Se retorció de dolor, uno de esos idiotas le había pateado la costilla porque no pudo tomar toda el agua que le daba y la había escupido. Lo había hecho caer de la silla y ahí en el suelo lo atacó.

Cuando iban uno por uno eran más imbéciles.

-Escuché que cuando eras joven eras un chico rudo ¿Qué ha pasado contigo?

Parecía que lo que más les molestaba era que Rei los ignorara. Pero no iba a hablar con ellos más allá de lo necesario, así se desquitaran con él, no iba a compartir nada de su vida con ellos.

-Eras un gran beyluchador.- Continuó el tipo.- Yo veía los torneos cuando era niño ¿Quién diría que te tendría aquí ahora?

Escuchó un ruido pero no supo de qué se trataba hasta que sintió un tirón por su ropa haciéndolo levantarse con dificultad para volverlo a sentar sobre la silla.

-Jamás hubiera imaginado que Kai y tú se revolcaban en los vestidores mientras transmitían los torneos por la tv.- Dijo con algo de odio.

Tenía que aguantar, tenía que hacerlo para que no le fuera peor, pero deseaba con todas sus ganas romperle la cara, por atreverse a mencionar a Kai con su sucia voz. Todo aquello, todas esas frases hirientes, todo ese daño que la opinión de otros podía causarle era todo lo que quería evitar cuando decidió mantener en secreto todo lo referente a su relación. Que usaran su relación para herirlo, para sacar provecho, para burlarse. Lo detestaba. Siempre quiso evitar eso. Por él no le molestaba, pero Kai, siendo la persona importante que era, quería mantener todos los rumores lejos. Al final no pudo.

El tipo se fue, no sin antes volver a cubrirle la boca, nuevamente estaba solo. Parecía que a los tipos les frustraba también que Rei no rogara, que no llorara, que no hablara. Por lo menos seguía siendo hábil en controlarse a sí mismo.

No estaba seguro del tiempo, pero por los periodos de ausencia de los hombres que lo mantenían cautivo, podía suponer que habían pasado tres días. Por lo menos le permitían usar el baño cada vez que lo visitaban, aunque no era la mejor experiencia.

¿Sería de noche otra vez? Estaría solo unas cuantas horas hasta la mañana, pero esas horas silenciosas eran lo mejor en su vida en esos momentos.

Sólo podía pensar en Kai. Se arrepintió tantas veces de haberse negado a vivir con él desde que se lo pidió por primera vez, de no aprovechar ese tiempo juntos. Se molestaba consigo mismo de tener que darse cuenta en una situación así, donde seguramente Kai estaba sufriendo, quizá más que él.

Solo deseaba regresar a su lado, que importaba si era a ese horrible y pequeño departamento, o al gran departamento del ruso, la casa que le prometió Kai, incluso la mansión donde estaba su abuelo. Que importaba el lugar, solo quería estar con Kai otra vez. Dormir abrazado de él y besar sus cabellos… ¿Qué estaría pensando él? ¿Estaría bien?

Suspiró. Conociéndolo estaría como loco. Ya habían tardado en dar con él. Si los tipos hubieran pedido recompensa y Voltaire se hubiera negado lo entendía, con todos los recursos de Hiwatari Enterprises y ese equipo nada secreto al que pertenecían Boris y el resto de los ex-Blitzkrieg Boys podrían haberlo encontrado, pero el anciano de seguro no movería ni un dedo para sacarlo de ahí, ¿Cuál sería el plan? ¿Kai nunca lo encontraría? Tantas preguntas en su cabeza, odiaba admitir que el miedo que había empezado a sentir desde que lo atraparon crecía con cada día que pasaba.

Con todos esos pensamientos empezó a dormitar, esos días no sabía si estaba durmiendo o no, sentía que su cerebro no podía dejar de pensar en cosas pero tampoco podía controlar lo que pensaba. Era como soñar en un estado de alerta.

En algún momento escuchó un sonido, era la puerta que se abría con cautela. Diferente a las veces en la que los sujetos la abrían con ruidosamente.

Unos pasos suaves se dirigían hacia él, no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió un par de manos deshacer el vendaje sobre su boca. Tampoco hiso nada porque aquella acción lo tomó por sorpresa. Esas manos eran diferentes a las de cualquiera de los sujetos.

-¿Estas bien Kon?

Esa voz le hiso temblar. Abrió la boca para contestar pero de ella no salió ningún sonido. Tenía la boca reseca.

Al parecer la otra persona entendió y le acercó una botella de agua fresca a la boca, con delicadeza fue dejando caer el líquido sobre su boca, dándole tiempo para tragar y respirar.

Tenía algo de miedo, no sabía porque de todas las personas era ese hombre quien había ido hasta allí.

-¿Dónde está Kai?- Fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

-Está en la mansión, durmiendo.

-¿Qué sucedió con los hombres?

-Huyeron.

Hubo silencio. Rei ni creía que hubieran huido así de fácil.

-Quiero ver a Kai.- Dijo casi en un susurro, suplicante.

-Primero pasaremos al hospital para que te revisen, cuando Kai despierte le diré a Yuriy que lo lleve…- Continuó, supuso que Rei necesitaba esa explicación.- Kai no había dormido en estos 4 días, apenas Yuriy pudo que darle un par de pastillas en su bebida y duerme desde hace unas horas.

-¿Usted hiso esto?

-¿Hacer qué exactamente? ¿Secuestrarte?

-Dejé de pensar eso el primer día que me mantuvieron aquí.-Rio frustrado.- Rescatarme…

-Bien…- Empezó a decir.- Nos tomó un tiempo encontrarte, pero hubiera sido más tardado si hubiéramos esperado a los chicos hacer completamente su trabajo, Kai no podría esperar tanto, así que para apresurar las cosas tuve que entregarles lo que pedían…

-¿Dinero? ¿Les pagó dinero por mi rescate?-Era difícil de creer.- ¿Qué pasará si regresan y quieren lastimar a Kai?

-Ellos creen que han logrado huir, pero en no más de dos días el equipo ya los habrá encontrado. Es más fácil encontrarlos cuando tienen algo tuyo, en este caso mi dinero.

-¿Y si no…?

-¡Por Dios Kon! ¿No te hace feliz estar a salvo?

-¡Yo solo quiero asegurarme de que no lastimen a Kai! –Gritó Rei, toda esa plática se le hacía tan surrealista.- Ellos iban por Kai, y en su lugar…-Bufó molesto.- Al menos fui yo y no él…

-No lo lastimarán, yo me encargo de eso. -El viejo también estaba harto de la terquedad de Rei.- ¡Pero tú muchacho oportunista…!

-¿Cuándo va a dejar de pensar eso de mí?

-Ahora que Kai no posee nada, ni dinero, ni casas, autos ¡nada! Y gracias a él estuviste en esta situación ¿Por qué quieres seguir con él?

Hubo silencio.

-Lo que Kai y yo tenemos no es un capricho Voltaire.- Dijo con seguridad.- Yo he amado a Kai desde que lo conocí y puedo estar seguro de que él también.

-Esto que te pasó ¿No es suficiente para alejarte de él?

-En todo lo que he pensado en estos días es en regresar con él...- Se detuvo un instante.- ¿Por qué me ayudó? ¿No era más fácil dejarme a mi suerte?

-Lo pensé, sí. Pero Kai jamás me lo perdonaría… y tú aun ahora estas más aliviado por que fue a ti y no a él, sólo quieres verlo a él, no lo odias por lo que te pasó. Eres un muchachito complicado y desearía que estuvieras lejos de mi nieto…

-Que mal.- Rio Rei al notar cierta frustración divertida en la voz de Voltaire.

-Pero has hecho feliz a Kai, más de lo que yo he podido hacerlo…

Mas silencio.

-Kai dijo aquella vez que gracias a ti había permanecido en la empresa.

-Cometí el error de pensar que ciertas cosas eran mejor para Kai que las que él realmente quería… pensaba que permanecer en su empresa era lo mejor para él y mantener nuestra relación lo más secreta posible… Supongo que llegué a ser una persona odiosa…

Voltaire se quedó unos minutos meditando.

Era cierto que encontraba aceptable lo que Rei le estaba diciendo.

-Pero obligarlo lo hiso más infeliz de lo que yo creía… Por eso ahora, he decido que haga lo que él quiera, yo voy a apoyarlo y a permanecer con él… no importa si no tiene lo que tenía y si tenemos que vivir en mi pequeño departamento. No me iré de su lado.

-Parece que tú y yo tenemos ciertas cosas en común.

Pero ese comentario no alentaba a Rei.

-No estoy diciendo que lo acepto.-Dijo Voltaire de repente muy alto.- Pero quiero que Kai sea feliz y si logras convencerlo de regresar a Hiwatari Enterprises y retomar su lugar en la familia Hiwatari, eso me hará feliz.

-¿No me escuchó? –Dijo Rei.- Sólo dejaré que Kai tome sus propias decisiones y yo estaré con él sin importar lo que decida.

-Esperemos que decida bien.

Rei iba a abrir nuevamente la boca cuando escuchó más ruidos alrededor, varias voces y la presencia de muchas personas lo rodeó. Varias manos deshicieron los amarres y al fin pudo moverse y ver.

Eran paramédicos que al fin habían llegado y ahora lo revisaban.

-Vamos a llevarte al hospital para revisarte de forma más completa.- Anunció uno de ellos y lo subieron a una camilla.

No tuvo tiempo de agradecerle, solo vio como Voltaire permanecía en esa habitación vacía. Al parecer ya era de noche.

-0-

-0-

-0-

WAAA lo siento, no quiero meterme en detalles técnicos del rescate xD

Gracias a los que siguen por ahí *u*!