Cap. 21
No quiero saber de ayer
Habiendo terminado la reunión, Dumbledore se encontraba debatiendo algunos puntos de vigilancia con Moody, mientras Tonks colgaba alegremente del brazo de Sirius, el cual reía mientras bromeaba con Remus. Lejos de la algarabía, Severus se mantenía recargado en la pared con los brazos cruzados, pues el director le había pedido que esperase por él.
Sin embargo, el profesor estaba realmente incómodo, consiente de las preguntas de las que sería objeto en poco tiempo, y a la vez irritado, pues podía sentir claramente la como el animago volteaba a mirarle de vez en cuando, analizando aparentemente su ropa.
Por fin, la chica del cabello rosado jaló a ambos hombres, absolutamente ilusionada con ir a desearle feliz navidad a Harry y sus amigos. Sirius y Remus la siguieron, pero al pasar junto al hombre de piel cetrina, el último miembro de la familia Black se detuvo.
- Vaya Snape, yo se que es normal que traigas esa cara de amargado, pero después de la semana que has pasado, no lo entiendo, de verdad.
- Sirius…
Soltó Remus en tono de advertencia, pero su amigo no le hizo caso.
- Mi hermano Regulus, me contó alguna vez que ustedes los mortífagos suelen tener fiestas muy animadas.
Snape entrecerró los ojos, adoptando una expresión amenazante ante el énfasis que Sirius había utilizado.
- Y claro, supongo que para hacerles creer a todos que eres el mortífago modelo, te diviertes mucho en esas fiestas. Eso explicaría el estado deplorable en el que vienes.
Lupin bufó molesto y la bruja metamórfica sintió sus mejillas colorearse. Ante la falta de respuesta, Black sonrió.
- El traje que llevas puesto, lo conozco, ¿Sabes? Lo vi en el profeta, Malfoy lo usaba hace años. Siguen siendo pareja, ¿Eh? Aunque no, espera, pareja no eran, ¿Cierto? Solo se acostaban de vez en cuando. Wow... todavía me acuerdo de aquella vez que los vimos besándose en uno de los pasillos. ¿En que estábamos? ¿Quinto año?
- ¡Sirius, ya basta!
Protestó Lupin cuando los ojos de Tonks comenzaron a abrirse más y mas.
- Me acuerdo que te tenía contra la pared, eso quiere decir que él es el que va arriba, ¿Eh, Sev? Tengo razón, ¿Cierto Snivellius? Dumbledore preocupado, ¿Y tú? ¡Fornicando con Malfoy! Dime, ¿También te acuestas con Voldemort?
Snape temblaba de pura furia, pero no se movió, Sirius chasqueó la lengua con burla y dio un paso, para el momento siguiente ser expulsado contra la pared cuando el puño se Severus se impactó violentamente contra su mandíbula.
Albus y Alastor se giraron alarmados cuando Tonks gritó, mas no alcanzaron a reaccionar cuando Remus se lanzó sobre Snape, aparentemente para detenerlo de sus obvias intenciones de seguir golpeando a Sirius, pero el licántropo se encontró también en el suelo al momento siguiente, sujetándose el labio partido y mirando a una varita que le apuntaba directo al corazón.
- ¡SEVERUS!
La voz de Dumbledore hizo temblar el despacho, y Snape se mantuvo quieto, todavía amenazando en dirección a Lupin, mientras Tonks revisaba a su primo, quien al caer se había golpeado la cabeza y estaba inconsciente.
La puerta cerrándose de golpe fue el único sonido que existió aún después de que se marchara Snape.
En la torre de Gryffindor, Ginny entró a la sala común sosteniendo una botella con la misma poción que ingiriera minutos atrás, pues no quería crear sospechas con lo muchachos en caso de que siguieran ahí jugando ajedrez. Sin embargo, se llevó una gran sorpresa cuando solo encontró a Harry, sentado frente al fuego y cruzado de brazos.
- Ho-hola.
- Hola Ginny.
- Y… ¿Y mi hermano?
- Se fue a desayunar con Neville.
- Umm… y tu… tu por que… no…
- Te estaba esperando.
Los ojos azules de la pelirroja y los verdes del moreno se abrieron de golpe debido a la sorpresa. Ella por que no se creía lo que acababa de escuchar, y él por que no se creía lo que acababa de decir.
- ¿En serio?
- Si, bueno, me preguntaba, si tu quisieras…
Harry se pasó una mano por el cabello, incapaz de dejar de balbucear. Finalmente no tuvo otra opción que usar la misma técnica que usara con Cho dos años tras.
- ¿Tegustaríairadarunavueltaconmigo??
Ginny enarcó una ceja, y Harry se pateó mentalmente.
- ¿Te… eh… gustaría… ah… dar una… eh… vuelta… conmigo?
Hubo un largo momento de silencio, durante el cual, el joven de ojos verdes consideró seriamente salir corriendo y esconderse debajo de una piedra, pero al final, la pelirroja esbozó una sonrisa apenada, la cual le recordó al muchacho de ojos verdes la expresión que hiciera la buscadora de Ravenclaw tras invitarla al baile, y supo que le iban a decir que no.
- Me encantaría Harry, pero Hermione no se encuentra bien, y no me gustaría dejarla sola.
- Ah… si… bueno, otro día tal vez.
- Si, otro día.
- No te detengas por mi, Ginny.
Terció una voz al pié de las escaleras que llevaban al cuarto de las chicas, ambos se giraron y observaron a Hermione, la cual vestía una afelpada bata celeste propiedad de la pelirroja.
- ¡Ah, Hermy! Aquí tienes la poción para el cólico.
- ¿Cólico?
Miró a Ginny, y luego a Harry.
- Ah si, el cólico. Gracias, me la tomaré mas tarde.
La joven Weasley se acercó a su amiga para entregarla la botella, para después hablarle en susurros, procurando que el joven oji verde no les oyera.
- No te quiero dejar sola.
- Ginny, no todos los días Harry te invita a salir por primera vez.
- Pero esque…
- Yo estaré bien, no te preocupes por mí. Quiero que vayas y te diviertas.
A pesar de que la voz de Hermione denotaba una gran tristeza, sus ojos chispeaban con felicidad por la esperanza de que su amiga tuviera buena suerte, al final, Ginny sonrió y abrazó a la castaña.
- Cuídate mucho Mione.
- No te preocupes por eso.
Tras soltarse, Ginny se giró hacia el joven Gryffindor, el cual saludó con la mano a Hermione y se marchó a través del retrato en compañía de la chica que tanto le gustaba.
La castaña por su parte de mantuvo en callada largo rato viendo a la nada, hasta que finalmente sacudió su cabeza y subió a su habitación.
La sorpresa al entrar fue mayúscula cuando observó un paquete encima de su cama. Una caja bastante grande envuelta en papel verde y un gran lazo dorado.
Se acercó temblando como una hoja, y tomó la nota que venía adjunta al regalo. Sus ojos se entrecerraron y sus labios se torcieron en una mueca de furia al leer la nota.
De: Severus Snape.
Para: Señorita Granger
Sus manos arrancaron con rabia el papel, el cual cayó al suelo hecho trizas, y la castaña bufó al ver la caja negra que le perteneciera al profesor, con un pergamino sellado por el banco del mundo mágico. Tomó el documento y leyó rápidamente, recordando lo que Snape le dijera el día anterior mientras bailaban.
- Fui a Gringotts, ¿De acuerdo? Salí rápido.
Tras leer, lanzó el pergamino contra la pared y la caja cayó con estrépito al suelo tras haber descubierto que el profesor de pociones la había nombrado nueva dueña de su bóveda en Gringotts. Ahora comprendía que él se iba a deshacer de ella aún desde antes del incidente en la enfermería, pues si aquella caja le pertenecía, no tenía ninguna excusa para ir a las habitaciones del profesor.
La chica se mantuvo en silencio, sus manos cubriendo su rostro mientras sollozaba audiblemente. Miró el cajón de su cómoda y lo abrió, extrayendo del interior una caja de terciopelo negro.
La sostuvo en sus manos largo rato, hasta que finalmente, y presa de una furia sin límites lanzó aquél delicado estuche, golpeando con él la caja negra.
Tras haberlo echo, Hermione se lanzó a su cama y se deshizo en llanto, sin mirar siquiera una sola vez como la caja se había abierto con el impacto, dejando en el suelo un bonito guardapelo, el cual, igualmente abierto, mostraba un mechón de cabellos castaños, atados con una cintilla que lucía el verde de Slythering.
En el piso, la tarjeta "De Hermione Granger, Para Severus Snape", quedó olvidada.
Tras haber desayunado, Ron caminaba por los pasillos buscando cualquier cosa que pudiere distraerlo, se recargó en una de las ventanas que daban al exterior y chasqueó la lengua al ver los exteriores nevados.
Le gustaría jugar quiddich, pero su mejor amigo andaba en no se donde, y con Neville ni soñarlo, ya que seguro se caía de la escoba apenas despegaran. Luego Hermione, que estaba con sus problemas de chica, ¿Que diablos se suponía que hiciera él solo?? Y justo después de Navidad, demonios.
Sin embargo, sus ojos alcanzaron a distinguir una figura que caminaba solitaria por el pasillo lateral al que él se encontraba. Los orbes azules de Ron se posaron sobre aquella figura que caminaba grácil sobre el suelo de piedra, mirando a la lejanía con una expresión vaga en el rostro.
- ¿Hermione?
La aludida giró el rostro y observó al pelirrojo, el cual no notó como ella inconscientemente se subía un poco más el cuello de su blanco suéter, el cual cubría la marca que Snape hiciera la noche anterior.
- ¿Estás bien?
La Gryffindor aceptó con la cabeza y se recargó sobre una de las ventanas de piedra que daban al exterior.
Por su parte, el joven Weasley se sentía completamente atraído hacia aquella chica. No sabía por que ella no quería ser su novia, tal vez por que era muy poca cosa para ella, o por que realmente no lo quería.
Observó atentamente algunos rastros de lágrimas en sus mejillas, y por primera vez en su vida, supo que lo mejor era quedarse callado.
- ¿Ron?
- ¿Si?
- ¿Era en serio cuando dijiste que querías que fuera tu novia?
El pelirrojo abrió desmesuradamente sus ojos azules y la miró de la misma forma en que la observaban él y Harry cuando decía algo que ambos desaprobaban.
- Pues si, no iba a andar bromeando con eso.
- ¿Y por que quieres que sea tu novia?
- Pues… pues porque… por que me gustas mucho.
Hermione dejó escapar una breve risa despectiva. A decir verdad, comenzaba a auto devaluarse después de haber sido rechazada por Snape.
Por su parte, el muchacho trató de pensar en algo que lo sacara del agujero donde parecía haberse metido, hasta finalmente acordarse de algo que había dicho su hermano Bill un día que él y los gemelos lo espiaban para hacerle una broma mientras estaba con Fleur en el jardín.
- Pego Bill… ¿Tu solo me quiegues pog seg bonita? ¿Si yo fuega fea, tu no me queguías?
- Fleur, te quiero por demasiadas cosas, me gustas por que tienes muchísimas cualidades, pero tengo unas ganas enormes de besarte, y si me pongo a enumerártelas no te voy a besar sino hasta el mes que viene.
El muchacho tomó una profunda bocanada de aire y se acercó a la castaña. Le rodeó tímidamente con sus brazos la cintura para luego atraerla hacia él. Hermione no dijo absolutamente nada cuando sintió el aliento cálido de él contra su oído.
- Hermione, te quiero por demasiadas cosas, me gustas por que tienes muchísimas cualidades, pero tengo unas ganas enormes de besarte, y si me pongo a enumerártelas no te voy a besar sino hasta el mes que viene.
Las mejillas de ella se colorearon de golpe y giró su rostro para poder observar al pelirrojo, el cual sonreía.
- R-Ron…
El muchacho ladeó la cabeza y acarició su frente contra la de ella.
- ¿Por que? ¿Si vas a querer ser mi novia, Hermione?
Los ojos de la castaña temblaron, y el recuerdo de la noche anterior la hizo estremecer dolorosamente. Había renunciado a Ron teniendo la estúpida esperanza de amar, y ser amada por Severus Snape.
Aquella realidad le pareció en extremo estúpida en aquél instante, haciéndole creer que en realidad, Ron nunca había sido descartado de su futuro, sino que simplemente, lo había apartado para volver a él sabiendo perfectamente lo que habría podido perder.
- Si, me gustaría… mucho.
Y así, la joven se giró y rodeó con sus brazos el cuello del pelirrojo, el cual sonrió ampliamente y procedió a besar a la chica que finalmente, se había convertido en su novia.
Lejos de ellos, unos ojos negros habían observado toda aquella escena. El brillo continuaba ausente en su mirada, pero una sonrisa triste adornaba sus labios.
- Cuídela mucho, señor Weasley…
Y dicho aquél susurro al viento, el hombre se marchó.
Aquella tarde, cuando Ginny y Harry finalmente volvieron de su paseo, ambos felices y sonrojados después de haber compartido sus primeros besos, para infarto de Ron que accidentalmente presenció uno de ellos, el grupo se encontraba cómodamente instalado en el comedor, disfrutando de una amena comida en compañía de Neville y Luna, la cual apreciaba mucho mas la compañía de la mas joven de los Weasley que las de sus compañeros de Ravenclaw.
- Wow, ¿Entonces ya son novios??
Ron sonrió muy satisfecho mientras abrazaba a Hermione y le plantaba un beso en la frente, Harry sonrió brevemente y besó a su vez a Ginny.
- Es increíble, creo que los cupidos del amor están surtiendo efecto. Yo me pregunto cuando me va a pedir Neville que sea su novia. Yo se que le gusto, ¿Saben? Y a decir verdad él me gusta mucho. Le dije a mi papá que le iba a pedir que fuera mi novio, pero él me dijo que esperara a que él me lo pidiera, espero que sea pronto.
Lo dijo todo de golpe y sin tomar aire siquiera. Neville estaba completamente rojo, mientras que los demás tenían la mandíbula levemente caída. La rubia sonrió como si nada y se limpió con una servilleta.
- Bueno, creo que me voy a hacer algunos deberes, nos veremos luego.
Y sin esperar respuesta se puso de pié y se marchó alegremente dando saltos.
En la mesa, todos giraron su mirada de Luna a Neville, el cual revolvía distraídamente con el tenedor su comida de un lado al otro. Solo salió de sus cavilaciones cuando Ron le dio una patada debajo de la mesa.
- Esque…
- ¡Vamos Neville!
Le urgió Harry dándole un codazo, el muchacho les miró con horror, casi como si acabaran de decirle que se le fuera a declarar al profesor Snape.
- ¡Neville!
Le urgieron Ginny y Hermione, el muchacho tembló de pies a cabeza y se puso de pié de un brinco, para luego correr tras de Luna, la cual casi había salido del comedor.
Todos tenían la mirada clavada en el chico, el cual tropezó estrepitosamente y por poco le cae encima a la joven Ravenclaw, si no fuera por que ella se giró a ver quien la iba llamando.
- ¿Estás bien Neville?
- Ah, yo, si… Luna, ¿Entonces quieres ser mi novia?
La chica se inclinó y apoyó ambas manos en su rodilla para observar al joven que estaba en el piso, y en la mesa, los varones se dieron con la palma de la mano en la frente.
Ante el silencio de ella, Neville se apresuró a ponerse de pié y peinarse nerviosamente con los dedos. Hasta que por fin, ella sonrió, enderezándose.
- Me encantaría.
Se puso de puntillas y le dio un corto beso en los labios.
- Tengo deberes que hacer de herbología, ¿Quieres que vayamos juntos a la biblioteca?
Trató de contestar, pero se dio cuenta de que su voz se había ido de viaje, así que aceptó torpemente con la cabeza. La rubia sonrió y le tomó de la mano, llevándoselo casi a rastras.
Neville alcanzó a voltear a ver a sus amigos y hacerles una señal de victoria con el pulgar, la cual fue respondida de igual manera con ambas manos mientras Ron aullaba burlona y felizmente.
Pero en medio de la algarabía, los ojos azules de Ginny se posaron sobre Hermione, la cual le ignoró, sabiendo perfectamente lo que estaría pensando su amiga.
Aquella semana fue lo mejor que pudo haber pedido Hermione, al igual que sus dos amigas. Ser novia de Ron era casi lo mismo que ser su amiga, pero con besos.
Lo único que podía molestar a la castaña, era el echo de que Ron parecía mucho mas interesado en hablar sobre quiddich que sobre los estudios, prefería irse a volar por el campo con Harry y Ginny que quedarse un rato con ella, además, seguía comiendo como un cerdo.
La castaña no podía quejarse demasiado, después de todo, se había enamorado de él siendo un imbécil, había aceptado ser su novia sabiéndolo un idiota, eso la dejaba con no más que un palmo de narices y la resignación de quererlo tal cual era.
Sin embargo, dentro de ella podía sentir ese dolor que le causaba no estar al lado del hombre que la había echo temblar poco a poco, que se la había ganado sin esforzarse siquiera, que la había besado y le había echo ver las estrellas.
Le había ayudado sin duda que en todo el tiempo que había pasado, no lo había visto ni una sola vez. Sirius les había dicho que andaba un poco loco, pero ella procuraba ignorar aquello, a pesar de que dentro de ella se moría de angustia para saber que le estaba sucediendo.
También le ayudaba que Ginny no había dicho ni media palabra, ningún reclamo, ningún comentario de doble sentido, nada, es como si la pelirroja jamás hubiera estado enterada de lo ocurrido.
Finalmente había llegado el último día, aquella noche llegaría la mayoría de la población estudiantil que se había marchado a casa por las vacaciones navideñas, y Hermione se sentía algo nerviosa de que todos se enteraran de su relación con Ron, casi podía escuchar las burlas de las que serían presa, especialmente por el estúpido de Malfoy, pero ella quería hacer algo especial con su novio, quería que ambos se quedaran sentados frente a la chimenea, abrazados disfrutando de la mutua compañía.
Sin embargo, cuando entró a la sala común se encontró con Harry y Ron muy ocupados encima de un par de rollos de pergamino, con sus libros de Transformaciones nivel seis abiertos en el capítulo de la transformación humana.
- ¿Que están haciendo?
- Ah Hermy, ¿Donde estabas?
- En la biblioteca.
Respondió ella observando la escena con la ceja arqueada. Tal vez tuviera la caja de Snape, pero se negaba a utilizarla.
- Si bueno, ¿Me prestas tus apuntes de transformaciones para la redacción que pidió McGonagall?
- ¿Perdón?
Los ojos de ella se abrieron desmesuradamente cuando todo tomó sentido.
- ¿Están haciendo los deberes de Transformaciones?? ¿La redacción que vamos a entregar mañana a primera hora??
- Si, esa, ándale, préstame tus apuntes por que si no vamos a estar aquí hasta muy tarde y no vamos a dormir nada.
- ¡No te voy a prestar mis apuntes, Ronald!
- Oh vamos Herms, eres mi novia, no seas mala conmigo.
- ¡Que yo sea tu novia no significa que te voy a prestar mis apuntes! ¡Harry, como se te ocurrió??
- ¡Oye, a mi solo me falta este, que se me había olvidado!
- Pero…
- ¡A Ron todavía le falta la investigación de Herbología y decidir que poción va a elaborar mañana!
- ¿QUEE??
La castaña enfrentó a su novio, el cual alzó las manos en son de paz.
- ¡Estaba ocupado!
- ¿Ocupado?? ¡En que!
- Pues no se Hermione, por favor, ¡Estábamos en Navidad!
- ¡Navidad fue hace dos semanas!
- ¡Las vacaciones no son para hacer tareas!
- No, la última noche, a la última hora es la indicada para hacer tareas, ¿Verdad??
- ¡Ay ya, por favor! ¿Me vas a prestar tus apuntes, si o no?
- ¡No, no te voy a prestar nada!
- ¡Por favor! ¡Que más tienes que hacer!
- Yo… yo… ¡Yo tengo que ensayar la canción, el cumpleaños de la profesora Vector es en una semana!
Ron se quedó callado mirando a la castaña, mientras Harry, que ya estaba acostumbrado a sus peleas, prefirió ignorarlos y continuó con su redacción.
De repente, se oyó la risa estruendosa del pelirrojo.
- ¿Sigues con eso?? Hermione, la vez pasada que nos invitaste a ver tu ensayo, la chica que te estaba dirigiendo canta mejor que tu, ¿Por que no lo hace ella?
Hermione le observó con la boca abierta, mientras los colores comenzaban a subírsele al rostro debido a la furia, finalmente apretó la mandíbula y se marchó a la habitación.
- ¡Hey, los apuntes!! Oye, ¡Hermione, no seas mala, préstamelos!
El pelirrojo se puso de pié y siguió a su novia, sin embargo, Hermione se dio la vuelta y lo empujó hacia atrás.
- ¡Si no hiciste tus deberes a tiempo, no es MI culpa!
- Pero va a ser tu culpa si me castigan por no haber echo la tarea por que tu no me prestaste tus apuntes.
La chica se mantuvo en silencio, sus puños se crisparon y dio la media vuelta completamente enfurecida, subió las escaleras al dormitorio y cerró con un portazo.
Ron levantó la ceja y se giró a mirar a Harry.
- ¿Crees que haya ido a traerme los apuntes?
El moreno se encogió de hombros, por no querer decir que sinceramente lo dudaba.
- Y ahora que le pasará, no dije nada malo, ¿O si?
Harry se mordió la lengua para no decirle que en realidad había estado pésimo, al final simplemente se resignó. Ya se contentarían al día siguiente, y además, prefería mil veces a Hermione con Ron que con el grasiento de Snape.
En el dormitorio, Hermione se lanzó contra la cama, tomó la almohada y la lanzó con un grito contra la pared, derribando un candelabro que afortunadamente estaba apagado, acto seguido pateó su baúl y maldijo en voz alta cuando se lastimó el pié.
- Estúpido, estúpido, estúpido, ¡ESTÚPIDO, ESTÚPIDO, ESTÚPIDO!!
Tomó del velador el pergamino donde tenía anotada la canción y lo lanzó gritando al suelo, donde lo pisoteó repetidamente, para por fin sentarse en la cama y cubrirse el rostro con ambas manos.
Estaba poniéndole toda su alma a esa canción, sabía que no le salía perfecta, pero las chicas del coro estudiantil habían insistido, pues la profesora Vector estaría encantada de escuchar una de sus canciones favoritas en la voz de su alumna predilecta.
Hermione se estremeció con toda la rabia que tenía dentro.
- ¿Que es esto señorita Granger?
- ¿Ah? Oh, eso, se me debe de haber caído.
- Umm… que yo sepa, usted no está en el coro.
- Me pidieron que les ayudara con esa canción por… el cumpleaños de la profesora Vector.
- A ella le encantará, habla de usted hasta por lo codos. Espero que le esté poniendo entusiasmo a esto, Granger.
- No me sale perfecta, pero creo que tampoco me sale tan mal.
- Excelente, eso ya lo veré.
- ¿Lo- lo verá? ¿Usted va a ir a la reunión?
- Albus tiene la… desagradable costumbre, de reunir al profesorado para celebrar los cumpleaños, así que puedo asegurarle que si usted va a cantar, será la primera fiesta a la que asista con gusto, señorita Granger.
La castaña levantó la mirada sintiendo sus ojos cargados de lágrimas. ¿Por que no dejaba de pensar en él? ¡Por que, maldita sea, por que!
Esque… esque los brazos de Ron no la hacían sentir segura, como los de Snape, Ron besaba mejor que Viktor, pero no le llegaba ni a las rodillas al talento de Snape, así como tampoco despertaba esos pasionales sentimientos en su interior. Ron no era el caballero serio y valiente que era Snape, ni tampoco poseía esa aura de misterio que le envolvía, o la voz aterciopelada y profunda que tocaba suavemente sus sentidos, como una caricia.
La castaña gruñó al darse cuenta de las comparaciones que estaba haciendo, y que ciertamente eran muy acertadas.
- ¿Hermione?
- Adelante.
La puerta se abrió y la menor de los Weasley entró a la habitación, seguida de Luna Lovegood, sentándose ambas a un lado de su amiga.
Hermione enarcó una ceja al observar a la rubia, pero le restó importancia, pues tenía cosas mucho más importantes que pensar.
- ¿Como estás?
- Bien, yo…bueno…
- Harry me dijo que tuviste un disgusto con mi hermano.
Hermione se encogió de hombros, como restándole importancia. Ginny sonrió y miró a Luna, la cual observaba distraídamente el techo, luego se miró las uñas.
- Tres… dos… uno…
La castaña tomó una gran bocanada de aire, y ambas recién llegadas se taparon los oídos.
- ¡ES UN COMPLETO IMBÉCIL!!
- Eso ya te lo había advertido yo, Hermione.
- ¡NO HA HECHO SUS DEBERES, HA TENIDO SEMANAS PARA HACERLOS, Y SE ANDUVO DE FLOJO, Y QUIERE QUE LE PRESTE MIS APUNTES, QUIEN SE HA CREÍDO, DICE QUE SOY SU NOVIA Y DEBERÍA PRESTÁRSELOS, O SEA QUE PARA ESO ME LO PIDIÓ?? ¿Y QUE QUIERE DESPUÉS, QUE LE HAGA LA TAREA DIARIA, QUE FABRIQUE SUS POCIONES O QUE LE LUSTRE LOS ZAPATOS??
Luna parpadeó mirando a Hermione.
- ¡ES UN COMPLETO ZOPENCO! ¡PODRÍA SER MAS COMO… COMO… AGGG… NO SE!
Ginny se rascó distraídamente la barbilla.
- ¿Un poco mas como el profesor Snape?
Hubo un largo silencio mientras Hermione respiraba agitadamente dando vueltas de un lado al otro de la habitación, hasta que finalmente alzó los brazos exasperada.
- ¡SI!! PODRÍA SERLO!!
- Lo veo difícil, Snape tiene más cualidades que mi hermano.
La chica se dejó caer en la cama de Parvatti, encogiendo las piernas mientras fruncía los labios. Hermione continuó con su monólogo.
- Cuando recién entramos a Hogwarts, pensé que Snape era un amargado desgraciado que se desquitaba con los buenos estudiantes por que él había sido un pobre perdedor en la escuela.
- Y no me digas, lo investigaste.
- ¡Claro que si! La biblioteca tiene records escolares que se remontan a cientos de años.
- ¿Y resultó que…?
Hermione suspiró molesta, luego se fijó en ambas chicas, pero tras unos segundos centró su atención en Ginny, puesto que Luna estaba entretenida con un mechón de su cabello.
- ¿Tienes idea de cuantos premios tuvo Snape en su época de estudiante??
- No, pero supongo que me lo vas a decir.
- ¡Más de cuarenta premios en siete años! Y eso sin contar los reconocimientos en Pociones y Defensa. En los timos, obtuvo puros Sobresalientes, ¡EN TODO!!
- ¿Y tu esperas que mi hermano iguale a Snape y empiece a sacar sobresalientes?
- ¡Claro que no! Solo me gustaría que se aplicara un poco más.
- Oye Hermione…
La voz de Luna hizo que Hermione se callara de golpe, para poder observar a la rubia, y esque aquella extraña y jovial jovencita tenía un curioso don de decir la verdad, que nadie le igualaba.
- Yo me pregunto, ¿Por que eres novia de Ron si estás enamorada del profesor Snape?
Pero a veces también podía decir tonterías de tamaños colosales.
- ¡YO NO ESTOY ENAMORADA DE SNAPE!
Luna se encogió de hombros.
- El te mira, lo he visto. Antes de las vacaciones tú lo mirabas también, creo que es obvio que estás enamorada de él.
- ¿Crees que soy como el montón de tontas que se la pasan fantaseando con él??
- No. A ti no te gusta, tú lo amas, eso es muy diferente.
Hermione boqueó como pez fuera del agua.
- ¡Ginny!
- Yo no le conté nada, ya sabes como es ella.
- Bueno pero entonces ¿Me vas a decir por que eres novia de Ronald Soy Guillipollas Weasley, cuando en realidad te gusta Snape?
Ambas Gryffindors se giraron a ver a la Ravenclaw, la cual sonrió como si nada.
- Así le dice Padma, creo que tiene mucha razón, la verdad.
- Esto… yo… ¡Yo no estoy enamorada de Snape!
- Hermione, ¡Yo creí que eras inteligente! No me puedes decir que estás enamorada de él, pasas todo lo que pasas a su lado, y de repente, cuarenta y ocho horas y una decepción mas tarde después te haces novia de mi hermano.
- Ohh… ¿Entonces ya hiciste el amor con el profesor Snape? Creo que eso refuerza que estás enamorada de él.
- ¡NO HEMOS HECHO NADA! Y si acepté ser novia de Ron fue… por que aún me gusta…
- ¿O sea que esperas quitarte el recuerdo de Snape con mi hermano?
Hermione sintió que le temblaban los labios, y sin poderlo evitar más comenzó a llorar. Ginny y Luna se acercaron y la abrazaron.
- Me rechazó Ginny, tu no sabes lo que yo sentí… fue tan…tan feo… él… él dice que no tiene aventuras con alumnas, me rechazó… yo… yo fui tan ilusionada, ¡Y él…
- Shh… ya, tranquila.
- Yo creo que él si te quiere Hermione, pero lo quieras o no es un profesor. Además, que tú estés con Ron lo está lastimando.
- ¿Que quieres decir Luna?
- Yo lo he visto, de repente en los pasillos, y cuando se cruza con ustedes se le ve triste, siempre se va sintiéndose mal.
- Si tanto me quiere, ¿Por que no viene por mi y me arranca de los brazos de Ron?
- Por que él respeta tu decisión de estar con Ron en lugar de estar con él, no te va a obligar a nada.
La joven castaña se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
- Aún así, voy a continuar mi relación con Ron.
- ¿A pesar de estar enamorada de Snape?
- ¡Ya te dije que no estoy enamorada de Snape!
Chilló Hermione poniéndose bruscamente de pié y acercándose a la ventana, sus ojos vagaron por los oscuros terrenos, y fue entonces que pudo apreciar a su profesor de pociones.
El alma se le hundió.
- Pro-profesor…
Ginny y Luna se apresuraron para asomarse a ver que estaba observando la castaña, pero como no tenían su mismos conocimientos y no sabían que estaban buscando, les fue imposible encontrar la negra figura que recorría los terrenos.
Hermione acarició el vidrio de la ventana con anhelo, y el hombre se detuvo. La chica se preguntó si voltearía, si la miraría… pero a los pocos segundos, continuó con su camino.
Cuando Lavender y Parvatti volvieron a la habitación, les sorprendió encontrar a Hermione Granger ya completamente dormida, abrazando un viejo libro de cocina japonesa.
TBC…
Hola!!
Ay Hermione, que estupideces haces, pero bueno, si, ya lo se que ella debería ser un poquito mas madura, peeero, este comportamiento idiota está basado en hechos reales.
Para aquellos que ya han leído "Harry Potter y el príncipe mestizo" recordarán que en la fiesta del profesor Slugorn, Hermione va con… errr… ¿Cormac algo? No se como diablos se llama el tipo, pero era la competencia para que Ron se quedara con el puesto de guardián del equipo de Gryffindor, y para darle celos a Ron, ella fue con ese imbécil a la fiesta.
Así que es algo completamente factible en la buena Hermione que haga idioteces colosales, como hacerse la novia de Ronald Soy Guillipollas Weasley. (Frase que no es mía, sino de mi muy estimada Shemaine Snape)
AVISO IMPORTANTE
Mañana, sábado 26 de Julio, voy a tener una cirugía para que me extraigan las cuatro muelas del juicio.
Después de la cirugía, (o sea, que me abran las cuatro encías, me saquen las condenadas muelas y me vuelvan a coser) me esperan cinco días de MUCHO dolor y reposo absoluto, además de una dieta de licuados y comida no mas dura que el aire.
Los que ya han pasado por esto, me comprenderán.
Me retiran los puntos el próximo sábado 2 de Agosto. Sin embargo, ese mismo día me van a colocar una banda, y al día siguiente me van a colocar los brakets. (Si, me estoy poniendo frenos)
Obviamente, (y para aquellos que también traen, o han traído frenos) voy a quedar con la boca echa garras y según me han informado, después de que te los colocan te trae de cabeza un dolor de la fregada. Es por tanto, que siento decirles que en por lo menos dos semanas no van a saber nada de mi, sin embargo, apenas me sienta un poquito bien, y que mi mamá me permita salir, les PROMETO que vengo a subir los siguientes capítulos. ¿De acuerdo?
Las respuestas de los reviews se las voy a deber para la próxima, de veras lo siento, pero ya es muy tarde y me van a cerrar el ciber, y mi cirugía es mañana a las once, así que no tengo tiempo de publicar mas tarde ni mañana temprano.
A la próxima se los contesto, de acuerdo??
De todas maneras, muchas gracias a todos! Ya saben que los llevo en el alma a todos y cada uno!
Cuídense mucho, y los quiero bastante a todos.
Atte. Lady Grayson, la oscuridad
