Kung Fu Panda: Descubriendo el amor

Historia originalmente escrita por Fharkas, los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y esta historia es sin fines de lucro.

Disfruten mi historia.

Capítulo 21: Plan revelado.

Tigresa se encontraba en un cuarto oscuro, en donde solo un rayo de luz podía atravesar la única puerta que aquel cuarto tenia, aquel tragaluz que venía siendo una rejilla con barrotes de metal la hacían sentir sofocada, era como revivir su dura niñez, pero viéndose a sí misma confirmaba que era una adulta, sin embargo pareciera que jamás superaría aquel miedo incontrolable a la soledad, no tenía escape de aquel lugar, no le quedo más que sentarse en una esquina a esperar y pensar acerca de todo, todo con el objetivo de no perder la cabeza en esa completa desesperación, sus agudos oídos acostumbrados al silencio total lograron escuchar pasos, ella sintió una leve emoción dentro de ella, con la esperanza de que fuera un rostro conocido, en especial el del maestro Shifu, alguien parecía que con su llave, intentaba abrir aquella puerta de metal, y cuando el primer gran rayo de luz entro por la puerta, cegó la mirada de Tigresa quien esta se cubría con el brazo los ojos para no seguir lastimándoselos, tenía la esperanza de que Shifu fuera por ella, sin embargo solo vio una figura deforme bastante sombría que se arrastraba como podía hacia ella lentamente, Tigresa estaba asustada, quería escapar pero el miedo la paralizo, además de que estaba arrinconada, saco sus garras del susto pero sin embargo sus brazos no se movían, aquella figura sombría sin figura alguna, extendió lo que parecía ser un brazo con enormes garras en la punta de sus dedos parecía que anhelaba hacerle daño a Tigresa.

Ella rápidamente despertó del sueño aterrada, estaba muy sudada y se dio cuenta que seguía en la enfermería del Palacio, no sabía cómo interpretar aquella pesadilla, pero no quita el hecho que la espanto demasiado.

Shifu abrió la puerta de la enfermería lentamente mientras Tigresa se alertó con un pequeño susto.

-Perdón si te espante.

Tigresa se sentía inquieta –No hay problema, que sucede, ¿Hay noticias de Po?

-Nada aun, pero no pienses en eso –Shifu la miro, sus ojos estaban ojerosos, su pelaje había perdido brillo, y sus ojos parecían siempre estar alerta por la forma de su pupila, la cual estaba alargada dándole una apariencia salvaje. –Necesitas descansar Tigresa.

-Y-yo estoy bien… solo dígame si está bien.

-Tenemos a todos buscándolo, no te preocupes, todo saldrá bien.

-Maestro, sé que está molesto conmigo pero, no era mi intención que nada de esto pasara… yo solo quería, pasar un momento agradable. –Tigresa se sentía muy triste.

-Lo sé, te veo muy contenta con Po, por eso respete su relación, y como te dije ayer, te comprendo muy bien, yo también tuve un amorío, es bonito el apoyo que se brindan, pero el enemigo puede utilizarlo como un arma.

-Pero es que, ¿porque no podemos estar tranquilos maestro?

-Es la vida que elegimos…

Tigresa le dijo a punto de romper en llanto -Pero yo nunca pude elegir.

Shifu se quedó callado.

-Toda mi vida jamás he podido elegir nada, fui abandonada, no sé si nunca me quisieron, o lo que dijo Serapis, alguien los mato, tal vez nunca lo sepa, no pude elegir si pertenecer aquí o hacer otra cosa, solo se que ahora es mi deber.

-No sé cómo lo veas Tigresa, pero estas en un lugar donde todos te queremos.

Tigresa se quedó pensativa.

-Tal vez no pudiste elegir pero tuviste la oportunidad de convertirte en algo grande y lo aprovechaste, tienes amigos que darían la vida por ti, me tienes a mí, que a pesar de que no te lo he dicho, estoy muy orgulloso de ti, y finalmente tienes a Po, alguien a quien le pareciste muy buen partido y se esforzó al máximo para estar contigo, jaja supero todas las pruebas que un suegro podría ponerle.

Tigresa se rio levemente con lágrimas en sus ojos.

-El chiste es que, todos aquí te queremos, el pueblo entero te admira, eres conocida de aquí y allá, haz logrado mucho más de lo que otros pueden.

-Por eso tengo que defender a Po, el me defendió a mí.

-No puedes Tigresa, no en esas condiciones.

-¿Entonces qué puedo hacer? ¿Quedarme sentada con la esperanza de que no lo maten?

-Necesito que descanses para que te recuperes y puedas hacer algo para defenderlo.

Tigresa se sentía agobiada, pero no le quedaba de otra más que quedarse en la enfermería.

-Mientras tanto con Po-

Él se estaba recién despertando, cuando se dio cuenta que estaba inmovilizado por unos grilletes y cadenas.

-Hasta que despiertas. –Le dijo Serapis acercándosele.

Po se miró a sí mismo – ¿Te das cuenta que arruinaste mi traje? Me costó mucho dinero.

-Hmm, creí que tendrías miedo. –Lo dice Serapis muy curiosa.

-Al contrario, me molestas nada más. –Dice Po riéndose un poco.

-Si bueno, igual no es agradable estar contigo, ¿qué persona sueña con dumplings? Veía tu sueño a ver si sucedía algo interesante pero solo sueñas en comida.

-Pues tengo hambre, por cierto, ¿Qué es este lugar?

-Bueno, es una catacumba abandonada, así que decidí que sería mía.

-Interesante… ¿Y no tienes comida?

Serapis hizo un pequeño rugido – ¡¿Solo piensas en comida?! Eres despreciable.

-Si si… ¿Me podrías soltar? Me duele todo por estar en una sola posición toda la noche.

-Lastima, te necesito así.

-Es cierto, ¿para qué me quieres? Es decir… ya comprobé tu fuerza, sé que podrías matarme si tu quisieras, haces mucho drama pero ni siquiera terminas el trabajo.

-Bueno, tengo algo muy especial guardado para ti, para todo el mundo.

-¿Podríamos acabar? Enserio me quiero ir.

-Si así lo quieres. –Serapis saco un cuchillo de sus prendas. –Supongo que estas familiarizado con esto.

-¿El cuchillo que me robaba energía?

-Así es, necesito toda tu energía, tenía planeado quitarle también la de Tigresa pero esa marca la matara eventualmente, así que no me sirve de nada.

Po se enojó de 1 segundo a otro tratando de liberarse de las cadenas -¡Maldita! ¡Si le haces algo!

-¿Qué harás? No puedes hacer nada. –Serapis le sonrió en la cara.

-… Te matare.

-Ha, como si pudieras –Serapis tomo el pelaje de la cabeza de Po con fuerza y le hablo al oído –Más vale que te acostumbres a la idea de que morirá, así te dolerá menos. –Ella tomo el cuchillo y lo encajo en su corazón, este lo atravesó como si nada, Po sentía su energía ser absorbida.

Serapis comenzó a reírse mientras se alejaba.

-¡Maldita ven acá! ¡Dime como quitar esa marca! –Po con su inútil esfuerzo de hacerla revelar información solo trato de liberarse, sin embargo no pudo debido a su escases de energía.

-Mientras tanto con los 7 guerreros-.

Todos habían pasado la noche investigando el lugar y preguntando a los empleados que había sucedido.

-Y bien Akame ¿Qué piensas? –Le pregunto Víbora.

-Hmm, por lo visto no esperaban aquel ataque, según el vestido roto que le vi ayer, no estaba en óptimas condiciones para pelear, sin embargo, ¿Cómo Serapis pudo saber dónde estaban? –Ella se tomó un momento para analizar. -¡La marca! Aquella marca que mencionaron y la excusa para ir por su medicamento y venir aquí, debe de haber una conexión entre ella y Tigresa, como el saber donde está a cada momento, ella espero un momento oportuno para atacar donde ellos bajaran la guardia, tenía que suceder tarde o temprano.

-La verdad… no te entendí nada –Dice Yin.

-Hazte a un lado –Akame lo aparto con su mano –Ahora, ¿cómo me habían descrito a Serapis?

-Complexión delgada y una fuerza descomunal. –Le dijo Grulla.

-¿Tenia habilidad de controlar a la gente?

-Nos dijeron que sí. –Le dijo Mantis.

-Entonces… -Ella se quedó viendo un rastro en el piso. –Este recorrido es de su cuerpo siendo arrastrado, teniendo gente en su control total, dudo mucho que ella haga el trabajo pesado, sin embargo, ellos no son lo suficientemente fuertes para cargar a alguien tan pesado como Po, prefirieron arrastrarlo y Serapis no le importo este detalle, pero nos dejó todo un camino que nos guiara hacia ella.

-Bien pensado –Lo dice Argón con una enorme sonrisa.

-Entonces sigamos este camino. –Les dijo Mono.

-Espérenme un segundo, Víbora dibujo un circulo con una flecha dentro.

-¿Y eso? –Pregunto Mono.

-Nada importante, sigamos. –Le dijo Víbora.

Todos fueron siguiendo el rastro deprisa con la esperanza de encontrar a Po con vida.

-Con Tigresa-

Ella se encontraba aun en la enfermería pero tenía mucha sed, se levantó con esfuerzo de la camilla y camino lentamente hacia la cocina, no podía evitar sentir cierta incomodidad, como si alguien la vigilara constantemente, una mirada que recaía en su espalda.

Al llegar a la cocina ella tomo vaso y se sirvió agua de un recipiente que la contenía, se quedó un momento viendo su reflejo en el agua hasta que parecía que su propio reflejo se movió por su cuenta, haciendo que tirara el vaso del susto.

De repente escucho una voz en su cabeza.

-Hey.

-Tigresa volteo a ver a todos lados cerciorándose que no hubiera nadie y en efecto, no había nadie más con ella.

-Por aquí…

Tigresa se arrincono para voltear a ver a los demás lados, de repente ve como una mano bastante delgada casi esquelética entra lentamente en la cocina, Tigresa estaba paralizada del miedo, solo cerro los ojos con fuerza y sintió alguien tocándole el hombro sacándole un susto muy grande.

-Perdón si la espante Maestra. –Le hablo el doctor quien la estaba buscando.

Tigresa lo vio y se alivió al verlo.

-¿Se siente bien? –El doctor la veía asustadiza y bastante distraída de la realidad.

-S-si, estoy bien. –Se lo dice con un pequeño tic en el cuello.

-¿Segura? La veo muy distraída.

Tigresa comenzó a tartamudear y sus manos comenzaron a temblar sin razón, las cuales las escondió en su espalda –N-no se preocupe, solo necesito d-descansar.

-Necesita tranquilizarse Maestra, tiene síntomas de mucho estrés.

-¿E-estrés? N-no, solo no he podido dormir bien y eso hace que mi mente me juegue… me juegue T-trampas.

-Vamos, tengo que darle su consulta

-E-está bien, voy. –Ambos salieron de la cocina y fueron caminando lentamente hacia la enfermería.

Una vez estando allí, Tigresa se recostó lentamente para dejar que el doctor hiciera su trabajo.

El doctor comenzó a examinarla y llego a su resultado.

-Bueno, estas bien físicamente, nada fuera de lo normal, pero no tienes tu mente en paz, sufres de mucho estrés.

-¿Q-qué puedo hacer al respecto? –Se lo dice muy nerviosa.

-Mira, tengo conmigo clorpromazina, con 5 miligramos bastara para que descanses todo el día, con eso será suficiente para recuperarte. –El doctor saco de un bolso una pequeña pastilla transparente y se la entregó en su mano.

Tigresa miro aquella pequeña pastilla y se la trago.

-Pues muy bien –El doctor comenzó a guardar todas sus cosas. –Descanse, le hará efecto en unos minutos.

Tigresa dio un suspiro y le agradeció -Muchas gracias.

-Cuídese mucho, cualquier cosa, llámeme o vaya a mi consultorio.

-Sí, muchas gracias.

El doctor se retiró y Tigresa se quedó acostada, cerró los ojos y comenzó a sentir una increíble paz, por fin se había acabado tanto estrés y presión mental que la torturaban, dormito unos minutos y eventualmente se quedo dormida.

-Con los 7 guerreros-

Todos habían corrido siguiendo el rastro, pasaron 2 horas desde que dejaron el restaurante, hasta que perdieron el rastro debido a un enorme rio.

-¿Cruzamos entonces? –Pregunto Mantis.

-Creo que es obvio –Le contesto Akame.

-Bueno, ¿quién me llevara en su hombro? No tengo ganas de que el rio me lleve. –Dice Mantis mientras se ríe.

Víbora con su cola hace un rápido latigazo sacando a Mantis a volar, cruzando el rio y estrellándose de cara en el piso.

Mantis se levanta lentamente y los volteo a ver –Hey, desde aquí ustedes se ven pequeños.

-Bueno vamos –Dijo Grulla que sobrevoló fácilmente el rio.

-Claro, suertudo –Dijo Akame recelosa metiéndose en el rio con un agua muy fría.

Todos cruzaron el rio y continuaron siguiendo el rastro.

-Con Po-

Po se encontraba encadenado sin aliento, ya habían pasado 4 ocasiones en donde Serapis regresaba a robarle su energía.

Y nuevamente Serapis se aproximó hasta donde estaba el.

-Aun no te rindas panda, necesito más de tu energía, ¿o acaso ya no te queda nada más? –Serapis le sonrió en su cara mientras lentamente se sienta aun lado de Po –Sabes algo, creo que ya tome la suficiente, hagamos algo, si suplicas por tu vida te dejo ir.

-Si viniste a verme suplicar vas a quedar decepcionada.

-Escucha Guerrero Dragón… Bueno Po ¿puedo llamarte así?

-Haz lo que quieras, me da igual.

-Escucha Po, es la última oportunidad, enserio me duele mucho hacer todo esto, es como contradecirme, erradico el mal pero al final yo seré la mala, y no quiero eso, me duele lo que estás pasando, pero es tu culpa, te ofrecí algo muy valioso y lo desechaste, no me digas que no te di la oportunidad porque así fue.

-Ya cállate maldita, libérame o mátame, pero no me hagas perder mi tiempo con sermones.

-Lo que quiero decir es que, lo hare 1 vez más, una última vez más, ultima oportunidad Po, lo tomas o lo dejas, únete a mí, y acabemos con el mal de este mundo, será lo más cercano a la perfección. –Se lo dice Serapis con un gran poder de convencimiento.

-Este mundo no es perfecto, y así debe ser, así lo quiere el destino, y así lo quiero yo, jamás me uniría a alguien que ha matado y esta corrompida.

-Hmm en ese caso, quiero que me acompañes a ver algo.

Po con mucho esfuerzo levanto los brazos los cuales estaban muy bien encadenados –Como si pudiera moverme.

-Estoy consciente de ello –Serapis voltea la cabeza y llama a alguien -¡Karil!

De entre la oscuridad de aquel lugar sale un joven leopardo en muy mal estado -¿Si ama?

-Desencadénalo y tráelo conmigo.

-Como usted diga ama.

El joven Karil tomo una llave y comenzó a abrir los cerrojos que encadenaban a Po, Serapis comenzó a caminar lejos de ellos y Po aprovecho para hablarle.

-Oye chico, ¿qué estás haciendo aquí?

-Claramente me tiene en su poder, cumplo con mi deber de servirle.

-¿Por qué no te vas?

-No puedo –El joven abrió aquella prenda de su pecho y le mostro la misma marca que Tigresa tenia.

-No puede ser -Po quedo sorprendido -¿así es como controla a la gente?

-Lentamente me indago una oscuridad que me termino por consumir –El joven se veía bastante triste –No hay esperanza para mí, solo me queda esperar.

-Te diré algo, encontrare la forma de liberarte.

-Gracias, ya había perdido la esperanza, espero contar con usted, eres mi única salida.

-¡Porque tardas tanto! –Serapis entro enojada, esta alzo su brazo e impuso aún más control sobre él.

-Si ama –Karil ahora actuaba como un zombi.

-¡Déjalo ir! Es apenas un joven. -Le dijo Po

-Lo hará fuerte en la vida, total, a mí me trajo hasta este punto, ahora vamos.

Po se puso de pie como pudo y Karil lo jalaba de las cadenas que aun sostenían sus manos y pies, Serapis caminaba enfrente de ellos.

-Admira guerrero dragón. –Serapis le señalaba una fuente común y corriente.

-¿Una fuente? ¿Enserio? –Dijo Po en un tono muy aburrido.

-Solo un pequeño detalle –Serapis saco una navaja, tomo a Karil de la cabeza y lo degolló.

Po había quedado en shock -¡ERES UNA DESGRACIADA!

-Esta fuente necesitaba una vida para poder abrirse.

De la nada aquel lugar en donde se encontraban comenzó a temblar de una manera muy brusca, el agua que contenía esa fuente comenzó a pintarse de un color jade, e ilumino de un tono verde aquel lugar, un tono tan brilloso que cegaba la visión de Po.

-Ahora, dale la bienvenida a unos viejos conocidos. –Serapis comenzó a reírse descontroladamente.

Tomo un poco del agua color jade con sus manos y la roseo en el piso, se abrieron 3 agujeros en donde emergieron 3 sujetos.

Po se quedó sorprendido al ver quiénes eran.

-Bienvenidos sean –Serapis paso enfrente de cada uno –Maestro Tai-Lung, forajido y renegado del Palacio de Jade, Lord Shen, siguiente al trono de la ciudad de Gongmen y Kai el Recolector, el hacedor de viudas, todos derrotados anteriormente por Oogway y el Guerrero Dragón.

Los 3 comenzaron a verse a sí mismos, maravillados por el hecho de que estaban en el mundo real nuevamente.

-Como te atreves, utilizaste el poder que yo cree. –Dijo Kai.

-Alguien tenía que hacerlo, un arma perdida o prohibida es un arma inútil. –Les dijo Serapis.

Tai-Lung se quedó viendo a Po quien estaba agonizando, este volteo a ver a Serapis – ¿Por qué nos trajiste de vuelta?

-Necesito su ayuda para erradicar el mundo.

-¡Nos trajiste de vuelta para ser tus sirvientes! –Le grito Lord Shen.

-Verán, podemos hacerlo por la buena o por la mala, apóyenme y gánense un lugar en este gran proyecto o… -Serapis uso su poder para infringirles un gran dolor a los 3 –Sucumban ante mi poder.

Kai tomo un amuleto de su cuello y contrarresto su poder.

-No tendrás control de mí. –Kai le dijo mientras subía su temperamento

Serapis se le quedo viendo, claramente no creyó que fuera tan poderoso.

-Me brindaste la oportunidad de vengarme de este mundo, seguiré tu causa y serán tus reglas, por ahora, pero quiero que sepas que al final, yo tomare el control- Le dice Kai parándose frente a ella.

-Me parece bien, ¿qué dicen ustedes 2? ¿Quieren vengarse de quien les deparo aquel destino? Abandonados en el reino de los espíritus a su merced, ¿todo porque un panda no les permitió tener lo que más anhelaban?

Shen se paró y se reincorporo a su galante postura –Estaré dentro, pero de igual forma, al final quien los reinara soy yo.

Tai-Lung rápidamente se paró y les hablo –Todo esto fue por buscar poder y al final no obtuve nada, si me prometes que me concederás poder estoy dentro.

-Serás más poderoso de lo que nunca habías sido. –Le dijo Serapis.

-Entonces, que así sea. –Tai-Lung le respondió.

-Bueno… Hora de sacar la basura –Shen saco una daga pluma de su ropaje –Matare al Panda.

-¡No! Lo necesitamos. –Dijo Serapis.

-¿En qué más podría servir? Esta moribundo, morirá eventualmente y preferiría que muriera por mi cuchilla. –Le dijo Shen mientras se le iluminaba la mirada al querer su venganza.

-Aún tiene energía que no ha mostrado, el chi de los héroes, aún falta traer a alguien más.

-¿Y quien podría ser ese "Alguien más"? –Pregunto Shen casi riéndose.

-A decir verdad son 3, las hermanas Wu, necesitamos más poder para quitar el sello de su sarcófago donde residen, con ustedes, ellas y yo, seremos invencibles, las posibilidades serán infinitas… solo faltaría 1, pero dudo que lo encontremos, olvidémoslo.

-¿Quién es ese uno más? –Pregunto Tai-Lung.

-Es un asesino, nadie conoce su verdadero nombre pero se hace llamar Vint Zara Ironi. –Les dijo Serapis –A decir verdad es mejor no trabajar con él, no obstante de que nadie conoce su paradero.

-Como sea, solo es un asesino, somos pero que eso –Les dijo Shen creyéndose superior.

-No querrías encontrarte con él, estoy segura. –Le dijo Serapis muy enserio.

-Como sea, entonces ¿cuál es tu plan? -Pregunto Shen.

-Primero, lo más seguro es que los amigos del Guerrero Dragón lo estén buscando, tenemos que preparar una emboscada.

-Somos 4 contra 5, será pan comido, cada 1 de nosotros podría con ellos solo. –Kai se lo dijo mientras se reía.

-No tienen a Tigresa. –Les dijo Serapis, cosa que impacto a Tai-Lung.

-¿La mataste? –Pregunto Tai-Lung.

-¡Ha! Para el destino que le depare ella desearía estar muerta.

-Entonces ¿está viva? –Pregunto intrigado.

-No, solo inhabilitada. –Le dijo Serapis. –Como sea, no estará, estoy segura.

-Bien, 4 contra 4, no necesitamos una emboscada cuando ganaríamos fácilmente. –Les dijo Shen.

-No les recomendaría que pelearan, sus cuerpos aún son débiles.

-Pones muchos peros, tal vez no deberías estar al mando. –Le dijo Shen.

-Estoy siendo inteligente, si tu fueras inteligente no tendría por qué revivirte, le habrías ganado al Guerrero Dragón. –Le dijo Serapis muy segura de sus palabras.

Lo cual hizo que Shen hiciera un gesto de enojo.

-Bien, preparemos todo entonces. -Les dijo Serapis.

-Con Tigresa-

Tigresa acababa de despertar después de una siesta, se sentía mucho mejor, decidió que lo mejor era ayudar a buscar a Po, se paró de la camilla de la enfermería y sin dar noticia a Shifu decidió bajar al pueblo rápidamente, una vez llegando al final de las escaleras sintió un tremendo mareo la cual la obligo a hincarse.

Comenzó a escuchar una voz que al perecer era la de Serapis en su cabeza con un tono de ultratumba que resonaba como un largo eco muy en el fondo de su mente.

-Incontables vidas han perecido, y tú, eres la siguiente…

Tigresa comenzó a sobar su cabeza pues le traía un duro dolor en ella, pensó rápidamente que podría hacer y fue directamente con el doctor.

Corrió rápidamente mientras sujetaba su cabeza con su mano y aplicaba presión para que dejara de doler un poco.

Una vez llegando con él, pregunto a la enfermera por él, esta lo llamo rápidamente y vino muy deprisa a donde Tigresa se encontraba.

-¿Sucede algo Maestra?

-Ese medicamento… -Lo decía mientras apretaba su mandíbula del dolor.

-¿Si?

-Necesito más.

-Lo lamento maestra, no puedo recetárselo, es muy potente,

-¿Qué tiene de malo? Es mejor que esto. –Lo dice mientras hacia un gesto de enorme dolor.

-La clorpromazina es un medicamento de pocos usos, lo siento pero no puedo dárselo. –El doctor la toma del hombro y la dirige para que ambos vayan caminando hacia la puerta –Compréndame maestra, mis manos están atadas, solo le puedo decir que tiene que relajarse, descanse más, la veré luego.

El doctor cerró lentamente la puerta de su consultorio.

Tigresa se quedó parada fuera –Usted no entiende –Lo dice mientras pega su frente a la pared.

-Psst…

Tigresa escucho un raro sonido y volteo a ver a una figura encapuchada, esta movió su cabeza indicando un callejón entre el pueblo, haciéndole entender que lo siguiera allí.

-Tigresa lo siguió con mucha desconfianza.

Una vez en ese callejón Tigresa le hablo.

-¿D-de qué se trata esto? –Tigresa le hablo en un tono enojado y al parecer su tartamudeo estaba regresando.

-Veo que necesita ayuda, ¿busca algo?

-Nada que tú tengas, no tengo tiempo ahora para comprar chatarra. –Tigresa se dio media vuelta dispuesta a salir.

-¿Ni siquiera clorpromazina?

Tigresa se quedó parada y callada.

-Sí, me entere de su charla… escuche, yo podría conseguirle un poco.

-¿C-cómo? –Las manos de Tigresa comenzaron a temblar de manera muy bruzca.

-Tengo mis métodos.

-Si tú la fabricas n-no estoy interesada.

-Oh no no, a mis clientes lo mejor, le puedo conseguir la original.

-¿Y cómo harías algo así? –Tigresa comenzó a parpadear para enfocar, su visión se estaba deteriorando.

-Yo me encargo de eso ¿tenemos un trato?

-No toques al doctor para conseguirla. –Tigresa se lo dijo muy serio.

-Nada de eso, entonces ¿Qué me dices?

Tigresa se quedó pensativa un momento sobre si debería, pero aquel dolor no la dejaba en paz.

-Está bien, t-trato.

Aquella sombra misteriosa le extiende su mano.

Tigresa con cautela y mucha desconfianza le contesta el saludo, siendo que en este, aquella sombra extraña tenía una bolsa de plástico en su palma y se la entregó a Tigresa.

-¿Cuánto dinero será?

-Hmm, la primera será gratis, ya arreglaremos luego. –Aquella sombra se comienza a alejar de ella dejándola en aquel callejón.

Tigresa se quedó confundida, miro aquella bolsa, la cual contenía 4 pastillas idénticas a la que el doctor le dio, saco una y se la comió.

Pasaron unos minutos y Tigresa volvió a sentir ese profundo alivio, se dispuso entonces a encontrar a Po, pensó que lo mejor era comenzar a buscar en donde los emboscaron, en aquel restaurante.

-Con los 7 Guerreros-

-Bueno –Dijo Akame –Llevamos horas siguiendo este rastro y aun nada, ¡un momento!

Todos se quedaron en shock ante su reacción.

-Amenos que sea tan inteligente y hacer pasar este "accidente" como parte de su plan y todo este tiempo hemos estado siguiendo una pista falsa que tal vez no solo nos separe de ellos, si no tal vez nos condujo a una trampa, en todo caso, no tenemos nada, hemos perdido varias horas y ahora no tenemos ninguna señal, ¡como pude ser tan tonta! –Decía Akame en un estado de estrés.

-¿No será aquella cueva de allá? –Grulla señalo con su plumaje una misteriosa entrada en lo que parecía ser una pequeña cueva.

Akame se reincorporo a su actitud normal –Ehmm, si… vamos a checar.

Todos se acercaron a aquella cueva que en su interior tenía una trampilla de madera, la abrieron y se encontraron con una escalera de metal que los conducía hasta el interior de un salón bastante extenso debajo de la tierra.

-¿Quién va primero? –Pregunto Víbora.

Todos se quedaban viendo a sus alrededores fingiendo no escucharla.

-¿Qué tontería que nadie tiene agallas aquí? –Pregunto Akame.

-Si tanto dices, ¿porque no vas tú? –Le dijo Mono.

-Cómo voy a ir yo, no me especializo en el combate.

-Siempre Tigresa iba primero, nos hace mucha falta. –Dijo Vibora.

-Como sea iré yo –Dijo Yin.

El lentamente bajo las escaleras anhelando que nada lo estuviera esperando abajo.

Una vez abajo vio un corredor con los muros de la misma piedra y tierra de la naturaleza, con unos postes de metal sonteniendo la estructura, como si de una mina se tratara.

Yin les hizo una señal con la mano para que bajaran lentamente.

Todos comenzaron a bajar lentamente, seguían a Yin quien este caminaba lentamente por aquel corredor donde a cada paso menos entraba la luz y no era posible seguir viendo, guiándose por su tacto comenzó a dar pasos aún más lentos con todos los demás a su espalda.

De la nada se escuchó un estruendoso ruido proveniente te la rampilla, la cual la habían cerrado, dejándolos en completa oscuridad, todos temían por sus vidas y mantenerse concentrado era difícil cuando no sabían lo que sucedía.

Un gas comenzó a rodearles los pies, y comenzó a subir hasta sus rostros, todos por instinto decidieron no respirarlo, pero pasando los segundos, sus pulmones requerían de oxígeno, tarde o temprano respiraron aquel gas que parecía restarles energía, hasta que todos se desmayaron.

Pasando 2 horas todos despertaron, para darse cuenta que estaban en una jaula.

-Genial, directito en su trampa –Dice Akame molesta.

-¿Quién me está pisando? –Dice Mantis tratando de ganarse su lugar.

Todos estaban en aquella jaula en el piso y todo en completa oscuridad. hasta que una gran puerta se abrió dejando entrar toda la luz y cegando los ojos de todos.

Ellos podían presenciar una figura caminando hacia ellos.

-Saben, se me está haciendo un cliché, eso de capturarlos y esperar a que despierten, es tedioso. –Les dijo Serapis.

-¡¿Dónde tienes a Po?! –Pregunto Mono enojado.

-Él está bien, lo necesito con vida.

-¿Que harás con nosotros? –Pregunto Víbora.

-Supongo que puedo dejarlos aquí a que mueran, no son poderosos para controlarlos o quitarles su energía. –Serapis se quedó viendo a los 3 nuevos integrantes del grupo. –Vaya vaya, ¿Ustedes quiénes son?

-Hasta crees que contestaremos maldita –Dijo Akame enojada.

Serapis le sonrió. -No es necesario, me tomo 1 segundo saber todo de ustedes, deberías enfocar más tu mente, eres un libro abierto ante mis ojos querida.

-¿Cómo sabes que no viste lo que yo quería que vieras? –Le dijo Akame retándola.

-Porque tengo algo llamado "lectura espiritual" y va más allá de las ideas que tengas en el momento, me revela tus intenciones.

-Mi intención era sacarte información, y lo conseguí. –Dice Akame sonriéndole en la cara.

-Lo sé, también sé que no puedes hacer nada con esa información, total, yo no soy la que estoy enjaulada.

Akame hizo un puchero por que la habían vencido intelectualmente.

-Como sea, se quedaran aquí, y morirán, trágico destino. –Serapis comenzó a caminar lejos de ellos con la intención de retirarse. –Oh, y disfruten de su hospitalidad, quédense todo lo que quieran jajaja.

Serapis se había retirado dejando a todos ellos enjaulados.

-Que mal chiste –Dijo Mantis.

-Bueno, ¿ahora cuál es el plan? -Pregunto Grulla.

Yin utilizo su técnica de las manos de hierro e intento romper aquella jaula, pero sentía como la fuerza se le iba.

-Es inútil, esta cosa no se abrirá con nada, no obstante creo que absorbe energía, así que entre menos la toquen mejor.

Mantis uso sus tenazas para pegarle al metal de aquella jaula –Sip, acero inoxidable.

-Tal vez, si pudiera fundir el metal –Dijo Argón.

-¿Puedes hacer eso? -Todos preguntaron.

-Pues voy a ver, el fuego es el elemento más difícil de dominar.

Argón se concentró y de su palma salio una flama color azul, este la dejo un tiempo en el acero de la jaula, la cual comenzó a tornarse un tanto rojizo.

-¡Creo que está funcionando! –Dijo Víbora emocionada. – ¿Cómo te sientes Argón?

-Cansado, pero puedo seguir un poco más. –Lo decía mientras tenía los ojos cerrados por la concentración que requería.

-Ahora solo necesitamos un buen golpe ¿Crees poder darlo Yin? –Le pregunto Akame.

-No lo sé, esta técnica toma minutos para volverla a usar.

-No tenemos mucho tiempo, el acero se enfriara. –Akame comenzó a pensar, pero no llego a ningún resultado, cuando de repente.

Tigresa había llegado y de una increíble patada, había arrancado parte de aquella jaula.

-Dios por fin, siempre tan oportuna Tigresa –Le dijo Víbora.

-Gracias por dejarme las señales –Le dijo Tigresa.

-A fin de cuentas si sirvió. –Se lo dice Víbora muy contenta de ver a su amiga.

Todos comenzaron a salir por el hueco de la jaula.

-¿Ahora qué hacemos? –Pregunto Tigresa.

-¿Espera que? Tú eres la de los planes. –Le dijo Mantis.

-Estoy a prueba, ¿recuerdan? –Tigresa se los dijo en tono de calma.

-Olvida esas tonterías, para nosotros sigues siendo la líder. –Se lo dice Mantis.

-¿Donde esta Po? –Pregunto Tigresa en un tono duro.

-Aún no sabemos -Le contesto Yin.

-Es prioridad encontrarlo, ahora vamos… -Tigresa volteo a ver a la panda -Akame.

-¿Si? –Le contesto de manera aburrida.

-Necesito que aprendas todo lo que puedas de Serapis, lo más seguro es que nos enfrentemos en combate. –Le dijo Tigresa.

-Eso hare. –Aunque no le agradaba la idea de seguir sus órdenes ella entendió que era lo mejor.

Tigresa se acercó a la gigantesca puerta, miro a todos a los ojos, estos asintieron y la empujo, haciendo que toda la luz cegara su visión.

Nada podría prepararla para lo que le depara.

-Fin del Capitulo-

Bueno, lamento haberlos dejados con la intriga sobre que pasaba después, para compensar esto, les dejo aún más intriga :), tal parece que todos sufriremos, bueno, dejando eso de lado, ¡gracias por sus comentarios! Estamos muy cerca de los 200, lo cual estoy muy orgulloso y me alegra tenerlos conmigo, espero disfruten este capítulo, para los que le interesaba la historia, este es dedicado a ellos, los quiero mucho, cuídense.