Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de earthprincess4, yo solo la traduzco.
Canción recomendada por la autora: My wish de Rascal Flatts
Nuevo capítulo, a ver cómo sigue la historia :)
Capítulo 20
BPOV
Cuando llegamos a Forks y nos detuvimos en el camino de entrada de la casa de Edward, me di cuenta de que tanto Seth como Leah estaban emocionados. Por desgracia, yo estaba nerviosa. No estaba segura de si iban a permitir que nos quedáramos una vez más. Edward nos ofreció su casa para que estuviéramos mientras nos escondíamos y realmente él no había discutido eso con sus padres. Yo no estaba segura de si Emmett todavía permanecía aquí, pero si estaba eso significaba que Rose también. Lo cual significaba que la casa iba a estar muy completa y yo no sabía cómo se sentiría Esme al respecto.
Edward saltó primero del coche y Esme fue corriendo por las escaleras para abrazarlo. Yo salí vacilante, observando y esperando a ver qué podría pensar Esme de que nosotros estuviéramos de vuelta. Seth y Leah salieron detrás de mí y yo les retuve dándoles a Edward y a Esme un minuto. Podía sentir la anticipación de estar de vuelta en los brazos de Esme y en Seth y Leah. Estaban ansiosos por liberarse de mí para poder correr hacia ella.
Una vez que Edward se hizo a un lado y ella nos vio allí de pie, contuve la respiración. Vi que las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas y ella caminó los pocos metros que nos separaban para darnos un abrazo. Fue torpe que tratara de abrazarnos a todos al mismo tiempo, pero fue bueno saber que había aceptado que volviéramos tan fácilmente.
"Mamá, tenemos que ocultarles aquí por un tiempo", Edward le informó. Ella se apartó de nosotros y vio a tía Kate y a Garrett detrás de nosotros.
"Tu hermano no me ha dicho nada. ¿Qué está pasando?", preguntó ella volviéndose hacia Edward.
"James trató de seguirme a Florida", dijo. Esme abrió la boca y se la tapó con la mano. "Él no va a sospechar que hemos llegado hasta aquí, así que tenemos que escondernos hasta que le atrapen. La policía de Florida se encuentra en el caso y esperamos que si todo va bien ellos lo puedan atrapar. Pero tenemos que quedarnos aquí y nadie puede saber que estamos aquí. ¿Está bien?"
"Por supuesto que sí, hijo. Haré lo que tenga que hacer para que todos estemos a salvo", ella estuvo de acuerdo.
"Gracias mamá. Tenemos que entrar antes de que alguien nos vea", sugirió Edward. Se acercó a mí, tomando mi mano entre las suyas, y nos llevó a todos al interior.
"Tengo que ir a comisaría", dijo Garrett. "Volveré más tarde para comprobar todo". Me di cuenta de que él se acercó a la mano de Kate y la apretó ligeramente antes de irse. Me pareció que las cosas estaban mejor entre ellos.
"Bueno, entrad y sentaos. ¿Hay alguien que tenga hambre o necesite algo de beber?", Esme preguntó cuando entramos.
Todos negamos con la cabeza y fuimos a sentarnos a la sala de estar.
"Muchas gracias por dejar que nos quedemos", dijo Kate.
"Es un placer. Os he echado mucho de menos a todos. Sois bienvenidos a quedaros todo el tiempo que queráis".
Me senté en el sofá junto a Edward, apoyando mi cabeza sobre su hombro, y él pasó su brazo alrededor de mis hombros sosteniéndome de manera protectora.
Me dije a mí misma que todo este suplicio estaba casi terminando, que casi seríamos libres y no tendríamos que ocultarnos o correr. Por lo que había oído de la conversación de Garrett y Félix con Edward esta mañana, se estaban acercando a James y sólo era cuestión de tiempo antes de que lo encontraran. Pero ese pensamiento me trajo otro. ¿Qué le pasaría después de que le encontraran? ¿Tendríamos que volver a Florida? ¿Edward se vendría conmigo si lo hiciéramos? ¿O yo elegiría quedarme aquí con él?
Después de un tiempo, Seth se puso a jugar con los juguetes que se dejó aquí y Leah se fue a su antigua habitación para leer un rato. Kate y Esme pasaron muchas horas conversando sobre cosas al azar y parecían llevarse muy bien.
Miré a Edward y estaba recostado en el sofá casi dormido. Me moví para levantarme y él se movió para acercarme más hacia él. "¿A dónde vas?", preguntó en un tono de pánico.
"Sólo iba a hacer café para todos", le contesté.
"Oh", dijo dejando escapar un largo suspiro y liberando su agarre sobre mí. "Iré a ayudarte".
Nos levantamos y me di cuenta de que Kate y Esme nos estaban dando miradas curiosas. Estaba segura de que probablemente habían oído el pánico de Edward. Le sonreí a las dos tímidamente. "Iba a hacer un poco de café. ¿Queréis uno?"
"Eso sería estupendo, querida", dijo sonriendo Esme.
"Gracias, Bella, me encantaría tomarme uno", agregó Kate.
Asentí con la cabeza y caminé hacia la cocina. Edward estaba detrás de mí con su mano en mi espalda.
Empecé a llenar la cafetera con agua y le dije a Edward que me diera el café de la alacena. Él me lo trajo y cuando empecé a dejarlo caer en el filtro envolvió sus brazos alrededor de mi cintura desde atrás. Le sonreí y me recosté contra él. Él se inclinó y besó la parte de atrás de mi cuello.
"Casi ha terminado, Bella. Serás libre pronto", susurró.
"Todos vamos a ser libres", añadí. Me di la vuelta en sus brazos y puse los míos alrededor de su cuello, tirando de él para besar sus labios. Nos besamos y después de unos segundos sentí que Edward me separaba del suelo y me ponía sobre el mostrador. Me levantó la camiseta lo suficiente como para deslizar su mano a través de mi estómago. "Edward", le advertí, alejando sus manos. "Tu madre y mi tía se encuentran en la habitación de al lado", él sonrió tímidamente y dio un par de pasos hacia atrás.
"Lo siento", dijo. "Te he echado mucho de menos. Te necesito".
"Ahora no", le susurré. Él resopló, yo esperaba que no hablara en serio. No había manera de que sucediera en un corto plazo, no con tanta gente en la casa.
"Vamos a encontrar una manera", me aseguró con una sonrisa. Rodé los ojos y sacudí la cabeza, pero no pude evitar sonreír.
Salté del mostrador y comencé a coger las tazas de café de la alacena, cuando vi un coche en la entrada. Miré por la ventana para tener una mejor visión del coche rojo que estaba aparcando.
"Oh, bien", oí quejarse a Edward detrás de mí.
"¿Quién es?", le pregunté.
"Es Rosalie", respondió. Sonreí cuando me enteré de que era ella. Yo había llegado a conocerla bastante bien por teléfono durante los últimos dos meses y estaba emocionada por verla. El Jeep de Emmett apareció unos pocos segundos más tarde y vi a Emmett y a Garrett salir del coche. Edward salió por la puerta principal, supuse que para estar seguro de que Garrett les contaba el plan de que no debían decírselo a nadie. Sabía que Edward tenía sus sospechas acerca de Rose, pero yo sentía que podía confiar en ella.
Llené los vasos con el café y los puse en la bandeja con la crema y el azúcar, luego llevé la bandeja a la sala de estar. Esme y Kate cogieron un vaso y me dieron las gracias por ello mientras que todos los demás entraban por la puerta principal. Todos empezaron a saludarse.
Miré hacia arriba y vi a Rose sonreír. Seth llegó corriendo a la sala y corrió hacia Emmett, y Rosalie se acercó y me dio un abrazo.
"Bienvenida a casa, Bella", dijo. "Es bueno verte de nuevo, incluso aunque mi futuro cuñado sea un idiota para ir a por ti cuando un psicópata está detrás de él".
"Cuñado... ¿tú y Emmett os vais a casar?", le pregunté.
"Todavía no, él no me lo ha pedido, pero hemos hablado un poco", aclaró. "Espero que pronto. Creo que una vez que este tema acabe, tal vez lo haga".
"Eso está muy bien. Me alegro por ti", le ofrecí.
"¿De qué estáis hablando aquí?", preguntó Emmett, viniendo desde detrás de Rose y envolviendo sus brazos alrededor de ella.
"Estábamos discutiendo el futuro", dijo Rosalie acariciando su mejilla con la mano. Les sonreí y entonces capté la mirada de Edward, quien me miraba fijamente desde el otro lado de la habitación.
"Es bueno tenerte de vuelta, Bella", dijo Emmett. "Tal vez ahora mi hermano no va a estar deprimido por toda la casa nunca más", le di una débil sonrisa y me di cuenta de que Edward estaba empezando a caminar hacia nosotros. Se inclinó en mi oído.
"¿Estás bien?", me susurró. Asentí con la cabeza y le di una palmada en el hombro. Yo estaba bien, pero saber que Edward estuvo mal mientras yo no estuve me hizo sentirme muy culpable. Le había causado dolor y no me gustaba eso.
"Bueno, creo que deberíamos pensar en algo para cenar esta noche y también en los arreglos para dormir", anunció Esme.
"Yo me ocuparé de la cena, Esme", le ofrecí. Ella asintió con la cabeza y nos dirigimos hacia la cocina. Leah bajó poco después y entró en la cocina para ayudar. Esme decidió preparar todo lo que necesitaríamos para los tacos. Era algo que todos podríamos disfrutar y también algo más rápido y sencillo con tanta gente ayudando a prepararlos.
Carlisle se detuvo en la entrada poco antes de que la cena estuviera lista. Se quedó bastante sorprendido cuando entró en una casa llena de gente. Estuvo feliz de vernos a todos nosotros y se aseguró de que todos fuéramos conscientes de que éramos bienvenidos a quedarnos el tiempo que quisiéramos.
Una vez que todos nos sentamos a comer, la gente empezó a conversar informalmente unos con los otros. Yo estaba extremadamente feliz de estar de vuelta aquí, entre toda la gente que realmente me importaba. Aquí es donde me sentía segura y amada. No es que no pensara que la tía Kate no se preocupaba por nosotros, pero para mí esto era estar en casa.
"Es bueno veros a todos tan felices", observó Rosalie. "Los últimos días Esme y Carlisle han estado destrozados. Me sentí tan mal por ellos por estar como estaban".
Edward se burló de sus palabras. "Sí, dos días en comparación con dos meses es una tragedia".
"Bueno, Edward, tú podrías haberle evitado a todo el mundo una gran cantidad de estrés si nos hubiera dicho lo que estabas haciendo", Rosalie le regañó.
"¿Y por qué iba yo a decirle a nadie en esta mesa lo que estaba haciendo?", preguntó, mirando directamente a Rosalie. Puse mi mano en su rodilla y le susurré su nombre, rogándole que no empezara nada. "¿Para que alguien pudiera salir corriendo y decirle a James cuál era el plan y dónde estaba?".
"¿Crees que alguien de aquí le está contando todo a James?", preguntó Emmett. Edward y Rosalie se miraron el uno al otro y yo estuve bastante segura de que todo el mundo pudo sentir la tensión.
"¿Estás tratando de insinuar algo?", preguntó Rosalie.
"¿Estás tratando de conseguir algo?", Edward respondió, mirándola ahora.
"Edward, ya basta", exigió Emmett.
"¿Qué está pasando?", preguntó Carlisle.
"Edward, por favor, no hagas esto", le supliqué más fuerte.
"No puedo creerte, Edward. Puede que no sea la persona más fácil de tratar, pero yo nunca...", Rosalie se detuvo. Pude ver lágrimas en sus ojos. Ella suspiró y me miró a mí. "Bella, yo no te haría eso a ti", la miré fijamente. Yo no la conocía desde hacía mucho tiempo y la mayor parte de lo que yo sabía de ella era a través de conversaciones telefónicas, pero nunca me imaginé que se molestaría porque Edward hiciera acusaciones en su contra que tenían que ver conmigo. Ella saltó de su silla y corrió hacia la puerta de atrás.
"Edward, ¿qué diablos...?", Emmett gritó.
"¿Por qué has hecho eso?", grité también.
"Yo no confío en ella", dijo mirando su plato. Todos en la mesa estaban mirando hacia nosotros tres.
Garrett puso su mano sobre la espalda de Edward y él la alejó. "Cálmate, Edward, todo irá bien".
Le oí soplar y mover la cabeza un poco. Me levanté de mi silla y Edward me agarró del brazo. "¿A dónde vas?"
"Voy a ver a Rosalie", dije con rabia. "Sé que piensas que ella es una traidora, pero yo no", soltó mi brazo y salí por la puerta de atrás. Rosalie estaba sentada en el borde de la cubierta con la cabeza entre las manos. Oyó que aparecí detrás de ella y se limpió las lágrimas. Yo fui y me senté a su lado.
"Bella, tienes que creerme. Nunca te haría eso a ti o a Edward. Quiero a Emmett y yo nunca podría causarle dolor a él o a su familia de esa manera".
"Lo sé, Rosalie", le dije. "Nunca he sospechado de ti".
"Sé que puede que no sea una persona fácil con la que relacionarse, pero me preocupan todos en esta familia y eso os incluye a ti y a tus hermanos", me aclaró. "¿Por qué siquiera pensaría en algo así?"
"Rosalie, no eres tú. Él está paranoico ahora mismo y no confía en nadie, creo que incluso sospecha de su propia familia. No está más que tratando de protegernos. Hemos estado separados durante dos meses y no quiere que eso sea una razón para estar separados de nuevo".
"¿Realmente lo amas, no?", me preguntó sonriendo hacia mí. Asentí con la cabeza. "Emmett hace lo mismo. Cuando yo digo o hago algo estúpido él siempre está ahí tratando de defenderme o justificarme de alguna manera. Tú haces lo mismo con Edward", le sonreí con timidez.
"¿Sabes?, antes de que él empezara a hablar conmigo, pensé que era arrogante y no quería tener nada que ver con él. Por supuesto, me sentía muy atraída por él, pero no pensaba que fuera un gran hombre, ya que interpretaba esa intocable imagen. Yo estaba segura de que acabaría rompiéndome el corazón o usándome, así que tardé mucho tiempo en ver quien era realmente. Creo que lo mismo te pasa a ti. Tú tratas de ser alguien que no eres, pero una vez que alguien llegue a conocerte, como nos ha pasado a Emmett y a mí, verán qué no eres ese tipo de persona. Creo que, una vez que Edward y tú os conozcáis mejor el uno al otro, te darás cuenta de que ambos sois muy similares", ella sonrió y asintió con la cabeza.
"Tú eres probablemente la única amiga que tengo que es una chica. Todos los que me rodean a diario son hombres, y tienes razón, interpreto una imagen, así parezco más fuerte y autosuficiente, pero debería ser más amable con la gente que me importa".
"Sólo dale una oportunidad a Edward, por favor", le supliqué. "Hablaré con él acerca de no saque conclusiones precipitadas".
Ella asintió con la cabeza y se acercó para darme un abrazo. Nos pusimos de pie para dirigirnos a casa y nos detuvimos cuando vimos a Edward parado en la ventana, mirándonos fijamente. Las dos nos echamos a reír.
"Mira, te lo he dicho, él está paranoico", le dije.
Ella puso su brazo alrededor de mis hombros y comenzamos a caminar hacia la puerta una vez más. "No sé cómo lidiar con esto", susurró. Sonreí para mí, porque honestamente, me gustaba que él fuera tan protector conmigo. Yo sabía, no importaba qué pasara, que él nunca renunciaría a mí ni yo a él.
Una vez que estuvimos de regreso en la casa, Edward me acercó a su lado y puso su brazo posesivamente alrededor de mi cintura. "Lo siento, Rosalie", arrastró las palabras. Ella rodó los ojos hacia él y se dirigió a la cocina donde estaba Esme.
"Edward, por favor, para", le supliqué. "Sé que estás preocupado, pero no puedes ir por ahí acusando a la gente de cosas cuando no tienes pruebas. El hecho de que no te guste ella no significa que esté dando información a James. Déjalo por ahora. No quiero que Seth o Leah teman a nadie en esta casa".
Él suspiró profundamente, mirándome, y puso sus manos en mis brazos. "¿Por qué estás tan segura de que ella es de confianza?"
"No lo estoy, pero tú no la conoces como yo. No creo que vaya a hacer algo tan horrible cuando ella ama a tu hermano tanto como lo hace. Ella no querría arriesgarse a eso", le expliqué. "Edward, no sé si hay alguien que le da información y honestamente no creo que nadie lo esté haciendo. James es inteligente, sabe lo que la gente está pensando y tiene conexiones en todas partes. ¿Por qué crees que estuve tan asustada al marcharme? Cuando nos fuimos con mi madre, él nos encontró muy rápido, y mi madre estaba segura de que ella había cubierto nuestras pistas, por lo que no nos encontraría, pero lo hizo. Lo conozco mejor que nadie en esta casa y no creo que él esté trabajando con otras personas. Así que por favor, deja a Rosalie".
"Bien, si es lo que quieres la dejaré. Pero eso no quiere decir que confíe en ella por completo".
"Yo nunca te he pedido que confíes en ella", estuve de acuerdo. "Sólo te pido que dejes de hacer acusaciones hasta que estés seguro". Él asintió con la cabeza, aspirando una bocanada de aire fuerte a través de sus dientes.
"Gracias". Me puse de puntillas y le besé suavemente en los labios antes de ir a la cocina para ayudar a Esme y a Rosalie a limpiar los platos de la cena.
Durante tres días nos escondimos en la casa. Todo el mundo salía y hacía sus propias cosas todos los días, excepto Seth, Leah, Kate, Edward y yo. A pesar de que a Félix se le dijo que podía ir y venir a su antojo teniendo en cuenta que nadie lo reconocería ni le preguntaría su relación con nosotros, se quedó cerca de la casa. Su trabajo era protegernos y él se lo tomó muy en serio.
En su mayor parte no hicimos gran cosa. Vimos la televisión, jugamos a juegos, Edward tocó un poco con el piano y la guitarra, la mayoría de las veces ni siquiera nos quitábamos los pijamas.
Como eran las vacaciones de primavera, Esme estaba en casa la mayor parte del tiempo, así que ella y Kate pasaban muchos días hablando. Ambas tenían pasión por el diseño interior y hablaban mucho sobre ideas de decoración. Rose se unió a ellas en ocasiones, pero a ella le gustaba mucho su trabajo.
Me gustaba que Rosalie estuviera aquí para hablar. Me gustaba pasar tiempo con ella, aunque Edward no confiara en ella. Rose siempre era amable conmigo, en su mayor parte. Ella todavía hacía comentarios sarcásticos de vez en cuando, pero no me molestaban como le molestaban a Edward. Era sólo ella y yo sabía que no quería decir nada hiriente con las cosas que decía.
El sábado por la tarde Edward y yo estábamos sentados en el sofá viendo la televisión, todavía en pijama, cuando nos enteramos de que Emmett y Garrett estaban en la cocina hablando. Parecían serios y al instante me di cuenta de que Edward quería curiosear.
"Ahora estoy de vuelta", dijo de pie desde el sofá. Se dirigió a la cocina y aunque lo intenté, no pude oír lo que estaba pasando. Cuando me enteré de que Edward se reía en voz alta mi curiosidad pudo más que yo, así que salté del sofá y caminé hacia la cocina lentamente. Yo no quería entrometerme si era algo privado.
Tan pronto como llegué a la esquina, vi a Edward con su espalda hacia mí, riéndose alegremente, y me sorprendí. Parecía feliz y emocionado. Garrett se fijó en mí y asintió con la cabeza hacia mí con una sonrisa. Los tres parecían felices. Mis cejas se levantaron por la confusión y Edward se volvió cuando se dio cuenta de que Garrett miraba hacia mí.
"Bella", dijo emocionado. Se lanzó a través de la cocina y me recogió en sus brazos. "Se ha acabado".
"¿El qué se ha acabado?", le pregunté.
Me dejó en el suelo y puso sus manos sobre mis mejillas, inclinándose para darme un beso rápido en los labios. "Lo han atrapado. Él estaba en el aeropuerto haciendo preguntas y un policía encubierto ha alertado a la policía. Está en la cárcel, cariño. Eres libre. Todos sois libres", se echó a reír con entusiasmo.
"¿Le han detenido?", pregunté con sorpresa y él asintió con la cabeza. Miré hacia Garrett y Emmett y ambos asintieron con la cabeza también.
Una sonrisa enorme apareció a través de mi cara antes de envolver mis brazos alrededor del cuello de Edward. Yo estaba casi gritando de emoción.
Nos quedamos allí durante mucho tiempo sólo abrazándonos el uno al otro y dejando que el barrido de la felicidad pasara por nosotros.
"¿Qué está pasando?", preguntó Carlisle al entrar en la cocina.
"Han encontrado a James", dijo Emmett. "Ha sido arrestado en Florida, van a extraditarlo de regreso a Washington en pocos días y el estado se hará cargo de construir un caso contra él por asesinato. Él también podría enfrentarse a cargos por el asesinato de Victoria en Arizona. Parece que James va a estar lejos por un tiempo muy largo".
Edward se alejó de mí para echar un vistazo más a su padre. Carlisle le dio unas palmaditas en la espalda a Edward. "Eso es una gran noticia. Ahora tal vez todos podamos volver a nuestra vida normal. Bella, me alegro de que confiaras en nosotros lo suficiente para dejarnos ayudarte". Asentí con la cabeza y le sonreí amablemente, pero mis pensamientos estaban en lo que dijo antes.
¿Nuestra vida normal? ¿Qué significaba eso? Estaba segura de que Kate querría volver a Florida, a su casa y a su trabajo. Ella se llevaría a Seth y a Leah con ella. Yo tendría que ir con ellos. ¿Edward se vendría conmigo?
"Vamos", dijo Edward cogiendo mi mano.
"¿A dónde vamos?", le pregunté.
Él sonrió torcidamente. "Es una sorpresa". Empezó a tirar de mí hacia la puerta principal. Tiré de su mano para detenerlo.
"¿Puedo por lo menos vestirme primero?", le pregunté. Miró hacia abajo y se dio cuenta que todavía estábamos en pijama.
"Sí, claro. Supongo que debería vestirme yo también", se rió.
Soltó mi mano y me dirigí a las escaleras para vestirme. Leah me detuvo en la parte superior de las escaleras y debió haber notado la sonrisa en mi cara ya que me miraba con cautela.
"Lo han atrapado, Leah", le dije una vez que estuve en la parte superior de las escaleras con ella. "Está en la cárcel y no podrá hacernos daño nunca más". Ella comenzó a llorar y cayó en mis brazos.
"¿Estás segura, realmente se ha ido para siempre?", preguntó entre sollozos.
"Sí, Leah, él no va a volver".
"¿Puedo decírselo a Seth?", me preguntó.
"Puedes decírselo a quien quieras", le contesté. "No tienes que esconderte". Ella me abrazó con fuerza antes de volver corriendo por el pasillo para decírselo a Seth.
Me vestí rápidamente con ropa casual, no estaba segura de lo que Edward estaba haciendo, pero asumí que no iba a ser algo muy elegante ya que parecía tener prisa antes.
Me dirigí de nuevo por las escaleras cuando terminé y me di cuenta de que casi todos estaban en la sala de estar riéndose y hablando alegremente. Por ahora todo el mundo había oído las noticias acerca de que James había sido arrestado.
Entré y fui directa al lado de Edward, quien estaba hablando con Emmett. Él pasó un brazo alrededor de mi cintura por instinto y me atrajo hacia él. Ni siquiera necesitó mirar para ver si era yo. Sólo supo que yo estaba allí de alguna manera.
"Vamos a ir a un restaurante para celebrar las buenas noticias", intervino Esme. "¿Os gustaría venir?"
"Rose y yo iremos, mamá", dijo Emmett.
"Genial", dijo. "¿Y tú Edward? ¿Tú y Bella vais a uniros a nosotros?"
"Bella y yo tenemos que ir a un sitio primero", sonrío. "Pero nos encontraremos allí en una hora". No sabía si alguna vez desde que le conocía le había visto tan feliz.
"Muy bien", dijo ella tímidamente. "Que os divirtáis y no vengáis demasiado tarde", dijo con una sonrisa suave. Edward se inclinó y la besó suavemente en la mejilla.
"No te preocupes mamá", le oí susurrar. Ella le dio una palmada en la mejilla antes de caminar hacia el resto del grupo.
"Mamá va a tardar algún tiempo en adaptarse a esta libertad otra vez. Ella todavía va a estar preocupada por un tiempo", observó Emmett, viendo a su madre caminar por la habitación.
"Lo sé Emmett", dijo Edward. "No vamos a estar fuera por mucho tiempo y no vamos a ir muy lejos. Nos vemos en el restaurante en un rato". Edward se inclinó, entrelazó nuestros dedos y nos llevó fuera. Saludé a todos cuando nos fuimos. Era agradable estar finalmente fuera de nuevo.
Abrió la puerta del coche para mí y me deslicé en el asiento, había pasado mucho tiempo desde que había estado en este coche. Él saltó en su asiento y me di cuenta de que estaba emocionado por algo. Empezó a dar marcha atrás en el camino de entrada y se dirigió hacia la carretera.
"Bueno, ¿a dónde vamos?", intenté volver a preguntar. Él sonrió y sacudió la cabeza. Yo resoplé y crucé los brazos sobre el pecho en señal de protesta, pero no me sirvió. Él extendió la mano y entrelazó sus dedos con los míos, llevando mi mano hasta sus labios. Besó muchas veces la palma de mi mano suavemente antes de descansar los dedos entrelazados en su pierna. Había una sonrisa permanente plasmada en su rostro. Me encantaba ver esa sonrisa.
Nos dirigimos a una corta distancia antes de ponernos en un camino en frente de una casa grande. Era más grande que la casa de los Cullen. "¿Dónde estamos?", le pregunté.
"Ya verás", sonrió él.
Dio la vuelta y abrió la puerta para coger mi mano una vez más y llevarme por el camino. Miré a mí alrededor tratando de entender dónde estábamos, no había señales en ningún lugar que indicaran que era un restaurante o un museo. Se veía como un lugar donde vivía una persona rica.
Caminamos hasta la puerta principal y Edward llamó al timbre. Yo no dejaba de mirarle tratando de obtener algún tipo de indicio de lo que se trataba esto, pero él se escondía.
Después de sólo unos pocos segundos oí a alguien empezar a abrir la puerta y miré hacia arriba. Me sorprendí por la persona que estaba al otro lado de la puerta. Sonreí al instante y Alice chilló lanzándose hacia mí. Yo podía oír a Edward reírse junto a nosotras.
"Bella, estás en casa", gritó Alice. "¿Por qué estás aquí? Lo último que supe es que Edward estaba de camino a Florida para verte. ¿Ahora los dos estáis de vuelta? ¿Qué ha pasado?".
"Bueno...", empecé.
"Espera", me interrumpió Alice. "Primero entra y siéntate y luego quiero escuchar todo".
Ella dio un paso al lado y nos dejó entrar, nos sentamos en el sofá cuando Jasper dio la vuelta a la esquina. Él se quedó asombrado con nosotros durante un minuto. "¿Qué está pasando?", añadió.
Edward y yo les explicamos todo y ambos se impresionaron con lo que había pasado.
"Entonces, ¿qué pasará ahora?", preguntó Alice.
"Va a ser enviado de vuelta aquí y el caso se construirá en su contra por asesinato, es de esperar que le metan en prisión por mucho tiempo", explicó Edward.
"Wow", expresó Alice. "¿Eso significa que estáis de vuelta y volveréis a ir a la escuela otra vez?", yo agaché la cabeza y suspiré.
"Sí, estamos de vuelta, Alice", respondió Edward con una sonrisa, acercándome más a su lado. Alice notó mi vacilación y al instante me pidió, como excusa, que subiera para mostrarme su vestido de fiesta.
Cuando estuvimos en su habitación, cerró la puerta y se volvió hacia mí. "¿Qué está pasando? Yo creía que serías feliz ahora que James ha sido capturado y que no tienes que correr o esconderte".
"Estoy feliz, Alice. No tienes ni idea de lo feliz que estoy", le contesté.
"¿Entonces qué te pasa?"
Suspiré y me senté en una silla. "Alice, no sé qué hacer. Mi tía va a querer volver a Florida pronto y se llevará a Seth y a Leah con ella. No puedo dejarlos ir solos, ellos de primeras no quieren estar allí, y si los abandono me odiaran por ello. Pero no puedo dejar a Edward otra vez".
"¿Él te está presionando para que te quedes aquí?", Alice preguntó.
"No. En realidad cuando estuvimos en Florida me dijo que se quedaría allí para estar conmigo", le contesté.
"Entonces, ¿cuál es el problema? Si Edward está dispuesto a seguirte a Florida entonces déjale. Él era un desastre cuando te fuiste y sé que tú tampoco estuviste bien, a pesar de que trataras de ocultarlo. Ambos necesitáis estar juntos. Yo no sé qué haría si estuviera separada de Jasper", dijo Alice en voz alta.
"¿Pero es justo por mi parte pedirle que me siga? Yo no puedo renunciar a mi familia, ¿por qué debería esperar que él lo hiciera? No quiero que su familia se moleste conmigo por hacer que se vaya lejos de ellos. ¿Y qué si Edward empieza a enfadarse conmigo por habérmelo llevarlo lejos de su familia y de sus amigos?".
"Bella", dijo viniendo a sentarse a mi lado en la silla. "Edward te ama. Si él quiere seguirte, esa es su elección, deja que decida lo que quiere. Yo no creo que se enfade contigo si él toma la decisión de ir", me puso su brazo sobre los hombros y me frotó el mío. Le sonreí débilmente y asentí con la cabeza, haciéndole saber que entendía lo que estaba diciendo.
Se oyó un golpe sobre la puerta y Edward entró. "Bella, ¿están lista para irnos?", me preguntó y yo asentí con la cabeza y me levanté. Nos dirigimos de nuevo a las escaleras y le di un abrazo enorme a Alice antes de irnos. Ella me susurró al oído que todo iba a estar bien, pero yo todavía estaba preocupada.
Cuando estuvimos de vuelta en el coche de Edward, lo detuve y le abracé con fuerza. "Gracias".
"¿Por qué?", se rió entre dientes.
"Por llevarme a ver a Alice, la he echado mucho de menos y ha sido agradable poder verla". Él me atrajo hacia él y me besó la parte superior de la cabeza.
"Pensé que este sería el primer lugar donde querrías ir. Yo había estado tratando de averiguar de alguna manera que ella y Jasper vinieran a casa y así los pudieras ver, pero siempre había alguien alrededor. No les dejaban entrar".
"Bueno, ahora puedo visitarla cuando quiera", declaré.
Él me tomó en sus brazos otra vez, besándome brevemente en los labios. "Eso es absolutamente cierto. Ya no tienes que tener miedo nunca más".
Envolví mis dedos alrededor de su cuello y apreté sus labios contra los míos, besándolo fuertemente. "Te amo, Edward".
"Yo también te amo", afirmó. "Ahora vamos al restaurante antes de que todo el mundo empiece a preguntarse dónde estamos".
Nos metimos en el coche y Edward condujo la corta distancia hasta el restaurante. Cuando entramos todo el mundo estaba en la sala de banquetes. A ellos se habían unido algunos vecinos que habían escuchado la noticia del arresto de James, todo el mundo estaba de buen humor, riendo y hablando en voz alta. Fuimos bombardeados por abrazos y caras amigas, fue muy agradable ver de nuevo a tanta gente feliz. Nos sentamos con el grupo y pedimos algo del menú.
"Así que, ¿qué es lo que quieres hacer mañana?", Edward me preguntó. Me encogí de hombros.
"Realmente no sé que decir. No me importa lo que hagamos mientras estemos juntos".
"Yo estaba pensando que tal vez podríamos pasar el día en Seattle. Tal vez llevar a Seth y a Leah con nosotros. Ninguno de nosotros hemos tenido unas vacaciones de primavera muy divertidas, así que deberíamos hacer algo divertido antes de que terminen".
"Eso suena como una buena idea. ¿Qué vamos a hacer en Seattle?"
"Estaba pensando que tal vez ir al zoológico. Sé lo mucho que le gustan los animales a Leah y creo que Seth se divertiría un montón. Se supone que también hará un buen día", agregó.
"Eso suena muy bien", acepté.
"Seth", gritó Edward. Él vino corriendo hacia nosotros. "¿Te gustaría ir al zoológico mañana conmigo y con Bella?"
"¿En serio?", preguntó con entusiasmo. Edward asintió con la cabeza.
"Ve y pregúntale a tu tía Kate si está bien y mira a ver si Leah quiere venir también", le dijo Edward. Salió corriendo para hablar con Kate y después de un par de segundos vimos a Kate dándonos una mirada y moviendo la cabeza con una sonrisa. Seth comenzó a saltar arriba y abajo cuando se lo dijo a Leah, y el rostro de ella se iluminó con entusiasmo. Yo les sonreí y miré el plato que apenas había sido tocado.
"¿Estás bien?", Edward me preguntó tomando mi mano.
"Estoy bien", le contesté, y mi voz casi se cortó. Él asintió con la cabeza lentamente.
"¿Hay alguna razón por la que me estás mintiendo?", puso en duda. Mi cabeza se giró hacia él.
"¿Qué te hace pensar que estoy mintiéndote?"
"Te conozco muy bien, Bella. No es difícil darse cuenta. Sólo dime lo que está mal".
Yo agaché la cabeza. "¿Qué piensas hacer?", le espeté.
"¿Con qué...?"
"Cuando tengamos que ir de regreso a Florida", le respondí mirándolo a los ojos.
"Bella, no vamos a volver a la Florida. Tú te vas a quedar aquí conmigo".
"Edward, no puedo. Mis hermanos me necesitan y creo que mi tía me necesita también. Yo quiero estar contigo, Edward, pero no creo que pueda quedarme aquí".
Él frunció las cejas y me miró con recelo. "Bella, ¿no te lo ha dicho tu tía?"
"¿Decirme qué?"
"Ella va a volver aquí de nuevo", aclaró. Miré a Kate con ojos inquisitivos. Ella estaba sentada junto a Garrett y él tenía su brazo a través de sus hombros mientras conversaban animadamente con Emmett y Rose.
"No me lo puedo creer. A ella le encanta Florida, tendría que dejar su trabajo y su hogar. No es posible que ella haga eso", expresé.
"Pregúntele tú misma. Creo que incluso podría haber hablado con mi madre acerca de ayudarla a encontrar una casa en venta en la zona", agregó. "Y estoy bastante seguro de que tu tía os ama a ti, a Seth y a Leah un poco más que a su trabajo y a su casa", le sonreí con timidez. "Ves a preguntarle a ella. De todos modos tengo que ir a hablar con mis padres para lo de mañana". Nos levantamos de la mesa en la que estábamos sentados y nos dirigimos hacia diferentes direcciones a través del cuarto.
"Tía Kate, ¿puedo hablar contigo?", le pregunté dirigiéndome hacia ella.
"Claro, Bella", dijo ella poniéndose de pie para seguirme a una zona apartada de la sala.
"¿Edward me ha dicho que estás pensando en mudarte de vuelta aquí?", le pregunté con cautela.
Ella sonrió dulcemente. "En realidad he estado pensando en eso. Pensaba hablarlo con vosotros tres, pero simplemente no me ha parecido que fuera un buen momento".
"¿Y tu trabajo y tu casa?", le pregunté. "Toda tu vida está en Florida".
"Puedo comprar otra casa. Mi empresa me ha estado empujando para que me fuera a la sucursal de Seattle desde hace años y siempre lo he rechazado. Ahora creo que es hora de que finalmente acepte la oferta y regrese".
"¿Eso significa que vamos a mudarnos a Seattle?", le pregunté. Seattle podría ser mejor que Florida. Al menos Edward y yo no estaríamos muy lejos.
"Estaba pensando que sería mejor venir a vivir aquí. La mayor parte de mi trabajo se puede hacer en casa y puedo viajar a Seattle un par de veces cada semana para reuniones o presentaciones. Me he puesto en contacto con un agente inmobiliario para que nos ayude a encontrar una casa en la zona".
Yo estaba segura de que ella quería regresar a Florida. Toda la información de hoy había sido muy abrumadora. Primero James había sido capturado y ahora no iba a tener que dejar a Edward o a mi familia. Todo parecía tan perfecto de repente. "¿Tiene esto que ver con Garrett?"
"No, esto tiene que ver con mis sobrinos. No debería haberos alejado del único hogar que conocíais cuando estaban pasando tantas cosas. Todo esto es demasiado para que cualquiera lo maneje, y mucho menos un niño. Garrett me dijo hace meses que lo mejor para todos era que permanecierais en Florida, a pesar de que traté de discutir con él sobre ello. Pude ver lo infelices que estuvisteis, sabía que echabas de menos a Edward. Sabía mejor que nadie lo que estabas sintiendo, sobre todo cuando él empezó a alejarse de ti. Podía ver cómo de herida estaba Leah. Ha vivido una vida de miedos. Ha presenciado mucho desde que nació y cuando por fin encontró un lugar en el que era segura y donde se sentía amada, aparezco yo y la alejo de todo eso. Hice lo mismo con Seth. Yo nunca debería haberos hecho eso a ninguno de vosotros. Ahora sé por qué Garrett quería que todos os quedarais conmigo en Florida, pero ahora que han atrapado a James, eres libre de hacer lo que quieras. Tú has sido una figura materna para Seth y Leah por un tiempo muy largo. Quiero que tú decidas qué es mejor para vosotros tres. Si quieres quedarte aquí, entonces está bien. Espero que sigas permitiendo que sea una parte de tu vida y podamos tratar de construir una familia. Pero si prefieres vivir con los Cullen, o tal vez por tu cuenta, entonces eso también está bien. Ya he hablado con Esme y ella sería feliz si vosotros os quedáis con ellos, siempre y cuando, eso sea lo que quieres".
Ella me miraba, esperando que tomara una decisión, pero yo le había prometido a Leah que tomaríamos las decisiones los tres juntos. Tenía que hablar con ella y con Seth para averiguar lo que querían. "Tía Kate, muchas gracias por tomar en cuenta lo que necesitamos y querer que sea yo quien tome esa decisión, pero tengo que hablar con Seth y con Leah y averiguar lo que quieren".
"Pensé que dirías eso. Es por eso que os he dado permiso para que todos os vayáis mañana al zoológico con Edward. Además, creo que sería bueno para todos que salierais a pasar el día", agregó.
Asentí con la cabeza y ella se acercó para darme un abrazo.
"Por cierto, me gusta mucho Edward. Puedo decir que él se preocupa mucho por ti y me parece un chico muy bueno. Elegiste un buen tipo del que enamorarte".
"Yo no lo elegí, él me eligió a mí", le dije lamentablemente. Yo no podía renunciar a cualquier cosa por él, pero él estaba dispuesto a renunciar a todo por mí. Renunciar a su libertad, a su seguridad y muy posiblemente incluso a su vida, si tuviera que hacerlo. Y luego, cuando tuve que irme, él estuvo dispuesto a abandonar la escuela, el fútbol, su familia, su futuro, todo ello sólo para estar conmigo.
Ella se acercó a mi mano y la acarició con dulzura. "Él te ama, Bella, él no espera nada aparte de que tú le ames también". Suspiré para mis adentros. Yo lo amaba, más que a nada, pero necesitaba darle más. Necesitaba apoyarlo y darle un cambio.
Más tarde esa noche, cuando Edward y yo estábamos abrazados en el sofá, le dije que él tenía razón. Él se apresuró a decirme 'te lo dije', pero estaba feliz. Yo aún tenía que hablar con Seth y Leah. Sabía que Kate iba a querer una respuesta pronto, pero no tenía ni idea de qué elegir.
Toda esa noche estuve inquieta, sabía que si fuera por Leah, ella se quedaría con Esme y con Carlisle. A Seth le gustaría quedarse donde hubiera una figura masculina, eso sería con los Cullen. Yo asumí que Edward querría que me quedara donde estuviera él, pero Kate estaría sola. Yo no quería abandonarla cuando estaba haciendo mucho por todos nosotros. Ella esencialmente estaba renunciando a la única vida que conocía desde los últimos catorce años sólo para que nosotros no tuviéramos que renunciar a la nuestra.
A la mañana siguiente nos fuimos muy temprano. Edward quería aprovechar el día ya que en realidad era el último día de vacaciones y se suponía que debía ser un día hermoso.
Una vez que nos bajamos del ferry, nos detuvimos a desayunar y luego nos dirigimos por nuestro camino hacia el zoológico. Caminamos por el parque zoológico y miramos todas las exposiciones. Seth estaba impresionado y Leah estaba tratando de mirarlo todo, ella tenía amor por los animales y lo demostró cuando miró a cada uno de ellos. Edward y yo le seguimos mientras íbamos cogidos de la mano. Era extraño ser capaz de estar con él sin un acompañante de ninguna clase. No estábamos técnicamente solos, ya que Seth y Leah seguían con nosotros, pero de una manera estábamos solos. Éramos libres y no teníamos que mirar a nuestras espaldas constantemente preguntando si James nos seguiría.
"Bella, ¿qué pasa ahora?", Edward me preguntó de pronto mientras entrábamos en la exposición siguiente.
Suspiré profundamente sabiendo que no tenía sentido tratar de ocultarle lo que estaba pensando. "Kate me pidió que decidiera dónde debíamos vivir. Ella me dijo que podíamos quedarnos con Esme o con ella. Sé que Seth y Leah van a querer quedarse con Esme y Carlisle y tú también quieres que me quede contigo, pero me siento culpable por abandonar a Kate. Ella es mi tía y ha renunciado a mucho para estar aquí con nosotros. No sé qué hacer, Edward", gimoteé.
Él me detuvo y me dio vuelta hacia él. "Bella, ¿qué quieres tú?"
"Quiero que todos sean felices", le contesté.
"Bueno, entonces déjame preguntarte esto", comenzó diciendo. "¿Si vivieras con tu tía seguiríamos estando aún juntos? ¿Seguiríamos siendo felices?"
"Por supuesto que sí", le dije rápidamente. "Durante el tiempo que tú quieras, quiero decir", él sonrió y me llevó a sus brazos.
"¿Seth y Leah van a tener aún una relación con mi familia si viven a pocos kilómetros de distancia de ellos?", asentí con la cabeza. "¿Y si optas por vivir con nosotros todavía serías capaz de tener una relación con tu tía?", asentí con la cabeza otra vez. "Entonces deja de preocuparte por la felicidad de todos. Haz lo que creas que es mejor para vosotros".
Él tenía razón, tenía que dejar de estresarme por eso y sólo tomar una decisión. Decidí que tenía que hablar finalmente con Seth y Leah y averiguar lo que ellos querían hacer. Les pedí que se sentaran en un banco para explicarles todo el asunto. Edward dio un paseo para darnos un poco de privacidad.
Me sorprendió cuando Leah me dijo que tomara yo la decisión. Normalmente ella siempre quería tener algo que decir.
"Bella, siempre y cuando nos quedemos aquí y no tengamos que volver a Florida, entonces no me importa dónde vivamos".
"A mí tampoco", agregó Seth. "Mientras todavía pueda pasar tiempo con Edward y Emmett, entonces no me importa".
"Entonces creo que sería bueno para nosotros que viviéramos con Kate. Creo que se merece que podamos darle una oportunidad. Ha hecho mucho por nosotros y eso sería lo justo. Todavía podremos visitar a los Cullen y pasar tiempo con todos ellos", les ofrecí. Ambos asintieron con la cabeza estando de acuerdo y yo di un suspiro de alivio. Eso fue mucho más fácil de lo que pensé que sería.
Nos encontramos con Edward y terminamos el camino por el zoológico. Cuando volvimos a casa le dije a Kate lo que habíamos decidido y ella estuvo extremadamente feliz. Ella quería ir a buscar una casa con todos nosotros tan pronto como fuera posible.
Al día siguiente Félix se marchó. Ya que James estaba en la cárcel no tenía sentido tener un guardaespaldas. Él se fue en un taxi y todos estuvimos tristes de verlo partir, pero había alguien más a quien proteger ahora y él se tomaba su trabajo muy en serio.
Kate tenía la intención de irse al final de la semana a Florida para empaquetar todo y arreglar las cosas de su trabajo, pero primero quería volver a la escuela y buscar algunas casas.
El lunes Edward y yo nos dirigimos hacia la escuela de Forks como solíamos hacer antes. Yo estaba nerviosa, como siempre, pero estaba feliz de estar de vuelta.
En cuanto entramos cogidos de la mano todas las personas nos miraron con la boca y los ojos muy abiertos. Edward sonrió todo el tiempo. Creo que estaba complacido de que la gente se escandalizara y nos mirara.
Caminamos hacia Alice y Jasper, y Alice cuando nos vio corrió por el pasillo y echó sus brazos alrededor de mí con emoción.
"Estoy tan contenta de que estés de vuelta. Te he echado mucho de menos", expresó.
"Yo también me alegro de haber vuelto", añadí.
"Ahora no puedes faltar. Tenemos mucho para ponernos al día".
"Me gustaría, Alice".
A medida que el día pasó, los profesores y compañeros me dijeron lo felices que estaban de verme de nuevo, sentí como si un peso enorme se hubiera alejado de mí. Todos estaban felices, todos eran libres. Yo por fin podía ser libre.
Todos los días de la semana Kate nos llevó a ver una casa nueva, ella quería que nosotros fuéramos parte de la búsqueda. Cada casa que vimos hubiese estado bien, pero el problema era que Kate era muy exigente, ella encontraba algo mal en todas ellas. Tenía la sensación de que nunca íbamos a encontrar una casa.
Cuando Edward y yo nos fuimos a ver otra casa con Kate después de la escuela el viernes, me fijé en una vieja camioneta estacionada en la orilla de la carretera. Yo sabía exactamente qué camioneta era.
"Edward, para", grité. Él movió la cabeza hacia mí en estado de shock.
"¿Qué pasa?", me preguntó con un tono de pánico.
"Simplemente para, por favor". Se detuvo en la orilla de la carretera y me acerqué a la camioneta. Yo estuve muy contenta cuando vi que había un cartel de "se vende" en la ventana. Caminé alrededor de ella y la toqué, recordando todas las veces que había ido por la carretera con esa vieja camioneta.
"Bella, ¿qué está pasando?", Edward preguntó.
"¿Puedo ayudaros, chicos?", un hombre nos preguntó saliendo de su garaje.
"¿Cuánto quiere por esto?", le pregunté. Me di cuenta de que Edward me miraba sospechosamente.
"Oh, no mucho", dijo. "No funciona muy bien y no estoy tan seguro de si se podrá salvar. Sería mejor utilizarla por partes".
"Le doy 500 $ por ella", le ofrecí.
"Vale", aceptó. "He estado tratando de deshacerme de esta cosa desde hace meses. Sin embargo, como he dicho, no funciona bien por lo que necesitarás una grúa para sacarla de aquí".
"Genial", dije con una sonrisa enorme. "Puedo traerle el dinero para mañana y creo que conozco a alguien que tiene un camión con remolque".
"Eso va a estar bien. Espero verte mañana". Le di la mano y luego me dirigí hacia el coche de Edward.
"¿Qué ha sido eso?", Edward preguntó una vez que los dos estuvimos dentro de su automóvil.
"Rosalie me ayudará a llevármela mañana y tal vez incluso pueda ponerla en marcha otra vez", dije ignorando su pregunta.
"Ni siquiera sabes conducir, Bella. ¿Qué vas a hacer con una vieja camioneta que no funciona?", me preguntó.
"Puedo aprender a conducir. Incluso podrías enseñarme tú, si estás dispuesto", sugerí.
"Bueno, por supuesto que te puedo enseñar si realmente deseas aprender, ¿pero qué ha sido esa compra repentina de una vieja camioneta?", me preguntó.
"Tú me hiciste prometer hace meses que me compraría algo que yo quisiera. Acabo de cumplir esa promesa", le aclaré.
"¿Pero por qué una vieja camioneta que no funciona? Podrías haberte comprado algo un poco más nuevo. Incluso yo podría haberte comprado un automóvil. ¿Por qué quieres esa camioneta?", me preguntó.
"Fue de mi madre", le contesté en voz baja.
"¿De tu madre?", repitió.
"James hizo que se deshiciera de ella cuando se casaron. La quiero de vuelta", él no me preguntó nada más después de eso.
Condujo el resto del camino hasta la casa y nos reunimos allí con Kate, Seth y Leah. El agente inmobiliario nos la enseñó, y al final, creo que Kate estuvo contenta con lo que vio.
Cuando nos fuimos, Kate le dijo al agente que tendríamos que pensar en ello y que hablaría con él en unos pocos días. Sabía que Kate estaba planeando ir de regreso a Florida mañana, así que estaba segura de que quería arreglar todo allí antes de hacer algo importante aquí.
Le hablé de la camioneta y no pude creer lo emocionada que estuvo. Me pregunté si tal ella vez estaba más emocionada que yo. Ella se ofreció a pagar cualquier reparación que fuera necesaria y una vez que nos marchamos, fuimos directamente a la autoescuela y cogí el libro para poder estudiar el examen de conducir. Ella dijo que estaría encantada de enseñarme a conducir. Yo estaba muy feliz, todo estaba cayendo en su lugar. Todo era perfecto.
A la mañana siguiente Kate se fue a Florida y nosotros nos quedamos con los Cullen. Era como en los viejos tiempos. Todos estábamos de vuelta en las habitaciones de antes y nuestras rutinas fueron de vuelta a lo que eran antes.
Emmett se había trasladado de nuevo a su apartamento, así que tuve que llamar a Rose y preguntarle si podía ayudarme a salir adelante con la camioneta. Ella estaba feliz de ayudarme y realmente muy contenta de que yo quisiera que ella trabajara en la camioneta, ya que se esperaba que pudiera funcionar otra vez. Tan pronto como pudimos ella comenzó a inspeccionar el motor, haciendo notas mentales de lo que necesitaría y cosas que podría hacer para arreglarlo. Emmett estaba ayudándola y haciendo sugerencias. En cierto modo me dio la impresión de que Rosalie estaba irritada con su ayuda, pero ella lo amaba tanto que la aceptó.
Ya que ellos estaban ocupados trabajando en la camioneta, Edward decidió que necesitaba mi primera clase de conducción. Negué con la cabeza al principio. "Yo no tengo el permiso, Edward. No puedo conducir todavía".
"Mi hermano es un policía, no va a decir nada", dijo. "Además, sólo vamos a ir a un estacionamiento vacío. No vas a hacer daño a nadie", lancé un profundo suspiro, aceptándolo.
Nos dirigimos a un edificio abandonado en el extremo de la ciudad. Él aparcó el coche en el estacionamiento y se bajó. Cambiamos los lugares y yo me senté detrás del volante. Estaba temblando. Mi corazón latía muy rápido y mi respiración estaba acelerada.
Edward se acercó y colocó una mano sobre la mía. "Cariño, relájate", susurró. "No es tan difícil", yo respiré hondo tratando de calmarme. "Ahora, arranca el coche", hice lo que me dijo y empezó a sonar. "Pon los pies en los pedales, libera tu pie del freno lentamente y entonces presiona el acelerador". Hice exactamente lo que me dijo y poco a poco el coche comenzó a moverse hacia adelante. "Ves, estás conduciendo", me sentí eufórica en ese momento. Fue una sensación increíble el ser capaz de hacer algo tan normal y liberador. Yo no podía dejar de sonreír y podía sentir las lágrimas de alegría escocer en mis ojos.
Rodé por el estacionamiento por horas. Él me había enseñado a dar marcha atrás y a aparcar. Escuché con mucha atención todas las instrucciones que me dio y traté de hacerlo lo mejor posible, me equivoqué mucho, pero él nunca se molestó ni me dijo que estaba haciendo mal. Se limitaba a decir 'vamos a intentarlo de nuevo'. Después de tres horas de práctica, aparqué el coche y Edward se puso al volante. Él no arrancó, se quedó sentado allí enfrente del volante. Parecía triste.
"¿Qué pasa, Edward?".
"Esta semana he recibido cartas de un par de universidades", respondió.
"¿Te han aceptado?", le pregunté. Él asintió con la cabeza. "Entonces, ¿por qué pareces molesto por eso?"
"Me han aceptado en Harvard y en Dartmouth", aclaró. "Me quieren por mis notas académicas, no por el fútbol. Todavía podré jugar al fútbol, pero yo quería jugar en una buena universidad".
"Edward, todavía es temprano. Podrías ser aceptado en otras universidades. Esas no son las únicas a las que te has presentado".
"¿Qué pensarán mis padres?", puso en duda. "Los dos están muy emocionados por mí. Ellos quieren que yo vaya a una universidad de la Ivy League. Mi padre fue a la Universidad de Harvard y su sueño es que yo siguiera sus pasos. Los dos quieren que yo sea médico".
"¿Y qué quieres tú, Edward?", le pregunté. Volvió la cabeza para mirarme con ojos inquisitivos. "Siempre me has preguntado lo que yo quiero. Ahora yo te lo estoy preguntando a ti. ¿Qué quieres para tu vida?"
"Yo quiero ser algo de lo que mis padres puedan estar orgullosos, pero quiero jugar al fútbol también. No quiero que la universidad sea mi único objetivo. Dondequiera que vaya, me gustaría saber que tú serás capaz de ir conmigo. Quiero estar contigo más que nada".
Mi corazón se llenó de sus palabras. Él quería que yo fuera con él. Yo nunca había pensado en ir con él a la universidad, pero ahora no me podía imaginar estar en otro sitio que no fuera con él. Antes siempre se había tratado de mi familia, preservar su seguridad, asegurarme de que fueran felices y estuvieran protegidos, pero ahora que sabía que iban a estarlo y que serían felices con Kate, Garrett y los Cullen, tenía que empezar a pensar más acerca de mi futuro y de lo que yo quería. Edward era mi futuro y yo tenía que hacer sacrificios por él como él siempre había hecho por mí.
"Dondequiera que vayas, si quieres que vaya, voy a seguirte".
"Pero yo quiero que vayas a la universidad también, quiero que vayamos a la misma universidad", dijo.
"No creo que vaya a ser capaz de entrar en ninguna de esas universidades. Además, creo que es demasiado tarde para presentarme. Pero iré en cualquier dirección. Puedo conseguir un empleo y trabajar muy duro en un colegio comunitario o algo así y presentarme el próximo año".
Me sonrió y me llevó a sus brazos. "Te amo Bella, mucho".
"Yo también te amo". Se inclinó y comenzó a besarme profundamente. Había pasado mucho tiempo desde que habíamos estado tan apasionados, siempre había alguien a nuestro alrededor. Empezó a subir mi camisa, frotando las manos arriba y abajo por la piel de mi espalda. Me estaba acercando más a él a través del cuadro de marchas entre los asientos. Quería sentirlo cerca de mí.
Él rompió el beso brevemente para llegar abajo y echar su asiento hacia atrás lo más que pudiera. Entonces me guió pasando por el cuadro de marchas para que me sentara en su regazo.
Comenzó a frotar mis muslos con sus manos y de repente estuve agradecida de haberme puesto una falda. No sabía por qué lo había hecho, nunca me ponía faldas a menos que estuviera obligada a ello, pero por alguna razón hoy lo hice.
Enredé los dedos en su pelo, acercándolo más a mí. Nuestros labios se consumieron unos a otros en su totalidad, los dos necesitábamos mucho esto. No me importaba si estábamos en un coche en un estacionamiento vacío, lo único que sabía es que yo lo necesitaba. Él comenzó a masajear mis pechos vestidos al igual que yo empecé a chupar la piel de su cuello. Me agaché, sacándole la camisa de los pantalones y tirando de ella hacia arriba. Mis dedos pasaron a través de su pecho desnudo y me senté para tener un poco de visión de su cuerpo hermoso, el cual había echado mucho de menos desde que me había ido.
Él me miró fijamente a los ojos, respirando pesadamente. Puso sus manos en cada lado de mi cara y tiró mis labios de nuevo a los suyos. Su lengua se rozó contra mis labios, pidiendo permiso para entrar. Yo abrí mi boca dejándole entrar. Su lengua se masajeó suavemente contra la mía, consumiendo cada parte de ella.
Me agaché y empecé a deshacer su cinturón y a abrir la cremallera de sus pantalones. Él se arqueó ligeramente a medida que yo hacía eso, liberarle de los confines de su pantalón.
Me separé un poco de él para quitarme la ropa interior, él me miró atentamente mientras yo hacía eso. Le sonreí con confianza antes de volver a sentarme en su regazo. Empezamos a besarnos de nuevo y él empezó a darme besos por el cuello y los hombros. Desabrochó los tres primeros botones de mi camisa y me desabrochó el sujetador lo suficientemente como para tener un mejor acceso a mis pechos. Tiró y tiró de ellos con la boca. Mi cabeza cayó hacia atrás por la sensación de eso.
Arqueé mis caderas hacia él, deseando que estuviera dentro de mí, y nos empezamos a besar de nuevo. Me froté contra él un par de veces permitiéndole la entrada si él la quería.
"Bella", dijo a través de los besos. "No podemos". Me senté un poco hacia atrás, mirándolo con una mirada confusa. ¿Él me estaba diciendo que no? Yo sabía que él quería esto. ¿Por qué me estaba diciendo no? ¿Qué había hecho mal? "No tengo un condón".
Sonreí, sintiendo una sensación de alivio. Me incliné hacia él y lo besé brevemente en los labios. "Está bien, Edward. Estoy tomándome los anticonceptivos, ¿recuerdas?"
"¿Siguen siendo buenos? ¿Todo está bien?", puso en duda. Asentí con la cabeza, sabiendo que sus preocupaciones eran injustificadas. "Nunca he hecho esto sin usar un condón".
Me apoyé para besarle de nuevo. Él envolvió sus brazos alrededor de mi cintura, acercándome más a él. "Yo tampoco", le susurré.
Dejó escapar un suave gemido y arqueó las caderas, llenándome por completo. Grité de placer y comencé a balancearme hacia atrás y hacia adelante. Gemimos y suspiramos juntos por el placer de estar conectados, una vez más consumiéndonos el uno al otro. "Te quiero mucho, Bella. No quiero volver a estar lejos de ti", respiró, haciendo que meciera y empujara mis caderas más fuertemente. "Prométeme que nunca me dejarás de nuevo".
"Te lo prometo, Edward. Siempre estaremos juntos", le dije sin aliento. Con eso ambos nos reunimos en un placer intenso. Fue abrumador y nos sentamos allí, envueltos uno alrededor del otro, tratando de recuperar el aliento.
"¿Estás bien?", me preguntó apartándome el pelo de la cara. Asentí con la cabeza y empecé a trepar fuera de él. Él estaba tratando de ayudarme, pero acabé con mi pie atrapado y me caí de lado, golpeando mi cabeza contra el salpicadero.
"Oww", hice una mueca frotándome la cabeza.
"Cariño", gritó Edward. "¿Estás bien?", se acercó y comenzó a frotarme la cabeza también.
"Sí, estoy bien. Mi pie se había quedado atrapado", le expliqué.
"Déjame ver", apoyé la cabeza sobre él y me la inspeccionó. "Bueno, no hay sangre, eso es bueno, pero te has dado un buen golpe. Probablemente deberíamos llegar a casa y que mi padre lo viera".
"Edward, estoy bien, de verdad. Es sólo un golpe", argumenté.
"Por favor, deja que mi padre lo mire. No quiero que más tarde descubramos que se trata de algo serio".
"Si piensas que debería, entonces lo haré. ¿Pero qué es exactamente lo que vamos a decirle sobre cómo sucedió?", los dos comenzamos a reírnos.
"Buen punto", dijo. "Estoy seguro de que podemos pensar en algo. Yo realmente quiero que te vea". Besó la punta de mi nariz y yo suspiré cediendo a su petición.
Regresamos a casa y cada vez que me frotaba la cabeza, le veía temblar. "Lo siento, Bella. No debería haberte dejado que te pusieras en el coche así. Debí haber sabido que iba a ser incómodo para ti".
"Edward, para. No es gran cosa, es sólo un golpe, no es tu culpa". Me incliné y puse mi cabeza en su hombro mientras él se dirigía por el camino hasta casa.
Todo el mundo estuvo preocupado por mí cuando entramos, Edward prácticamente me llevó y me acostó en el sofá. Carlisle llegó, me miró el golpe y comprobó mis signos vitales. Dijo que no parecía muy grave y que probablemente sólo debería ponerme una bolsa de hielo sobre la cabeza y el pie. También dijo que no debería dormirme durante un par de horas sólo para estar seguros, por lo que Edward sugirió que viéramos una película en mi habitación. Carlisle pensó que era una excelente idea. Nadie se preguntó cómo me golpeé la cabeza, algo por lo que estuve agradecida, ya que probablemente me hubiera puesto de un color rojo brillante si lo hubieran hecho.
Edward corrió a la cocina para buscar una bolsa de hielo y me hizo ir a mi habitación. Me puso una almohada y me cubrió con las mantas. "¿Puedo ponerme el pijama?", pregunté con una ceja levantada.
"Oh, está bien". Cruzó la habitación hasta la cómoda y sacó un pijama de mi cajón. "Puedo ayudarte a vestirte, si lo necesitas", sugirió y me entregó la ropa. Rodé los ojos hacia él.
"Dame un respiro, Edward, creo que puedo vestirme", le dije con irritación.
"Estoy preocupado por ti, cariño", dijo sentándose en la cama junto a mí. "Debería haber sido más cuidadoso, yo sabía que no había espacio suficiente".
"Edward, te lo prometo, estoy bien. No tienes que estar tan preocupado todo el tiempo".
"También pensé que podría ser bastante divertido ayudarte a vestirte", dijo con una sonrisa en su rostro.
Rodé los ojos y negué con la cabeza hacia él. Él se rió, inclinándose para darme un beso rápido en los labios.
"Voy a ir abajo y obtener algo de comer. Cuando regrese podemos ver la película". Asentí con la cabeza y él salió de la habitación cerrando la puerta detrás de él. Me puse mi pijama y apoyé la cabeza en la almohada. A los pocos minutos pude sentir que mis ojos pesaban.
Después de lo que parecieron ser sólo unos breves instantes, sentí los labios de Edward pasar por mi mejilla. "¿Tienes hambre?", susurró. Yo respiré hondo y comencé a sentarme, en realidad estaba muriéndome de hambre. Me apoyé en la cabecera cuando Edward me dio un sándwich y cruzó la habitación para poner la película. Volvió a la cama y se sentó a mi lado. Me comí el sándwich y vi la película, pero podía sentir a Edward observándome atentamente. Eso me hizo sentirme incómoda.
"Edward", grité. "Estoy bien".
"Lo sé", aceptó.
"¿Entonces por qué estás mirándome como si tuviera que ser llevada al hospital o algo así?", le pregunté.
"¿Lo estoy haciendo?", puso en duda. "Lo siento, me siento culpable".
Me incliné y lo acerqué a mí, besándole los labios. "Ha valido la pena", le susurré. Él sonrió con esa sonrisa torcida, inclinándose para besarme de nuevo.
Vimos el resto de la película envuelto uno en los brazos del otro. Por supuesto, Edward eligió la película más larga posible de ver. Podía sentir cómo se movía a cada rato para asegurarse de que yo todavía estaba despierta, traté de ignorarlo ya que sabía que estaba siendo sólo él. Él siempre iba a preocuparse por mi bienestar antes que nada. Seguramente había heredado eso de su madre.
"Deberías dormir un poco", me recomendó cuando la película terminó. "Creo que estaría bien ahora". Asentí con la cabeza y comencé a acostarme de nuevo. Él se bajó para ponerse más cerca de mí y me envolvió en sus brazos.
"Alice ha llamado mientras estaba abajo", me informó mientras jugaba con un mechón de mi cabello.
"¿Sí? ¿Y qué quiere?", pregunté con pereza.
"Ella sólo quería hablar contigo, pero yo le he dicho lo que te ha pasado y que la llamarías mañana".
"Vale", dije.
"Creo que ella quería ir de compras o algo así", continuó.
"Ella siempre quiere ir de compras", me reí.
"Creo que hay algo importante que quería ir a comprar", agregó.
"Oh", dije ajena a lo que era. Le oí suspirar fuertemente, casi como si quisiera decir algo pero no sabía cómo.
Esperé unos minutos pensando si iba a decir algo más, pero no lo hizo.
"Gracias por hoy", le dije poniendo mi cabeza sobre su pecho.
"¿Por qué parte?", se rió él.
"Por todo. Hoy ha sido increíble. Me gusta ser capaz de conducir. Me gusta estar contigo". Él me atrajo hacia él y empezó a frotarme el brazo.
"Bueno, me alegro de que te guste estar conmigo, porque yo disfruto totalmente cada segundo que paso contigo", admitió. Sonreí para mis adentros y me puse más cerca de él para poder dormirme. Yo quería que se quedara toda la noche y sabía que si yo estaba envuelta alrededor de él lo suficiente, si se movía me podría despertar y así volverlo a acercar a mí.
Estaba a punto de dormirme cuando le oí susurrar mi nombre. "Bella...", murmuré en respuesta. "¿Quieres ir al baile conmigo?".
Bueno, parece que se tenían ganas, jajaja. Ahora que han detenido a James veremos cómo sigue esto.
El capítulo de mañana tiene nada más y nada menos que 37 pagínas de word (casi me da algo al traducirlo XD) Estoy pensando en dividirlo en dos y así que nos dure más la historia, que por cierto, le quedan unos 8 o 9 capis :(
Muchas gracias por seguirme y comentar la historia:
anita cullen, Bite Me Sr Cullen, ludgardita, VictoriamarieHale, MillaPattzn, chusrobissocute, TereCullen, Mentxu Masen Cullen, Serena Princesita Hale, Lyzed, Nurysh, joli cullen, lobalunallena, beakis, AlajandraZJofre, Marianixcr, Sophin, yasmin-cullen, Patchmila Cullen Mellark, elena robsten, Ely Cullen M, Pamrodriguez, Milhoja, MaxiPau, MCullenMustang, vale potter, Alex-Cullen-Pattinson, sandra32321, VICKY08, Giovanna Tey, Heart on Winter, pekascullen, Tutzy Cullen, Ginegine, Sara-Crish Cullen, mgcb, Loonydraconian, Ayla Hale Potter, anamart05, Little wishes Pxa, SkyX, kaoriiCullen, isita maria, MelodyCullenMasen, MixelintheDark, Lakentsb, RoxCM, CaroBelleCullen, Zoe Hallow, lupita calvo, CrissYmell, Mariie Cullen Potter, tita190288, Pamelita, zentenocullen, MelodyCullenPotter-Granger, nany87, alijas 1002, Olga Chedraui, ogda1975, Vanesaerk, Annilet, I love Edward, ginebralocacullen, Danny Cardenas, Mon de Cullen, DaniiEverdeen, danny islas, marycullen78, Iza cullen, mei-cullen-clan, Sasita Cullen, Maricoles, Alice V Green Masen Cullen, Aleowo, Babi, lanenisita, Camili manina, Tepha, Pamys-Chan, Iare, Kisara Mansen, vivi S R, anyreth, andrea, Fran Ktrin Black, yolabertay, Maya Cullen Masen, Chayley Costa, EdithCullen71283, Rossy04, IsabellaCullen2106, Nishali Black Cullen, Shiio95. Si me dejo a alguien me enviáis un privado y os añado ;)
