Por si lo olvidaron, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Christie Hart, yo solo traduzco.
Una vez más me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo, gracias por seguir apoyándome.
PARTE III: CISNE
Capítulo 21
Dos días pasan con Bella evadiendo a los Cullen.
Utiliza a Tia y Amber para reportar cómo les va y espera hasta que los dos están dormidos antes de dirigirse bajo cubierta para ver cómo está Seth. Él sigue inconsciente, y cada día que permanece en ese estado, Bella teme que nunca despertará. En la segunda noche, convence a Amber de robar al chico herido de su lugar junto a Edward, para que Bella pueda cuidar de él por lo que queda del viaje. Es el único medio que tiene de ocuparse a bordo de esta embarcación.
En la mañana temprano del tercer día, se pasea de un lado al otro de la cubierta con Seth colgando de su torso, con un brazo metido debajo de su espalda. Usa su otra mano para apartar el cabello negro de su frente, asombrándose de la suavidad de su piel. El helado aire nocturno lo mantiene frío mientras la tela a su alrededor evita que se sienta incómodo. Ella espera que su salud no decaiga con el cambio de temperatura. Entre más se acerca la nave a tierra, el clima se vuelve más abrasivo, una indicación de la nieve que llena las montañas. Aunque Bella trae puesto el grueso algodón del establo, el frío todavía consigue filtrarse. Para alejar su mente de los vientos fríos, empieza a cantar.
Es el mismo repertorio de canciones que le cantó a Peter ese día en el calabozo volturiano—de amistad y familia, y alcanzar los sueños. Ese momento se siente tan lejano ahora mientras mira hacia el mar, donde las aguas oscuras brillan bajo el beso de los rayos lunares, lamiendo los costados encerados del barco. Puede darse cuenta que están heladas por las glaciales gotas de rocío de mar que sirven como substitutos de sus lágrimas. Se había prometido ser fuerte para el viaje que le espera, y llorar no resolvería nada.
Eso no quiere decir que no pueda darse algo de consuelo a sí misma, como cantar. Había pasado mucho tiempo desde que cantó para su propio disfrute. Las canciones fluyeron una tras otra, derramándose de sus labios de forma liberadora. Lua se coloca en una de las sogas suspendida de las velas y aporta a las melodías con un crescendo de trinos. Bella está tan metida en su canto que por poco no escucha el croar de una voz que llega a sus oídos.
"¿Seth?" Bella detiene su caminata, "¿Puedes escucharme?"
Seth murmura algo inteligible, hasta que finalmente logra decir, "Ay."
"Tio buo'ne," Bella le dice, "Tio buo'ne. No tio me'la fe di uo'vo."
Estás a salvo; le dice… estás a salvo. No permitiré que vuelvan a lastimarte.
"¿Agua?" Pide él.
Camina con él hasta la media cubierta donde está localizada la cocina y sirve una pequeña porción de agua. El suministro es bajo, pero ella sabe que no ha tenido una porción apropiada por algunos días. Chisporrotea un poco cuando trata de tragar, una indicación de que el proceso es doloroso para él. Pero gradualmente, está más consciente, una luz volviendo a sus ojos que no había estado segura presenciaría una vez más.
"¿Seth?" Trató otra vez.
"¿Señorita Bella?" Supone, "Se ve extraña."
Bella pausa por un momento, esperando que salgan más palabras de su boca como normalmente sucede. Sus frases cortas son un testamento de su estado debilitado, y le sorprende que haya sido capaz de distinguir su voz.
"No la insulto," continúa él, "Solo está diferente. Bonita al mismo tiempo."
"Siempre encantador," Bella se ríe suavemente entre dientes al ayudarlo a tomar otro sorbo, "¿Qué es lo último que recuerdas?"
Toma más tragos ávidamente, "Vi al castillo caer, y corrí. Alguien me encontró y luego… y luego…"
Se disuelve en lágrimas a medida que los recuerdos de su ataque resurgen. Ella odia verlo de esa forma, aterrorizado por la violencia en el mundo. Lo mece hacia adelante y hacia atrás, silenciándolo al repetirle una y otra vez 'tio buo'ne'. Él sujeta su mano mientras ella lo consuela, hasta que su agarre disminuye gradualmente, y se queda dormido.
"No debiste haberlo hecho sentir mal," la voz de Edward suena desde la entrada.
Bella tiene que evitar sobresaltarse, en caso de que mueva a Seth, "¿Qué estás haciendo aquí abajo?"
"Él no estaba," asiente con su barbilla hacia el muchacho dormido, "Vine a ver cómo está."
"Está a salvo conmigo," Bella le asegura.
"¿Ah, sí?"
Bella se levanta de la mesa acunando cuidadosamente a Seth en sus brazos pero está segura en la forma en que se acerca a Edward. Encuentra su mirada, ojos ennegrecidos implorando a sus verdes. Se da cuenta que esta es la primera vez que tienen que hablar sin interrupción desde su momento en la playa.
"Edward," empieza a decir, aunque no está segura que todavía tenga el privilegio de referirse a él de forma tan íntima.
"Fuera de los asuntos relacionados con nuestro viaje, no me hablarás. Y una vez que concluya nuestra travesía, no deseo volver a hablar contigo."
Edward la detiene, la fría expresión en su rostro enfatiza su seriedad. "Es lo menos que puedes hacer."
Bella asiente en comprensión, pero no puede evitar que sus ojos se humedezcan. Ya no está la ira que había desatado sobre ella el primer día de viaje. En su lugar está una fría indiferencia. No le interesa nada relacionado con ella a menos que sea concerniente a su propia seguridad. No lo desafiará, pero tiene una última cosa que decirle antes de que cumpla con su voto de silencio.
"Esto será lo último que te diga," Bella le promete, "Lo siento. Por todas las mentiras que te dije, por hacerte creer en una imagen de mí que era falsa, y por destruir nuestra amistad, realmente lo siento. Pero por llegar a conocerlos a ti y a tu hermosa familia, por descubrir cómo se siente un verdadero hogar, y por protegerte del mal que es mi padre, nunca me disculparé. Y si me pidieran que lo hiciera todo de nuevo, lo haría sin titubear."
Entonces, para no estar en el extremo receptor de otro de sus comentarios hirientes, sale rápidamente de la cocina. En realidad no desea dormir, pero no puede soportar el ataque de emociones que la recorre. Una pila de toldos provee un lugar para recostarse, y con Seth acunado en sus brazos, cae en un ligero sueño. Sus sueños son tumultuosos. Pasan de recreaciones de la destrucción del castillo a sus días de estar confinada a una jaula. Finalmente, es plagada con la pesadilla que la golpeó la noche del primer terror nocturno de Charlotte. Sin embargo, se han hechos algunos ajustes. Edward ya no está de pie en la ventana, sino que Alec lo reemplaza, con un intrincado diseño en la insignia de su espalda. Ella lo llama, deseando desesperadamente ganar su atención, pero su voz no puede ser escuchada sobre el romper de las olas. Al fin es arrancada de su sueño cuando una ola la hunde bajo las aguas. Cuando despierta, jadeando por aire, tiene que tomarse un momento para calmarse. Después de eso, busca a Tia para ceder a Seth a su cuidado.
"Luces como si hubieras visto un fantasma," Tia comenta.
"Solo una siesta insatisfactoria," dice Bella con un suspiro.
"Dejé un cubo de agua para lavarse y una canasta de ropa de invierno para ti en el cuarto de baño de abajo," ofrece, "Puedo cuidar de Seth. Toma un momento para ti."
"Gracias, Tia," Bella toca su hombro con cariño, "No tardaré mucho."
En el estrecho baño en la cubierta media, Bella alcanza a verse en el espejo. Su apariencia es horrible. Su cabello está barrido por el viento en una masa amorfa, y su vestido tiene varias rasgaduras. Hay varias manchas de polvo y sangre en su cuerpo, y la cubre una gruesa capa de sudor. La tela roja de su vestido se despega de la suciedad de su piel, al desvestirse y descubrirse frente al espejo.
Por último, toca su espalda en busca del salpullido que había estado presente solo hace unos días. Ya no está ahí, pero eso no la sorprende. No ha sentido su molesta picazón en los últimos días y asumió que la inflamación se había calmado. Es solo cuando se da la vuelta que la conmoción la abruma. Con su ala replegada, estudia su reflejo.
Algo no está bien.
Lo que una vez había sido una insignia concentrada a lo largo del tramo de su columna, ahora es un intrincado tatuaje que se esparce hacia fuera en su espalda. Su insignia se ha extendido tanto en su piel que ahora se encuentra con el sol en su hombro izquierdo. Es un diseño elaborado de estrellas y fuego, medios soles, y medialunas. No sabe lo que esto significa para ella y desea poder preguntarle a Alice sobre sus repentinos cambios.
Se le ocurre que sí tiene una forma de contacto con Alice a través de Seth, pero tendrá que esperar hasta que él esté en mejores condiciones. Por ahora, va a lavarse y asegurarse de no dañar su recién ampliada insignia. Con su suerte, solo ella podría cortar su espalda sin darse cuenta.
Usa la mitad del cubo de agua para solucionar el desastre que es su cabello y luego utiliza la cantidad que queda para limpiar su cuerpo. Después, se pone un par de mallas seguidas por unos pantalones con un revestimiento interior de piel. Su blusa está hecha de algodón de múltiples capas y está acompañada por una capa negra de lana. Deja sus mechones plateados en una trenza gruesa sobre la capucha y desliza sus pies dentro de un par de botas ligeramente grandes. Nunca se quejaría de que su ropa no le queda bien—esto es lo más cómodo que ha usado en los últimos días.
Cuando resurge del cuarto de baño, nota el movimiento de la tripulación, y la cercanía de la tierra. Las montañas ya no son manchas sin forma en la distancia sino masas cerniéndose a solo unos minutos de distancia. Al mirar fijamente hacia la costa que se acerca, Seth se acerca a ella. Le alegra verlo de pie, pero sabe que no está en condiciones de hacer ningún viaje extenuante. Está vestido con un enorme abrigo, y botas que también se ven demasiado grandes para su talla. Afortunadamente, sus pantalones han sido cortados y atados para entallar su raquítica figura, y no parece tener frío. De todos modos, Bella envuelve un brazo alrededor de su hombro para atraerlo a su costado. Pasa una reconfortante mano por su cabello y sobre su mejilla, limpiando una lágrima que está ahí.
"¿Señorita Bella?" Habla Seth.
"Puedes llamarme Bella," le permite.
"Bella," corrige, "No puedo contactar a casa."
"¿No te está funcionando?" Ella verifica.
Él sacude su cabeza solemnemente.
"Está bien, a'ra," lo reconforta, "Estás muy débil. Una vez que recuperes tus energías, puedes intentarlo otra vez."
Él asiente en la curva de su brazo, "Echo de menos a mi familia."
"Te llevaré a casa con ellos," le dice ella, "Lo prometo."
~CISNE~
"Quédate con nosotros mientras encontramos una forma de entrar en Forxx," Tia le suplica. El montón de tripulantes y lunellas pasan, desembarcando de la nave y dirigiéndose al convoy de carruajes esperando por ellos. Mientras tanto, Edward y Charlotte preparan sus caballos para el último tramo a Lunaria. "El clima es demasiado hostil en las montañas."
"Edward insiste en ir a Lunaria," Bella sacude su cabeza, "Estaremos bien. Creo que viajaremos en los perímetros para poder evadir a cualquiera de Iris. No tienen que preocuparse por nosotros."
"Voy a ir a Was Inchus antes de ir a Forxx," le informa Tia, "¿Cuándo te unirás a nosotros?"
"Hasta que ellos tengan más protección, debo ir a donde vayan los herederos," Bella suspira, "Pero prometí llevar a Seth a casa, así que nos encontraremos de nuevo."
"Te haré cumplir tu palabra," dice Tia, "Ahora, date la vuelta para que pueda liberar tus alas."
Mientras Tia hace unos cortes en su blusa y su capa, Amber se une a la conversación.
"Ten cuidado, Essa," Amber declara, "Aunque estás protegiendo a los herederos Cullen, recuerda que tú también eres una princesa."
"De dos naciones," Tia añade, "No podemos perderte."
Bella las atrae en un abrazo, envolviendo a sus compañeras guerreras en sus brazos. Les desea lo mejor, dejando un beso en cada una de sus mejillas antes de dejar que se vayan por su cuenta. Libre del barco, Lua llega a zancadas a su lado en forma de felino, compitiendo por la atención de Bella. Ella planta besos en la frente de su gato, agradeciéndole en silencio por su compañía. El viaje que les espera será difícil, y en este momento, Seth y Lua son las únicas personas que no parecen sentir rencor hacia ella.
"No estaba segura que siguieras en el barco," Charlotte comenta sin rodeos cuando Bella se acerca a ella.
"Sí, creo que sería difícil de saber si estuviste dormida la mayor parte del viaje," Bella responde fácilmente. Tiene que taparse la boca con una mano cuando se da cuenta de lo brusco de su respuesta. Tal parece que ahora que no está en una posición oficial subordinada a Charlotte perdió el control de su lengua.
"Los caballos están listos," habla Edward. "Vengan, Charlotte y Seth."
"¿Con quién voy a montar, su alteza?" Seth pregunta.
"Vamos a llegar a conocernos muy bien en este viaje," dice Edward, "Puedes llamar a Charlotte y a mí por nuestros nombres de pila."
Bella no puede evitar sonreír al ver la feliz sonrisa en el rostro de Seth, "Vas a montar conmigo, a'ra," Bella le dice mientras alborota su cabello.
Al montar sus caballos el grupo empieza en seguida su viaje a lo largo de la montaña. Mientras los caballos galopan por la ladera, Bella mantiene metidas sus alas, y a Seth cerca de su pecho. Los terrenos se tornan rápidamente inclinados, provocando que los caballos disminuyan su paso a un trote y ese ritmo moderado continúa hasta el atardecer, con descansos limitados. Seth se queda dormido periódicamente, sin tener la suficiente fuerza para permanecer despierto por la duración del viaje. Bella no está muy preocupada; es mucho mejor que esté inconsciente durante la mayor parte del viaje. Charlotte está notablemente inquieta por estar sentada sobre un caballo durante tanto tiempo, y da un pesado suspiro cada pocos minutos.
Dejan que los caballos descansen por aproximadamente una hora antes de continuar otra vez hasta que la oscuridad les impide seguir adelante. Edward localiza una cueva en la cual refugiarse durante la noche y descarga unos cuantos bloques de madera que había tomado del barco para iniciar un fuego. Simplemente sostiene su mano en el centro de la yesca y enciende su piel para crear la fuente de calor. El fuego es pequeño, pero provee un indicio de calor en la helada cueva.
Una vez que los caballos están cómodos, Bella acomoda a Seth para que se acurruque a un costado de Lua. Al notar que le pelaje del felino será una fuente adicional de confort, Charlotte se recuesta a lo largo de la espalda de Lua, con su rostro vuelto hacia su abrigo. Al estar lo bastante caliente, Bella se quita su capa negra y la envuelve a través de los dos jóvenes dormidos. Después, se apoya contra el muro de la cueva, con su cabeza gacha hacia sus rodillas recogidas y sus alas rodeándola.
A través de sus plumas, le echa un vistazo a Edward. Está reclinado, con su cabeza apoyada en uno de los pequeños morrales, su cabello pardusco cayendo sobre su frente. Sus párpados se ondulan cuando se resiste a dormir, dejando su mirada fija en Charlotte y Seth. No puede imaginar los pensamientos que deben cruzar por su mente. Sus padres están desaparecidos, su reino está sitiado y no puede confiar en la mayoría de personas que lo rodea. Sin embargo, de cierta forma, Bella puede entender su pérdida. Ha tenido tanta experiencia en ello que está segura, si él se lo permitiera, podría proporcionarle consuelo. Desafortunadamente, se rehúsa a cualquier contacto con ella. No ha tratado de hablar con él desde su encuentro en el barco, y él tampoco lo ha intentado. Lo incierto de su separación la exaspera, pero no lucha contra ello. Ella rompió su confianza, y tiene que esforzarse por ganarla de nuevo. Si es que es posible.
El clima empeora a la medianoche. La boca de la cueva está rociada de copos de nieve, y ráfagas de viento entran intermitentemente al refugio. Edward tiene que encender de nuevo el fuego dos veces y agregar los bloques de madera que quedan en un último intento. Bella sacrifica su abrigo del establo por los temblorosos jovencitos, así como lo hace Edward. Ella puede sentir el frío penetrar su piel, pero utiliza sus alas para crear una barrera entre ella y los elementos, y frota bruscamente sus brazos con sus manos. Imagina que sentir calor no es un problema para Edward, que puede cubrir su piel con fuego a voluntad. Por esta vez, se arrepiente de renunciar a su don. A pesar de su frío, logra quedarse dormida.
Con las alas rígidas, Bella se abre a lo que la rodea la mañana siguiente. Es lo suficientemente temprano para que los otros todavía estén durmiendo, de modo que pasa algo de tiempo acicalando sus plumas. Lua se une a ella, maniobrando entre las plumas de Bella para arrancar mosquitos y moscas. El ver a Lua banqueteándose con insectos hace que Bella se estremezca, pero también le recuerda que ha pasado algún tiempo desde que tuvieron una buena comida. Las raciones en el barco eran comprensiblemente pequeñas, y solo había podido obtener unos cuantos bollos de pan y dos cantimploras de agua para su viaje.
Mientras es capaz de ignorar el gruñido de su estómago, Bella es incapaz de reprimir la necesidad de orinar. Sin hacer ruido, sale lentamente de la cueva hacia el manto de nieve que cubre el suelo. Camina a unos metros de distancia, sin querer alejarse mucho, pero también negándose a ser sorprendida por alguien de su grupo con las mallas en sus tobillos. La experiencia solo puede describirse como desagradable. No solo tiene que desvestirse parcialmente, sino que también el aire frío tocando sus áreas más privadas es una sensación incómoda. Trata de centrarse en el penetrante aire contra el resto de su piel, en vez de su carne por debajo. Para cuando regresa a la cueva, está completamente entumecida por todas partes.
"¿Dónde estabas?" Edward ladra tan pronto como vuelve a entrar, "Estamos listos para irnos."
"Estoy aquí," dice Bella castañeando, sin molestarse en defenderse de él. "Podemos partir."
Charlotte se mueve hacia ella, tendiendo los dos abrigos de Bella, "No debiste."
"Tenían frío," Bella simplemente responde.
Se requiere de otro periodo de tiempo el que todos estén bien situados en sus caballos. Seth siente más dolor que antes, aunque trata de mantener una buena cara. Con cualquier mayor movimiento del caballo, hace una mueca, con sus labios fruncidos y sus ojos humedecidos. Bella hace lo que puede por proteger su cuerpo de lo peor del impacto, pero es poco lo que puede estabilizarlo sobre el animal en movimiento. Para intentar distraerlo de su incomodidad, le canta en voz baja.
Las horas pasan a un ritmo constante. Toman otro descanso a una hora de los límites de la ciudad para orinar y estirar sus piernas. El terreno ya no está inclinado, y una luz tenue en la distancia indica la capital. Bella mira hacia la ciudad, preguntándose lo que les deparará en la mansión de Sir Carlisle. No confía en el hombre con una pizca de su ser, y no vacilaría en terminar con él si probara ser un traidor. Se convence a sí misma de permanecer civil cuando el sonido de arcadas llama su atención.
"¿Seth?" Corre hacia el muchacho que está de rodillas en el suelo. Se agarra el estómago al mismo tiempo que su cuerpo se sacude con arcadas.
"No me estoy sintiendo muy bien," se queja antes de desplomarse.
Bella desliza velozmente su brazo alrededor de su cuerpo para no caiga en el suelo pedregoso. Colocando una mano en su frente, puede sentir su intensa fiebre. Los fuertes vientos habían disfrazado su temperatura, pero ahora que estaban inmóviles, podía sentir la intensidad del calor de su cuerpo. Con cuidado retira sus vendas para descubrir manchas de color rojo cercanas a su herida, confirmando sus miedos. Una infección está causando estragos en el cuerpo del muchachito.
"Tenemos que llevarlo a la mansión de Sir Carlisle," Edward se apresura a decir, "Él tendrá la medicina para tratarlo."
Bella asiente, incapaz de hablar. Cerrando sus ojos, desea que las lágrimas desaparezcan, a sabiendas que no tiene el tiempo para preocuparse por Seth. Entre más pronto actúen, más pronto pueden recibir asistencia médica. Inician la última etapa de su viaje con un cargo urgente, abandonando el peso de morrales y empujando a sus caballos hacia adelante. Bella aferra a Seth a ella, envolviendo su capa alrededor de sus hombros para ayudar a conservar su calor. Disminuir la velocidad está fuera de cuestión, sobre todo una vez que llegan a los límites de la ciudad.
Lunaria es similar a la Isla Cullen en muchos aspectos, pero todo es en mayor escala. Los edificios son más altos, los caminos más amplios, y las residencias están repletas de flores Heidi. Sin embargo, para la gran sorpresa de Bella, la calle está completamente vacía, creando una atmósfera inquietante. Las luces titilando en los alféizares de las ventanas son el único indicio de que la vida está presente aquí. Los caballos galopan por el adoquín sin interferencia, guiados por Edward. Sus cascos suenan atronadores contra la superficie desgastada, el sonido amplificado debido a la ausencia de actividad. El abandonado escenario no concuerda con lo que Bella había imaginado en la capital. Había visualizado a Lunaria como una versión amplificada de la ciudad en Isla Cullen. Esperaba el bullicio de las personas y numerosas tiendas repletas de vendedores atendiendo; o tal vez un intercambio un poco más refinado que el intercambio que había presenciado en la isla, pero con todo y eso una animada interacción de la gente de negocios. Habría más diversidad en los rostros de Lunaria, una gran cantidad de especies y un grupo demográfico de edad más amplio. Tal vez incluso vería unas cuantas alas. Al mismo tiempo, se había abierto a la posibilidad de que sus imaginaciones pudieran ser incorrectas, pero no se había preparado para esto… esta ciudad fantasma.
Por fin llegaron a la residencia de Sir Carlisle, y otra de las predicciones de Bella prueba ser incorrecta. En vez de la construcción similar a una mansión que había anticipado, su morada es una modesta casa de dos plantas. Una reja negra de hierro con un guardia es todo lo que bloquea el paso a Bella del hombre de quien desconfía, pero la condición de Seth la obliga a hacer a un lado su perjuicio. Le entrega Seth a Edward antes de desmontar de su caballo y acercarse al guardia, en caso de que represente una amenaza. Edward y Charlotte permanecen bajo sus capuchas, para ocultar sus identidades.
"Buo será," Bella saluda, "Estamos aquí por Sir Carlisle."
"¿Los está esperando?" El guardia pregunta con brusquedad.
"Sí," Bella responde sin vacilar un poco.
"No recibí noticias de ningunos invitados-,"
Cansada por el viaje y el actual encuentro, Bella descansa una mano velozmente en la mejilla del guardia. Con un gruñido sorprendido, se derrumba al suelo cuando su consciencia lo deja rápidamente. Entonces ella tira de la enorme reja abriéndola para permitir pasar a los caballos.
Alcanza a ver la dura mirada de Edward al pasar, y no puede contenerse de rodar los ojos.
"No lo maté," bufa.
Un profundo gemido del guardia es testimonio de ello mientras continúan subiendo por el sendero. Frente a la puerta, Bella levanta la pesada aldaba de plata para dar tres golpes. Pasan varios minutos sin respuesta, de modo que ella lo intenta una vez más. Finalmente, después de un gran suspenso, la gruesa puerta de madera de arce se abre, revelando a un hombre enorme con cabello negro y una sonrisa contagiosa. Su voz vibra cuando exclama.
"Sus majestades. Bienvenidos a mi humilde morada."
"¿Su morada?" Bella suelta abruptamente antes de poder detenerse, "¿No es usted uno de los sirvientes de Sir Carlisle?"
Él se carcajea alegremente, "Es cierto que algunas veces se siente así."
"No, Bella," Edward la corrige incómodo, "Es Emmett Masen, el hijo de Sir Carlisle."
~CISNE~
Bella se encorva en una bañera de cobre, permitiendo que el agua caliente relaje sus músculos. Se recostaría, pero se está tomando el tiempo para remojar sus alas, y toman la mayor parte del espacio. Lua está en el suelo en su forma de felino, sus pensamientos dirigidos a Bella con continúa molestia. Al fin, Bella suspira y dice,
"Bien, pero será mejor que no entres a esta bañera en tu forma felina."
En tiempo récord, Lua se transforma en pájaro y se hunde en el agua. Utiliza el regazo de Bella como su pila de baño hasta que su dueña lo saca en sus manos ahuecadas. Bella acerca al pájaro a su rostro y deja pequeños besos en su pico. Lua trina alegremente en respuesta.
"Sabes que nuestras alas van a llevarse una eternidad para secarse, ¿verdad?" Bella se ríe entre dientes.
Recibe un gorjeo de afirmación.
"Está bien. Nos lo merecemos," Bella murmura, "Estoy muy orgullosa de nosotros, lua pao av. ¿Quién hubiera pensado que dos pájaros enjaulados podrían tener toda esta influencia?"
Es cierto, Bella está bastante orgullosa de sus logros. Todavía está presente el continuo dolor de todo lo que se había perdido, pero sabe, que hasta ahora, ha tenido éxito en su misión. Necesita este momento para relajarse, y después de averiguar que a los Masen no les faltaban bañeras, sin demora decidió tomarse un buen baño. Pensando que sus plumas habían recibido la limpieza necesaria, repliega sus alas y se recarga en el respaldo de la bañera. En unos momentos, se queda dormida.
Su sueño es la misma pesadilla recurrente.
Muy parecida a la última, ella está sumergida en el agua de mar, pataleando cuidadosamente hacia la orilla. Alec la llama para que se una a él, pero a pesar de sus extenuantes esfuerzos por llegar a la arena, se queda en su lugar en las olas. Sus extremidades eventualmente se debilitan, hasta que se está hundiendo en el agua salada. El aire se desvía de sus pulmones, dejando un dolor en su pecho hasta que finalmente empieza a ahogarse en el agua. En vez del frío mar que había estado esperando llenara sus pulmones, un chorro de líquido caliente entra en su boca. Es solo cuando dos manos tiran de ella que Bella despierta, y se da cuenta que se ha deslizado bajo el agua de su baño. Al resurgir, escupe el agua de baño de sus pulmones, al intentar recuperar el aliento.
"Shh, está bien, Essa," Rosalie, la esposa de Emmett, la calma mientras golpea la espalda de Bella.
Cuando Bella había visto por primera vez a Rosalie Masen, no había sido capaz de contener su sorpresa. Un jadeo se le había escapado al ver a la mujer totalmente coloreada en oro. Desde la punta de sus cabellos hasta la curva de los dedos de sus pies, Rosalie es dorada, siendo lo blanco de sus ojos el único rasgo que no era de ese color. Bella nunca antes había visto una apariencia tan primorosa, y se siente completamente avergonzada por ser incapaz de desviar sus ojos de la mujer siempre que está presente en la habitación. Bella pensaría que es una sirena de algún tipo, pero ya se enteró que Rosalie es una sanadora, muy parecida a los gemelos Ateara. Ella había sido la que atendió a Seth, balanceándose rápidamente por la casa con su prominente estómago de embarazada. Incluso ahora, tiene que colocar una mano debajo de su vientre al inclinarse y tranquilizar a Bella. Ayuda a la muchacha que respira pesadamente a salir de la bañera y la asiste a llegar a su habitación. Es solo cuando Bella está envolviendo una toalla a su alrededor que se le ocurre una idea.
"Tú eres una lunella," Bella declara.
Rosalie simplemente se da la vuelta para poder señalar la añadidura a su insignia de la luna. Los tres círculos, casi imperceptibles que indican que ella es, de hecho, una alianza para los guardianes.
"Como lo es Emmett y Carlisle," Rosalie añade.
Bella es incapaz de ocultar su inicial ceño fruncido, y atrapa la atención de Rosalie.
"¿Eso te desagrada?" Rosalie pregunta.
"Sir Carlisle y yo no somos grandes amigos," Bella admite.
Rosalie levanta su ceja, y responde de una forma que le informa a Bella que ninguna difamación sobre la cabeza de esta casa será tolerada, "Él es un hombre honorable."
Intercambian unas cuantas palabras mientras Bella se viste. Rosalie le presta uno de sus viejos camisones y le permite crear agujeros en la espalda para sus alas. Rosalie parece divertirse con la batalla de Bella para meter sus extremidades a través de los agujeros, ya que no le ofrece una mano y suelta unas risitas mientras la observa. Cuando la tarea finalmente termina, conduce a Bella a donde Seth descansa en una habitación de huéspedes. Su palidez enfermiza ha mejorado infinitesimalmente, pero aun así, Bella se siente aliviada. Peina hacia atrás con ternura los mechones pegados a su frente, examinando los rasgos infantiles hasta que Rosalie le habla.
"Te interesas mucho por él," Rosalie comenta al sentarse en una silla mecedora.
"Es solo un niño," Bella murmura, "Trabajaba para proveer fondos para su familia. Es de espíritu amable. Esto no debía de haberle sucedido a él."
"No debía haberle sucedido," concuerda ella, "pero aun así, no tenías por qué traerlo contigo."
"Supuse que el único tipo de persona que dejaría a un niño para que muera es igual a quien lo lastimó" Bella conjetura.
"Es la guerra," Rosalie responde, "Si hubieses tenido que elegir entre las vidas de los herederos o la suya, muchos podrían verlo como que estabas justificada a sacrificarlo."
"¿Estás diciendo que debí haberlo dejado?" Bella pregunta, moderando su ira al siquiera pensar en dejar a un indefenso niño para que muera.
"Estoy tratando de averiguar cómo eres como líder, Essa," Rosalie comparte.
"¿Y qué has aprendido hasta ahora?" Bella la motiva a hablar.
"Que no debo subestimarte," concluye, "Dicho esto, el muchacho está extremadamente débil por lo que no puede soportar el mismo viaje vigoroso como lo hizo antes. Necesitará de al menos otra semana antes de que pueda viajar otra vez. Si no tiene facilidades apropiadas, sucumbirá a su infección."
"Pero si descansa, ¿sanará?" Bella pregunta.
Rosalie asiente, "No tengo razón para creer lo contrario."
"Entonces, nos quedaremos hasta que sane," Bella decide, "Hasta que Sir Carlisle regrese."
"¿El príncipe Edward no te ha informado?" Rosalie inclina su cabeza en confusión, "Sir Carlisle no va a regresar. Tenemos que encontrarlo en Forxx."
Por más vindicada que debería sentirse, solo está llena de frustración e ira. Su viaje hubiese progresado considerablemente si no se hubieran desviado a Lunaria, y seguido las tercas palabras de Edward. Sin embargo, todavía sigue en pie que Seth podría no haber sobrevivido al viaje, y el pensar en eso ayuda a moderar su ira. Sin embargo, su respuesta es bastante cortante,
"Edward y yo no nos hablamos."
"¿Pelea de enamorados?" Rosalie supone.
"No somos… los dos nunca hemos," Bella balbucea.
"Independientemente de si se acuesten o no juntos, puedo ver el intercambio de miradas entre ustedes dos," Rosalie agita su mano sin darle importancia a la defensa de Bella, "No reaccionas tan apasionadamente hacia alguien a quien no te sientes inclinada."
"No es de importancia," Bella insiste, "Cualquier cosa que haya ocurrido entre nosotros no es nada, de modo que no tiene caso discutirlo. Preferiría saber por qué Sir Carlisle se fue a Forxx."
"Tiene familia allá con la que desea coordinarse," Rosalie le informa, "Después del ataque, él previó que los Cullen buscarían su santuario, de modo que dejó a Emmett y a mí para recibirlos. Él y la señora Masen se fueron solo hace unos días."
"¿La señora Masen?" Bella pregunta sin querer. Supone que no debería encontrar sorprendente que Sir Carlisle esté en una relación dado la existencia de Emmett, pero a Bella se le hace difícil atribuirle cualquier aspecto personal a un hombre tan frígido como él.
"El corazón de esta casa," Rosalie murmura contenta. Bella se da cuenta por la suavidad en su voz que se está quedando dormida, pero tiene una pregunta final.
"¿No te preocupas por ellos? Por todos nosotros si vamos al caso…" Bella pregunta, "El viaje a Forxx es de cuatro días por caminos rudimentarios. Cualquier cosa pudiera pasar en ese tiempo."
"Tanto Carlisle como Emmett tienen un don en el combate, son protectores bastante robustos," Rosalie bosteza, "Con todo y eso, en realidad nunca estaremos a salvo, Essa. Ni siquiera aquí en Lunaria… no hasta que la guerra termine."
Sus suaves ronquidos indican que entró en un sueño ligero, dejando que Bella se hunda en sus pensamientos angustiados. Sabía que su viaje no sería seguro—llegar a Lunaria también había sido una aventura peligrosa. Pero por alguna razón, los impredecibles caminos que conducen a Forxx tienen a su corazón latiendo con mucha más velocidad en su pecho.
No hay seguridad de que todos llegarán a su destino, sin importar la destreza de Emmett o sus capacidades como guardián. Todo lo que ella puede prometer al mirar a los serenos rostros de las personas a su alrededor es que luchará con tanta fuerza como pueda para protegerlos.
Llegarán a Forxx.
Incluso si eso la mata.
Terminología
Tio buo'ne – Estás a salvo [Forxiano]
No tio me'la fe di uo'vo – No permitiré que te lastimen de nuevo [Forxiano]
A'ra – querido/cielo/término cariñoso [Forxiano]
Sé que muchas están decepcionadas por la actitud de Edward, pero hasta cierto grado es comprensible considerando todo lo que ha tenido que vivir en tan corto tiempo cuando él habían estado viviendo por tantos años en paz. Con tantos de sus súbditos traicionándolo, con sus padres desaparecidos y su reino sitiado, son pocas las personas en las que puede confiar, y aunque antes no hubiese dudado dos veces en confiar en Bella, las circunstancias en las que se conocieron y al saber que todo lo que sabía de ella era mentira lo hacen dudar de si es confiable o no, y Bella lo sabe. La pregunta es, ¿podrá ganarse Bella su confianza de nuevo? Y llegado el momento, ¿podrá Edward congraciarse? Ya lo veremos, mientras tanto. ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Cuáles son sus teorías ahora? He leído unas muy interesantes en el grupo y sus reviews, así que espero ansiosa lo que tienen que decir ahora. Recuerden que hacer esto solo vale la pena cuando hay gente que lee y es lo bastante agradecida como para tomarse unos minutitos y dejar su review ;)
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Eliana Quinhonez, Jimena G, Crister11, Chiarat, Antonia, Srher Evans, Merce, Manligrez, Milh Llop, Jenn G, lucila cullen grey, tulgarita, Ali-Lu Kuran Hale, Maribel, kaja0507, Celina rojas, Roxy Sanchez, dana masen cullen, soledadcullen, anmaray, Tata XOXO, bbluelilas, Adriu, Cary, Shikara65, Sarai, Genesisdan13, Yoliki, solecitopucheta, Pili, injoa, Gabriela Cullen, rjnavajas, carolaaproboste.v, Nanny Swan, Techu, LicetSalvatore, lagie, AriGoonzV, Guacha, nnuma76, myaenriquez02, annel-edward, Sully YM, lizdayanna, glow0718, Mafer, Pam Malfoy Black, DenniChavez, Shinigami Cullen Grey Darcy, Ericastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de ustedes ;)
