¡Les dije que lo tendría en menos de una semana! Aún cuando este es algo más largo que los anteriores, me alegra mucho la respuesta positiva que tiene mi traducción gracias a todos mis fieles lectores, aún más a quienes se dan el tiempo de escribir un review ;)
Aunque esta vez haya logrado tener este capítulo tan rápido no significa que vaya a ser así siempre, pero les prometo que no les dejaré mes sin uno, bien?
Disfruten su lectura
Atte: K.o.N
Capítulo 21
Robin P.O.V:
Nunca pensé que llegaría el día en que odiara despertar solo. Nunca pensé que en verdad viviría para ver el día en que no me importara tener a alguien más durmiendo junto a mí, violando mi espacio personal y la privada santidad de mi habitación.
Por supuesto no estaba fuera de mi entendimiento que este tipo de pensamientos igualaban a los de una joven, la que esperaba aún estuviera junto a mí cuando despertara. No lo estaba, cualquier evidencia de su presencia ida excepto por un poco de su única esencia sobre las sábanas de la cama y la almohada que aún estaba ocupando.
Una pequeña parte de mí aún se preguntaba si lo que había pasado fue real y no algún tipo de truco de mi subconsciente, aunque sabía mejor que creer eso. Por más inesperados e ilusorios que fueran los eventos, sabía que habían sido muy reales al igual que las emociones que sentí, ninguna fabricada por los poderes únicos de Raven. Es como si por unos momentos todo se volviera claro para mí ya que esto siempre parecía serme escaso, sin importar las circunstancias.
Lo que casi ocurrió la noche anterior, lo que casi hice con Raven… Dios, cómo quería pero simplemente no pude. Había usado cada gramo de mi voluntad para no tomarla en ese momento, su mente y cuerpo habían estado más que dispuestos, pero sabía que no era el momento indicado, no era el momento para tal unión.
Pudo haber sido la última noche de nuestras vidas, la última vez que algo como eso fuera posible, pero de haberlo hecho, me hubiera sentido como si tomara ventaja de Raven. Ella había estado asustada, molesta, y creo que lo que más buscaba era consuelo… consuelo en los brazos de quien amaba. Eso era algo que fui capaz de darle, capaz de proveer una sensación de paz para su aproblemada alma. Sólo espero que haya sido suficiente para ayudarla, sólo espero tener otro momento, cuando las cosas estén bien, donde seré capaz de encontrar el valor de decirle lo que creo siento en mi corazón.
Me senté en la cama, con mis pies tocando el frío suelo, pero no me levanté. Cerré los ojos e inhalé profundo, manteniendo el aire por unos segundos antes de exhalarlo. Después de otro momento de silencio, abrí mis ojos, seriedad flotando por cada parte de mi cuerpo, todas las otras preocupaciones alejadas de mi mente excepto por una. Hoy sería el día, y yo no fallaría.
Raven permanecía en su oscura habitación, totalmente vestida, observando de forma intensa una fotografía que sujetaba con fuerza entre sus manos. Era una imagen de todos los Titanes, antes de que Terra llegara… incluso antes de que Robin se obsesionara y se convirtiera en Red X, abrazando su naturaleza más oscura por primera vez. Raven notó con facilidad los ligeros cambios físicos ocurridos en cada uno desde que la foto fue tomada, pero lo que era más notorio era la mirada en tenían tres de ellos en sus ojos.
Esta fotografía era de un tiempo más inocente, antes de que la vida decidiera lanzarle lo peor a los Titanes, antes de que tuvieran que enfrentar la tragedia como equipo, no sólo desde la perspectiva de cada uno de sus pasados. Cyborg, Chico Bestia, e incluso Starfire habían ganado una leve agudeza en sus miradas, una señal de madurez, sino también una señal del enfrentamiento de las dificultades.
Robin… Raven tembló un poco mientras pensaba en esos ojos azules como el hielo que no eran visibles en esta foto, esos ojos que anoche tenían una gran intensidad. Robin cambió, pero siempre fue diferente para él que para los otros. Desde que lo conocía, ha estado en un constante estado de cambio consigo mismo, algunas veces yendo hacia atrás y adelante en su progreso, una inseguridad acerca de quien realmente es, siempre parecía influir en sus decisiones. Le recordaba a ella misma, aunque siempre conoció su destino, nunca supo quien era en verdad, nunca supo qué yacía en el interior. Ella había creado una imagen negativa de sí misma, una falta de valor personal y una profunda auto-aversión, y por mucho tiempo, esa mentalidad no tuvo si quiera un rasguño.
Sin embargo, hace dos semanas, todo fue puesto en duda por los profundos y atentos sentimientos que fluían de todos sus amigos, y anoche… el solo ser capaz de sentir las emociones que irradiaban de Robin la habían hecho sentir la persona más especial en el mundo. Robin había rechazado su cuerpo, aunque no rechazó su alma, por lo que sabía. Era la mejor noche de descanso que Raven recordara tener… el regalo del universo para su noche final.
Raven colocó la fotografía en su lugar y regresó a los pensamientos de por qué lo había dejado. Raven no hubiera abandonado el lado de Robin en su cuarto excepto por una ocurrencia importante. Justo antes de que despertara, tuvo una visión de su mentora Azar. La estoica anciana le había dicho que su destino no era uno de evadir sin importar lo que aprendiera o lo que hiciera. Había sido una rápida y confusa visión, y no estaba segura si había sido creada por su propia mente en respuesta al conocimiento de lo inevitable. Azar le había preguntado algo importante… si en verdad encontró algo por lo qué luchar… por lo qué morir… y Raven sin dudar dijo sí a esa pegunta. Azar luego le regaló una sonrisa poco usual en la mujer y la dejó con un poco de información. Raven tenía una sensación de que entendía lo que en verdad yacía en esas palabras de despedida y sólo esperaba ser lo suficientemente fuerte para seguirlas.
Raven miró al reloj, dándose cuenta de que aún era temprano, decidió aventurarse a la cocina por algo de té y para cocinar el desayuno de sus amigos antes de que despertaran. Era lo mínimo que podía hacer por ellos antes el final, un último intento de mostrarles cuanto los amaba.
Starfire, Chico Bestia y Cyborg se despertaron por el olor de comida inundando los pasillos de la Torre y en verdad era algo bueno. Ninguno de los tres pudo ignorar el gruñido de sus estómagos ni el molestar de sus papilas gustativas, así que se apresuraron hacia la fuente de aquel impecable aroma. En la cocina estaba Raven, con un delantal, cocinando algo en el horno aunque ya hubieran platos con comida en cada lugar de los Titanes esperándolos. Ni siquiera notó a los otros llegar. Chico Bestia se inclinó a la derecha y le susurró a Cyborg.
"Oye Cy ¿crees que es alguna especie de trampa y va a darme tofu envenenado?"
"Por extraña que sea la vista Bestita, no creo que haya un motivo ulterior además de hacer algo amable." Chico Bestia asintió en acuerdo.
"Espera… ¿qué significa ulterior?" Cyborg sonrió y meneó la cabeza ligeramente.
"Sólo ve y disfruta la comida Chico Bestia." Mientras los dos hablaban, Starfire flotó hacia Raven, ésta por fin volteando para notar la llegada de sus amigos. Su rostro estaba cómicamente cubierto en varios ingredientes y tenía una ligera sonrisa aunque dejó salir un pequeño grito al ver a Starfire, quien sólo estaba a centímetros de su perfil mirándola con escepticismo, mas con preocupación.
"¿Estás bien amiga Raven?" Starfire colocó su mano en la frente de la hechicera, mucho para la irritación de ésta. Era algo que la pelirroja había visto hacer a las personas en televisión para ver si otras no se sentían bien. "No te sientes más tibia, pero estás actuando muy extraño. Nunca te he visto cocinar los alimentos matutinos." Raven sacó la mano de su frente y de nuevo la sonrisa estaba en su rostro.
"Estoy bien Starfire. Sólo pensé que esto sería un trato amable para todos. Así que no necesitas preocuparte por mí en estos momentos. Todo lo que tienes que hacer es sentarte y disfrutar la comida." La reacción de Starfire fue darle a Raven un gran abrazo antes de volar hacia su asiento e instantáneamente hundirse en la comida que había para ella. Cyborg y Chico Bestia pronto se le unieron, con el primero comenzando a masticar el plato de carne frente a él mientras el pequeño Titán continuaba mirando dudoso a los alimentos. Raven suspiró y meneó la cabeza.
"Si fuera a hacerte algo Chico Bestia, lo hubiera hecho hace mucho tiempo." El chico verde le dio una sonrisa nerviosa antes de levantar su tenedor y con lentitud dar una mordida. Cuando tragó sus ojos se abrieron en sorpresa.
"Esto está increíble. Bien hecho Raven."
"Sí chica oscura. Está casi tan bueno como mi cocina… casi." Raven movió los ojos por el comentario de Cyborg. Starfire estaba muy ocupada absorbida en su propio desayuno para decir algo que pudiera ser coherente. Raven sonrió de nuevo y regresó a su cocina.
Nadie notó a Robin en la entrada, apoyado contra la pared. Había estado allí lo suficiente para ver a todos sonreír y disfrutar de la comida que Raven generosamente hizo para ellos. Sus ojos se posaron en la mencionada y no pudo evitar notar lo tierna que se veía en el delantal.
Había estado listo para llamar a una reunión de emergencia a todos los Titanes e informarles de la situación, pero ahora se daba cuenta de lo equivocado que estaba. Raven tenía la idea correcta. Dejar que todos tuvieran unos momentos más de sólo vivir, sólo disfrutar el estar juntos. Ya habría tiempo para temer, para prepararse, pelear sería inevitable, pero esto, lo que Robin no podía dejar de mirar, no podía abrir la boca para decir cosas que lo arruinaran, esto era de lo que realmente se trataba. Sus pasos no fueron escuchados mientras se acercaba a los otros.
Robin P.O.V:
Eventualmente le dije la verdad a todos los Titanes y en serio me lastimaba hacerlo cuando estaban tan felices. De inmediato dirigieron sus miradas a Raven, quien no los vio a los ojos, aunque asintió solemnemente para reafirmar lo que ya había dicho. Esos inseguros ojos luego se enfocaron en mí y yo de pie firme y confiado los observé a cada uno.
"Pelearemos… pelearemos hasta que todo esto termine." Ese fue el final de mi pequeña charla, nada más necesitaba ser dicho porque en realidad no había nada más que decir. Sabíamos que Slade vendría, sabíamos que teníamos que enfrentarlo y sabíamos sin lugar a dudas, que teníamos que ganar.
Cyborg y Chico Bestia fueron los primeros en levantarse, dirigiéndose hacia la enfermería para quitar el incómodo yeso del último. Su brazo aún no había sanado por completo, pero a Chico Bestia en verdad no le importaba. Starfire fue la siguiente, llevando un gran plato de comida para regresar a Silkie a su habitación… una especie de última comida para su adorado gusano. No pude evitar sentir un dolor en el pecho mientras veía a la Princesa Tamaraniana caminar… no salir flotando con sus hombros encorvados.
Esto por supuesto nos dejaba a Raven y a mí allí, solos otra vez. De alguna manera ella se colocó a mi lado durante el curso de todo esto, aunque escondí mi sorpresa ante su repentina cercanía. Giré a verla y no pude ocultar mi sonrisa por su rostro cubierto en ingredientes de cocina. Levanté una mano, con gentileza saqué una de las manchas de su mejilla y pude ver el más leve sonrojo aparecer en sus mejillas ante mis acciones. Ella levantó su mano y tomó la mía en la suya, observando sonriente mi rostro.
"Raven…"
"Necesito ayuda para lavar los platos Robin. ¿Me ayudarías con eso?"
"Por supuesto Raven. No puedo pensar en nada más que podría estar haciendo." Dejó mi mano y en silencio caminamos hacia el fregadero en donde trabajaríamos juntos.
Las horas pasaron más rápido de lo que a los Titanes les gustaría y pronto llegó el anochecer, ansiedad y nerviosismo en su cúlmine. Yo me paseaba de un lado a otro frente a las ventanas, esperando que la alarma se encendiera o una explosión se escuchara. Cyborg permanecía en la computadora central, continuamente revisando todos los censores por algún movimiento. Raven flotaba, meditando en silencio y Chico Bestia y Starfire sólo estaban sentados observando a los otros tres Titanes.
Miré a Raven, cuyos ojos estaban cerrados con fuerza mientras repetía sus tres palabras mágicas una y otra vez, me enfoqué en su rostro. Fue en ese momento en que la alarma por fin sonó y giré hacia Cyborg, quien tenía una fría mirada en su ojo. La hora había llegado… Slade estaba aquí.
Slade permanecía en el suelo rocoso de la isla de los Titanes, sus manos detrás de su espalda en su pose característica. Su mirada calculadora se movía de un Titán a otro, deteniéndose unos segundos sobre el objeto de su misión y luego deteniéndose de nuevo sobre su antiguo aprendiz, yo.
"Bien, veo que todos salieron a recibirme en esta hermosa noche. Han venido a decirle adiós a Raven por última vez antes de que haga lo que debe." Le gruñí a Slade.
"Raven no va ninguna parte Slade. Eres tú quien dirá adiós esta noche, porque cuando esto acabe serás derrotado y esta profecía terminará. ¡Ya me oíste Slade! ¡Todo esto terminará!"
"No podría estar más de acuerdo Robin. Esta noche, mi propósito, así como el de Raven llegará a una conclusión, obtendré mi recompensa y después de eso… bien, sucede que tengo algunas ideas…" Slade avanzó un paso.
Cyborg presionó un botón de su brazo y alrededor de toda el área, el suelo se abrió y diversas armas se levantaron, listas para atacar. El más grande de los Titanes tenía una sonrisa de satisfacción en su rostro mientras todo el arsenal giraba en dirección de Slade, su sistema de guía apuntando directamente a la Marca de Scath en su frente.
"No te recomiendo que des otro paso Slade, porque si lo haces te prometo que averiguarás de primera mano qué se siente ser acribillado con más armas de los que pequeños países tienen." Slade movió su cabeza primero a la izquierda y luego a la derecha, notando todas las armas que lo tenían en la mira.
"Casi estoy impresionado Cyborg, pero honestamente, en verdad crees que estos patéticos juguetes pueden detenerme con el poder que empuño." Yo respondí.
"Bueno, supongo que lo averiguaremos, ¿no Slade? Porque tengo la extraña sensación de que no te irás."
"Buena intuición como siempre Robin. Veamos si esperabas esto." El símbolo de Trigon brilló por unos segundos y los Titanes se dieron cuenta que la tierra comenzó a temblar bajo ellos, aquellos obligados a permanecer en el suelo intentamos mantener nuestro equilibrio, yo teniendo mejores resultados… La tierra colapsó sobre sí misma, formando un profundo cráter que parecía perderse en la oscuridad. Chico Bestia tentativamente se asomó por la orilla, mirando hacia abajo.
"Muy bien, ¿alguien quiere decirme qué fue eso?" Su pregunta fue respondida cuando una pequeña luz se comenzó a formar en el fondo. Empezó como una sola y ardiente luz, pero rápidamente se transformó en dos, y luego aún más rápido eran 100, para después explotar en número hasta que lucían como si fueran un ardiente río en el fondo del hoyo. Fue entonces que se volvió claro qué producía la luz y el miedo fue conocido.
Seres de puro fuego, sus llamas ondeando y liberándose de sus propios cuerpos se levantaban de la profundidad de la Tierra, sus formas reuniéndose a nuestro alrededor, muchos de ellos permaneciendo tras Slade, un ejército infernal bajo el liderazgo de su retorcido general. El tipo rió mientras observaba a Raven, cuyos ojos se movían entre los seres demoniacos y él.
"No tienen oportunidad Titanes. Es tiempo de terminar este pequeño juego. Ha sido divertido. Veamos a donde nos lleva todo esto." Su mirada estaba puesta sobre mí cuando terminó su comentario y le respondí con igual fuerza, mi resolución de luchar sólo terminaría cuando mi cuerpo ya no respirara.
"Titanes… ¡Vamos!" La batalla por Raven y por el Universo había comenzado.
Los Titanes peleaban bien con la ayuda del reforzado sistema de seguridad de Cyborg, segando una tras otra las semillas infernales, pero rápidamente se me hizo claro que no estábamos ganando. Por cada monstruo de fuego destruido, otros diez se levantaban del suelo para tomar su lugar, reduciendo con rapidez cualquier lugar al pelear por su numerosa cantidad. La isla de la torre se había convertido en una tierra de fuego, pareciendo una especie de pagano faro en el cielo. Hice lo mejor por mantener un ojo en Raven mientras luchaba por la vida, la razón de este ataque e instantáneamente noto algo: los monstruos no la atacan. Están evitando a Raven, enfocando su atención en los otros Titanes, dando su mejor esfuerzo para fastidiarnos. Las criaturas no se arriesgarían a lastimar el portal de su maestro.
Raven daba todo en la lucha, pero se dio cuenta de que no podía bloquear las formas no-corpóreas de los súbditos de su Padre, limitando su poder a usar el entorno a su alrededor para atacar. Sin embargo, usaba la mayor parte de su tiempo proporcionando defensa para los otros contra las implacables ondas de fuego que seguían viniendo. Raven gruñía más y más desesperada a cada momento y lentamente se dio cuenta de que sólo quedaba una cosa por hacer… lo que las últimas palabras de Azar le habían dado a entender.
Yo daba todo a pesar de que mi cansancio con lentitud alcanzaba su cúlmine, para luchar hacia donde estaba Slade, quien aún no se había movido, sólo observaba entretenido, lo que me molestaba aún más. Los Titanes estaban perdiendo, y Slade ni siquiera había movido un dedo.
Arrojé unos discos congelantes, atrapando a docenas de enemigos en el helado ataque, seguido de birdarangs explosivos para romper las estatuas congeladas antes de que se derritieran. El camino a Slade ahora estaba despejado. Corrí hacia él sin dudar, saltando alto en el aire, liberé todos los birdarangs explosivos que pude hacia mi blanco. Un gran estallido hizo erupción y de nuevo fui forzado a usar mi capa para protegerme de las llamas que amenazaban con comerme vivo.
Sin embargo, sabía que ese asalto no terminaría con Slade, no después de todo lo que he visto. Miré a mis alrededores, buscando el ataque que sabía vendría. Los demonios de fuego parecían alejarse de mí, evadiendo mi presencia así como habían evitado a Raven. Sabía que era por Slade.
El ataque vino desde atrás, nunca lo vi venir. Un puño se estrelló contra mi espalda, haciendo que todo mi cuerpo se detuviera, y no pude evitar caer sobre mis rodillas.
"Muy lento Robin, siempre muy lento." Forcé mi cuerpo a rodar hacia delante, logrando voltear mi posición y ahora de frente en donde Slade debería estar. No estaba allí y en vez de él, una patada me dio en el costado, quitándome el aliento.
"En verdad extraño cuando aún eras un reto Robin, pero me he vuelto más fuerte y tú… te has vuelto más débil. Es una lástima que nunca abrazaras quien eres realmente, pero quien sabe, quizás aún tenga una oportunidad de verlo."
"Tú no sabes nada sobre mí." Logré decir con mi aliento entrecortado y los dientes apretados.
"Eres tú quien no sabe. Te conozco Robin así como tú me conoces. Somos lo mismo, es así de simple."
"No lo soy." Me levanté, listo para entregar un devastador puñetazo, pero Slade simplemente lo atrapó en su mano. Me golpeó con la rodilla en el pecho tres veces y luego me arrojó con facilidad sobre su hombro, me vi golpeando dolorosamente el suelo. Los monstruos habían forzado a Starfire, Chico Bestia y Cyborg a estar en el mismo punto, y ahora nos rodeaban a los cuatro, sin lugar donde escapar. A pesar del dolor atravesando mi cuerpo, pude escuchar la voz de Raven, todos la oímos, tranquila pero demandante.
"Iré contigo Salde. Detén el ataque y deja a mis amigos en paz." Más rápido de lo que debería me puse de pie, queriendo correr hacia Raven y Slade, pero las hordas del mal me rodearon junto a los otros para mantenernos al margen.
"¡Raven no! ¡No lo hagas! ¡Aléjate de él!" Raven no dio señales de escucharme, o a mis súplicas o la de los otros Titanes. Slade sonrió ante las palabras de Raven.
"Eso es aceptable niña. Con tu cooperación, ellos ya no son un problema para mí o tu Padre. Se les permitirá vivir… al menos por un poco más." Raven asintió en reluctante aceptación pero sabía, que era la única forma. Raven se alejó de Slade y comenzó a flotar hacia los otros, el mar de fuego dividiéndose mientras se movía, formando obedientes filas de sirvientes. Eventualmente la joven se encontró a unos metros enfrente de sus amigos, su familia, su vida.
"¿Qué estás haciendo Raven? No puedes ir con él. Debemos seguir luchando… tenemos que…"
"No Robin. Esta pelea ha terminado. No se puede ganar. Ahora por fin lo entiendo… fue un esfuerzo inútil intentar escapar de mi destino. Tengo que completar lo que debo hacer o nunca escaparé."
"¿Entiendes lo que estás diciendo Raven? ¿¡Lo haces! No puedes dejar que Slade gane. ¡No puedes permitir que tu Padre sea libre! No puedes…" Me sorprendí cuando Raven rápidamente flotó hacia mí, su dedo presionando contra mis labios para silenciarme. Su voz gentil como nunca la he oído, los otros Titanes sólo eran capaces de observar, inseguros de qué decir o hacer, continuamente mirando a los enemigos que al parecer ya no parecían estar interesados en ellos, su atención sólo sobre Raven.
"Shhhhhhh Robin. Sé lo que estoy diciendo… confía en mí, lo sé. Esto tiene que ser completado… simplemente tiene que serlo…" Fui incapaz de alejarme de los ojos de Raven. Estaban llenos de la más verdadera convicción que jamás haya visto en los ojos de alguien. Su mano dejó mi boca y con gentileza se posó a un lado de mi rostro, cariñosamente permaneciendo allí.
"Robin… mi destino tiene que ser completado, pero una vez que lo haga… no hay nada escrito de lo que sucederá… no hay profecía, nada escrito en piedra. Todo será posible y… Robin… te dejo todo ese futuro, dejo toda mi esperanza contigo."
"Raven, no entiendo. Esto es una locura. No te dejaré ir. Me escuchaste, no te dejaré ir." Sujeté la mano de Raven, apretándola con fuerza entre la mía. Raven sólo seguía observando con implacable fuerza en sus ojos.
"Lo sé Robin…" Una oleada de energía negra de repente se disparó desde el cuerpo de Raven hacia el mío y luego de inmediato volé hacia donde estaban los otros tres Titanes. Pude escucharlos detrás de mí colapsando en el suelo aunque yo tercamente me rehusaba a caer a pesar de que mi cuerpo y mente protestaban, me rehusaba a dejar ir a Raven. Mi visión continuaba decayendo al igual que mi fuerza.
"Raven…" El nombre apenas escapó de mi boca, todo mi cuerpo sin querer cooperar, incapaz de reconocer la ligera humedad en los hermosos ojos de Raven.
"Lo sé Robin… sé que no me dejarías ir. Lo siento…" Y con eso, finalmente caí en la inconciencia, uniéndome a los otros Titanes en el suelo. Raven no podía apartar la vista de sus amigos aunque mantuvo sus emociones muy profundo en su interior. Apenas había notado a Slade, quien ahora estaba tras ella, hasta que habló.
"Qué conmovedor, pero en verdad debemos partir. Creo que tu Padre ya ha esperado demasiado."
"Maldito por esto Slade… maldito por hacerme hacer esto. Espero que te quemes en el Infierno por la eternidad por hacer esto."
"Niña… ya he estado en el Infierno y no planeo regresar pronto." Slade giró, caminando hacia su destino, y con una última mirada a sus caídos amigos, Raven volteó para seguir al emisario de su Padre hacia la culminación de su existencia.
Raven silenciosamente siguió a Slade mientras la guiaba hacia la Tierra, por una sinuosa escalera de piedra, el aire continuaba haciéndose más y más caliente. El mismo mundo comenzaba a cambiar y a moldearse mientras el creciente poder de Trigon y su influencia se manifestaban en esta dimensión. El Infierno estaba llegando a la Tierra y con tristeza, Raven sabía qué debía hacerse.
Mientras caminaban el único sonido era el de la armadura de Slade que hacía eco con cada paso que daba, Raven y los monstruos de fuego flotando a un lado. Su número había disminuido aunque Raven sabía que aún estaban afuera en alguna parte, más que si hubieran regresado al área de su ardiente nacimiento para esperar la liberación de su maestro. Sus números eran cerca de lo infinito, sólo limitado por la fuerza de la malevolencia de su Padre, lo que no tenía igual.
Eventualmente, las escaleras terminaron en una gran habitación circular. Ruinas antiguas se alineaban en las paredes, reconociendo aquellas que fueron marcadas en su cuerpo en su cumpleaños. En el centro, irradiando nada más que pura maldad había una gran garra de piedra levantándose desde el suelo, la oscura mano del mismo Trigon.
"Este es el lugar Raven aunque estoy seguro que es un hecho descaradamente obvio para ti." Raven le dirigió una enojada mirada al presumido Slade, quien continuaba molestándola incluso después de que había ganado.
"También debería ser descaradamente obvio para ti Slade que tu parte en esto ha terminado, ya no eres útil." Con esas palabras, los ardientes monstruos que los seguían rodearon al villano, atrapándolo con sus llameantes brazos. Raven no pudo evitar sonreír ante esto.
"Traición… qué inesperado." El ojo de Slade no demostraba sorpresa y su voz estaba llena de sarcasmo. Los monstruos con su prisionero comenzaron a hundirse en el suelo mientras Raven observaba.
"Adiós por ahora Raven, aunque no creas que después de la última vez no estaría preparado para otra traición." Raven no sospechaba lo que Slade podría hacer, sin notar el pequeño anillo dorado que el tipo apretaba en su mano.
Con ellos fuera, Raven comenzó a reunir su energía, centrándose para lo que debía hacer.
El viaje de Slade eventualmente llegó a su fin en un lugar muy familiar, el lugar en donde habló con quien le había dado su poder. Los monstruos de fuego se fueron con rapidez, dejándolo solo con cuatro ojos ardientes sobre él.
"Tonto mortal. ¿En verdad pensaste que cumpliría con mi parte del trato una vez que tu misión fuera completada?"
"Entonces supongo que no me darás mi recompensa. Oh bueno, creo que sólo tendré que tomarla por la fuerza." Fuego se formó en las manos de Slade y comenzó a lanzarlo con furia a los grandes ojos, aunque fue rápidamente obvio que no tenía efecto, el poder que poseía no era capaz de afectar a quien se lo dio.
"Hmm… era de esperarse, pero no puedo culpar a un hombre por intentar." Energía roja se dirigió a Slade y de inmediato éste se vio encerrado en el ataque, todo su cuerpo se sentía como si estuviera siendo rasgado átomo por átomo. Incluso el inhumano de Slade no pudo resistir la necesidad de gritar en dolor, aunque en su mente sonreía con arrogancia, sabiendo que sobreviviría esto por el anillo en su dedo, sabiendo que era tiempo de promulgar sus propios planes para el futuro.
Mientras tanto, Raven se acercaba al punto del no regreso, sintiendo el poder necesario en su interior. Observaba a la mano en medio del cuarto y flotó sobre ésta, tomando su posición. De algún modo simplemente sabía qué hacer, su lado oscuro tomando gran control mientras hablaba.
"El olvido por fin ha pasado. Yo, la hija del mal con nada más que odio e ira en mi corazón, voluntariamente libero lo que ha sido encerrado en su propia oscuridad. Levántate Trigon, regresa por fin al mundo de los Mortales y siega un gran sacrificio con quienes se te oponen." Las rojas marcas brillaron sobre el cuerpo de Raven, causándole un inimaginable dolor, un incontenible tormento. Todo el cuerpo se encendió con el mismo color de las marcas y Raven liberó un grito sobrenatural, junto con toda la energía oscura que fluía a través de ella. En un instante, Raven, la hija de Trigon, ya no existía y la oscuridad fue libre una vez más.
Robin P.O.V:
Lentamente recuperé la conciencia, la última imagen del rostro de Raven aún en mi cabeza, sus últimas palabras aún corriendo por mi cerebro. Sabía que Raven no se había rendido, sabía que había un motivo para lo que hizo, sólo necesitaba averiguarlo. Me levanté con un quejido y de inmediato noté el cambiante escenario a mi alrededor. El cielo parecía estar completamente negro, sin estrellas visibles a pesar de no haber nubes, y destellos de rayos carmesí rasgaban el cielo. Una pesadez parecía estar en el aire, haciendo difícil el respirar. Luego noté que los otros Titanes también regresaban a la realidad. Cyborg fue el primero en levantarse.
"¿Qué demonios me golpeó? Siento como si me hubiera aplastado un camión." Respondí de forma sombría.
"Fue Raven… ella fue quien nos noqueó." Chico Bestia y Starfire mientras se levantaban dijeron lo mismo.
"¿Por qué Raven haría eso?" Meneé la cabeza ligeramente.
"No lo sé, pero tenía sus razones. Pude verlo en sus ojos, ella sabía lo que estaba haciendo."
"¡Pero dijo que iba a liberar a su Padre! ¿Por qué haría eso? ¿Por qué nos condenaría a todos?" Miré a Starfire.
"Starfire… te prometo que no estamos condenados. Hoy no moriremos. El mundo no se acabará… ¡habrá un mañana!" De repente lo que sonó como una masiva explosión, hizo temblar a todo el mundo, los Titanes estaban otra vez en el suelo.
"Eso no pudo ser bueno." La respuesta vino como un gran ser de piel roja levantándose de la Tierra. Sus extraños cuernos, cabello blanco y cuatro ojos ardientes eran claros de ver mientras su increíble tamaño sobrepasaba todas las construcciones cercanas.
"Tampoco quiero morir Robin, pero creo que él tiene algo que decir al respecto." Un increíble rugido hizo eco en el mundo cuando el Señor Oscuro del Mal hacía su presencia conocida en el reino mortal una vez más.
"Al fin libertad. Ahora este mundo es mío." Sólo podía observar en horror mientras una gran onda de fuego explotaba desde la forma de Trigon y se dirigía a nosotros. No había nada que pudiéramos hacer. Grité el nombre de Raven mientras éramos consumidos, todo un mundo acabado en sólo un momento.
