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20
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Dicho y hecho siguiendo sus palabras, al día siguiente después del calentamiento de treinta minutos trotando y saltando la cuerda (hoy en vez de veinte saltos Chopper logró hacer unos decepcionantes siete antes de parar agotado y con los músculos temblorosos. Ace le dijo que no se preocupara por ello, que levantara la cabeza y siguiera saltando aunque fueran cinco, cuatro, hasta tres saltos diarios. Sus músculos estaban agotados de ayer. Ya sabían cuál era su mínimo ahora, y el máximo sólo tendría que sobrepasarlo cada-día-más.
Chopper miró al suelo en respuesta con las gotas de sudor deslizándose desde su rostro. Miró a Ace cuando la última respiración acelerada se había estabilizado y asintió con fiereza determinación.
—¡Sí señor! —soltó, haciendo que Ace casi se cayera de la risa. Era como un bebé oso panda tratando de dar miedo. Mientras rugía. Y usaba un sombrero rosa.
Zoro, a varios pasos aún saltando la cuerda no pudo evitar sonreír pensando que quién hubiera dicho hacía cinco años que Ace terminaría siendo el tipo de entrenador motivacional.
Es el mismo hombre que una vez motivó a Sabo a teñirse el cabello de verde una vez sólo para ser el Joker de su Harley en Halloween, aunque, recordó con una leve sonrisa ignorando la voz en su cabeza que trató de decirle que los había abandonado. Cobarde—!, No sabes nada de la pareja de Ace, si siguen juntos, si sigue vivo. No tienes ese derecho. Olvídalos, aléjate, ocúltate.
La apartó aumentando el paso de los saltos. Nunca parecía querer callarse a veces. Susurrando en su mente y haciéndole desear correr. Pero eso no quería decir que tenía que escucharla. A veces: su propia conciencia podía estar también equivocada.
Lo supo, porque de haberla escuchado ese día en el parque, jamás habría conocido a Chopper.
Jamás lo habría salvado.)
Sin darse cuenta comenzó a saltar más molesto.
—¡Zoro baja la intensidad aún te quedan cinco minutos por reloj! —gritó Ace al instante por sobre el sonido de los impactos contra el suelo. Le puso una mano en el hombro a Chopper y cuando lo miró le dio un ligero apretón—, vas bien. El hecho que si quieras mostraras tu caras de nuevo por aquí demuestra demasiado el tipo de persona que eres —sonrió entusiasta viendo como la mirada del niño se iluminaba lentamente. Quiso retirarle el cabello que se había pegado a su frente del sudor pero resistió el impulso no sabiendo cómo reaccionaría ante una mano ajena.
Esas marcas no parecen accidentales, supo reconocer por experiencia propia. Por un padre criminal y por una calle repleta de cobardes. Por una recompensa por su cabeza y por la oportunidad de cobrarla a quien pudiera atraparlo.
—Cualquier otro hubiera tomado un día de descanso antes de volver, ¿te duelen las batatas verdad? —preguntó.
Chopper hizo una mueca—: sí.
—¿La entrepierna la sientes entumecida?
—Hm-hm.
—¿Y cuando comenzaste a respirar acelerar más rápido te dolió el pecho?
Ahora la mirada de Chopper le vio sorprendido haciéndole reír.
—¡Sí! ¿Cómo sabes todo eso, es un súper entrenador mágico? —preguntó y en el fondo Zoro estuvo a punto de tropezar. Ace negando lo puso de pie enderezando lo en el proceso. A su espalda le sacó el dedo al espadachín.
(Zoro trató de hacer lo mismo saltando pero realizó decepcionado que no podía sin soltar las cuerdas.
Lástima.)
—No, sólo sé que músculos entrenaste ayer y ya —disfrutó la emoción e inocencia que emanaba el Niño. Su cadera sonó y mirando al hombre gritó—, ¡quedan diez segundos aprovéchalos al máximo Roronora! ¡Quiero verte sudar, quiero ver esa grasa llorar por misericordia! ¡Dame dolor Zoro dame energíaaaaaaaa! ¡MÁS FUERTE! ¡YA CASI TERMINAMOS UN POCO MÁS Y- Listo.
El hombre cayó impactando contra el suelo. Chopper en un salto estaba corriendo a su lado gritando cosas sobre un doctor, vendas, alguien traiga desinfectante y dónde estaba un doctor cuando era necesario-!? Mientras, Ace revisó en cambio su teléfono tomando notas del desempeño de la cuerda ese día en su libreta de Zoro. Había bajado la intensidad en un 8% cosa que ya había tenido previsto, su ritmo cardiaco parecía estable así que no haría modificaciones en su dieta aún, aunque implementaría más potasio al haber visto lo débiles que parecían sus tobillos cada ciertos minutos entre el salto, potasio y melanina se decidió.
Y mientras decidía si ingresar los complementos de forma natural a su dieta o en pastillas. Y si le obligaría a tomar las gomas con forma de oso en venganza por haberle contado al niño que su nombre artístico durante un tiempo fue "Puños de Vapor", (maldito bastardo nadie debía saber eso), habló.
—Tienes un minuto para recuperar el aliento Zoro. Vamos a comenzar hoy con un poco de máquina a ver cómo te desempeñas, mientras, Chopper-niño te espero inscrito en la clase de yoga de hoy. El salón queda en el tercer piso y comienza en quince minutos así que deberías ir marchando. Fuera de todos los salones están todos los implementos que puedas necesitar en la clase así que sólo trata de no entrar con los zapatos puestos al salón, esa es una novatada que todos cometen y trato de ahorrarte. Creo que la clase de hoy la va a dar Haruta aunque aquí los instructores varían dependiendo de la hora y el día. La clase de las siete tiende a ser de Genzō normalmente. Tranquilo, son buenas personas y si los ves doblarse anormalmente para ellos eso es normal y- guay —murmuró a su teléfono fingiendo sorpresa horrible mente. El hombre en el suelo gimió asustando de nuevo a Tony que midió su pulso de nuevo y por las dudas—. ¡Zoro qué sorpresa ya pasaron tus dos minutos! El tiempo de verdad si pasa cuando te diviertas ¿no lo creen? —preguntó, luego enserió el gesto—. Al tercer piso: ya.
(Chopper recordaría por siempre ese día como la confirmación que los muertos sí pueden revivir.
No supo que estaba tomando mal el pulso y por eso sentía cero latidos de Zoro aunque.)
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—Ah... —suspiró y miró inquietó a sus lados. Mujeres en su mayoría reían y hablaban entre ellas en voz baja cada una vestida muy parecida a la otra, con pantalones pegados de diversos colores, algunas en sólo sostén deportivo y otras con camisas holgadas y de colores calmos.
Viendo hacia abajo, a sus pantalones grises que tendía usar para dormir y sus pies descalzos con polvillo entre ellos de haber trotado y sudado antes, se sintió fuera de lugar.
—¿Vienes acompañado? —preguntó una voz a su lado.
—¡Ah! —chilló.
Todos en el salón hicieron silencio de repente para verlo a él.
Bajando la mirada y ocultando su cabeza bajo sus brazos Chopper sintió su cada ponerse roja y caliente.
—Disculpen, —dijo a punto de inclinarse avergonzado pero la misma voz de antes le detuvo.
—No te disculpes —exclamó felizmente. Era cantarina la voz y con un toque de alegría plena en la misma. Como si un hechizo se hubiera roto todas las personas en el salón comenzaron a reírse al son. Haciendo que Chopper ocultara su rostro con sus brazos aún más y cerrara los ojos avergonzado—, al contrario, discúlpame a mi, es que, perdón- perdón —siguió hablando entre risas. Fue segundos después que se calmó y junto con ella las demás mujeres del salón.
Delicados dedos se apoyaron en su antebrazo y moviendo el mismo pudo ver la mirada alegre de la mujer.
—Discúlpame tú a mí, —repitió con suavidad retirando su antebrazo—, es sólo que nunca te había visto. ¿Tus padres te inscribieron hoy? —preguntó. Y Chopper asintió más calmado son culpa por mentir. Legalmente no tenía padres, tuvo un padre adoptivo que falleció, y actualmente un tutor legal que era Doctorine. Si alguien tenía que preguntarle quién era su madre o padre. La respuesta más obvia serían aquellos adultos cercanos a él.
Doctorine y Zoro.
—Él es atleta y no quería dejarlo solo mientras entrenaba —admitio en voz baja causando una hilera de 'awwwww' por parte de las femeninas. Enrojecido Chopper ocultó su rostro—, ¡no me consideren tierno malnacidas! —chilló avergonzado y de alguna forma complacido. Deteniéndose cuando la mujer frente a él chilló horrorizada.
Antes de poder entender por qué se puso así de repente o por el silencio al rededor el instructor, (una mujer pequeña vestida en pantalones morados y azules ajustados) entró, y colocando la música, mandó a que todos se pusieran en posición de niño acostado.
La señora no volvió a mirarlo por el resto de la clase. Chopper no comprendió por qué.
(Y una parte de él, en un momento entre la pose del perro acostado y azteca tapó como pudo su frente con su cabello, sintiendo las irregularidades de la piel. La resequedad del área. Lo profundo de los recuerdos. Preocupado, de lo que habría visto en su rostro. De lo que habría notado.
Aunque quisiera defender a Zoro, no quería ser más un monstruo. No quería que los señalaran de nuevo, lo alejaran del grupo. No quería preocupar de nuevo a doctorine con heridas y no quería doler más—.)
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—¿Zoro ahora a dónde? —preguntó mientras se terminaban de vestir en los lockers. Chopper se puso la camisa roja y se sentó en uno de los tantos blanquitos de madera para amarrarse las trenzas de los zapatos mientras esperaba. A su lado, estaba su gorro rosa esperando a que se lo pusiera.
Zoro, recuperando los bolsos de ambos, volteó a verlo colocándose la gorra negra en su cabeza con sólo un poco de culpa por la mirada triste de Chopper.
Ya comenzaban a notarse las raíces.
Ahí no habría discusión.
—Bueno, —dijo entregándole su mochila. Ya vestido en camisa negra, pantalones y teniendo oculto en el principio de su bolso de gimnasio su suéter con capucha de ser necesario. Chopper guardó su toalla—, vamos ahora a comer algo, luego iremos donde Kasumo a ver cómo está todo y después tu formarás parte de una clase corta del uso de cuchillos con él antes de ir a mi casa a usar el arma de su elección.
Ante lo último, donde las palabras del espadachín se atropellaron una contra la otra. Chopper lo miró a lo que Zoro apartó la mirada y tomando sus cosas se marchó de golpe, obligando a Tony a ponerse el bolso entre insultos y correr adolorido hasta llegar a su lado.
—¿Qué? —jadeó llegando a su lado y evitando chocar con unos hombres que entraban al gimnasio. Zoro ocultó su rostro tras la gorra.
—Kasumo es un viejo insistente que puede buscar formas de convencimiento poco ortodoxas cuando desea algo —explicó rápidamente.
—¿Qué? —repitió con más fuerza cuando no dijo nada más. Zoro le ofreció su mano cuando fueron a cruzar la calle y después de ello no la soltaron.
Zoro suspiró.
—Porque Kasumo amenazó con decirle a mis viejos alumnos que estoy pensando en volver a las competencias si no te preparo para una de sus bellezas —explicó de mala gana.
Fue varios minutos después ya a dos calles de Newgate Family que Chopper volvió a hablar.
—¿Y eso estaría mal? —preguntó en voz pequeña.
Por el resto del viaje sólo recibió silencio.
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En la tarde y con una pequeña daga la cual tenía rasgos de haber sido usada demasiadas veces y con un filo tan inexistente que Zoro la probó rasgándose en su brazo con ella a lo que Chopper gritó, pero sólo obteniendo una línea roja en la piel y nada de sangre, y a un Chopper desmayado por tres minutos corridos.
(—Tienes que mejorarle eso, —escupió Kasumo al desmayado cuerpo.
Y a malas ganas Zoro estuvo de acuerdo.)
—Es uno de mis modelos para primerizos. Me permite ver la forma de la persona, cómo lleva el mango y estoca el aire para decidir cómo será su modelo final. No dejaré que esas cosas, —señaló las manos de Chopper el cual las ocultó tras de su espalda avergonzado—, toquen una creación mía sin ser pulidas antes.
—¿Supongo que no tengo voz en esto? —preguntó Zoro agotado pero aceptando de igual forma la daga cuando Chopper no se movió a tomarla.
Kasumo bufó—. Los bueyes no tienen voz ni voto en la decisión de los mataderos. ¡Fuera de mi tienda ahora! Tengo mucho trabajo por hacer y llamadas que formar parte ustedes ingratos —gritó; y les cerró la puerta de metal en sus caras.
De regreso a la casa de Zoro Chopper le preguntó por qué parecía tan contento.
—Pasé de vaca a buey, —explicó ya dentro del apartamento, y se volteó a verlo en su sala dejando los bolsos en la cocina a lo cual Chopper siguió su ejemplo. Le lanzó el arma enfundada y de su cuarto regresó con una parecida en tamaño, pero con un mango negro con cuadros blancos y con una cuchilla dentada en vez de Lisa—. Lo mío es katanas. Pero tengo conocimiento básico en cuchillas de corto alcance —explicó mientras se ponía frente a él a varios pasos. Sus piernas las abrió un poco y ordenó a Chopper que hiciera lo mismo. Dejó enfundada su cuchilla—. Te enseñaré hasta donde pueda, si te disgusta: paramos. Si te sientes incómodo: paramos. Si sientes que no puedes más: paramos.
—Zoro no es necesario... —comenzó a decir pero la mirada fuerte del espadachín fuerte le hizo cerrar la boca de nuevo.
Por dentro, Chopper realizó que era la primera vez que Zoro le veía con esa convicción, con una mirada que trataba de decirle que su palabra sería ley y no se retractaría de la misma.
En alguna parte de él, se preguntó si ese había sido el
Zoro llamado Demonio.
—Si te sientes en algún momento obligado: paramos inmediatamente y me dejas la charla de Kasumo a mi. Esta es una oportunidad de oro, él es forjador más exclusivo de Japón y que acepte hacer un arma para ti te pone por sobre miles que pagarían millones por sólo una. Pero jamás te obligues a hacer lo que no quieras. Es un favor. No una orden. Y nadie es más dueño de tus decisiones que tú mismo.
Chopper frunciendo los labios asintió y después sintiendo que requerían más confirmación dijo que sí entendía. Zoro suspiró, y comenzó a explicarle el arte de usar un arma.
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Una hora y 45 minutos después de la llamada de Nami.
—¿Cómo que no saben dónde está? —gritó Nami golpeando con sus palmas la mesa la cual retumbó por el impacto.
Ninguno de los empleados dio un paso atrás acostumbrados a la peliroja. Sólo el nuevo lava platos Eric saltó sin esperarlo.
—El mocoso no ha puesto un pie aquí desde ayer en la mañana, —Zeff soltó cruzado de brazos.
—¿¡Oi Oi- eso quiere decir que lo botaron fue ayer!? —exigió ahora Ussop con los brazos abiertos escandalizado—, ¡recién nos acabamos de enterar! —Zeff tskeó sin verlo y Nami dio un paso atrás golpeada, antes de dar dos más hacia el frente.
—¿Cómo pudieron ustedes mugrosos–?
—Sanji solo ha dado todo lo de el por este establecimiento-
—¡No estamos obligados a decirle nada! Lo que pasa en el Baratie se queda en el Baratie.
—Nosotros somos más que ustedes ancianos sin corazón, nos preocupamos por el bienestar de nuestro amigo a diferencia de ustedes-...
—Ano, disculpad el fuerte vocabulario de mis compañeros, sus emociones les hacen hablar de más. Pero la emoción tras de ellas es verdad señores cocineros.
—¡Ey! No hablen de cosas que no entienden. Tenemos nuestras razones por la cuales-
Nami volvió a golear la mesa deteniendo las voces de todos los empleados y sombreros de paja a instante.
—¡NO ME IMPORTAN SUS PUTAS RAZONES! —gritó Nami moviendo el cuerpo de lado a lado. Eric lloró un poco donde ese día conocería el día que Eric Decidió Tener Demasiado De Las Mujeres y se pasó a gay, mientras los demás sólo parpadearon. Carne pensó en sí la mesa resistiría un golpe más al ver la pata temblar—. ¡Hirieron a nuestro amigo! ¡Le quitaron su trabajo! Su orgullo y sueños y no pueden decirnos dónde está!?
Zeff habló mirándole fijamente.
—¿No está en su apartamento? —preguntó en tono indiferente. Pero la chica viéndole supo que era fingido, supo viendo los rostros de cada uno de ellos que era mentira que no sentían nada. Eso la encabronaba más. Ellos estaban sufriendo y aún así lo habían hecho.
Habían jalado el gatillo consientes que el arma estaba cargada. Y aún así se atreven a verse culpables de haberle dado, pensó fúrica.
Fue turno de Nami de cruzarse de brazos y mirarle en frialdad.
—No, —contestó.
—¿El gimnasio?
—Tampoco, —respondió Franky.
—¿El parque que frecuenta?
—Nada, estaba vacío —replicó ahora Brook mirándole con lastima—. Ni mi bar, o...
—¿Por qué lo hicieron?
Ante la voz. Todo se detuvo. Los empleados removiéndose nerviosos. Los sombreros de paja acelerados en su paso. Zeff miró a los ojos al líder del grupo y ningún otro se movió. Luffy estaba de pie, justo al fondo de todo el grupo pero Franky y Robin se hicieron a un lado y Nami y Ussop se movieron al fondo y quedó de frente de nuevo. Su cuerpo era joven, pero sus músculos definidos. Su rostro suave, pero las cicatrices en él severas. Su vestimenta ridícula, pero su porte de un líder.
Y su expresión, cuando miró a Zeff, fue nada menos que implacable. De quien movería montañas por un amigo, cortaría cabezas de ser necesario, se haría enemigo de todo el mundo y después reiría orgulloso sobre las llamas a sus pies.
Y Zeff, conociendo todo eso de antemano, dijo lo único que podía que resultó ser aún en contra de hablar con respeto a un mocoso (pero el mismo mocoso que se lo había ganado hacía muchos años-!) fue hablarle con honestidad.
—Necesitaba ese impulso —respondió. Ussop empezó a preguntar qué clase de razón era esa cuando Luffy le calló elevando su mano. Ussop dio un paso atrás apaciguado pero viendo a los del Baratie con rabia. Si los empleados se miraron sorprendidos de la obvia muestra de poder no dijeron nada.
—Entiendo, —dijo en cambio Luffy. Se acomodó su sombrero y se dio media vuelta siendo seguido por todos.
—... Sé dónde puede estar, —murmuró de repente una voz deteniendo todo movimiento. Un moreno, quien veía al suelo con lastima parpadeo viéndoles.
—Carlos, —murmuró Zeff viéndole. El chef vio a luffy en cambio y enderezó los hombros.
—Va a estar en un bar llamado Lounge. Ahí trabaja un amigo suyo como mesero.
—Kid, —finalizó Luffy por él. Vio al suelo dos segundos antes de fijar su mirada en Carlos y asentir agradecido. Marchándose tras de él el resto de los Sombreros le siguieron lealmente.
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—¿Cariño, Kid no es...?
Un apretón de brazo. Ambos vieron a la espalda tensarse de su líder.
—Sí, —fue la única respuesta.
Franky asintió.
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—Bien, hablen de una vez ustedes maricas, ¿quién le sopló a los Sombreros lo de Sanji? —preguntó Carne volteándose a los demás empleados.
Todos se miraron entre ellos con duda y más de uno comenzó a verse a los pies culpable, pero fue Zeff quien habló desde la puerta del establecimiento donde veía el auto de los chicos irse, seguidos por Ussop trotando a paso veloz.
—Yo lo hice, —soltó en un ladrido.
—Jefe... —murmuró carne mirándole impactado, su ira pasada lejos olvidada.
—El mocoso necesita de sus imbéciles amigos más en este momento que nunca. Y por esa misma razón, va a buscar alejarlos —decretó. Y nadie negó sus palabras. Dos segundos pasaron en silencio hasta que volvió a gritar—, ¿y qué creen que hacen viéndose los rostros maricas? ¡La hora de abrir es en menos de veinte minutos muevan sus flojos traseros llenos de celulitis damitas y o han a calentar las ollas y ordenar las mesas! ¡Ya-ya-ya!
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—Sabes, —comentó desinteresadamente el Bartender mientras limpiaba con su trapo blanco uno de los vasos de cristal. Al fondo la música suave le calmó como había hecho desde la primera vez que la oyó. Él salía del trabajo y volvía a ser un delincuente, a fumar cigarros, a beber indiscriminadamente, a usar perforaciones y defenderse tras de pinchos e insultos en voz alta. Pero dentro del trabajo, vestido de camisa y con el cabello cepillado, Kid se sentía como un caballero.
Y sabía que debía agradecerle la sensación al rubio frente a él por haber sido quien le consiguió el empleo en primer lugar.
Tal vez por eso, pensó dejando el vaso y rellenándolo de soda con limón, le dejo lloriquear sobre mi mesón cada lunes por la noche.
—Deberíamos comenzar a reunirnos con menos drama de por medio, —continuó hablando con la misma calma que sólo podía lograr al estar en su zona. Sanji en respuesta gimeó—, digo, no es como si me desagradara tu compañía pero las lágrimas dejan salitre en la madera, —un gruñido y un insulto—, un café no estaría mal. 'Bastardo vamos por unos dulces que yo invito!'
Otro gemido pero más obseno.
—Sanji, por dios si tu madre oyera qué diría —rió a buen gusto cuando el rubio alzó por fin la cabeza del mesón y le miró enojado.
Sin dejarse llevar por la ira le pasó con lentitud el vaso y dejó que lo mirara antes de darle un sorbo. Los ojos de su amigo estaban inyectados por completo de sangre, y estaba en el bar tres horas antes de lo que era usual.
Tal vez por eso los demás clientes parecían molestos de su sonido. No estaban acostumbrado como los otros, dedujo.
—Tú no tomas café —señaló momentos después.
—Verdad, —estuvo de acuerdo encogiendo sus hombros—, pero lo que cuenta es el sentimiento. De unidad. Amistad. Emoción tras la invitación.
Por varios segundos Sanji no dijo nada y cuando Kid lo miró sus ojos estaban pegado a él.
—Nada, —respondió antes de que preguntara viendo ahora sus manos sujetar el vaso. Ya la servilleta que había envuelto a su alrededor se estaba pegando y rompiendo en algunas partes—, me gusta cómo te ves en este sitio. Nada más —admitió. Y Kid supo que se refería a su porte. Sus palabras. Su actitud. La felicidad que él mismo veía en su reflejo cada noche.
Pero eso no impidió que fuera un coñodemadre.
—Mira amigo, me alabas y todo pero sabes que no me gustan rubios —comentó con completa seriedad sólo rompiéndose cuando Sanji volvió a golpear su frente contra el mesón. Varios puestos a la izquierda un cliente le miró molesto y Kid dijo sin pronunciar 'su novia lo engañó' a lo que el hombre le miró unos segundos con lástima antes de alzar su copa comprensivo y en seña que todo estaba bien.
Kid se recordó que estaba tomando Ginebra y se decidió a dar un shot extra a la casa después.
Sanji volvió a Levantar el rostro sin saber lo que pasó frente a él.
—No soy gay —dijo en respuesta.
Kid sonrió, sabiendo que la burla sería la mejor forma de tratar a su amigo que con seriedad.
—¿Seguro? —preguntó.
Sanji pareció pensarlo. Y su rostro hizo una mueca de desagrado.
—No me mal interpretes —dijo al instante asustado, con menos energía de lo que debería haber sido para él pero con el mismo tono frustrado de siempre. Se pasó su mano por su cabello varias veces alisándolo antes de suspirar. Kid sintió pena al verlo mover los dedos inquietos sobre su bolsillo y de nuevo entre sus piernas. Nada de cigarros, seguía repitiéndose en su mente cada vez que lo veía. Por algo los letreros, por Sanji, y por Kid mismo cuando comenzaba a trabajar y a veces se le olvidaba que seguía en turno hasta que trataba de encender el cigarro, y notaba que no tenía encendedor consigo.
—Sólo que, pensar en un hombre de esa forma, en pechos musculares, en piernas peludas y en- en penes, —negó y un escalofrío pareció recorrerle la columna—, sencillamente no es lo mío. Lo mío son rostros perfilados, manos delicadas, cinturas diminutas y ese olor suave que parecen llevar aún naturalmente...
—¿En conclusión sólo eres amante de su pene? ¿Gay por él? —preguntó interrumpiéndole y ocultando su sonrisa con el borde de su vaso de agua.
Porque sabían ambos que eso era cierto. Porque Sanji le había pedido hacía dos semanas en una noche de desespero que le ayudara a ver si era verdad lo que sentía por el jugador, si no era una mera amistad que estaba confundiendo, si no podía diferenciar amor de amistad, si tantas relaciones cortas y sin sentido a través de los años le habían dejado incapaz de reconocer qué era lo que de verdad quería.
Si merecía la pena sufrir por él.
—Hagamos esto amigo, —había dicho Kid llegando una hora después a su casa vestido con su chaqueta de cuero, pantalones negros y teniendo todas sus perforaciones en su lugar ahora que había salido del trabajo.
Daba más miedo así que nunca pensó Sanji, porque su cabello rojo se alzaba varios centímetros a base de pura voluntad y fijador. Su chaqueta estaba repleta de pinchos y cadenas. Su rostro con los respectivos piercings de su ceja y nariz, al igual que sus orejas.
Parecía un criminal. Y el brillo maniático que siempre tenía en su mirada sólo agravaba ese hecho.
—¿Hacer qué? —preguntó, aún así dejándole pasar.
Y la sonrisa de tiburón que le dio quiso cerrarle la puerta en la cara pero Kid ya había puesto un pie entre la puerta y el marco evitándolo.
—Baja el zapato que ya vi que cambiaste de pose, —Soltó Kid sonriendo más grande y mostrando una de sus manos donde estaba una bolsa plástica negra—, querido amigo, traje la confirmación de si lo amas de verdad o es sólo un amigo para ti: porno –
—No lo digas por favor no lo digas —murmuró ocultando su rostro contra la pared.
—Gay —finalizó Kid elevando la bolsa en alto—, sucio, repleto de penes, pectorales cubiertos en aceite, pezones erectos, culos y dildos por doquier. Tráeme una cerveza y pon a calentar unos burritos porque hoy, querido mal nacido —dijo con un cariño que iba en contra de lo sarnoso de sus palabras—, vamos a descubrir a cuál parte de la cultura LGTBI formas parte.
—Te odio, odio mi vida, odio a cada uno de mis amigos —murmuró entre cada golpe contra su frente—, de haberme quedado en Francia nada de esto hubiera pasado. Pude haber sido un acompañante de mujeres muy elegante y servicial. Cierto, no habría aprendido a cocinar pero habría vivido una buena vida besando los dorsos de las mujeres y sirviéndoles bebidas concordantes con su belleza...
Desde su sala gritaron por sobre el sonido del televisen encendiendo—. ¡Deja de murmurar obsenidades francesas y pon tu trasero en ese sofá que comienza la función!
Fua una horrible noche.
(Pero al igual Sanji la sintió como sólo dos veces más en el pasado. Ellos se habían conocido cuando Kid trató de ser Bartender en el Baratie. Cosa que sólo le duró dos meses antes de irse al bar Lounge y asentarse por completo. El chico de actitud fuerte y mirada solitaria sólo lograban alejar a los demás empleados, uno a uno sin interés de entablar amistad con alguien tan desinteresado en ellos.
Pero Sanji de lejos siempre admiró cómo la postura del pelirrojo cambiaba al hacer un trago. Cómo sus manos dejaban de ser toscas y pasaban a tomar con suavidad los vasos de cristal. Cómo elegía con cuidado las bebidas y elecciones con las comidas. Era un artista pudo reconocer. Y sabía que era el único que lo notaba.
—¿Y tú qué me ves rubio? —escupió una tarde luego de dos semanas trabajando ahí. Sanji parpadeó con calma desde la esquina del bar donde se hallaba recostado recordándose que no sólo era el sub chef del Baratie. Si no que era el hijo del jefe y copropietario directo.
Así que alzó una ceja en cambio.
—¿Te das cuenta que puedo despedirte por ese comentario? —preguntó.
Kid detuvo su acción de ordenar por nombre y color las botellas y lo miró ceñudo. Sanji se preguntó como cualquiera de sus imbéciles compañeros de trabajo podían pensar que el pelirrojo era nada menos que dedicado. Viendo el cuidado que tenía en el área desde su llegada.
—¿Por qué? ¿Decir lo obvio? —dijo. En la ligera luz amarillenta del ambiente. Sanji pudo permitirse apreciar que no era tan monstruo el hombre. Tenía piel delicada notó, y el cabello sedoso.
—Por ser un bruto.
Por la respuesta ganó un bufido.
—No sería la razón más estúpida por la cual me han despedido —dijo entre dientes sin verlo. Y Sanji parpadeando no pudo evitar preguntar:
—¿Por qué otras razones lo han hecho? —dijo casi sin poder evitarlo y los ojos de Kid parpadearon en él al instante sorprendido, como si no se hubiera dado cuenta que lo había dicho en voz alta, o no hubiera creído que Sanji escucharía.
O que seguiría ahí.
—Nada, sub chef —agregó a regaño y siguió en su labor. Por varios minutos ninguno dijo nada después de eso y ninguno de sus amigos podría haber vetado a Sanji de algo menos que dedicado; por lo que sacó su teléfono de su bolsillo, disimuladamente confirmó que sólo quedaban Carlos y Carne limpiando el suelo y ordenando las mesas y se puso pasear entre aplicación y aplicación sin nada que hacer. Revisó el chat de los SombrerosDePaja 👒 el cual había pasado de ser SombrerosPajisimos💦💦 por una amenaza directa de Nami-belleza sobre publicar los vídeos del cumpleaños de Brook en internet.
Nadie dudó de su palabra, y el nombre del chat quedó inmaculado.
Viendo que Ussop y Franky se habían enfrascado en una discusión de 78 mensajes sobre si era un buen sustituto la coca cola por la Pepsi, Sanji suspiró leyendo el final.
(+62 mensajes sin leer)
Narizon
"Fueron creadas con el mismo propósito y son de sabores muy parecidos fran"
EsposoRobin
"BRO! Voy a pretender que no estás diciendo eshoooo"
Narizon
Dame 1 razon
narizon
Para creer que son distintas
narizon
(Sticker de la cara de Ussop con lentes negros mirando fija a la pantalla)
(Emoji de un UNO enorme)
EsposoRobin
Sticker de gato molesto)
(Sticker de gato llorando)
(Emoji de un gran corazón roto)
EsposoRobin
"Que tengas qe pedir una razon. Solo implica que nuestra amistad nunca. fue nada para ti usobrooooooooo TT-TT"
SanjiVins
"Dejen de las payasadas de una vez. Hay quienes sí trabajamos en esta vida."
—Al menos no me despedirías porque le doy miedo a tus empleados —dijo de repente deteniendo los dedos de Sanji mientras veía que Ussop estaba escribiendo insultos de que él estaba sólo en su descanso. Miró en cambio a Kid quien seguía viendo la pared llena de botellas de vodka, whisky, sake, cerveza, y vinos de varios tipos y marcas. Dejó que las palabras fueran registradas por su mente antes de parpadear.
—¿Alguien te despidió sólo por ese hecho? —preguntó dejando el tono de incredibilidad hablar por él. Y se aseguró de que nada de burla se saliera.
Kid rió. Sanji sintió que no era por diversión.
—Y peores. —soltó—. El peor fue cuando aún era un chamo incrédulo, diecisiete años, estaba en un lavado de autos y al parecer "mantuve mucho contacto visual" con la cliente mientras le cobraba. Lo consideró acoso y no tardaron en botarme. Después me enteré que también lo habían denunciado cuando no pude hallar trabajo por un buen tiempo. Bueno, —sonrió de nuevo sin nada de gracia, con los ojos caídos y la mirada baja. La mirada de un derrotado. Sanji se alejó de la pared—, no es el peor en verdad. Hay peores. Pero fue el primero. La primera vez que me tomaron como... Como algo que no era yo. Tienes bolas por venirme a hablar cuando sólo hay dos de tus empleados aquí, sub chef.
Sanji se detuvo desde su posición a pocos pasos del bar. Un ligero miedo creció en su pecho lentamente y de espaldas a él, Kid siguió hablando con su tono cruel y al filo.
—Poca gente para protegerte si decidiera hacer algo repentino. Saltarte encima o, no sé. —Su tono cada vez más cruel le recordó a alguien una vez. A un herido. A un necesitado. Y frunciendo el ceño volvió a avanzar—, quitarte cada una de tus pertenencias, molerte a golpes, matarte —
Hipeó cuando una mano se posó en su hombro.
Volteando el rostro pudo ver la mirada no impresionada de Sanji.
—¿Ep? —repitió el sonido que había hecho.
—Oh, cállate —escupió molesto. Pero aún así no quitó la mano de su hombro y Sanji pudo leer en sus ojos la duda.
Pensó que después tal vez se arrepentiría, que habría deseado morder su lengua y quedarse callado. Que hubiera sido mejor dejarlo solo.
Pero no lo hizo.
—Déjame invitarte un trago —dijo en cambio.
Y cuando un mes después Estefania le engañó con uno de los nuevos meseros Kid fue quien le sostuvo para que no moliera a golpes al hombre, y que después le llenó la copa cada vez que se vaciaba en el bar.
Y cuando dos meses después Sanji entró por coincidencia al nuevo bar de la esquina Lounge, no dudó en hablar con el dueño de su amigo, de cómo era, sus cualidades, sus destrezas.
—Sólo ignore el exterior —recomendó al final. El dueño viejo y canoso negó deteniéndole.
—¿Sabe hacer cócteles?
—Sabe servir de todo; señor.
—Entonces: ¿qué esperas 'mijo? —sonrió el señor lleno de dientes y sensación de negocios—, traiga a su amigo aquí.
Lo obtuvo.
Y cuando un año después sanji cayó en el amor con un hombre. Él fue quien le abrazó y dijo que no estaba mal querer a alguien sin tener en cuenta el sexo.)
—¿Qué tanto piensas? —la voz de Kid le alejó de sus recuerdos hacia el presente. Hacia la bebida fría entre sus manos. Al sonido de jaz suave en el fondo. A su situación actual; sin trabajo, enamorado de un extraño y con más responsabilidades que tiempo para llorar.
Sanji parpadeó.
—Nada, —dijo.
—¿Penes? —ofreció ayudando.
Kid negó de nuevo, pero más divertido, cuando la mirada que Sanji le mandó fue venenosa.
—Te odio, —soltó.
—Y tú líder me ama —dijo antes de poder pensarlo y después cerró los labios cayendo en la cuenta de lo que había dicho.
Un ligero incómodo cayó en ellos por varios segundos después de ese comentario, donde Kid parecía observar a los demás clientes obligándoles a que lo llamaran por algo (cosa que sólo creaba el efecto contrario) y Sanji lo veia en silencio con lástima, curiosidad y miedo.
Al final la curiosidad ganó.
—¿Entonces... Tú y luffy...? —gesteo con su mano sin terminar de expresarse.
Kid le miró de nuevo de reojo. Con sus ojos estrechados y su frente amplia siempre parecía un criminal. Tenía sobre sus cejas los agujeros de sus perforaciones que siempre se retiraba al trabajar. Pero eso sólo lo hacía más terroríficos. Porque dejaba a la imaginación cómo se vería con ellos.
—No... No sé, —admitió al final con un ligero silencio extra de por medio. Miró su vaso. Lo recargó más por el hecho de hacer tiempo que otra cosa y volvió a ver al rubio—, no sé. Luffy está de acuerdo con todo esto de nosotros tres juntos. Dijo que lo que nos hiciera felices a él le haría feliz también.
—Típico de Luffy, —dijo Sanji queriendo contribuir en la conversación.
Kid asintió viendo entre él y el techo y volvió a tomar otro trago.
—¿Y qué dice Law? —preguntó con suavidad ahora.
—Eso es lo que no sé, —admitió segundos después. Hizo una mueca de dolor y carraspeó un poco—, no he querido preguntarle qué piensa de todo esto. Tengo miedo, tú sabes —Le miró, Sanji asintió.
—A que si le dices que escoja, elija a Luffy —terminó con él y de repente se sintió como el peor amigo del mundo. Había estado quejándose de su amor, de sus problemas, de Monster por semanas, casi meses con Kid cada lunes por la noche y nunca se había detenido a preguntarle cómo estaba el cantinero con su propia relación. Donde él sí tenía y aceptaba sin dudas de por medio por la igualdad de género al hombre de sus sueños. Donde quería verlo casa mañana irse a trabajar; donde su sonrisa lo era todo para él, y su mirada el mapa que quería conocer.
No.
Kid lo amaba.
Pero Law amaba a otro también.
—Kid perdóname amigo de verdad, —le vio a los ojos arrepentido—, nunca te pregunté cómo iban las cosas, pensé siempre que iban bien por cómo Luffy parecía siempre estar feliz pero nunca me detuve a...
La mano elevaba de Kid le detuvo.
—Ya, ya, esas son cosas del día a día chef. Sabes que llevamos ya dos años en este tira y recoge de no somos dos pero tampoco tres —sonrió con su colmillo retirando el peso de los hombros del chef- no.
De Sanji.
Parpadeó alejando ese pensamiento peligroso y repentino pero algo debió de escaparse porque Kid enserió la expresión al instante y le miró de frente con seriedad.
—¿Qué pasó? —preguntó sin rodeos—, tu rostro ahora cambió cuando dije que... —su mirada fue abriéndose ante cada palabra hasta que se detuvo impactado, viendo los ojos azules de su amigo—, no me digas que-
—Ya no soy chef —soltó de repente. Como si no fuera nada. Como si no hubiera sido su trabajo parte de su vida por años. Como si no dejara a Kid impactado por completo. Como si no fuera la peor noticia que podría haber oído.
Y mientras lo pensaba veía como los ojos de su amigo pasaban de tristeza a desolación, sus dedos se aferraban al vaso de cristal con más fuerza y pasaba de ver sus ojos a estar pendiente de la madera de caoba.
—Dijeron que- dijo que ya no era necesario. Mi puesto es indispensable. Sin uso. No válido para el Baratie. ¿Puedes creerlo? ¿Después de tantos años mi puesto es considerado "dispensable"? —preguntó desesperado.
—No —susurró Kid extendiendo una mano y apoyándola en su hombro—, no puedo creerlo. No cuando eres la mejor cosa que pasó en ese sitio. No cuando tú lo ayudaste a crear —sentenció.
Y por un instante, supo que era lo qué tenía que hacer.
Sanji viendo lo que iba a hacer abrió la boca en protesta pero Kid le ganó sacando su teléfono y marcando a 'jefe'.
—Señor Wōn, —saludó con respeto obteniendo una mirada aterrada de Sanji. Volvió a ignorarlo y en cambio le explicó a su jefe toda la situación, de principio a fin ahorrándose los detalles que sabría serían dispensables para él deteniéndose al final sólo para por su respuesta.
—¿Es el de cejas raras, el que te presento a mí?
—El mismo señor, —respondió con respeto.
Al otro lado oyó un Tsk de dientes y con lentitud se arremangó las mangas manteniendo el oído en su oreja con su hombro.
—Mandaré a Killer a que cubra tu turno y si no puede haré yo mismo las bebidas. Ve, tu amigo te necesita. —Y con eso colgó.
Volteando a ver a Sanji Kid pudo ver sus ojos aguados, su labio temblar suavemente y la expresión rota que a cada segundo parecía inundar más su rostro, y sólo le dio una nueva palmada en el hombro en respuesta.
Le dio un ligero no apretón al final pretendiendo no haber oído el sollozo salir de él y le indicó que le esperara afuera mientras buscaba sus cosas.
Así que se dio la vuelta y caminó al fondo de la barra donde, pasando al lado del mismo cliente de antes, este le susurró inclinándose en el asiento.
—¿Tan malo fue? —preguntó viéndole. Y Kid tuvo que recordarse por unos segundos qué pensaba que le había pasado a Sanji.
Así que fue sincero.
—Y resulta que también lo despidieron hoy, —admitió. El moreno en el asiento se volvió a sentar derecho mirando a Sanji con sorpresa. Kid asintió de acuerdo por completo con su reacción y tomando su bolso siguió de largo hasta el ex-chef. A quien le obligó a pararse dándole su brazo de apoyo.
—No tuviste que hacer eso —masculló en algún momento entre dientes.
—Pero quise hacerlo.
—Dios te cuide amigo, —pudieron oír al final. Y al fondo. Saliendo del establecimiento, Sanji le miró preguntándole por qué fue eso y Kid trató de luchar la sonrisa de sus labios todo el tiempo.
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Muchos no se dan cuenta que meros vientos crean tormentas.
Muchos no realizan, en medio del ojo, que todo sucedió por una simple razón.
Que la pequeña mariposa, con sus diminutas alas, fue la causante de tanta destrucción.
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Kasumo achinó los ojos viendo desde el ojo de la puerta una figura ver fijamente a su tienda.
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Zoro en cambio se despertó en medio de la noche abrazando a Chopper en su cama. Palmeando su mesa de noche alcanzó su celular y perdiendo el sueño de golpe, leyó un mensaje de Blonde.
"Me despidieron."
Y después:
"¿Por qué conoces a luffy?"
El aparato se cayó de sus manos chocando contra la cama y dejándole tembloroso el pulso.
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Ya de noche y en el apartamento de Kid el pelirrojo rió como un loco teniendo que sostenerse de una silla para evitar caerse mientras Sanji guardarba frente a él con ira sus utensilios de cocina limpios (después de que él los habían lavado), criticándole del poco cuido que le guardaba a su proveedor de comida diario que era su cocina y cada una de sus partes—!
Entre las críticas de Sanji y la risa de Kid el timbre sonó.
—Debe ser Erik para quejarse del ruido de nuevo, —pensó limpiándose una lágrima el pelirrojo y poniéndose de pie como podía. Consiente que su vecino de al frente era muy suceptible al ruido y siempre que alzaba sólo un poco su música o su voz, este tocaba su puerta al instante.
Por eso abrió la puerta con calma.
Por eso...
—Kid, —De golpe perdió el aliente cuando frente a él una mirada oscura y un sombrero familiar aparecieron. Kid sintió como toda su energía se fue de golpe, dejando sólo vacío, y miedo.
¿Por fin se decidió a matarme? Pensó ido.
—Luffy. —Soltó.
Y después el infierno se desató.
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OMAKE
(Mientras veían el porno)
—No puedo no puedo no puedo —negó Sanji habiendo detenido el vídeo cuando recién comenzaba a tener relaciones los actores. Sentía nauseas habiendo visto las partes de los dos actores y ganas de lavarse la cara cuando el más pequeño le- le acarició con sus labios la parte del otro y por dios Sanji no podía, lo había metido en su ano y el otro había gritaba de placer pero solo podía ver dolor—. Todo esto fue un error Kid, no puedo, esto está mal yo no soy así no puedo ver esto no puedo soportarlo no puedo—.
—Uno: respira amigo, —puso una mano en su hombro y le obligó a apartar la mirada de la pantalla. Vio su rostro pálido y su mirada horrorizada y frunció los labios hablándole con suavidad—, nada de lo que ves es siempre de esa forma. —Trató de explicar—. Esto es porno, no tiene sentimientos, ni miradas cariñosas o caricias de amor. Sé que tú eres así, que incluso el porno heterosexual no lo soportas.
Por fin un poco del color había vuelto al chef, y Kid siguió hablando.
—Tú quieres es contacto con quien tengas relaciones. Quieres tener una historia. Sentir algo. Vivir algo.
—Sí... —susurró temblorosamente—, yo- yo soy así.
—Pero- —continuó ahora tomando de nuevo el mando del control y poniéndolo en las manos de Sanji, quien lo vio como si de un arma blanca se tratara—, también necesitas saber qué esperar si llegan a eso. Cómo tienen relaciones dos hombres. Cómo sería si decidieras tomar ese paso con Monster.
Empujó el control contra su pecho y señaló a la pantalla detenida en uno de los actores entrando en el otro.
—Elegí este en específico porque ambos actores tienen una relación en el vida real y siempre que llegan al climax parecen olvidarse que todo es un acto, se aman, y tienen mucha popularidad por ello. —Lentamente el rubio se volteó hacia la pantalla y exhalando pareció calmarse.
Kid asintiendo puso play de nuevo.
(Imagínate que es él. Ve como lo ves a los ojos mientras le dices todo lo que amas sobre su cuerpo. Piensa en sus ojos mirándote con amor, en las palabras suaves mientras se besan. En acaricarlo. En que te acarician.
Déjate amar. Y ámalo también.)
Sanji decidió esa noche que podia ser gay de ser necesario. Pero sólo por Monster. Por nadie más.
Kid sonrió como si hubiera sabido eso desde el comienzo.
Y tal vez, pensó con un poco de esperanza pero sabiendo que sería imposible. Él tenía quien le hacía perder la razón, Sanji a quien le complementaba. Pero– tal vez, se dijo, hubiera sido lo mejor que nos enamoráramos entre nosotros mismos.
Extra: los usuarios de BlondePrince y MonsterGreen tienen sus razones.
MonsterGreen obviamente porque Zoro se autoindlihe daño cada vez que lo ve y lo usa de recordatorio de por qué es un monstruo, por su anormalidad.
BlondePrince5 porque Kid llamó a Sanji "rubio" el día que lo conoció y fue una especie de juego que quedó entre ellos de llamarse "Blonde" y "Ginger" por chat. Sanji claro que se considera un príncipe, y ya estaba tomado el usuario por lo que tuvo que poner el 5.
Sí, sigo respirando. Eso es impresionante y sé que mucho juraban que no era así.
Ya tenemos uno de los esperados desenlaces! Esta historia va a arder (en sentido literal)!
Muchas gracias por sus comentarios, por su tiempo leyendo, y dándome feedback. Los amoooo. En serio. Hacen que quiera escribir entre sueños y tareas, jamás podré dejar de agradecerles su fidelidad. Gracias, por querer a una autora tan enredada en su vida.
Tardé tanto principalmente porque mi pc se dañó y resulta que sólo permite publicaciones por la pagina de ellos de deskot, pero no se preocupen que ya el siguiente está listo y como regalo lo publicaré ya ;)
Bye...
