Hola! y como lo prometido es deuda, aquí les traigo el capitulo 20, espero que les guste y lo disfruten también, muchas gracias por sus lindos comentarios de verdad me ayudan mucho.

SabakuNoSakura: Hola! bienvenida a este humilde fic, espero que sea de tu agrado y lo sigas leyendo hasta el final, muchas gracias por dejar tu comentario, y bueno aquí te dejo el capitulo, espero lo disfrutes.

kokonut: No te espantes jejeje, ya verás que este capitulo te pondrá muuy feliz :)

gabi: menos mal que no te dio un paro sino que hago sin una de mis lectoras? tranquila, ya verás lo que pasa y esté capi te pondrá muy feliz lo prometo!

Y sin más que agregar disfrútenlo!


Capítulo 20

Estaba más tranquila después de que los médicos nos explicaran la situación de Sasuke, al escuchar la frase "Él no quiere rendirse" me alegró porque me daba la garantía de que estaba luchando por su vida.

Era más de media noche, y ninguno de los tres habíamos dormido nada, miré a Naruto, estaba bostezando y se veía bastante cansado, después miré a Itachi que poco a poco cerraba sus ojos dejándose guiar por el sueño.

Y yo, lo que hice fue levantarme y colocarme frente a la ventana de la habitación de Sasuke para verlo, no había despertado ni había mostrado signos de querer hacerlo al menos no aún, cerré mis ojos con cansancio y los abrí de golpe al sentir una mano sobre mi hombro, me giré rápidamente para darme cuenta de que era Naruto quien me sonreía con suavidad.

-¿Quieres que te lleve a casa para que descanses? –Me preguntó en un susurro para no despertar a Itachi que ya había caído rendido.

-No… quiero estar con Sasuke.

-De acuerdo… -Hizo una pausa mientras me miraba de pies a cabeza. -¿Segura?

-Sí. –Respondí sin entender.

-Bueno… entonces yo me voy, descansaré un poco y además voy a ver si no necesita nada mi esposa. –Me sonrió.

-Está bien, no te preocupes Naruto, cualquier cosa Itachi te llamará.

-Cuídate Sakura, mañana regreso. –Me abrazó.

-Sí, lo sé… nunca dejarías a un amigo solo.

-Y mucho menos al Teme… es como el hermano que nunca tuve.

-Lo sé y él también te quiere mucho.

-Es imposible que no me quiera. –Rio. –A mí todos me aman. –Sacó la lengua de forma juguetona.

-Ya vete a dormir. –Lo corrí con una sonrisa en mi rostro.

-Bien… hasta mañana. –Me dio un beso en la mejilla y se retiró.

Pasaron las horas y yo sin dormir un poco, me sentaba, me levantaba, caminaba, me recargaba en la pared, checaba a Sasuke desde la ventana y volvía a hacer lo mismo, no podía descansar, me sentía cansada, pero simplemente no quería dejar de vigilar a Sasuke.

Me senté, observé el reloj del pasillo, marcaba las 5:45 de la mañana, suspiré cansada y giré mi rostro a Itachi que seguía dormido, se despertó un par de veces en la madrugada pero volvía a caer ante Morfeo.

-Hola Sakura. –Escuché una voz conocida para mí, levanté la vista y me topé con los ojos azules de Ino quien me sonreía amenamente. –Me alegra que estés bien.

-Ino. –Respondí poniéndome de pie y abrazándola con fuerza. –Que gusto verte.

-Lo mismo digo, Naruto me contó lo que pasó y me dijo que estaban aquí.

-Naruto siempre tan comunicativo. –Le sonreí.

-Sí, lo sé… y veo que estás muy bien acompañada. –Miró a Itachi y se mordió los labios. –Lástima que está casado y tendrá a su bebe pronto.

-Que pervertida eres.

-Bueno ya no importa. –Abrió la bolsa de plástico que llevaba en sus manos. –Te traje esta ropa, Naruto me dijo que solo traías su camisa. –Me miró atentamente. –Que lindas piernas. –Bajé la mirada a mis piernas… de verdad había olvidado que solo llevaba puesta la camisa de Naruto.

-Yo… había olvidado por completo que estoy casi desnuda. –Me sonrojé al máximo dándome cuenta de por qué Naruto me había dicho que si estaba segura de quedarme ahí.

-Ten. –Me extendió un pantalón de mezclilla y me lo puse enseguida. –Y unos zapatos. –Los tomé y fue entonces que me sentí protegida. –Fui a tu casa, y limpié un poco, así que te traje esto para que te vistieras decentemente.

-Muchas gracias Ino… no sé qué hubiera hecho sin ti.

-Bueno… yo solo espero que tu jefe no se enteré que pasaste la noche al lado de su hermoso hermano casi desnuda sino entonces sí se nos muere de coraje.

-No digas eso. –Me sonrojé aún más. –A mí lo único que me importaba era Sasuke… así que me olvidé por completo de la ropa.

-Sí, me di cuenta de ello… deberías ir a descansar un poco.

-No… no quiero dejar a Sasuke solo.

-Sakura… Sasuke no va a estar solo… yo me quedaré aquí hasta que Naruto regrese.

-Pero… es que yo…

-Ino tiene razón. –Habló Itachi poniéndose de pie mientras bostezaba.

-Lo que pasa es que… tengo miedo de estar sola en casa. –Respondí sinceramente.

-Bueno, entonces que Itachi te acompañe, así se dan un baño y comen algo y tú… -Me señaló acusadoramente. –Duermes un poco que esas ojeras se ven terribles.

-¿Tu puedes cuidar de Sasuke? –Preguntó Itachi.

-Sí, por eso no se preocupen, Naruto vendrá más tarde antes de que yo valla a trabajar.

-Bien… ¿Qué dices Sakura? –Me cuestionó mi cuñado.

-De acuerdo… después de todo necesito un buen baño…

-Entonces vamos.

Nos despedimos de Ino y nos dirigimos a mi casa, durante el trayecto en el taxi, ninguno de los dijo nada, era un silencio cómodo y cuando llegamos a nuestro destino me di cuenta de que efectivamente Ino había limpiado.

-Puedes darte un baño en lo que preparo el desayuno… ¿Tienes hambre? –Me preguntó.

-Un poco.

-Bien y… ¿Qué quieres comer?

-Pues… se me antojan unos hotcakes. –Y era verdad… se me antojaban con mucha miel y mantequilla.

-De acuerdo cuñadita, le haré unos para que desayuné rico.

-Gracias Itachi.

Busqué algo de ropa y después me di una rica y relajante ducha, me vestí con unos jeans negros y una blusa blanca de manga corta, dejé mi cabello suelto y me maquille solo un poco para que las ojeras no se notaran tanto.

Me dirigí a la cocina y ya Itachi me tenía servido un plato de ese delicioso manjar, y como era de esperarse devoré los hotcakes, mientras Itachi me miraba sorprendido.

-De verdad que no comiste bien estas dos semanas. –Me dijo en tono de broma.

-La verdad, comí mucha fruta que era lo que Sasori me daba…

-Ya veo… ¿Puedo decirte una cosa?

-¿Qué cosa?

-Bueno es que… no sé, te noto un tanto diferente… bueno, estás un poco demacrada y ojerosa, pero hay algo que te hace ver… ¿cómo decirlo? Radiante.

-¿Radiante? Pues no sé a qué te refieres.

-Tal vez sea mi imaginación.

-Sí… eso debe ser. –Respondí nerviosa. Me moría por decirle al mundo que tendría a un mini Sasuke pero… era mejor que el mismo Sasuke lo supera primero, sólo esperaba que reaccionara antes de que naciera el pequeño bebe.

Después de una plática amena, me quedé profundamente dormida, no sé cuánto pasó pero me sentía mil veces más recuperada, abrí mis ojos con pereza y me topé con los ojos negros de Itachi.

-Qué bueno que ya despertaste. –Me extendió un plato con un pedazo de pizza.

-¿Qué hora es?

-Serán las 7 de la tarde.

-¿De verdad? Creo que dormí mucho.

-Sí, creo que si estabas muy cansada. –Comí de la pizza.

-¿Hay noticias de Sasuke?

-No, Naruto me llamó para decirme que estaba cuidándolo.

-Ya veo.

-Debo ir al aeropuerto.

-¿Al aeropuerto? –Pregunté curiosa.

-Sí, mi madre llegará en una hora… viene a ver a Sasuke.

-Entiendo… ¿puedes dejarme en el hospital entonces?

-Claro que sí, termina de comer y luego nos vamos.

Y así fue, Juugo fue por nosotros y me dejaron en el hospital, miré en la sala de espera y me topé con Naruto quien se dirigía a mí con una sonrisa en sus labios.

-Te vez mejor que anoche. –Me abrazó.

-Sí… me siento mejor.

-Me da gusto, por cierto… te tengo una sorpresa.

-¿Qué es? –Pregunté emocionada.

-Mira detrás de ti. –Me señaló un lugar a mis espaldas.

Giré mi vista topándome con una muy grata y hermosa sorpresa, mis padres se encontraban frente a mí, me miraban con una sonrisa y lágrimas en sus ojos, corrí hasta ellos y los abracé con fuerza mientras lloraba de felicidad.

-Hija… no sabes cuánto te extrañamos. –Escuché la voz de mi padre.

-Yo también los extrañé mucho.

-Mira nada más como te dejó ese maldito. –Mi madre acarició el moretón en mi mejilla.

-Descuida mamá, estoy bien.

-Lo sé hija. –Me miró atentamente a los ojos… se dio cuenta. –Hija tú…

-Después te cuento. –Le sonreí, para después abrazarlos de nuevo.

Los había extrañado tanto y Naruto fue el que se encargó de llevarlos a mi lado, eso siempre se lo agradecería, jamás iba a olvidar lo que hizo por mí desde un principio.

Pasamos un largo rato platicando y poniéndonos al corriente en nuestras vidas, los doctores iban y venían sin noticias para nosotros, pero llegó uno, justo el que había estado cuando Sasuke casi moría.

-¿Usted es Sakura Haruno? –Me preguntó directamente.

-Si… soy yo… ¿Pasa algo con Sasuke?

-Él… desea verla, hace un momento despertó.

Y esas palabras para mí fueron como una chispa que incendió mi corazón, había reaccionado y la primera persona a la que quería ver era a mí, sonreí y abracé a Naruto, y después a mis padres.

Seguí al doctor hasta la habitación a la que acaban de trasladar a mi jefe, abrí la puerta y por fin, pude ver esos hermosos ojos negros, y su sonrisa tan perfecta en su rostro.


Y bien? díganme si les gustó y no olviden dejar su comentario, muchas gracias por leerlo y nos leemos pronto!