CAPITULO 21: LA OPERACIÓN. SUSTOS GORDOS.

Olympic Medical Center (OMC, Port Angels), 4 de Julio (Día de la Independencia)

"Bueno…" Dijo el médico llegando a la habitación del hospital con los resultados de los análisis en la carpetita con pinza de médico que llevaba en la mano. "Hoy es el gran día. ¿Lista Holly?"

Miré a Holly, estaba en la camilla y en ayuna desde hacía casi 16 horas. Estaba temblándole las manos en el regazo pero tragó con valor y asintió sin decir nada.

"Muy bien, esa es mi chica." Dijo el médico sonriendo. "Vendrán a buscarte en 10 minutos, no te vayas a ir corriendo ¿eh?"

El tipo era simpático, pero cuando hacía chistes como ese me daban ganas de saltar a por él y acusarlo de ser un frío para poder arrancarle la cabeza de un mordisco.

Me mantuve sentado mientras el resto le daban fuerzas y hablaban con ella, y entonces noté que Darien me miraba y abrió la boca.

"Bueno, pues ahora vamos a ver si hablamos con el cirujano." Dijo. "Te quedas con Embry ¿vale?"

Ella entonces asintió medio sonriendo y les dijo adiós con la mano.

"No tienes por qué sonreír y haciéndote la valiente todo el rato." Le dije suavemente cuando cerraron la puerta.

"Tengo que ser…" Murmuró borrando la sonrisa por fin.

"Lo sé." Asentí. "Pero a mí no me importa que no lo seas. Ya has sido muy valiente pasando casi un año por esto, eres muy valiente aceptando operarte aún cuando tienes miedo. No tienes por qué hacerte la valiente cuando ya lo eres." Afirmé yendo a sentarme en el borde de la cama para cogerle la manita donde vi la vía a 3 dedos de la muñeca ((tened en cuenta que los dedos de hombre son bastante más grandes y anchos que los de las mujeres)). Su mano parecía más diminuta que nunca en la mía, y era tremendamente suave y cálida incluso ahora que no estaba en su mejor momento y a pesar de no estar a demasiada temperatura la piel.

Entonces la sonreí suavemente.

"Ya verás, estoy segurísimo de que todo va a salir bien." Afirmé.

"Tú has cumplido tus… promesas." Murmuró tras asentir. "Me llevaste al cine… me has cuidado… Ya puedo…"

"No hables así." Le dije cortándole aunque ella no hubiera acabado aunque no lo hubiese hecho. "Vas a salir de esta." Afirmé oyendo pasos acercándose. "Vas a salir de esta y cuando estés mejor vamos a ir al cine, vamos a ver una película al menos cada semana, y te llevaré al mejor restaurante asequible de toda la ciudad. Aún tenemos que pasear en mi moto, y tú tienes que hacer muchas más obras, y aunque no me gustasen los ballets te juro que voy a estar siempre en primera fila, me vas a ver aunque esté a oscuras porque no te perderé de vista."

"Hora de irse." Canturreó uno de los camilleros.

"Holly, tienes que vencerlo." Le dije. "Y cuando te despiertes, tenemos que hablar." Afirmé besándole la mano. "Si tú eres valiente y luchas por salir de esta, te juro que yo sacaré el valor de donde haga falta y haré lo que tengo que hacer." Afirmé mientras se la llevaban.

Les seguí por el pasillo viendo cómo Holly me miraba mientras la llevaba de la mano, entonces hice algo que no pensaba que llegaría a tener valor para hacer, saqué una pulsera hecha con cuero trenzado a mano por mí y donde se veía un lobo colgando. Yo mismo lo había tallado en madera así como los otros tótems simbólicos para atraer a la suerte, conceder deseos y dar salud, de forma que ahora parecía una pulsera un poco de chamán, con tanto amuleto colgando y sobre todos ellos, resaltando el lobo.

Me dio tiempo a ponérsela antes de que pasara a un área donde me prohibieron el paso y me quedé como un estúpido en la puerta mirando por el cristal cómo se alejaba la camilla hasta entrar en otras puertas.

"Embry." Me llamó otro doctor, el que había coordinado las sesiones de quimio de Holly. "Hey, venga, ve a la sala de espera."

"No puedo." Afirmé. "Tengo que quedarme a esperarla."

"Aquí van a tardar horas." Me dijo.

"Poco más de siete horas, lo sé." Afirmé con voz queda. "Primer trasplante de fémur en Nicaragua, en el Hospital de la Amistad Japón-Nicaragua. Llevada a cabo con éxito por el médico norteamericano Robert Bernauer junto con los ortopedistas Juan Barberena, Marcos Parrales y Luis Bustos el día viernes 19 de Octubre de 2001. Los médicos ingresaron al quirófano a las 7 de la mañana y concluyeron a las 2 de la tarde con un éxito rotundo y la operación costó entre $4,000 a $5,000."

"¿Cómo sabes tú eso?" Me preguntó asombrado.

"Lo primero que hice en cuanto nos hablaron de esto fue informarme." Afirmé mirándole. "Ese día trasplantaron el fémur entero, así que esta vez que solo es un trozo creo que será menos."

El médico asintió suavemente sonriendo.

"Esa chica tiene mucha suerte de tener a alguien como tú a su lado." Me dijo.

"Yo tengo suerte por que ella me deje estar a su lado." Le corregí.

"Vamos, será mejor que vayas a esperar a la sala de espera, con el resto de familia." Me dijo.

"De verdad, prefiero esperarla aquí." Le dije.

"No puedes, lo siento." Me dijo. "Pero no te preocupes, en cuanto se sepa algo irán a avisaros."

Se me partía el corazón teniendo que separarme, pero entonces me dijo algo más.

"Cuando salga ella estará sedada, y en cuanto la lleven a que se recupere en la sala de la UVI, te avisaré para que puedas ir a verla por el cristal." Me dijo. "Probablemente seas la segunda persona que vea tras despertar, tras la enfermera que la vigile y el médico que la evalúe cuando despierte." Añadió sonriéndome conciliadoramente.

Asentí rindiéndome.

Llevaba razón, no podía quedarme allí y molestar al resto, tenía que ir a la sala de espera, y luego ya iría a ocupar un hueco en el cristal de la UVI para que fuese el primer rostro conocido que viese nada más despertase, tal y como le prometí siempre que la habían metido a quirófano.

(Salto espacio-temporal)

"Embry, haz el favor de sentarte, me estás poniendo de los nervios." Me dijo Sam con un tono duro.

Intenté sentarme y quedarme quieto, pero me fue imposible, cada vez que oía pasos al otro lado me ponía de pie de inmediato esperando que fuese el médico para decirnos que todo había salido bien y que Holly estaba bien, pero no era nunca él.

"¿No me has oído?" Me acabó gruñendo Sam. "Que te sientes y dejes de ponernos más nerviosos a todos."

"Ya han pasado 6 horas casi y media." Dije. "¿Por qué no han acabado aún?"

"Tu dijiste 7 horas." Me dijo Valeria. "Seguro que están teniendo mucho cuidado y por eso tardan."

Cuidado, como no lo hiciesen con mucho cuidado iban a ver lo que era un lobo del tamaño de un caballo y cabreado.

"Embry, ven aquí." Me dijo Darien.

"No pienso quedarme quieto." Afirmé. "Voy a ver si encuentro a alguien que me diga algo más."

"Tenemos unos vídeos en el teléfono." Me dijo Joe agitándolo suavemente en la mano con la pantalla iluminada hacia mí y una sonrisa divertida.

"Son vídeos caseros." Añadió Tay con ironía.

Dios, que bien me conocían. Casi salté para sentarme con ellos que encendieron el móvil.

"Va, Holly." Decía el que grababa. "Saluda, estás en la tele."

La vi sonreír y saludar mientras ensayaba y a Darien llevándoselos a rastras para que poco después volviesen a encontrarla. Sí, eran los gemelos, la vi bailar y ensayar.

"Eh ahí una bailarina cagándose en los muertos de todos los viejos antes que ella." Oí decir a uno de ellos susurrando mientras el otro parecía aguantarse la risa.

"¿Eso qué significa?" Dije puesto que el comentario venía al 'Merde' que le había oído yo decir alguna vez.

"Básicamente que se caga en algo." Me dijo Joe.

"Oh, espera, este era mejor." Afirmó Tay cogiendo el móvil para poner un vídeo. "Sí… el último cumple que grabamos." Me dijo mientras en la pantalla salían ellos haciendo una cabriola y presentando sin salir nada mientras hacían reír a alguien. Entonces mostraron a Valeria que parecía maquillarse en el baño y tenía unas pintas graciosas.

"Eh, no tiene gracia." Les dijo Valeria real y la del vídeo mientras esta última cerraba la puerta sonriendo divertida pero obviamente molesta, entonces había un corte y luego se veía cómo se reían abriendo una puerta para ver a Holly vestida con un vestido amplio de andar por casa y cocinando algo mientras canturreaba algo en un lenguaje nativo pero con pinta de soul.

"Hey, Holl." La llamaron. "Bonita voz." Le dijo uno de los dos para que ella pareciese decir un 'gracias' algo suave sonrojándose y sonriéndoles. "¿Qué haces?"

"Cocino." Afirmó. "Esto es un estofado receta de la tribu de mi tío…" Afirmó mostrando un puchero donde había un cocido que originalmente era de ciervo al modo que lo hacían las mujeres de la reserva y Billie. "Y esto de aquí es la sopa de pasta y verduras con pollo. Y aquí… hay galletas."

"Vaya, creo que sabe cocinar." Dije.

"Sí, Holl es una buena cocinera." Afirmó Darien. "Solo que bastante ocupada, así que normalmente Valeria se divierte haciéndonos de madre a todos."

"Tú pareces el padre de la casa." Le di la razón.

"Mira, no te pierdas esto." Me dijo Joe.

La verdad es que no tenía desperdicio, ver a Holly feliz, en el tiempo que no estuvo en la reserva, ver cómo era su vida fuera de la reserva…

Me encantaba su sonrisa, me gustaba verla abrir los regalos en navidad, ensayando en su casa sin darse cuenta siquiera que le estaban grabando…

"Increíble, por fin alguien ha conseguido distraer a este caballerete." Dijo el médico.

"Ah, doctor." Le dije levantándome de golpe. "¿Ya han acabado?. ¿Cómo está?. ¿Dónde está?"

"Está bien." Me dijo. "La operación ha tenido éxito y ahora la han llevado a la UVI. Le han extirpado el trozo de hueso, le han implantado el trozo cultivado y sano en su lugar."

"Eso suena bien." Afirmamos.

"Que bien, se recuperará pronto." Dijo Valeria esperanzada.

"La cosa está en que aún hay problemas…" Dijo el doctor. "Pero creo que no habrá problemas en superarlos."

"¿Qué… tipo… de problemas…?" Le dijimos a la vez todos los chicos.

"Bueno… es largo." Dijo. "Podría no funcionar la compatibilidad con el trasplante, cosa poco probable… y eso por no contar con que la recuperación será algo lento."

"Pues bien." Dije. "Yo me encargo de eso."

"Todos nos ocupamos de eso." Me dijo Sam remarcándome el 'todos'.

"Muy bien, lo suponía." Nos dijo el médico. "Y luego nos queda el detalle de…"

"Disculpe." Dijo Carlisle irrumpiendo en la sala con cara de preocupación.

"Carlisle." Le llamé.

"Doctor Cullen." Le dijo el doctor.

"Doctor Stronghold, abajo tienen un problema." Dijo Carlisle. "En la habitación de UVI."

"Holly…" Murmuré para de pronto tener miedo.

"No te preocupes, pero creo que debería bajar, doctor." Le dijo Carlisle. "Igual deberían acompañarnos ellos." Afirmó mirándonos.

"YO iba a bajar en cuanto el doctor acabase de contarnos el estado de Holly." Le dije casi rechinando los dientes.

"Ya sabes el camino." Me dijo el médico. "No corráis."

Y una mierda. Tan pronto dejó de mirar, salí casi corriendo por los pasillos, no me paré a pensar que el resto estaban también allí, tan solo corrí sin importarme que pudiese llamar la atención por correr tan deprisa. Corrí y corrí hasta que llegué al cristal de la sala de UVI del hospital. No había estado allí, pero todos los hospitales la tenían en el mismo sitio y todas estaban bien señalizadas para llevar a una sala u otra.

Me paré casi estampándome contra el cristal y me temblaron las rodillas al ver cómo había un médico tapándome la vista de Holly mientras parecían estar haciéndole algo.

"Embry." Me llamó Carlisle llegando con el resto mientras el otro doctor entraba en la sala y parecía hablar con el que tenía a Holly.

"Carlisle, dime la verdad." Le dije suavemente y angustiado. "¿Qué está pasando?"

"Hay problemas con la anestesia." Me dijo. "Se han producido unos paros o fallos en sus sistemas y se esta en alerta roja con ella."

Le di un golpe al cristal. Aquello era mi culpa, si le pasaba algo iba a ser mi culpa, por haberla obligado a ceder, no debería haberlo hecho, debería haberla dejado hacer lo que quisiera.

"Embry, tranquilízate." Me dijo suavemente con un tono conciliador. "Están haciendo todo lo que pueden."

"No puedo estar tranquilo, no cuando ella está mal." Negué con la cabeza sin dejar de mirarla.

"Embry, tú no eres médico, no puedes hacer nada." Me dijo Sam. "Como nosotros."

"En realidad…" Dijo Valeria pensativa. "No soy médico pero… considerando los últimos meses… creo que si alguien puede hacer algo ese es él."

"Podríamos intentarlo." Dijo Carlisle tras pensarlo un poco. "Embry." Me llamó. "¿Te gustaría intentarlo? Solo tendrías que entrar ahí con un traje especial e intentar hablar con ella."

"¿Dónde está ese traje?" Le dije sin dudarlo.

"Por aquí." Me dijo.

(Salto espacio-temporal)

Me parece que en mi vida no he estado nunca más cerca de algo que pudiera llamarse traje espacial como era ese traje.

"Se supone que no podemos meter microbios extraños en la sala." Me dijo Carlisle mientras me lo ponía. "Con esta mascarilla evitarás soltar bacterias del aliento."

"Por suerte como habla tan bajito me oirá igual." Le dije. "Y ahora… llévame con ella."

"Ahora mismo." Me dijo sonriendo.

Era curioso, fui siguiéndole hasta la sala, solo que entramos por una puerta aparte.

"Doctores, doctora." Les dijo Carlisle. "Disculpen la intromisión. Creo que tengo algo que podría ayudar."

"Doctor, quién es ese." Le dijo otro hombre allí.

"Ese se llama Embry Call." Le dije apartándole. "Holl, eh, vamos, despierta."

"Creemos que no…" Comenzó la doctora para que Carlisle le hiciese un gesto de que lo dejase pasar.

"Vamos, lucha…" Le dije cogiéndole la mano para frotársela. "No me digas que te vas a rendir ahora ¿eh?"

"Embry." Me dijo Carlisle. "Tienes que intentar algo más."

Asentí.

"Oye, en serio, tendrías que abrir los ojos." Le dije. "Estamos aquí todos. Sam, Emily, Darien, Valeria, los gemelos… Están todos ahí fuera, nos tienes a todos impacientes por verte despertar. Tienes que abrir esos ojazos tuyos, ahí fuera tenemos una discursión pendiente porque… je, Tay afirma que los tienes azul agrisado y su hermano que algo más oscuros, pero yo digo que los tienes azul celeste tan claro que el mismo cielo de verano te tiene envidia porque no hace falta mirar arriba para verlo." Le dije sonriendo y frotándole la mano. "Y además, no puedes dejar sin madre a los chicos. Aún tienes que ponerles nombres, y los gemelos no saben nombres Quileutes."

"Muy bien, sigue intentándolo." Me dijo Carlisle suavemente mientras le pinchaba algo.

Le seguí contando más cosas, pero nada parecía funcionar.

De pronto, un monitor comenzó a pitar y me apartaron para coger un par de palas de las que en las pelis daban descargas a los inconscientes y los llenaban de chispazos hasta que volvían a latir y vi cómo la convulsionaban con esas cosas.

"¡HOLLY!" Le gritó mi mente. "¡POR FAVOR, NO TE VAYAS!"

No sabía qué hacer, nunca me había tocado vivir algo así. Podía enfrentarme sin problemas a una horda de neófitos o enfrentar al trío de vampiros más poderosos del mundo para defender a la cría de un vampiro y una humana e impronta de Jake, podía incluso enfrentarme cara a cara con la muerte al enfrentarles, sabiendo que si no hubiésemos logrado convencerles, probablemente hubiese podido perder la vida allí mismo; pero lo de ver a Holly así, casi muerta… No podía.

"Se ha ido." Dijo uno de los médicos.

"¡NOOOO!" Rugió mi interior con agonía. "¡HOLLY NO, POR FAVOR!"

Me arrastré por el suelo hasta ella, entonces le cogí la mano y se la besé. Me senté junto a su cabeza y la abracé entre mis manos llorando contra su frente.

Es estúpido, los hombres no lloran, los guerreros no lloran… los licántropos no lloramos.

"Holl… por favor…" Gemí susurrando entre lágrimas. "Por favor, no me dejes…"

No podía parar de besarle la frente mojada por mis lágrimas. Aún aislados como estábamos, podía oír fuera en el pasillo que también lloraban, supe al instante que eran las chicas.

Entonces hice algo alucinante, ella estaba muerta, así que era una estupidez, pero lo hice igualmente. Le di un beso de los de verdad, y luego otro… entonces puse mi cara sobre su almohada con la nariz contra su piel.

Estaba helada, últimamente había dicho muchas veces que tenía frío, las cosas no habían ido tan bien como esperábamos.

"Ya todo da igual." Pensé sin pensarlo. "¿Qué voy a hacer sin ella ahora?"

Tenía varias salidas, se me ocurrieron varios planes.

Podía saltar desde el acantilado. Si no miraba y saltaba por una de las grietas de 'Hole End', nadie sabía lo que había al fondo salvo que eran peligrosas y que quien caía no volvía a subir nunca, si saltaba por ahí probablemente acabara muerto; o mejor aún, podía ir a buscar algún neófito, últimamente nos visitaban de vez en cuando algún chupasangres, podía incluso ir a buscar a los 'tres diablos' (los Vulturi) a su hogar, en cuanto pusiera un pie en su ciudad probablemente me olieran y vendrían por mí, no pondría ninguna resistencia, les dejaría…

Un pitido, era lento, pero era un pitido que me paró el corazón.

"¡Está viva!" Dijo uno de los doctores.

Era raro, pude percibir una contracción en sus músculos, un dedo que tembló, una ligera contracción en el brazo, otra en el cuello bajo mi nariz…

Flosh, flosh…

Entonces casi me quedo ciego cuando Carlisle sacó una mini-linterna para iluminarle los ojos uno tras otro a ella.

"Respuesta pupilar correcta." Dijo. "Bienvenida de nuevo al mundo de los vivos, Holly." Le dijo sonriéndole.

Ella hizo apenas una ligerísima inclinación de cabeza como respuesta y miró un poco perdida.

"¿Cómo te encuentras?" Le preguntó mientras yo le llenaba la mano de besos puesto que era lo único que podía alcanzar de ella.

"Bien…" Murmuró casi sin voz. "Es… raro." Dijo.

"Acabas de despertarte de la anestesia." Le dijo Carlisle suavemente. "¿Has tenido pesadillas?"

Entonces sacudió la cabeza.

"¿Monstruos tal vez?" Le preguntó otro de los médicos mientras le volvían a meter la luz en las retinas y ella parecía intentar huir de la luz mientras sacudía la cabeza.

"Es… oí una voz." Dijo.

"¿Una voz?" Le preguntó Carlisle. "¿Y sabes quién te habló?"

Sacudió la cabeza suavemente.

"Era familiar, pero… no puedo ponerle… cara." Afirmó.

"¿Y qué decía esa voz?" Le preguntó la doctora.

"Me pedía que no me fuera." Murmuró haciéndome levantar la cabeza confuso. "Decía que no le dejase…"

Fue raro, eso había sido exactamente lo que yo había pedido, y creo que Carlisle intuyó algo porque me miró.

"¿Por eso despertaste?" Le preguntó Carlisle.

"Parecía… triste le… le dolía." Afirmó tras asentir. "No puedo recordar quién… yo sentí… debía volver."

Entonces Carlisle sonrió y le puso una mascarilla de oxígeno.

"Nos alegramos de que hayas vuelto." Le dijo. "Ahora descansa. Embry lleva aquí un buen rato. ¿Quieres que se quede aquí mientras tú descansas?"

Ella entonces me miró y le sonreí haciéndole una presión en la mano.

Entonces ella sacudió la cabeza parpadeando con suavidad y como si le costase mucho mantenerse consciente y se me paró el corazón con su negativa.

Con cuidado extendió la mano libre donde tenía los cables con las vias del suero y algo más que no sabía muy bien qué era y se la llevó a la mascarilla.

"¿No quieres que se quede?" Le dijo Carlisle tan confuso como yo.

Sacudió la cabeza y acabó de llegar a la mascarilla para retirársela un poco hasta la barbilla dejando la nariz y la boca destapadas.

"Embry…" Me llamó.

"Sí, estoy aquí." Le dije. "No voy a dejarte hasta que…"

"Vete a descansar." Me dijo. "Ahora."

Eso hizo que varios se aguantasen la risa tras un segundo de confusión que ella volvió a ponerse la mascarilla en su sitio para cerrar los ojos.

"Creo que te conoce demasiado bien." Me dijo Carlisle sonriendo divertido. "Deberías irte a casa y descansar. Ella va a estar aquí hasta mañana como mínimo, y en la UCI va a estar bien vigilada."

"Vale, pero no me voy a casa." Le dije. "Subiré a su habitación y me echaré un poco en el sofá. He dormido en sitios peores así que voy a estar de maravilla en ese."

"Como quieras." Me dijo sonriendo y asintiendo. "Pero estoy seguro que ella hubiese preferido que fueses a tu casa."

"Puede, pero no ha dicho eso." Afirmé cogiéndole la mano para darle otro beso. "Y no pienso separarme de su lado ni harto de vino."

"¿Entonces por qué vas a ir ahora a dormir un poco?" Me preguntó Carlisle pareciendo que solo estaba tanteando un poco el terreno.

"Porque ella me lo ha dicho." Afirmé girando un poco la cabeza desde la puerta.

En la sala donde me habían puesto el traje de la Nasa aquel, me lo quité, luego salí de allí directamente al pasillo.

"Bonita actuación." Me dijo Sam.

"El próximo pase es por la mañana." Afirmé. "De 7 a 10, no se admiten cámaras de video ni fotos con flash. El actor principal se va a la cama. Buenas noches. Ah, y pobre del que me despierte por una tontería. Tay y Joe, eso va por vosotros."

Pasé de lo que me dijeron, aunque vi a Emily y Valeria que me sonreían como si entendiesen de qué iba aquello cuando las pasé.

Cuando llegué a la habitación di la luz, había anochecido y las persianas seguían levantadas, así que las cerré y dejé una línea abierta para poder despertarme al día siguiente a las 7 de la mañana, con el sol de Junio que estábamos ya; me quité la camiseta para no sudarla más, me cogí la manta de viaje de la silla de ruedas y me tumbé en el sofá.

Aquel sitio no era como una cama, pero había que reconocer que era muy cómodo para ser un sofá, y aunque no podía dormir pensando que Holly estaba unas plantas más abajo con tubos saliéndole de los brazos y una mascarilla para ayudarla a respirar, ella me lo había pedido, así que cerré los ojos e intenté dormirme, cosa que me llevó un ratito pero que acabé consiguiendo.