo seremos, se lo debemos Mina y Yaten.

— Y a nosotros. — Agregó, luego asegurándose que ella asintiera. Besó sus labios y luego la abrazó cerca, queriendo su calor para sentirse bien.

Fueron a la cama, aun abrazados, queriendo dormir, pero Serena se elevó suavemente en la cama, mirándolo seria.

— Hoy en la mañana me llamaron de la compañía… — Comenzó leve. — No dije alguna cosa porque era el funeral, pero…bueno ellos…uhmm, quieren que los acompañe en la gira europea. — Soltó nerviosa.

— Eso es maravilloso. — La felicitó, frunciendo luego el ceño. — Deberías estar contenta.

— Si, es solo que he vuelto recién a bailar y no creo que sea buena idea, además Mina…no quiero dejarla sola. — Admitió complicada.

— Bombón. — Dijo suave, elevando su mentón para mirarla a los ojos. — Ellos te invitan porque eres buena, nadie contrata por compasión. — Explicó y ella asintió. — Mina…debes darle tiempo, por mas que queramos estar para ella, no podemos ahogarla en atenciones, debemos darle espacio. Además, siempre podemos viajar aquí en días libres y animarla. — Propuso.

— Lo sé…espera, ¿dijiste podemos?

— No irás a ningún sitio sin mí. Dijiste que estamos en la misma situación que ellos pero de distinta forma. Bien, quiero hacer las cosas con sensatez, además, cuando termine esa gira, será hora de ponerte el vestido blanco. — Sonrió. — Entonces, ¿nos iremos a ese viaje de previa Luna de miel? — Consultó mas serio.

— Absolutamente. — Lo besó calmadamente, volviendo a descansar sobre su pecho.

Ambos permanecieron silenciosos, disfrutando de esa paz. Sabían que vendrían aun las repercusiones de lo que acababa de ocurrir, que aun Seiya debía sanar la pérdida de su hermano, que estarían al pendiente de Mina para que ella no cayera. Pero tuvieron la seguridad de ese instante, abrazados en medio de la noche, esperando a que el sol apareciera cálido e iluminara su nuevo día.


.

.

.

Hola!

Esto ha sido probablemente lo mas difícil que he tenido quie escribir. Me dolió! Pero, aun cuando debatí entre hacerlo o no de esa forma, fue una idea que básicamente generó toda la historia cuando se me ocurrió y cambiarlo sería flaquear en mi idea.

He demorado, mis tiempos andan ocupados y mis concentración a escribir se va a las cosas de la universidad. Y realmente extraño tanto tener mas tiempo y dedicación aquí.

Solo queda un breve Epílogo, que está mas avanzado, asi que no demoraré milenios en subirlo. Aunque si me dará ataque cuando sea el último capítulo de esta historia u.u

REVIEWS

SAILOR O: Las fotos! xDD bueno, te equivocaste =P aunque quizá es porque mi cerebro a esta hora si que es lo que no funciona, nos vemos =)

TOKIO2323: Serena y Seiya son felices, bueno, seiya anda triste u.u Supongo que lo bueno de todo esto es que no haya Taiki xD Gracias por leer ^^

PATTY RAMIREZ DE CHIBA: supongo que si era ese al borde del colaspso, este será el emo u.u Pero, quizá quede un pequeño consuelito ^^

MYU CHAN: créelo, no mas Taiki y Kakyuu, pero tampoco Yaten, bueno bueno, es solo una historia! =)

LESVAL: si escribes tesis de todo, te contrataré cuando haga la mia xD Ya se ya se, pero no diré mas a ti porque luego te enredas sola =P pero, gracias, de verdad.

ANGELA: el final no legó muy luego, pero, bah, aquí está ^^

AMAFLE: yo simplemente digo que es difícil recuperar la calma y la confianza que ella perdió en el tiempo. Ahora te dije quien disparó! =D

MIYU CHAN: Ya subí ! no mueras u.u ya murieron muchos, gracias por pasar ^^

SOL KAORY: No concluí en otro semestre ¬¬ tu sabes! No me reprendas u.u Y después de todo, pensándolo bien, ¿no soy buenita de subirlo hoy? =P cuidado con las velas, que ahora q son muchas quizá lleguen bomberos =P

VEROSEY: ¿horas? Dios! Eso hace mal a la vista, te lo digo yo q me paso pegada a pantallas casi todo el día xD realmente agradezco el tiempo y las felicitaciones, recibo el pago ^^

GINSEI: Vete a releer =P ¿ves que actualicé antes de navidad? ^^ Cobraré mi premio cuando suba el epílogo. Y si, eres sádica, me llevas por mal camino =P

BOMBOM: Me alcanzaste porque tenía tanto sin actualizar u.u bueno, final es este, casi, así que aun queda un poco. Gracias por el tiempo ^^

MS KOU: No sé, quizá leas esto en siglos mas, pero, si pasas, no daré spoilers xD bienvenida aquí, aunque soy yo la que se despide de esta historia u.u

.

.

Gracias a todos lo que pasen por aquí, y a quienes dejan sus comentarios ^^

Nos vemos en el extracto final O.o

Besitos! =)