Capítulo 21: SLYTHERIN VS. GRYFFINDOR

Eran los finales de enero, las cosas seguían igual, parecía que se había creado una especie de ley del hielo entre los que una vez fueron mejores amigos. Al parecer habían olvidado todo lo que vivieron juntos, los siete o seis años de amistad, las aventuras, incluso el viaje a Australia estaba en el olvido.

Digamos que desde el "casi" beso de Harry y Hermione éstos se distanciaron, si es posible, más. Era como si de pronto se hubiera formado un enorme muro separándolos, claro que sólo ellos lo veían.

Se amaban y de eso no había duda, pero el orgullo era más terco. Si Hermione estaba confundida Harry no haría nada para arreglar las cosas. Y si el ojiverde fue el que terminó con la ojimiel, ella no movería ni un músculo para volver con él.

Después de todo ella (él) tuvo la culpa, pensaban los dos.

Y aunque frente a todos aparentaban que las cosas no les importaban la verdad es que Parvati y Lavender escuchaban casi diario llorar a la castaña. Y los chicos definitivamente se dieron cuenta que Harry podía pasarse horas viendo el techo de su cama sin mirar realmente.

Y por si esto fuera poco había surgido algo que los traía con los pelos de punta a ambos. Resultó que desde que volvieron de vacaciones se volvió a formar el club de fans de Harry Potter, sólo que aquellas niñas inmaduras ya no eran para nada unas niñas. Vestidas con la falda mucho más arriba de la rodilla, blusas de botones y sugestivamente abiertos los primeros, maquillaje, cabello suelto y liso u ondulado, sonrisas perfectas, caminares provocativos, un grupo de alrededor seis chicas asechaban a Harry a dónde fuera, incluso el ojiverde pensó haber visto una cabellera femenina un día en los baños del quinto piso. U otro día también creyó haber visto dos siluetas de chicas en los camerinos del estadio de Quidditch mientras se alistaba para una ducha.

Ron, Neville, Dean y Seamus se la pasaban diciéndole sobre aquellas chicas y sus tan proporcionadas curvas dispuestas a ser recorridas por él, pero el pelinegro estaba más ocupado en no quitarle los ojos de encima a Hermione y Justin Finch-Fletchley los cuales pasaban demasiado tiempo juntos y por si fuera poco el Hufflepuff ahora tenía la osadía de tomarle la mano o abrazarla.

Harry estuvo a punto de irse a los golpes un día que los vio saliendo de la Biblioteca riendo y luego observando como Finch-Fletchley rodeaba la cintura de Hermione con total confianza. Pero la verdad es que la castaña sólo permitía que Justin hiciera eso cuándo veía a Harry cerca, porque al igual que él, ella estaba hirviendo de los celos al ver a ésas estúpidas "niñas" quererse propasar con su ex novio. Odiaba la forma como se vestían. Sus risitas tontas. Y por dios, como odiaba que el ojiverde no hiciera nada para alejarlas.

Estaba muriéndose de los celos, pero si así quería jugar el otro. Así sería.

Y que mejor opción que la clase de Defensa.


— Hola chicos, ¿cómo están?, — saludó la Profesora Jones con una sonrisa — bueno la clase de hoy va a ser diferente, vamos a cambiar los equipos.

— ¡¿Qué?, ¿pero por qué?! — exclamó Pansy con enojo mirando con desprecio a los de las demás casas.

— Porque así lo decidí yo… — se escucharon risitas de los leones, águilas y tejones — ahora los equipos estarán mezclados y YO los elegiré — enfatizó.

Harry abrió los ojos como platos al imaginarse que…

— Justin Finch-Fletchley…

¡Con Hermione no!, ¡con Hermione no!, ¡CON HERMIONE NOOOO!, pensaba desesperadamente Harry cruzando los dedos.

— Con Hermione Granger…

— ¡No! — exclamó Harry.

— ¿Perdón señor Potter? — preguntó la Profesora, todos viéndolo desconcertado.

— No, nada, pensé que había un thestral a punto de jalarle una coleta a Parvati…

— ¡¿Qué?!… ¡¿dónde?! — respingó Parvati viendo a todos lados y sujetándose el cabello.

— Ya se fue, no te preocupes — mintió Harry con las mejillas sonrojadas viendo directamente a Hermione, ésta lo miró también y luego el ojiverde desvió su mirada a Finch-Fletchley, fulminándolo, la castaña suprimió una sonrisa.

— Siguiendo con los equipos… — continuó la Profesora — Finch-Fletchley, — éste sonrió ampliamente colocándose inmediatamente junto a Hermione — Granger… — ésta le sonrió tenuemente y no pudo evitar ver a Harry de reojo, el cual se encontraba aun sonrojado, pero de la rabia — Dean Thomas… — éste cruzó los dedos esperando que dijeran a su novia — Padma Patil…

— ¡Si! — exclamó lanzando un puñetazo al aire el Gryffindor. Todos rieron.

— Y Hannah Abbott.

— Genial, sólo haré mal quinteto — expresó la Hufflepuff con sarcasmo. Justin rio nerviosamente, Dean y Padma le sacaron la lengua mientras se abrazaban, Hermione le sonrió con fraternidad y Harry apretó con más fuerza la mano que sostenía su varita.

— No se preocupe Abbott, no estamos aquí para ese tipo de escenitas… — miró atentamente al Gryffindor y la Ravenclaw, éstos bufaron en desacuerdo mientras se soltaban — el siguiente equipo será Draco Malfoy… Ronald Weasley… — éste bufó — Neville Longbottom… — se detuvo al ver a Pansy reír — ¿si señorita?

— Nada… nada… — dijo entrecortadamente y agregó en susurro para que sólo Draco la oyera — ahora si te pusieron en un aprieto ¿no Dragón?, — rio — ¡tu cuñadito y tu rival de amores! — volvió a reír junto a su amiga Millicent.

— Lavender Brown y Blaise Zabini.

— ¿No me puedo cambiar? — preguntó Lavender levantando la mano.

— No, además ¿por qué se quiere cambiar? — la miró extrañada.

— Si Lav, no te cambies, ¡serás bendita entre los hombres! — se burló su amiga Parvati.

— Vamos chicos, basta de comentarios. Y bueno, creo que tiene razón… — meditó viendo a la Gryffindor — a ver, mmm… también Rouge Zabini… — añadió. Ésta asintió y le sacó juguetonamente la lengua a su primo Blaise — ahora déjenme seguir con los equipos… Harry Potter… Seamus Finnigan… Parvati Patil… Pansy Parkinson… y… Roxanne Princeton.

Lavender le sonrió abiertamente a Roxanne levantando los dedos pulgares en señal de apoyo, la chica sonrió ampliamente desviando su mirada a Harry.

— El cuarto equipo será… Susan Bones… Ernie Macmillan… Millicent Bulstrode… Gregory Goyle… y Vincent Crabbe.

Al final agrupó a todos los chicos que quedaban, y una vez listos empezaron con el primer combate.


El primer equipo en enfrentarse sería el de Hermione contra el de Harry.

Los hechizos volaban a diestra y siniestra, había de todo, hermana contra hermana, amor contra amor, rivales de amor y simple antipatía.

El único objetivo de Harry era hacerle el mayor daño posible a Justin, pero no pudo evitar lanzar un hechizo escudo sobre Hermione cuándo Pansy le lanzó un Desmaius.

— ¡¿QUÉ TE PASA IDIOTA?!… ¡¿ESTÁS EN SU EQUIPO O EL NUESTRO?! — vociferó enojada mientras se cubría con un árbol. Harry estaba viendo preocupado que Hermione no se haya hecho daño, cuándo ésta le sonrió se tranquilizó y siguió peleando.

¡EXPELLIARMUS! — gritó Justin tomando por sorpresa a Harry haciendo que volara por los aires hasta estrellarse contra los árboles.

— ¡HARRY! — gritó asustada la castaña intentando acercarse, pero un hechizo de Pansy la lanzó al suelo gritando de dolor.

— ¡Sólo desarmar señorita Parkinson! — llamó la atención la Profesora desde el otro lado del cercado dónde todos observaban muy atentos.

— Como sea… ¡Finite! — quitó el hechizo.

— ¡Harry, ¿estás bien?! — interrogó una voz femenina palpándole el rostro.

— Her… Hermione — balbuceó.

— ¡PROFESORA CREO QUE POTTER YA QUEDÓ FUERA! — gritó Parvati viendo al joven desde lejos.

— Aun no Patil — contestó en respuesta viendo como Harry se levantaba y de un movimiento desarmaba a Dean.

— ¡Demonios! — maldijo recogiendo su varita.

— ¡Thomas afuera! — lo llamó la Profesora.

— Uno fuera quedan cuatro, y Granger es mía… — manifestó con una sonrisa maquiavélica Pansy — ¡Des…!

¡Stupefy! — exclamó Hannah dándole en el brazo ocasionando que tirara la varita.

— ¡Parkinson afuera!

— Ya estamos a mano — sonrió Hannah.

— Creo que sería injusto que alguien más nos sacara ¿no Padma? — preguntó Parvati cubriéndose con un árbol.

— Yo creo que si… ¿qué tal si…?

— ¿A la de tres?

— Está bien…

— Uno…

— Dos…

— ¿Y esas dos que traman? — se preguntó Seamus.

— ¡TRES!

¡EXPELLIARMUS! — gritaron al mismo tiempo saliendo de su escondite. Los rayos colisionaron entre si ocasionando una explosión lanzándolas a ambas hacia atrás y dejando sus varitas inertes en el suelo.

— ¡Patil y Patil, afuera!… sólo uno y termina el combate.

— ¡Vamos…!… — empezó a decir Ron, pero sin saber muy a quien animar — ¿chicos? — hizo una mueca.

Sólo quedaban Hannah, Justin y Hermione de un lado y del otro lado Roxanne, Seamus y Harry.

— Bien, cubriremos yo por la derecha, tú por la izquierda Roxanne y Seamus por el centro — indicó Harry, los tres estaban agrupados en torno a un árbol.

— Hermione, tú te iras por la izquierda, Hannah por el centro y yo por la derecha — indicó Justin.

Los primeros en enfrentarse fueron Seamus y Hannah, a la Hufflepuff le pegó el hechizo en el estómago dejándola encogida en el suelo mientras que al Gryffindor le dio en la pierna dejándolo hincado, pero aun conservaban sus varitas.

Después salieron Harry y Justin al mismo tiempo que Hermione y Roxanne.

Roxanne lanzó un Desmaius, pero Hermione logró esquivándolo lanzando un Expelliarmus en su dirección…

Harry lanzó un Expelliarmus y éste fue respondido por un Impedimenta

Una fuerte explosión y una gran cantidad de humo se extendió por todo el huerto mientras unos preocupados alumnos y Profesora trataban de ver entre la densidad. Con un hondeó de varita el humo se disipó y pudieron ver…

Hermione yacía inconsciente en la hierba, su varita a unos centímetros de su mano. Harry tosía arrodillado mientras se palpaba el pecho a causa del dolor. Roxanne mantenía su varita aun apuntando inexpresiva hacia la castaña mientras se desplomaba. Y Justin se tambaleaba sobre sus pies tratando de mantener el equilibrio.

Al parecer los hechizos habían colisionado entre sí.

Harry se acomodó los lentes mientras veía hacia el frente y observaba a Justin caer sin varita al suelo totalmente exhausto, giró hacia su izquierda y vio a Roxanne de rodillas apuntando hacia el frente, su corazón latió frenético mientras sus ojos miraban hacia aquel lugar, su Hermione, su amor, yacía inconsciente en el suelo.

— ¡HERMIONE! — gritó con terror recuperando las fuerzas de golpe y corriendo hacia ella justo cuando todos fueron capaces de reaccionar y se acercaban presurosos hacia ellos.

Con rapidez se arrodilló junto a ella y la estrechó contra su cuerpo palpando su rostro.

— ¡Hermione amor!, ¡dime algo por favor!, ¡por favor reacciona!, ¡por favor!, ¡te amo! — besaba su rostro hasta llegar a sus labios y depositar un casto beso.

— Ha… Harry… — murmuró la castaña abriendo los ojos.

— ¡¿Cómo te sientes?, ¿estás bien?, ¿qué te duele?, por Merlín dime que estás bien! — pidió con pánico.

— Estoy bien… — poco a poco recuperó las fuerzas y se dio cuenta de la situación, se separó — creo que no alcancé a esquivar el hechizo — miró hacia otro lado algo incomoda.

— ¡Temí tanto que…!

— ¡Granger, Granger, ¿está bien?! — llegó la Profesora a su lado arruinando el momento.

— Si… sólo me duele un poco… — hizo una mueca mientras trataba de levantarse. Harry la ayudó rápidamente — gracias — medio sonrió.

— ¿Segura?, será mejor que Potter la lleve a la Enfermería.

— No, de verdad estoy bien — se negó.

— Pero…

— Yo la llevó — se ofreció Justin llegando junto a ella y pasándole un brazo por la cintura.

— Si, si, ande vaya — indicó pidiéndole con la mirada a los demás que los dejaran pasar.

Harry tuvo que tragarse el coraje mientras veía como el Hufflepuff se llevaba a su Hermione. Pero sonrió al recordar que la había besado.

— La clase terminó — finalizó la Profesora. Y al contrario de lo que pensó la Profesora, nadie objetó y se fueron rápidamente.


— ¿Por qué tuvo que acabar la clase?, — se lamentaba Neville esa noche mientras se dejaba caer en su cama — le hubiera podido partir la cara a Malfoy — se quejó rechinando los dientes.

— No te preocupes Neville, yo me las cobrare por ti en el próximo partido — sonrió Ron con maldad.

— Hazlo trisas, por favor — se sentó mirándolo.

— Claro… — después fijo su vista en Harry, el cual sólo observaba por la ventana — ¿y tú que traes? — preguntó.

— Hermione — se limitó a decir.

— Mmm… ya decía yo, — comentó Neville — Harry, un consejo, si tanto la amas sólo díselo y perdónala, todos tenemos dudas alguna vez, además ella no dijo nada acerca de su relación, sólo dijo que no estaba segura de vivir contigo, lo cual es punto y aparte. En mi opción se apresuraron — se acostó de nuevo.

— No lo sé… aparte ahora pasa mucho tiempo con el estúpido tejón ése — dijo despectivamente regresando a verlos enojado.

— Por tu culpa baboso. Tú y tu estúpida ley del hielo — sentenció Ron.

— Aunque por lo visto se les olvido hoy, — sonrió Neville con picardía — porque mira que todos vimos ese beso… — rio. Harry sonrió — te aseguró que si Finch-Fletchley tiene, aunque sea un gramo de neuronas la dejara por la paz.

— Más le vale — amenazó el ojiverde volviendo a ver por la ventana e imaginando que estaría pensando ahora la castaña de él. ¿Estaría enojada por haberla besado?, ¿o qué?


Si había una cosa que levantara el ánimo de Harry era Hermione, pero en vista de que no se hablaban, aun le quedaba otra cosa: el Quidditch.

Su deporte favorito. Ya habían jugado anteriormente contra Ravenclaw y habían ganado 340 a 270, les había ido bien. Slytherin también había ganado, pero sólo 290 a 230, lo que los colocaba en segundo lugar. En fin, el siguiente juego sería contra ellos, otro motivo para mantener su cabeza enfocada sólo en Quidditch.

Ron estaba de un humor bastante animado por algún motivo, la razón se la adjudicaban a que se enfrentaría a Malfoy. Ginny, en cambio, andaba muy nerviosa últimamente, no se concentraba en los entrenamientos pues pensaba en que enfrentaría a Draco.

Al fin el día había llegado, el estadio estaba a reventar, todos habían asistido, los Profesores, los alumnos, incluso creyeron ver a Filch y la señora Norris observando desde la tribuna norte.


En el camerino de Gryffindor Harry continuaba dando su discurso a los jugadores. Ron bostezaba de vez en cuando y luego miraba con anhelo la salida. Ginny se mordía la uña del dedo pulgar y parecía haber adquirido un tic en la pierna. Colin y Dennis platicaban acerca de la posible fiesta de victoria que harían al acabar el juego mientras que los demás escuchaban casi con devoción al capitán.

— ¡A ganar! — esa exclamación fue la que sacó a los otros de su letargo y se dirigieran hacia la puerta.

Todo el equipo salió a tropel y Harry se dispuso a salir con su escoba en la mano cuándo la puerta se cerró con él adentro y con…

— ¡Hermione! — susurró sorprendido de verla.

— Hola, — sonrió tímida, traía una bufanda del equipo anudada al cuello, un gorro café, un suéter blanco, guantes cafés, pantalones de mezclilla azul, ajustados a la cadera, enfundados en unas botas cafés que le llegaban a la mitad de la pantorrilla, y el cabello suelto — yo sólo venía a desearte suerte — se acercó inconscientemente a él.

— Gracias… — dijo sinceramente acercándose a ella, perdido en sus ojos — pensé que estabas enojada conmigo — susurró a escasos 20 centímetros de sus labios, contemplándolos.

— No… yo no… es sólo que… — bajó la mirada nerviosa.

— Entiendo… — y le robó un beso, aunque totalmente correspondido. Sus labios se movían con armonía, pronto se encontró rodeándole la cintura mientras ella envolvía sus brazos alrededor de su cuello profundizando el beso.

Por desgracia el oxígeno clamó atención y los jóvenes se perdieron en la mirada del otro.

— Yo…

— Dejémoslo así… — susurró Hermione poniendo un debo sobre sus labios — ¡suerte! — y dándole un beso en la mejilla se alejó.


— ¿Dónde estabas?, ¡el partido está por comenzar! — reprendió Luna mientras veía a una sonriente Hermione pararse a su lado en las tribunas de Gryffindor.

— Yo… sólo les fui a desear suerte a los chicos — volvió a sonreír. Luna la miró suspicaz y al ver que Hermione se ruborizó cuándo Harry apareció al campo de juego no pudo evitar reír.

— Si siguen así no creo que puedan seguir diciendo que no son novios — rio.

— ¿De qué hablas? — se hizo la desentendida.

— Nada, nada — sonrió viendo a su novio.


— Hoy es un emocionante día en la historia del Quidditch. Después de años de rivalidad entre las casas de Gryffindor y Slytherin, hoy los leones volverán a partirles la cara…

— ¡Thomas! — reprendió McGonagall.

— Perdón Profesora… — se disculpó Dean sonriendo inocentemente y se dirigió de nuevo a los presentes — como todos saben Gryffindor lleva el liderazgo en la liga seguido por Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff. Nuestra casa venció, que digo venció, ¡aplasto a los nerds de Ravenclaw!…

— ¡Thomas!, una más y tomare el micrófono.

— Perdón, perdón… — se disculpó — en fin… demos inicio de una vez. Al estadio sale madame Hooch… recuerdo mi primera clase de vuelo, — empezó con aire soñador — como todo niño novato me di en toda la…

— ¡Es suficiente!, ¡dame acá! — se levantó McGonagall.

— ¡No, no, no, no, Profesora!, ¡no, por favor!, — forcejeaban — ¡mire!, ¡ahí esta Snape!

— ¡¿Dónde?! — respingó la Directora mirando a su espalda, oportunidad que utilizo Dean para escapar con el micrófono.

— ¡Y SUENA EL SILBATO!… — gritó emocionado — ¡Gryffindor se apodera de inmediato de la quaffle!, ¡Ginny Weasley se acerca rápidamente hacia los aros de gol seguida muy de cerca por Laura Newton y Steven Christensen!, ¡pero aquí viene Parkinson y Zabini dispuestos a quitarles la quaffle y… suerte para la próxima tontos!… ¡GRYFFINDOR ANOOOOOOTA! — gritos de alegría se escucharon en las tribunas de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff mientras los de Slytherin bufaban de la furia.


— Y a casi una hora de inicio esto ya está buenísimo. Gryffindor va ganando 170 a 150, la quaffle en posesión y de las serpientes y… ¡cuidado Ron!… — exclamó con pánico — ¡no!, — se lamentó con furia — las serpientes anotan — dijo con desgana.

Mientras tanto, a unos metros arriba del estadio, dos jóvenes buscaban incansablemente la snitch. Habían volado por la tribuna norte, la sur, por Merlín, incluso habían volado encima de las cabezas del Profesorado y aun así no la vieron.

Draco estaba inexpresivo buscando la snitch, pero no podía lanzar miradas hacia Ginny cada vez que ésta era seguida por Pansy, Crabbe o Goyle, porque a pesar de ser el capitán de su equipo y haberles prohibido jugar sucio sabía de sobra que éstos no cumplirían y mucho menos con él, al cual consideraban un traidor.

La quaffle cambiaba de manos y curso tan rápido que parecía casi un juego de tenis. Al parecer no podían retenerla por más de cinco segundos seguidos.

Ginny exclamó frustrada una vez más mientras veía a Zabini llevarse la bola hacia la portería de Gryffindor.

— ¡Hagan algo maldita sea! — exclamó Ron con enojo lanzándole la quaffle a Ginny una vez la paró.

— ¡¿Y QUE CREES QUE HACEMOS IDIOTA?, ¿CHARLAR?! — le gritó en respuesta esquivando una bludger y volando hacia la portería de Slytherin.

— ¿Vas a algún lado Weasley? — la atajó Pansy volando frente a ella. Ginny frenó bruscamente.

— Si, ahora si me permites… — intentó volar por la izquierda, pero la Slytherin se interpuso — creo que no entendiste trol, me esperan en los aros — señaló entre dientes intentando ahora por la derecha, nuevamente Parkinson se atravesó.

— Pueden esperar… — sonrió ácidamente.

— ¡Y esto me huele a pelea de chicas! — decía con entusiasmo Dean por el micrófono.

— Aunque yo creo que la única prisa que tienes es por ir a meterte en la cama de Malfoy al terminar el juego — rio cínicamente la Slytherin.

— ¡¿Cómo te atreves?! — exclamó con furia queriendo incinerarla con la mirada.

— Por favor Weasley, ¿me vas a decir que no hay nada entre él y tú?… — rio sin creérsela — si todo Hogwarts sabe que son "amiguitos" … — se mofó — seguramente por eso Longbottom cortó contigo, — dijo con aire pensativo — tal vez los encontró dándole rienda suelta a su "amistad" — sonrió.

— ¡Cállate! — siseó peligrosamente olvidando por completo que se encontraban a más de 15 metros de altura, que estaban en un partido y que sostenía la quaffle.

— Uh, — rio — te duele la verdad. Aunque creo que le dolió más al pobre de tu ex novio… — volvió a sonreír con hipocresía — dime Weasley, estamos en confianza, porque después de todo yo también fui "amiga" de Draco… ¿quién es mejor en la cama?, — la pelirroja enrojeció — ¿o acaso Longbottom es tan malo que ni siquiera lo puedes comparar? — rio.

Ginny no pudo controlarse más y embistió con todas sus fuerzas a la Slytherin mandándola al suelo.

El sonido del silbato se escuchó por todo el campo de Quidditch al tiempo que la Profesora Hooch le hacía señales a Ginny para que se aproximara.

— ¡Oh, oh!, parece que a la Profesora Hooch no le agrado mucho la actitud de nuestra joven y atractiva Ginny Weasley, me pregunto qué le hará — comentó Dean con interés.


A unos metros sobre el campo de juego se apreciaba claramente como discutían acaloradamente mientras Pansy se sostenía inestablemente de un chico de la reserva y se alejaban.

Harry rápidamente se acercó a dónde estaba su amiga y la Profesora.

— ¡No me interesa que la haya provocado!, ¡ESTA EXPULSADA! — vociferó Hooch.

— ¡¿QUÉ?! — gritaron Harry y Ginny totalmente enojados y sorprendidos.

— Lo que oyeron, ¡ahora salga del campo si no quiere que le dé más tiros libres a Slytherin! — ordenó.

— ¡Pero Profesora…! — empezó a objetar Harry.

— Cállese Potter, — lo silenció, mirándolo mal — ¡como capitán su deber es sancionar a su equipo, al igual que enseñarles a jugar LIM-PIO! — miró acusadora a Ginny.

— ¡Ya le dije que…! — se exasperó la pelirroja sin mostrar signos de arrepentirse.

— ¡Y yo le dije que esta expulsada!, ¡ahora, si no baja la suspenderé de toda la liga, incluyendo el año próximo!, — amenazó de nuevo — uno… — empezó a contar, pero Ginny ni se movió — ¡dos!… — nada — ¡T…!

— ¡Está bien, está bien! — exclamó y bajó en picada frenando rudamente sobre el campo para luego salir del estadio enojada.


— ¿Vieron cómo la tiró de la escoba?

— ¿Crees que se pelearon por Malfoy?

— ¿Entonces es cierto que ellos dos andan?

— ¿Le habrá puesto los cuernos a Longbottom?

Esas eran unas de las conversaciones que escuchaba Neville mientras abandonaba el castillo y se encaminaba a uno de los invernaderos tratando de huir de aquellas estúpidas pláticas.

Por desgracia se encontró con el principal causante de aquello. Draco Malfoy venía caminando rumbo al castillo cuándo paró en seco al ver al Gryffindor acercarse, se dio medio vuelta tratando de evitarlo, pero ya era tarde.

— ¡Malfoy! — exclamó Neville haciéndolo detenerse.

— ¿Qué? — habló de mala gana, girándose hacía él.

— Te exijo que me digas que tienes con mi… que tienes con Ginny — demandó.

— Creo que eso ya no te incumbe — zanjó sacándole la vuelta. Neville lo giró bruscamente por el brazo.

— Me incumbe porque yo la quiero — apretó los dientes soltándolo con desprecio.

— ¿En serio?, — preguntó sarcástico — ¿entonces porque no estás con ella? — acusó.

— Mira hurón, yo sé que sientes algo por ella, pero te lo advierto, ¡aléjate de Ginny!, ella es…

— ¿Qué?, ¿me vas a decir que es tuya?, yo que tú cuidaría mis palabras Longbottom, no creo que a Ginevra le agrade que la taches como de tu propiedad — lo miró con sus penetrantes ojos grises.

— ¡Ella es el amor de mi vida!, — terminó enfatizando cada palabra — y estoy seguro de que aún me ama, — sonrió con suficiencia — no voy a permitir que una serpiente como tú intente separarnos — lo miró con desprecio.

— Pues creo que eso ya lo hiciste tú, Longbottom — sonrió el Slytherin cruzándose de brazos.

— Escúchame bien Malfoy, — dijo entre dientes — ¡amo a Ginny y haré lo que sea para recuperarla!, pero si en el camino se atraviesan gusanos como tú o cualquier otro no dudare en aplastarlos — lo miró ácidamente y se dio media vuelta alejándose, pero no había dado ni dos pasos cuándo Draco contestó.

— Pues seré igual que un gusano, pero no idiota como alguien que estoy viendo que lo único que dice es amar a la persona, pero no hace nada para recuperarla.

— ¡Aléjate de ella Malfoy!, ¡no voy a decirlo una vez más! — se volvió hacia él.

— ¿O qué?, ¿mandaras a tu ex cuñadito a darme el mensaje por ti o algunos de tus otros amigos?, ¿o al fin actuaras por tu propia cuenta? — lo miró con desprecio.

— No soy ningún cobarde si eso es lo que insinúas, — lo empujó apenas moviéndolo — puedo valerme por mi mismo, el que debería preocuparse eres tú porque según tengo entendido los gorilas que tenías como amigos ya no están más contigo — se burló.

— Wow, me sorprendes Longbottom, tienes aun la capacidad de defenderte… aunque uses los mismos argumentos de las personas que te molestan — sonrió con burla.

Neville se dio media vuelta dispuesto a irse y ya no hacerle caso, pero el Slytherin lo detuvo diciendo algo que le dolió en lo más profundo de su alma.

— Me alegro de que hayas terminado con Ginny, porque de otra manera jamás hubiera podido fijarse en mí.

¡PUM!

Un golpe derribó a Malfoy mientras un enfurecido Neville lo miraba con ganas de matarlo. El Slytherin lo miró con furia mientras se limpiaba la sangre del labio y se levantaba.

— Te dije que no volvería a decirte que te alejaras de ella.

— No seré un competidor pasivo — contestó Draco y se fue.