XIX.

Hoy vives sufriendo nomás por mi culpa,

perdona lo injusto que fui sin querer,

creyendo que sólo con mucho cariño,

podría darte todo ¡maldita mi fe!

Soy pobre, muy pobre, y tú ya lo has visto,

te he dado miseria, te he dado dolor,

y aunque yo te quiera, qué vale el cariño,

si no puedo hacerte feliz con mi amor.

Desheredado…

Raoul pensaba en ello mientras intentaba parchar el apolillado techo de la cabañita abandonada que habían decidido tomar por hogar, mientras reorganizaban sus vidas, por uno de los agujeros logro observar a su bella esposa que contemplaba las cajas en que guardaba sus finos vestidos…

Aquella mañana harto ya de su muda resignación él había sugerido que vendiera algunos, ella presa de un arrebato de ira se había negado con vehemencia dejándolo con los reclamos en la boca, ahora contemplaba las prendas desperdigadas sobre su improvisada cama, acariciando la tela de uno mientras lloraba.

Raoul aparto la vista, no podía seguir mirando aquello, era inconcebible pensar… en todo lo que había ocurrido…

Expulsado de la marina por negarse a participar en aquella expedición, rechazado por su familia por casarse con una corista, que poco le sabia ahora su victoria sobre el fantasma, una punzada de dolor lo llevo a regresar su atención a las manos con que martilleaba un diminuto clavo cuyo destino había fallado, un hilillo de sangre recorrió su palma haciéndole recordar el principio de aquella racha de decepciones..

Meses atrás el día en que el iracundo Pierre Abend había llevado sus inexplicables agresiones al terreno del contacto físico, la suerte se había echado, aún recordaba el punzante dolor de su mandíbula aunque había que aceptar que muy en el fondo le estaba agradecido pues mientras sentía el desagradable sabor de la sangre inundar su boca, fue Christine la primera persona que corrió a su lado preocupada de su estado, murmuro disculpas y como una candorosa madre le acaricio con dulzura, para Raoul el resto no importo, su imaginación le hizo creer que a partir de aquel momento todo estaría bien, se desposarían con la bendición de su hermano conmovido finalmente por la solidez de aquel amor y vivirían tranquilos el resto de existencia…

Cuan equivocado estaba… lo que debía haber sido el acontecimiento mas memorable y hermoso de sus vidas, se vio reducido a una veloz e insípida ceremonia, en una iglesia cualquiera, con un par de extraños por testigos, por si fuera poco, habiéndole exigido a su prometida que no usara prenda alguna que aquel siniestro personaje le hubiese obsequiado, esta se presento con un maltrecho vestido blanco cuyo deprimente aspecto fue medianamente reducido por la preciosa mantilla que portaba como velo.

Así Cristine Daaé y Raoul Chagny se desposaron con riqueza de amor pero miseria de vida, miseria que parecía extenderse cada vez más en la Suecia que habían escogido por tierra…

Raoul suspiró, tan solo esperaba que el amor no se fuera…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Denuevo aquí =)

Frío, bello y hermoso Noviembre tengan, con este capitulo retomo la realización de este fic, mis 26 años al parecer trajeron la inspiración devuelta ¡Hurra! Acompañada claro de la adversión Christine y Raulito, este capitulo llevaba muchisimo tiempo escrito pero a la hora de editarlo creo que lo he vuelto un poco mas crudo, mmm no importa no volveremos a ver a esta pareja en lo que resta del fic así que total jajaja espero que les haya gustado y por mas la próxima semana subo el siguiente que ya casi finalizo vale? Cuidense y dejenme Reviews plis

+Anillo de compromiso, Cuco Sanchez