Capítulo 21.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: ¡Hemos vuelto! Bueno sólo fue una semana de hiatus, no pasa nada, he seguido escribiendo y ya estamos al corriente nuevamente. ¿Alguien más odia al papá de Mari? Bueno… ya me dirán que piensan. En el capítulo anterior vimos la perspectiva de Mari de lo que pasó y ahora vamos a ir explorando las consecuencias en la piel de las demás, espero que se entienda y no sea muy confuso.
Mag Max Kuv Bigotes: It's finish! Bueno pude acabar, ahora se viene lo bueno, si quieren DiaMaru se van a hartar de ellas dos en los siguientes capítulos. Vamos a echar el DiaMaru por la ventana. De mientras veremos cómo lidian con las consecuencias de sus actos estas chicas.
Había sido doloroso el golpe sin duda, pero más inesperada era la reacción que había tenido You. Hasta hace un tiempo creía conocer todo de su mejor amiga, sabía lo que le gustaba y lo que no, sabía como hacerla enojar y cómo hacerla sonreír, pero esa reacción tan agresiva de ambas que activó su instinto primitivo llevándolas a los golpes realmente le avergonzaba. Ninguna era así antes. ¿Qué estaba pasando? ¿Tan mal estaba su relación? Bueno, de eso no había duda, no estaban en los mejores términos pero de eso a los golpes, era demasiado.
El castigo que les habían impuesto no parecía tan malo, por lo menos ayudaría a Riko a librarse de You un rato y ella podía hacerle compañía, aunque por otro lado, el lado malo del asunto era que la idea no sería bien recibida por Ruby. Esto porque además le cargaría la mano con el trabajo rezagado del consejo estudiantil, pero ya hablaría con ella para evitar molestias a su novia.
Cuando Chika regresó al salón, la clase de literatura estaba por terminar, pero Dia la dejó pasar aún así. Riko la miraba con preocupación y ella trató de tranquilizarla con la mirada pero Riko no entendía su lenguaje corporal, en definitiva quizás habían perdido aquella conexión que mantuvieron por un tiempo antes.
En cuanto Dia abandó el aula, al finalizar la clase, Riko se apresuró a ir hasta su lugar.
—¿Chika-chan qué fue lo que pasó? —preguntó ansiosa con toda la preocupación del mundo.
—Tu exnovia yéndose sobre mí —respondió en tono bromista para suavizar las cosas, quería ayudar a que su amiga se relajara.
—¿Ella cómo está? —aun si sentía mucho dolor al pensar en You, el amor que le tenía no le permitía no preocuparse por su persona—. ¿Las castigó la directora?
—Al parecer está bien, creo que sólo se llevó un buen golpe en el ojo —explicó Chika levantando el puño y Riko frunció el ceño—, ahora mismo se quedó en la enfermería, la acompañaba O'hara Mari —dijo el nombre y Riko reaccionó con algo de desprecio.
—Puedo imaginarlo —respondió Riko con una mezcla de tristeza y enojo—. ¿Recibieron algún castigo por la pelea?
—Bueno, como escuchaste antes de que nos llevaran a la dirección, O'hara-san tomó la responsabilidad de la pelea así que tal vez ella se lleve el peor castigo, la directora no dijo mucho sobre eso, solo nos dijo que lo arreglaría con ella a solas —suspiró—, y en cuanto a nosotras parece que tendrás que aguantar mi presencia con el equipo de natación un rato —Riko la miraba interrogante sin entender—. La directora nos impuso de castigo hacer un tipo de ¿voluntariado? —trató de explicar—. Estaremos en el club de la otra, así que me tendrás ayudando a tu equipo mientras You ayuda con el consejo estudiantil.
—¿Y la competencia? —cuestionó Riko preocupada, la competencia de natación lo era todo para You como para tener que usar tiempo de ello en otras cosas.
Chika soltó una ligera risita.
—Si, ella también estaba preocupada por eso —explicó refiriéndose a You—, podrá entrenar después de cumplir con el castigo, no te preocupes por eso.
Estaba contando todos los detalles de su encuentro en la dirección cuando vieron que Mari entraba al salón en silencio. Por su semblante se le veía algo contrariada, pero ninguna de las dos quiso ponerle mucha atención y la ignoraron. Riko aún estaba enojada y ya que You no venía con ella no valía la pena reparar en su estado.
—Ahora mi problema será hablar con Ruby —habló Chika contrariada retomando la plática—, estamos en medio de la asignación de presupuesto para los clubes, es un trabajo bastante pesado y ahora pensará que la dejo sola.
—Oh vaya, sí que es un mal momento para un castigo —sonrió Riko centrándose en la afición de su amiga—, pero supongo que tendrá que entender que no fue tu culpa, todo fue culpa de You-chan —terminó haciendo un puchero al decir el nombre de su ¿exnovia?
—Si bueno, aun así no debí reaccionar de esa manera, una de las dos tenía que mantener la calma solo que no pude hacerlo, supongo que aún hay asuntos pendientes entre nosotras —levantó los hombros con pesar.
—¿Tú crees? —dijo Riko con sarcasmo—. Nunca hablamos las cosas, es obvio que tenemos cosas por resolver.
—Eso ya no importa Riko-chan, sólo quiero apoyarte en estos momentos difíciles, ya veremos qué hacer con You después —le dio palmaditas en la espalda.
A la hora del almuerzo Riko pidió a Chika que la acompañara a la cafetería, pues aún no había señales de You y eso la tenía ansiosa, Chika no se pudo negar al verla así y no le quedó más remedio que hacerlo.
Chika se quedó en una de las mesas de la cafetería a esperar a Riko mientras ella compraba algo para comer. Mientras esperaba unas pequeñas manos cubrieron sus ojos y fue sólo hasta entonces que se acordó que Ruby le había dicho que la iría a buscar y no lo había hecho.
—Ruby-chan —tomó una de sus manos depositando un beso sobre ella—, lo olvidé, perdón —se disculpó antes de que la chica dijera algo, había sido su torpeza.
—Eres mala, me tienes ahí esperando y tú por acá dispuesta a comer —reclamó la chica con ternura haciendo un puchero a su espalda.
Ruby trató de dar un beso en su mejilla pero al contacto Chika esbozó una mueca de dolor, haciendo que su novia se percatara de lo maltratado de su cara lo cual la asustó.
—¡¿Qué te pasó?! —preguntó alarmada tomando el rostro de Chika entre sus manos mirando con detenimiento la herida.
—¡Ah! —rió Chika nerviosa rascándose la cabeza—. Este pues… —sabía que tenía que explicarle todo pero era algo incómodo sabiendo que Riko estaba por volver—, tuve una pequeña riña —resumió con una risita nerviosa.
—¡¿Pero cuando?! ¡Te acabo de ver en la mañana y estabas bien! —dijo Ruby escandalizada sentándose a su lado esperando una explicación más detallada.
—Después de eso, Ruby-chan —bajó la cabeza—, tuve una pelea con You-chan —dijo apenada.
—¿You-chan? —parpadeo extrañada—. ¿Por qué pelearías con ella a los golpes? —Ruby sentía que Chika le estaba ocultando algo importante.
—Compre solo onigiris Chika-chan —escucharon la voz de Riko que se aproximaba hacia ellas—. ¡Oh vaya! Lo siento —se disculpó al ver que Chika ya no estaba sola—. ¡Hola Ruby-san! —saludó Riko apenada.
Ruby dirigió su mirada a Riko y luego la regresó a Chika y de repente las piezas parecían encajar en su mente. La razón de la pelea de Chika y You estaba allí frente a ella y eso le dolió.
—Te veo en el salón Chika-chan —Riko había interpretado el ambiente tan tenso que reinaba y no quiso seguir importunando a su amiga con su presencia viendo que le había sentado mal a Ruby.
—Eh… sí Riko-chan, te veo luego —Chika estaba contrariada pues no quería dejar a Riko sola ya que sabía que su amiga estaba pasando por un muy mal momento pero tampoco podía dejar a Ruby con tantas interrogantes y estando sumamente molesta.
—¿Y bien…? —dijo Ruby en cuanto estuvieron a solas. Necesitaba oír la explicación si o si.
—Tengo algo que contarte Ruby-chan —se sintió acorralada y no podía huir—, no te había dicho porque no pensé que fuera relevante —suspiró y Ruby aún no cambió su semblante—, pero las cosas han salido un poco… bueno... bastante mal.
Ruby se limitó a escuchar lo que Chika tuviera que contar antes de decir o hacer algo, no quería precipitarse.
—Riko-chan y You-chan tuvieron una pelea el fin de semana, una bastante fuerte —aclaró—, y bueno Riko-chan está bastante mal, la escuché llorando el domingo desde mi casa así que ya te imaginarás el tipo de llanto que tenía —Chika se aventuró a mirar la cara de Ruby que no reflejaba emoción alguna—, pero no pienses mal, sólo hablé con ella un rato antes de ir a casa —le aseguró—, y bueno hoy You-chan estaba insistiendo en hablar con Riko-chan pero ella no quería y no se lo permití —dijo con pesar—, fue entonces cuando terminamos peleando.
—¿A golpes? —cuestionó Ruby algo molesta—. ¿Desde cuando te peleas a golpes con alguien?
—No, yo sólo le dije que se fuera —se defendió Chika haciendo un mohín—, hasta le ofrecí un pase para ir a la enfermería, pero You-chan estaba alterada.
—Puedo imaginar por qué —respondió Ruby comprendiendo a You en esa situación—, ¿y ella cómo está?
—Ella está bien Ruby-chan, pero —aquí venía la parte que haría enojar más a Ruby—, Kurosawa sensei nos vió y nos llevó a la dirección.
—¿Onee-chan? —se sorprendió Ruby.
—Si, ella estaba muy enojada —aseguró Chika.
—Claro que lo estaba, onee-chan odia la violencia —dijo Ruby como si fuera lo más obvio del mundo.
—Y la directora nos castigó —Chika pasó saliva—, a partir de hoy tengo que hacer una especie de voluntariado en el equipo de natación y You tendrá que hacerlo con el consejo estudiantil.
—¿Y lo del presupuesto? —preguntó Ruby contrariada—. Pensé que lo tendríamos terminado esta semana.
—Lo haremos, solo que tendré que hacerlo después de las prácticas del club de natación —Chika sabía que tendría que hacer un esfuerzo doble pero no quería decepcionar a su novia—. Lo siento mucho Ruby-chan, juro que la pelea no fue mi culpa — sostuvo sus manos disculpándose.
—Bueno… —expresó Ruby disimulando su molestia—, ya no se puede hacer nada Chika-chan, tienes que cumplir con tu castigo. —suspiro con decepción.
—Y lo haré Ruby-chan pero no te voy a dejar sola con lo del presupuesto —expresó Chika con remordimiento.
—Esta bien —cedió al ver su cara de arrepentimiento—. ¿Ya comiste? —Ruby cambió de tema sorprendiendo a Chika—. Tengo hambre.
—¡Oh no! No he comido nada, ven vamos a comprar algo —Chika abrazó a Ruby por la cintura y le dio un beso en la mejilla—, lo siento Ruby-chan, lo compensaré, lo prometo.
—Esta bien Chika-chan, vamos a comer algo —se dejó guiar por Chika quien quería distraer su atención de los todos esos malos acontecimientos pero aún así una cierta desazón permaneció en Ruby.
Desde que se decidió a empezar una relación con Chika, Ruby siempre supo que ese tipo de fantasmas podrían aparecer entre ellas y que eventualmente podrían significar problemas, tenía claro que el problema de su novia con sus amigas aún se encontraba sin resolver y que eventualmente eso se movería ya fuera para bien o para mal. Le molestaba que Chika no le dijo que ya había empezado a hablar con Riko y mucho más que tuviera que llegar a los golpes por ella, pero a pesar de que esa molestia era muy grande, tenía que sobrellevarlo y evitar hacer alguna escena de celos pues eso simplemente dañaría su naciente relación y no quería perder a la persona que amaba.
Riko había regresado al salón y seguía sin haber rastros de You por ningún lado. Descanso un poco al saber que no tendría que verla aún pero no dejaba de preguntarse si estaría bien. Comió en silencio solo viendo a la chica O'hara al celular bastante contrariada, aunque no quiso verla mucho.
Chika apareció poco antes del final del descanso largo y fue hasta Riko para retomar su plática y preguntar si había alguna noticia. No hubo novedades. El siguiente maestro llegó al salón y ambas chicas tuvieron que ir a sus respectivos asientos. Fue poco después que You apareció en el salón pidiendo permiso para pasar.
Riko solo la vio caminar hasta su lugar y pudo apreciar, con algo de congoja en su corazón, que no se le veía bien. Su ojo estaba en malas condiciones y su andar no era muy preciso. Aún así se censuró para correr a buscarla. No podía ir, aún no. Chika le dirigió una mirada tranquilizadora pero eso no ayudo en mucho, no cuando You se encerró en su mundo ignorando al resto.
La mañana transcurrió demasiado rápido para el gusto de Mari, la había pasado prácticamente inmersa entre sus preocupaciones y mensajes de texto que estaba enviando a su nana Aoi-san para que localizara a su padre y pudiera concretar una reunión con él, con carácter de urgente. Era primordial que fuera ella quien hablara con él antes que lo hiciera la directora.
Aoi era muy buena en su trabajo y localizó al papá de Mari en una reunión en Tokio, pudo concertar una especie de cita que, aunque sonara extraño, era para una reunión con su propia hija. Siempre que estaba fuera de casa trabajando tenían que consultar su agenda y tomarlo como una cita de trabajo o no había manera de que el padre de Mari diera tiempo para ella.
En cuanto las clases terminaron Mari salió a toda prisa, no se despidió de You que también salió corriendo del salón en cuanto el maestro les permitió irse, además de que su chofer la estaba esperando a las afueras de la escuela para llevarla hasta el lugar en donde despegaría el helicóptero. Tokio estaba relativamente cerca por lo que el viaje no tomaría demasiado tiempo, sin embargo debía apresurarse para no perder la cita con su padre.
Mari estaba bastante nerviosa, por primera vez en mucho tiempo se veía en la necesidad de pedir un favor a su padre y aunque odiaba doblar su orgullo, en esta ocasión valía la pena, no quería que todo terminara demasiado rápido, si la expulsaban de la escuela entonces no habría ningún motivo para seguir posponiendo su matrimonio. Cualquier cosa menos eso.
Pasó todo el viaje repasando el discurso que había pensado decir a su padre, no quería equivocarse a causa de su nerviosismo y al menos eso le ayudaba a calmarse aunque al final seguramente perdería las casillas haciendo algún desastre, tenía que apegarse a su discurso si quería obtener lo que quería.
Llegó a su destino un par de horas después, un hotel perteneciente a la cadena O'hara, localizado en el centro de Tokio, éste era de clase ejecutiva, nada parecido al que se encontraba en Awashima, la arquitectura era más occidental e incluso los servicios eran diferentes a los que ofrecía el otro hotel, todo para el hombre de negocios promedio.
Estuvo minutos antes de su cita, pero su padre ya la esperaba impaciente y sorprendido pues sólo disponía de unos minutos antes de empezar otra importante reunión de esas que le tomaría toda la tarde antes de desocuparse de nuevo y si su hija tenía un problema que ameritaba el buscarlo con tanta premura debía ser algo serio.
—¡Mari-chan! —la recibió con los brazos abiertos y una gran sonrisa que no fue recíproca—. ¿Hace cuanto tiempo que no te veo hija mía? —preguntó el hombre esperando con los brazos abiertos.
—Una semana padre —respondió Mari tratando de disimular su sarcasmo, lo abrazó aunque sin tanta emoción como la que reflejaba su papá.
—¿A qué debo tu visita Mari-chan? Sólo cuando quieres algo es que visitas a este viejo hombre —se sentó en su silla ejecutiva indicando a Mari para que se sentara frente a él.
—Sí… —titubeó antes de iniciar su discurso—, bueno padre, tengo que venir a verte por que pasas poco tiempo en casa —explicó Mari sentándose donde le indico.
—Alguien tiene que hacer tu fortuna, hija mía —dijo el hombre entre risas pero Mari no se rió—. Dime, ¿a qué has venido? No quiero sonar grosero pero sólo tenemos unos minutos para hablar.
—Lo sé, no quiero demorar tu agenda —respondió Mari aún sarcástica recordando que no podía ser ruda puesto que era un favor el que iba a pedir—, en fin, necesito tu ayuda padre —dijo a secas.
—¿Qué pasa? —el hombre se puso serio.
—Una explicación corta es que la directora está haciendo todo lo posible por limitar mi permanencia en la escuela —Mari trató de adornar su situación.
—Osea que te van a expulsar Mari-chan… —dijo el hombre molesto apretandose el puente de la nariz—, otra vez.
—Sí padre, pero es tan injusto, no era para tanto, es porque la directora nunca me ha querido en su escuela —se justificó—, y en serio no es para tanto —recalcó—, me he estado portando bien, he estado entrenando mucho, pasamos a la siguiente etapa del equipo de natación. Padre, ¿cuándo has visto que me porte tan bien como ahora?
El padre de Mari lo meditó unos segundos antes de hablar, sopesando qué decir.
—Ciertamente he notado un cambio en ti Mari-chan, en cuanto a la escuela —aclaró—, sin embargo en lo referente a tu equipo de natación, me llegaron ciertos —hizo una pausa—, comentarios sobre la fiesta que ofreciste el fin de semana en honor a su victoria.
Mari había olvidado ese detalle, seguramente el cobarde de su prometido ya había ido a quejarse de lo que pasó ese día y no sabía hasta qué punto podía haber mentido a su favor.
—¿Qué clase de comentarios? —preguntó Mari con recelo.
—Bueno en primer lugar me informaron que estabas ebria Mari-chan —dijo sin alterarse—, no diré nada al respecto puesto que en el extranjero ya estas en edad de tomar y no me extraña que quieras repetir esas costumbres, pero te recuerdo que en tierras niponas son mal vistas hasta que cumplas la mayoría de edad, pero ¿emborrachar a todo el equipo? —preguntó con sarcasmo—. ¿En qué estabas pensando? Estoy seguro que tu directora no sabe nada de eso puesto que si lo supiera ni siquiera hubieras podido entrar a tomar clases hoy —suspiró—, pero lo que realmente me preocupa es que tu entrenadora estaba enterada de todo y aún así lo permitió, ¿qué clase de profesora permite que sus estudiantes se embriaguen?
—¡No papá! —respondió Mari alterada—. ¡Kanan-sensei no sabía nada de eso! Todo fue mi culpa.
—La defiendes mucho Mari-chan, ¿hay algo que deba saber con respecto a tu profesora? —preguntó O'hara-dono con suspicacia evaluando la reacción de su hija.
—¿A qué te refieres padre? —Mari conocía bien a su padre y estaba tendiendo una especie de trampa en la que no iba a caer por ningún motivo y menos si eso significaba poner en riesgo a Kanan.
—Aris-san me contó que recibió un no muy cálido saludo de parte de tu profesora —Mari abrió los ojos tan grande como pudo tratando de contener su coraje—, dijo que estabas siendo bastante cariñosa con ella y que cuando él trató de visitarte en tu habitación para aclarar la situación, fue entonces que se dio cuenta que estabas ebria y al querer hablar contigo tu profesora se puso agresiva contra él, que siendo un caballero no respondió a la agresión.
—¡¿Un caballero?! —respondió Mari alterada—. Fue gracias a ella que ese maldito no me violó padre, pero estoy segura que no me vas a creer porque como siempre te pones del lado del hijo de puta, pero ¿sabes? ¡Ya no me importa que no puedas ser capaz de defender a tu propia hija, porque yo puedo hacerlo sola y lo único que te vengo a pedir es que me ayudes a que no me expulsen, pero si es demasiado para ti, entonces disculpa haberte molestado!
Mari terminó de hablar con la voz quebrada pero sin derramar una sola lágrima, se puso de pie dejando a su padre conmocionado en su asiento, no era la primera vez que Mari acusaba a Aris de algo así pero sus palabras habían calado en su interior.
—Mari-chan espera —la detuvo antes de que saliera por la puerta—, siempre he hecho lo que ha estado a mi alcance para protegerte y lo haré una vez más, sin embargo pensé que estábamos claros en cuanto a tus inclinaciones —suspiró—, estás comprometida y serás la esposa del heredero de la familia Griffin, tienes que aceptarlo.
—¡¿Te acabo de decir que el maldito me iba a violar y lo único que te importa es eso?! —Mari temblaba de coraje—. Si lo que te preocupa es lo que dijo sobre Kanan-sensei entonces puedes estar tranquilo padre, no pasa nada entre nosotras —se sintió mal al negarlo pero era mejor quitar los reflectores que estaban sobre Kanan y desviarlos hacia la culpa en su padre.
—Claro que no hija, lo voy a aclarar con él —dijo con tranquilidad.
Mari hervía de coraje en su interior pero al conseguir lo que había estado buscando prefirió dejar el asunto en paz antes de que su padre terminara arrepintiéndose.
—Si claro padre —Mari salió por la puerta sin despedirse, azotandola tras ella como era ya costumbre cada que veía a su progenitor.
Los cambios de humor no eran muy propios de You, eran raras y contadas las ocasiones en las que perdía el control de lo que sentía y mucho menos de lo que hacía, pero la situación actual la estaba orillando a estar siempre a límite, o así se sentía.
Desde que regresó al salón de clases no dejó de observar las interacciones que estuvieron teniendo Riko y Chika. Se veían tan cercanas, como eran antes de que todo pasara, pero no sabía si todo lo estaba viendo de esa manera a causa de sus celos o realmente Chika y Riko se habían acercado de nuevo. Y para rematar la situación, les había regalado tiempo gratuito para que estuvieran juntas, gracias al castigo de la directora, que ella tendría que cumplir con el aburrido consejo estudiantil.
Llegó al salón del consejo después de terminar las clases, de dónde había huido para no hablar con alguien, estaba realmente con poco o mejor dicho ningún ánimo de hacer ese tipo de trabajo, pero no le quedaba de otra, era eso o probablemente su suspensión del equipo de natación y no podía darse el lujo de perder más cosas importantes.
You tocó la puerta antes de entrar, para encontrarse de frente con Chika quien iba saliendo seguramente para cumplir también con su castigo. La mirada de ambas lo dijo todo, no había nada amistoso entre ellas y lo dejaron claro en ese intercambio tenso. You se hizo a un lado dejando el paso de la puerta libre, por donde Chika pasó sin hacer comentario alguno.
You sintió la necesidad de lanzar una advertencia antes de que Chika se fuera y dejar claras algunas cosas entre las dos a pesar del silencio de la otra.
—Riko-chan me ama, no te atrevas aprovecharte del mal momento que estamos pasando —dijo con enojo en la voz.
—No tengo ninguna necesidad de caer tan bajo You-chan —respondió tranquilamente antes de seguir su camino sin detenerse.
You estaba tan molesta que no se dió cuenta que no estaba sola, de hecho casi todo el consejo estudiantil estaba presente y le dirigían miradas reprobatorias ante sus filosos comentarios contra una de las suyas. Se sentía en tierra ajena y hostil.
—Buenas tardes, soy Watanabe You de tercer año y estaré ayudando al consejo estudiantil —hizo una reverencia más por el protocolo que por realmente sentirlo—, por favor cuiden de mi —You trató de disimular con todas sus fuerzas su incomodidad y malestar pero poco pudo hacer ante el momento tenso que se había presentado.
Ruby se sentía tan incómoda como el resto del consejo de tener a alguien ajeno a ellos allí, pero siendo la presidenta era su responsabilidad recibirla y encargarse de ella aún con los problemas que traía a cuestas.
—Bienvenida You-san, tu ayuda será bien recibida —dijo Ruby en voz alta para que todos escucharán y regresarán a la normalidad lo más pronto posible.
La guió hasta donde estaba una pila de papeles y le explicó que tenía que separar lo que considerara como peticiones prioritarias para que pudieran ser evaluadas más rápido por el resto.
You se sentó en el escritorio y trató de iniciar pero Ruby no le quitaba la mirada de encima y eso la tenía todavía en tensión.
—¿Pasa algo? —preguntó You de mala gana sintiéndose molesta por la mirada inquisitoria sobre ella.
—Ella no haría eso —respondió Ruby después de meditarlo un momento.
—¿Chika-chan? —preguntó You sabiendo a lo se refería Ruby.
—Ella es mi novia You-chan y confío en ella, ella no iría tras la tuya —exclamó la pequeña con algo de severidad en la voz y You no quiso entrar en un dilema con ella.
—Yo… lo siento Ruby-san —se apresuró a decir You—, no sabía… no era lo que quería decir.
—Se lo que quisiste decir —dijo Ruby tranquilamente haciendo uso de su templanza—, Chika-chan sufrió mucho para poder dejar eso atrás y estoy segura no volverá a cometer los mismos errores.
You solo guardó silencio pues evidentemente Ruby estaba muy enamorada de Chika, solo que ante sus ojos, Chika estaba evidentemente tratando de aprovechar el momento para arrebatarle el amor de Riko y lamento que Ruby no se diera cuenta de lo mismo para evitarlo.
—Sigue haciendo eso —dijo Ruby antes de retirarse a seguir con sus actividades.
You sentía como si hubiera metido la pata con sus comentarios pero algo dentro de ella le pedía a gritos que no bajara la guardia y que recuperará a la dueña de su corazón aún contra viento y marea.
Estuvo trabajando en el engorroso trabajo que le había asignado Ruby, que era tan horrible y aburrido para ella, durante algún tiempo en silencio. Admiraba a las demás que se movían como pez en el agua leyendo rápidamente las aburridas hojas y clasificando los presupuestos. No eran muchas, apenas dos chicas más pero era suficiente trabajo para tenerlas ocupadas cuadrando números y pedidos.
Su hora de castigo pasó dolorosamente lento, una espera agonizante entre papeles. Cada que miraba el reloj parecía que los minutos se resistía a avanzar de manera insoportable, en cuanto hubo cumplido el tiempo se dirigió directamente a Ruby para informarle que se retiraría.
—Se acabó el tiempo Ruby-san, debo irme —hizo una reverencia entregando su parte del trabajo.
—¡Vaya! ¡Qué rápido pasó el tiempo! —respondió Ruby despegando la vista de su trabajo y You no le parecía del mismo modo—. Gracias por todo You-san, te veremos mañana.
—Si, nos vemos mañana —You salió a toda prisa rumbo a la alberca, tenía urgencia por llegar a ver a Riko y explicar a su sensei porque había faltado al inicio de la práctica y estaba llegando tarde.
A la distancia vio que ya estaban haciendo los estiramientos posteriores al ejercicio, para su tranquilidad Riko se encontraba practicando con las demás chicas del equipo alejada de Chika quien se encontraba parada a un lado de Kanan solo observando.
You corrió a cambiarse de ropa y ver si podía alcanzar a Riko antes de que todo terminara. Para su mala suerte cuando ella iba saliendo de los vestidores, las demás chicas iban entrando y cuando se iba a acercar a Riko, Kanan se interpuso en su camino pidiendo explicaciones.
—¿Me puedes decir porque ninguna de mis capitanas asistió a la clase hoy? —preguntó Kanan molesta cruzando los brazos con exasperación. You no podría ir por Riko.
—Sensei… lo siento mucho —bajó la cabeza—, tuve una pelea con Chika-chan...
—Eso ya me lo contaron —respondió Kanan molesta interrumpiendo sus palabras—. Espérame en mi oficina, tenemos que resolver este asunto ahora.
Kanan la dejó y You a regañadientes se dirigió a la oficina. Despidió al resto del equipo que ya habían terminado su práctica del día y fue por ella.
You estuvo esperando por algunos minutos desesperantes en los que más que nada quería saber si Riko se había ido con Chika o si cada quien había partido por su lado, era angustiante no saberlo. Sus pensamientos tormentosos se detuvieron cuando Kanan entró a la oficina sentándose frente a ella encima del escritorio.
—Ahora si You, explícame qué carajos pasó con ustedes —Kanan rara vez decía alguna grosería y menos para hablar con sus alumnos, pero en ésta ocasión estaba verdaderamente enojada y no se molestó en ocultarlo.
—Tuve una pelea con Chika en la mañana antes de empezar las clases —dijo sosteniendo la intensa mirada de Kanan y de nuevo sintió ese mismo descontrol comenzar a invadirla.
—Pero, ¿como se te ocurre hacer eso You? —respondió Kanan con su molestia incrementando más cada vez—. Sabes que la escuela tiene cero tolerancia a la violencia, en verdad no puedo creer que hayas hecho algo tan tonto.
—¡No fue mi culpa! —se defendió.
Kanan levantó la mano pidiéndole callarse.
—Para colmo Mari-san no llegó a la práctica, ¿sabrás la razón? —se cruzó de brazos esperando una respuesta.
—¿Eh? ¿ella no llegó? —preguntó You confundida.
—No, Mari no llegó a la práctica, Chika no me supo decir que había pasado pero espero tú si me puedas decir algo al respecto —You se rascó la cabeza pensando, lo último que recordaba era que Mari había terminado las clases con ella pero nada más.
You suspiró encogiéndose de hombros, sabía que Mari le había mentido en cuanto a que no se llevaría un castigo, al menos no uno severo pero comenzó a dudarlo.
—Mari tomó la responsabilidad de haber iniciado la pelea —explicó con pesar a Kanan que seguía esperando—. Sólo que fui yo quien golpeó a Chika primero porque se interpuso entre Riko y yo, y luego ella me devolvió el golpe, Mari apareció para tratar de separarnos, discutimos y nada, nos llevaron con la directora para castigarnos.
La noticia cayó como una bomba a Kanan haciendo que la molestia que sentía escalara rápidamente tomándola y llevándola fuera de control.
—¡Pero qué rayos! ¡¿Como se les ocurre?! ¡De mis dos capitanas no hago una! —Kanan había perdido la calma y su tono de voz era bastante elevado.
—¡Fue Chika, ella tuvo la culpa de todo! —la reacción de Kanan hizo que You perdiera la cabeza también y ahora solo quería sacar todo lo que había estado conteniendo en el día.
—Chika no tiene nada que ver aquí, ella tendrá que rendir cuentas al consejo estudiantil, pero tú, ¡tú eres la capitana de mi equipo! —hizo énfasis en la última parte—. Y tu imprudencia va a repercutir en todo lo que hemos estado trabajando —hizo una pausa bajando su tono a uno de decepción—. Yo esperaba mucho más de ti, You, es por eso que te nombré capitana y también esperaba más de Mari, ambas son líderes verdaderas para éste equipo, todas aspiran a ser como ustedes y, ¿sabes que hiciste con eso? —You la escuchaba tratando de contener su enojo apretando los puños.
—Lo tiré a la basura —respondió en voz baja con la furia rumiando en su boca.
—Si así es You, lo tiraron a la basura, el trabajo de todas —You agachó la cabeza conteniendo las lágrimas que escocieron en su ojo lastimado—. Mira cómo estas, tu aspecto deja mucho que desear, esa no es la You que conozco. Que todos conocemos. ¿Qué rayos está pasando?
Un toque en la puerta interrumpió su conversación. Kanan se puso de pie para abrir la puerta de la oficina, encontrando a una Dia perturbada del otro lado de la puerta.
—Tengo que hablar contigo —dijo Día alarmada.
—Espera —Kanan estaba tan enojada que sólo quería cerrarle la puerta en la cara y seguir con su reprimenda pero la cara de Dia indicaba que habían problemas, la dejó pasar en lo que se encargaba de You.
—Tendrás que reponer el tiempo los fines de semana —dijo con severidad retomando la charla con You—. Trabajarlas el doble para ponerte al día y no quiero excusas y problemas con el resto del equipo, en especial con Riko, Mari y con Chika que estará aquí también. ¿Has entendido?
—No hay problema, no soy tan idiota —You respondió aún con la rabia aunque agradeció la interrupción de Dia pues no sabía por cuánto tiempo más podría contenerse—. Cuente con que haré mi parte, solo espero que Mari y Chika hagan la suya, sensei.
—Bien —Kanan rodó sus ojos con fastidio sin poder conservaba su semblante tranquilo—, ve a entrenar, hoy necesito que entrenes resistencia así que nadaras tanto como tus fuerzas te lo permitan y más.
—Eso haré —You asintió a su orden y antes de salir saludó a Dia tímidamente con una ligera reverencia pues aún seguía apenada por la escena de la mañana—. Kurosawa-sensei, buenas tardes.
—Buenas tardes Watanabe-san —respondió Día tratando de romper la pesada atmósfera que reinaba entre Kanan y You.
—Me retiro —dijo antes de salir por la puerta dejando a Kanan y Dia a solas para que pudieran platicar.
Kanan cerró los ojos y dio profundos suspiros antes de dirigir su atención a Dia, intentaba calmarse y recuperar la compostura.
—¿Qué sucede? —preguntó Kanan una vez que recuperó el control sobre sí misma.
—Es sobre O'hara-san —respondió Dia y Kanan se lamentó de preguntar.
—¿Qué con ella? —respondió Kanan algo fastidiada y preocupada a partes iguales.
—La van a expulsar —respondió Día con el poco tacto que le caracterizaba y que Kanan ya conocía.
—Explícate —exigió Kanan bastante tensa, esto es que menos quería saber.
—Bueno creo que Watanabe-san ya te contó lo que pasó —suspiró—, pero la directora me pidió un informe por escrito está tarde y es de esos que hacemos sólo cuando serán anexados a la terminación de un expediente, ya sabes a cuales me refiero.
—Pero ni siquiera fue culpa de Mari la pelea —espetó Kanan molesta golpeado con fuerza sobre su escritorio haciendo que Dia se sobresaltara.
—¿Cómo que no? —preguntó Día contrariada sosteniendo los hombros de Kanan, tratando de calmar a su amiga que tal como esperaba no había tomado bien la noticia.
Kanan suspiró tratando de controlarse, no ganaba nada alterandose otra vez.
—You me confesó que ella fue la que inició la pelea y que Mari sólo había tomado la responsabilidad para evitar que las represalias cayeran sobre ella —explicó Kanan.
—Pero eso no explica por qué Mari estaba en el suelo lastimada cuando yo llegué, es por esa razón que pensé que ella había iniciado todo —Dia repasaba los hechos en su mente.
—¿Lastimada? —recordó la parte donde You mencionó que había discutido con ella, pero de eso a lastimarla—. Umm supongo que trató de parar la pelea y se vio inmiscuida de alguna forma, pero You fue quien inició a pelear con Chika —Kanan suspiró profundo.
—Pero eso de nada me sirve ahora, la directora quiere el informe de lo que pasó según lo platicamos, no puedo cambiar la versión ahora —Dia odiaba cuando se ponía en situaciones tan complicadas, sobretodo porque sabía lo que significaba para su amiga que expulsaran a Mari y más a causa de una injusticia—. Lo siento.
—No es tu culpa, sólo hacías tú trabajo —la tranquilizó Kanan—, hablaré con la directora para ver si hay alguna otra forma de arreglar esto —trataba de mantener la calma pero si esto era verdad entonces muchas cosas se podrían desencadenar a raíz de esa expulsión, incluyendo el matrimonio de Mari.
—Bien —respondió Día con poco ánimo.
Kanan se quedó perdida unos segundos asimilando toda la información. Era terrible, su Mari resultaba expulsada eso solo la llevaría a lo que no deseaba la chica, casarse con aquel desgraciado. Cuando regresó a la realidad observó que la ansiedad de Dia no había disminuido ni un poco.
—Pasa algo más —dijo Kanan en tono afirmativo esperando una respuesta.
—Si, pasa algo más —Dia dio un hondo suspiro—, pero a comparación de tus problemas, creo que es algo tonto.
—Disculpa mi reacción, es sólo que me tomó desprevenida —dijo Kanan con sinceridad animandola a continuar—, sabes que me importa lo que te pase aun si consideras que es una tontería.
—¿Recuerdas la novela que escribí con Hanamaru-san? —preguntó Dia convencida por las palabras de su amiga para seguir contándole.
—Sí claro —respondió Kanan sentándose sobre el escritorio para estar más cerca de Dia ya que se había mantenido de pie.
—Somos finalistas —dijo Dia con pesar recargando su cabeza en los hombros de Kanan.
—Eso es una buena noticia, ¿no? —Kanan no entendía la reacción de Dia y no sabía si felicitarla o consolarla pero empezó a acariciar su cabeza jugando con su larga cabellera.
—Lo es… —respondió Dia con tristeza—, nos iremos una semana a Tokio para que elijan a un ganador del concurso.
—¡Oh! —ya entendía por donde estaba el dilema de Dia—. Irás a Tokio una semana con Hanamaru-san —eso era un aprieto extrañamente hilarante.
—¿Qué voy a hacer? —preguntó contrariada—. Una semana es demasiado tiempo para contenerse —dijo con tal dramatismo que casi hizo reír a Kanan.
—Bueno si ya lo has hecho hasta ahora, puedes seguir haciendo lo mismo —Kanan asintió como se tensó el cuerpo de Dia a causa de su comentario—, a menos que no te hayas contenido… tanto —se aventuró a decir preguntándose qué había pasado entre ellas.
Dia se levantó de su cómoda posición para encarar de frente a Kanan con la mirada llena de culpabilidad.
—No estoy segura de haberlo hecho —se llevó las manos a la cara con desesperación.
Deliberadamente tanto Dia como Kanan habían estado evitando hablar de temas relativos a sus amores imposibles ya no tan imposibles, pero Dia no se había esperado este giro de acontecimientos y necesitaba desahogarse con su amiga. Sacar todo.
—¿Pasó algo de lo que no me haya enterado? —preguntó Kanan con curiosidad de la respuesta de su amiga, que francamente con su cara de culpabilidad le decía mucho.
—No te había contado porque ni yo estoy segura de lo que pasó, ¿está bien? —dijo Dia para defenderse y Kanan asintió—. El último día que trabajé con Maru estuvimos toda la madrugada terminando los últimos detalles y de la novelas y nos turnamos para dormir y descansar un poco cada cierto tiempo. A mi me tocó dormir después de ella, cuando la dejé que solo cerrará todo y… creo… que se fue a acostar conmigo en cuanto terminó el trabajo, no estoy segura de esa parte —dudó, era un poco confuso—. Sólo recuerdo que cuando desperté por la mañana, me encontraba abrazándola con nuestros cuerpos bastante pegados —Dia se había puesto completamente roja al decir eso—, y eso no es todo, recuerdo haber tenido un sueño en donde la besaba —el tono escarlata en su cara iba subiendo tanto que Kanan pensó que podían explotar sus orejas—. Es vergonzoso contarlo, pero no era la primera vez que me pasaba, ya lo habia soñado antes cosas como esa. Es solo… solo que por la cercanía con la que estabamos una con la otra... Hanamaru allí en mis brazos, ¡¿y sí la besé en sueños?! —dijo exaltada asustando a Kanan que intentaba seguir el tren de pensamientos de Dia.
—¿Hanamaru dijo algo? —preguntó Kanan preocupada.
—No, no dijo nada, y estoy segura que se dio cuenta que estábamos durmiendo abrazadas —explicó Dia—. Además no sé si la bese realmente.
—Ya veo —concluyó Kanan al entender el punto de su amiga.
—¿Qué cosa? —cuestionó Dia.
—Es simple Dia, Hanamaru no llegó por arte de magia a tu cama, ella se puso en esa posición, es obvio que se siente atraída por ti —ya lo habían platicado tantas veces que parecía hasta redundante decirlo—. Y de si la besaste, quizás lo hiciste pero no fue como si ella no lo hubiera querido.
—Bueno si, eso ya lo sé, creo que estamos en el punto en el que ambas sabemos que algo pasa entre nosotras pero estoy atada de manos Kanan, ¡no puedo hacer nada! —exclamó alterada—. ¡Es mi alumna!
—Yo sé Dia, tranquila, te entiendo —Kanan estaba en esa misma posición y su consejo podría servir para ambas—. Si las dos están conscientes que nada puede pasar entonces tendrán que hacer el esfuerzo entre las dos para que efectivamente no pase nada —la lógica de Kanan era muy simple pero a la vez era una tortura si quiera pensarlo.
—Si es muy fácil para ti decirlo —respondió Dia con sarcasmo estrangulando el aire delante de ella—. Estaremos una semana solo ella y yo. ¡Ella y yo Kanan! —recalcó—. ¡Solas! Es demasiada tentación para ambas.
Kanan suspiró pues entendía el suplicio de su amiga, esa dulce y cruel tortura.
—Dia aunque te sorprenda escucharlo, eres la mujer más responsable que conozco, cuando te propones algo lo cumples y ahora todo el peso de esto va a recaer en tus hombros, incluso si Hanamaru no lo entiende, creo que tu puedes hacerlo —dio palmaditas de apoyo en su espalda—. Por eso eres el adulto aquí.
—No sé si pueda Kanan, si te soy honesta, la mayoría del tiempo solo fantaseo con el momento en el que mande toda mi ética por el caño y tome lo que tanto necesito de ella —su confesión le hizo sentir avergonzada pero liberada por haberlo dicho por fin.
—Yo… te entiendo Dia, pero… —Kanan ya lo había hecho de cierto modo, pero no quería contarle nada a su amiga para no tentarla a hacer lo mismo, siempre pensó que Dia era la más fuerte de las dos de cualquier forma, ella si podría luchar contra la tentación—. Creo que lo mejor es que hables con Hanamaru antes de que se vayan, que dejes las cosas claras para que no se haga falsas esperanzas.
—¿Y qué le digo? —preguntó Dia con sarcasmo—. ¿Qué no se me acerque porque podría besarla? —la sola idea le causaba gracia porque era cierto, estaba a nada de cruzar esa línea de manera consciente.
—Bueno no eso —le dio la razón Kanan—, pero puedes decir que es un viaje profesional o algo así, tú eres la de las historias.
—Creo que eso solo lo haría más tentador —al menos para Dia lo hacía mucho más tentador—, solo mantendré la distancia entre las dos, veré si puedo hacer que nos asignen habitaciones separadas o algo.
—Será lo mejor —respondió Kanan acariciando su cabeza de nuevo lamentando su situación.
Kanan se sentía muy culpable de contarle a su mejor amiga lo que había pasado con Mari, pero había decidido no hacerlo, en primer lugar por considerarlo algo muy privado para la rubia al tratarse de su prometido y el abuso del que era objeto y en segunda porque sentía vergüenza, o al menos esa era la excusa que se daba a sí misma.
—¿Y cómo van las cosas con tu exótica extranjera problemática? —preguntó Dia un poco más relajada de al menos haber externado su preocupación con Kanan.
—Oh, todo normal —mintió Kanan con todo descaro—, no ha pasado mucho realmente —dudo—, hasta ahora.
—Ya veo… —respondió Dia quien se dio cuenta que su amiga estaba mintiendo, pero como siempre cuando se trataba de Kanan, lo mejor era no presionar y esperar a que su testaruda amiga acudiera por ayuda—. ¿Quieres que te acompañe a casa? —Dia ya había terminado su día pero Kanan aún tenía pendientes.
—Gracias Dia, pero todavía tengo algunas cosas por hacer y You no ha terminado de entrenar —explicó.
—No seas tan dura con ella —Dia puso su mano en el hombro de Kanan, por lo que había oído de su regaño, Kanan estaba siendo bastante severa con You.
—Sólo lo que se ha ganado —respondió Kanan retomando el tono que usaba con sus alumnas.
Dia se retiró dejando a Kanan rumiando todo el problema tan grande que tenía Mari a cuestas. Estaba enojada con Mari y estaba enojada con You por no saber hacer las cosas bien ninguna de las dos.
Kanan fue a vigilar el entrenamiento de You, una hora después la chica continuaba nadando aunque con un ritmo muy irregular y había disminuido su velocidad pues el cansancio la había alcanzado al fin.
—¿Por qué te detienes? —cuestionó Kanan con molestia apurándola a continuar.
—Porque ya terminé lo que me pidió que hiciera —respondió You en un tono inusualmente altanero, casi grosero, desde el borde de la piscina.
—No has terminado —la reprendió Kanan—, yo diré cuando tu entrenamiento haya terminado, y no lo ha hecho aún. Así que vuelve y da otras cinco vueltas más.
—Ya ha sido suficiente por hoy —espetó You saliendo del agua con un rápido brinco, podía sentir sus músculos arder por el esfuerzo.
—¿Es eso lo que quieres realmente? —Kanan se fue a parar frente a You, los ánimos de ambas se habían calentado de nuevo.
—Sólo quiero que me deje entrenar en paz —el lenguaje corporal de You no había cedido nada con la presencia de Kanan, al contrario parecía retador.
—Lo haría si tan sólo fueras una atleta responsable consigo misma y con su equipo —Kanan se cruzó de brazos haciendo que la molestia de You se incrementara.
—Es que eso es lo que me molesta, ¿es muy difícil entender que estoy pasando un mal momento? —You empezó a subir su tono de voz—. ¡Todo es culpa de Mari! Desde que ella llegó aquí todo se ha ido al carajo, gracias a ella he perdido lo que más quiero.
La mención del nombre de Mari sólo hizo que Kanan no se pudiera contener más.
—¡Deja de culpar a todos los demás por tus errores You! —respondió Kanan exaltada—. El próximo año saldrás de la preparatoria y entonces enfrentaras lo que es la vida real.
—¡Soy una persona responsable! —se defendió—. No sería todo tan jodidamente difícil si sólo dejarán de meterse en mi vida, acepto que cometí un pequeño error con Chika en la mañana pero no es para tanto.
—¡¿Para tanto?! —el comentario de You había terminado por romper la poca paciencia que le quedaba a Kanan—. ¿Te parece poco que resultado de tu pequeño "error" vayan a expulsar a Mari de la escuela?
La noticia aunque inesperada para You, no hizo que disminuyera su nivel de molestia, por el contrario.
—Yo no le pedí que lo hiciera, si lo hizo fue porque se siente culpable por lo que me hizo —expresó totalmente enojada—, hubiera sido mejor para todos que nunca llegara a esta escuela.
Todos los momentos que había compartido con Mari pasaron frente a los ojos de Kanan rápidamente, incrementando la frustración que sentía de lo que estaba pasando.
—Y si así fuera no hubiéramos llegado tan lejos como lo hicimos en la competencia —rebatió Kanan molesta.
—¡¿Por qué la defiende tanto?! —cuestionó You—, hubiéramos ganado de cualquier forma.
La pregunta de You fue a dar directo a esa parte que estaba reprimiendo con todas sus fuerzas. "¿Por qué la defiendo tanto?" La pregunta resonaba en la mente de Kanan y tenía la respuesta más simple que no podía decir "porque estoy enamorada de ella".
—No estamos hablando de Mari —espetó Kanan tratando de librarse de tan incómoda pregunta—, estamos hablando de ti y tus errores, pero si quieres saber qué es lo que veo en ustedes dos, te lo diré. Creo que tienen el potencial de llegar hasta donde yo no pude, creo que tienen la fortaleza, la habilidad y el talento para ser todo lo que quieran ser y odio ver como se desmoronan sus planes por errores insignificantes que pueden destruir todo su futuro.
La pregunta de You hizo que Kanan recordara la posición en la que estaba y sobretodo que estaba ahí para ayudar a su alumna, con mucho trabajo guardó su sentimientos para poder retomar el papel que le correspondía. Se acercó a You y puso una mano en su hombro recobrando su compostura.
—Sé que estás pasando un momento difícil, que ahora mismo tus palabras son sólo un reflejo de la tormenta que traes en la mente, pero no puedes dejar que eso nuble tu juicio y dicte tus acciones —ésto tomó desprevenida a You quien esperaba que su profesora arremetiera de nuevo contra ella.
—Yo… —los ojos de You se llenaron de lágrimas pero hizo su mayor esfuerzo por contenerse—, yo lo siento sensei, no sé qué pasó en la mañana, sólo perdí el control de mi misma y no he podido retomarlo.
—Tienes que controlarte —dijo Kanan manteniendo su agarre sobre You—, la desesperación no te va a llevar a ningún lado.
—Lo sé… yo… es que fue todo demasiado —explicó—, yo quería hablar con Riko y ella sólo se negaba sensei, ni siquiera me está dando una oportunidad, y luego para empeorar las cosas, Chika se está aprovechando de la situación y me quiere robar a Riko, a mi Riko —la presión que You estuvo sintiendo en el pecho todo el día empezó a disminuir a medida que hablaba —, solo quiero que todo sea como antes. Quiero estar con Riko, que me perdone porque me equivoqué y no quiero perderla, la amo. La amo demasiado. Quiero recuperarla.
—Tienes mucho trabajo por delante si eso es lo que quieres —Kanan suspiró—, ojalá todo se pudiera arreglar con facilidad, pero a medida que crecemos las heridas duelen más y lleva más tiempo sanarlas, pero de qué podrán arreglarse.
—Siento lo que dije —You bajó la cabeza—, no quiero que expulsen a Mari por mi culpa.
—Haremos lo posible por que eso no pase —explicó Kanan—, cuéntame bien qué fue lo que pasó.
You le contó todo lo que había pasado o mejor dicho lo que ella recordaba, solo que a causa de la rabia habían detalles que no recordaba del todo. Le contó que en un momento Mari llegó a tratar de ayudar y separarla de Chika pero fue ahí cuando la empujó y cayó al suelo, la información hizo que Kanan se tensara un poco pero lo dejó pasar, quería tener el relato completo para saber cómo ayudar a sus dos alumnas.
—No prometo nada —dijo Kanan con sinceridad cuando You terminó su relato—, pero haré lo posible por tratar de sacarlas de éste lío.
—Creo que lo mejor es que vaya a confesar con la directora que todo fue mi culpa —la idea no desagradó del todo a Kanan pero prefirió esperar a tocar el tema primero con la directora porque sino a la que expulsara sería otra y eso tampoco era conveniente.
—Dejame ver que puedo arreglar y si es necesario entonces yo misma te acompaño a confesar con la directora y terminar este embrollo —si bien la prioridad de Kanan era Mari, tampoco podía descuidar a You, ya estaba todo hecho y ahora sólo había que controlar los daños.
Kanan pasó todo el camino de regreso a casa pensando en alguna estrategia para ayudar a Mari a resolver su problema, pero siempre llegaba a la misma conclusión, lo primero que debía hacer era hablar con ella. Saber cómo estaba.
Afortunadamente, recordó, ya le había pedido su número de celular por alguna emergencia que se pudiera presentar. Empezó a marcar desde antes de llegar a su casa, pero no tuvo suerte, el teléfono ni siquiera le daba tono, lo que significaba que se encontraba apagado. Lo estuvo intentando durante un par de horas, sin resultado alguno.
No queriendo darse por vencida decidió marcar al hotel, sabía el número de la habitación de Mari por lo que no sería difícil que transfirieran su llamada a la habitación, pero a pesar de ser ya bastante tarde, le informaron que la señorita O'hara no estaba por el momento, aunque no dieron más información. Se durmió bastante tarde insistiendo con el número de Mari pero el resultado fue el mismo. Sólo silencio, hasta que pudo comunicarse con Aoi-san quien solo le pido decir que la señorita O'hara estaba indispuesta pero que no se preocupara. No muy satisfecha con la explicación tuvo que dejarlo por ese día, ya buscaría contactar con Mari en persona al día siguiente.
Desde muy temprano llegó a esperar a la directora, aunque no había podido hablar con Mari todavía, por lo menos esperaba poder mediar la situación.
No esperó por tanto tiempo pues la directora también tenía la costumbre de llegar temprano a la escuela. En cuanto la vió, Kanan la abordó de inmediato sin perder tiempo.
—¡Buenos días directora! —hizo una reverencia—. Quisiera tratar un tema delicado con usted, si me permite.
—Es bueno verla Matsuura-sensei, justamente con usted tenía que hablar, así que me ahorra tiempo ya que está aquí —respondió la mujer sin delatar mucho sus intenciones.
—¡Oh! Me toma por sorpresa —dijo Kanan confundida—, pero entonces qué bueno que nos vemos tan temprano.
La directora dejó que Kanan pasara y tomara asiento mientras ella preparaba el té pues siendo tan temprano, su secretaria no había llegado aún.
La mujer puso una taza de té humeante frente a Kanan antes de empezar a hablar por fin.
—Muy bien sensei, dígame, ¿en qué le puedo ayudar? —preguntó la directora con tranquilidad y un mal presentimiento vino a Kanan.
—Vengo a hablar con usted sobre O'hara Mari-san —respondió Kanan con seriedad—, me he enterado que las dos capitanas de mi equipo se han inmiscuido en una pelea escolar y quería que habláramos al respecto.
—Es bueno que toque el tema —respondió la directora dejando su taza de té sobre el escritorio—, porque también es de O'hara-san de quien tengo que hablar con usted y lo haré primero porque quiero dejar claras las cosas y creo es pertinente antes de que diga algo que no debe —sentenció infundiendo un poco de temor en Kanan quien trató de disimularlo.
—Entonces adelante —dijo tragando duro.
—El día de ayer estaba dispuesta a expulsar a la señorita O'hara, incluso tengo la papelería lista para hacerlo ahora mismo —la noticia no sorprendió a Kanan gracias a la advertencia de Dia—, sin embargo antes de hacerlo, tuve una plática con el padre de la señorita O'hara, en la cual pudimos llegar a un acuerdo que nos beneficiara a ambos —hizo una pausa—. El grupo O'hara siempre ha hecho numerosas contribuciones a esta institución, eso no es ningún secreto, en parte esa es la razón por la cual recibimos a la señorita O'hara en circunstancias tan inusuales como en las que se presentó en esta escuela.
Kanan no entendía porque le contaba todo eso pero permaneció callada, escuchandola. Al final quizás el padre de Mari había intervenido teniendo que sobornar a la directora para conseguir que no expulsara a la chica.
—Nuestra escuela ha entrado en una etapa de crisis en donde toda la ayuda que llegue se agradece —continuó la directora—, y nuevamente el grupo O'hara nos ayudará a salir de tan lamentable situación. Recibiremos una generosa donación para mantener y remodelar parte de la escuela —todo empezaba a ser más claro para Kanan pues sus sospechas eran ciertas—, pero claro, no sería posible si no tenemos en nuestras filas a la estudiante O'hara Mari, es por eso que no la daré de baja en este momento —suspiró la directora—. Tal vez se pregunte por qué le he contado todo esto, pues podría parecer vergonzoso mantener a una alumna problemática bajo estas circunstancias, pero la razón por la que se lo cuento, es porque el padre de la señorita O'hara ha hecho bastantes preguntas sobre usted y su hija.
Gotas de sudor frío empezaron a bajar por la espalda de Kanan y trato de disimular su turbación.
—¿Qué clase de preguntas? —quiso saber.
—Generales —respondió la directora—, nada en concreto, pero sí un tanto reveladoras.
—¡Oh! —Kanan no sabía que contestar que no sonara sospechoso.
—Al punto al que quiero llegar Matsuura sensei, es que no quiero que por ningún motivo se vaya a arruinar esta donación, ya que con ella solucionaremos problemas que la escuela viene arrastrando por años —la mirada de la directora era profunda y hacía que Kanan se sintiera nerviosa y ansiosa—, además de que hemos conseguido un generoso patrocinador para el exitoso equipo de natación —Kanan levantó la ceja incrédula.
—¿Y que tengo yo que ver en eso? —cuestionó Kanan conservando la calma.
—Bien, me da gusto que pregunte —respondió la mujer poniéndose de pie—, para nadie es un secreto sus gustos… peculiares —expuso rodeando el escritorio hasta llegar a la espalda de Kanan poniendo sus manos en sus hombros presionando levemente—, particularmente aquellos que tienen que ver con las féminas.
—¿A qué quiere llegar? —se impacientó Kanan ante las insinuaciones de la directora y sus amenazas veladas.
—Sólo le quiero dejar en claro que marque muy bien la línea entre profesor y estudiante —recalcó la mujer—, no quiero que haya malos entendidos y menos con personas tan importantes como lo son la familia O'hara, ¿entendido sensei? —enterró sus uñas con fuerza pero Kanan no se quejó.
—No tendría porque haberlos, pero si lo que está insinuando es que existe una relación más allá de lo profesional con O'hara Mari-san entonces dejaré en claro que no la hay y si es lo que el señor O'hara quiso dar a entender entonces tal vez debería platicar más seguido con su hija para enterarse cuáles son los problemas que la agobian —respondió Kanan molesta—. Sólo me preocupo por un miembro de mi equipo de natación.
—La buena o mala relación que tengan nuestros estudiantes con sus padres lamentablemente es un terreno en el que no podemos entrar —la directora se sentó nuevamente en su silla dejando a Kanan—, así que tómelo como usted guste, pero que le quede claro que no toleraré una falta a la moral de ese tamaño de llegar a existir.
—Bien —espetó Kanan con molestia—, ¿entonces O'hara Mari-san no será expulsada?
—No, por el momento no —respondió la directora tomando nuevamente un sorbo de té—, dejare que usted le imponga un castigo que considere pertinente por su mal comportamiento, ya me he encargado de hacerlo con Watanabe-san y Takami-san.
—Está bien —en cuanto Kanan se puso de pie, se dio cuenta que sus piernas temblaban, probablemente debido a la cantidad de adrenalina que había generado, seguramente el cobarde prometido de Mari se había ido a quejar y es por eso que ahora estaban bajo el escrutinio—. Si me permite, regresaré a mis actividades.
—Esta bien Matsuura sensei —la despidió la mujer sin aspavientos—. Espero no eche en saco roto mis palabras. Estaré al pendiente de ustedes.
—No tiene que preocuparse que algo que no está sucediendo —finalizó Kanan yendo a la salida de la oficina.
—Me alegro de que así sea —dijo antes de que Kanan abandonara el lugar.
Si lo que quería era la discreción, ahora todo se había complicado exponencialmente por la amenaza de la directora. Kanan tenía la urgencia por ver y hablar con Mari de todo eso. Fuera lo que fuera que Mari hubiera hablado con su padre, tenían que aclararlo.
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