Capítulo 21

Tea salió del hospital con papeles en las manos, se encontraba muy triste y desilusionada de ella misma, tenía 2 meses de embarazo.

"Me cuidé, estoy segura. ¿Cómo me pasó esto?"

Hizo memoria y recordó que dejó de tomar pastillas por miedo a problemas de salud y tardó algo de tiempo en comprar condones, en esos momentos estaba con Yami y Yugi sin protegerse. No podía creer lo descuidada que había sido. Volvió a su casa pensando en una solución a su problema pero no la encontraba, definitivamente iba a tener ese bebé pero ¿cómo podía explicar su situación? No sabía quién era el padre de esa criatura que se estaba formando en ella, podía ser de Yami pero también podía ser de Yugi. Esa noche se quedó en su casa pensando todo el día en qué hacer para encontrar una solución al problema.

Yugi limpiaba su tienda sin saber lo que Tea estaba viviendo en esos momentos, quería que Tea dejara a Yami pero sabía que Tea no estaba preparada para abandonar a ese chico y él tampoco lo estaba con ella. Tenía el presentimiento de que Yami descubriría pronto su relación prohibida, amaba a Tea, la quería demasiado, deseaba que ella fuera feliz y si Tea era feliz teniéndolo como amante se conformaba con eso, pero tampoco era algo agradable ser amante, no podía dejar de cuestionar todas esas cosas en su mente.

Una semana después, Tea se aseguró de no encontrarse con ninguno de sus hombres hasta que comprendió que debía hablar de eso con alguien y esa noche fue a la casa de Yami.

-Qué milagro. Ya tiene rato que no vienes, me has tenido abandonado.

-Lo siento, no era mi intención hacerlo.

-Bueno pero viniste y eso es lo importante.

Yami y Tea comieron y después se sentaron en el sofá a escuchar música clásica, estaban abrazados pero Tea seguía pensando en cómo explicarle lo sucedido.

-Yami…

-¿Qué pasó?

-En esta semana estaba pensando mucho en cómo explicarte algo.

Yami la miró intrigado y preocupado.

-¿Te sucede algo malo?

-Depende de cómo se vea.

-¿Qué pasó?-sonaba ansioso.

-Fui con la doctora hace una semana.

Yami apretó su mano en señalando su preocupación por el bienestar de su novia

-Yami, estoy embarazada.

Yami dejo de apretar a Tea y su mirada quedó fija en el vacío, no reaccionó.

-Tengo dos meses de embarazo. Perdón, no me cuide lo suficiente, dejé de tomar pastillas y en esos momentos no compre ningún protector para ti, no creí que pudiera quedar embarazada.

Silencio, Tea lo miró y Yami estaba con los ojos cristalinos mirando el vacío.

-¿Estás bien?

Yami giró la cabeza hacia ella y la miró directo a los ojos.

-Estoy demasiado feliz que ni siquiera puedo expresarlo.

Tea sintió remordimiento, no estaba segura si era Yami el padre, este la besó en la boca y quedaron juntos besándose y abrazándose.

.

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Yami anunció a todos en la empresa de baile sobre el embarazo de Tea y la gente celebraba feliz el acontecimiento pero Tea no era feliz, aún debía revelarle a Yugi todo y además pensar en qué hacer. Yami era el hombre más feliz del mundo y cuidaba a Tea como si fuera una flor muy delicada, eso provocaba que Tea se sintiera aún peor. Aun así Tea se reunía con Yugi pero no encontraba las palabras para decirle a Yugi sobre su bebé

-Yugi…

-¿Qué pasó?

-¿Cualquier decisión que tome la aceptaras?

Yugi se quedó pensativo, eran profundas y dolorosas esas palabras.

-Si Tea, si eso te hace feliz aceptaré todo.

Las palabras de Yugi llevaban dolor aunque sonaba tranquilo.

-¿Estás seguro?

-Lo he pensado mucho y lo único que quiero es que seas feliz.

-Yo también quiero lo mismo para ti.

-Entonces no hay que sufrir y disfrutemos el tiempo que nos quede sea mucho o poco.

Yugi y Tea se tomaron de la mano y se fueron caminando por la calle hasta que Tea lo abrazó y lloró, él correspondió el abrazo y entendió que estaba muy triste.

-Todavía me cuesta creerlo.

-¿Qué cosa, Yugi?

-Que hayamos terminado como amantes en vez de esposos.

Tea sintió dolor en su corazón ante esas palabras, el abrazo duró largo rato y ella no lo soltaba, quería estar agarrada a él por siempre pero sabía que no podía.

En la noche, Tea llegó a una conclusión mientras dormía con Yugi en un hotel fuera de la ciudad Domino, debía pensar en el bebé que estaba en su vientre, no en ella misma ni en los demás, ¿qué era lo mejor para su hijo? Obvio, tener un padre pero ¿de qué forma si ni siquiera sabía quién era padre y sería doloroso para ambos hombres averiguar quién era el que engendró a la pequeña criatura? Ya sabía lo que tenía que hacer. Miró a Yugi a su lado y aprovechó lo profundamente dormido que estaba para darle un beso en la mejilla y una lágrima cayó por su mejilla.

Al día siguiente, en la tarde noche, Tea fue a casa de Yami para visitarlo, su mirada era fría, decidida y firme.

-Tea, me hubieras aviso que quería venir así hubiera ido por ti y no te arriesgas a estar en transporte.

Ella entró y Yami cerró la puerta, no notó lo sería que estaba y la atmosfera pesada de la casa.

-Qué bueno, que viniste, te extrañaba y a mi niño.

Yami iba a caminar hacia la sala cuando ella rompió el silencio.

-Yami, necesito hablar contigo.

-¿Sobre qué, amor?

Tea levantó la mirada llena de convicción y decisión.

-Hemos terminado.

Continuara...