Capítulo 20.
Hermione se llevó las manos a la cabeza, apartándose de Sirius, que la miraba extrañado.
-¿Qué ocurre, Mione?- preguntó, preocupado.
-Espera, espera- pidió ella, con los ojos fuertemente cerrados.
Imágenes de una vida que ella no había vivido empezaron a poblar su mente. Era muy extraño, pues cosas que ella estaba segura de no haber hecho ahora acudían a su memoria como si nada. Respiró hondo para tranquilizarse y empezó a pensar una posible explicación.
-Seguramente lo que estoy recordando son los recuerdos de la Hermione sin Voldemort. Los recuerdos que tendría si hubiera vivido una vida sin Voldemort.
Un escalofrío recorrió su cuerpo. ¿Y si olvidaba su vida de antes? Aterrorizada intentó recordar su vida en Hogwarts, con Harry y Ron, su viaje en el tiempo, Sirius… lo recordaba todo, menos mal. Empezó a pensar en su vida en Hogwarts y a ella llegaron recuerdos de Harry, Ron, su amistad inquebrantable, Ginny, la atracción por Ron, que solo duró hasta cuarto año, cuando Viktor Krum hizo su aparición y…
-Merlín- susurró, abriendo los ojos de golpe.
Sus compañeros de aventuras estaban todos sentados en el suelo, con la cabeza entre las manos. Seguramente su mente todavía se estaba adaptando al esfuerzo de contener dos vidas en una sola mente, pero ella no les prestó atención. Su mente estaba todavía en los recuerdos que acababa de despertar su mente.
Flashback.
Hermione sonrió a Viktor, que se acercaba a ella sonriente en el Ministerio de Magia búlgaro.
-Herrrmione, has venido. ¿Qué tal el viaje?
-Muy bien, Viktor, gracias- respondió ella, sonrojándose.
Viktor Krum era el jugador estrella del equipo de quidditch búlgaro. Hermione y él se conocieron gracias al Torneo de los Tres Magos, que se celebró durante el cuarto año de la chica en Hogwarts. Él intentó por todos los medios habidos y por haber entablar conversación con ella, porque le gustaba, y al final consiguió una cita en el baile de Navidad. Después de eso se siguieron viendo a escondidas y él le propuso que fuera a visitarle ese verano en Bulgaria. Y allí estaba ella, con sus padres, por supuesto.
-Señorrres Grrrrangerrr- encantado de conocerles, dijo Viktor, muy serio, mirando a los padres de Hermione.
-Papá, mamá, este es Viktor- dijo Hermione, presentándoles.
-Encantada de conocerte- sonrió la madre de Hermione, mientras le daba la mano.
El padre le miró a los ojos, muy serio, y le tendió la mano al muchacho. Hermione pudo notar cómo su padre ejercía más fuerza de la necesaria, para estrecharle la mano.
-Muy… bonito tu país- dijo en tono duro.
-Papá…- lo reprendió Hermione.
-Bueno, muchas gracias, señor- dijo Viktor, con la mirada seria- Si quierrrren podemos irrr al hotel que les he rrrreserrrvado.
-Nos encantaría, Viktor- dijo la madre de Hermione- Aunque no hemos tenido que tomar un avión, de todas maneras estamos un poco cansados, será el cambio horario.
-Mamá, solo ha sido un adelanto horario de una hora o dos- dijo Hermione.
-Que estoy cansada, he dicho- dijo la madre con finjida seriedad.
Viktor los guió a través del Ministerio hasta la salida, donde les esperaba un taxi para ir al hotel. Durante el trayecto Viktor les iba señalando los principales monumentos y les iba explicando un poco de la historia local. Cuando llegaron al hotel Viktor salió con ellos y los ayudó a sacar las maletas del maletero.
-Me gustarrrria invitarles esta noche a cenar a mi casa. Allí estarrrrrán también mis padrrrres, que tendrrrrrán mucho gusto en conocerrrrrles.
-Claro, nos encantaría- asintieron Hermione y sus padres.
-Pasarrre a buscarrrrrrles a… ¿las siete y media?
-Perfecto, hasta pronto, Viktor- se despidió Hermione.
Esa noche Viktor pasó a buscarles y los llevó a su casa. Era una pequeña mansión con un jardín enorme. Sus padres, magos de origen muggle, trataron a Hermione y sus progenitores de manera cordial y muy afectuosa. En un momento dado, Hermione y Viktor se escabuyeron al jardín para dar un paseo.
-Me alegrrrrra que hayas venido- dijo Viktor, caminando a paso lento.
Hermione sonrió de forma imperceptible.
-Yo también me alegro de estar aquí- respondió ella.
Viktor se quedó callado, con el ceño fruncido.
-Quisierrra que este momento durrrarrrrra parrra siemprrre- dijo, trabándose cada vez mas con las erres por su ¿nerviosismo?
Hermione contuvo un estremecimiento. ¿Qué querría decir?
-¿Qué quieres decir, Viktor?
-Quierrrro decirrrr que si quierrres serrr mi novia, Herrrmione- dijo Viktor, poniéndose un poco colorado.
Hermione abrió la boca, sorprendida. Que un chico tan famoso, rodeado de las más hermosas jóvenes, la eligiese a ella como su pareja era… demasiado irreal para creerlo. Pero, por otro lado… ¿Quién era ella para no creer en lo irreal? Era una bruja, por el amor de Dios.
-Sí- respondió en un susurro.
-¿Sí?- repitió Viktor, incrédulo.
Hermione rió y se puso de puntillas con las manos sobre sus hombros para besarlo.
Fin del flashback.
-Ay, no- murmuró Hermione, pasándose las manos por el cabello.
Respiró hondo, tratando de tranquilizarse y alzó la mirada hacia el cielo. En su vida anterior ella no había ido a ver a Viktor Krum durante las vacaciones, sino que las pasó con Harry y Ron en el cuartel general de la Orden del Fénix.
-¿Qué pasó con mi vida después?- se preguntó mentalmente.
La respuesta no tardó en llegar.
Flashback.
-Ay, Hermione, no puedo creer que haya llegado el día- decía la voz de su madre.
Hermione sonrió con los ojos cerrados.
-¿Puedo abrir los ojos ya?- preguntó.
-¡Ni se te ocurra!- exclamó Ginny, ajustándole el peinado detrás de ella- Quiero que cuando abras los ojos veas lo fabulosa que vas a estar.
-Ay, cariño, estás fabulosa- oyó a su madre sollozar.
-Vale, ya está- dijo Ginny. Sintió las manos de su amiga en las suyas, ayudándola a levantarse- Puedes abrir los ojos.
Hermione obedeció y se vio ante un espejo de cuerpo entero. Llevaba el pelo recogido en un elegante moño y su cara estaba maquillada con esmero. Tenía en las orejas unos pendientes de zafiro en forma de corazón y su cuerpo estaba envuelto en un vaporoso vestido novia. Estaba fantástica.
-Viktor se va a caer de espaldas cuando te vea- rio Ginny.
Fin del flashback.
El corazón de Hermione empezó a retumbar en su pecho, amenazando con salirse de él. Ella… ¿estaba casada con Viktor Krumm?
-¿Sirius?- llamó con un hilo de voz.
Abrió los ojos anegados de lágrimas y buscó a su novio a su alrededor. Allí estaba, con los ojos cerrados y agarrándose las manos con la cabeza.
-Sirius- repitió Hermione, sacudiéndolo del brazo.
-No, no, no, no puede ser- murmuraba él.
-Sirius, vuelve, por favor- pidió Hermione, ahora sí llorando- Sirius…
El moreno abrió los ojos de par en par, también llenos de lágrimas por derramar.
-Mione- sollozó y la abrazó fuerte.
-Sirius… yo…
-Lo sé, Mione, lo sé. Estuve en tu boda- dijo derrotado.
TACHÁN. NO ME MATEIS, POR FAVOR. ESPERO VUESTROS COMETARIOS, JEJEJE. BESOS.
