CAPÍTULO 21: ATAQUES. ¿CÓMO QUE ANN ESTÁ CON ELLOS?
(Voz de Ann)
"¿Sigues despierta?" Me pregunta Arik cuando se despierta y me encuentra sentada en la cocina con la carta con el informe dándole los últimos toques.
"He pasado la noche en vela haciendo esto." Afirmo rubricando la firma tras repasar todo. "Por cierto, necesito un favor."
"Tú dirás." Me dice. "Necesitamos wakame. Casi no queda."
"Te presto mi coche, en Seattle hay tiendas de lujo. El pedido nos llega en unos días." Le contesto suavemente volviendo a repasar todo en busca de algún tipo de cabo suelto que pudiera dar lugar a pegas por parte de los maestros.
"Vale, qué favor es." Me dice.
"Necesito que te encargues de mandar un sobre." Afirmo tocando a mi lado el sobre de papel con protección de burbujitas con las pruebas que había conseguido para ilustrar mis investigaciones. "Por precaución te daré el sobre dentro de otro en blanco, cuando llegues solo tienes que decir que es por correo urgente, via preferente y de la forma más segura y rápida que haya aquí." Añado pasando de página. "Te daré 50 dólares y otros 50 más en billetes pequeños por si acaso sale más caro de lo que pensaba. Lo que sobre te lo puedes quedar para comprar las algas y un par de cosas más que falta o queda poco."
"¿Por qué haces todo esto?" Me pregunta. "¿Eso es pelo humano?"
"De Nessy." Asiento pegando la bolsita donde lo tenía un poco mejor a la página correspondiente. "Y esto es un poco de sangre de los chicos en un papel. Fotos con los chicos, fotos con la chica probándonos peinados… espero que con eso sea suficiente para convencerles de que he hecho mi trabajo y los informes no son inventados."
"¿Sabes que les estás condenando a la muerte?" Me pregunta mientras meto todo en el sobre y lo cierro para meterlo dentro del otro.
"Al contrario." Afirmo. "El informe está enfocado a demostrar que no son peligrosos, simplemente hay que ignorarlos. No son una amenaza para ellos siempre y cuando dejen en paz a la chica porque es la novia de Jacob y este es el alfa de estas tierras. El problema va a ser cómo hago para largarme de aquí sin levantar sospechas antes de… vamos, que es mejor que me vaya cuanto antes."
"No, antes de qué." Me dice. "Pensaba que tenías que hacer una investigación más profunda, y eso lleva su tiempo."
"Tenía que hacerlo." Asiento levantándome para darle el sobre y servirme un café antes de irme a correr como cada mañana antes del alba. "Pero no puedo quedarme un día más aquí. Si descubren quién soy estoy muerta y… no quiero seguir mintiéndoles. Voy a ponerme a buscar la forma de volver a casa cuanto antes. Pero primero… tengo que salir a correr, necesito descargar un poco la cabeza." Añado dejando la taza a medio terminar para ponerme la sudadera con capucha y salir por la puerta dejándole con la palabra en la boca.
Hago el recorrido de siempre, corro y corro hasta la montaña nevada, llego al pico y allí, paro. La tentación de sentarme allí y dejar la mente en blanco es demasiado fuerte. Así que, por primera vez en la vida, me paro y me siento, en la fría nieve del pico, en lo que bien puede ser el punto de esa tierra donde el cielo y la tierra se toquen. Y por primera vez en años, mientras el aire se arremolina en torno a mí y me acaricia tranquilamente, me siento mucho mejor, me siento bien, me siento… en la cima del mundo, en paz.
Y esa paz, por primera vez desde que mi familia murió, me hace sentir yo misma.
Ni Ann Vulturi.
Ni la Ann de Félix…
Solo yo, solo… Nannuk, la niña.
(Salto espacio-temporal)
Varios días después…
(Voz de Seth)
"¿Ann?" Le llamo cuando la veo cargando unas cajas en la zona de carga de su coche.
"Ah, Seth, vaya, hoy… hoy vienes temprano." Me dice como si le sorprendiera verme allí.
"Iba a preguntarte si podías acercarme a Forks." Le digo explicándole mi coartada para la excusa de verla. "Tengo que pasarme por la comisaría para hablar con Charlie, con… el jefe Swan."
"Ah, sí, claro." Afirma sonriendo. "Déjame que asegure esta carga y…"
"¿Vas a mudarte?" Le pregunto.
"Es posible." Me dice. "La policía de Seattle me avisó el otro día. Parece ser que tienen una pista sobre mí, así que… He pensado pasar unos días allí."
"Vaya, eso es… genial." Afirmo.
Era raro. Llevaba unos días un poco rara. Como… como más nerviosa, angustiada.
Le pasaba algo, pero cada vez que le preguntaba alguien, no soltaba prenda. A mí incluso me rehuía un poco. No era como si cada vez que me veía diera media vuelta para evitarme pero… sí que me esquivaba sutilmente, parecía evitar quedarse sola conmigo, así que el que ahora me llevara en el coche era algo que me parecía un paso adelante. De todas formas, espero hasta que está en el coche para abordarla sobre ese tema.
"Por un momento pensé que no me dejarías venir." Le digo.
"No veo por qué." Me dice.
"Llevas días esquivándome." Le digo. "Y no te atrevas a negarlo, solo te faltaba dar media vuelta cuando me veías."
"¿Qué dices?" Me dice con un tono que indica sonrisa aunque no es eso lo que muestra su cara sino una especie de careta sin sentimientos reflejados. "Yo no te he estado evitando."
"Dime cuando fue la última vez que hablamos." Le digo.
"Pues…"
"No, sin ser una charla de grupo." Le digo.
Eso hace que se calle al momento.
"¿Lo ves? Ni te acuerdas." Le digo. "Fue hace casi semana y media. En casa de los Cullen porque estabas enferma y habíamos ido a ver a Carlisle."
"Vaya, pensaba que lo de llevar las cuentas de fechas era algo de mujeres." Me dice.
"Ahora en serio, qué ha pasado." Le digo. "Porque de la noche a la mañana…"
"Seth…es…" Me dice suspirando. "No te preocupes, no es por ti, es que…"
"Pensaba que éramos amigos." Le digo tristemente.
"Y lo somos pero… Seth, en serio, esto es… no quiero meteros en berenjenales." Me dice.
"¿Por qué?" Le digo. "¿Cuál es el problema tan grande que tienes?"
"Seth, por favor, limítate a no presionarme, por favor." Me pide. "No aguanto más carga."
"Pues compártela." Le digo mientras llegamos a las afueras de Forks. "Yo… ya sé que pensarás que no puedo ayudar demasiado, pero… te aseguro que puedo ayudar, o al menos lo intentaré con todas mis fuerzas."
"Seth…" Me dice.
Se debate. Algo muy gordo tiene que ser para que actúe así, sin embargo, mientras llegamos a la maldita comisaría y para en el parking, suspira.
"¿Tendrás cómo volver luego a casa?" Me pregunta.
"No sé, si no puedo buscarme la vida." Le contesto. "O podrías recogerme cuando vuelvas, apuesto a que encuentro algo que hacer hasta entonces."
"Ah, es… no creo que vuelva, al menos esta noche." Me contesta. "Si han encontrado algo sobre mí o mi familia… creo que podría tardar lo mío."
Cierto, se me había olvidado.
"Ya, bueno." Le digo bajando del coche. "Pues entonces… supongo que nos veremos mañana."
"Posiblemente." Me dice mientras cierro la puerta. "Hasta mañana."
De nuevo sale como si le persiguiera alguien. Solo le había faltado tirarme del coche.
La había vuelto a poner en guardia, lo que no entendía era por qué.
"Seth." Me llama Charlie saliendo. "¿Qué haces ahí fuera? Y solo."
"He venido a recoger el carné de conducir oficialmente." Le digo. "Y tengo que hacer un par de compras para mi madre y mi hermana."
"¿Y el coche ese?" Me pregunta. "No me digas que se ha dado a la fuga."
"No, no, es… de Ann." Le digo. "Lleva unos días rara, se iba a Seattle a hablar con la policía porque parecía que habían encontrado algo más sobre su familia, y dice que seguramente se quede a pasar la noche allí. Además… creo que planea mudarse o algo. No sé… hay algo que no creo que vaya bien."
"¿Has dicho que va a ver a la policía de Seattle?" Me pregunta.
"Sí, eso ha dicho." Le digo un poco sorprendido por que de toda la información le haya llamado la atención eso solo. "¿Por qué?"
"No, es que… me suena un poco raro." Afirma Charlie. "Generalmente toda la información se remitiría aquí. Porque vive en nuestra demarcación y porque fuimos nosotros quienes solicitamos la información."
"Ya, pero…" Le digo un poco escamado para callarme al entender qué sugería.
"Seth, no creo que sea relevante, pero… es un poco extraño que fuera a la policía allí a por esa información porque ellos nos lo hubieran remitido a nosotros. Y aquí no ha llegado nada, te hubiera comentado algo así. ¿Estás seguro que dijo que iba a la policía?"
"Sí." Afirmo un poco perdido.
No podía ser posible. Me había prometido no mentirme.
Estaba seguro casi al 100 por ciento que había dicho que tenía que hablar con la policía de Seattle. Pero si Charlie decía que el procedimiento era distinto al que ella me había sugerido, allí había algo que no cuadraba.
"¿Y puedes preguntar si es cierto?" Le pregunto.
"Puedo hacer un par de llamadas." Me dice. "Deberías ir a buscar las compras y luego cuando pases te cuento. Tendré más información en un rato."
(Salto espacio-temporal)
"Buenas, buscaba al jefe Shawn." Digo mientras entro de nuevo a la comisaría horas después con las combras en bolsas de papel reciclables. "Me había dicho que me pasara cuando acabara."
"Seth." Me llama cuando se asoma por la puerta de su cubículo. "Precisamente estaba pensando en ti."
"¿Tienes noticias?" Le pregunto mientras me dejan pasar hasta su cubículo.
"Pues… una buena y una mala." Me dice. "La buena es que era cierto, he llamado a la comisaría general de Seattle y tras un par de llamadas la han localizado en otra comisaría. Estuvo allí, habló con un policía, estuvo un buen rato por allí y… se fue."
"¿Y la mala noticia?" Le pregunto contento por ver que había respetado su palabra de no mentirme.
"Que es cierto que estuvo por motivos de su pasado, pero… luego volvió y no precisamente por algo bueno." Me dice echando sobre la mesa una fotocopia en papel de fax donde se veía un parte policial. "Llegó herida, por lo que se ve estuvo implicada en un par de acciones violentas. La mayoría se escaparon pero ella no tuvo esa suerte. Pero como tenía antecedentes ni había pruebas de que ella estuviera implicada para mal…"
"La soltaron." Termino por él.
"Y que ahora mismo está en paradero desconocido." Asiente. "Podría seguir allí o haber salido de la ciudad. Ahora mismo podría estar incluso viniendo hacia aquí y no podríamos saberlo."
Eso no sonaba bien, para nada bien.
"¿Has dicho que estaba herida?" Le pregunto preocupado.
"Sí, pero no creo que…" Me dice mientras suenan a la vez mi móvil y el número de su cuarto.
"¿Sí?" Contesto.
No. No era una llamada, era un mensaje.
" ."
"Sí, entiendo." Afirma Charlie. "Ahora mismo… Iremos todos, dejaremos solo un par de unidades de refuerzo y prevención aquí… Sí, claro… Ahora mismo." Afirma antes de colgar. "Perdona Seth, una emergencia." Añade mientras se levanta y va al pasillo para tocar una alarma que parece una anti-aérea. "¡ATENCIÓN, TODAS LAS UNIDADES A LOS VEHÍCULOS!. ¡EQUIPO ANTI-DISTURBIOS!. ¡CÓDIGO ROJO EN SEATTLE!"
Mierda, allí era precisamente donde Ann había ido. Y me había mandado un mensaje indescifrable.
"Charlie." Le llamo.
"Seth, lo siento, tenemos que irnos corriendo." Me dice.
"No, yo voy a llamar al resto." Afirmo.
"Seth, no os metáis." Me pide. "Esto es cosa de la policía."
"Charlie, Ann está en Seattle." Le digo. "Y no sé por qué pero tengo un pálpito de que podría estar en peligro. No me digas lo que tengo que hacer." Añado saliendo de la comisaría corriendo y sacando el móvil a la vez para llamar a Jacob.
"Jacob." Le digo en cuanto descuelga. "Estoy en Forks. Charlie acaba de recibir una llamada de emergencia de Seattle. Ann se ha ido allí esta mañana a primera hora y no se sabe nada de ella. Me ha mandado un mesaje muy raro así que voy a ir a Seattle. No pienso dejar un centímetro cuadrado de tierra sin rastrear hasta que la encuentre. Y antes que digas nada, voy a ir, la buscaré y la encontraré. Y lo haré con o sin ayuda."
Paro un momento para tomar aliento porque le he soltado todo de golpe y sin respirar, me preparo para que me grite y me diga que es un locura, sin embargo, lo que pasa es que oigo silencio y finalmente un suspiro.
"Seth, vete a las afueras." Me pide. "A 300 metros del cartel de entrada al pueblo. Y espéranos. Te acompañamos, pero tienes que darme tiempo para avisar a todos y alcanzarte."
"Diez minutos." Le digo. "Ni uno más. Corriendo rápidos llegaríais en la mitad. Si no me tendréis que alcanzar por el camino." Afirmo antes de colgarle y volver al mensaje que me había mandado Ann para salir corriendo a perderme en el boscaje y desnudarme para coger la ropa con los dientes y correr al punto de encuentro para sentarme y sentarme desnudo en el suelo tras unos arbustos desde donde vería el camino que tenían que tomar el resto para alcanzarme y repaso el mensaje.
" ."
No tenía sentido. 'Peligrocorred' que estaba antes de un punto no era una palabra, y no había palabra con 31 letras por lo menos. Sin embargo estaba claro, había un mensaje oculto en esa pantalla.
Y cuando ya pienso irme solo, capto un tamborileo de muchas patas almohadilladas en el suelo del bosque y sé que son los chicos corriendo hacia mí.
Entonces capto otro olor, uno que hace que me ponga en guardia y me trasforme al momento para gruñir a los vampiros que se acercan. Hasta que capto el matiz que me calma un poco.
"Seth, tranquilo." Me dice Bella Cullen apareciendo. "Sabemos dónde está la chica."
"¿Dónde está?" Pregunto mentalmente destrásformándome. "¿Está bien?"
"No." Me dice Edward. "Alice nos ha avisado de lo que ha pasado y… de algo que cree que está pasando… ahora mismo." Me dice mirando el reloj.
"Primero, necesitamos ver ese mensaje." Me dice Carlisle.
"Claro." Afirmo sacando el móvil del bolsillo y pasándoselo. "No entiendo qué pone. No sé en otros idiomas, pero al menos en los que yo conozco no hay frase alguna que tenga 31 letras juntas."
"Lo han escrito sin espacios." Afirma Bella mirándolo también. "En el instituto Jessica y las chicas lo hacían mucho."
"Sobre todo cuando los mandaban en clase a escondidas." La apoya Edward.
"¿Y qué pone?" Le pregunto con ansiedad.
"Peligro… corred… Dejad rastro falso alejando… d… reserva." Lee Carlisle.
"Esa letra sola es un 'de'. Como en 'de noche' o algo así." Afirma Bella.
"Ah, sí, ya me acuerdo." Asiente Edward.
"Un momento." Le digo. "¿Cómo dices?"
"Pues si no me equivoco, con este mensaje, la visión de Alice encaja perfectamente con esto." Afirma Edward.
"Vamos a tener que correr mucho." Nos dice Carlisle girándose para mirar a la manada dispuesta en círculo en torno a nosotros y encabezada por Jake y Sam. "Alice vio cómo la atacaban en Seattle, van a hacer polvo la comisaría general y la van a coger. Pero entonces Alice dejó de verlo."
Mierda, eso solo significaba una cosa.
Con un salto, me trasformo y comienzo a correr en la dirección que sé que está Seattle.
"Seth, no vamos a dejar que le hagan nada." Afirma Jake en mi mente respaldado por todas las voces de ambas manadas.
"Seth, hay algo que Edward no te ha contado." Me dice Sam.
"No jodáis." Oigo decir a mis amigos.
"Eso no significa nada." Añade Rudy.
"¿Qué ocurre?" Pregunto.
"Quienes la tienen no son los vampiros que la atacaron." Me dice Jacob.
"¿Entonces quién?" Le pregunto.
La respuesta es unánime: "Vulturi".
Esa palabra me quema la mente, como al resto.
¿Qué interés pueden tener en ella esos vampiros?
Entonces captamos un rastro.
"Bueno, ya no corremos a ciegas." Afirman.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
No podía entenderlo.
La cara de Ann cuando la encontramos. Las únicas palabras que había dicho.
Nada de eso tenía sentido.
"Matadme, por favor."
Nadie pedía ser asesinado así como así.
"No la han mordido." Afirma Carlisle saliendo de detrás de la cortina que abre mientras se quita los guantes de látex que tiene manchados de sangre. "Tiene muchas heridas, le he hecho una trasfusión a lo bestia y le que cosido todas las heridas que he podido. Ahora solo queda esperar."
"Sigo sin poder entrar." Afirma Edward moviendo un poco las manos en sus sienes, sobre la venda que Carlisle le ha puesto. "Es como si tuviera una carcasa de metal impenetrable."
"¿Cómo va a bloquar la mente?" Le salta uno de los lobos más pequeños Seth sentado junto a ella en el suelo junto a la cama. "Está inconsciente y muy malherida."
Seth. Él era el único que no había abierto la boca en desde que la habíamos encontrado y él la había abrazado dado que parecía haber ido casi arrastrándose hasta donde la encontramos.
Entonces nos había mirado al resto y había pronunciado su terrible petición.
"Matadme, por favor."
Desde entonces no había abierto la boca. La había llevado en brazos en lugar de Carlisle cuando este la había estabilizado. Cuando Carlisle había echado las cortinas, él se había quedado dentro, donde estaba. No había dicho ni una palabra y nadie se había atrevido a sacarlo fuera ni Carlisle lo había pedido tampoco.
Y ahora, viéndole allí tirada, inconsciente y cubierta de vendas, con costuras saliendo bajo vendas por los brazos y una venda cubriéndole un ojo mientras apestaba a medicinas, alcohol y yodo mezclados con ese líquido que supuran las heridas a pesar de haber sido atendidas…
No podía entender qué le pasaba a Seth para estar así.
"Edward." Le digo. "Quién la tenía." Le pregunto captando que Seth ha puesto su mirada de reojo en mí con atención. "¿Quién le ha hecho esto?"
"No sé." Afirma suavemente. "Alice no nos lo dijo."
"¿Y a quiénes vio?" Intento de nuevo.
"Demetri, Jane, Alec, Félix…" Comienza a decir una lista jugosa de vampiros.
Los cuatro más importantes de la guardia estaban por allí con otros 5 más cuyos nombres no nos sonaban.
"Edward." Le dice Carlisle. "Tal vez no podamos ver en ella lo que ha pasado."
"Pero el resto no tienen ese bloqueo." Afirma él. "Pero son 8, tardaría un rato en ver cualquier cosa, contando con que estén suficientemente cerca para facilitarlo."
"Comienza por Demetri." Le dice Carlisle. "Félix, Jane… probablemente ella te lo ponga fácil, apuesto a que estará regodeándose con su dolor. Y Demetri es un rastreador, estará que fuma por haberla perdido."
"Ahora mismo." Afirma asintiendo.
"Hay algo que no me cuadra del todo." Afirmo. "No es la primera vez que la atacan, pero siempre han sido vampiros anónimos. ¿Por qué tendrían interés en ella alguien como los Vulturi?" Añado viendo cómo Arik se abre paso a empujones para entrar y ver el espectáculo que hay dentro.
"¿Qué le ha pasado?" Pregunta casi corriendo hacia la cama para pasar por debajo de las piernas de Sam que intenta pararle y entre Quil y Embry que le intentan atrapar y burlando ambos. "Dios santo… qué… quién le ha hecho esto."
"Unas personas como las que intentaron hacerle daño antes." Le digo.
"Los Vulturi." Afirma Seth saliendo por fin del mutismo para mirarle furioso.
"Oh." Dice. "Será mejor que me la lleve pues."
"Tú no le vas a poner un dedo encima." Afirma Seth levantándose y plantándose entre la cama y él.
"Seth." Le llama Edward captando nuestra atención si bien Seth ni se gira. "Él tiene razón."
"No pienso dejar que nadie que no sea Carlisle para atenderla o tú para mirar su mente la toquen." Afirma de una forma un tanto… salvaje y una mirada que denota la rabia animal que lo impulsa. "Ya no."
"Seth." Le dice Edward. "Ann estába con los Vulturi. Félix la ha entregado al resto. Al parecer no les gustó un pelo la información que les pasó ni el hecho de que intentara escapar de aquí."
"Vendrán por ella." Afirma Arik. "No es necesario que os encarguéis de nada, yo me la llevaré lejos y dejaré un rastro evidente para que no se acerquen a vuestras tierras."
"¡Tú lo sabías!" Le ruge Seth furioso por lo que nosotros decidimos que Arik no es una amenaza y Seth sí lo es. "¡Has estado todo el tiempo en el ajo!. ¡Sabías quién era y no has dicho nada!"
"Por favor." Nos pide levantando las manos en alto en un ademán de rendición mientras fuera oímos que le llaman avisándole que tiene que darse prisa. "Os contaré todo lo que queráis, pero tenemos que sacarla de aquí ahora mismo."
"Creo que deberíais hacerle caso." Afirma Edward. "No les ha gustado que se haya escapado con vida, van a buscarla hasta debajo de las piedras y van a venir a buscarla primero aquí cuando acaben con Seattle."
