Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Ginny W31, yo solo hago la traducción.

Capitulo 21

Sueños y pesadillas.

Estaba sentada en el sillón, mis piernas acomodadas de lado, una de las pocas maneras que estaba cómoda para estar sentada. No pensaba que fuera muy educado de mi parte estar senda con las piernas estiradas mientras tuviera una visita en casa. Trate desesperadamente de averiguar que sucedería después cuando lo único que realmente quería era irme a mi habitación arrástrame a la cama y dormir. Desafortunadamente parecía que eso no podría estar en mis planes de esa noche. Consideraba seriamente hacer una excepción a mi auto-impuesta prohibición a la cafeína para que me ayudara a mantenerme despierta.

"No necesitamos quedarnos despiertos toda la noche para solucionar esto." Aunque yo sabía que él intentaba ser tierno, su voz me hizo saltar un poco. "Podemos resolverlo en la mañana."

"Obviamente podemos hacerlo. Tú fuiste el que me llamaste. Tú fuiste el que vino a una indecente hora de la noche para pretender jugar a Superman. ¿O ya se te olvido?" Le dije incapaz de contener mi temperamento.

Él gimió y se dejo caer en el sofá. "Son las diez de la noche no es una 'indecente hora'." Dijo haciendo comillas con las manos para enfatizar. "Bella estas cansada. No debí de llamarte esta noche. Pero ¡demonios! Me asustaste. Todo lo que escuche fue el frenon del auto seguido de ti maldiciendo." Respiro profundamente y me vio fijamente.

"No estaba maldiciendo."

Se rió entre dientes. "Como un marino. Esa es una de las razones por la que te adoro."

Gire los ojos con su declaración. "Es una idea estúpida."

"A mi me parece la solución obvia."

En serio, ¿Quién pensara que una declaración de matrimonio – telefónica- seria la obvia solución?

Mike Newton es a quien le parece obvia.

Suspire y recargue la cabeza contra el respaldo y cerré los ojos. Después de la llamada de Mike y mi casi accidente, afortunadamente tuve el sentido común de orillarme y tratar de encontrar mi celular en el suelo. Okay tal vez no fue la solución más inteligente, el estacionarme en el centro de Seattle a esa hora de la noche, pero en ese momento fue la mejor solución que permitir que Mike siguiera gritando através del teléfono. Después de asegurarle que estaba bien, le dije que lo veía en la mañana para discutir su 'propuesta'. Después le llame a Ángela para averiguar si ella tenía alguna idea por qué Mike de repente pensó que el matrimonio era 'la solución'. Aparentemente cuando Ángela estaba mandando el fax al abogado, Laurent la encontró y muy feliz de la vida llamo a Jack a Phoenix. Todavía podía escuchar la voz de Ángela en el teléfono cuando me dijo. "Te lo juro era casi como si lo estuviera esperando."

No mucho después que me estaba quitando mi abrigo al llegar a casa que Mike se apareció con una expresión totalmente preocupada y más importante con una explicación: Jack llegaría el lunes, y no se supone que yo tuviera que saberlo.

Gemí por que todo parecía confabularse contra mí al mismo tiempo.

Y al pensar en todo, había un hecho que me acababa de abofetear en la cara: iba a perder mi trabajo.

"¿Bella?" Escuche a Mike tratar de llamar mi atención.

Moví la cabeza y respondí. "Mike no puedo casarme contigo."

"Es la mejor solución. Solo piensa en ello. Papá no podrá despedirte si estamos casado."

Volteé a verlo y suspire. "¿Te das cuenta que eso es considerado acoso sexual?"

Los ojos de Mike se abrieron con sorpresa. "Yo no- me refiero- no quise- yo… yo" Tartamudeo, y no pude evitar dejarlo sufrir un poco más. Mike ya había sido acusado de acoso sexual una vez, y era algo que no quería volver a pasar otra vez. Realmente no lo hacia malintencionado pero la mayoría de las veces solía pensar más con su pene que con su cabeza, y solía decir las cosas sin detenerse a pensarlas. Hubo más de una queja en el departamento de recursos humanos de la sede de Phoenix, y particular un caso de una mujer terriblemente rencorosa, que le termino costando a la compañía una suma bastante fuerte de dinero. Todo porque Mike al parecer le ofreció un asenso cuando era su- uggg. Tuve la repentina necesidad de desconectar mi cerebro porque empezó a imaginarse las escenas. El único punto importante de esto era que aunque yo pensara que él debía de cuidar sus palabras- sin mencionar que debería de acostarse con todo el personal- Mike jamás trato de hacerse de dinero o de una posición de peso en la empresa a pesar que era la compañía de su padre.

"Se que no lo dijiste de esa manera."

Él respiro profundamente y dejo salir el aire que contenía en señal de alivio. "Bien." Dijo Mike con un fuerte suspiro. "Jamás te haría eso a ti."

"Lo se, pero me engañarías a la primera oportunidad que tuvieras."

Sonrío de lado. "Probablemente." Su sonrisa desapareció rápidamente. "¿Tu sabes la razón por la que papá esta haciendo esto? ¿Cierto?"

"En realidad no lo se." Dije encogiéndome de hombros. "Ha estado tratándome diferente desde que lo vi en agosto. Y de cierto modo puedo comprenderlo. Me envío a expander su compañía y he estado tan ocupada con mis dramas personales que no le he dado a la compañía la atención suficiente que debí de darle."

Mike negaba con la cabeza aun antes de que yo terminara de hablar. "Él te envío aquí para que me mantuvieras cuidado. No soy estúpido Bella."

Bueno, si, yo también ya sabia eso. En realidad honestamente no creí que Mike se hubiera dado cuenta de eso. "Bueno, no te has estado acostando con todas las mujeres de la oficina. Creo que he hecho mi trabajo bien."

Él bajo su cabeza y se veía avergonzado.

"Bien. Al menos no hay ninguna queja en recursos humanos."

"Pero ya están esperando que llenen una cualquier día de estos."

"¿Qué? Acaso crees que Jessica-"

"No Jessica," Mike me interrumpió. "Desde que papá descubrió que estas embarazada, ha estado sentado en su escritorio esperando a que llenes la queja en recursos humanos, contrates a un abogado y le quites cada centavo a mi familia."

"¿De que demonios me estas hablando?" Le pregunte realmente confundida. Pero antes que Mike me contestara, finalmente me di cuenta. "Oh. Espera. Pe-pero cuando él me pregunto. ¡Le dije que no era tuyo!"

"Lo se. También me arrincono para sonsacármelo. Y lo saco al tema en diciembre o tal vez a mediados de noviembre, no puedo recordarlo. Pero no tienen importancia. El punto es que me llamo para volverme a acosar cuando le llego el chisme que yo me refería a tu bebé como mío."

Resople. "Bueno ya has enojado a varias personas con tu pequeño comentarios."

"Si, bueno, no paso mucho tiempo cuando empezaron los problemas con los clientes de Portland, y se puso a ver tus registros de viajes, además te internaron en el hospital en medio de todo ese problema. Fue cuando se presento con Laurent. Por lo tanto eso fue la única mierda que él veía. Tú eras su niña dorada. Él pensaba que no se equivocaría contigo. Y te juro que más de una vez lo escuche decirle a la gente que hubiera deseado que tú hubieras sido su hija en lugar que yo."

"Y desde que me mude aquí no he hecho otra cosa más que caerme sobre mi trasero."

"Bastante." Después se carcajeo. "Que ahora que lo pienso es muy profundo. ¿No lo crees así? Quiero decir, no dejaba de darme cuenta que tu solías caerte hasta por el aire. Parece que el Karma encontró la manera de seguir haciendo que tropieces sin la necesidad de poner en peligro al pequeño."

"¡Cielos! Gracias Mike." Dije entre dientes, aunque yo ya había llegado a esa conclusión hacia semanas. Solo que odiaba que alguien más señalara mis defectos.

"Cuando quieras." Volvió a respirar profundamente y su sonrisa burlona desapareció. "Bella, no se exactamente como decírtelo, pero creo que el problema de papá contigo tiene más que ver con que piensa que te perdió que el embarazo en si."

Me quede viendo fijamente a Mike, y sentí como mi frente se frunció de confusión, mientras trataba de entender lo que me decía.

"No lo se," Dijo frustrado. "Creo que siente que lo has defraudado. Y…"

"¿Y?" Le pregunte después que su voz se desvaneció.

"Creo que… Mierda." Mike hizo una pausa, respiro nuevamente y volvió a empezar. "Creo que él quiere que nos casemos. Pienso que eso lo haría feliz, y como tiene miedo que después vengas tras la compañía porque te embarace, pienso que tiene el mismo miedo de que le digas la verdad y él pierde algo de ti. Creo que como así prefería que tú fueras su hija en lugar que yo, creo que de alguna forma anhela que terminemos juntos y así pueda reclamarte como su hija de alguna forma. Yo pienso que esa es la verdadera razón por la que nos envío aquí juntos.

Y así de repente sentí como si me hubieran golpeado. Apenas y podía respirar y mi mente trataba de digerir las palabras de Mike. Después de varios segundos, logre respirar profundamente y las lagrimas empezaron a brotar de mis ojos. De pronto todo tuvo sentido, y me sentí enferma.

"¿Tu crees que realmente va a despedirme?" Logre preguntarle después de unos minutos.

Mike asintió y yo me recargué contra el sillón completamente abatida. "Él no lo dijo, pero… si, creo que él así lo quiere. Le caes bien Bella, pero se siente herido y también creo que un poco traicionado. Tú lo conoces casi tan bien como yo. Él no es el tipo de hombres que se hará a un lado y permitirá que las cosas sigan su curso."

Con un fuerte resuello, me limpie las lágrimas que bajaban por mis mejillas con el dorso de la mano. Incluso sin analizar las cosas que dijo, yo sabia que Mike tenia razón. Por la forma en que las cosas iban en declive, y si me ponía a pensar en ello, a pesar de los motivos de Jack realmente tenía razón, yo había fallado en mi trabajo. Había dejado de viajar, auque mi trabajo lo requiriera. Fui negligente con el seguimiento hacia los clientes y sus necesidades. Además de mi ambiguo deber de cuidar a Mike, que hasta donde yo sabia seguía acostándose con su secretaria Jessica. ¡Mierda! ¡Incluso olvide una reunión con Bill McIntyre el día después de Navidad! ¡Una reunión que yo había concertado! Después acababa de perder el contrato con ellos que se suponía era un contrato indestructible.

Falle. Lo jodi. Y a pesar de lo que Jack realmente pensara, yo sabia que pagaría por mis errores.

"Y bien. ¿Cuando quieres que nos vayamos a Las Vegas?" Mike me pregunto, de repente se escuchaba muy emocionado. Me recordó cuan típicamente él actuaba como un niño.

"No vamos a ir a las Vegas." Negué con la cabeza. "Además, ¿Qué te hace pensar que el casarnos arreglara las cosas?"

"Papá me envío el anillo de bodas de mi abuela como regalo de navidad, y me aviso con una semana de anticipación que vendría. La última vez que vino fue sin avisar, porque quería encontrarnos con la guardia baja. Bella nos esta dando tiempo." Se puso de pie y se acerco a mí, se puso de rodillas frente a mí. "Tú me conoces lo suficiente para saber que no suelo pensar las cosas antes de hablar, pero no soy estúpido. Si en realidad usara toda la energía en desviar toda la sangre que corre hacia mi pene y redirigirlo a mi cerebro, entonces tomaría decisiones lógicas."

Peleé contra la necesidad de resoplar y los escondí con una tos por el último comentario de Mike. Sus labios se curvaron en una leve sonrisa mientras me veía fijamente. En todo el tiempo que tengo de conocerlo, nunca lo había visto ser tan intenso y sincero con algo, y no pude evitar estirarme en mi lugar y rodear su cuello con mis brazos, sosteniéndolo con fuerza cerca de mí

Los sollozos rápidamente se apoderaron de mí y realmente empecé a comprender cuanto se preocupaba este hombre de mí, y por eso, no podía evitar quererlo. Él me abrazo tan fuerte como le era posible.

"Bella te prometo que seré un buen marido. En serio. Se que solemos bromear sobre que te engañare, pero realmente voy a tratar de no hacértelo." Dijo suavemente a mi oído, mientras una de sus manos me frotaba la espalda. "Realmente me preocupo por ti."

"Oh Mike," Dije en un fuerte sollozo. Mi cabeza seguía enterrada en su hombro, moví mi mano para limpiar mis lágrimas.

Considere su sugerencia por tres segundos.

Uno…

No perdería mi trabajo y no estaría sola.

Dos…

Incluso aunque perdiera mi trabajo, Mike estaría con nosotros. Él me cuidaría, seria comprensivo y seria mi amigo.

Tres…

Y si lo que Mike decía era verdad, Jack estaría feliz. Tal vez seria capaz de recordar porque solía amar mi trabajo y volver a reencontrarme.

Mi bebé empezó a moverse inquieto en mi vientre, y mis pensamientos cambiaron de pronto. Por supuesto no pensaba aceptar la oferta de Mike. Hace menos de dos semanas me pregunta si una de las razones que me atraía Edward, era precisamente por algún impulso primitivo de tener a alguien cerca que me cuidara.

Y en este momento tenia a alguien que me lo ofrecía. Mike tal vez sea terriblemente inmaduro, pero yo conocía su mayor secreto- tenia un corazón de oro. Incluso si él no tuviera ni la menor idea de que hacer, yo tenia la plena confianza en que él haría lo que estuviera en sus manos para ser lo que yo necesitara cuando lo necesitara. Él es un amigo muy leal.

En ese momento me di cuenta que yo no buscaba solamente a alguien que llenara el papel de proveedor, compañero y padre. Los sentimientos que he estado experimentando las últimas semanas eran genuinos. El beso que compartí con Edward hace unas horas era porque realmente tenía sentimientos por él, no porque estaba tratando de llenar un vacío.

Trague con fuerza, porque supe que estar sentada en mi sala, con mis brazos rodeando a mi colega en medio de una crisis profesional y emocional, no era el momento apropiado para darme cuenta que tal vez estuviera enamorándome del padre de mi bebé. Era algo que necesitaba detener, y rápidamente trate de alejar ese pensamiento de mi mente.

Después de algunos minutos, finalmente solté el cuello de Mike y me acomode en el sillón, otra vez poniendo cierta distancia entre nuestros cuerpos. "Creo que todavía hay alguna esperanza para ti Mike." Le dije mientras seguía limpiándome los ojos. "Y algún día serás un magnifico esposo para alguien más."

Él se veía abatido, pero después de unos momentos asintió con la cabeza de acuerdo. Era obvio que entendió que esa era mi respuesta definitiva y que no cambiaria de opinión.

"¿Vas a estar bien?" Me pregunto.

"Si. Creo que si. Tu papá todavía no me despide, Me imagino que tengo cinco días para hacerlo cambiar de opinión. No me iré sin pelear."

"Esa es mi chica." Me dijo.

Le sonreí, pero rápidamente se convirtió en un bostezo y cubrí mi boca con la mano. "Discúlpame." Le dije.

Él se carcajeo. "Esa es mi invitación para irme, porque en este momento ya es una hora indecente." Mike se inclino y me dio un rápido beso en la mejilla antes de ponerse de pie. "Solo avísame lo que necesites que haga."

"Lo haré. Otra vez gracias. Eres un gran amigo."

"Cuando quieras."

Después de ver a Mike irse, cerré la puerta y me prepare para irme a la cama, me cambie y me puse una playera y unos shorts holgados. Fue hasta que estuve debajo de las mantas que me permití pensar en el beso que compartí con Edward esta noche. Una calida sensación me inundo y hormigueó mi cuerpo, mientras entendía los sentimientos que empezaba a desarrollar por él. Coloque mi mano sobre mi vientre, mi hijo se movió, y sentí que tal vez las cosas podrían funcionar para nosotros. De pronto me di cuenta de que era lo que realmente quería.

Quería mi cuento de hadas…. Mi felices para siempre. Me quede dormida con una sonrisa en mi cara, sintiéndome segura a pesar de mis temores sobre mi trabajo.

No fue hasta que me desperté sobresaltada en medio de la noche empapada en sudor frió. Como si alguien hubiera vertido una cubeta de hielo sobre mi cabeza, mis pesadillas me recordaron exactamente como reaccionaria Edward si le dijera que ya no tenía trabajo. La sonrisa desapareció de mi cara, y pase el resto de la noche dando vueltas en la cama manteniendo mis lágrimas a raya.

Cuando mi despertador sonó a las siete, le di un manotazo para apagarlo con la vana esperanza que quince minutos más fueran suficientes para convencer a mi mente que podía dormir un poco más. Eso era lo que realmente quería hacer dormir. Cuando me despierte pasadas de las dos de la mañana por la pesadilla que involucraba a Edward alejando a mi hijo de mí y que yo me veía obligada a vivir en las calles con Elizabeth, no fui capaz de volver a conciliar el sueño.

Todo se sintió tan real y parecía tener sentido. Las acciones hablan más que las palabras en mi corazón, sabía que Edward no se tomaría bien la noticia de que perdiera mi trabajo. Cada vez que cerraba los ojos, lo imaginaba sosteniéndome, besándome, amándome y de repente se transformaba en esa imagen de Edward gritándome, llamándome puta y que yo no era mejor que esa cazadora de fortunas a la que tenia por madre. Él me quitaba a mi bebé y me alejaba y me negaba el acceso a su excesivamente caro departamento. Sin dinero y si trabajo y sin recursos para recuperar a mi hijo.

Quería creer que nada de eso seria verdad, que Edward realmente se preocupaba por mí y que mi situación financiera no seria un problema. Pero yo ya había visto muchas evidencias que me decían lo contrario. Y era algo muy doloroso para contemplar. Mi reciente descubrimiento de mis sentimientos por él, lo hacían todavía peor y mi corazón se sentía como si lo hubiera desgarrado.

Tragué la bilis que recorría mi garganta, mis ojos empezaron a arder y las saladas lágrimas volvieron a formarse. Pensé que ya me había quedado sin ellas por todas las que había llorado anoche. Las limpie suavemente antes de darle un vistazo al reloj, respire profundamente y me obligué a levantarme de la cama.

Un baño, ropa limpia, un ligero desayuno y ya estaba lo suficientemente despierta para manejar hacia la oficina… bueno casi. Debí de quedarme sentada arriba del auto al menos diez minutos cuando llegué a la oficina para tratar de darme el valor y la energía necesaria para entrar a la oficina. En el momento que abrí la puerta del auto me di cuenta que Jessica se estaciono en el lugar a mi lado.

"Buenos días." Me saludo con lo que imagine se supone seria una sonrisa pero más bien era una mueca.

"Buenos días." Abrí la puerta del edificio y camine rápidamente hacia el elevador.

Jessica estaba atrás de mí, pero no dijo nada mientras estuvimos dentro del elevador. Algo le sucedía, y me encontré mirándola. Cada vez que mis ojos viajaban del suelo, a los brillantes botones del elevador y de nuevo a ella, tuve el presentimiento que ella quería apuñalarme con el lápiz que llevaba en la mano.

¿Cuál era su maldito su problema?

Mientras estuvimos ahí, puedo jurar que la escuche murmurar cosas como 'pegajosa' 'patética' 'vio demasiadas novelas cuando era niña'.

"¿Algún problema Jessica?" Finalmente le pregunte entrecerrando los ojos para retarla a que me dijera a la cara lo que le rondaba la mente ya me había hartado de su maldito comportamiento pasivo agresivo.

Ella se cruzo de brazos. "No señorita Swan. Para nada." Dijo y las puertas del elevador se abrieron, ella salio rápidamente. Y mientras caminaba hacia mi oficina, puedo jurar que la escuche decir "Aleja tus manos de Mike." Pero cruzo la puerta sin dar la vuelta y yo lo único que pude hacer fue cerrar las manos en puños y apretar con fuerza los dientes.

Pase el escritorio de Jessica, cuando ella estaba agachada sacando algunas cosas de su bolsa y ajena a todo su entorno, camine hacia la oficina de Mike y lo fulmine con la mirada. "¿Qué le dijiste a Jessica sobre anoche?"

La normalmente jovial boca de Mike formo una línea recta. "No le dije nada."

Levante la ceja y espere. Cuando no añadió nada más le dije. "Y mantenlo de esa manera." Le dije en un tono amenazador.

"¿Qué?" Me pregunto y se levanto de su silla, la preocupación se veía en su cara. "¿Por que? ¿Que sucedió?"

Negué con la cabeza. "No es nada. No te preocupes."

Sus ojos me escrutaron por un momento y añadió. "Bella yo jamás diré nada negativo a nadie. Y no es asunto de nadie."

Asentí con la cabeza y respire con fuerza. Estaba exagerando las cosas y probablemente malentendí a Jessica por mi paranoia por falta de sueño.

"Gracias Mike." Le dije y le sonreí levemente. Fui a mi oficina para empezar el día. El resto de la mañana continuo al igual que al principio. Estaba irritada por mi falta de sueño, pero estaba determinada a hacer lo posible para pelear por mi trabajo.

El abogado me llamo a las diez para informarme que todo parecía estar en orden con la cancelación del contrato. Él dijo que podría pelear contra él, pero que a largo plazo él no creía que fuera bueno para nuestra compañía sobre todo para su imagen. Le pedí que me mandara su información por mail y que también se la enviara a Jack y que después los dos hablaríamos con él. Después de eso me sumergí en el trabajo. Era la noticia que ya me esperaba pero eso no impidió que el sentimiento de desesperanza me invadiera. Me sentía una fracasada. Tenía trabajando para Newton Corporation por años, y hasta hace unos meses amaba mi trabajo.

El cambio era doloroso, difícil y sin importar por cuanto peleara contra el, era inevitable.

Con ayuda de Ángela empezamos a armar un portafolio de todo los beneficios y el crecimiento que se haban hecho desde que abrimos la sucursal de Seattle desde el verano. Detalle cosas como la productividad, pérdidas, ganancias, la satisfacción de los empelados y los nuevos clientes. Ángela consiguió los números de la oficina de Phoenix y estábamos comparando los datos entre una y otra. Entre más tiempo trabajábamos en ello, más me convencía que había firmado mi sentencia de despido. Realmente la había cagado, pero aparentemente no fui la única en hacerlo.

Mientras llenábamos los reportes, también trabajaba en mis propios archivos con la información que obtuvo Ángela y mis propios errores. Si yo caía haría todo lo posible para no arrástrala conmigo. Mi meta era que Jack viera que tan beneficiosa era Ángela para la empresa e insistiría que ella se quedara como director de la oficina. De todas maneras ella ya casi cubría todo por si sola, el que trabajara para mi le impedía terminar todo el trabajo.

Yo había logrado mantenerme ocupa y concentrada, así que cuando Edward me llamo cerca de las seis para preguntarme si quería ir a cenar, me sorprendió la hora. Como de costumbre Ángela seguía en la oficina conmigo y cuando saque mi cabeza de la oficina para buscarla, tan pronto me di cuenta que ella y yo éramos las únicas que quedábamos, Mis ojos vagaron de Ángela que estaba sentada en su escritorio trabajando en su computadora a mi Blackberry en mi mano mientras me debatía en que decirle. Una fuerte parte en mi no deseaba nada más que lanzarme a sus brazos y encontrar consuelo en ellos. Necesitaba esa paz. Lo anhelaba. Y la otra parte de mí –la más ruidosa, la lógica- me decía que necesitaba alejarme ahora antes que me doliera más de lo que ya dolería.

Rechazarlo primero, antes que él me rechazara. Darle una razón para enojarse y frustrarse por una razón valida, no por una que yo no podía controlar. Yo quería ese poder. Si él me mandaría al diablo, quería asegurarme que lo hiciera por una buena razón. El problema era que yo no quería eso todavía. La sola idea de alejar a Edward de mi vida hacia que mi pecho doliera terriblemente.

Me quede viendo el teléfono en mi mano por otro momento mientras me forzaba a rechazarlo. "Lo siento Edward, no puedo verte para cenar. Ángela y yo vamos a trabajar hasta tarde."

"Oh, muy bien. ¿Quieres que vaya a comprar algo para las dos?" Me conmovió su oferta y él sin saberlo hizo que el cerrar la puerta fuera mucho más complicado. La comida estaría muy bien, pero si tendría que pasar por eso, necesitaba evitar lo más posible a Edward.

Cerré los ojos con fuerza y apoye la cabeza contra el marco de la puerta. "Eso es muy dulce, pero no. Ya pedimos algo." Hice una pausa, levante mi cabeza, abrí los ojos, respire profundamente y empecé a hacer figuras con el dedo en el marco de la puerta. "Hablamos después."

"Mañana en la noche tengo guardia, y saldré hasta el viernes en la tarde." Edward dijo antes de que apretara el botón de terminar la llamada.

"Oh." Conteste, aunque en el fondo estaba aliviada por escuchar eso. Eso significaría que lo vería hasta el sábado. Y puesto que su hermana regresaría el jueves y el sábado era el baby shower, pensé que seria poco probable que pasaría un tiempo con él hasta el domingo.

Lo escuche suspirar del otro lado del teléfono. "Te llamo mañana Bella. Por favor si necesitas cualquier cosa llámame."

"Lo haré."

Termine la llamada y levante la vista para ver que Ángela me veía desde su escritorio. "¿Edward?" Me pregunto.

Asentí y gire para verla.

"Bella, él no se va a rendirse contigo." Dijo suavemente. Mis ojos se fijaron en ella por un momento y ella me sonrío gentilmente. "Tu sabes que no importa que suceda él estará ahí para ti."

No pude contestarle; si lo hacia las lagrimas empezarían a caer y me quebraría, le diría todo, y sabia que no podía hacerlo. Habían demasiaos secretos, muchas cosas que no podía decirle.

"¿Estas bien?" Me pregunto cuando yo seguí en silencio.

"Ángela ¿que tan cercana eres a los Cullen?" Le pregunte tratando de cambiar de tema.

Ella se encogió de hombros. "Esme y Carlisle van a la parroquia de mi papá. Y Carlisle ha sido el doctor de la familia desde que empezó en sus prácticas. No son los mejores amigos que se ven seguido, pero siempre están en contacto y se ven cada vez que pueden. Yo soy más amiga de Kate que de Alice, si eso responde tu pregunta." Dijo e inclino su cabeza de lado y me veía con curiosidad. "¿Por qué?"

"Solo me lo preguntaba. Pareces conocerlos bien y yo no estaba segura de que tanto, eso supongo. Y…" Mordí mi labio inferior por un momento mientras pensaba como decir lo que estaba pensando. "Solo quiero asegurarme que todo lo que pasa entre nosotras aquí en el trabajo, se quede aquí. No quiero que nadie de ellos se involucre en este desastre."

Ángela negó con la cabeza. "Bella, te prometo que ni de chiste le diría a nadie lo que pasa aquí. Yo no tengo ningún problema en mantener separado mi trabajo y mi vida personal. La pregunta es ¿Tu puedes hacerlo?"

Entrecerré los ojos por la pregunta. "¿A que te refieres?"

"A lo que me refiero, es que ¿si serás capaz de mantener tu vida profesional a un lado este fin de semana y disfrutar de tu baby shower?"

Me reí aliviada. "Si Ángela, lo prometo."

Eran las ocho y media cuando entre al garaje de mi edificio. Me imagine que usaría a Ángela y mi trabajo como pretexto para no ver a Edward, pero tal vez no mentí. Exhausta y dispuesta a no hacer nada más que dormir y recuperar las horas de desvelo de anoche, camine hacia mi apartamento ajena a todo lo que me rodeaba.

Mi espalada me dolía, mis pies también y como ya era costumbre mi cabeza me empezó a doler. Metí la llave a la cerradura y abrí la puerta.

Un fuerte grito penetro mis oídos, seguido de unos brazos que me rodearon eso solo significaba una cosa- Alice regreso un día antes de su viaje.

"¡Bella! ¡Te extrañe!" Chillo mientras empezaba a moverme de lado a lado por su emoción.

Yo también la abrace y no puede evitar sonreírle. "Yo también te extrañe Alice, pero el bebé ya me restringe mi capacidad pulmonar y realmente necesito respirar."

Ella se carcajeo y me soltó. Dio un paso atrás. "Mírate. Cuando te deje era como si estuvieras escondiendo una pelota de baloncesto, y ahora parece que es una pelota de playa. No, espera, es como una de esas pelotas para el Yoga. ¡Si solo fueron dos semanas!" Exclamo.

"¡Cielos Alice! Gracias. Lo que cualquier mujer embarazada quiere escuchar que ya parece una ballena varada."

"Ashhh. Que melodramática. Me adoras. Solo que estoy sorprendida por cuanto has crecido, y estoy tan emocionada que él estará pronto aquí."

Camine a su lado y guarde mi abrigo en el closet. "Todavía queda un mes. El tiempo suficiente."

"¿Ya tiene nombre?" Alice me pregunto y abatiendo las pestañas. "Recuerdo que te dije que necesitaban decidirlo mientras yo no estuviera."

"Ya tienen nombre, pero no se lo diremos a nadie hasta que nazca, ni a una sola persona. A-Nadie. Ni-Siquiera-A-Ti." Me mofe y hasta le saque la lengua. Me reí con su mohín y pase a su lado para dejar mi computadora en la mesa del comedor.

"¿Dónde estuviste? Ya es tarde. ¿Saliste con Edward?" Alice me pregunto mientras me seguía a la cocina.

"No, no estaba con tu hermano. Me quede en el trabajo hasta tarde."

"Lo llamare más tarde." Dijo con decisión.

"Mañana en la noche tiene guardia. No saldrá hasta el viernes por la tarde. Probablemente lo mejor será que lo dejes dormir lo mas que pueda."

"Vaya, vaya. ¿Así que estamos de sobreprotectoras?" Su sonrisa era como cuando se trataba de burlar de mí. Cuando no dije nada más, se calmo un poco y añadió. "Bueno, lo veremos el sábado."

Su comentario reitero lo que Ángela había dicho… yo vería a Edward pronto. Independientemente si trataba de evitarlo o no, había una pequeña parte de mí que sabia que sin importar que, si lo veía, no podría ser incapaz de detenerme y buscar su tacto. Alice me saco de mis reflexiones por sus gritos. "¡Oh por Dios! Bella ¿Qué es eso?"

Ella señalaba a mis pies, puse los ojos en blanco enojada. Lo último que quería era que Alice criticara mi indiferencia por la moda en estos momentos. "Creo que se llaman zapatos." Le dije con sorna.

Alice resoplo. "No. ¡Ve tus tobillos! ¿Qué fue lo que hiciste? ¡Ni siquiera cuando yo estaba en sexto año y me fracture el tobillo, no se me hincho de esa manera!"

Me senté en una de las sillas para poder levantar mi pie y ver a que se refería y por que estaba como loca. "Ugh," Fue lo único que pude decir y vi la razón por la que se puso como loca. Mis tobillos se habían hinchado las últimas semanas y mi cita de ayer, la doctora me dijo que mantuviera mis pies en alto si no se empeoraría. Obviamente pase mucho tiempo de pie. "Necesito levantar los pies. Realmente hoy fue un día muy largo. Pero primero voy a cambiarme."

Cuando salí de mi habitación diez minutos después, ya con mi ropa para dormir, Alice me miro y asintió con la cabeza. Me tomo de la mano y me arrastro de regreso a mi habitación. "Acuéstate." Dijo firmemente. "Se ve como si no hubieras dormido en días y Edward me matara si te desmayas de cansancio por mi culpa."

Yo pensé que eso significaría que Alice se iría para dejarme dormir, pero estaba equivocada. En lugar de eso se subió a mi cama, se sentó y recargo la espalda contra la cabecera a mi lado, cruzo las piernas sobre la colcha. Era como si supiera exactamente por que razón no había dormido anoche y que las pesadillas me mantuvieron despierta pensando. La había extrañado.

Descanse mi cabeza sobre la almohada, cerré los ojos y Alice empezó a contarme sus aventuras en Italia. Mientras me quedaba dormida, en lugar de pesadillas sobre que Edward me echaba a la calle, soñaba que los dos caminábamos por las antiguas calles de Roma, recorríamos los viñedos en Toscana y finalmente nos casábamos en una villa privada en Florencia.

Continuara…

Hola a todos: espero que les gustara el capitulo. Ya vieron que no fue Edward quien le propuso matrimonio, fue Mike. Solo una persona no creyó que era Edward. Todas las demás pensaron que fue él. Gracias por todos sus reviews, alertas y favoritos. Nos leemos la próxima y cuídense.

Ale Snape Li :)

21 octubre 2010