Mmm hola! Grax por sus reviews la verdad es que técnicamente son los únicos que me mantienen viva ahorita, es sencillamente perfecto ver el correo llenos de sus notificaciones, las quiero chicas, aunque no conozco a la mayoría, ustedes me dan fuerza para soportar estos tiempos duros en los que parece que nada tiene sentido. Escribir este capi fue doloso y muy difícil, ya que he estado pasando por una época difícil y es un poco difícil escribir sobre el amor ahora, pero sigo creyendo en el plenamente y uds deberían hacerlo también, no importa que tan difícil sea encontrar a esa persona especial que en vdd te valore, creo que es lo que mantiene al mundo girando después de todo y tenemos que buscarlo! Bueno seguro ya están cansadas de leer mis lamentos así que..a lo que vivimos! Besos mojados de tanto llorar (como dijo gleekgirl jajaja) fer
Volar contigo
Eres preciosa, murmuró Sam a su oído una vez que estuvieron solos aunque fuese un segundo, Quinn llevaba otro vestido ahora, uno más cómodo de color marfil y el rubio ya se había despojado de su saco y de su corbatín, todos los invitados estaban alegres bailando y apostando cuanto duraría aquel improvisado matrimonio, ambos rubios solo sonreían, sumergidos en las aguas profundas que eran los ojos de su acompañante. Señora Evans, concluyó el con una sonrisa de autosuficiencia al poder llamar a la mujer que amaba de esa manera, después de haberle cantado al oído y promter estar con ella siempre, tal y como ambos querían que fuera.
Ella sonrió, recordando un poco.
La música sonaba muy suave, una marcha nupcial que Samuel había escuchado un par de veces con anterioridad, pero nunca pensó escuchar al pianista tocarla tan pronto para él, en su ceremonia, y mucho menos esperaba que fuese Quinn quien delicadamente se acercaba a él, colgada del brazo de su padre, sonreía, enjugando lágrimas de felicidad, ante la mirada enternecida de los que asistieron a la ceremonia, que no fueron pocos.
La miró acercarse, y su cuerpo tembló ligeramente, más que por el miedo por la ilusión y la felicidad, su andar era suave, como si quisiera hacerlo esperar más de la cuenta, hacer aún mayores sus ansias, se movía al compás de la música, y sus ojos nunca se separaron de los suyos, ni siquiera para ver aJudy que fulminaba con la mirada a Joseph, del otro lado del jardín, ni a su futura suegra llorando de felicidad, al ver al mayor de sus hijos a punto de cumplir su mayor sueño.
La noche era cálida, pero no demasiado, esa noche la luna menguante no los había traicionado, y se asomaba en el cielo iluminando con descaro el altar, solo eclipsada por el brillo natural de la novia, y sus dientes que relucían cada vez que esbozaba una sonrisa franca.
Las estrellas también se hicieron presentes, esas que tantas veces estudiaron juntos los novios, contándo historias de pequeños, ahora eran participes de ver el desenlace de aquella historia de amor que se trazó una vez hacía ya mas de diez años.
Finalmente Quinn llegó a su lado, y él le sonrió, ni siquiera tuvo que pedirse a si mismo que lo hiciera, era algo que simplemente no podía controlar, era inmensamente feliz y lo reflejaba en su rostro, Russell estrechó su mano, lanzándole una última mirada "amenazadora" aunque sabía que con el rubio no rendiría frutos, ya más de lo que la amaba no era posible, ya más sería enfermizo.
El hombre le dio una palmada en el hombro antes de voltear ante su hija, su pequeña niña, le dedicó una sonrisa tierna y removió el velo que había cubierto su rostro durante todo el desfile, para presentarla ante su futuro esposo como dictaba la tradición, estampó un dulce beso en su frente, haciendo que una lágrima rozara la mejilla de la chica, que no se molestó en secar, como decía su nana "las lágrimas de felicidad no debemos esconderlas, no vale la pena negarle al resto del mundo ser participes de aquello que nos hace tan felices", en vez de eso, las tres personas que estaban frente al sacerdote y al altar sonrieron, completamente satisfechos de la suerte que corrían.
Russell tomó el asiento junto a su esposa, mirando a la menor de sus niñas tomar la mano de Samuel, junto a sus otras dos hijas, que la miraban de un lado, con vestidos largos de un color exactamente igual, cada una frente a los padrinos de boda, un socio de Sam y dos de sus primos, todos se veían tan felices.
Los ojos de todos los presentes se posaron en la pareja de rubios que sonreía embobados, mientras el sacerdote dio la bienvenida, era un hombre de unos cincuenta años, carismático, conocido en el pueblo por abusar de vez en cuando con la cantidad de vino durante las ceremonias de los domingos, pero el mejor en matrimonios al fin y al cabo.
Estoy seguro de que tras estos jóvenes y su amor que hoy jurarán ante nosotros, dijo el hombre sonriéndole a los presentes, hay una hermosa historia que contar, después de todo siempre hay una ¿no? Dijo mirando a Samuel que asintió débilmente, el Padre Virchow sonrió también a Quinn, quien lo tomó como una invitación a darle rienda suelta a sus recuerdos, volteó ligeramente su cuerpo, sin despegar los ojos de su prometido, todo lo que diría sería para él, no importara que hubiesen cientos de personas mirándolos.
"Cuando te conocí…" dijo sonriendo, "recuerdo que pensé, que eras por mucho el niño más lindo que había visto" todos los presentes rieron, Quinn era realmente buena dando discursos y captando la atención de su público "te hiciste mi mejor amigo, mi confidente, y muchas veces quien me encubría y me cuidaba de todo, no se como eso se transformó en esto" dijo señalando su corazón, "pero te amo, Sam" ambos sonrieron "cada día que paso a tu lado me lo termino de confirmar, y cada cosa que haces es una razón más para amarte, y recuerdo como jugábamos de pequeños, cuantas veces me reprendieron por tu culpa" una vez más todos rieron, mirando a Judy y a la nana de la niña, "y doy gracias a Dios por haberme enamorado de mi mejor amigo, y me doy cuenta de que solo contigo quiero pasar el resto de mi vida, quiero formar una familia contigo, y enamorarme de ti cada día…"
Sam sonrió y una lágrima solitaria se deslizó por su mejilla, la multitud lo miró enternecida, esperando la respuesta del rubio ante aquella "declaración pública de amor"
"Primero que todo", dijo sonriendo, "era a mí a quien reprendían por tu culpa", dijo riendo, todos lo miraron, incluyendo a Quinn, después de todo ella era la que llamaba la atención y él el gracioso, una combinación perfecta y armoniosa.
"Siempre lo supe, Quinn, dijo extendiéndole una mano que la rubia tomó de inmediato, el deslizó su pulgar por los nudillos de la chica mientras los espectadores esperaban y contemplaban como el chico acariciaba con dulzura a su prometida. "que tarde o temprano acabaríamos de esta forma, que me darías la oportunidad de amarte, y me alegro mucho que sea de esta forma" Quinn sonrió tristemente, recordando de pronto el poco tiempo que les quedaba juntos "no es razón para estar triste" dijo sonriéndole a su prometida "es solo para pensar que probablemente este no sea el fin, que nos quedan más cosas por vivir, momentos buenos y malos" Quinn se mordió el labio inferior y lo miró atravez de sus largas pestañas "pero sea como sea quiero estar aquí para ti, y quiero ser tu esposo, esta y todas las demás noches de mi vida" dijo sujetando con más fuerza la mano de su acompañante.
"Te amo, Quinnie" dijo el chico ante la mirada enternecida y atónita de los presentes.
"Y yo a ti" dijo la chica asintiendo, antes de que el sacerdote les hiciera una seña para que voltearan hacia él, para iniciar la ceremonia.
Los presentes permanecieron en silencio todo el rato, a excepción de Gretta que de vez en cuando limpiaba su nariz de manera ruidosa o de Kurt o Blaine que intercambiaban risitas, soñando con su propia boda, que por culpa de las consignas sociales no podría llevarse a cabo, al menos no pronto.
Samuel Evans, dijo el hombre mirando al rubio, que sonreía abiertamente mientras volteaba para que su padrino le diera la sortija que le había pedido a su madre llevarle, había sido propiedad de sus abuelos maternos, que murieron en un terrible accidente hacía unos ocho años, una antigüedad muy valiosa sin duda, acuñada a mediados del siglo 19, de corte sobrio, plata pura con pequeñas incrustaciones a lo ancho de su estructura.
¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa? ¿Para amarla, respetarla, honrarla hasta que la muerte los separe? Preguntó el hombre mirándolos a ambos, nadie en el jardín dudaba de la respuesta del rubio, quien con un "Acepto" deslizó la pequeña sortija en el dedo anular de la chica, en donde hasta hacía unos minutos estaba su anillo de compromiso, que fue removido para darle lugar a una nueva sortija.
Quinn sonrió, al sentir el metal frío alrededor de su dedo, mientras el sacerdote decía su nombre.
Lucy Quinn Fabray, los ojos de todos se posaron en la aludida, quien volteaba también para que Rachel le extendiera el anillo que le pondría a Sam, el vestido de la morena desencajaba un poco, porque sus hermanas llevaban el mismo tono, azul claro y ella un traje violeta, pero cualquiera hubiese jurado que era a porpósito, para destacar más en su puesto de dama de honor, de cualquier forma se veía bellísima, con el cabello largo ensortijado cayéndole por la mitad de la espalda.
La morena le sonrió a la chica y le extendió la sortija, después de inclinarse para darle un beso en la mejilla.
¿Aceptas a este hombre como tu legítimo esposo? ¿Para amarlo, respetarlo, y honrarlo hasta que la muerte los separe? Peguntó el hombre, segundos después Quinn también se encontraba deslizando la sortija por el dedo de Samuel, la mano del chico temblaba, pero se detuvo un poco cuando ella la estrechó con fuerza.
En ese caso, y así los juzguen, Dios y todos aquellos que fuimos presentes de esta promesa que acaban de levantar frente a este altar, dijo sonriendo, por el poder que me confiere la Santa Iglesia, yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia, dijo el hombre apartándose ligeramente para darle espacio a los chicos.
Los rostros de los rubios se juntaron despacio, sus labios no se fundieron en un apasionado y inacabable beso de inmediato como era de esperar, Sam juntó su frente con la de la chica por un segundo, su respiración era tranquila, como si le acabaran de quitar un enorme peso de encima, sonreía como un niño pequeño la mañana de Navidad, con los ojos cerrados, respirando de la piel de aquella que al fin podía llamar su esposa
Su esposa
Su mujer
Señora Evans
Quinn Evans
Que bien que sonaban todas y cada una de esas palabras para describir a Quinn, podía imaginarse a si mismo presentándola en alguna reunión importante o en una celebración lejos de casa, "Ella es mi esposa, Quinn Evans"
Después de tantos años soñándolo, al fin era real, al fin ella era suya y él de ella, eran uno, una familia…esperando solamente para incluir más miembros a ella que solo podían incrementar su ya cernida felicidad.
Te amo, murmuró una vez más antes de tomar a su esposa delicadamente del cuello y juntar sus suaves labios con los suyos, Quinn lo abrazó por la espalda, mientras los invitados aplaudían, obligándolos a despegarse para mirarlos y dejar el altar para inicia la recepción, pero eso era imposible, nada podía separarlos ahora.
Tomó la mano de la chica que lo miraba sonriente, mientras algunas lágrimas de felicidad se deslizaban por sus mejillas sin arruinar su aspecto, nada podría hacerlo, brillaba de felicidad.
Su padre le sonrió, lo mismo hizo Judy cuando se posó a su lado y la abrazó, todas las peleas parecían haber terminado, ya ni siquiera parecía importarle que el padre biológico de su hija estuviese mirándolas fijamente, o al menos se le había olvidado. Ya habría otro momento para poner las cosas en orden, esa noche, era de su hija y no se atrevería a hacer nada que pudiese arruinarla.
Russell palmeó el hombro de Samuel, como muchas veces se había imaginado haciendo, sabiendo desde un principio que sería ese niño al que conoció desde una etapa no muy favorecedora quien esperaría a su pequeña en el altar, quien se la quitaría…
Quinn lo miró con agradecimiento, con felicidad irradiando desde cada ángulo de su rostro, completamente extasiada, no pudo hacer más que rodearla con sus brazos y besar su frente. Entonces miró por encima del hombro de su pequeña y lo vio, siempre a la distancia, expectante, creyendo que la realidad no saltaba a la vista, que él no sabía la verdad.
Sus cabellos estaban peinados preocupadamente, su ropa limpia y pulcra, contrario a la primera y última vez que pudo verlo con sus propios ojos, ese hombre lo perseguía en todos y cada uno de sus sueños, y su posible regreso lo atormentaba sin embargo ahora se encontraban uno frente a otro, con la mirada fija en el que una vez fue su "oponente" sin nada más que compasión para con el otro.
Uno no había podido criar a su propia hija, y el otro la amó profundamente desde el momento en que supo de su existencia, aunque sabía que él no era el padre de esa criatura que con tanta facilidad se acunaba en sus brazos y dormía por el resto de la noche.
Había sido tortuoso, no lo niega, verla día con día sintiendo las punzadas de coraje, humillación y dolor en su corazón, sabiendo que se estaba enamorando de ella cada vez que la veía y ni siquiera era la perpetuación de su sangre.
Pero la quería tanto como a Lucy o a Rose, incluso más, aunque ella fuese hija de el amante de su esposa. Su único amor a decir verdad.
Nunca había querido a Judy, solo le había propuesto matrimonio porque era lo correcto o al menos eso decían sus padres, y los de la rubia parecían estar de acuerdo, no le importó que ella no lo amara, tampoco se esforzó mucho en quererla él también, era inútil, el corazón de la rubia estaba entregado desde hace mucho, a aquel que quedó destrozado ante la noticia de que la había perdido por siempre en manos de alguien que ni siquiera sentía simpatía por esa mujer.
Judy era manipuladora, mal intencionada, con aires de grandeza, malcriada y muchas otras cosas terribles, pero le había dado dos hijas hermosas y a aquella niña que ahora vestía de novia a quien siempre había tomado como propia.
No le molestó cuando ella le dijo que estaba embarazada y no se molestó en decirle que no era suyo, tampoco él le hizo saber que sabía la verdad, no se molestó cuando la niña le dijo "papá" por primera vez, tampoco le molestaba el hecho de que no llevara su sangre, aunque si le resultaba un poco…triste conocer la verdad.
"Sueles anhelar más a aquello que sabes no puedes tener, aquello que le pertenece a alguien más" lo había leído en un libro, mientras se encontraba solo pensando sobre sus des fortunios, y había comprobado que la frase era cierta, tanto que parecía una triste ironía.
¿Había sido egoísta por no informarle a asu esposa lo que sabía, por no decirle a Quinn la verdad y permitir que la chica viera a su progenitor? Probablemente sí, era egoísta, tal vez demasiado, pero solo porque le daba pánico perderla.
Ahora eso tampoco tenía sentido, el miedo a perderla, como tantas cosas que van perdiendo su razón con el paso de los años y no puedes explicarte como alguna vez hasta perdiste el sueño por esa tontería.
Quinn estaba casada ahora, con ese chico que lo miraba con atención, y también a Joseph, esperando que en cualquier momento alguno desenfundara una daga o algo por el estilo, probablemente, le sonrió tranquilizándolo y el le devolvió la sonrisa, Samuel era perfecto para su niña…Ya Quinn no era suya ni de Joseph, ahora era de Sam.
Lo miró una vez más, a Joseph, y le dedicó una inclinación de cabeza, aceptando su derrota, el hombre lo miró confundido, aún más cuando débilmente se inclinó sobre su hija para hablarle al oído y murmuró: "Ve a bailar con tu padre" la chica lo miró incrédula y luego sonrió tristemente.
Tu eres mi padre, dijo ella en un susurro también, mientras lo abrazaba.
Entonces debes de tener suerte, tienes dos padres ahora…
Quinn asintió, agradecida con el hombre que la había criado mientras volteaba para hablar con los padres de Sam, la mujer lloraba y besaba las mejillas de su primogénito, mientras que Michael ya le pedía que alguno de sus hijos se llamara como él o como su padre.
Quinn sonrió cortésmente durante todo el rato, mientras Sam reía y aceptaba las felicitaciones de sus padres, quienes estaban más que contentos por la unión que acababa de efectuarse, delicadamente, Sam tomó la mano de la chica entre la suya, y después de excusarse la deslizó por el pasillo débilmente, la música sonaba por lo bajo, una hermosa balada interpretada por la banda, que estaba conformada por un piano y unos cuantos violines.
Baila conmigo, Señora Evans, dijo sonriendo mientras delicadamente colocaba su mano junto con la de la chica al frente de su pecho, la música era intensa y el baile muy formal, apenas y había espacio para que sus cuerpos se tocaran por accidente, aún sabiendo esto, Quinn recostó su cabeza junto al pecho de su esposo, como muchas veces había hecho, pero esta era la primera vez que lo hacía sabiendo que estaría con ese hombre el resto de su vida, y la idea le encantaba.
Me gustaría decirte cuan feliz soy esta noche, susurró a su oído mientras sus cuerpos se balanceaban suavemente siguiendo el compás de la música, la pista improvisada ya contaba con otras parejas que se habían sumado a la danza, todas contemplando a la feliz pareja.
Pero temo que mis palabras no serán suficientes para decírtelo…dijo con una sonrisa triste algo fingida que Quinn descifró de inmediato, tramaba algo.
Así que creo que será mejor que te lo cante, dijo juntando su rostro una vez más al de la chica, uno junto al otro mientras levemente entonó en su oído .
Every day and every night
I always dream that you are by side
Oh baby, every day and every night
Well I said everything's gonna be alright
And I'll fly with you, I'll fly with you
I'll fly with you
Un par de lágrimas se escaparon de los ojos de la chica mientras Sam seguía cantando aquella hermosa canción en su oído, era lo único que decía, pero era lo único que quería y necesitaba, su mente estaba al lado de Sam, al igual que se cuerpo y su alma, como si estuvieran solos, no existía nada más que no fuese aquel hombre que la sujetaba con ternura mientras sus cuerpos se columpiaban con quietud.
Voy a volar contigo, Quinn, sonrió encantadoramente junto a su rostro, antes de que ella cubriera su rostro de besos, él era todo lo que pedía…
Realmente espero que haya quedado bien! Háganme el dia yescriban un review, nada pierden y mucho gano yo besos!
