LOS CUENTOS CORTOS DE VAN & HITOMI
Por: ziann- schezard
21. Violence; Pillage/Plunder; Extortion
Lo recordaba todo. A pesar de haber pasado años, lo recordaba como si hubiera sido ayer.
Una mañana que significaba un nuevo futuro para el Reino de Fanelia, el día en que el hijo menor del fallecido Rey sería coronado. Había pasado la prueba del dragón y retornado con el energeist que le ayudaría a revivir al legendario gyumelef Escaflowne. A pesar de que el chico era un par de años menor que ella, había logrado una gran hazaña.
Un nuevo futuro era la palabra correcta, pero nadie se imaginaba lo que les esperaba. Ella nunca se pensó que ese nuevo futuro estaría plagado de violencia y guerra.
Había ido al castillo por curiosidad. Se le permitía el paso debido a su relación familiar con Valgus, el samurai más cercano al ahora Rey. No porque fueran familia directa, pero siempre le tuvo un especial cariño, sobre todo después de la muerte de su padre, uno de los consejeros más sabios dentro del reino. Fue testigo de una curiosa persecución: Merle, aquella gatita que siempre acompañaba a Van iba seguida de una persona a quien desconocía, pero no le prestó atención. Suspiró cansada, esa niña nunca aprendería a comportarse. No entendía porqué se le permitía semejante libertad, estar dentro del palacio significaba un gran honor y en señal de respeto se debía guardar la compostura, eso siempre le había dicho su padre.
Aquel día fue de celebración, la coronación simplemente majestuosa. Las exhibiciones de gyumelefs y las peleas en el coliseo, para quien las presenciaba por primera vez, eran una muestra de la magnificencia de las maquinas, pero sin llegar a ser violentas. Los samurais de la guardia se divirtieron como hacía mucho no lo hacían. Estaban relajados y ese fue uno de sus errores, pero el haberse preparado no salvaría a Fanelia de la desgracia.
Cuando todos los festejos terminaron, ya entrada la tarde, la gente ya regresaba a sus casas y nunca se esperó que el enemigo invisible atacara con toda su furia. Yarina aun no llegaba a casa, donde se madre seguramente la estaría esperando y le contaría todos los detalles de la coronación. Escuchó una explosión a lo lejos y después gritos, la gente comenzó a correr por la calle, huyendo. La chica de ojos violeta divisó humo y fuego, la dirección de donde provenía no le gustó y fue presa del pánico. Esquivando los ríos de gente corrió hacia su casa, deseando con todas sus fuerzas que no fuera verdad y sin embargo, lo era.
Llegó en el momento que la pequeña casa colapsaba, todo lo que veía era las llamas consumir los escombros de la que había sido su hogar, seguidas de nuevas explosiones. No podía creer lo que veía, estaba viviendo una pesadilla. No había rastro de la fachada color arena, ni de las enredaderas que adornaban cada ventana, ni las jardineras que su madre tanto cuidaba… ni de su madre.
"¡Madre!" gritó con desesperación e intentó abrirse paso por los escombros, cuando una mano la detuvo.
"Es inútil, pequeña"
"Tengo… que…" cada palabra se ahogaba en su garganta, debía entrar y buscar.
"No hay tiempo, ellos vienen, debemos huir"
No podía luchar más, su cuerpo no le respondía y su mente era un caos. No se dio cuenta quien la ayudaba ni quien la llevaba, simplemente fue arrastrada por la multitud hacia algún lugar seguro, o al menos lejos del ataque que estaba acabando con todo. Desde las colinas los habitantes que habían podido escapar fueron testigos de como su ciudad se convertía en cenizas. Gente con caras largas, el llanto de los niños, los heridos siendo atendidos por quienes se sentían capaces.
"¡Van-sama!"
Un gritito la distrajo, era la niña-gato que se debatía entre salir corriendo y ocultarse. La entendía un poco, pero nada de lo que ellas pudieran hacer salvarían a Fanelia de la destrucción. Todo estaba perdido.
En dirección del palacio la lucha era cruel, las columnas de humo eran negras y en mayor cantidad, pero un destello color azul contrastaba con el carmesí del ambiente, una columna de luz se elevó hacia el cielo perdiéndose entre las nubes.
Definitivamente ese era su nuevo futuro, el principio de su nueva vida. Había perdido su hogar y a su familia, todo cuanto quería había desaparecido.
Yarina Cirdan cerró de un golpe el libro que sostenía, unas cuantas lágrimas se escaparon de sus ojos, pero a velocidad increíble las limpió con la mano desnuda. Odiaba sentirse débil, pero en momentos de soledad su coraza de hierro flaqueaba. El pasado debía quedarse guardado en la memoria, sólo para recordar que cosas debían evitar para no repetirse jamás.
Notitas:
Supongo que ahora ya entendemos un poco mejor a la gruñona de Yarina, fui muy mala al crearle este pasado T_____T
