Noecasantos: Lamentablemente es una de las cosas que mencionaste. Actualizo pronto!

Sophia: Oh, tendrán tiempo para la cita, pero no mucho. Actualizo Pronto!

Abneris1510: Actualizo Pronto!

Maria José Parga: Actualizo Pronto!

Fiore299: Me alegra te encante el fanfic! Bienvenida! :D Actualizo pronto!

VivianaeSosa1: En este capítulo lo sabrás. Actualizo Pronto!

Anais Sagrera: Actualizo Pronto!

Ibag18: Ya veras quien es la chica. Me alegra te guste la historia! Y si, yo también quiero llegar al tercer libro ya. El segundo es bueno también, así que don't worry. Actualizo Pronto!

Citrino: Me alegra te guste mi fic! :'D Actualizo Pronto! Att: Una hija de Hades.

Sui-Chan Hitachiin: Claro! Percy y Jason son los perfectos bro's. Nah, estas en lo correcto, no pienso hacer sufrir a Annabeth...no mucho al menos. En este capitulo sabrás quien es la que los quiere separar! Actualizo Pronto!


Afrodita suspiró contentamente al ver a Apollo y a Percy caminando por los jardines, sus manos entrelazadas mientras Apollo le enseñaba a Percy los nuevos jardines y la llevaba hasta donde Afrodita había descubierto Apollo había creado una escena para una cena romántica.

La diosa del amor suspiró una vez más al ver lo hermoso que se veían juntos. La ropa normal de Percy había sido cambiada por un vestido palabra de honor color dorado con brillantes del mismo color; su cabello negro caía libremente sobre su hombro izquierdo. Se veía radiante, hermosa, realmente le sentaba la felicidad...

Apollo por su parte se veía guapísimo con unos pantalones de etiqueta y una camisa de vestir con las mangas arremedadas hacia sus codos. Él tenia su rostro relajado y lleno de una felicidad que Afrodita no veía hacia años atrás. Ella amó el efecto que Percy tenia en el dios, la joven semidiosa parecía ser la luz de sus ojos, y eso para Afrodita fue suficiente para sentirse feliz ella misma.

Mientras la diosa del amor de daba la vuelta para dirigirse a su templo, le pareció sentir una oleada de celos y locura proviniendo de unos arbustos detrás de donde la pareja caminaba. Ella frunció el entrecejo y buscó, pero no vio a nadie, por lo que continuó su camino.

La entidad esperó a que la diosa del amor desapareciera para continuar siguiendo a el hombre que ella consideraba suyo, y a la niña que ella tenia planeado destruir poco a poco, empezando por su fe en Apollo y en su amor.

Después de todo, ¿Qué mejor forma de matar a alguien que rompiéndole el corazón?

...

Percy no podía quitar la sonrisa de su rostro.

Todo se sentía tan maravilloso, era como la calma después de una tormenta. Su vida entera había sido la tormenta, y a pesar de que aun le faltaba la guerra contra Gaea, ese lapso de tiempo que tenia de más parecía ser una hermosa forma del destino de demostrarle que la felicidad si existía y que si podía llegar a tenerla. Era la calma que ella tanto había deseado.

—¿Qué piensas, amor?—la suave voz de Apollo trajo a Percy devuelta de sus pensamientos. Apollo la observaba con una mirada suave mientras acariciaba su cabello.

—En todo...—Percy admitió, recostando su cabeza sobre el hombro de Apollo, para lo que el dios respondió rodeándola con sus brazos—Me gusta estar aquí, a pesar de la situación y de no tener privacidad por los libros, me gusta estar aquí. Aquí no tengo que preocuparme tanto por la guerra que se nos viene encima...

—Aquí estamos juntos.—Apollo añadió en un susurro, rozando su mano con la de Percy.

Ella le sonrió, entrelazando sus dedos con los de él, disfrutando como sus manos encajaban perfectamente, casi como si hubieran sido hechas para estar entrelazadas.

—Aquí estamos juntos.—ella asintió.

Hubo una pausa suave en la que ambos permanecieron así, observando en la distancia el mar chocar contra la costa. Era un lugar hermoso, Percy ni siquiera sabia que existía una playa en el Olimpo, pero hacia sentido si se consideraba que Poseidon tenia también su propio condominio y templo en el Olimpo.

—¿No se supone que no estemos aquí?—Percy preguntó, mirando hacia atrás donde el templo de Poseidon brillaba bajo la suave luz de las estrellas.—Después de todo Poseidon es mi padre, y bastante celoso.

—No hemos terminado nuestro paseo, me detuve aquí porque imagine extrañarías el mar.

Percy asintió, volviendo a mirar al mar con un deje de melancolía. Ella había pensado que era allí donde pasarían la noche, por lo que las palabras de Apollo la sorprendieron un poco. Habían estado paseando por el Olimpo durante casi una hora; Apollo le enseñaba lugares hermosos y aprovechaban que estaban solos para hablar y disfrutar el uno del otro.

Apollo se puso de pie luego de unos segundos, y le tendió su mano a Percy. Ella aceptó su ayuda y se levantó. La hija del mar observo una vez más el lugar antes de volver a entrelazar su mano con la de Apollo, y permitió que el dios la guiara.

—¿A donde vamos ahora?

Apollo sonrió para si mismo.

—Mi casa.

Percy sonrió también. Había una gran diferencia entre un templo y una casa. En Olimpo todos los dioses tenían ambas cosas, un templo y una casa. El templo era un lugar sagrado donde las ninfas, musas y algunos semidioses que estuvieran visitando el Olimpo iban y le rezaban a los dioses. Los dioses mismos pasaban mucho tiempo allí.

La casa era un lugar con mucho más poder que un templo, donde el dios o diosa vivían y tenían su vida normal. Dentro de esa casa ningún otro dios podía entrar. Percy sabia que algunas otras cosas como divinidades, ninfas, musas y semidioses podían, pero la idea de estar en la casa de Apollo sin que ningún otro dios los pudiera interrumpir...esa idea le agradaba mucho.

Al llegar a la casa de Apollo, lo primero que el dios hizo fue taparle los ojos a Percy. La chica rió un poco antes de alzar las cejas.

—¿Es en serio, amor?—ella sonó divertida.

Apollo sonrió también y empezó a guiarla hacia afuera.

El jardín trasero de la Mansión de Apollo era hermoso. El pasto era de un verde impactante, las estrellas brillaban mas fuertemente allí y el lugar estaba iluminado por unas velas que flotaban en el aire como por arte de magia. En el centro junto a un viejo árbol de Laurel, una mesa para dos los esperaba; un camino de velas encendidas se abría desde el comienzo de las losetas que hacían el camino hasta el árbol hasta llegar a la mesa.

Apollo quitó sus manos de los ojos de Percy, y en cambio la abrazó por detrás y la abrazó, colocando su cabeza sobre el hombro de Percy. Percy contuvo su aliento el segundo que sus ojos tomaron en cuenta la escena frente a ella.

—Apollo...esto es...—su voz sonaba cortada, como si no respirara bien—Wow.

Apollo sonrió, satisfecho consigo mismo. Él se separó de Percy y le dio una enorme sonrisa, ofreciéndole su codo como todo el caballero que era.

—¿Vamos, Princesa?

Percy hizo una reverencia ante Apollo antes de aceptar su brazo y entrelazar el suyo con el de él.

—Por supuesto, mi Lord.

Apollo cambio su sonrisa a una socarrona, y Percy tuvo que rodar sus ojos. Ella sabia lo mucho que a Apollo le divertía y en cierto modo le gustaba que ella lo llamara así. Era casi una broma que ambos tenían entre si mismos.


~..•..~

Los semidioses estaban todos juntos, viendo una película en la habitación de Jason, la cual era la más grande. El popcorn volaba de lado a lado y las risas se escuchaban por todo el pasillo, causando que los pocos dioses que caminaban por allí se detuvieran por un segundo antes de continuar con diversión.

Jason abrazaba a Piper mientras veían con indiferencia la televisión, más Jason se detuvo el segundo que sus ojos se encontraron con la figura de Nico di Angelo. El chico estaba sentado junto a Hazel y Frank, y tenia una conversación con ellos, más Jason pudo reconocer la tensión en sus ojos, y se preocupo un poco.

Jason se separó de Piper, dándole una sonrisa antes de dejarla junto a Thalía. El hijo de Zeus se abrió paso hasta sentarse en el suelo junto al hijo de Hades. Nico levantó la vista cuando vio a Jason a su lado, y Jason pudo ver como Nico intentó evitarlo más una pequeña sonrisa se creo en su rostro.

Dejando a un lado la sorpresa al ver a Nico sonriendo, Jason le devolvió la sonrisa.

—¿Estas bien, chico?—Jason preguntó.

Nico lo miro ladinamente.

—Siempre estoy bien.

Pero Nico realmente no lo estaba. La idea de poder compartir sus dudas con alguien era tentador, pero aun le costaba bastante confiar en alguien. La idea de que alguien se interesara en él y que lo viera como algo más que simplemente el hijo de Hades era sorprendente, pero al parecer era cierta. No solo Jason parecía confiar en él y quererlo como amigo, y ahora Will Solace también parecía querer ser su amigo.

Pero sus dudas murieron cuando Jason alzó sus cejas en su dirección, su mirada firme hacia Nico. Allí él decidió abandonar sus dudas por un segundo, solo un segundo, y confiar en alguien más antes de guardarse todo para si mismo.

—Vi a Cupido.

Allí estaba, lo había dicho.

Eso había dañado por completo su noche, el haber visto a Cupido paseándose por el Olimpo como si nada, como si no fuera un monstruo horrendo le dolió mucho a Nico. Después de lo que le había hecho Cupido se atrevía a aparecerse junto a él, y como si no fuera todo le había sonreído. Aquella sonrisa le helo la sangre a Nico, y por un segundo él se había sentido tan desnudo como se sintió cuando tuvo que admitirle sus sentimientos por Percy y su sexualidad aquella vez junto a Jason.

—¿Otra vez?—la voz de Jason sonó totalemente preocupada por Nico—¿Estas bien? ¿No te hizo nada, cierto?

—Además de sonreirme, no. No me hizo nada—Nico respondió.

Rabia llenó a Jason. Cupido le había hecho suficiente daño a Nico al obligarlo a admitir algo que Nico mismo nunca quiso admitir. No había sido sencillo admitir que estaba enamorado de Percy Jackson, sino que también había tenido que admitir que sentía una grave atracción hacia los chicos también.

—¿Te sonrió?—su voz sonó exasperada, para luego detenerse y mirar con gentileza al chico junto a él. Lo había dicho muchas veces, y muchas veces Nico lo había ignorado o había reaccionado muy violentamente, pero era algo que necesitaba decir. —Todo estara bien, Nico. No tienes que esconderte, no es nada malo.

Nico lo observó furiosamente. Su cuerpo estara "relajado" más sus ojos brillaban con furia. Era cuando más peligroso él era, reconoció Jason.

—Tu no entenderías nunca, Jason. No entiendes, tu no eres el hijo de Hades, tu no eres a quien todos temen o a quien todos desprecian. Y como si no fuera necesario soy...soy...

—Bisexual—Jason dijo suavemente—No debes avergonzarte, Nico. No hay nada malo en que te gusten los chicos también.

—¡Es que no entiendes...!

Pero Jason realmente si entendía. Nico era de los años 40', él era de los años en que reconocer que eras gay o que te gustaba alguien de tu mismo sexo era prácticamente un pecado y que era castigado severamente. Jason había escuchado de organizaciones matando a gente solo por su sexualidad en aquellos tiempos, era normal que Nico estuviera tan...dudoso de decirlo. Él haberlo admitido una vez a Cupido había sido suficiente para Jason para reconocer que Nico era, tal vez, el semidiós más valiente que conocía.

Pero Nico tenía que comprender que los tiempos habían cambiado. El perjuicio seguía, pero en menor cantidad. La gente ya empezaba a aceptar...y Jason estaba más que seguro que el Campamento podría entender mejor que nadie.

—No entenderé igual que tú, porque yo soy heterosexual y porque soy hijo de Zeus, pero entiendo el miedo que estas sintiendo, pero debes entender que la vida no está solo compuesta de gente que te odiara, también encontraras gente que te comprenda y te acepte como eres—Jason pausó por un segundo—Nosotros te aceptamos, Nico, o al menos lo haríamos si te abrieras a nosotros.

—¿En serio crees eso?—Nico lo miro sarcásticamente.

—¿Qué te da miedo, Nico? ¿Qué los demás sepan tus sentimientos? Mira a Percy—Jason dijo, y Nico hizo una mueca, pensando en que Jason tal vez le hablaría sobre su enamoramiento a Percy, pero lo que continuó lo sorprendió—Percy te entendería perfectamente si le das la oportunidad, ella le gustan las chicas también.

Nico negó con la cabeza. Entendía que Percy también era igual que él en ese sentido, más lo siguiente que dijo le dejo en claro a Jason sus verdaderas dudas.

—Percy ama a Apollo—Nico quedo sorprendido cuando no le dolió tanto decir eso.

—Pero ella también te quiere, Nico. Percy nos quiere a todos nosotros, date una oportunidad, date cuenta que todos aquí te queremos. Nadie aquí te va a juzgar ni te odiara, Nico.

Nico esta vez no hizo ademan de parecer enojado, él simplemente suspiró y desvío su mirada. Jason suspiró también, le dio una palmada amistosa a Nico en su pierna y regresó a su lado junto a Piper, la cual empezaba a observarlos con curiosidad.

Nico desvío su vista, pero entonces se sintió sorprendido cuando Will apareció junto a Nico, sentándose donde Jason había estado. Inconscientemente Nico buscó a Annabeth con la mirada, solo para encontrarla inmersa en una conversación con Thalía.

—Hey—Will le sonrió.

Nico le alzó una ceja ladinamente, aun recordando la última discusión que habían tenido esa misma mañana. Aquel irritante hijo de Apollo parecía querer ser parte de la vida de Nico, y aunque a Nico le agradaba Will, y siempre le había agradado, no estaba tan seguro de aceptar su amistad. Después de todo, aún estaba empezando a aceptar a Jason.

—Hola—dijo Nico entonces.

—¿Estas bien?—Will lo observó, como si intentase leerlo más allá de su fingida calma. Tal vez, pensó Nico, tal vez Will podía leerlo al ser un hijo de Apollo y un Sanador, tal vez Will podía leer lo roto que él realmente estaba...tal vez era por eso que el chico parecía estar más interesado en él ahora que antes.

Pero no, le recordó una pequeña voz a Nico. Will siempre había parecido interesado en Nico, él siempre había parecido agradarle Nico y siempre había querido ser su amigo, o al menos eso había parecido tantos años atrás cuando Nico aún estaba en el Campamento.

—Estoy bien—Nico dijo entonces.

Will le sonrió a Nico.

Sorprendentemente Nico le devolvió la sonrisa.

En ese momento Nico decidió que le agradaba Will; No parecía estar asustado de él, y parecía sincero. Sí, a Nico definitivamente le agradaba Will Solace. Era cierto que era un poco cabezón e irritante, pero aun así le agradaba.


~..•..~

Percy Jackson observó con curiosidad el árbol de laurel cerca de la mesa donde Apollo y ella habían cenado.

—¿Es esa...?—Percy se detuvo a sí misma, no sabiendo muy bien como preguntar algo tan delicado para Apollo.

Sin embargo, Apollo entendió. Él se acercó a Percy, una copa de algún tipo de bebida en su mano. Él observó al árbol por unos segundos, casi con melancolía, para luego sonreír socarronamente y tenderle a Percy una copa.

—¿Daphne? Sí.

—Oh—Percy dijo suavemente, solo entonces notando lo sagrado y bien cuidado que parecía estar y ser ese árbol.

Apollo se recargó contra Percy mientras observaba el árbol que en su tiempo había sido una hermosa ninfa la cual le había robado su corazón.

—¿Cómo era ella?—Percy preguntó suavemente.

—¿Daphne? Bueno...ella era hermosa, realmente hermosa. Tenía una sonrisa que parecía iluminar todo el lugar, y su piel parecía ser la piel más suave y delicada en aquel tiempo.

Percy le sonreía con pena, más por dentro ella tragó en seco. En ese momento una pequeña duda la invadió. Ella sabía que Apollo la amaba, pero Percy sinceramente no sabía porque. Ella era simplemente ella, ella era solo una chica con un destino bastante torcido. Ella era solo una humana, y Apollo era un dios, por el Olimpo, Apollo era prácticamente perfecto.

—Era hermosa, pero el amor que sentí por ella fue solo el resultado de la flecha de Eros—Apollo frunció el entrecejo—O Cupido, como quieras decirle. ¿Sabes la historia, Percy?

La chica asintió, más su mirada le dio a entender a Apollo que quería escucharlo de sus propios labios.

—Una tarde yo estaba cazando en una montaña cuando vi a Cupido practicando con su pequeño arco y su pequeña flecha, en aquel entonces él era solo un niño, ambos en físico y en actitudes. Yo me burle de él, pues era degradante su forma de lanzar la flecha—Apollo suspiró—Él tomo venganza en mí; me disparó una flecha con la cual quede totalmente enamorado de una ninfa que tuvo la mala suerte de pasar por allí en esos momentos. Cupido a ella le disparó la flecha del odio, por lo que ella no quiso nada conmigo. Yo enloquecí, me sentía locamente enamorado. La perseguí gritándole que se casara conmigo, que la amaba...como sea, al final cuando casi la atrapo ella rogó a Gaea que la ayudara, y aquí estamos...

—Gaea la convirtió en ese árbol—Percy asintió en dirección del árbol de laurel—Es por eso que el laurel es sagrado para ti.

—Mjm. No pude tener su amor, pero tuve la grandiosa idea de hacerla amada por todos. La hice sagrada, todos los vencedores y poetas y cualquiera que triunfara en algo llevaría una corona de laurel en su frente...

Percy tomó la mano de Apollo y entrelazó sus dedos con los suyos.

—Daphne fue realmente estúpida al no aceptarte—ella le dijo suavemente, ignorando como una de las ramas del árbol se movió bruscamente como si pudiera escucharla—Eres un novio maravilloso, y estoy segura que hubieras sido un esposo igual de amoroso y maravilloso.

Apollo se perdió en los ojos verdes que lo observan con compasión y amor, y él no pudo evitar inclinarse y besar la frente de la chica tan especial frente a él.

—Pero fue lo mejor que no me aceptara—Apollo dijo al separarse.

Percy se vio confusa.

—¿Por qué?

—Porque si lo hubiera hecho me hubiera casado, y no hubiera tenido la oportunidad de estar contigo—Apollo beso sus labios, suave y amorosamente—Pase una eternidad de sufrimiento en el ámbito amoroso antes de conocerte, y pasaría otra eternidad más de sufrimiento si eso significase que podría amarte por siempre. Tu amor, hermosa y dulce Percy, es lo más importante que tengo.

Los ojos de Percy se llenaron de lágrimas ante eso.

Esas palabras eran más pesadas de lo que parecían, y Percy lo sabía. Apollo era un dios, él tenía millones de cosas y podría tener millones de chicas o chicos si él quisiese, pero el saber que él a quien quería era a Percy era abrumador en el buen sentido, aún más cuando Apollo le dijo que ella era lo más importante para él. Ella, una simple semidiosa, era lo más importante para alguien como Apollo, un dios.

—Te amo—Percy susurró.

Una enorme sonrisa apareció en los labios de Apollo, y el lugar pareció iluminarse. En ese momento Percy encontró que esa sonrisa era lo más hermoso del mundo. Aquella sonrisa llena de felicidad la hacía a ella feliz.

—Yo también te amo—Apollo se inclinó y volvió a besarla.

Percy dejó suavemente la copa sobre la mesa y enrolló sus manos en el cuello de Apollo, profundizando el beso. Apollo atrajo a Percy hacia él y la rodeo con sus brazos. Unos segundos después el beso fue roto con las sonrisas de ambos, los cuales parecían incapaces de dejar de sonreír.

—¿Has pensado en nuestro futuro, Percy?—Apollo preguntó suavemente una vez que se separaron, sus frentes juntas y sus labios solo sentimientos separados. Ambos seguían abrazados aun, y la pregunta de Apollo hizo que Percy suspirara.

Por supuesto que había pensado en el futuro de ambos. Eso era probablemente lo que más le preocupaba a la chica. Era una situación que solo tenía dos formas de terminar: podía terminar bien, o podía terminar con ella con el corazón roto.

Percy era mortal, y Apollo no lo era.

Percy sabía lo suficiente de los dioses para saber que por más que aclamaban amor, casi nunca hacían nada para que ese amor continuara cuando los años empezaban a pasar. Tenía a su madre como ejemplo, o a May Castellan, o a la mamá de los Stoll y a Frederick Chase...

—Sí—Percy dijo entonces suavemente—Por supuesto que pienso en nuestro futuro.

Apollo busco en sus ojos antes de hablar, su voz suave y gentil. Él había estado pensando en lo que diría por mucho tiempo, desde que Hera había secuestrado a Percy y desde que Percy había rechazado la inmortalidad. No quería decirlo ahora y perder toda oportunidad con Percy, no quería que ella se sintiera abrumada o algo así.

—Cuando esta guerra termine, Zeus les hará a todos ustedes ofertas, no es seguro, no he podido ver bien el futuro...—él frunció el entrecejo ante el recuerdo de como su poder de ver el futuro empezaba a perderse—Todos pensamos que les ofrecerá ser inmortales, justo como te ofreció a ti aquella vez.

Hubo una pausa suave, y Percy se imaginó por donde empezaba todo.

—Dime, princesa. Si el día llegase y te ofrecieran la inmortalidad una vez más, ¿aceptarías?

Percy suspiró.

—No lo sé, amor. Es algo...fuerte, algo que necesitaría pensar. Yo he visto y conocido a suficientes dioses como para saber que lo que ellos son no es algo que yo quiero ser. La mayoría de ustedes los dioses son...arrogantes, desleales, no tienen valores morales, manipulan...

La chica negó con la cabeza.

—Por eso mismo necesitamos alguien como tu entre nosotros. Tú tienes todas las cualidades que a nosotros nos faltan. Tú serias perfecta como diosa, encajarías rápidamente...

Percy lo interrumpió gentilmente.

—¿A qué viene esto, Apollo?

—No veo un futuro sin ti, Percy. Estoy intentando preguntarte...que si llegase a darse el caso y te ofrecieran inmortalidad una vez más, y dado el caso hipotético de que aceptaras... ¿Pasarías conmigo la eternidad?

Percy intentó calmar su alocado corazón y el sonrojo que subió a sus mejillas. No era una proposición, ella aún tenía 17 años, pero era Apollo planeando un futuro con ella. Era Apollo queriéndola como parte de su vida...eso significo mucho para ella. Más que cualquier otra cosa.

—Sin duda alguna, Apollo—Percy susurró—Sin duda alguna.

Pero Apollo sabía muy adentro que la inmortalidad era algo que Percy no deseaba, al menos aún no. Él había pensado en otra cosa si Percy no aceptaba la inmortalidad que todos pensaban iba a serles ofrecida luego de que salvaran el mundo una vez más.

Apollo había pensado en abandonar su lugar como dios, tal vez podía hacer algo que enojase a su padre para que lo castigara como había castigado a Dionisio. Un castigo así le permitiría a Apollo vivir con Percy, y él podía usar sus poderes para envejecer...él podía envejecer con Percy y darle la vida humana que ella tanto quería...

—Estamos adelantándonos mucho, ¿no?—Percy se vio nerviosa, y Apollo suavizo su mirada. Si ese era un tema que Percy no quería tocar, él no lo tocaría. —Vivamos en el ahora. Aún no hemos derrotado a Gaea, aún no ha pasado nada...

—Tenemos fe en ustedes, Princesa, sabemos que ganaran—Apollo le sonrió—Pero tienes razón, dejemos el futuro para después, y disfrutemos del ahora.

Percy le dio una sonrisa más segura, y junto sus labios una vez más.

...

Percy se observó en el espejo del baño e intento arreglarse un poco el cabello, pero entonces se recordó a si misma que su cabello era probablemente lo menos que a Apollo le importaba en aquellos momentos.

Ella se dio la vuelta para regresar hacia afuera con Apollo, pero una extraña sensación de mareo la detuvo. Su mente flasheo a cuando Hera la había dormido, pero esta sensación no se sintió igual, por lo que ella pensó que esta vez era algo de su salud.

Antes que la chica pudiera llamar a Apollo, la oscuridad la envolvió, y ella se desmayó. Un segundo después una chica apareció en ese mismo baño. Su sola presencia daban ganas de suspirar, esa mujer era extremadamente hermosa.

La musa observó a la desmayada chica frente a ella y frunció el entrecejo.

—Con que tú eres Persephone Jackson—su voz era pura dulzura y como si campanas sonaran. Tenía una voz verdaderamente hermosa—No sé qué Apollo te ve, sinceramente no podrías ser más fea.

Calíope suspiró con desde hacia la semidiosa, y un segundo después su apariencia cambio hasta verse idénticamente a Percy desde su físico hasta su ropa. Calíope, ahora la viva imagen de Percy, frunció el entrecejo y se estremeció al verse al espejo.

—Lo que hago por ti, Apollo...

Calíope salió del baño y fue lo más rápido que pudo hacia donde Apollo estaba. Allí, la musa vio a Apollo bebiendo otra copa de vino mientras esperaba por Percy. Calíope se apresuró y antes que su plan pudiera ir mal, ella se acercó a Apollo y lo besó.

Apollo rió en el beso, algo que con Calíope él nunca había hecho. Eso pareció encender más el fuego de la rabia dentro de la chica, y ella lo besó más fuertemente. La sonrisa murió en los labios de Apollo, y él lanzó su bebida a un lado, sin importarle algún reguero que pudiera causar, y atrajo, a quien él pensaba era Percy, más hacia él.

Rápidamente el beso subió de intensidad, el dios había pasado meses sin aquel contacto físico que él tanto necesitaba y quería. Los besos de Apollo se tornaron deseosos y empezaron a bajar de sus labios hasta su mandíbula, y de allí al cuello.

—Te amo—susurraba Apollo entre cada beso, su voz suave y un poco ronca.

La sonrisa de Percy se vio extraña en su rostro, pero en ese momento Apollo solo pudo pensar en el deseo que sentía por aquella chica que amaba.

Y le dio rienda suelta a su amor y deseo.


~..•..~

Cuando Percy despertó, se sintió como si un perro del infierno le hubiera caído encima. Ella gruñó con dolor y se levantó del suelo del baño. Confundida de si había pasado mucho tiempo inconsciente, y también confundida de que le había causado ese extraño derrumbe.

—¿Apollo?—su voz sonó ronca, y puntos negros danzaron en su visión por unos segundos hasta que recuperó su visión otra vez.

Ella se abrió paso fuera del baño con pasos lentos y dolorosos. En el pasillo ella vio cuadros en el piso, y el miedo la invadió momentáneamente. ¿Habrían sido atacados? Con preocupación Percy empezó a correr por toda la casa en busca de Apollo.

Por más que ella gritaba su nombre no había respuesta. Percy entonces se abrió paso hasta la habitación de Apollo, el último lugar que le faltaba por revisar. Ella abrió la puerta, más quedo congelada ante la imagen que sus ojos capturaron.

En la gran cama de Apollo habían dos personas. Apollo estaba besando el hombro de una mujer mientras ambos se movían juntos y gemidos y jadeos suaves se escucharon. Pero Percy no podía pensar, Percy no podía entender que estaba sucediendo.

Entonces, Percy escuchó entre los gemidos la voz de Apollo murmurar un "te amo" hacia aquella mujer, y su mundo se desmoronó por completo. Percy pensó en salir corriendo y nunca dejar de correr, pero en ese mismo segundo la mirada de Apollo se encontró con la de Percy, y él se congeló.

La confusión brilló en el rostro del dios, y él entonces observó a la mujer que estaba bajó él. Con un jadeo entonces Apollo pudo ver el bien a aquella mujer, y entonces él miró a Percy con los ojos abiertos de par en par mientras se separaba de Calíope como si quemara.

Pero Percy ya había visto suficiente. Pudo reconocer el rostro de esa mujer, y su pesadilla se había yeso realidad otra vez. Apollo estaba con Calíope otra vez; había vuelto a engañarla con la misma mujer.

Las lágrimas se acumularon en los ojos de Percy, pero la rabia momentánea que estaba sintiendo le impidió que estas cayeran libres. Se sentía avergonzada de si misma, se sentía como una tonta por haberle creído todo a Apollo, se sentía rota y tonta...pero sobre todo estaba confundida.

—¿Percy?—Apollo se veía confuso.

—Parece que tu truco para hacer que me desmayara no funciono del todo—su voz sonó totalmente monótona, y Apollo entonces empezó a negar con su cabeza frenéticamente—Lamento haber interrumpido, sigue disfrutando a tu Musa.

Con eso Percy se fue de allí corriendo. Apollo empezó a perseguirla mientras gritaba su nombre, pero la risa de la Musa lo detuvo. Apollo se volteó hacia Calíope con rabia, habiendo entonces descubierto más o menos lo que ella había hecho.

—Calíope—su voz sonó completamente rabiosa, su cuerpo brillando y su verdadera forma amenazando con salir, más la Musa simplemente le dio una sonrisa inocente.

—¿Ooops?

...

Percy sollozó mientras corría lejos de allí, no le importaba hacia donde, solo necesitaba estar lejos de allí, lejos de las mentiras y lejos de aquella imagen que le partía el corazón.

Todo se sentía tan maravilloso, era como la calma después de una tormenta….sus propias palabras se le habían cruzado. Y es que la pobre hija del mar había olvidado que después de la calma luego de una tormenta viene una tormenta aun más peor que la primera.