Ay, sé lo tarde que es para mi hora standar de publicación, pero en la mañana -como a eso de las 10 de la madrugada- Tuve cita con el doc, y luego a mi madre le pareció un buen día para pasarla conmigo XS desayuno, foto de estudio -título-, impresiones y compras... me he hecho un espacio entre el super y la hora de comida XD

¡Los Dioses! No puedo creer las palabras que pusieron sobre eso de que se acerca el final de esta historia... ¿gracias, lo siento, errrr? bueno, qué decir, me halaga (?) que resulte indeseable que esto se termine, pero ya saben, todo tiene un fin, y creo que para ser mi primer fic Hitsu Hina, no ha ido tan mal, sin embrago ya creció lo necesario como para dejarlo descansar. Por otro lado, don't worry, everything is gonna be fine. Seguiré escribiendo, de hecho ya estoy trabajando en otra historia, bueno, más o menos, se me resiste un poco, será cuestión de ver. Muchas gracias por poner atención a las notas iniciales. Ok, suficiente de esto por ahora. Pasemos a los asuntos del cap de hoy.

Les recuerdo... les recuerdo que en la clasificación de este fanfic están elegidas las opciones de Romance y Angust. Así que no me digan que se me ha pasado la mano o algo por el estilo... gracias XD

Bleach no me pertenece, todos los derechos a su autor... Pero si fuera mío, tendría menos zagas de relleno.


En la cuerda floja

—Inesperadamente cierto Hinamori. Al parecer por fin tienes talento para algo.

— ¿Estás bien? Suenas raro.

—No podría estar mejor. Pensándolo bien, quizás si recuperaras la memoria…

Momo cayó a Toshiro con un beso. Al separarse la chica se perdió un momento en los ojos aguamarina, por alguna razón se veían un tanto cristalinos; luego, recuperando su animada sonrisa, desvió la perspectiva del tema con prontitud.

—Cuéntame nuestra historia, quizás así me sea más fácil recordar…

—Quizás… será un placer. —Toshiro la miró divertido. Momo parecía tan adulta e inocente a la vez cuando le hacía esa petición tan peculiar que no pudo resistirlo. —Pero será en otra ocasión, empieza a oscurecer. —Momo asintió y ambos se prepararon para emprender el camino de regreso.

Luego de esa tarde en la que Hinamori había presentado su rutina ante el décimo capitán del Gotei de Protección, pasaron dos semanas rutinarias y sin ningún avance a la vista en la recuperación de la memoria de la teniente durazno… aparentemente. Lo cierto es que el remordimiento carcomía el interior de Momo con más fuerza cada segundo que pasaba. Era desesperante. Pero por algo se hacen las cosas y la teniente estaba demasiado cómoda con esta situación, ignorando la voz de su conciencia, claro.

Parecía como si la traición de Aizen nunca había ocurrido. Ahora más que nunca el "Asunto A" resultaba un tabú. Su nombre, acciones o poderes no se mencionaban ni en un susurro. Simplemente estaba vedado de las conversaciones entre shinigamis, o por lo menos mientras la chica estaba presente. Y bueno, la nueva fama de "mujer-peligrosa-asesina-a-sangre-fría" ya había recorrido el Gotei Trece de ida y vuelta. Si bien no había hecho estragos muy grandes a su imagen tierna y dulce, los shinigamis sabían que detrás de esa fachada rosa con durazno, se escondía un alma de guerrero cuya furia era capaz de muchas cosas.

"Crea fama y échate a dormir".

Momo jamás imagino que esa frase pudiera ocultar tanta verdad. Ahora no tenía que esforzarse para quitarse la etiqueta de la frente que decía "mírame con lástima, Aizen me engañó", que usó contra su voluntad durante veinte años. Recuperar su lugar como teniente y shinigami común y corriente era más de lo que esperó cuando decidió permanecer amnésica por iniciativa propia. De nuevo su vida era una buena vida, con un delicioso plus albino y de ojos aguamarina. Así Hinamori volvió sin problemas a su acostumbrado ritmo de trabajo en la oficina, de vez en cuando salía con sus amigos (ahora sí a un bar) o veía a Ran en casa para las pacíficas tardes de té y charla; aunque también en ocasiones se dejaba llevar por su sentido de la responsabilidad y permanecía hasta altas horas de la noche dejando listo el papeleo del día. Como hoy por ejemplo.

—Momo, me retiro. Si quieres puedes marcharte a casa también. —La capitana Himawari hablaba arrastrando las palabras por tanto cansancio y hastío. ¿Es que la pequeña no necesitaba descansar? Llevaban encerradas en la oficina desde la mañana y hacía tiempo que el Sol se había ocultado.

—Está bien capitana, sólo faltan dos reportes, prefiero no dejar pendientes. Que descanse. —Susu resopló ruidosamente y salió de allí, esperaba que la adicción al trabajo no fuera contagiosa.

No obstante la suposición de Susu era errada. Momo no era adicta al trabajo, de hecho no lo disfrutaba mucho, pero desde que Toshiro se marchó en una misión a quien sabe dónde para hacer quien sabe qué, durante quien sabe cuánto tiempo, ella necesitaba distraerse pensando en otra cosa, ¿y qué mejor que una cosa productiva?

Daba igual, hoy era martes. Uno de eso días en los que no esperas nada, quizás sólo que llegue a su fin, pues es irremediablemente monótono y aburrido. El día perfecto para arreglar ese pendiente sin levantar sospecha alguna. Con ello en mente, Hinamori terminó rápido de revisar y leer los dos últimos reportes y salió de la oficina apresurada, en dirección a su apartamento.

Una vez allí Momo echó todas las cerraduras a la puerta y se acercó a su sillón. Ya era tiempo de alejar ese cuaderno de ella, no era bueno poner a prueba su suerte. Sacó la pequeña libreta del interior del cojín derecho y la sostuvo entre sus manos un momento.

Era de Aizen, sus manos la había sostenido también y él había escrito con su hermosa caligrafía muchas cosas en su interior, técnicas, lugares, nombres y parte de los planes, posibles resultados de sus estrategias. El corazón de la chica durazno comenzó a palpitar con más fuerza y velocidad. Desde la desaparición de su amnesia Momo se había preguntado lo mismo muchas veces… ¿Existiría alguna línea dentro del cuaderno donde ella fuera nombrada? ¿O simplemente su identidad valía menos que unos puntos suspensivos en la mente de su excapitán?

Hinamori respiró hondo y tuvo que tragar grueso para no ahogarse de ansiedad.

Despacio abrió el cuaderno y comenzó a hojearlo. Con forme avanzaba sus ojos se perdían entre las letras, leyendo frases al azar esperando hallar algo, lo que fuera…

"Hollowficación" "Gin, es un ente enigmático a pesar de su corta edad…" "Hueco Mundo será el inicio de…" "…si tan sólo no fuera ciego…" "Hanki: anula cualquier técnica…" "…del ingenuo de Yamamoto." "…Kyoka Suigetsu representa el aquí y ahora de un tiempo futuro…" "Capitán Shinji sigue pensando que puede descubrir las ilusiones de…" "Kidoh prohibido" "Debí elegir anteojos diferentes, la pasta…" "…debajo del tatami de la oficina o en la duela del dojo…" "…del infinito agradecimiento que debo a la insospechada estupidez del capitán Urahara" "Kūkanten'i: teleporta una porción de espacio…" "Es el siguiente paso. Las Noches será el nombre de donde inicie el imperio…" "…ir a la academia resulta interesante..."

¡Por fin, la academia!

"He de imprimir veracidad a estas líneas, ir a la academia resulta interesante, siempre está la oportunidad de hallar nuevos adeptos con potencial o identificar a los peones que deben ser vigilados antes de que se conviertan en alfiles o caballos" ¿Eso era de ajedrez? Momo no entendía mucho del leguaje que usaba ni las analogías, pero estaba segura de que él se estaba refiriendo a sus posibles enemigos y aliados. Continuó leyendo. "Existen cuatro alumnos que he localizado, en apariencia son comunes, pero debido a su insondable carácter, no encuentro más opción que tender una red de pruebas. He detenerlos cerca. Tres hombres y una niña…" ¿Una niña? ¡Tres hombres! Hisagi, Renji y Kira; ¡La niña era ella! Si aparecía aquí probablemente se detallaría más sobre si misma en las hojas posteriores. Angustia y alegría se acomodaron en su pecho a partes iguales. Nunca tuvo oportunidad de saber qué pensaba Aizen de ella, tal vez ahora podría enterarse de primera mano.

Estaba por adelantar un par de páginas cuando alguien le arrebató el cuaderno.

—No deberías mirar más allá de lo necesario, muñequita. Leer entre líneas, puede ser peligroso, a veces los espacios en blanco guardan más verdades que las mismas letras. ― Gin la miraba sonriendo, burlándose como de costumbre. Momo respiró profundo. ¿Qué acaso este hombre no conocía las puertas? Ese detalle de que apareciera de pronto y sin ningún tipo de aviso la tenía bastante molesta y para colmo ya comenzaba a acostumbrarse.

—Supongo…—Quizás era mejor así, había cosas prohibidas para algunos ojos. Y de una u otra forma, Hinamori aprendió a confiar en Gin y su extraña manera de ser. Esta acción la sentía como una especie de "me preocupas y te estoy cuidando" al bizarro estilo Ichimaru.

— Así que por fin te has decidido a buscar un escondite más adecuado para el cuaderno de notas ¿eh? —Gin cerró el cuaderno y distraídamente lo aventó al sillón de la sala, esperando la respuesta de la chica durazno.

—En la cueva donde pude entrenar para la prueba. Nadie más conoce o recuerda su existencia. —Momo tomó asiento a una distancia prudente del cuaderno y de su invitado autonombrado.

—Me parece una buena decisión muñequita. Sólo deberías tener cuidado de que nadie te siga. —Gin se sentó en la mesa de centro frente a la pequeña teniente, quien en respuesta se pegó por completo al respaldo del sillón, tratando de alejarse cuanto le fuera posible.

—Lo tendré. —Mirando hacia el maldito cuaderno y como quien no quiere la cosa terminó preguntando algo más a Ichimaru. — ¿Vendrás conmigo? Para asegurarte de que está allí.

—No, yo ya no tengo ningún interés en esas notas. Ahora es tú responsabilidad, si prefieres quemarlo no tengo nada en contra. Además, si me acercara a esa cueva, terminaría convirtiéndome en un licuado de partículas espirituales y tendría un irremediable y doloroso fin. No podemos hacer que Rangiku pase por eso otra vez.

—Ah…—Momo no pudo evitar quedar boquiabierta por un momento, ¿eso qué significado tenía? Bueno, en definitiva era bueno, pues eso quería decir que Gin no era inmortal y superpoderoso, e incluso había hecho del conocimiento de Hinamori uno de sus puntos débiles. — No, no sería bueno para ella. — Ichimaru ladeó la cabeza como analizándola, la chica detestaba saberse observada por ese hombre tan siniestro, si bien sentía un poquito de más confianza al estar en su presencia, eso no mermaba el nerviosismo que siempre provocaba. Era el efecto Gin.

—Pero hoy no tengo nada más que hacer, si tanto deseas mi compañía puedo ir contigo parte del camino. — ¿Deseaba su compañía? Al parecer sí, porque sin darse cuenta, Momo asintió y sonrió satisfecha. Si tenía algo seguro con respecto al excapitán Ichimaru es que no debía cuestionar nada, con ese hombre la mejor opción siempre era dejarlo ser.

Hinamori salió de su apartamento cuando la noche ya se había apoderado por completo de la Sociedad de Almas, el silencio era en verdad abrumador. Ágil y cautelosa la teniente durazno se deslizó por los caminos del Gotei de Protección hasta más allá de sus límites, teniendo extremo cuidado de no ser vista o percibida por ningún shinigami. Llevaba entre los pliegues de su uniforme la pequeña libreta. Oculta y segura.

Una vez fuera se mantuvo corriendo varios minutos antes de detenerse para tomar aire, teniendo la precaución de revisar previamente si existía alguna presencia cercana. Limpio. Se recargó de un árbol cercano y cerró los ojos un momento para relajarse.

—Parece que tienes práctica haciendo esto, muñequita. —La voz de Gin sonaba demasiado cerca, Momo abrió los ojos e instintivamente se puso en guardia. El excapitán rió por su reacción, y Hinamori fue capaz de localizarlo. Estaba de pie con la espalda apoyada en el otro lado del árbol donde ella descansaba.

Sin decir más las dos almas comenzaron a caminar solitarias hacia la cueva secreta. No tenían mucho tiempo caminando cuando la teniente durazno hizo ademán de hablar dos veces antes de lograr que la voz saliera de su garganta.

— ¿Por qué puedes hacer eso? —Preguntó por fin llamando la atención de Gin, aún le parecía gracioso el hecho de que ella se preparara mentalmente para dirigirse a él.

— ¿Eso? —cuestionó curioso, como si fuera un niño pequeño.

—Sí, aparecer de repente. — Momo evitaba verlo a los ojos, era perturbador hablar con el exshinigami, pero resultaba aún peor caminar a su lado en completo silencio.

—Ah… Veamos, no sé. ¿Por qué puedes respirar? —Respondió, preguntando con tono de voz irónico.

— ¿Cómo? —Hinamori tuvo que voltear a verlo, el rostro del hombre sonriente era de verdad un enigma, como una máscara con gesto perpetuo, inalterable e inescrutable, en tanto al reflejo de sus emociones en verdad inútil. Por un momento le recordó a Toshiro. Él era igual, sólo que sin esa sonrisa espeluznante.

—Es básicamente por la misma razón. —Respondió y como de costumbre, Ichimaru se escurrió fuera de la conversación. —Me temo que deberás continuar sola, muñequita, estamos cerca de la cueva y yo no puedo avanzar más.

Momo se detuvo y encaró al excapitán. Se llevó ambas manos entrelazadas al pecho, no sabía qué decir o hacer, sentía la necesidad de despedirse o dar un hasta luego pero ¿cómo? ¿Un abrazo? No, era mucho y no se creía capaz de soportarlo. ¿Un apretón de manos? Tal vez pero incluso eso le parecía algo raro.

—Sí… Yo, ah. Que estés bien. —Gin frunció el ceño ante la torpeza verbal de la chica, últimamente ella era más elocuente en su presencia, ¿qué demonios le ocurría? Entonces Ichimaru captó los sentimientos encontrados de la teniente durazno. Sin decir nada asintió despacio y puso su mano en el cabello castaño, acariciándolo un par de veces antes de retirarla. Momo se quedó sin habla. La mano del exshinigami había dejado en su cabeza una sensación extraña, parecía entumecimiento, un cosquilleo raro y hasta molesto. ¿Eso era estar cerca de ser un licuado de partículas espirituales?

—Nos vemos después, muñequita. —Gin dio media vuelta y empezó a caminar de regreso al Gotei de protección. "Seguramente irá a ver a Ran. Cuando va a verla se porta algo amable y parece estar cantando una canción en su mente."

—Sí… después. —Momo reanudó su trayecto tarareando la melodía de su rutina. Estaba de buen humor.

Llegó a la cueva en menos de lo que pensó. El lugar le parecía en verdad mágico, aún después de conocerlo, la visión de las partículas espirituales fluorescentes la dejaba encantada. La chica durazno salió de su ensoñación y sin perder más tiempo fue hasta el extremo interno más recóndito de la cueva. Allí había varias grietas de diferentes tamaños y profundidades, buscó con las manos la que fuera adecuada para ocultar el cuaderno de Aizen.

¡Bingo! Al tercer intento halló el hoyo perfecto. Era demasiado delgado, apenas cabía una de sus manos y debía sostener el cuaderno con los dedos para poder introducirlo. Con cuidado metió la libreta hasta que estuvo lo suficientemente dentro para no poder ser vista desde el exterior. ¡Perfecto! Nadie podría encontrarlo, suponiendo que lograsen hallar la cueva, jamás darían con la oquedad correcta. Satisfecha con su trabajo la pequeña teniente se alejó de ahí.

Ahora, con el pendiente arreglado Momo pensó que era una buena oportunidad para volver a hablar con Tobiume, tenía deseos de verla desde que había pasado la prueba de Yamamoto. Entusiasmada, la chica durazno se sentó en el centro de la cueva, y se puso en posición para meditar y así traer de nuevo la forma materializada de su Zampaktou.

Ojala no lo hubiera hecho así.


Toshiro no entendía qué estaba ocurriendo. Apenas llegaba de misión y ya estaban pasando cosas extrañas.

Nada más cruzó la puerta Senkai el joven capitán fue a la oficina de la quita división para buscar a Momo, pero no tuvo suerte. Era muy tarde, tal vez ya se había retirado a casa para descansar. Así, con nuevos ánimos, el chico se dirigió al pequeño departamento de Hinamori, y se extrañó demasiado cuando lo encontró vacío. ¿Dónde rayos estaba? ¡Era casi media noche! Tranquilo Toshiro. Como en la ocasión anterior en que la chica durazno desapareció, Hitsugaya subió al techo de la construcción y allí se concentró para percibir la energía espiritual de su Momo.

Estaba lejos. Bastante lejos y seguía moviéndose. ¿Hacía dónde iba a estas horas? Decidido a averiguarlo, el capitán siguió la energía espiritual de Hinamori. No obstante, de la nada la esencia de la chica se hizo imperceptible, en un parpadeo desapareció, sin otra pista, el joven capitán se dirigió hasta allí.

Cuando llegó hasta donde según sus cálculos y percepción, la energía espiritual de Momo se había esfumado, se halló delante de una cueva. La entrada era muy estrecha, y casi no se distinguía nada desde donde estaba. Intrigado el joven albino entró al lugar. Justo al cruzar hacia adentro, el chico pudo sentir una extraña variación en su propia energía espiritual, esto cada vez se estaba poniendo más raro. Entre el eco del espacio, pudo escuchar la voz de Hinamori y de alguien más, conforme se adentraba a la caverna, el sonido se hizo más nítido.

— ¡Por fin! Hasta que recuperas la memoria. —Toshiro abrió la boca y contuvo el aliento. ¡Era Tobiume! La Zampaktou de Hinamori estaba allí, sentada frente a su maestra como si fuera lo más normal del mundo… Un momento. Paren todo. ¿Momo recuperó la memoria? —Vaya, ¿y desde cuando?

—No tiene mucho, unas tres semanas más o menos. — ¿Qué? Hitsugaya frunció el ceño y parpadeó varias veces, repitiendo esa frase en su mente. ¿Unas tres semanas? Toshiro no lograba salir de su asombro. Debía estar soñando, porque nada de esto tenía sentido alguno. Su mente formó dos pensamientos casi al mismo tiempo: "¡Momo estaba bien!" y "Momo ha estado fingiendo tres semanas" La alegría de la primera idea fue sustituida casi instantáneamente por el enojo de la segunda.

—Pero no le he dicho a nadie. La verdad, la pérdida de memoria tiene más ventajas de lo que pensé. Sé que no está bien, pero quizás aparente amnesia un par de días más. — ¡Oh! Y además la señorita pretendía continuar mintiendo más tiempo. —De todas maneras nadie sospecha.

—Súper, jamás creí que fueras capaz de algo así. — "Yo tampoco" pensó Toshiro mientras se acercaba a las dos chicas que no sospechaban siquiera su presencia en la cercanía. — ¿Y hasta cuándo piensas decirle a él?, al shimigami de Hyorinmaru, el capitán del décimo escuadrón.

—Sí Hinamori, ¿hasta cuando piensas decirme? — La voz de Hitsugaya heló a las chicas hasta los huesos. Ambas se giraron y al verlo allí cerca de la entrada mirándola con desaprobación Momo supo que estaba perdida. ¡Maldita su suerte! Maldita mil veces. ¿Por qué él, por qué ahora? Momo hubiera preferido ser descubierta por el mismísimo general Yamamoto antes de ver a Toshiro descubriendo su mentira.

—Shiro chan Yo…—Se puso en pie rápidamente, mientras Tobiume la sujetaba de su uniforme, la mente de su shinigami estaba tan inestable en ese momento que no pudo mantener su forma materializada por más tiempo. "Momo" fue lo último que pudo decir antes de desvanecerse. —No es lo que tú crees.

— ¿Y qué otra cosa puede ser? Porque según parece has estado fingiendo amnesia. Dime, ¿estoy equivocado? —Momo negó con la cabeza despacio. — Entonces es verdad, le mentiste a todo el mundo.

—Bueno sí. Pero…

—Dime, cuánto tiempo llevas fingiendo, no, fingiendo no, mintiéndole a todos. ¿Cuánto tiempo llevo actuando frente a ti como un idiota?

—Shiro chan no…

— ¡Es capitán Hitsugaya! —Toshiro parecía estar conteniéndose para no dejarse ir en un arranque de violencia por la furia que comenzaba a asomarse en su voz. Momo comenzó a temblar.— "Cuéntame nuestra historia" ¿no? "Así tal vez me sea más fácil recordar".

—Hitsugaya…— ¿Qué? ¿Qué podía decir? ¡Vamos Momo piensa rápido! Antes de que sea demasiado tarde y este error sea irreparable.

— ¿Sabes? Creo que ya fue suficiente. Estoy comenzando a pensar que quizás nosotros no podemos ser algo más que amigos. —No por favor, todo menos eso.

—Toshiro.

—Mira cuántas cosas han ocurrido... Estoy cansado de esto. Tal vez es tiempo de afrontar el hecho de que no debemos estar juntos. —Cada palabra pesaba en su corazón atizando el frágil órgano hasta dejarlo casi sin movimiento. El capitán se dio media vuelta y empezó a caminar hacia la salida. Momo avanzó hacia él pero antes de poder dar más de dos pasos, la voz de Toshiro la detuvo. Hablaba duramente, con demasiada fuerza y dureza. — ¡No vengas! ¡No me sigas! ¡Quédate aquí o has lo que quieras, pero no me sigas!

Momo obedeció, de todas maneras aunque lo deseara su condición física y mental era tal que le resultaba imposible moverse. Cuando el shinigami abandonó la habitación rocosa la chica durazno se dejó caer sobre el suelo duro y frío. Sus rodillas dolieron un poco por el impacto pero ella no podía estar pendiente ningún sufrimiento corporal, sólo era capaz de sentir esa pesadez aguda y punzante en el pecho. ¿Eso era tener el corazón roto? Seguramente, ni siquiera el día en que vio a Toshiro besando a Karin se sintió tan miserable.

Meditar para sacar a Tobiume otra vez le sería imposible con todo el revoltijo de emociones que era en este momento. ¿Con quién ir? ¿A dónde correr? ¡Ran! No, ella estaba de seguro con Ichimaru, y no tenía ganas de explicar la enorme mentira ante su mejor amiga. Ya se sentía lo suficientemente mal como para soportar el regaño de la teniente mayor. ¿Hisagi, Kira, Renji? ¡Renji! Sí, él no era muy hábil con estas cosas, pero ahora Momo necesitaba sólo un lugar donde llorar y un amigo para abrazar.

Al salir de la cueva Momo apenas podía sentir la energía espiritual de Toshiro. Estaba lejos de los Trece escuadrones de Protección, pero si se esforzaba podría alcanzarlo… "No me sigas" Con cuanta furia había dicho eso. Hinamori no se atrevía a ignorar esa orden. Se giró en dirección al Gotei Trece y empezó a correr.

Fue una corta carrera frenética. En lo que pareció ser una exhalación ella estaba frente a la puerta del apartamento de Renji. Golpeó desesperada, sin importarle la hora que era. Estaba apunto de desbordarse cuando la luz se encendió en el interior. El sexto teniente comenzó a despotricar contra quien se atrevía a despertarlo de esa forma tan abrupta, furioso ignoró el hecho de estar en ropa interior listo para matar a su visitante nocturno, pero al abrir su voz se apagó por completo. Los papeles se invirtieron y esta vez Momo fue quien se presentó frente a él en un estado deplorable, sin querer molestar pero sin saber a dónde más ir.

— ¿Momo? ¿Qué…?—La chica ni siquiera le dio oportunidad al teniente de terminar la frase pues en el instante en que escuchó su nombre se dejó caer en el suelo y dejó de contener sus lágrimas. Renji cargó a su amiga y cerró la puerta antes de que algún curioso se asomara por ahí. Con infinita delicadeza la dejó en un sillón y se sentó a su lado. —Tranquilízate, y comienza a hablar. Si no me dices nada, no podré ayudarte.

Momo trató de calmarse, pero fue inútil. Una vez que logró reunir el aire y la coherencia necesaria para hablar, su voz no respondió como ella deseaba y en lugar de palabras de su garganta brotó un fuerte grito. Renji entró en pánico pues en cuanto Hinamori inhaló de nuevo, un segundo alarido, más alto que el primero, salió de los labios de su pequeña amiga. Parecía haberse vuelto loca. Ni siquiera ella lo comprendía por completo, pero no podía parar, era como si en cada grito se liberara un poco del dolor agolpado en su pecho.

— ¡Momo! ¡No, no! — ¡Diablos! ¡Por qué no fue con Rangiku ella sabría qué hacer! — Cálmate, iremos con Matsumoto y podrás contarle todo. —La respuesta de la pequeña teniente fue una única sílaba, y salió en otro alarido que más bien se asemejaba a un aullido de lobo: "No". Era algo sin precedentes en la historia de su amistad. De hecho en su vida Momo sólo había gritado así una vez cuando, según lo planeado por Aizen ella terminó atacando a Shiro chan, y en ese entonces había contenido la potencia de su voz. Abarai no sabía lo que hacía pero afortunadamente cumplió los deseos de Hinamori al abrazarla y esperar en silencio a que se desahogara.

Pasaron casi diez minutos en los que Momo lloró y gritó desesperada. En el proceso, se soltó el cabello, lanzando lejos su broche rosa, regalo de su capitana y rasgó su propio uniforme con las uñas ante la atónita mirada de su amigo pelirrojo, quien a pesar de todo supo mantenerse ecuánime. Cuando por fin se apaciguó, la chica durazno parecía deshecha, su voz apenas era audible, se había quedado afónica. Pero se sentía mejor.

Se separó del reconfortante abrazo de Renji quien esperó paciente a que ella diera el siguiente paso. Poco a poco, Momo relató los acontecimientos que la llevaron hasta ese instante, y para su sorpresa Abarai no la regañó, de hecho tampoco la miró cruelmente ni se atrevió a juzgarla. Lo único que hizo fue abrazarla de nuevo antes de hablarle.

— ¿Y qué piensas hacer ahora que él lo sabe? —Esa pregunta sonaba rara en la voz de Renji, a pesar de que ella misma se la había hecho durante toda la noche. Guardó silencio un momento.

—Una carta de renuncia. —Respondió por fin sin vacilaciones.

— ¡Piensas irte del Gotei!

—Sí. Si soy incapaz de arreglar las cosas, lo mejor será renunciar y alejarme. No quiero estar cerca de Toshiro si no puedo estar con él. Comprendes ¿cierto?

—Pero… pero, piénsalo bien, no puedes tomar una decisión así sólo porque él…—Momo lo miró en silencio y Renji se tragó sus palabras, él hubiera actuado igual de haber estado en las mismas circunstancias. —Comprendo. —Por un breve lapso de tiempo los dos amigos dejaron de hablar. No había nada más que decir. "Excepto…"

—Muchas gracias Renji, lamento que me hayas tenido que ver así. —El pelirrojo la miró y sonrió.

—No importa. Para eso están los amigos, y tú has hecho lo mismo por mí.

Continuará…


Listo... eso es que te llueva sobre mojado XD

Ok, pasemos a los comentarios! Muchas gracias a todas las que tienen la atención de comentar ^^

Lia Vanderbilt No te preocupes, gracias por comentar ahora, espero leerte en el cap final.

Emina Hikary: Sí, todos lo sabemos si Shiro chan llora será por Momo, nada más... quizás por la abuela pero eso es todo.

Hina. Momo- chan: Síp, todo bien. Que lindo que te ha parecido lindo jajajaja. Sí, esperaba que fuera tierno sin que el chico perdiera las formas. Espero leerte en el cap final ^^

Ale Whitlock: Sí, hasta pensé que ya no leías -_- se te extrañaba ^^ Déjame decirte que la Momo ebria la hice con pincitas, temiendo que quedara ooc de forma horrorosa, pero creo que no fue tan grave... Errr sí, cómo ves, esto está expirando, pero pues ya nos leeremos en otra historia ^^ pero a como van las cosas, tardaré un par de meses en volver a las andadas XD

MrCarhol: Oh, no llores, las cosas deben acabar, y aunque tarde un poco escribiré otra cosa. Pluuuusssshhhhh Ichimaru viviendo abajo de su cama... tenía que ser algo así y temía que fuera muy ooc. Menos mal que no fue un estropicio tan grande XD

Hinamori-Hitsugaya: wacala... cálculo integral... Valiente tú. No te preocupes, espero que todo haya salido bien, ah y sí, me gradué... gracias. Pueees sí, Momo -aunque no lo creas después de semejante capítulo que figura arriba- será feliz. Lo prometí y lo que prometo lo cumplo.

Vampire-ShikixRima: Gracias, que bien que te haya gustado.

Angelotaku12: sip, noto que cambias el sufijo, ojala puedas ponerte a ritmo para el final de la siguiente semana XD gracias por leer.

Ok, el siguiente cap ya es el final awwww, pero bueno, les repito que seguro nos vemos en otra historia, (bueno, si los dioses quieren). Y Por ahora espero leerlas a todas en el cap final para despedirnos ^^ Besos y mucha suerte.