N/A: Aquí una dosis más de Infértil, ando preparando más historias NaruSaku, tengo la contraparte de esta, una donde es Sakura la que está casada y Naruto está soltero, creo que la publicare la próxima semana, mientras sigamos con esta, ya estamos por comenzar el verdadero drama.

Gracias por los reviews :)


-Infértil-

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El regreso de Naruto

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El Tsuchikage, satisfecho con el trabajo del rubio le encargó otras misiones y así fue como los días se convirtieron en meses. Naruto se había quedado a vivir con Dil y los otros dos niños en la casa abandonada, era una solución fácil para sus problemas económicos, se ahorraba el dinero del alquiler y de paso los cuidaba.

—¿De verdad no quieren ir conmigo? —les preguntó Naruto mientras cenaba sopa de carne con panecillos de queso.

—Viejo esta es nuestra aldea, no porque seamos pobres vivimos mal, yo algún día seré el dueño de un restaurante. —dijo Dil, a él le encantaba cocinar, ya no le daba vergüenza admitirlo desde que Sakura le dijo que un hombre que cocinaba era un hombre muy atractivo ante los ojos de una mujer.

—¡Y nosotros te ayudaremos! —lo apoyaron los otros dos.

Naruto sonrió levemente, admiraba la determinación de los tres niños.

—Entonces cuando tengan ese restaurante envíenme una invitación, vendré con Sakura-chan a comer. —le dijo Naruto enseñándole un pulgar arriba.

—¿Sigue en contacto con la señorita? —le preguntó Dil extrañado ya que Sakura había dicho hace un tiempo que ya no eran novios.

Naruto asintió repetidas veces —claro, me voy para poder casarme con ella.

Lo felicitaron y brindaron con agua, para ellos Naruto era todo un tacaño, no gastaba casi nada de su dinero y eso que sabían que ganaba bien como ninja.

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Una semana después…

Naruto tenía sentimientos contradictorios frente a la gran puerta de la aldea, por fin estaba en Konoha, por un lado estaba impaciente por volver a ver a Sakura, y por el otro le angustiaba no saber que decirle a Hinata para pedirle el divorcio.

Atravesó la entrada saludando a los ninjas que custodiaban la puerta, eran nuevos, pero todo el mundo sabía quién era Naruto Uzumaki. Caminó por la villa dirigiéndose al lugar que más había extrañado en todo su tiempo como viajero.

Algunos de los aldeanos lo saludaban con entusiasmó, otros lo miraban y secreteaban entre ellos.

El rubio arrugó la frente y los ignoro, se fue directo al Ichikaru-ramen, saludó al dueño y a la hija de este. —¡¿cómo han estado las ventas viejo?!

El señor Teuchi al verlo se alegró mucho, incluso le dio un fuerte abrazo.

—¡Naruto, muchacho loco!, ¿cuándo llegaste?

Aquel hombre lo apreciaba realmente, Naruto no podía estar más agradecido por ese cariño, era de los pocos que lo trataron como un humano cuando era niño. Hablaron, el señor Teuchi le contó que había creado nuevos platillos de ramen, el ninja enseguida sintió hambre.

—¡Genial, entonces tengo que probarlos todos! —exclamó con mucho entusiasmo.

—¡Te invitare dos tazones!, ya los demás si tienes que pagarme o me voy a la quiebra. —dijo entre risas.

—¡Entonces comencemos! —respondió muy animado.

El rubio pasó casi dos horas probando diferentes tazones de ramen y hablando de trivialidades que ocurrieron en sus viajes, también poniéndose al día con los asuntos de Konoha.

—Papá, yo creo que él no sabe nada, se ve muy alegre. —comentó Ayame en la cocina.

—No debemos meternos en esos asuntos, deja que se entere por su propia cuenta.