Vaya, no puedo creer que ya pasó un mes desde el último capítulo...El tiempo sí que vuela rápido...Pero aquí está, el capítulo especial que les prometí antes de darle comienzo a Shippuden. Realmente lo tenía terminado desde hace una semana, pero estos últimos días han sido realmente pesados para mí. De hecho son pasadas las 12am, pero sé que si no lo subo ahora posiblemente tenga que esperar otra semana. Así que, aquí tienen...¡Espero lo disfruten!

Especial 01: Búsqueda y Rescate

Después de un mes, las cosas estaban comenzando a calmarse, permitiéndole darse el lujo de tomar un pequeño descanso de la montaña de papeleo que tenía pendiente. Aprovechó para contemplar la aldea desde el sillón de su oficina, dejando que su cerebro repasara todas las medidas que fue obligado a tomar para mantener un semblante de orden en medio de aquellos turbulentos momentos tras la invasión.

Una de esas medidas en particular ocupaba su mente, la salida de Uzumaki Naruto de la aldea junto a Jiraiya, que precisamente se había efectuado ese día unas horas atrás.

Aquella decisión había sido tomada tras un largo y conflictivo debate entra los diversos sectores de la población, que habían tratado de argumentar que lo mejor era ocultar al Uzumaki de la vista pública y entrenarlo para que se convirtiera en un arma secreta que protegiera la aldea y preservara la vida de los shinobis. Sin embargo, la existencia de un grupo de ninjas renegados clase S que buscaba capturar a todos los jinchurikis creó una brecha que rápidamente aprovechó. Tener a Naruto en Konoha no sólo supondría un gran peligro para la aldea ante la posibilidad de un ataque, sino que también ponía en riesgo la vida del Uzumaki. Esas fueron las razones que expuso para que consintieran dejarlo ir, aunque en su interior la idea original era dejar a Naruto bajo el cuidado de Jiraiya, quien por su constante trabajo no podía quedarse en la aldea y la única forma que tendría para hacerse cargo del Uzumaki era llevárselo con él.

Además, consideró que lo mejor sería sacarlo del ambiente tan hostil en el que se había vuelto Konoha hasta que las cosas se calmaran, evitando de esa manera que algún aldeano fuera utilizado por esta organización, que seguramente se aprovecharía de que los sentimientos de desconfianza y temor estaban a flor de piel para manipularlos a su antojo.

Pero por encima de todo, quería darle la oportunidad a Naruto de estar con una persona que verdaderamente se preocupaba por su bienestar, a la vez que aprovechaba el chance de descubrir el mundo más allá de las puertas de Konoha, libre de las preocupaciones de una misión.

Por otro lado, estaba el extraño ofrecimiento de Sato de ir a Suna como embajador. Aquel pedido fue recibido con sentimientos mixtos, aunque al final se le concedió porque técnicamente no iba en calidad de ninja, sino de diplomático; además de que su experiencia adquirida durante sus viajes podría resultar beneficiosa.

A pesar de que las razones dadas por Sato corrían en las líneas de reparar las grietas en las relaciones entre Konoha y Suna, sospechaba que parte de su motivación tenían que ver con el estado en el que se encontraba su sobrina.

Realmente no había esperado que Sakura terminara de esa forma tras la invasión. De haber tenido la más mínima señal de que algo así pasaría, no habría puesto sobre sus hombros la enorme carga de neutralizar al Jinchuriki del Ichibi.

—Hokage-sama —sintió una presencia conocida antes de que una voz infiltrara su burbuja de pensamientos.

Con un ligero movimiento, volteó su sillón para encarar a la persona que se había aparecido arrodillada frente a su escritorio—. Buey, ¿qué noticias me traes?

El aludido levantó el rostro, revelando una cara oculta por una máscara de porcelana blanca—. El agente Cordero, asignado a la vigilancia de Uchiha Sasuke, falló en reportarse a la hora programada. Cuando fuimos a investigar, no había rastros de ninguno de los dos en la aldea.

Tras escuchar aquel reporte, el Sandaime se enderezó en su asiento repentinamente alerta. El ANBU asignado a la vigilancia de Uchiha Sasuke había sido personalmente escogido por él, por lo que su inexplicable ausencia, junto a su cargo no menos, era un motivo de gran consternación. Su cerebro comenzó a trabajar acelerado, buscando una explicación a aquel problema.

La única persona que le llegaba a la mente que podría tener algo que ver con la desaparición del Uchiha era Orochimaru, y si eso no fuera lo suficientemente malo, debía pensar en que algún intruso se había infiltrado en su guardia personal ANBU sin levantar ningún tipo de sospecha. Si el descubrir la verdadera identidad de Yakushi Kabuto como espía había sido un duro golpe para su moral por haberlo tenido tantos años bajo sus narices sin percatarse, que uno de sus ANBU fuera descubierto como traidor sería mucho peor.

—¿Cuáles son sus órdenes, Hokage-sama?

Aquella pregunta lo aterrizó de vuelta a la realidad. Independientemente de cómo ocurrió, lo más importante ahora era buscar la forma de cómo resolverlo. Cerrando brevemente los ojos, repasó en su mente el nombre de todos los shinobis que se encontraban actualmente disponibles para tomar la misión de buscar al Uchiha y evitar que cayera en manos enemigas.

Frunció el ceño al darse cuenta que no contaba con una gran selección. La mayoría se encontraba actualmente fuera de la aldea realizando misiones, mientras que otros tenían el deber de proteger a Konoha y no podía simplemente despacharlos, o dejaría indefensa la aldea. Ni siquiera Kakashi, que se encontraba actualmente en el hospital tras un agotador enfrentamiento contra Tsunade, estaría en condiciones para salir en ese momento; por lo menos algunas horas de reposo iba a necesitar para estar sobre sus pies nuevamente.

—Ubica a Nara Shikamaru y tráelo aquí inmediatamente —ordenó llegando a una decisión. El ANBU dio un leve asentimiento de cabeza antes de desaparecer de la oficina silenciosamente.

Con tanta premura, Shikamaru era su mejor opción, por lo menos hasta que apareciera alguien mejor que le diera respaldo. Mientras tanto, alguien debía salir y rastrear el paradero del Uchiha antes de que fuera demasiado tarde.


Sentir la grama bajo su espalda y la fresca brisa sobre su cuerpo mientras observaba el lento discurrir de las nubes era, sin lugar a dudas, una de sus actividades favoritas. Después de tantas semanas de constante ajetreo, realmente agradecía la oportunidad de poder tirarse al suelo y mirar al cielo sin tener que preocuparse por nada más. Lamentablemente, momentos así, nunca duraban mucho...

—Nara Shikamaru —escuchó a alguien decir antes de que su vista del cielo se viera obstruida por la figura de un hombre enmascarado.

—ANBU —reconoció al instante, sentándose para verlo mejor—. Siento que esto será muy problemático.

—Hokage-sama ha solicitado tu presencia inmediatamente.

—Mensaje recibido —contestó poniéndose de pie y limpiando los restos de tierra que pudieron haber quedado en su ropa.

El ANBU desapareció dejándolo aparentemente solo, aunque Shikamaru sabía que no era así. En algún lugar desapercibido debía estar escondido, observándolo para asegurarse de que acatara la orden a la mayor brevedad.

Fijando su destino, comenzó a correr, desolado porque su tiempo de descanso se viera interrumpido tan bruscamente.

Desde que lo ascendieron a Chunin, cosa que realmente no deseaba porque significaba una mayor carga de trabajo y responsabilidad, se vio forzado a liderar su equipo en algunas misiones menores porque su sensei había sido despachado en otras tareas de mayor relevancia. No sólo tenía que lidiar con la mandona de Ino, ahora también debía hacer reportes orales y escritos a cada rato. Todo era tan problemático.

No le tomó mucho tiempo llegar frente a la oficina del Hokage, donde rápidamente le dieron entrada sin mayores ceremonias. Adentro el Hokage lo esperaba detrás de su escritorio con una expresión muy grave en su rostro.

—Uchiha Sasuke ha desaparecido de Konoha —le informó sin preámbulos, tomándolo completamente desprevenido—. El ANBU asignado a su protección falló en reportarse hace una hora y ninguno de los escuadrones ha podido dar con su paradero.

La única reacción externa de Shikamaru ante ese torrente de información fue un parpadeo de sus ojos, pero en su interior su cerebro analizaba cuidadosamente lo dicho por el Sandaime, poniendo especial atención en las palabras "Uchiha Sasuke", "desaparecido", "ANBU" y "protección".

—¿Hay algo que deba saber con respecto al caso? —Preguntó en un intento por darle una coherencia a esas ideas, pues no entendía por qué Sasuke necesitaba la protección de un ANBU; aunque tenía una leve sospecha.

—En pocas palabras, Orochimaru ha manifestado interés en poseer el Sharingan de Sasuke y ya ha hecho varios intentos de secuestro.

Shikamaru suspiró internamente. Cuando Naruto le dijo que Sasuke y Sakura se metían en todo tipo de problemas cuando él no estaba parecía que hablaba muy en serio. ¿En qué lío se había metido ahora?

—¿Cuáles son sus órdenes?

—Tu misión es encontrar a Sasuke y traerlo de vuelta a Konoha —le asignó entregándole un pergamino—. Para esto liderarás un equipo de rastreo y uno de asalto.

Shikamaru abrió el rollo sin decir palabra, encontrándose con la sorpresa de que el equipo de rastreo escogido por el Sandaime estaba compuesto por Kiba, Hinata y Shino. Inmediatamente buscó el equipo de asalto, encontrando sin sorpresa que se trataba de Lee, Tenten y Neji. Todos genin, todos bajo su bajo…Qué problemático.

—¿Puede incluir al equipo 10 en esta misión? —Preguntó en un intento por obtener el respaldo de su equipo. Como un recién promovido Chunin, no se sentía completamente a gusto mandando a quienes fueron sus compañeros de clase, o a quienes eran mayores que él.

—¿Realmente crees que sea necesario?

—Pienso que sería provechoso para obtener información del enemigo —explicó, poniendo a relucir las habilidades de su equipo.

—Muy bien entonces —concedió el Hokage—. Reúnelos a todos y partan de inmediato. A estas alturas no sabemos qué tanta distancia habrán recorrido desde que salieron de la aldea.

—Como usted diga, Hokage-sama —respondió haciendo una pequeña reverencia y dándose la vuelta para salir de la oficina a cumplir la misión encomendada.

—Tan pronto tenga más ninjas disponibles, los enviaré de refuerzos —le informó antes de que terminara de salir—. Así que si ven que la situación se sale de control o es demasiado peligrosa, tienen autorización para retirarse.

Lo había sospechado, que el Hokage los estaba mandando a ellos porque no tenía otra opción. No había que ser un genio para darse cuenta que el personal actual de Konoha estaba sumamente ocupado con el incremento de las misiones ocasionados por la invasión como para disponer de un equipo de búsqueda y rescate en tan poco tiempo.

—Lo tendré pendiente —independientemente de las circunstancias, ya no había de otra. No podía simplemente rechazar la misión, así que lo único que le quedaba era acatarla—. Que problemático

Sin otra palabra, Shikamaru salió de la oficina para dirigirse a la casa de su mejor amigo, Chouji, para informarle de la nueva misión. Así lo hizo con Ino, el equipo 8, que por fortuna encontró rápidamente en uno de los campos de entrenamiento, y el equipo 9, que pudo ubicar fácilmente gracias al olfato de Kiba.

Mientras recorría la aldea siguiendo la pista de Sasuke, pasó junto al hospital, e inevitablemente a su cabeza volvieron los recuerdos del día de la invasión, específicamente las consecuencias que tuvieron para una kunoichi en particular.

FlashBack no Jutsu

Se había salido del estadio en un intento por alejarse de las monstruosas batallas que se estaban llevando a cabo. No sabía qué era realmente Gaara, pero era indudable que había algo siniestro en su persona. Distraer a Temari para que lo siguiera resultó ser una tarea complicada, pero no imposible. Lo que no esperó fue que los shinobis enemigos lo rodearon completamente fuera de la arena.

La llegada de Asuma fue bastante oportuna, salvándolo de un enfrentamiento que sin duda perdería en su estado. Las cosas comenzaron a calmarse de ese lado después de eso, más aún cuando lograron incapacitar a Temari.

Pensó que finalmente podría descansar después de tantos problemas, pero ahí fue cuando las cosas en el estadio tomaron un giro más problemático con la aparición de dos bestias gigantes. Y si eso no fuera suficiente, vio en la distancia al que parecía ser Naruto cargando a una inconsciente y ensangrentada Sakura mientras otro Naruto lo trataba de proteger de la horda de enemigos que los tenía rodeados.

Rápidamente se acercó al par de Narutos junto a Asuma, dejando a Temari bajo el cuidado de otros ninjas de Konoha que se habían unido al enfrentamiento en esa zona. Llegaron justo a tiempo para ver cómo uno de los Naruto desaparecía en una explosión de humo. Aparentemente se trataba de un clon, y si su instinto era correcto, el otro que cargaba a Sakura también lo era. Sabiendo esto, se ofreció a llevar a Sakura al hospital, aunque fuera algo bastante problemático, el estado de la Haruno demandaba atención médica inmediata.

El Naruto clon consintió relevarle a su compañera antes de desaparecer también, y pronto Shikamaru emprendió el camino al hospital siendo protegido por Asuma. Trató de no pensar mucho en la condición de Sakura, pero con lo que podía sentir bajo sus brazos mientras cargaba su cuerpo, a su mente llegaban imágenes horribles de lo que pudo haber sucedido. Pensar que Sakura, la kunoichi más fuerte de su generación, había terminado de esa forma, reafirmaba lo monstruoso que era Gaara.

Independientemente de todo, debía llevarla lo más pronto posible al hospital, pues cada segundo que pasaba la respiración de Sakura se debilitaba aún más; eso, aunado a la copiosa pérdida de sangre, no presagiaba nada bueno.

KAI

Nunca había sido particularmente cercano a Sakura. Desde que ella se integró a su grupo en la academia, siempre sintió un aire alrededor de ella que le daba escalofríos, por eso procuro no acercarse demasiado, más aún cuando mandó a Sasuke al hospital como si nada, sin mostrar remordimiento y manteniendo un semblante indiferente. Por eso se sorprendió mucho cuando Naruto comenzó a andar con Sakura, uniéndose poco después Sasuke al dúo. Era como si esos dos no se vieran afectadas por el aura de Sakura, o quizá simplemente habían decidido ignorarlo.

Después de eso vino la división de equipos. Increíblemente los tres, Naruto, Sasuke y Sakura, habían terminado juntos, como si hubiera estado planeado. Por seis largos meses no supo mucho de ellos, hasta que llegaron los exámenes Chunin, donde pudo ver de primera mano que ese sentimiento de amenaza no estaba mal justificado. Sakura no sólo actuaba de manera indiferente, fría y escalofriante, también era capaz de mancharse las manos de sangre sin la menor vacilación. Era una kunoichi, en toda la extensión de la palabra.

—El rastro continúa fuera de la aldea —escuchó la voz de Kiba, devolviéndolo abruptamente a la misión que tenía entre manos—. Y no está acompañado de nadie.

El tono acusatorio de Kiba no pasó desapercibido para nadie, provocando reacciones mixtas en el grupo. La más vocal fue la de Ino—. ¿Qué tratas de insinuar aliento de perro?

—Creo que lo mejor es no saltar a conclusiones —intervino antes de que Kiba pudiera responder y desatar una discusión que no los llevaría a ninguna parte—. ¿Puedes darnos un estimado de la vigencia del rastro?

Kiba olfateó un poco el aire antes de responder, siendo precedido por un ladrido de Akamaru—. Yo diría que aproximadamente unas cinco horas.

Shikamaru frunció el ceño pensando. Si sus cálculos eran correctos, fue precisamente hace cinco horas que Naruto salió de la aldea. ¿Tendría eso alguna conexión? Rápidamente descartó ese pensamiento. De haber sido así, Naruto no le habría pedido aquel favor de echarle un ojo a sus compañeros, así que debía haber algo más. Sin embargo, el pensamiento que le generaba más preocupación, fue la facilidad con la que Sasuke salió de la aldea desapercibido. Ni siquiera tomó alguna ruta secreta, salió por una de las puertas como si nada.

—Esto es lo que haremos —comenzó a instruir, viendo a cada uno a la cara—. Kiba y Shino irán a la cabeza del grupo para continuar el rastreo, Neji y Hinata irán en la retaguardia para evitar un ataque sorpresa a nuestras espaldas, Lee y Tenten irán en los flancos cada uno, y Chouji, Ino y yo iremos en el centro para coordinar el grupo. ¿Entendido?

No hubo protestas en la formación, y pronto todos se pusieron en posición. Sin perder más tiempo, iniciaron el trayecto.

Por una hora recorrieron el bosque en medio de algunas discusiones, especialmente sobre el equipo 7 y su peculiaridad, hasta llegar a un claro, lugar donde Kiba se detuvo a olfatear nuevamente el piso junto a Akamaru.

—Al rastro de Sasuke se ha unido cuatro olores desconocidos —les informó Kiba con un extraño entusiasmo—. Estimo que nos llevan unas dos horas de diferencia. Si nos apresuramos podemos alcanzarlos en una hora.

Qué problemático —suspiró internamente. Realmente esperaba que dieran con Sasuke solo, porque así sería más fácil llevarlo de vuelta a Konoha con la abrumadora diferencia numérica que representaban—. Debemos continuar.

Pronto retornaron la marcha. No podían permitir que Sasuke cruzara las fronteras del País del Fuego o no podrían continuar la persecución. Así que debían darse prisa, aunque algunos miembros del equipo no estuvieran acostumbrados a mantener ese ritmo por tanto tiempo y estuvieran rápidamente cansándose, la determinación imperante en cada uno era innegable, pues aunque Sasuke no fuera un amigo cercano de cada uno, el hecho de ser un shinobi de la Hoja les daba toda la motivación necesaria para ir en su búsqueda sin importar las adversidades. Ese era el camino de Konoha.

—Enemigo a las 3 en punto —les avisó Neji tras una media hora de recorrido—. Contacto en cinco minutos. ¿Seguimos el curso o nos desviamos?

—¿Cuántos son? —Preguntó pensando rápidamente. Si se desviaban perderían tiempo, algo que no tenían el lujo de permitirse en esos momentos, pero si alguien distraía al enemigo mientras lo traspasaban, quizá podrían continuar avanzando por el mismo camino.

—Uno solo —fue la respuesta del Hyuga mayor.

—Seguimos el curso —decidió seriamente. Eran nueve contra uno, con esos números debían ser capaces de pasarlo sin mayores problemas.

No faltó mucho para que el grupo se encontrara con una persona de cabellos naranjas con un mechón central y dos a los lados. Era grande y corpulento, llegando a intimidar a alguno de los miembros del equipo.

—¿Qué es esto? —Fueron las primeras palabras del desconocido al verlos detenerse frente a él—. Pero si es una banda de mocosos que seguramente no llegan ni a Chunin, ¿de esto se estaban preocupando los demás?

—No venimos buscando pelea —saltó Shikamaru tratando de negociar algún acuerdo con el enemigo y evitar el conflicto—. Sólo queremos hablar con Sasuke.

—Me temo que eso no será posible —les contestó rudamente—, Sasuke-sama está muy lejos ya y ustedes van a morir aquí… ¡Doton Kekkai: Dorō Dōmu! (Barrera de Elemento Tierra: Domo Barrera de Tierra de la Nada Magnifica)

La Tierra comenzó a temblar, moviéndose para crear un domo y encerrándolos en su interior. El ataque los tomó tan desprevenidos que todos quedaron atrapados.

—¡Demonios! —Proclamó Kiba molesto por las condiciones en las que se encontraban, encerrados en una especie de prisión de roca en completa oscuridad.

—¡No puedo ver nada! —Se quejó Ino tratando de buscar algo para iluminar el lugar.

—Espera Ino —ordenó Shikamaru seriamente, deteniéndola en el acto—, si intentas encender una mecha, el oxígeno se consumirá más rápido.

—¿Cuál es el plan? —Interrumpió Neji mirándolo con su Byakugan activado, pero Shikamaru no le respondió inmediatamente.

—No sé ustedes, pero yo me siento más débil con cada segundo que pasa —intervino Tenten.

Un murmullo general de asentimiento siguió a sus palabras. Parecía que las cosas habían tomado un giro para peor.

—Kiba, ¿puedes usar tu técnica para intentar destruir las paredes?—Habló finalmente el Nara después de unos minutos.

—Déjamelo a mí —accedió rápidamente, dándole una píldora de soldado a su fiel amigo—. Vamos Akamaru, ¡Gatsuga!

Akamaru tomó la forma de un salvaje Kiba y ambos comenzaron a girar rápidamente, creando un pequeño tornando y embistiendo las paredes, teniendo especial cuidado de no herir accidentalmente a uno de sus compañeros. Pese a sus esfuerzos, la prisión se mantuvo intacta, salvo por algunas grietas en las paredes que rápidamente comenzaron a regenerarse.

—Esto no puede ser —se quejó el Inuzuka.

—Nada de lo que hagan puede destruir este domo de roca —se burló el enemigo desde fuera al escuchar sus intentos.

—Si te digo que dejaremos de perseguir a Sasuke, ¿nos dejarás ir? —Preguntó Shikamaru de la nada, provocando la indignación en el equipo.

—Eso ya no es posible, ustedes morirán aquí—sentenció con una carcajada.

—Entonces déjame ir solo a mí, estoy cansado de estos conflictos.

—¡Shikamaru! —Exclamó Ino horrorizada.

—¿Qué crees que estás haciendo? —Preguntó Kiba molesto.

—¿Y se supone que tú eres el líder? —Preguntó el enemigo divertido por las súplicas del Nara—. Que patético…

El enemigo siguió hablando, denigrando cada vez más a Shikamaru, al mismo tiempo que los demás miembros del equipo seguían haciendo saber su indignación ante las palabras del Nara.

—¡Todos, callen! —Ordenó Chouji sacando una bolsa de papitas—. Escuchen lo que tiene que decir Shikamaru antes de comenzar a juzgar.

—¿Cómo puedes comer en un momento así, Chouji? —Preguntó Ino al escucharlo masticar, frustrada con ambos miembros masculinos de su equipo.

—Neji, Hinata, necesito que evalúen con su Byakugan las paredes —ordenó sin dejarse perturbar por las palabras ofensivas a su persona—, y marquen con un kunai los puntos más débiles de la barrera —los Hyuga obedecieron rápidamente, lanzando sus armas en varios puntos—. Gracias a su voz, pude determinar que el enemigo se encuentra de ese lado —señaló, dejando a algunos con las bocas abiertas, ya que se habían dado cuenta que Shikamaru había engañado al enemigo para hacerlo hablar y fijar su ubicación—. Chouji, ya sabes qué hacer.

El Akimichi usó el jutsu secreto de su clan para aumentar su tamaño y rodar hacia una parte de la prisión de roca donde escuchó clavarse uno de los kunais. El poder detrás de su embestida fue suficiente para obliterar el domo de roca, liberándolos y dejando al enemigo anonado de que lograran escapar.

—Así que lograron salir del domo —observó recuperando la compostura rápidamente—. Pero con ese líder tan inútil que tienen, no llegaran a ninguna parte.

—Yo me encargaré de este —declaró Shikamaru. Desde hace rato le había estado dando vueltas al asunto, llegando a la conclusión de que lo mejor era que se quedara él y dejara que los demás avanzaran—. Ustedes vayan tras Sasuke antes de que se nos escape de las manos.

—No —intervino Chouji, poniendo una mano en el hombro del Nara—, yo me quedaré.

—Eso no está abierto a discusión —refutó Shikamaru.

—Contrario a todo lo que este patán ha dicho, este equipo necesita tu guía —argumentó con convicción—. Eres el líder Shikamaru, y uno muy bueno de hecho.

—Chouji —murmuró, tocado por las palabras de su mejor amigo—. Será mejor que nos alcance lo más pronto posible.

El Akimichi levantó el pulgar para señalar su acuerdo a esas palabras, antes de lanzarle una bolsa con píldoras de soldado a Shikamaru—. Para que repongan energías.

—Si de verdad piensan que los dejaré ir, son más tontos de lo que pensé —declaró el enemigo lanzándose al ataque, sólo para ser interceptado por Chouji—. ¿Realmente crees que puedes detenerme gordito?

Aquellas palabras parecieron encender la furia de Chouji, quien en una increíble muestra de fuerza, hizo retroceder al enemigo—. ¡Vayan ahora!

Shikamaru no necesitó que se lo dijeran dos veces. Con una señal, él y los demás continuaron su camino hacia Sasuke. Lo único que lamentaba, era dejar a uno de sus compañeros a su suerte, pero era la única manera, si pretendían alcanzar al Uchiha antes de que traspasara los límites del País del Fuego.

El trayecto continúo con un aire más sombrío. La realidad los había golpeado de frente. Esto no era un viaje en el parque, era una misión real, con todas las repercusiones propias de una; y si querían salir bien parados, era necesario no descuidarse.

—¡Cuidado! —Gritó repentinamente Neji, después de unos minutos de silencio.

Una figura desconocida se movió rápidamente entre ellos, desbaratando la formación que tenían y obligándolos a dispersarse.

—¿Y esto es lo que Jirobo no pudo eliminar? —escuchó una voz. Al momento de aterrizar sobre el tronco de un árbol para ver mejor al enemigo que acababa de aparecer, Shikamaru se percató de dos cosas: 1) era un shinobi del sonido con seis brazos; y 2) el enemigo había atrapado a Hinata.

Maldición —Pensó, analizando rápidamente la situación.

—¡Hinata! —Gritó impulsivamente Kiba tan pronto se dio cuenta.

Shikamaru detuvo al Inuzuka, que afortunadamente estaba cerca de su posición, antes de que se lanzara al enemigo, el cual había creado una especie de telaraña gigante a su alrededor. Hinata había sido envuelta en una especie de capullo, quedando adherida a la telaraña.

—¿Qué crees que haces Shikamaru? —Cuestionó airado el Inuzuka—. ¡Déjame ir!

—¡Mira bien Kiba! —Señaló el aludido, apuntando con el dedo una mariposa que había quedado pegada a la telaraña—. No sé de qué se trate esa técnica, pero es obvio que tiene alguna propiedad adhesiva.

—Eso no me detendrán, cortaré todo lo que se encuentre en mi camino —forcejeó KIba, siendo apoyado por los ladridos de Akamaru.

—No creo que sea tan fácil —continuó insistiendo—. ¡Neji, dime lo que ves con tu Byakugan!

—Las telarañas están imbuidas con chakra —reportó el Hyuga, antes de que el enemigo disparara varias telarañas hacia cada uno de los presentes y los pegara a la red central.

—Nada de lo que hagan les servirá de algo —se jactó el enemigo—. Mis telarañas son indestructibles.

—No lo creo —desafió el Hyuga antes de hacer un movimiento típico de su clan—. ¡Jyuuken! —Al instante la telaraña quedó destruida, dejando únicamente el capullo donde Hinata estaba encerrada—. Yo rescataré a Hinata-sama, ustedes continúen el camino.

—Vamos —ordenó Shikamaru, tomando rápidamente la decisión y arrastrando a un protestante Inuzuka detrás de él.

Los demás lo siguieron, algunos mandando una última mirada de preocupación a los Hyugas, pero confiando plenamente en que Neji era la mejor opción para derrotar a ese enemigo y rescatar a Hinata de sus garras.

El shinobi del sonido intentó detenerlos lanzando más telarañas, pero Neji se interpuso en su camino y los destruyó todos con su Jyuuken antes de realizar un ataque directo.

Los seis miembros restantes continuaron el camino, siendo guiados por las narices de Kiba y Akamaru, que por fin habían entrado en razón. Shikamaru estimó que quedaban dos enemigos más en base a las observaciones iniciales dadas por el Inuzuka al comienzo de la misión. Si continuaban progresando del mismo modo en que lo habían hecho hasta ahora, dos más se tendrían que quedar para darle oportunidad a los demás de avanzar.

No les tomó mucho tiempo alcanzar a los dos shinobis del sonido restantes, lo único que Sasuke no estaba con ellos.

—Sasuke está en esa dirección, a unos 5 kilómetros —les informó Kiba, apuntando un lugar en concreto.

Shikamaru observó críticamente el norte, la dirección señalada por el Inuzuka. Si no se equivocaba, el nuevo País del Sonido se encontraba por ese lado, pero para llegar a él, había que pasar primero el Valle del Fin. Si sus cálculos no le fallaban, estaban a menos de una hora de llegar al borde si mantenían el actual ritmo de la persecución, pero por encima de eso, si se apresuraban podían adelantarse y hacerle un bloqueo a Sasuke. El problema era, ¿quién se quedaría para darle oportunidad a los demás de avanzar?

—Ya no necesitan que los guiemos —intervino Kiba con los ojos clavados en el enemigo—. Pero tú todavía necesitas liderar el grupo —parecía que se había ganado el respeto del Inuzuka como líder del equipo.

—Nosotros nos ocuparemos —habló sorpresivamente Shino—. ¿Por qué? Porque somos la mejor opción en este momento.

Shikamaru asintió sombríamente, esperando la apertura que le darían los miembros restantes del equipo 8. No tuvo que esperar mucho para visualizarlo, haciendo una señal para que los demás lo siguieran. Quedaban cuatro, por lo menos esos números le daban una mayor probabilidad para llevar a Sasuke de regreso a Konoha.

Lo que no esperó fue que alguien intentara emboscar al equipo en medio del camino, si se suponía que sólo había cuatro ninjas del sonido escoltando a Sasuke. Y si su presencia no fuera lo suficientemente mala, la apariencia y el aura que este tenía era muy diferente al de los otros, más peligroso.

Contra él se quedaron Lee y Tenten, dejándolo solo con Ino para seguir el camino. Esperaba que no hubiera más elementos sorpresa, porque no podrían seguir dividiéndose, ya que no creía que pudiera dejar a Ino enfrentarse sola contra un enemigo o permitir que fuera sin su ayuda tras el Uchiha.

—Escucha Shikamaru —le dijo Ino de la nada—. Sobre lo que pasó antes, quiero pedirte disculpas.

—¿De qué estás hablando Ino? —Estaba confundido, no sólo porque Ino le estuviera pidiendo disculpas, sino porque hubiera elegido precisamente ese momento para hacerlo.

—Cuando estábamos encerrados —le explicó sin mirarlo—. Se supone que somos un equipo, debí confiar en ti, pero en vez de eso te critiqué junto a los demás. Sólo Chouji se dio cuenta de lo que en verdad estabas planeando.

—Hablas de eso —murmuró restándole importancia—. No te preocupes mucho, realmente no esperaba nada más.

Pero contrario a la reacción que esperaba, Ino se detuvo abruptamente sobre la rama de un árbol y lo miró con un gesto entre herido y colérico—. Siempre es lo mismo, nadie esperaba realmente nada de mí.

—Ino —intentó aplacar Shikamaru, aterrizando junto a ella.

—Ya sé que todo ha sido mi culpa, porque nunca tomé en serio esto de ser una kunoichi —continuó desahogándose, con la cara enrojecida y los puños apretados—. Pero ya me cansé de que esperen tan poco de mí…yo quiero ser, una persona de la que los demás puedan depender.

—Ino, esto no es el momento —insistió con más fuerza, poniendo sus manos en los hombros de su compañera—. ¿Quieres ser una mejor kunoichi y que nadie vuelva a humillarte? ¡Bien! Pero sabes muy bien que eso no es fácil, y de nada sirve que digas eso ahora y no tengas la convicción después para continuarlo.

—Está vez será diferente —sentenció con determinación.

—¿Acabaste el drama?

—Idiota.

Con ese último intercambio, los dos siguieron el camino. Por muchos minutos corrieron; a pesar de sus piernas protestantes, siguieron avanzando. Estaban muy cerca para detenerse.

Lograron llegar hasta el Valle del Fin después de un tiempo. Sorpresivamente se encontraron con la figura de Sasuke parado encima de la estatua de Madara Uchiha, del lado contrario a la dirección en que ellos venían. Por alguna razón, Sasuke estaba quieto, con su espalda hacia ellos.

—¡Sasuke-kun! —Llamó Ino mientras se acercaba más.

Ante el sonido, el Uchiha pareció despertar del letargo en el cual se encontraba sumergido para verlos momentáneamente a la cara antes de desaparecer de sus vistas.

En aquel minúsculo segundo, Shikamaru pudo leer en sus ojos muchas cosas, una de ellas fue que Sasuke se estaba yendo de Konoha por voluntad propia, traicionando a su aldea y a sus amigos. Lo otro era que ellos dos no tenían posibilidades de hacerlo regresar de ninguna manera, no mientras él no quisiera hacerlo.

—¡Sasuke-kun! —continuó llamando Ino, sin darse cuenta que ya el Uchiha había pasado la frontera.

Mendokusai.

Fin del Especial 01.

Hasta aquí el especial, ¿qué les pareció?

Realmente me pareció interesante que en la serie original nadie se diera cuenta de la salida de Sasuke de la aldea. Si no fuera por Sakura (que parece que intuyó que algo raro pasaba con el Uchiha y por eso tuvo la suerte de encontrarse con él aquella noche), nadie se habría enterado de la desaparición hasta quién sabe cuándo.

Como se dieron cuenta, hubo algunos cambios con respecto a la misión de recuperación de Sasuke...la más importante, Naruto no formó parte del equipo. Por otro lado, vemos otras cosas que son diferentes de la serie original, como el hecho de que el Sandaime sigue vivo, y que esta vez, todos los miembros del Konoha 12 (excepto el equipo 7) estuvieron en la misión, y eso, dejenme decirles, tendrá diferentes repercusiones en el crecimiento y desarrollo de cada uno (por ejemplo, Neji sigue siendo un bastardo obsesionado con el destino, pero el plan es que Hinata sea quien le abra los ojos). Ya vieron la resolución de Ino, y así pasará con cada uno.

Lo único que lamento es no haber podido desarrollar las peleas como se debían, pero de haberlo hecho el especial me habría salido excesivamente largo y no sabría en cuánto tiempo habría podido terminarlo (porque para escribir las escenas de peleas tengo que investigar las habilidades del personaje y analizar qué haría en tal o cuál situación, entre otros). Más aún considerando que serían cinco peleas, con doce personajes diferentes...

En otras notas, el protagonismo de Shikamaru. Naruto no le pidió ese favor de mantenerle un ojo a su equipo simplemente por hacerlo, aquí vemos un trasfondo más profundo, donde el Nara fue el responsable de llevar a Sakura al hospital.

Con respecto al capítulo pasado, parece que cumplí mi objetivo de dejarlos con muchas preguntas, jejejeje...En fin, tengo que terminar de preparar una presentación para luego irme a dormir, así que nos leeremos pronto...Ya por ahí se acerca diciembre :D (aunque es posible que suba otro especial...hay una idea rodando mi cabeza pero debo ver si se dan las condiciones).

Como siempre, un agradecimiento a ustedes lectores, especialmente a: daliapvperez, melissaBa, pirata, D.P.I.Y.O.N, prics17, Black Angel N, Mussaluna, Luna Haruno, Guest, gabi2801, kazuyaryo, Ester Izanami, Royako. ¡Muchísimas gracias por su apoyo constante! Sepan que los leo y los aprecio mucho, y que esta vez lamento no poder responderles (es que el sueño me gana y tengo que terminar esta malvada presentación T-T). Pronto sus dudas serán respondidas (creo xD...a menos que sea una malvada y les genere más dudas que respuestas muajajaja...cofcof...Lo siento jejeje...)

¡Hasta pronto!

PS: disculpen cualquier error de tipografía que puedan encontrar...¡es el sueño!